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SEMANA 1 •

Proverbios 1

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AFÁN DESDE EL PUNTO DE VISTA HUMANO Los proverbios de Salomón hijo de David, rey de Israel: para conocer sabiduría y disciplina; para comprender los dichos de inteligencia; para adquirir disciplina y enseñanza, justicia, derecho y equidad; para dar sagacidad a los ingenuos y a los jóvenes conocimiento y prudencia. El sabio oirá y aumentará su saber, y el entendido adquirirá habilidades. Comprenderá los proverbios y los dichos profundos, las palabras de los sabios y sus enigmas. El temor del SEÑOR es el principio del conocimiento; los insensatos desprecian la sabiduría y la disciplina. Escucha, hijo mío, la disciplina de tu padre y no abandones la instrucción de tu madre; porque diadema de gracia serán a tu cabeza y collares a tu cuello. (Proverbios 1:1-9)

Visión para el diario vivir

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Proverbios1 La vida en tercera dimensión Día 1:

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odemos vivir la vida desde dos perspectivas: desde el punto de vista humano o desde el punto de vista divino. A veces me refiero a estos aspectos como la “perspectiva horizontal” y la “perspectiva vertical”. La humanidad se mantiene obstinadamente limitada al aspecto horizontal. Es como si guardásemos celosamente nuestra autonomía con respecto al cielo: preferimos mantener nuestras actitudes y conducir nuestras vidas de manera independiente de nuestro Hacedor. Como consecuencia, las opiniones humanas nos influyen por encima de los mandatos y los principios de Dios. Tomamos nuestras decisiones sobre la base de lo que es mejor para nosotros o nuestros seres queridos, quizás sin analizar seriamente las implicaciones morales a largo plazo. Las soluciones horizontales nos dan la ilusión de una mayor seguridad y placer, así que tendemos a ignorar o rechazar los remedios verticales a nuestros desafíos. Por ejemplo, si tenemos que acabar algo en una fecha determinada, buscamos desesperadamente una solución tangible en vez de oír el consejo de Dios que nos dice que confiemos en él. En vez de esperar en el Señor para que nos ayude a resolver nuestro dilema a su manera y a su tiempo, generalmente intentamos resolver el asunto por nosotros mismos y comenzamos a manipular un escape rápido e indoloro. Gracias a que la sabiduría divina llena el libro de los Proverbios, podemos anticipar una perspectiva vertical aun cuando el afán de nuestra perspectiva estrictamente humana surja de manera tan natural. Esa sabiduría vertical incluye una guía práctica que nos ayudará a vivir sabiamente en la dimensión horizontal. Por lo tanto, entre más atentos estemos a los dichos de la Escritura, más lubricante aplicaremos a los engranajes de la vida, por así decirlo. Sin duda, la sabiduría de Salomón y otros consejos hebreos nos ofrecen la instrucción más práctica y asequible de toda la Biblia.

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Los treinta y un capítulos del libro están llenos de verdad, presentada con frecuencia en forma de una máxima que nos ayudará a enfrentar y hasta sobrepasar los afanes diarios de la vida. Esos dichos transmiten principios específicos de manera sencilla y fácil de entender.

Reflexión

Piensa en alguna decisión significativa que hayas tomado en el pasado. ¿Surgió alguna otra solución cuando consideraste esa situación desde una perspectiva vertical? Ahora que tienes el beneficio de ver el resultado, ¿qué impacto causó esa perspectiva vertical en tu decisión? Y en todo caso, ¿qué hubieses hecho de manera diferente?

Día 2:

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Sabiduría y estilo

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l libro de Proverbios transmite sabiduría divina, es decir, consejos prácticos con una dimensión vertical, y lo hace a través de los parámetros de la poesía hebrea. La estructura más común del libro de los Proverbios es la copla. La copla es una composición de dos versos que contienen ideas directamente relacionadas entre sí. El escritor coloca dos ideas adjuntas de tal forma que cada una de ellas sirve de complemento a la otra. Observa, por ejemplo, Proverbios 13:10: Ciertamente la soberbia producirá contienda, pero con los que admiten consejo, está la sabiduría.

El libro de Proverbios emplea al menos cuatro tipos distintos de coplas: contrastante, complementaria, correspondiente y comparativa. En una copla contrastante, la palabra clave, por lo general, es la palabra pero. Una oración contrasta con la otra para mostrar ambas

