Issuu on Google+

Reynaldo Arenas Cabrera Infante Almelio Calderón León Estrada Elmys García Lezama Lima I.S. Merlin Francisco Morán María Esther Ortiz Virgilio Piñera Zoe Valdés

Tributo a Reynaldo Arenas

Revista de poesía

No. 18

Enero-Marzo 2006


Lezama

(...) para nosotros, americanos, el mito es una búsqueda, una anhelante y desesperada persecución. Mito y lenguaje están para nosotros muy unidos, no pueden ser nunca recreación, sino verbo naciente, ascua, epifanía. tenemos que situar y crear un rostro en el fuego, en el aire, en el agua, en el remolino que asciende. José Lezama Lima Introducción a Esfera Imagen (1970)

ARIQUE.– N.s.m. – Voz. ind. – Tira de Yagua para atar o asegurar cualquier cosa; a cuyo efecto se moja la Yagua haciéndola más flexible. YAGUA.– N.s.f. – Voz ind. – Produccion que a manera de cuero o corteza cubre la parte superior de la Palma Real (...) Esteban Pichardo Diccionario provincial casi razonado de vozes y frases cubanas (1875)

Ilustraciones: Servando Cabrera Moreno (La Habana, 1923-1989) Portada: Mancebo del País del Amor (1976) Contraportada: La Bella Aparece (1973) Arriba: Circuito (1971)


En este número

Reynaldo Arenas Guillermo Cabrera Infante Almelio Calderón Fornaris León Estrada Elmys García José Lezama Lima I.S. Merlin Francisco Morán María Esther Ortiz Virgilio Piñera Zoe Valdés

Arique rinde homenaje a Reynaldo Arenas, escritor y poeta, Marielito, inmigrante, anticapitalista, homosexual, infecto de sida, muchos motivos para ser perseguido y repudiado (a decir del peruano Rafael Ojeda). Arenas es uno de los más desconocidos escritores cubanos dentro de Cuba. Sólo Cacharro(s), una revista electrónica underground que se autodefine como “independiente”, si este término no fuera tan ambiguo y resbaladizo como un jurel de ojos saltones, ha publicado antes algo similar dentro de la isla.


Sumario:

Revista de poesía

Nro. 18 Enero - Marzo de 2006 Edición artesanal de muy limitada tirada, sólo para el intercambio con poetas amigos Editor: Raúl Tápanes López En internet: http://arique.cu.tc http://arique.iespana.es Para correpondencia: arique@iiespana.es

El título Arique es una idea original de Angel Antonio Moreno

- Guillermo Cabrera Infante/ La breve vida infeliz de Reynaldo Arenas/ pág. 5 - Rolando Aniceto/ Oficio de infantes/ pág. 9 - Reynaldo Arenas/ Antes que anochezca (fragmento)/ El mundo alucinante (fragmento)/ pág. 10 - José Lezama Lima/ Una oscura pradera me convida/ pág. 13 - Virgilio Piñera/ La isla en peso (fragmento)/ pág. 14 - Angel Rodríguez Abad/ Zoe Valdés: una poetisa que escribe novelas/ pág. 16 - Francisco Morán/ Los poetas cubanos se suicidan/ pág. 18 - I.S. Merlin/ (s/t)/ pág. 19 - Elmys García/ Las palabras, la ciudad, el verso que te nombra/ pág. 21 - María Esther Ortiz/ Mi hermano dice Emily/ Esta carta no es para mi madre/ pág. 22 - León Estrada/ Profecías: volver a ver/ Noviembre de Santiago/ pág. 25 - Almelio Calderón Fornaris/ Las heridas que sólo el tiempo se atreve a hacer en los cuerpos/ pág. 27 - A. Croa/ Café mezclado/ pág. 28 - Los poetas/ pág. 29

Marielito: Referencia a los más de 125,000 cubanos que abandonaron la isla por el puerto del Mariel en el éxodo masivo de 1980. Cacharro(s) puede verse en: http://cubaunderground.com/arte/ index.php?option=com_content&task=view&id=19&Itemid=66)


