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Manifiesto Rolo Carramán debe cubrirse de los lloriqueos adolescentes del clima, busca un paraguas, es un profeta, los profetas también se resfrían, creo, bueno este sí. Entonces conoce al novio de la naturaleza, su primer apostol, Chamán. Que característico este sujeto, es un indio o eso parece, o tal vez un culebrero, tiene plumas, anillos, cadenas, cuentos y paraguas. Le ofrece, a Carraman, calmar el clima, que él tiene el poder para hacerlo. Empieza a recitar en lengua extraña, la lengua de la pacha mama a consentirla, a susurrarle al oído alguna historia antigua, o no tanto, a rezarle a San Isidro: “San Isidro labrador, quita el agua pon el sol que el domingo voy a misa y te hago una oración”, seguramente, San Isidro es como el papá o que se yo tiene algún poder sobre ella. El agua se disipa y Carramán ya no necesita paraguas, ya tiene a su primer discípulo.


Es tiempo de que tomemos la palabra, nosotros, con nuestro acento neutral, nosotros rolos, nosotros dueños de Bacatá, Bogotá, nombre de nuestra tierra que, también ahora, es una variante, esta vez no española. Hijos de Bachué, hijos de Bochica hijos de Colombia y quien sabe de qué tierras más, tierra promiscua, la puta de Colombia se volvió esta sabana, de muchas regiones, idiomas, razas, desplazados, reinsertados, música, arte y todo que hoy orgullosamente somos tan anti regionalistas como insípidos. Oh! tú, sabana amplia y prospera, bella, inmensa, llena de todo para el hombre y nada para Dios. Tú tan hermosa y yo tan sin gracia, que esperas de este hijo de nadie sino su ingratitud. Yo aquí por el mundo sin rumbo como el vagabundo. Buscando un quien y encontrando tal vez ese cristiano,


paisa, costeño, metacho o hasta testigo de Jehová que me ofrece ese quien, adoptando cuanta charada en internet aparece cualquier tribu urbana, cualquier vestigio de un pasado que algunos recuerdan con nostalgia nada más. Somos el rezago de los Tupi y nos fundimos con quienes llegan, sin resistencia, solo los dejamos llegar, hay quien dice que tenemos fama de no ser hospitalarios pero es todo lo contrario, todos son bienvenidos todos son devorados, todos son alimento nuestro, nuestra identidad es esa, no Caminando por la todas, Bogotáson cósmica, empieza a entender tenemos, o tenemos nuestras y seguramente porque tenemos todos los climas posibles. Aquí la naturaleza eso nos difuminamos, aparecemos inmersos entre todos,es una adolescente, caprichosadonde y consentida que no sabe quiere, una mezcla heterogénea no se reconocen los que bogotey cambia parecer cada instante solo para una que rola le prestemos ños, pero ahídeestamos, de pronto escuchando o un atención.tomando Le falta chicha madurar o conseguirse algún alnovio. Y vallenato, o coca cola, rezándole divino enfurece cuando ve todos esos paraguas desplegados, la niño del 20 de Julio o haciendo pacto con Satán, sin discriignoramos, nada más paraguas de 5 lucas. Desde minar, échele mano que sutil aquíque hay un para todos algo. arriba se debetristemente ver como que estallamos nos volvemos Y aunque nuestro pasadoy cada vez se nu-un punto negro. bla más, es menos claro y parece que empezamos a buscar el eslabón perdido, ¿cuándo dejamos de ser bogoteños? Es lo que hace que no nos divida una línea en el mapa, somos los sin pasado. Somos esa raza de Vasconcelos, la raza cósmica, nuestra tierra es el mundo.


Historía de una ciudad mutante Sí, estaba enfermo, se dio cuenta que tenía un mensaje para el mundo, la única esperanza para limpiar los pecados de los pecadores, algo así como vaciarles el vaso para que lo llenen de nuevo. Pero eso ya lo había hecho alguien, creo, limpió el vaso y lo que sucedió seguido es que se llenó tan rápido que se rebozó, se le acabaron los hijos a Dios, solo nos queda Carramán. No sé que estaría pensando nuestro Dios de turno, tal vez ni fue él quien mandó a Carramán, de pronto algún Dios de nuestros antepasados o de pronto ya cambiamos de era y no nos dimos cuenta, tal vez el fin del mundo maya predice el cambio de Dios. Sea como sea Carramán es ahora el portador de un mensaje que debe dar al mundo.Carramán habitante de nuestra sabana de Bogotá, hijo de la raza cósmica, inicia su camino lleva la palabra como mensaje.