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caras de una moneda. La conjunción contrastante vincula las frases, manteniendo las dos ideas de forma distinta. Cada oración puede funcionar por sí misma, pero juntas hacen que su mensaje sea más profundo. El hijo sabio acepta la disciplina de su padre, pero el burlador no escucha la corrección (13:1). Pobreza y vergüenza tendrá el que desprecia la disciplina, pero el que acepta la reprensión logrará honra (13:18). El que detiene el castigo aborrece a su hijo, pero el que lo ama se esmera en corregirlo (13:24). En las coplas complementarias, la segunda declaración completa o complementa a la primera. La primera frase, correcta en sí misma, no ofrece una imagen completa si no se presenta la segunda frase. Estas coplas, típicamente, muestran la conjunción coordinada “y”: El corazón conoce la amargura de su alma, y el extraño no se entremeterá en su alegría (14:10). Aun en la risa tendrá dolor el corazón y el final de la alegría es tristeza (14:3). Encomienda al SEÑOR tus obras y tus pensamientos serán afirmados (16:3). La copla correspondiente, muy común también en los salmos, presenta renglones que expresan el mismo pensamiento utilizando términos diferentes. Otro término para esta clase de copla es paralelismo sinónimo. Aun cuando el primer renglón exprese una idea completa, el segundo le da profundidad, dimensión y color. Es como si viésemos el mundo 4

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con dos ojos en vez de uno. Una persona con un solo ojo puede observar el mundo, pero no puede apreciar esa percepción de profundidad. Los dos ojos nos permiten percibir el mundo en tercera dimensión, lo cual es mucho mejor. El principio de la sabiduría es el temor del SEÑOR, y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia (9:10). El paralelismo nos permite definir los términos de una manera más precisa. El “temor del SEÑOR” y el “conocimiento del Santísimo” se corresponden mutuamente. “Temer” a Dios es sinónimo de “conocerlo” y viceversa. Así también, el “principio de la sabiduría” y la “inteligencia” se relacionan mutuamente. No quiere decir que sean lo mismo, sino que comparten un origen común: una relación profunda e íntima con Dios. Finalmente, las coplas comparativas sugieren dos frases que invitan a una comparación. Términos como “mejor que”, “tanto como” o “igual que” se utilizan en esta clase de coplas. Por ejemplo: Es mejor lo poco con el temor del SEÑOR que un gran tesoro donde hay turbación (15:16). Mejor es vivir en un rincón de la azotea que compartir una casa con una mujer rencillosa (25:24). Los Proverbios comparativos, por lo general, muestran imágenes vívidas que ilustran la experiencia propia del lector para describir un nuevo principio. La estructura de la copla implica, en efecto, que el nuevo principio es muy parecido a ese otro principio que ya ha sido aceptado de antemano. Por consecuencia, esa imagen se refleja claramente en la vida del lector que inconscientemente concuerda con la frase.

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Reflexión

El estilo de la literatura de la sabiduría hebrea no es difícil de interpretar, sin embargo, es diferente del estilo de la escritura occidental de nuestro tiempo. ¿De qué forma crees que esta diferencia puede afectar tu disposición para estudiar el libro de los Proverbios? Por otro lado, esa disposición de obtener sabiduría, ¿significa algo para ti?

Día 3:

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Sabiduría genuina

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un cuando la mayor parte del libro de Proverbios surgió directamente de la pluma de Salomón, la obra final combina la sabiduría de varios escritores, que fue compilada finalmente por un editor y expuesta en la forma en que la tenemos en la actualidad. Claro está que esta es la obra del Espíritu Santo. Al igual que los otros libros de la Biblia, Proverbios combina los escritos de muchos autores humanos dirigidos e inspirados por Dios. La providencia divina unió todo este material escrito por medio de los esfuerzos de un compilador que fue inspirado. Este libro de sabiduría divina no surgió de un individuo; es la mente de Dios expresada en forma escrita. Después de un breve prefacio (1:1-7), los Proverbios pueden dividirse en siete secciones o colecciones: Las palabras de Salomón y el valor de la sabiduría (1:8 a 9:18). Los Proverbios de Salomón (10:1 a 22:16). Los Proverbios de los sabios (22:17 a 24:34). Los Proverbios de Salomón recolectados por los hombres de Ezequías (25:1 a 29:27). La sabiduría de Agur (30:1-33). La sabiduría de Lemuel (31:1-31). 6

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A diferencia de los otros libros de la Biblia, el libro de Proverbios no contiene una información directa acerca de las personas para quienes fue escrito. No menciona la nación hebrea, su cultura, sus costumbres, sus leyes ni su historia. Los libros de la Ley, los históricos y los de los profetas del Antiguo Testamento tienen un mensaje vigente hoy, pero fueron escritos para lectores que vivieron hace mucho tiempo y lejos de nosotros. El libro de los Proverbios, sin embargo, es universal y eterno. La sabiduría de Salomón, así como la de los otros sabios que escribieron el libro, no necesita traducción a nuevos contextos; sus principios se aplican a todas las personas en cualquier lugar y en cualquier momento. No obstante, es imperativo que intercambiemos de manera consciente nuestro filtro occidental del siglo veintiuno por una cosmovisión del Dios hebreo. Los pensadores occidentales, por ejemplo, hacen una distinción entre la sabiduría teórica y la práctica, pero para el pensador hebreo esto no es así. En otras palabras, la filosofía occidental o griega enseña que una persona puede llenarse de sabiduría y, aun así, comportarse insensatamente. Por consecuencia, los pensadores occidentales dicen que nuestro desafío es poner en práctica lo que creemos que es cierto. Los filósofos occidentales nos invitan a vivir nuestro potencial poniendo en práctica lo que sabemos que es verdad. Los pensadores hebreos consideran que esto no tiene sentido. Que una persona conozca la verdad y se comporte opuestamente a esa verdad para ellos es sinónimo de estupidez. Por ejemplo, si una persona acepta la ley de la gravedad como un hecho y sabe cómo opera, no se pone a bailar en el filo de un rascacielos. Una persona sabia se aleja de los lugares peligrosos y, como resultado, vive más tiempo. En la mentalidad hebrea, “conocer sabiduría e instrucción” significa obligatoriamente ponerla en práctica. La sabiduría es el resultado de un conocimiento que produce obediencia. Al ir leyendo la sabiduría de estos pensadores hebreos, haremos bien en confrontar muchas de las nociones que tomamos por con-