La breve vida infeliz de Reynaldo Arenas por Guillermo Cabrera Infante

Decir que Reynaldo Arenas atravesó como un cometa la literatura cubana y no decir que fue un bólido salido del infierno es mentir a medias. Reynaldo (como le gustaba que escribieran su nombre y al acortarlo la amistad lo convertía en rey) empezó como un revolucionario y terminó como lo que siempre fue, un rebelde con varias causas. Antes que anochezca: “Tres pasiones rigieron la vida y la muerte de Reynaldo Arenas: la literatura no como juego, sino como fuego que consume; el sexo pasivo y la política activa”. Pero no era suficiente. Seguí: “De las tres, la pasión dominante era, es evidente, el sexo. No sólo en su vida sino en su obra”. Su vida sexual comenzó comiendo tierra, que ya Freud señalaba como una actividad sustitutiva del sexo por la coprofagia. Por supuesto Freud no podía saber que la pobreza, además del sexo, condenaba al niño Rey a comer tierra. Pero el adolescente subía a veces del suelo de tierra roja a los verdes árboles, donde era un rey aéreo por unas horas en su trono vegetal. Reynaldo Arenas había nacido en Aguas Claras, no lejos de Gibara donde nací. Aguas Claras había sido una última estación del tren Gibara-Holguín en los años treinta. Pero cuando nació Arenas, que por su apellido podía haber comido arena, en las playas de Gibara, la parada del tren que venía de la costa había desaparecido, no llevada por el viento de la pobreza, sino por el huracán de la miseria. Sus futuras biografías dijeron luego que había nacido en Holguín. Aguas Claras era una aldea graciosa que pasaba rauda por las ventanillas del tren, pero Holguín era un pueblo sin gracia que quería ser una ciudad espléndida. Pero más espléndido fue Reynaldo por un tiempo. Bajando de los árboles, apenas aprendió a escribir, tatuaba poemas con un cuchillo en el tronco de cada árbol. Un bolero temprano parece describir esta acción: “En el tronco de un árbol una niña / grabó su nombre henchida de placer. / Y el árbol / conmovido allá en su seno / a la niña una flor dejó caer”. Ya Reynaldo era mirado por su abuelo como un niño raro, que grababa en el tronco de un árbol su nombre a medias. El abuelo, poseído de un furor extraño, arique5


cortaba con un hacha los troncos. Pero Reynaldo proseguía (perseguía la poesía de los nombres) su tarea de tallar Rey en los árboles. Todo lo que cuenta Arenas en su primer libro, su primera novela, Celestino antes del alba, que le ganó muy temprano un segundo premio literario cuando ya era evidente que debía ser el primero de la casta de los escritores Castrados. Arenas encontró otros árboles, otros libros para esconder sus poemas en prosa y escribió otra novela, El mundo alucinante. Si en Celestino se poblaba de hachas el relato, en El mundo proliferaban, alucinantes o no, las cadenas. Con esta segunda novela ganó un primer premio -en el extranjero y en un extranjero en su tierra se convirtió su autor-. Por haber enviado un manuscrito al exterior sin permiso de su tiránico abuelo, que había trocado las hachas por ojos ubicuos, fue condenado a padecer en su tierra, que ya no era la de Aguas Claras de la que comió, sino de La Habana, condena capital, donde se distinguió por dos condiciones humanas que el régimen, dueño de los árboles y las cadenas, escribía su nombre con hachas. Pero Reynaldo se hizo claro en lo oscuro entre los cuentos de las callejas habaneras: fue un homosexual evidente y un escritor vidente allí donde el autor veía oscuro por espejo claro. Y Reynaldo se convirtió en la loca epónima, como dos generaciones antes lo había sido Virgilio Piñera, maestro y mentor. Pero si Virgilio era contenido y sobrio (excepto cuando fumaba su cigarrillo perenne: entonces Marlene Dietrich se apoderaba de sus gestos, de su humor y de su humo) Reynaldo era expansivo y barroco de maneras cuando Virgilio nunca padeció del barroquismo lírico que Góngora contagiaba a Lezama. Virgilio era la facilidad cuando Lezama opinaba con Mallarmé que “sólo lo difícil valía la pena”. La dificultad de vivir bajo un régimen totalitario le valió a Reynaldo una pena de cárcel: sólo le ganó Virgilio en la cárcel por un día y el desprecio oficial toda su vida. Pero Virgilio nunca tuvo la franqueza oral (en todos los sentidos) de su discípulo díscolo. Las memorias de Arenas hechas cine ahora por Julian Schnabel (pintor que se convirtió en director de cine importante con su Basquiat, biografía última/ íntima del pintor haitiano de Nueva York, artista del graffito en italiano quiere decir rasguño- que abrió una gran herida en las paredes y en su vida) son de una escritura lacerante en la carne cruda entre indecente/ inocente. Como su vida. Basquiat, por ser la vida de un artista visual, encubre no la obscenidad marcada en las paredes, sino la biografía casi divina de un artista adolescente que lo único de que adolece es una vida descrita más que escrita: exactamente la vida de Arenas. En el libro de Arenas no sólo es obsceno el relato, sino la propia vida que la obscenidad le ha obligado a asumir: una vieja sociedad presentada como el único futuro posible le condenaba a ser un hombre nuevo. No a la medida de muy macho que preconizaba su autor, el súcubo siniestro del totalitarismo, sino de una existencia que sólo puede ser descrita como un juego de manos, de manos entre hombres que se identifican 6arique