Las historias de Bogotá no pueden ser más que historias de supervivencia, no vivimos, huímos ¿pero qué es Bogotá? Es tan larga y tan distante que los riudos de la ciudad nos envuelven y vuleven…


Y creó Dios a Carramán a su imagen, a imagen de Dios lo creó; y vio que era bueno. En realidad no era tan bueno, estaba lleno de porquería, de muletillas, vicios, cosas de aquí, cosas de allá, malas costumbres incluso buenas y otras imperfecciones dignas de un mesías rolo. El mensaje del altísimo no pudo haber llegado de la manera más sublime posible, su cuerpo soportado por el brazo izquierdo en el poste, su cabeza mirando al suelo, viendo como ese alimento que alguna vez estuvo en su cuerpo se desliza por el caño. Una sobredosis de changua, un cuento de Carrasquilla o Galeano, no recuerdo, y algo que tiene que ver con la tolerancia a la lactosa, el diagnóstico.


Yo lo conozco, sumercĂŠ me conoce


Historía de una ciudad mutante Sí, estaba enfermo, se dio cuenta que tenía un mensaje para el mundo, la única esperanza para limpiar los pecados de los pecadores, algo así como vaciarles el vaso para que lo llenen de nuevo. Pero eso ya lo había hecho alguien, creo, limpió el vaso y lo que sucedió seguido es que se llenó tan rápido que se rebozó, se le acabaron los hijos a Dios, solo nos queda Carramán. No sé que estaría pensando nuestro Dios de turno, tal vez ni fue él quien mandó a Carramán, de pronto algún Dios de nuestros antepasados o de pronto ya cambiamos de era y no nos dimos cuenta, tal vez el fin del mundo maya predice el cambio de Dios. Sea como sea Carramán es ahora el portador de un mensaje que debe dar al mundo.Carramán habitante de nuestra sabana de Bogotá, hijo de la raza cósmica, inicia su camino lleva la palabra como mensaje.


Las historias de Bogotá no pueden ser más que historias de supervivencia, no vivimos, huímos ¿pero qué es Bogotá? Es tan larga y tan distante que los riudos de la ciudad nos envuelven y vuleven…


paisa, costeño, metacho o hasta testigo de Jehová que me ofrece ese quien, adoptando cuanta charada en internet aparece cualquier tribu urbana, cualquier vestigio de un pasado que algunos recuerdan con nostalgia nada más. Somos el rezago de los Tupi y nos fundimos con quienes llegan, sin resistencia, solo los dejamos llegar, hay quien dice que tenemos fama de no ser hospitalarios pero es todo lo contrario, todos son bienvenidos todos son devorados, todos son alimento nuestro, nuestra identidad es esa, no Caminando por la todas, Bogotáson cósmica, empieza a entender tenemos, o tenemos nuestras y seguramente porque tenemos todos los climas posibles. Aquí la naturaleza eso nos difuminamos, aparecemos inmersos entre todos,es una adolescente, caprichosadonde y consentida que no sabe quiere, una mezcla heterogénea no se reconocen los que bogotey cambia de parecer cada instante solo para que le prestemos ños, pero ahí estamos, de pronto escuchando una rola o un atención.tomando Le falta chicha madurar o conseguirse algún alnovio. Y vallenato, o coca cola, rezándole divino enfurece cuando ve todos esos paraguas desplegados, la niño del 20 de Julio o haciendo pacto con Satán, sin discriignoramos, nada más paraguas de 5 lucas. Desde minar, échele mano que sutil aquíque hay un para todos algo. arriba se debe ver como que estallamos y nos Y aunque tristemente nuestro pasado cadavolvemos vez se nu-un punto negro. bla más, es menos claro y parece que empezamos a buscar el eslabón perdido, ¿cuándo dejamos de ser bogoteños? Es lo que hace que no nos divida una línea en el mapa, somos los sin pasado. Somos esa raza de Vasconcelos, la raza cósmica, nuestra tierra es el mundo.


Manifiesto Rolo Carramán debe cubrirse de los lloriqueos adolescentes del clima, busca un paraguas, es un profeta, los profetas también se resfrían, creo, bueno este sí. Entonces conoce al novio de la naturaleza, su primer apostol, Chamán. Que característico este sujeto, es un indio o eso parece, o tal vez un culebrero, tiene plumas, anillos, cadenas, cuentos y paraguas. Le ofrece, a Carraman, calmar el clima, que él tiene el poder para hacerlo. Empieza a recitar en lengua extraña, la lengua de la pacha mama a consentirla, a susurrarle al oído alguna historia antigua, o no tanto, a rezarle a San Isidro: “San Isidro labrador, quita el agua pon el sol que el domingo voy a misa y te hago una oración”, seguramente, San Isidro es como el papá o que se yo tiene algún poder sobre ella. El agua se disipa y Carramán ya no necesita paraguas, ya tiene a su primer discípulo.


Carraman  

Que Dios le conceda el doble de lo que usted me desea.

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