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cedidas. En vez de subyugar el libro de los Proverbios a nuestras opiniones preexistentes de lo que es bueno o malo, correcto o incorrecto, debemos darle a este libro el beneficio de la autoridad divina. En otras palabras, si leemos sus palabras con un corazón abierto, lo más probable es que durante la mayor parte de la lectura estaremos de acuerdo con el mensaje del libro y ocasionalmente nos sentiremos contrariados. Cuando las palabras de esta sabiduría divina te sacudan internamente, te invito a que hagas una pausa. No las deseches rápidamente. Esta es tu oportunidad de permitir al Espíritu Santo que rectifique algunos conceptos errados y te guíe en el curso correcto. Si permites que la Palabra de Dios y el Espíritu de Dios tengan entrada completa a tu mente, a tu vida hogareña, a tu vida laboral, a tus amistades y al resto del mundo, estos espacios serán transformados. Después de todo, el mensaje medular del libro de Proverbios es este: “Sigue el consejo de Dios y tendrás éxito en cada esfera de tu vida. Ignora la sabiduría divina y fracasarás”.

Reflexión

Nuestra mentalidad occidental tiende a equiparar el conocimiento con la sabiduría. De acuerdo con la Biblia, las personas solo pueden ser consideradas “sabias” cuando se comportan sabiamente. ¿Tu comportamiento refleja esa clase de sabiduría? Pídele a un amigo de confianza o un mentor que responda esta pregunta por ti.

Día 4:

Proverbios 1

Se trata de ti

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n tanto que vamos familiarizándonos con estos dichos antiguos, debo mencionar que este libro está lleno de personas que enfrentan una variedad de desafíos comunes. Hace años, realicé un análisis profundo del libro de Proverbios y descubrí que incluye 8

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más de ciento ochenta tipos de categorías de personas. Hombres y mujeres, jóvenes y viejos, ilusos y sabios, judíos y gentiles, ricos y pobres, casados y solteros. Los Proverbios hablan de prácticamente cada opción demográfica imaginable así como de consejos específicos concernientes a los asuntos que enfrentan. Además, los sabios discuten circunstancias que todas las personas deben enfrentar, sin importar edad, género, raza, nacionalidad, ubicación, época o religión que se practique. Los temas comunes incluyen el trabajo, el dinero, el matrimonio, la amistad, la familia, la vida hogareña, las dificultades, los conflictos, la juventud, la vejez, el pecado, el perdón… Desafíos que todos tenemos y que, por ende, requieren guía para que podamos enfrentarlos. No es de extrañarse que tantas personas en la historia hayan considerado muy útil este libro en lo que respecta a obtener sabiduría para la vida horizontal. A pesar de la amplia gama de temas, sin embargo, todo gira en torno a una relación personal de cada individuo con Dios y con su Palabra. Al final de este libro de sabiduría descubrimos una gran paradoja. Sin importar las categorías que nos dividan, los seres humanos estamos unidos por los mismos desafíos. Es más, la sabiduría práctica provista por el libro de Proverbios dirige a todas las personas con todas sus diferencias hacia la misma dirección: hacia una relación correcta con Dios. Aun cuando los sabios afirman que hay un solo Dios que dirige a la humanidad, lo presentan como un ser complejo de muchas facetas con respecto a su personalidad y su función. Él es trascendente (distinto de la creación); no obstante, es inmanente (se involucra personalmente con el mundo). Él es el rey soberano del universo, inefable e inescrutable y, sin embargo, nos invita a que tengamos una relación personal con él. Él es el juez justo que da recompensas y castigo de acuerdo con el mérito, no obstante, es el defensor del desvalido, que da gracia y misericordia a todo el que se la pide. Tal como el libro de la sabiduría lo revela, Dios se presenta a

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sí mismo a cada individuo sobre la base de su necesidad espiritual. Para todos los seres humanos, Dios es el creador (3:19, 20; 14:31; 16:11; 17:5; 20:12; 22:2), el omnisciente pastor de las almas (5:21; 15:3; 15:11; 22:12; 24:12). Para el pecador obstinado que no quiere arrepentirse, Dios es el juez justo (8:35; 17:15; 21:3; 22:22, 23; 23:10, 11; 29:26). Para el desvalido, Dios es el defensor del débil (14:31; 15:25; 17:5; 22:2, 22, 23; 23:10, 11; 29:13). Para el obrero fiel, el Señor es el benefactor del justo (3:1-10; 8:35; 10:32; 11:1, 20; 12:2; 15:8; 16:20; 18:22; 19:17; 28:25). Ahora bien, es importante que tú y yo recordemos que Dios es el autor de la sabiduría y que no puede ni debe ser ignorado sin que ello traiga consecuencias en esta vida y en el porvenir.

