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Revista de poesía No. 16-17 (Doble) Julio-Diciembre Poesía cubana actual: mitos, viajes y emplazamientos medievales *** una antología diferente


En el número anterior de Arique: Tras dificultades que impidieron, por casusas ajenas a nuestra voluntad, la salida regular de la revista, tanto en su edición impresa como en su versión para correo electrónico, Arique retorna a la normalidad con esta edición dedicada al 400 aniversario de El Quijote. Ya se distribuye por correo regular el no. 15 (también por esta vía electrónica) y ha sido actualizada la página web en la dirección http:// arique.iespana.es

Las ilustraciones que aparecen en este número pertenecen a los artistas cubanos Luis Ponce Cortés, El cuentero (pág. 46) Adigio Benítez, Rescate de la identidad (pág. 5) José Fuster, La barca (pág. 37) Yanepsi Chávez, Sinfonía (pág. 20) Yampier Báez Matos, Noche con día incluido (pág. 18), Realidades opuestas(portada)


En este número

Poesía cubana actual: mitos, viajes y emplazamientos medievales Evolución de la poética cubana Características de la poesía cubana actual Antologías consultadas

Una antología diferente Carlos Augusto Alfonso - Rito Ramón Aroche Teresita Burgos Benavides - Javier Cabrera Jiménez M a ría Elena Cruz Varela - Pablo de Cuba DanielDíaz Mantilla - AngelEscobar Varela Ramón Fernández L arrea - Yunior Felipe Figueroa M iladis Hernández Acosta - RaúlHernández Novás L uis Marimón Tápanes - Esteban Menéndez Cordero M ich a e lH .M iranda - E fraín Morciego Reyes Francis Sánchez Rodríguez - M a rta Tapia García Juan Carlos Valls - Camilo Venegas Yero


Arique Revista de poesía Nro. 16-17 (Doble) Julio - Diciembre de 2005 Edición artesanal de muy limitada tirada, sólo para el intercambio con poetas amigos Editor: Raúl Tápanes López En internet: http://arique.iespana.es Para correpondencia: Iván Suárez Merlín Calle 336 No. 10506 e/ 105 y 107, Naranjal Norte Matanzas, Cuba El título Arique es una idea original de Angel Antonio Moreno Definiciones ARIQUE.– N.s.m. – Voz. ind. – Tira de Yagua para atar o asegurar cualquier cosa; a cuyo efecto se moja la Yagua haciéndola más flexible. YAGUA.– N.s.f. – Voz ind. – Produccion que a manera de cuero o corteza cubre la parte superior de la Palma Rela (...) Esteban Pichardo Diccionario provincial casi razonado de vozes y frases cubanas (1875) arique 4

Sumario - A. Croa / Poesía cubana actual: mitos, viajes y emplazamientos medievales / pág. 5 - Evolución de la poética cubana / pág. 11 - Características de la poesía cubana actual / pág. 12 - Antologías consultadas / pág. 13 Una antología diferente: - Carlos A. Alfonso / Tierra Nova de parte de quién estás / pág. 15 - Rito Ramón Aroche / Fanal oscuro / pág. 16 - Teresita Burgos / Rituales / Las migajas del buffet / pág. 17 - Javier Cabrera / Discurso desde una isla / pág. 21 - María E. Cruz Varela / El muro / pág. 22 - Pablo de Cuba / Cuatro / pág. 23 - Daniel Díaz Mantilla / La ciudad sitiada / pág. 24 - Angel Escobar / Coloquial / Por si a alguien le interesa ejecutar esta pieza / pág. 25 - Ramón Hernández Larrea / La bicicleta / pág. 28 - Yunior Felipe Figueroa / Trovas profanas / pág. 29 - Miladis Hernández / Plegaria de los arrecifes / pág. 30 - Raúl Hernández Novás / A la puerta opulenta / Refúgianse en la puerta de Rashomon / pág. 32 - Luis Marimón / Mutaciones de un silogismo / pág. 34 - Esteban Menéndez / Un muchacho va dejando la ribera / pág. 36 - Michael H. Miranda / Nada cura el hambre de decir / pág. 38 - Efraín Morciego / Un escritor ofrece sus servicios / pág. 39 - Francis Sánchez / Pequeña petición de asilo político a San Francisco de Asís / pág. 42 - Marta Tapia García / Tiempo II / pág. 43 - Juan Carllos Valls / Soledad necesaria para vivir en un pueblo menor / pág. 44 - Camilo Venegas / Pequeño inventario de cosas que nunca existieron / pág. 45


Poesía cubana actual: mitos, viajes y emplazamientos medievales por A. Croa El viaje es una de las grandes ilusiones que casi nos convencen de que la libertad existe. Salir del vientre materno, del terruño, emprender algo, regresar un día al amparo sosegado de lo que amamos, nos convoca al empuje, la creatividad, el razonamiento profundo y filosófico, la poesía. Cuando viajamos sentimos que podemos, que somos capaces y nos realizamos nosotros mismos. Reynaldo Arenas, uno de los más brillantes escritores y poetas cubanos –a la vez que uno de los menos conocidos por sus compatriotas-, sentenció hace tiempo en la Universidad de La Habana que nuestra América, como le llamara Martí, no es sólo un continente controversial ni un tercer Rescate de la identidad, Adigio Benítez mundo, sino un mundo distinto dominado por dos fuerzas: la magia y la persecución. Un mundo donde el tiempo y lo real están prefigurados por el mito y el ritmo, por la intuición y no la razón. Quizás un poco el mundo ahora llamado de lo real maravilloso, que arranca desde la poesía de los códices indígenas hasta el mestizaje modernista de Rubén Darío. Este distinto tiempo americano exige que el héroe sea el poeta que vive perseguido. Se convierte así la poesía en la más alta expresión de la libertad y adquiere coherencia el discurrir poético y político de Martí, artificiosamente fraccionado por los biógrafos (Lizaso, Mañach, Don Ezequiel) y los críticos literarios (Vitier, Manuel Pedro, Schulman) que nos proponen bien un héroe que sacrifica la poesía en aras de la política, bien una imagen poética del mundo en que se inscribe su acción pública. La lectura e interpretación de la poesía –y de la escritura en general- teniendo en cuenta su entorno ideológico, social y político, es un hábito enraizado en la cultura cubana. Este hecho, que tantas veces transcurre inadvertido para los extranjeros y que ha sido causante de tropiezos en los más nobles propósitos de estudio y divulgación de la poesía insular contemporánea, está corroborado por críticos y poetas actuales2 y fue casi brutalmente enunciado por un profundo conocedor de lo cubano hace más de medio siglo: Hacer cultura es entre nosotros, como siempre, un modo de hacer política; hacer política es también, hoy más que nunca, un modo de hacer cultura3. Ignorar ese frágil y a veces doloroso vínculo es imposible para quien pretenda realizar un análisis certero de la poesía cubana. Entiéndase entonces que partimos de un concepto social y político de la poesía, pero comprendida la política como un concepto general, no coyuntural, por cuanto somos poetas y no políticos de profesión. arique 5


A partir del cambio político de 1959 se acentúa aún más la significación social de la poesía en Cuba. A ello contribuyó la eliminación del analfabetismo y las masivas tiradas de libros a bajos precios que fomentaron el hábito de la lectura en los años 60. Pero aún cuando en la segunda mitad del siglo pasado esa excepcional incidencia de la poesía se mantuvo, hoy ese papel ha sido relegado. ¿Qué encuentran los poetas cubanos de las últimas décadas del siglo XX? A juicio, que compartimos, de León de la Hoz: Hallan la presencia desoladora de la poesía conversacional conducida a la crisis por los poetas de los 70: un discurso dominante en total decadencia saturando los concursos, los medios de comunicación, las editoriales y las asociaciones de escritores, con el agravante de que este discurso era identificado como undiscurso de política cultural4. Una ruptura más o menos profunda con el coloquialismo es apreciable únicamente a partir de los años 80, cuando ya en muchos países ha caído en desuso. Las razones de la tardía llegada de nuevas corrientes están dadas no sólo por la presión de la política cultural del Estado, sino también por la aceptación del coloquialismo como ideal estético por muchos creadores. El conversacionalismo cubano de los 60 (...) decayó cuando, como ocurre con toda poética, se prolongó más allá de su impulso y, después de haber dado todo lo que podía dar, se convirtió en una fórmula vacía, una retórica exhausta y, sobre todo, en un corset que impedía respirar. Pero a esto se agrega, empeorándolo todo, su burocratización, cuando se convirtió en poética oficial u oficiosa5. Así, de la poesía casi totalmente coloquialista de los años 60 y 70, poesía de exaltación y deslumbramiento6, que tenía como objetivo último reflejar el entorno social y contribuir a los presupuestos políticos-ideológicos del Estado, poética por ende de la vida y hombre comunes, refractaria por naturaleza a la retórica, al hermetismo, a la mística, etc., se pasa a un discurso nuevo en que la duda, la introspección y en general nuevas búsquedas, van marcando la impronta de otras generaciones. Una nueva hornada que cuestiona y/o reacomoda los maltrechos lazos del coloquialismo llega en la mano de jóvenes valores como Aramís Quintero, José Pérez Olivares, Soleida Ríos, Angel Escobar y Raúl Hernández Novás entre otros; estos dos últimos se suicidarían en la década del 90. Hernández Novás, aunque coetáneo de la generación de El Caimán, no comienza a publicar –muy poco- hasta después del famoso quinquenio gris7. Considerado por muchos el más destacado de los poetas cubanos después de 1959, es el más desgarrado, profundo y renovador entre ellos. Las vidas de Raúl Hernández Novás (1948-1993), Ángel Escobar (1957-1996) y Luis Marimón (1951-1995), tienen una similitud que va más allá de sus cronologías y se refleja en sus poéticas, en sus estrechas relaciones vida-escritura. Sucesos que, además, sancionan la tesis de mito y persecución enunciada por Arenas, cada uno perseguido por sus particulares espectros (sus propios mitos): Hernández Novás por su gris existencia y sus inclinaciones autodestructivas, Marimón por su alcoholismo y rechazo a las convenciones sociales, Escobar por su esquizofrenia. Los tres incomprendidos por sus contemporáneos, rechazados y hasta hoy poco reconocidos. Hasta intentaron el viaje como forma de evasión (Marimón) o de realización (Escobar), y terminaron en la autodestrucción, en el suicidio, cada uno por su arique 6