Reflexión

Si recibieses una carta escrita por Dios dirigida específicamente a ti, ¿cuál sería tu reacción? ¿Qué harías con ella? Ya que el libro de Proverbios ofrece un consejo práctico que se aplica a todas las personas, en cualquier lugar, en cualquier momento y en cualquier cultura, podemos decir con certeza que Dios escribió este libro para ti. ¿Cuál es tu reacción al leerlo?

Día 5:

Proverbios 1

El propósito de los Proverbios

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ientras abrimos el libro de Proverbios para descubrir la sabiduría divina por nosotros mismos, la pregunta obligada es ¿por qué? ¿Por qué Dios ha preservado esos principios durante todos estos siglos? Si vamos al preámbulo del libro, encontraremos la respuesta. Lee nuevamente Proverbios 1:1-9. Mientras yo reflexiono en estas palabras, encuentro cinco razones por las cuales Dios nos dio este libro de sabiduría. 10

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1. Para inspirar reverencia y obediencia en el corazón del lector Las palabras inaugurales de la primera sección establecen el propósito de todo el libro en términos muy claros: “Conocer sabiduría y disciplina” (1:2). Recuerda que, en la mentalidad hebrea, “conocer sabiduría” es aplicar la instrucción a la práctica. No hacerlo es la definición de insensatez. Por lo tanto, el principal objetivo del libro de Proverbios es traer principios divinos a un enfoque correcto que nos permita ver la vida a través de los ojos de Dios, ver la vida desde su perspectiva eterna y omnisciente para después vivir de manera acorde. Los Proverbios nos enseñan cómo obtener sabiduría sobre la base de la disciplina de Dios de tal forma que, con el poder del Espíritu, podamos obedecer. 2. Enseñar discernimiento “Para comprender los dichos de inteligencia”. La palabra “discernimiento” es un término crucial. El término hebreo significa separar o distinguir. El discernimiento es la habilidad de ver una situación dentro de su contexto. Una mente que sabe discernir tiene la habilidad de pensar de manera analítica; puede distinguir la verdad del error y anticipar las consecuencias de una decisión dada. 3. Desarrollar conciencia en nuestro caminar “Para adquirir disciplina y enseñanza, justicia, derecho y equidad” (1:3). El término original que se traduce como adquirir conlleva la idea de movilidad. En otras palabras, llevar algo consigo o acarrear algo. En este caso, el estudiante de los proverbios de Dios obtiene “disciplina y enseñanza”. Los Proverbios aguzan nuestra atención a lo largo del transcurso de la vida. Cualquier persona que haya viajado largas distancias sabe que cosas malas ocurren (desde una salida equivocada hasta a accidentes), cuando el conductor no está alerta. Estos Proverbios del Antiguo Testamento nos ayudan a mantenernos atentos a lo que sucede a nuestro alrededor y conscientes de peligros potenciales.

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4. Establecer discreción y propósito en la vida “Para dar sagacidad a los ingenuos y a los jóvenes conocimiento y prudencia” (1:4). El concepto hebreo de la sabiduría no coloca la ignorancia y la insensatez en la misma categoría. En este versículo, la palabra ingenuo literalmente significa una persona sencilla. Aquellos que no han experimentado la vida o no se han beneficiado de la educación son como trabajadores sin herramientas o guerreros sin armas. Las personas jóvenes o ingenuas enfrentan la vida sin muchas herramientas. Con su poco conocimiento intelectual, no pueden lograr muchas cosas y se mantienen desprotegidos ante el ataque. Los sabios ofrecen herramientas espirituales e intelectuales al ingenuo y al joven. Aun cuando algunos lectores son mayores que otros, nadie puede decir que ya conoce todo sobre la vida. Sin importar la edad o la experiencia, todos debemos mantenernos jóvenes e ingenuos de alguna manera. El libro de Proverbios —y esta sección de Salomón en particular— nos asegura que estos dichos nos capacitarán para los desafíos de la vida. Para aquellos que vagan sin rumbo, sin propósito y solo tienen un punto de vista humano de la existencia, la sabiduría de Dios ofrece esperanza. 5. Desarrollar una habilidad mental “Comprenderá los proverbios y los dichos profundos, las palabras de los sabios y sus enigmas” (1:6). Estos dichos nos ayudarán a pensar de una manera más aguda, ya que la sabiduría divina afina nuestros sentidos. Para mantener nuestra mente de esa forma, debemo utilizarla constantemente. Por ejemplo, para mantener un cuchillo afilado, necesitamos limarlo constantemente y esto, por lo general, no es un proceso muy agradable para el cuchillo. Al igual que una lima, los Proverbios preparan nuestras mentes para poder traspasar las capas de falsedad y llegar a la verdad en cualquier situación. La sabiduría divina nos da habilidad para comprender mejor los dilemas de la vida. En poco tiempo, el afán de una perspectiva meramente humana será reemplazado lentamente por la sabiduría de la perspectiva de Dios. 12