propia vía: Novás en el disparo aliviador, Escobar en el salto al vacío, Marimón en el fondo mortal de una botella.

Luis Marimón

Los poetas actuales se abocan a todos los caminos y se diseminan por una gama de variantes más amplia que la de sus predecesores. Hay varias características muy marcadas y destacables en la poesía cubana actual.Hasta los creadores que cultivaron el coloquialismo en las décadas pasadas, se adhieren a una de las dos tendencias prevalecientes, la renovación de las formas clásicas y la intensificación metafórica8. El regreso a los valores clásicos propicia el resurgimiento de la rima y hasta una cierta resurrección del hermetismo lezamiano, no obstante ser el culto a la imagen la tendencia dominante.

Emblemáticas antologías marcan lo más destacado de la poesía cubana en los últimos años: con la antología Retrato de Grupo (1989)9 irrumpen en el panorama cultural los poetas del 90: Carlos A. Alfonso, Sigfredo Ariel, Víctor Fowler, Emilio García Montiel, Antonio José Ponte, Jorge Iglesias. Con la irrupción del Proyecto Diáspora(s) de escritura alternativa por primera vez un grupo de poetas busca un lenguaje diferente al establecido como modelo entre el agora y la ecclecsia, y logra trascender al plano nacional e incluso más allá de sus fronteras. El grupo compuesto entre otros, por Rolando Sánchez Mejía, Rogelio Sanders, Pedro Márquez de Armas, Ricardo Pérez y Carlos Alberto Aguilera, presenta credenciales con la antología Dossier. 26 nuevos poetas cubanos. Mapa imaginario10. Desde fuera de la isla (de nuevo el viaje, a veces sólo de ida) Poesía en época de derrumbes de Daniuska González, cubana en Venezuela y La Isla en su tinta (2000) del habanero Francisco Morán Lull, desde la Universidad de Georgetown, intentan y en gran medida logran romper la univocidad y estatiticidad del discurso poético predominante. La Isla..., por ejemplo, reúne autores de todas las épocas, de dentro y fuera de la isla, en cuatro secciones identificadas con el nombre de poemas esenciales: La más fermosa (I), Al partir (II), Tengo (III) y Palma negra (IV), en las que se agrupan textos que reflejan el paraíso insular, los sentimientos de lejanía, exilio, destierro, la poética revolucionaria iniciada en 1959, etc. Por el contrario de lo que podría esperarse, la eclosión originada por la obsolencia del coloquialismo y una mayor apertura a estéticas y temas antes prohibidos, no ha marcado una diferencia tan pronunciada como para hablar de verdaderas rupturas y/o renovaciones. A la distancia del tiempo las nuevas voces no han logrado tampoco erigirse en la continuidad de los grandes nombres de los años 30-50. La poesía cubana actual está más cerca, a pesar de las apariencias formales, de la poesía española contemporánea, que de la que se hace en el resto del mundo. Es tan diferente de la que se hace en el resto de los países latinoamericanos como lo fue siempre de la poesía de Evtushenko o Mayakovski. Mientras el crítico Alvaro Salvador advierte en la poesía hispanoamericana una marcada identificación entre el proceso de renovación –en muchos casos subversión- poética y la militancia y el activismo político11, por primera vez en los últimos tiempos es apreciable en Cuba una notable disminución del interés hacia los temas de contenido político, por el contrario de lo que sucede en muchos países arique 7


latinoamericanos, donde la poesía social y fuertemente ideologizada de Benedetti, Gelman o Ernesto Cardenal tiene numerosos seguidores, tan recientes como, en el caso de Chile, Nicanor Parra, Oscar Hahn o Raúl Zurita. En esos mismos países –no así en España-, el regreso a las formas tradicionales de versificación, métrica, etc, es visto por poetas y críticos como una suerte de vertiente reaccionaria del arte poético. Para los nuevos escritores el compromiso político y social de la poética de los años 70 es algo ya devaluado, pasado de moda. La nueva poesía cubana ha renunciado a ser un instrumento de utilidad ideológica, lo que ha contribuido, junto a otros factores, a la progresiva pérdida de la significación social que antes tuviera. Aunque existen corrientes dispares en su seno, la narrativa ha ido mayoritariamente asumiendo un rol de alto contenido político y cuestionamiento social en tanto la poesía se ha replegado del espacio público a la intimidad y prefiere desentenderse de temas cuyo tratamiento constituyó toda una tradición durante diversas épocas. Un fenómeno nuevo, consecuencia directa de los desaciertos heredados por la poesía cubana actual, es la abundante referencia a la cultura clásica. Los exergos, la utilización de citas textules, referencias en el discurso, etc, de los valores culturales reconocidos parecen ser una cuestión vital. Este fenómeno, también experimentado en España cuando los novísimos apostaron por incorporar a la poesía lo que no se habían permitido antes –el conocido hiperculturalismo-, es ligado por algunos ensayistas, en el caso cubano, a la necesidad intrínseca de abrir ventanas al mundo, de recuperar su puesto en la cultura universal. Pero en parte de la poesía publicada en la isla en los últimos años no es más que un ornamento, una variante del arte por el arte. La poesía cubana ha perdido –desde hace tiempo, y aún no recupera- su relación con lo universal. Por presiones ajenas a la poesía que han gravitado excesivamente sobre aquella la poética se ha replegado sobre sí misma sin lograr la expresión propia y válida de los últimos dü majores: Lezama, la Loynaz, Eliseo Diego. Como en los años 20-30 presenta – perdido su brillo propio- una palpable influencia de los poetas españoles y norteamericanos. La huella de los clásicos se ha diluido, al igual que la del realismo socialista de los años 6070. Algunos críticos ven la poesía nuestra actual paralizada en dos campos o tendencias (quizás fuera más acertado decir un amplio campo y una cierta tendencia): el corpus-Norma y el corpus-Desvío (W. Dorta). De cualquier manera la tendencia desviacionista, iconoclasta, de ruptura, es aún incipiente y dispersa, aislada en sus escasas cotas conquistadas. Algunos críticos hablan, incluso, de una ruptura radical (Víctor Fowler) que casi nadie aprecia. Unos hablan de post-novísimos y post-coloquialismo (Jorge Luis Arcos), otros de conversacionalismo esencial (Walfrido Dorta), otros de renacimiento épico (Fredo Arias) y hasta de autismo y poesía dispersa (Arturo Arango). Nadie entiende mucho, porque nosotros mismo nos conocemos poco. La particular situación económica y social vivida por la isla en 1990-95 marcó su huella en la poesía, cicatriz que aún perdura: Tengo mi psicatriz y recuerdo a Novás..., escribió Angel Escobar, otro de los blasfematorios poetas cubanos recientes en Cuando salí de La Habana (¡Otra vez el viaje!). La dificultad en la transportación –es decir, la imposibilidad del viaje más común-, los problemas en la comunicación y difusión cultural, convirtieron la isla en un archipiélago de emplazamientos medievales. La paralización primero, y la fragmentación después del proceso arique 8


editorial, junto al alto precio de los libros y los reducidos tirajes, han traido como consecuencia el desconocimiento mutuo, la pérdida de visibilidad del conjunto. Poco se sabe en la capital de lo que se hace en provincias y poco llega a aquellas a través de las escasas publicaciones nacionales, controladas además por los ejecutores de la poética oficialmente reconocida. Señalan, discretamente, los estudiosos: Ya no fue posible para los discursos críticos la fundación de otro movimiento, dada entre otras cosas, la escasez de escrituras que accedieran a un estatuto diferencial12. ¿Podemos hablar entonces de la existencia de una nueva poesía cubana cuya presencia es aún inadvertida? ¿Qué habrá en ella, secreto y eterno, que yo no vea, no pueda ver ni hacer ver a los demás, y que la defina con precisión?13 El coloquialismo no ha muerto del todo. Aún, y es de esperar que por cierto tiempo todavía, los nuevos poetas no logren escapar de su lastre totalmente. En definitiva el coloquialismo ha sido y será la tendencia predominante en la poesía cubana de la segunda mitad de la psada centuria. La poesía nuestra está lastrada por infinidad de trampas mentales, desde la lamentable caída en el realismo socialista hasta los excesos intelectuales de una poesía por y para consagrados que se muerden las colas en un interminable círculo de decadente incoherencia. La nueva poesía cubana, al menos en lo que se publica en la isla, es decir, en la poética oficial, no se deja ver. Sólo existe una voz vieja que pretende ser nueva. Son textos bien resueltos, muy bien escritos pero desde una maquinalidad absoluta, expresión falta de espíritu, de vuelo, un parnasianismo demodé. Una maquinalidad absoluta –a decir de Rolando Sánchez Mejía- que transita desde las canciones de Silvio Rodríguez hasta la saturación de representaciones teorizantes. La poesía cubana actual está perseguida por sus propios mitos, sus aciertos y desaciertos, su pasado y el entorno socio-político que para ella resulta ineludible. Su ritmo está prefigurado por el amplio campo de los patrones estéticos impuestos por la política cultural, y la tendencia –inhata a la poesía misma- de subvertir dichos patrones. En su obra, que nunca quiso llamar antología, pero que lo es, La poesía cubana en 1936, Juan Ramón Jiménez escribió: Cuando el mar de una isla no es sólo mar para ir a otra parte, sinopara que lo pasee y lo goce, mirando hacia adentro, el cargado de conciencia universal tanto como el satisfecho inconsciente, esa isla será alta y hondamente poética, no ya para los de fuera sino, sobre todo, para los de dentro. Hay que ir al centro siempre, no ponerse en la orilla a aullar a otra vida mejor o peor de nuestro mismo mundo, peoría o mejoría que puede ser la muerte.14 Este complejo panorama deberíamos apreciarlo quizás desde la perspectiva del viaje: viajar al centro de los emplazamientos medievales para intentar entrever lo oculto, lo disperso, lo aún en ciernes: viajar por el incierto terreno de las especulaciones, las opiniones encontradas, las profecías, casi de las premoniciones, a partir de textos aislados, de voces poco conocidas, de inadvertidas piedras que jalonan el trillado camino que recorremos a diario por inercia, por el que viajamos a veces sin ver, maquinalmente, unas veces mar afuera, otras hacia el centro de la poesía. arique 9


Notas 1. Nuestro modo de leer los textos enfrentándolos al universo supratextual donde actúan la política y la ideología no es sino una obligación ineludible cuando se estudian escrituras en el caso cubano. Víctor Fowler, La tarea del poeta y su lenguaje en la poesía cubana reciente, Casa de las Américas, No. 215, La Habana, abril-junio de 1999. 2. Jorge Mañach, discurso en la Universidad de La Habana, 25 de diciembre de 1940. 3. León de la Hoz, Prólogo a La poesía de las dos orillas. Cuba 1959-1993, Madrid, 1994. 4. Daniel Freidemberg, Apuntes sobre la nueva poesía cubana, en Diario de poesía, Buenos Aires, 1997. 5. Arturo Arango, Los ríos de la mañana. Poesía cubana de los 80, La Habana, 1995.( 6. En 1971 se establecen determinados parámetros de conducta social y política que debían cumplir los escritores, artistas, pintores y otros creadores para acceder a las vías de difusión en manos del Estado. Eso determina un largo paréntesis de silencio editorial y creativo en poetas como Virgilio Piñera, Dulce María Loynaz, César López y Carilda Oliver Labra entre otros. Es el llamado quinquenio gris, aunque duró más de un lustro. No se comenzó a revertir hasta 1982 (Carilda Oliver Labra, por ejemplo, estuvo quince años sin que le fuera publicada obra alguna). 7. Antón Arrufat, Reaparición de Soleida, Unión, La Habana, 1996. 8. Una recurrente ideologización, entonces, atraviesa estos poemas (...) subrayando, como un tic de la escritura crítica, la pertenencia ideológicade las poéticas y autores: la comunión entre un ser (revolucionario) y un estar (en la Isla). Walfrido Dorta, Algunos estados, estaciones, documentos. Poesía cubana de los 80 y 90, La Gaceta de Cuba No. 6, La Habana, noviembrediciembre de 2003. 9. Al definirse a sí mismos (se refiere al Grupo Diásporas) como un proyecto de escritura alternativa, eligen el margen como topología-dada la tupida red de determinaciones y el eficiente mecanismo controlador de los discursos y la porducción de saber que ha regido el campo cultural cubano. Walfrido Dorta, ob. cit. 10. Alvaro Salvador, Muestra de poesía hispanomaericana actual, Granada, España, 1998. 11. Walfrido Dorta, ob. cit. 12. Juan Ramón Jiménez, La poesía cubana en 1936, edición facsimilar corregida del Frente de Afirmación Hispanista, México, 2004. 13. Juan Ramón Jiménez, ob. cit.

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Evolución de la poética cubana -Años 40 Grupo origenista. Poetas nucleados alrededor de la figura de Lezama Lima y la revista Orígenes: Lezama Lima, Eliseo Diego, Gastón Baquero, Cintio Vitier, Fina Farcía Marruz, Virgilio Piñera, Lorenzo García Vega. Otras corrientes: Dulce Ma. Loynaz, Emilio Ballagas, Eugenio Florit, Mariano Brull (intimismo, poesía pura). Nicolás Guillén (poesía social). -Años 50 Generación del 50 o Primera de la revolución. Transición al coloquialismo: Rafael Alcides, Francisco de Oráa, Pablo Armando Fernández, César López y Roberto Fernández Retamar. -Revolución de 1959 -Años 60-70 Generación de El caimán. Esplendor del coloquialismo. Poesía de exaltación. Existencialismo. Principales representantes publican en El caimán barbudo: Luis Rogelio Nogueras, Rodríguez Rivera, Raúl Rivero. Grupo de transición en que el coloquialismo comienza a evolucionar: Nancy Morejón, Miguel Barnet, Lina de Feria, Delfín Prats. -Quinquenio gris(1971-1986?) Ruptura de la continuidad poética. Parametrados, silencio obligado. -Años 80 Novísimos o Generación del 80. No hay verdadera ruptura, sino actualización del coloquialismo. Coincidencia con el entorno socio-político. Antología Usted es la culpable (1985). La mayoría comienza a publicar en El caimán barbudo, por lo que también se conoce como Segunda generación de El caimán: Reina Ma. Rodríguez, Marilin Bobes, Soleida Ríos, Osvaldo Sánchez, Alex Fleites, Norberto Codina, Luis Lorente. Poetas que se apartan de la norma (Generación del 80 ½ ?): Efraín Rodríguez Santana, Roberto Méndez, José Pérez Olivares (alegorías, culturalismo, fabulación). Precursores de la generación de los 90: Angel Escobar, Raúl Hernández Novás (vacío existencial, conflicto). -Caída del campo socialista. Período Especial (1990-1995). -Años 90 Post-conversacionalismo? Coloquialismo travestido? Difuminación del enunciador, intertextualidad, fragmentación, desequilibrio, duda. Antología Retrato de grupo (1989): Ramón Fernández Larrea, Antonio José Ponte, E. García Montiel, A. Rodríguez Tosca, Víctor Fowler, Damaris Calderón, María Elena Hernández, A. Calderón, Sigfredo Ariel, Juan C. Flores. -Años 95-97 Proyecto de escritura alternativa. Intención de alcanzar un estatuto diferencial, escritura marginal. Antología Mapa imaginario (1995). Revista Diásporas, Documentos (al margen de instancias culturales oficiales): Rolando Sánchez Mejías, Ismael González Castañer, Rito arique 11


Ramón Aroche, Caridad Atencio, R.A. Pérez, Rogelio Saunders, C.A. Aguilera, Pedro Marqués y Pablo Herrera. -Años 2000 Post-novísimos? Autismo? No hay grupos ni denominaciones, se pierde beligerancia y visibilidad pública. Papel protagónico pasa a la narrativa, que se orienta al exterior. La poesía que va en sentido contrario a la tendencia: renacimiento épico? Regreso a la décima, pero a partir de la experimentación. Emplazamientos medievales? Antología Cuerpo sobre cuerpo, sobre cuerpo (2000): José Félix León (hiperculturalismo), Javier Marimón (objetivismo).