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Reflexión

Mientras revisas las cinco razones por las cuales Dios preparó y preservó esta sección de sabiduría, ¿con cuál te identificas más en lo que respecta a tus necesidades? ¿La falta de sabiduría te ha causado problemas? Antes de profundizar en la sabiduría del libro de Proverbios, escribe en un papel acerca de la forma en que esta falta de sabiduría ha impactado tus decisiones. Mantén ese papel cerca de ti y considera lo escrito como un tema de oración antes del estudio de la Palabra cada día.

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SEMANA 2 •

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AFÁN DE LA DESOBEDIENCIA

La sabiduría llama en las calles; da su voz en las plazas. Proclama sobre las murallas, en las entradas de las puertas de la ciudad Pronuncia sus dichos: “¿Hasta cuándo, oh ingenuos, amarán la ingenuidad? ¿Hasta cuándo los burladores desearán el burlarse y los necios aborrecerán el conocimiento? ¡Vuélvanse ante mi reprensión! ¡He aquí, yo les manifestaré mi espíritu y les haré saber mis palabras! “Pero, por cuanto llamé y se resistieron; extendí mis manos y no hubo quien escuchara (más bien, desecharon todo consejo mío y no quisieron mi reprensión), yo también me reiré en su calamidad. Me burlaré cuando les llegue lo que temen, cuando llegue como destrucción lo que temen, cuando su calamidad llegue como un torbellino y vengan sobre ustedes tribulación y angustia. “Entonces me llamarán y no responderé; me buscarán con diligencia y no me hallarán, por cuanto aborrecieron el conocimiento y no escogieron el temor del SEÑOR. No quisieron mi consejo y menospreciaron toda reprensión mía.

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Entonces comerán del fruto de su camino y se saciarán de sus propios consejos. Porque su descarrío matará a los ingenuos y su dejadez echará a perder a los necios. Pero el que me escuche habitará confiadamente y estará tranquilo, sin temor del mal. (Proverbios 1:20-33)

Día 1:

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Reprensiones

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eamos realistas: somos un rebaño de ovejas descarriadas. No porque seamos ignorantes sino más bien porque somos desobedientes. Con frecuencia, sabemos lo que tenemos que hacer, pero simplemente no ponemos en práctica lo que sabemos. Y por esa razón pasamos nuestros días enfrentando consecuencias dolorosas y molestas. El afán de la desobediencia no es algo nuevo ni tampoco fácil. Desafortunadamente, ha caracterizado la experiencia humana casi desde sus inicios. Los dichos de Salomón abordan esta tendencia de frente. De acuerdo con este maestro antiguo, el secreto para escapar del afán de la desobediencia es la sabiduría. Claro está, la sabiduría desde el sentido hebreo del término. La sabiduría bíblica es un proceso que comienza obteniendo conocimiento; luego, al elegir hacer a un lado nuestra antigua forma de pensar, ponemos este nuevo conocimiento en práctica. En los versículos que acabas de leer (Proverbios 1:20-33), la sabiduría se personifica como una heroína valiente que se encuentra en medio del camino (un simbolismo de la vida diaria) y de allí clama al mundo. Ella pide nuestra atención. Ella no quiere que divaguemos peligrosamente durante el día sino que nos invita a que nos comprometa16

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mos a vivir una vida con propósito, donde ella sea nuestra consejera. La lectura de este pasaje revela tres conceptos relacionados con la sabiduría: 1. La sabiduría está disponible (vv. 20, 21). 2. La sabiduría no se puede ignorar o desechar (vv. 24, 25). 3. Ignorar la sabiduría causa consecuencias graves (vv. 26-28, 31, 32). Entre más analicemos los dichos de Salomón, más fácil será descubrir lo que trae sabiduría a nuestra vida. ¿Cuál es el secreto? Aceptar la disciplina de Dios. Adelantémonos un momento y veamos una copla complementaria que aparece en Proverbios 3:11, 12: No deseches, hijo mío, la disciplina del SEÑOR ni te resientas por su reprensión; porque el SEÑOR disciplina al que ama, como el padre al hijo a quien quiere. Y junto con ello también veamos lo que dice el capítulo 29, versículo 1: El hombre que al ser reprendido endurece la cerviz, de repente será quebrantado, y para él no habrá remedio. La palabra “reprensión” viene de un término hebreo que significa corregir o convencer. Con frecuencia pienso que las reprensiones de Dios son como tirones de orejas que él nos da, como impulsos internos diseñados para corregir nuestro camino. Nos alertan cuando nos hemos desviado del curso. Es como si Dios nos estuviese diciendo: “Hijo mío, eso está mal; cambia de dirección”. Esas reprensiones, advertencias o tirones de orejas pueden evitar que desobedezcamos, si las escuchamos. Si lo hacemos, evitaremos ser como el iluso de la siguiente parábola moderna:

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“Un hombre compró un auto y disfrutaba usándolo para ir a todos lados. Desafortunadamente, no escuchó las instrucciones del vendedor que le dijo que revisara el nivel de aceite del motor y que lo cambiara cada cinco mil kilómetros. Después de un año, empezó a ignorar el olor del aceite quemado y el ruido del motor. Cubrió la luz que señalaba la falta de aceite en el tablero de instrumentos de su auto para no verla. Un día, su auto ya no avanzó más. Desafortunadamente, también hizo caso omiso del consejo de su planificador financiero y por eso tampoco tenía dinero para comprar un nuevo motor”.

Reflexión

¿Qué señales de advertencia has visto últimamente pero quizás hayas ignorado? Esas señales pueden tener diferentes orígenes: un niño, una canción, la Escritura, un sermón, un ser querido, etc. ¿Cuál ha sido tu respuesta? ¿Hay algo que debas dejar de hacer? ¿Hay algo que debas comenzar a hacer?

Día 2:

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Señales de peligro

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l autor y pastor Andy Stanley nos cuenta de una vez, cuando él y un amigo viajaron desde la ciudad de Birmingham hasta Atlanta. En su deseo de acortar el camino, decidieron manejar por una sección de la autopista que no había sido terminada aún. Es muy difícil para un par de adolescentes impulsivos preocuparse por un cartel que diga “camino cerrado”. Según cuenta Andy, se sentían libres al tener toda la autopista para ellos. Afortunadamente, un buen samaritano les avisó que el puente que estaba frente a ellos no había sido terminado aún. Si no hubiera sido por él, hubiesen terminado en un pantano. 18

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Debo confesar que hubo una época en mi vida cuando yo también pensaba que era demasiado listo como para poner atención a las señales de advertencia. Dice un dicho que la mayoría de las advertencias están hechas para hacer que los tontos no hagan tonterías. Y por eso algunas personas “listas” creen que son demasiado listas para preocuparse por esas señales de advertencia. Al igual que Andy, logré sobrevivir esos momentos y aprendí que las advertencias son para todos (especialmente para mí). La decisión de poner atención a las señales de advertencia no solo demuestra sabiduría sino también revela un espíritu humilde y una disposición para admitir que hay otras personas que tienen un mayor conocimiento o experiencia. Salomón representó la sabiduría como una mujer en medio de una plaza invitando a los ingenuos a que escuchen sus palabras de advertencia. Su clamor no es de ruego ni de pánico pues ella no tiene nada que perder. Su clamor es de precaución acerca de las graves consecuencias que yacen para aquellos que deciden ignorarla. Por supuesto, Salomón tiene el libro de Proverbios en mente. Esta literatura antigua contiene una gran cantidad de reprensiones imprescindibles. Por ejemplo, Proverbios 6:23, 24: Porque el mandamiento es antorcha y la instrucción es luz. Y las reprensiones de la disciplina son camino de vida. Te guardarán de la mala mujer, de la suavidad de lengua de la extraña. La Biblia aparece como una señal de advertencia en la entrada de una cueva llamada inmoralidad. Muchos entran, pero nadie sale ileso. Por tanto, las Escrituras nos previenen diciendo: “Peligro, no entres”. Sin embargo, estas advertencias antiguas han sido ignoradas a un costo muy alto por personas que han sufrido las consecuencias terribles de su necedad.

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Reflexión

Describe tu actitud cuando lees un proverbio de la Biblia. ¿Lo tomas para ti mismo o asumes que fue escrito para beneficio de otras personas? ¿De qué forma tu reacción inicial habla acerca de tu humildad y sabiduría?

Día 3:

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De la boca de los niños

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as reprensiones divinas no se limitan a la Escritura. Aun cuando la Escritura es el instrumento principal que Dios utiliza para comunicarse con nosotros, él utilizará cualquier medio necesario para llamarnos la atención si no vamos en la dirección correcta. En otras ocasiones, las reprensiones vienen de manera verbal por parte de aquellos que se preocupan por nosotros: nuestros padres, amigos, hijos, cónyuges, jefes, vecinos, maestros, entrenadores, etc. Considera las siguientes reprensiones: ●

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De los niños: “Papá, te ausentas demasiado” o “Mamá, te has vuelto muy impaciente”. De un jefe: “No estás mostrando el mismo entusiasmo que antes tenías” o “Has estado llegando tarde al trabajo últimamente”. De los amigos: “¿Te pasa algo? Tienes una actitud muy negativa”. De la esposa: “Cariño, me parece que te estás comportando de un modo muy egoísta”. Del esposo: “No pareces muy feliz últimamente. Tu tono de voz ha cambiado”.