Características de la poesía cubana actual I- Renuncia a la utilidad ideológica ( D. Freidemberg), es decir, al compromiso político-social de la poesía de los años 70-80. II- Pérdida de la significación social, a lo que contribuye la característica anteriormente enunciada y las dificultades de edición y divulgación (emplazamientos medievales). III- Indiferencia ante los encasillamientos teóricos, entre ellos el coloquialismo, a pesar de esfuerzos aislados dirigidos a la ruptura de los patrones estéticos (como el Proyecto Diásporas de escritura alternativa). IV- Persistencia de muchas características del coloquialismo que lastran la búsqueda de nuevos horizontes poéticos. Algunos consideran esto un coloquialismo tradicional (A. Arango). V- Un hiperculturalismo al estilo de los novísimos españoles, pero motivado por una necesidad de recuperar la conexión con la cultura universal cercenada por la actitud defensiva de décadas anteriores. VI- Universalización de las temáticas poéticas que en aras de eliminar provincianismos retoma las mejores tradiciones de poetas como Lezama Lima o Jorge Luis Borges. VII- Regreso a la intimidad desde el espacio público en que desempeñara su protagonismo de décadas anteriores. Apertura a zonas poco exploradas como el marginalismo y la homosexualidad. VIII- Recuperación de las tradiciones poéticas (el verso rimado, la décima, el soneto) por parte de un sector minoritario pero importante de los creadores. IX- La poesía cubana, como ocurre recurrentemente en el escenario insular, se dirige ahora al otro extremo de la balanza: de la poesía de exaltación y deslumbramiento (A. Arango), ha pasado al conocimiento desesperanzado (E. Saínz). X- Una lectura correcta de la poesía actual debe tener en cuenta, además de los emplazamientos medievales, que las escrituras publicadas son seleccionadas de acuerdo a patrones estéticos impuestos por una política cultural que las lee desde su relación con el universo supratextual donde actúan la política y la ideología (V. Fowler). arique 12


Antologías consultadas 1. La última poesía cubana / Orlando Rodríguez Sardiñas. Madrid, 1973 (Primer intento de unir en una antología poetas de dentro y fuera de la isla). 2. Cuba, en su lugar la poesía: Antología diferente / Víctor Rodríguez Núñez, Reina Ma. Rodríguez y Osmar Sánchez. México, 1982. UNAM 3. Usted es la culpable / Víctor Rodríguez Núñez. Editorial Abril, La Habana, 1985. 4. Retrato de grupo / Carlos Alfonso, Víctor Fowler, Emilio García Montiel y Antonio José Ponte. Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1989 (26 autores, incluídos los antologadores, todos nacidos después de 1957. Pretende ser presentación de un grupo, no antología de una poética dada). 5. Un grupo avanza silencioso. Antología de poetas cubanos 1958-1972 / Gaspar Aguilera Díaz. UNAM, México, 1990 (40 autores nacidos después de 1958. Selección dispersa donde hay ausencias notables: Ismael González Castañer y Rolando Sánchez Mejías). 6. Jugando a juegos prohibidos / Agustín Labrada. Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1992 (24 autores nacidos después de 1956, selección desigual). 7. La fiesta inolvidable / El Tucán de Virginia, México, 1992 (13 poetas cubanos nacidos antes de 1953, la mayoría exiliados). 8. Poesía cubana de los años 80 / Alicia Llarena y Osmar Sánchez. Ediciones La Palma, Madrid, 1993 (14 poetas nacidos a partir de 1957. Sigue la línea básica de Retrato de grupo. Recoge textos de una antología inédita: La isla imaginaria, de Armando Suárez Cobián y Omar Pérez. Bastante completa en lo que a poetas en la isla corresponde, no incluye poetas en el exterior). 9. Noche insular / Mihály Dés. Editorial Lumen, España, 1993. 10. La poesía de las dos orillas. Cuba (1959-1993) / León de la Hoz. Ediciones Libertarias / Prodhufi, Madrid, 1994 (Selección de poetas cubanos de dentro y fuera de la isla. Intenta abarcar todo el panorama de la poesía cubana a partir de 1959, la relaciona con las conmociones sociales y políticas. Ausencias notables: Reynaldo Arenas y Severo Sarduy). 11. Poesía, anuario 1994 / Ediciones Unión, La Habana, 1994 (214 autores residentes en la isla con textos publicados o escritos en 1990-93). 12. El pasado del cielo. La nueva y novísima poesía cubana / Víctor Rodríguez Núñez. Medellín, 1994. Alejandría Editores (28 autores nacidos a partir de 1948). 13. Los ríos de la mañana. Poesía cubana de los 80 / Norberto Codina. Ediciones Unión, La Habana, 1995 (38 poetas nacidos a partir de 1945. Intenta un deslinde entre la poesía de los 60-70 –exaltación y deslumbramiento- y los antologados). arique 13


14. Donde irrumpe la luz. 18 poetas cubanos / Jorge Yglesias. Universidad de Magdalena, Ediciones Diálogo, Santa Marta, 1995 (18 autores nacidos a partir de 1948. Pretende unir poetas nacidos antes y después de la revolución pero que no publicaron antes de 1980 por el dogmatismo ideológico y cultural entonces imperante, especialmente intransigente entre 1971-1976). 15. Poesía cubana: la isla entera / Felipe Lázaro y Bladimir Zamora. Editorial Betania, Madrid, 1995 (54 autores nacidos a partir de 1940. Incluye poetas del exterior, pero tiene ausencias notables como todo el Grupo Diásporas). 16. Dossier. 26 nuevos poetas cubanos. Mapa imaginario / Rolando Sánchez Mejías. Embajada de Francia en Cuba / Instituto Cubano del Libro, La Habana, 1995 (26 poetas, casi todos –una sola excepción- nacidos a partir de 1956. Primer intento de antologar una escritura alternativa, de ruptura). 17. Cuba, maestros y novísimos de la poesía / Carlos Martí Brenes. Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, Buenos Aires, 1997 (Poetas nacidos hasta 1945 y después de 1970. Pretende mostrar una poética de ambos extremos del siglo. Excluye a todos los poetas fuera de la isla). 18. Antología cósmica de ocho poetas cubanas / Fredo Arias de la Canal. Frente de Afirmación Hispanista, México, 1998 (Selección de 8 poetas cubanas, algunas exiliadas como Juana Rosa Pita). 19. Las palabras son islas. Panorama de la poesía cubana del siglo XX / Jorge L. Arcos. Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1999. 20. Cuerpo sobre cuerpo, sobre cuerpo, catálogo de nuevos poetas cubanos / Aymara Aymerich y Edel Morales. Editorial Letras Cubanas, La Habana, 2000 (29 autores que escasamente rebasan los 25 años). 21. La isla en su tinta. Antología de la poesía cubana / Francisco Morán. Editorial Verbum, Madrid, 2000 (Selección de poetas residentes y exiliados con una novedosa concepción de antologación). 22. Antología de la poesía cósmica cubana / Fredo Arias de la Canal. Frente de Afirmación Hispanista, México, 2000-2002 (Antología en tres tomos que recoge más de 700 poetas de todas las épocas a partir del criterio psicoanalítico de su autor). 23. Los parques. Jóvenes poetas cubanos. Antología / Noel Castillo y René Coyra. Mecenas / Reina del Mar Editores, Cienfuegos, 2001 (autores nacidos a partir de 1967, cuando termina Retrato de grupo. Pretende ser una continuidad). 24. La Habana, 10 / Adhara/Colección Alhucena, Granada, España, 2001.

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Carlos Augusto Alfonso (La Habana, 1963) Tierra Nova de parte de quién estás Pienso en el Aconcagua sin variar tan incómodo como en los viejos tiempos terraza en vivero capullo ara cuartelazos los indios dispuestos a trajinar con mazorcas a sepultar a cuanto familiar se indisponga pese a que siempre ha habido quien saque la cara por los cholos de los boliches por los taitas tirados al abandono o por los tríos que alegran las mesas de los aventureros sea foráneo o quien los estremezca al retirarles una garrapata pararse en un macizo y ver en Cuzco con un machetín de quepi como el cuadro de san Pedro de Lotto y no calcularon los irlandeses prosperar tanto en América congeniar con tanto indio basado en la tierra preventiva tropezar con aborígenes que ilustran la sala prácticos para esta América palpable de los esquimales a los esquimales con rebeldía aplazo para masticar mal a la desbandada aunque la vestimenta de Louverture no era de mi agrado y se volvió a brincar alrededor de la hoguera la sedición fue obra del masajista ahora que pasa: submarinos cargados de haitianos se ponen nerviosos y se los traga lo último del dieciocho Cerca en el ventanal de Maisí me amoldo el pelo con una malla preciso un pasador con la mente en blanco en la cara el beso chamuscado del san Pedro de Lotto pienso en el istmo y en lo que para mcuhos es una pierna sacada y pare el tren con las democracias bonitas y feas con los radicales con sabor a ti a izquierdistas en planas animando el sendero que no va a cuatrocientas onzas y a cuanto nos seduce pienso en la boliviana pastora que tenía una hija enana una vez los indios dejaron de ver al español y al caballo como una misma cosa y hasta sus perros mudos comprendieron el tormento de la rutina. De Mapa imaginario, Embajada de Francia en Cuba/ Instituto Cubano del Libro, La Habana, 1995 (antología) arique 15


Rito Ramón Aroche (La Habana, 1962) Es autor de los poemarios Material entrañable y Dígitos en el óvalo. Aparece en la antología Doce poetas en las puertas de la ciudad, Edic. Extramuros, La Habana, 1992 Fanal oscuro MI SISTEMA está inverso, madre, o la luna es ciudad. O el pueblo es hilo. Que pasan. Qua pasean. ¿Fui de cerca a un fanal, madre? O el puente es hilo. Una noche gírame. Una noche. ¿Ha ocurrido ya el arpa? ¿Ocurre el miedo? Hebra el agua estación y un frío, y parte. ¿Fui de cerca y no más? Gírame. “Y tú ves que oscurece corriendo”. Y sale un barco. “Por el camino tú no encuentras ni centellas”. Y sale un barco. Mi invención son los astros y, son los carriles. Mi sangre pesa más que el río, madre. Tu sangre. De Poesía. Anuario 1994, Unión de Escritores y Artistas de Cuba, La Habana, 1994 (antología)

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Teresita Burgos Benavides (Matanzas, 1954) Dirige un taller juvenil de creación literaria en su ciudad, donde ha publicado Revelaciones, Junto al ceremonial nostálgico de los hornos y Cuando la luna se sienta en el limonero. Rituales I Cortar la leña de las ruinas patrimoniales de la ciudad frente al nuevo Center Shopping y sus increíbles afeites. Reflejada en las vitrinas con el corazón sobrecogido creo ser la romántica esposa que le falta a Robinson Crusoe. II Cocer los trescientos guisantes del mes en un día sazonarlos con el rocío la cal y una voz ultramarina que llevo siempre en la palestra. Glorificados al fuego los guisantes caballos rojizos que se inmolan en el desierto del hervor galopando henchidos saltan la rutina hacia otros lares. III Limpio el barro cuarteado con agua turbia del San Juan mientras mi hijo ensaya en el violín esa música que tanto gusta a los turistas y que bien pagan con baratijas. Si aún fuésemos aquellos indios impresionados por los espejos...

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IV No sé si escribir este poema o ir hacia el derrumbe de mi trabajo municipal o quedarme simplemente en casa con la tentación de remontar el vaho en uno de esos gráciles autos que pasan volando y algo de mí se llevan a donde no van: al centro de lo lejos y los arrecifes veladores del fondo de claridades para mis pies. Ando la arena de la irrealidad viva. Estar maniatada, muda, harta y a la vez estar libre en el agua libre de lo que soy.

Noche con día incluido, Yampier Báez

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Las migajas del buffet El hotel se anuncia con íntimas lagunas y ascensores transparentes que reflejas los visos de esa luz que nunca vemos y que traen los turistas en su equipaje al descuido. Mi hija toca la flauta en el salón del buffet rodeada de manjares vedados. Vidrieras que atesoran los frutos que siempre estuvieron en las alas de diciembre. Tan cerca de la música frutos entrañables rozando otro mundo perdidos en la novedad de los espejos aromas que jamás faltaron a la mesa. Aquellos frutos de siempre sus migajas pueden sorprenderme alguna noche cuando el revuelo de mi hija en su aviso blanco me despierta. No importa quién haya comido del otro lado. Un fruto siempre une cuando sus restos se dispersan y son delicadamente sustraídos por la música. El hotel y su esplendor de agua arique 19


no sabrán ni los gerentes ni turistas del secreto botín compartido en el verano de mi cuarto sin aires ni confort. Mucho menos sabrán del alma de una muchacha de la isla cuando toca la flauta entre las mesas que cobijan pródigas las migajas del buffet. Del libro Días muertos de una isla

Sinfonía, Yanepsi Chávez

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Javier Cabrera Jiménez (La Habana, 1976) Aparece también en la Antología de la poesía cósmica de La Habana, Frente de Afirmación Hispanista, México, 2005 Discurso desde una isla Duermen los niños mientras la noche manipula su sexo entre retratos que han visto pasar la historia como un sol que agoniza bajo esos párpados que aún no logran abrirse para mí. Ignoro las oquedades que habito tambores donde la lluvia pisa su identidad donde la línea curva del precipicio puede ser mi cuerpo el viento juega otro ajedrez con los árboles la niebla oculta lunas que fingen estar en armonía con mis anteriores existencias breve impulso de mi sangre como el descuido de un volcán Mutismo expone dones de temor clavos en el aire sutil del crucifijo dejan carcajadas que vienen a apuntalar mi rostro pienso en el recinto donde taciturnos parten el pan que han eyaculado las estrellas (si con mis manos pudiera estrangular ese pupitre que cada viernes me ofrece la nostalgia) El crepúsculo engendra criaturas que desgarran la eternidad. De La Habana, 10. Antología de poetas de La Habana Edic. Adhara/ Ayto. Albolote, España, 2000

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María Elena Cruz Varela (Colón, 1953) Aparece en la Antología de la poesía cósmica de Matanzas, Cuba, Frente de Afirmación Hispanista, México, 2003. Ha publicado El ángel agotado (The exhausted angel) en Madrid, 1992. El muro Al Este. Al Noroeste. Desmesurado. Abrupto. Inabarcable. Hoja de doble filo del suelo al cielo del muro. Y una mujer delante. Debatiéndose. Las rocas se disputan la herencia de sus sedas. El ripio de sus trajes. Y ese dolor reptando en las costillas. La espada y su inocencia dibujan una zanja de hiel sobre la carne. La mujer. Y la espada. Y el muro. Y el barranco. Y las sedas. Y el barro. A sus pies está el cántaro. Deshecho por los viajes a la fuente. La fuente está seca por toda la locura de sus lunas. Al Norte. Al Sur. El muro. El muro y su silencio imperturbable. Su seguro silencio alimento de hiedras. La mujer y sus ropas trizadas por el viaje. A sus ojos el muro. A su espalda la espada. A sus pies el barranco. Imposible avanzar. Retroceder. Imposible arrojarse de costado. Una mirada al cielo. Azul. Desentendido. La mujer debatiéndose. La mujer y su espada. La mujer y el muro. La mujer. Su barranco y sus zapatos rotos. Y su cara crispada. Decidiendo el vacío. Un salto. Un punto. El muro. La mudez. Y la nada. De El ángel agotado , Fund. Liberal José Martí Madrid, 1992

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Pablo de Cuba (La Habana, 1980) Ha publicado el poemario De Zaratustra y otros equívocos, Edic. Extramuros, La Habana, 2003 Cuatro qué los tiempos monárquicos, el nombre, y el linaje / sólo el título de pintor de la corte, y un lienzo en la eternidad a cuestas /(los sonidos que la tela oculte: El señor Francisco tomándole la mano a la reina Catalina, corren suerte de moneda) /del espacio y el tiempo habitables, certeza de fábula /al menos imagen que el trazo regala, que la palabra fija (suelta) //en el palacio, exactamente en el corredor de las estatuas del palacio, ella repetía cada letra del precursos de la Independencia sin reparos en la complicidad del lenguaje juguemos a engañarnos, me pide la reina //lo anterior (conocimiento): duda, un modo de distancia /¿por qué duerme, señora, el día? el revés de lo mismo (de poco creíble): /saberme dibujante de la traición y el deseo, ser un personaje de mil ochocientos tanto, y pensar que la Diestra me dio vocación de artista mío confidente, retráteme desnuda y entre sombras que muerdan la carne –cierto placer en los muslos- / retráteme como solía hacerlo el señor Miranda cuando la noche y nuestro respetable y querido rey, le rendían al sueño /se deja caer la reina Catalina, desprovista, en su lecho