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Las reprensiones no son siempre verbales. Algunas veces, las reacciones no verbales a nuestro comportamiento pueden representar un claro “¡Basta!”. Las consecuencias de nuestro comportamiento pueden indicar que “uno cosecha lo que siembra”. Es más, si ponemos atención, hasta podemos ver nuestro propio carácter reflejado en la forma de actuar de los demás. Todos nosotros tenemos ciertos aspectos de carácter que necesitan atención. Ignorarlos significa desobediencia y esa decisión puede traer consecuencias devastadoras. Enfrentar nuestra debilidad nos ayuda a aprender y a madurar. Haz una pausa y analiza la siguiente lista de rasgos de carácter. Subraya aquellas características que hablan a tu conciencia. Vigilancia

Discernimiento

Amor

Sinceridad

Apreciación

Disciplina

Lealtad

Sumisión

Compasión

Eficiencia

Objetividad

Tacto

Paciencia

Deseo de aprender

Confidencialidad Entusiasmo Consistencia

Flexibilidad

Paz

Minuciosidad

Cooperación

Gentileza

Puntualidad

Consideración

Cortesía

Honestidad

Dominio propio

Tolerancia

Creatividad

Humildad

Sentido del humor Comprensión

Confianza

Iniciativa

Sensibilidad

Generosidad

Reflexión

Examina los rasgos del carácter que subrayaste. Por cada uno de tus rasgos, piensa en un ejemplo específico cuando tu comportamiento afectó o dañó a alguien. Escribe una disculpa a cada persona y dedica tiempo a enmendar esa relación. No lo pospongas, (esta es otra reprensión).

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Día 4:

Proverbios 1

Cuando el ser humano no cede su voluntad

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alomón le pedía a su hijo —y por ende a todos nosotros— que escuchase la voz de advertencia de la sabiduría. La pregunta es ¿por qué? ¿Por qué Salomón hace ese ruego? ¿Por qué ignoramos las represiones de Dios, ya sean las que están en la Escritura o las que vienen por otros medios? Mirando en retrospectiva los dichos preservados para nosotros en Proverbios 1, descubrí al menos cuatro razones por las cuales no ponemos atención a la disciplina. Examinaremos dos el día de hoy y dos el día de mañana. Prepárate. Puede que sea doloroso.

1. Obstinación Por cuanto llamé y se resistieron (1:24). ¿Notaste la última palabra? La última palabra es “resistieron”. El texto hebreo utiliza una forma intensa de ese verbo para transmitir la idea de un rechazo directo, un rechazo obstinado, un rechazo enfático. En el Antiguo Testamento se utiliza más frecuentemente cuando tiene que ver con desafiar a una autoridad establecida; es un rechazo deliberado y sistemático, como en el caso de faraón que rehusaba dejar libre a los hebreos. En otro de los dichos de Salomón se dice que el perezoso rehúsa obtener un empleo (21:25). En muchos casos, una voluntad firme puede ser un rasgo positivo. Elogiamos a las parteras hebreas en Egipto que rehusaron matar a los bebés varones después de recibir órdenes del faraón (Éxo. 1:17). Gracias a Dios por la fuerza de voluntad de Pedro y Juan, que rehusaron guardar silencio acerca del Cristo resucitado aun después de que las autoridades religiosas los amenazaron con un castigo severo (Hech. 4:19, 20). La historia registra los relatos de muchos hombres y mujeres valientes que se enfrentaron a la opinión popular con tal de defender la verdad. A esas personas obstinadas y de 22

Viviendo los

Proverbios


voluntad firme las llamamos “héroes” porque tenían razón de serlo. Desafiaron la autoridad firmemente porque la verdad demandaba que lo hicieran así. Nota también que reconocieron y aceptaron las consecuencias de sus acciones, sacrificándose voluntariamente por el bienestar de los demás. Sin embargo, un rechazo obstinado a las advertencias de otros revela un espíritu arrogante y una mente embotada. Pídele a Dios humildad y sabiduría, cosas que Dios desea dar a su pueblo. 2. Insensibilidad Extendí mis manos y no hubo quien escuchara (1:24). Cuando Salomón utilizó la frase “no hubo quien escuchara”, utilizó un término que sugiere un deseo claro de alguien que no quiere escuchar ni tomar conciencia. Corresponde al concepto del Nuevo Testamento que se utiliza para “sordos”. No sé si has intentado penetrar la coraza de un individuo insensible, pero si lo has hecho, has podido comprender la frustración de Dios. Me recuerda el viejo adagio que dice “no hay peor sordo que el que no quiere oír”. Quizá los mejores ejemplos de insensibilidad y falta de conciencia tienen que ver con aquellos peatones que utilizan auriculares en sus oídos. Van por la vida aislados, escuchando su propia música, sin ninguna conciencia de lo que se oye a su alrededor. Intenta llamar la atención de alguien que está perdido en su iPod y comprenderás parte de la frustración de Dios. Aun cuando la sabiduría extiende sus manos, muchas personas no la buscan y, por lo tanto, se alejan y no la escuchan.