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Daniel Díaz Mantilla (La Habana, 1970) Ha publicado Las palmeras domésticas (1997) y En. trance (1999). La ciudad sitiada Entró el conquistador a la ciudad vencida. Durante años sus tropas la sitiaron sin descanso. Caminó en silencio sobre los adoquines gastados. Las bombardas y ballestas habían castigado esa muralla intacta sin que nadie respondiera desde dentro. Atravesó la plaza desierta. Su ejército se había lanzado contra todas las entradas sin cruzarlas. Subió las escaleras del palacio. Empujó la puerta abierta y aguardó un instante mirando el trono al final del corredor. Sólo su voz, en un rapto de locura, había logrado rendir esos muros con una petición absurda. “Dejadme entrar”, había dicho, y ahora, por la extraña virtud de esas palabras, avanzó en la semipenumbra del castillo, tomó asiento y ciñó la corona en su frente. Entonces comenzó la música: El pueblo salió alborotado a las calles y por tres días hubo bailes y banquetes para festejar el regreso del rey ausente. “¿Cómo decirles”, se preguntaba el invasor mirándolos, “que aquel que partió años atrás a defender su ciudad sitiada, nunca me ofreció batalla; cómo decirles que soy otro?” Al amanecer del cuarto día las puertas volvieron a cerrarse: se supo que el rey había salido a combatir un nuevo ejército que sitiaba la ciudad. De Casa de las Américas No. 232, julio-septiembre 2003

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Angel Escobar Varela (Guantánamo, 1957-1996) Coloquial Yo escribí una señal de humo fugaz sobre las Islas – y estuve nueve años parado en un pasillo esperando que un funcionario le diera el visto bueno. Yo estuve en Moscú –unos veintiséis grados bajo ceroentre la muerte de Chernenko y la de Andropov -: el aduanero me gritó, como a un bandido, en ruso, por supuesto; y los que iban conmigo le encontraron razón – yo era, también para ellos, sospechoso, y me lo hicieron saber, en español bien claro, por supuesto -; allí quise tener dos alas, pero eso no lo entiende la policía del mundo, y me metieron en un taxi entre dos poetas de Tropas Especiales -; yo recité “nuestros ministros son nosotros” -: el Agregado Cultural me miró como se mira a un muerto. Yo me morí el 20 de marzo de 1987. Es decir, tres años después de esa mirada – que me mortificó igual que un Permiso de Salida. Yo estuve en París – en el Bicentenario de la Revolución Francesa. Me cayeron encima cuatro fusilados de adentro (hablo de Cuba, ya Ud. sabe), bultos envueltos en periódicos, y los otros, los muertos de Tianiamen que ya no verían las pirámides que ahora tenía El Louvre. Yo estaba solo y loco y aterido – y una amiga me hablaba de la Francia Profunda. Después no sé, pasaron tantas cosas. Hoy trato de hablar sin subterfugios – los esbirros me miran con los ojos de laguna vaca sucia. Mi madre, que se murió temprano, viene y me dice quedo: “No hallan qué hacer contigo”.

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Por si a alguien le interesa ejecutar esta pieza Dicen que acabaré temprano, y así no más, como un programa de televisión. Eso será una estupidez de unos quince minutos. No me llorará nadie. Ni a la derecha ni a la izquierda ni al centro. Porque no dije lo adecuado en tiempo justo, ni lo justo en el tiempo adecuado. Alguien, cuyo nombre quiero olvidar, dijo: “El arte sucede”; yo no fui El Almirante, no vi candelas sobrevolando el mar, ni tengo los ojos redondos como platos – tal cual dijo otro que fascina a las poetisas de todas las edades.Y hablando de edad, yo, a los seis años, trabajé la tierra – los haitianos que la trabajaban conmigo se acostaron en mi alma; otros murieron en el mar -; son muchos, y me someten a vigilia. Después, siempre hablando de edad, pasé por sucesivos internados, que hoy son como palabras de una frase mal pronunciada -; no pude ser Stefen Dedalus ni Holden Cauldfield. Me querían mandar a un Correccional de Menores – lo que, por suerte, se postergó como se posterga un buen augurio. A los nueve años le escribí al Presidente – porque un Director quiso ahorcar a Román de la O, que era romántico, como se puede ser romántico en El Cayo, en medio de la Bahía de Santiago de Cuba. El Presidente, es justicia decirlo, me contestó – eso le gustó a una enfermera; pero no al Director, quien me llevó a dar un paseo, entre pescozones, en una camioneta blanca y roja y roja como un poema de William Carlos Williams. A los trece –me confundo de edad seguramente-, quise ser maestro; pero no era, ni soy, un evangelio vivo; a pesar de lo cual la conocí a Solángel – algo de lo que no me arrepiento: ella era un sueño arique 26


pobre y feroz, siempre en la periferia, terminé siendo un remedo de actor en los trenes, y luego paseante en una calle de provincia -, la calle, la provincia hoy me olvidan como si los tres fuéramos un sólo pacto rojo. A los quince entré en la Escuela de Arte – no sabía quién dijo: “La verdad es belleza; la belleza es verdad”; mas, contra todo lo esperado, nos pusieron a marchar como las Milicias Españolas álguienes incapaces de ver o de intuir la defensa de Madrid, o Guernica, o la espiga que aún es Miguel Hernández -; y no sólo nos dieron un manual con instrucciones a cumplir como objetos, sino también un Index – no a todas las cabezas las acaricia el dogma -, y nos dijeron que entre nosotros podría estar el enemigo y que, para estar al frente del frente, había que golpearse. Ya llevo veintidós años golpeándome -, hoy tengo treintaisiete; estoy en la Posada del pueblo – esperando hablar con algún funcionario del Castillo; alguien se me acerca; unos hombres y mujeres beben un aguardiente furtivo; cuchichean. Me miran. Dicen que acabaré temprano, y así no más, como un programa de televisión. Eso será una estupidez de unos quince minutos. Y así, sucesivamente, hasta el cansancio. De La Gaceta de Cuba , La Habana

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Ramón Fernández Larrea (1958) La bicicleta Mientras el cielo sigue abierto inconmovible en su función de padre o hermanito mayor duro sin ojos sin encharcarse lentamente con esta piedra ardida de mediodía y de ciudad un hombre solo canta un hombre sólo canta que no tiene respuestas para su pobre pérdida. Esto sería magnífico si su voz y su sangre tuvieran un amable corazón sería maravilloso respirar no perderse sobre la tembladera de la innúmera hierba sería casi un milagro de agradecerse y aplaudir. He aquí ahora el invierno violado manco incierto el cielo inconmovible verdugo a la razón. Hay sólo una ventana para el poeta que ruge una sola pequeña remota posibilidad llena de sangre asombro como un cordero entre los lobos porque su bicicleta y sus pies han quebrado y ha de saltar incluso en condiciones poco favorables en las más inauditas y rotas condiciones. He aquí el invierno que se enrosca la gente que se cubre de la desesperanza y el veneno del tedio he aquí un humano simple que se pregunta y se pregunta y sólo el cielo puede contestar inconmovible como he dicho o acaso sus hermanos o un vestido sin piel o los siete enanitos o el jubilado de la esquina. Porque el poeta no es en estos tiempos el pedazo de sol de cielo árido y puro el poeta ya no es su dolor sino el dolor el poeta rompe su triciclo salta sin saber cómo vuela sin saber cuándo con rapidez y con torpezas su rostro muere cotidiano se hunde se nos despedaza

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Yunior Felipe Figueroa (Holguín, 1977) Es autor de la antología La meta es el olvido publicada en su ciudad en 2002. Aparece en la Antología de la décima cósmica de Holguín, Frente de Afirmación Hispanista, México, 2003. Trovas profanas ¿Por quién doblan las campanas? ¿Por la ciudad, por el miedo, por las aguas, por el ruedo de silencio en las ventanas o por las trovas profanas que ensaya este peregrino? ¿Por quién doblan? No adivino alguien que arranque esta duda, alguien que rápido acuda para trazar un camino y nos lleve hacia la lumbre del futuro y nos conduzca incendiando la negruzca soledad y nos alumbre. ¿Doblan por la incertidumbre o por mi casa vacía ahogándome todavía con sus fantasmas adentro? ¿Doblan porque yo me encuentro anclado en el gris del día o por Dios y por la muerte y la vida y el cuchillo por el gastado estribillo donde voy a deshacerte tristeza? ¿O es que la suerte es un pretexto que nos mantiene en este feroz deambular de las miradas? ¿O doblan por las espadas arique 29