Reflexión

De las siguientes oraciones, ¿cuál refleja tu personalidad? a) Escucho el consejo de los demás, pero generalmente lo rechazo si no creo que es lo mejor para mí. b) Con frecuencia no escucho el consejo de los demás hasta que algo malo me sucede.

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¿Por qué crees que haces eso? En las próximas veinticuatro horas pídele a alguien de confianza que te dé su perspectiva acerca de tu receptividad a los consejos.

Día 5:

Proverbios 1

Por mal camino

A

yer examinamos dos razones por las cuales las personas no escuchan el consejo de la sabiduría, ya sea en la Escritura o de otras fuentes, cuando necesitan tomar decisiones. Algunos resisten obstinadamente la sabiduría porque son de voluntad firme y rehúsan rendirse. Otros no escuchan el consejo sabio simplemente por insensibilidad. El día de hoy, hablaremos de dos factores adicionales. 3. Indiferencia Desecharon todo consejo mío… (1:25a). El término hebreo para “desechar” significa abandonar algo o ignorarlo. La idea representa a un ser humano que no quiere que el consejo de Dios le cause algún impacto en sus pensamientos, palabras o acciones. Es cuando escuchamos a alguien decir: “Me importa un comino”. Aunque no lo creas, esa clase de reacción refleja un bajo sentido de autoestima. Los estudios psicológicos que se realizaron en la década de 1990 sugieren un vínculo entre el enojo pasivo-agresivo y una actitud de dejar las cosas para último momento. Cuando las personas no terminan aquellas tareas que las beneficiarían, el problema puede originarse en una actitud de odio personal. Esos estudios observaron y luego cuantificaron lo que Salomón mostró hace casi tres mil años: 24

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El oído que atiende a la reprensión de la vida vivirá entre los sabios. El que tiene en poco la disciplina, menosprecia su vida (15:31, 32). La indiferencia también puede sugerir una hostilidad en contra de Dios. Al igual que un hijo que rehúsa intencionalmente obedecer las instrucciones de sus padres, nosotros también hacemos lo mismo con el consejo de Dios. Dios, sin embargo, no sufre las consecuencias de nuestra indiferencia. Trágicamente, nosotros sí. 4. Estar a la defensiva …y no quisieron mi reprensión (1:25b). El lenguaje hebreo es extremadamente colorido. La frase “no quisieron” da a entender una falta de disposición, un deseo de rechazo. Representa a una persona que no acepta su responsabilidad cuando se la confronta por una mala acción. Una persona que siempre está a la defensiva comúnmente emplea una de las siguientes tres estrategias: Negación: el rechazo claro de no aceptar la verdad en una situación, especialmente con respecto a la culpabilidad individual. Minimización: rehusar ver la perspectiva completa de un asunto o considerarla irrelevante. Culpar a otro: asignar la responsabilidad a otra persona o justificar las propias acciones como si fuesen una reacción razonable a la mala actuación de otra persona. El necio generalmente utiliza estas estrategias para evitar el dolor y el sufrimiento, excusándose en la autopreservación. Salomón, sin embargo, lo llama odio contra sí mismo, es decir, un menosprecio de su propia vida (Proverbios 15:32). Palabras poderosas de un hombre sabio que vio cómo la vida de los insensatos terminó pronto porque rehusaron escuchar la advertencia del sabio.

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Reflexión

¿Eres de aquellos que tiene que aprender una lección por las malas o eres de los que escucha las advertencias? Trata de recordar la última advertencia que escuchaste y anótala aquí abajo. ¿Cuál fue tu reacción interna? Durante la próxima semana, trata de escribir las diferentes advertencias que recibes y analiza tu actitud hacia ellas como una forma de medir tu reacción a la disciplina.

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Cuando uno de los maestros bíblicos más respetables le dirige en un viaje a través de los consejos del hombre más sabio que alguna vez haya existido, algo especial tiene que ocurrir. El maestro es Charles Swindoll y eso tan especial es el libro Viviendo los Proverbios. Este libro es un estudio profundo pero a la vez práctico lleno de sabiduría para esos tiempos volátiles. Cada página refleja la experiencia de una vida dedicada a extraer las riquezas de los Proverbios. En este libro innovador, usted descubrirá el consejo sabio de Dios para enfrentar los afanes de la vida. ¿Quiere saber cómo lidiar con las personas difíciles? ¿Qué hacer cuando la tentación nos sorprende? ¿Cómo aprender a confiar? ¿Cómo tener un matrimonio exitoso o cómo criar a sus hijos? Estos y muchos otros consejos le esperan durante las próximas veintiséis semanas. Viviendo los Proverbios le guiará a vivir su vida al máximo y a vivir dentro de la gracia divina cuando los desafíos lleguen a su vida. Vida cristiana/Devocionales

ISBN-0-311-40077-9 ISBN 978-0-311-40077-5 www.editorialmundohispano.org

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