Miladis Hernández Acosta (Guantánamo, 1968) Es autora de los poemarios Memoria del abismo y Al sur de los páramos. En 2002 le fue publicada una selección de sus poemas por el Frente de Afirmación Hispanista, A.C., en México. Plegaria de los arrecifes Subo a la roca donde lo he visto todo o casi todo (desde esta puerta donde nada me ampara). Olfateo la epilepsia del océano lejanía descarriando los cueros desde este acantilado de mentiras desde el sardónico reino de caracoles guturales donde me tiño el cuerpo con treinta abriles de ceniza y postillosos recuerdos. La vida lastra la suspicacacia de los gorriones esquelética sombra que ignora el espolón del universo éter de la voz que desmenuza los atávicos luceros el grito puntiagudo que se despeñe en la cutánea lengua del abismo que traga las deprimentes muecas de los transeúntes mansedumbre cortada en los maderos de la neblina. Qué levedad la de esta fálica luz. Hoy por hoy y mañana por mañana qué esperanza recojo frente a la malicie del suicida que me obliga a cambiar el espino por la oración la sangre por el agua el perdón a las ratas que me vigilan que me ven desnudarme frente a las abismáticas tenazas como otro gusano alargándose arique 30


al talud de la casa vigilada por lobos infernales pernocto el cadalso de seguirme de estar crucificado por este abismo donde toco sus clavos. Todo silencio es un camino que desvirga los collares del reloj. Todo silencio es una pesadilla que te arranca las resinas del llanto. Y tú gritas desde el tumulto abismático quitándole el maná al propio Dios que en el principio del Holocausto te expulsó de su jauría para luego espiar el rumbo de mi esqueleto cortante. Irreverente ante el peligro recreo la tosudez de la penumbra desbruñido en el hórrido sol en las huesosas greñas donde aprendí a ser el estúpido que dilata las pupilas en los espejos agonizando en la cincelada costumbre de ser la ancianidad del presente Hossana mundanal del ladrón que desampara a otro ladrón tantea los suburbios cavilando la victoria la media sombra. Intuyo desaparecer en la madrugada herbosa con el poema cursi de amor insondable para mi agonía. Hoy agradezco otro día Señor diría el danzante en su macrobio alimentándose del animalejo que raja el malestar existencial la memoria erizada en la cisterna de plomo desaguada como un feto abortado en la hierba en la paradoja de la inmovilidad. Y escribo otro libro culpable. De Memoria del abismo

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Raúl Hernández Novás (La Habana, 1948-1993) Publicó Da capo (1982), Enigma de las aguas (1983), Embajador en el horizonte (1984), Al más cercano amigo (1987) y Animal civil (1987). Sonetos a Gelsomina, publicado en 1991 es considerada por los críticos una obra imprescindible dentro de la poética cubana contemporánea. Se suicidó de un disparo, luego de tres intentos fallidos, cuando más se esperaba de su destino poético. A la puerta opulenta A la puerta opulenta hay un mendigo. No pasa. Está en la lumbre y en la nieve. Está en la fronda de susurro leve soplando una canción. Queriendo abrigo. Sopla el frío su aguda burla aleve y él no se va. Recóndito enemigo, mueve guerra del lado del postigo donde arde el sol y truena, y nieva y llueve. Sean las calles desatados ríos, él será roca inmóvil que miremos permanecer, con hondo escalofrío. Vemos sus pasos en la nieve. Vemos qué crueles son las noches. Hace frío. Y él no se va. ¿Mañana le abriremos? De Sonetos a Gelsomina

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Refúgianse en la puerta de Rashomon (Hasta que escampe) Cae y cae el magnífico aguacero y no termina de caer. Heridos calados hasta el hueso, entumecidos, nos refugiamos bajo el claro alero. Entre la lluvia un sitio duradero hemos hallado los desconocidos caminadores al azar reunidos que extraviamos los pasos y el sendero. Porque la lluvia insiste en acosarnos tejiendo afuera tan heladas tramas y envolviendo el camino en fríos lodos, no queda otro remedio que abrazarnos y estar así, muy juntos, dando llamas de nuestros cuerpos al calor de todos. De Sonetos a Gelsomina

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Luis Marimón Tápanes (La Habana, 1951-1995) Aunque sólo publicó dos libros (La decisión de Ulises y El bibliotecario del infierno) es una leyenda en el ambiente literario de Matanzas, ciudad donde vivió la mayor parte de su vida. Murió en Las Vegas, E.U.A., a donde había emigrado poco antes de su muerte. Mutaciones de un silogismo Te hallé: más desolladura que esperanza cuando en la insólita infancia veías la luna como un trapo sucio. Vi a tu corazón nacerle crepúsculo con un crujido, que aún huele a sangre y a hojarasca. He aquí yo descubro en ti ese linaje múltiple que hace el tiempo más justo. Tu humedad sideral sube a mi cuerpo, como esas ciegas aguas que nunca vieron el sol; enmudecidas,¡que ya están muriendo en el ahogo vacío de las cuevas! La revelación, atroz paz del vacío por eso mis resecos huesos al lado de las últimas brasas perciben las manos de los espíritus que viven en mi conciencia. Los carbones cubiertos de ceniza, buscan mi oscuridad en el rincón más apartado. Yo estoy pariendo mis sueños con la augusta serenidad de los que nacen póstumos. Cierro los ojos, vuélvome hacia dentro y allí soy el profundo manantial sin saber qué hacer con tanta agua. Un fervor minucioso recorre los concéntricos cráneos que en su almagre de sangre los hombres venidos de la piedra dejaron. Chocan, se entremezclan, abovedan mis pasos sobre la tierra prometida donde se convulsionan los gritos y la garrapatas que todo tiempo arrastra y los montículos formados por las heces

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Mis crímenes, un sueño. Por eso, cuando me hablas, veo praderas cálidas en las que el universo, total, se simplifica en esas remotas arboledas que giran sin definir sus rasgos, que tornan sin saber que se fueron a beber de la niebla antigua que nace en las orillas de los ríos. Voces cumulativas de silencio, palabras que no bastan para expresar ni siquiera una serie de sonidos cósmicos. El corazón del mar huele a salitre. El mago, en mayo, no era o quizás sí era y era también el tiempo cuando cubría con su amarillo vellón las amapolas y en el frenesí de los aires veía surgir entre la niebla los caballos salvajes que una vez se llevaron toda la pureza del alma humana. En las soportables mutaciones de esos días, la hondura se hizo más perfecta y ya era el incendio que detrás de la montaña el meteoro, como un cordero en su caída, ramonea. Apresando unicornios y sirenas más allá de sus córneas, neutro como la sombra cruel que desde abajo llega, un oscuro ídolo que encontró en la arena le dijo: eres disolución mutación y castración, el profeta por todos esperado, como las ruinas de algo y el mundo como una coincidencia, el hombre crudo, otra vez por el demonio cocinado. De Shalom Shabbath (inédito)

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Esteban Menéndez Cordero (Pinar del Río, 1954-2003) Publicó los poemarios Grito a dos voces, Ed. Vitral, Pinar del Río, 1998 y Sombras en el muro, Edic. Loynaz, Pinar del Río, 2001. Un muchacho va dejando la ribera A Deivis (Cuba, 1975-EUA, 1994) ¿Alcanzarán estas palabras el sosiego que no tiene mi sangre? Antón Arrufat Partir no es sólo recibir al abrazo del aire, frío progresivamente como quien acaricia un cuerpo ya no joven que se apaga después de los primeros besos. Tampoco es saborear el aliento salitroso del mar, ebrio ya de tantas mareas. Un muchacho parte dejando tras de sí las pocas o muchas cosas que le ofrecimos con desgano, con esta inapetencia provinciana muy aplastante para ser comprendida por tanta juventud. Su abundante cabellera puede inducirnos a pensar que es muy moderno, cuando en verdad no somos otra cosa que antiguallas; ¿en qué lugar dejó esperando a su viejo pitusa azul, a qué amigo confió su bicicleta? Yo no puedo censurarlo porque sus gigantes den cuerda a su corazón y baile como un loco que se evadiera de todo, abandonando el dulce olor, el fino tacto de la tarde, de la ceiba que amparó su infancia y sueñe, sueñe constantemente con abedules o nevadas, arique 36


por mucho que baile sobre la nieve, aún si encuentra el pasillo exacto que deslumbre a sus nuevos amigos apiñados en un sótano o en lujoso Dancing Ligth de Hialeah o de Caracas.

La barca, José Fuster

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Michael H. Miranda (Holguín, 1974) Es autor del poemario En óleos de James Ensor. nada cura el hambre de decir perdida la fe dudamos donde hablan de riesgos yo espío y es como aquella luz por encima de la cabeza hemos esperado tanto que nada cura este querer decir balas dicen riñón para mí balas de muerte o mordaza por mí quién cura no orinar qué puede hablando parir mi riñón qué viaje dónde qué visa lo devuelve dije soy como mi padre me oyeron y comecé a dormir en camas de hospital aún puedo evitar reiteraciones pongo sobre palabras una palabra alicia nació en tierra conocida cercana estéril ahora duerme al lado del ladrón que no murió pude decirlo en el poema: el que habló de un rancho y de pormenores separa en mí el trigo y la paja qué idea dibuja el cuerpo de fumar tendido el tubo la probeta aquel olor en el pelo la ropa de cinco pm al mediodía ¿escriben algo como eso? ¿escribe alguien eso? esperé tanto que nada me salva arique 38


Efraín Morciego Reyes (Camagüey, 1950) Ha publicado Provisiones de la memoria y El monte de las cien caballerías entre otros. Un escritor ofrece sus servicios (Patente # 50042504406) A Enrique G. Capablanca Se venden libros y otros efectos de papelería. Tabulamos planillas, diplomas, cuños, títulos y reconocimientos para colgarse incluso, del cuello. Decoramos buróes y mesas de trabajo. Luzca el cristal sobre fotografías -un simulacro de pinacotecas-: postales, tarjetas, su fotocopia de licenciatura. Proponemos una selección familiar que hará de usted el mejor padre, madre, hermano, afortunado en la tribuna del Acto Central, en la inauguración del acueducto en su patria chica, o como turista de paso, junto al monumento a Bobby, por ejemplo, el errier escocés que se dejó morir sobre la tumba de su amo y hoy simboliza la fidelidad. No albergue dudas, quienes le envidian se conmoverán. Se imparten cursos para alabar al Jefe. (Hemos estudiado la vida de Alejandro VI, el Borgia y de su hija Lucrecia). Mecanografiamos tesis arique 39


Un escritor ofrece sus servicios. Corregimos estilos de autobiografías. Traiga la suya. Usted mismo se reconocerá en ella. No sufra más con ese Informe de Balance o de Rendición;traiga los datos. Dominamos las más sublimes intenciones, así de ascensos como si es de un carro. Tenemos experiencia en Asambleas, Viceministerios y Comités Provinciales. Llevamos años inventando genios; culturólogos, políticos, especialistas aún en el Teatro Universitario o en sociedades de Amigos del País. ¡Un solo error en treinta y nueve años! Equivocamos la fórmula en “Director Municipal” pero inventamos el municipalismo. Redactamos ponencias si sed aporta el tema y la bibliografía; sobre marxismo, incluso. (Se excluyen médicos). Se escriben cartas de todo tipo de contenido social: herencias, hijastros, (anónimos y rencillas -excepto chismes-), el feudo de Porcayo y sus poblaciones, su descalabro en La Florida, necesidades de viviendas, permutas, custodia de hijos e inmuebles, maridos presos, división de bienes... Especialidad en cartas de Amor.

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De turno 24 horas. Se generan ideas. Toque el timbre. Apartamento cuatro, cero, cinco (al final). Todo el tiempo a la izquierda. No se adivina el porvenir. octubre-noviembre y 1990 De PoesĂ­a. Anuario 1994

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Francis Sánchez Rodríguez (Ciego de Avila, 1970) Es editor de la revista Videncia. Ha publicado los poemarios Revelaciones atado al mástil, Ediciones Avila, Ciego de Avila, 1996, El ángel discierne ante la futura estatua de David, Ediciones Vigía, Matanzas, 2000 y Luces de la ausencia mía, Ediciones Arabuleila, España, 2001. Pequeña petición de asilo político a San Francisco de Asís En la patria torcida de mis ojos cerrados soy un ave que cazan y torturan con ecos. Si crees que estoy de espaldas al sol, lanza en los huecos de mi rostro las negras semillas de tus prados, y el grito. ¡Ya verás abrirse estos candados! Dame, Hermano Francisco, tu libertad salvaje para alzar desde el polvo al polvo eterno viaje. En el triángulo rojo de mi pecho una espina ha nacido al revés, una estrella, y se empina breve como si fuera nuestro mismo equipaje. Hermano, me azotaban con la fe de un gladiolo castrado por la luna, y ando de puerta en puerta. No quiero estar dormido cuando dejen abierta la rejilla de tu huerto. Quizá en silencio y solo burle entonces las flechas venenosas de Apolo. ¡Dame el aliento manso de humillados recintos donde la nieve abrigas! Se esparzan mis instintos cansados de estar firmes bajo el árbol del alba y se hunda mi memoria en el trueno que salva la soledad, las manchas de luz, mis laberintos. De Luces de la ausencia mía Ediciones Arabuleila, España, 2001

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Marta Tapia García Aparece en la Antología de la poesía cósmica cubana, Frente de Afirmación Hispanista, México, 2002. Tiempo II Quisiera vivir en un tiempo, fuera de tiempo: agujero negro de mi espacio sideral. Sin manecillas de reloj, sin saber si soy vieja o joven, si pasaron veinte o cuarenta años del día de mi inocencia. Comer si hay hambre, dormir si hay sueño. Llegar para irnos y volver si deseamos. Tiempo sin recuerdos y sin ¿Qué va a pasar? Sin stress, sin desesperación, sin silencio, ¡sin espera! Amaneceres tibios y veranos sin destrucción de la capa de ozono y cáncer de piel. Noches, siempre de luna llena y muchas, muchas estrellas. Reloj que no marque las horas de apagón ni jornada laboral. muerte sin velorio y sin entierro, sino con un abrazo de despedida y un ¡hasta luego! ¡Ya nos volveremos a ver! Reloj de campanas; anunciando la aurora de una vida que surge; aunque yo esté muriendo y mis hijos, lamiéndose las heridas o preñando hembras para ver nacer las rosas. De Donde la demasiada luz por Mercedes Melo y Jorge Corrales Editorial Lengua de Víbora, La Habana, Cuba, 1998

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Juan Carlos Valls (Güines, 1965) Es autor del poemario Conversaciones con la Gloria, Editorial Abril, 1997. Soledad necesaria para vivir en un pueblo menor se ha extraviado toda soledad hipnotismo que devuelve a los hombres la condición de no perder el ánimo a pesar del viento apocalíptico a pesar de que aparentemente muchos hombres poseen un límpido amuleto una escalera para alcanzar los objetos menores serpentinas que cuelgan de una ciudad convertida en cajita de música y no existe siquiera un paño para secar el cansancio del viaje el barro que ha caído sobre todos los bienes que quisimos tener al cabo de este tiempo no podemos saber quién nos responde quién explica este desgarramiento con un disfraz tan conmovedeor que se deduce los años que ha llevado preparar esa máscara de aceite y florecitas rusas con la que va cantando una canción para que se nos haga imperceptible el extravío de nuestra soledad la necesaria para vivir decentemente en un pueblo menor alguien puso un papel delante de la puerta: se aproxima la hora la solución emerge como una flauta mágica. De Poesía. Anuario 1994

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Camilo Venegas Yero (Paradero de Camarones, 1967) Es autor de los cuadernos Las canciones se olvidan, Los trenes no vuelven, Cine Vedado y Silent cabaret. Pequeño inventario de cosas que nunca existieron El tranvía que iba a pasar por las afueras de mi pueblo en 1930. Sólo quedaron las altas columnas donde las nubes se ofrecen y seis o siete viajeros que miran al horizonte sin aliento, tapándose el sol con los cuerpos en forma de cruz. La muchacha que se encerraba conmigo todas las noches para besarnos y decir palabras que nadie más conocía, versos que duraran hasta el amanecer; tenía los senos más hermosos que he visto pero nunca pude hallarle las piernas, la revista era muy vieja y le faltaban algunos pedazos. El pozo artesiano que divide los jardines en la Parroquia del Vedado. Noches enteras estuvieron perforando sin encontrar agua; después de abandonado sólo le sirve a las parejas que buscan un lugar bien oscuro para desnudarse sin que nadie pueda encontrarlos. La Paloma que alguna vez nos prometió Picasso. El pintor la crió en una buhardilla de París hasta que aprendió a valerse por sí sola; entonces ya era demasiado tarde, un pájaro de esa índole, no se acostumbraría jamás a volar en el trópico y mucho menos en una ciudad cercada por la sal y el estío. La jirafa del Zoológico del Vedado, todo el mundo jura haberla visto, incluso yo guardo una foto donde mi hija le da de comer; todavía no entiendo como una jaula pudo equivocarse tanto, como hicieron para que le viéramos en un sitio donde sólo había algunos leones, dos o tres ciervos arique 45


La aparición de aquel comandante que voló como Matías, pero en una avioneta que aun parece invulnerable. Los diez millones de la Zafra del ´70. Los trenes subterráneos de La Habana. El puente que cruzaría sobre lo más oscuro del Golfo para unir una costa con la otra, las puntas de ese duro color donde siempre nos detenemos. Aquel país que alguien pasó prometiendo, aquella Isla que nos hizo abrir los brazos y dejarnos en las manos el ascenso de sus playas, el fervor de sus árboles al mediodía; para después írsenos como la arena, entre los dedos. El Vedado, jueves 15 de mayo de MCMXCVII

El cuentero, Luis Ponce Cortés

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La Habana antigua: -La entrada del puerto

La Habana antigua: -Los muelles de San Francisco

La Habana antigua: -Vista general de la ciudad


Arique No.16/17  

Revista de poesía cubana e hispanoamericana. Editores en La Habana, Miami y Santiago de Chile.

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