con las mujeres y otros hombres que se consideran más machos: como el pederasta activo que posee al pederasta pasivo es un supermacho porque, razona, fornica a otro hombre. No creo que esta dualidad es ahora dudosa porque Arenas no era Virgilio Piñera como tampoco fue Lezama. La categoría aquí, para futuro horror de Guevara (el otro Guevara, el heterosexual), era de veras no un hombre nuevo, sino un marica nuevo. Eso le permitió escapar a todas las redadas, sobrevivir en la miseria y salir de la cárcel castrista, donde la pederastia era hastía, sin haber tenido un sólo percance homosexual. Como su vida en la cárcel estaba hecha de lances homosexuales aunque, paradoja, Reynaldo se casó cuando su mentor Virgilio, como el otro Virgilio, nunca tuvo mujer. Pero la boda de Arenas fue un acto de bondad, casi de caridad hecha a una mujer con problemas, otros problemas. Otra paradoja, a la novela que es el antecedente de Antes que anochezca (a Hombres sin mujer de Carlos Montenegro) sólo le concierne la vida sexual en la cárcel, casi como a Genet. Pero Reynaldo va más allá de Montenegro porque habla del sexo en la cárcel (no precisamente el suyo), en libertad, en la ciudad, en el campo, en su niñez, en su vida adulta y su sexo se manifiesta entre niños, con muchachos, con adolescentes, con bestias de corral y de carga, con árboles, con sus troncos y sus frutos, comestibles o no, con el agua, con la lluvia, con los ríos y con el mar mismo. Su pansexualismo es siempre homosexual y ubicuo, pero al revés de Genet, lo trasciende una poesía verdadera que lo hace una versión cubana y campesina de un Walt Whitman de la prosa. Esta pansexualidad permea sus memorias y la película de sus memorias, pero Schnabel no está interesado únicamente en la sexualidad de Arenas, a veces lastimosa, como con su vida de perro perseguido, apaleado y encerrado y obligado de nuevo a vivir en la fuga que no cesa. Ni siquiera amengua ésta cuando logra escaparse de Cuba mediante una triquiñuela que sería increíble (convertir su apellido en Arina en su carnet de identidad), si no fuera verdad. Como toda la película, que es una visualización de la novela de la vida de un miserable, como un oscuro Papillon (que quiere decir mariposa en francés) en Papillon, porque Reynaldo fue una mariposa nocturna, aunque también se escapó de una versión de la Isla del Diablo. Schnabel usa toda la literatura del libro en diversos tableaux vivants (sin, por supuesto, las connotaciones sexuales) y a veces utiliza otras fuentes no literarias (como la entrevista que hizo a Arenas Jana Boková en Habana para la BBC de Londres) para filmarlas de nuevo. Esta entrevista es uno de los momentos emocionantes del filme; gracias al encuadre y la fotografía en lo que es casi una copia no de la vida real, sino de la versión de Boková y, sobre todo, del contexto que es el texto de la vida de Arenas. Uno siente finalmente una lástima que no viene de Arenas, que nunca se tuvo lástima, sino del espectador de una vida irreal. arique7


El contenido de toda la película es La Habana (y unas pocas secuencias neoyorquinas), una Habana no reconstruida sino construida con los elementos dispares que conforman las diversas locaciones de México, que forman la vida de Reynaldo en una cárcel dentro de la cárcel. Se la ofrece, paradójicamente, la ciudad que fue un dominio encantado, cantado antes por sus dos mentores, ese dúo dudoso, Lezama y Virgilio. Para ellos, por ellos esta versión es una suerte de reivindicación de Arenas: él es el personaje central y el protagonista con un solo, formidable antagonista: el estado totalitario que ha conducido su vida por un laberinto existencial. Para lograrlo Schnabel escogió a un actor español, Javier Bardem. ¿Un error? Todo lo contrario: Bardem es el sostén de toda la película, desde que el personaje se embarca en una absurda aventura guerrillera en la que Reynaldo, como una prefiguración, huye de su casa, de su madre y del hombre para encontrarse por primera vez con su destino. En el que habrá más fugas, más realizaciones de proyectos absurdos y más hambre -y, lo que es más decisivo, así se inicia la persecución de Arenas por toda la geografía cubana y por entre el plano general de La Habana. Hay que hacer párrafo aparte para la actuación de Bardem, que es un prodigio a la vez de mimetismo y de creación. Bardem, un evidente heterosexual en la vida, recrea a Reynaldo con todos los manerismos de Arenas y todo lo ve a través de su mirada lánguida y desmayada y sus gestos que evocan a un Piñera más joven, más aventurero y finalmente más valiente y definen la pasividad del personaje a la vez que con sus brazos confina el límite de su heroísmo al caer (facilis decensus Averni) y al recobrarse de ese Averno para revivir en el invierno de Nueva York con la alegría de quien ve caer la nieve por primera vez, hasta que se hunde en el infierno del sida. Hay otros momentos de actuación que son la revelación de un actor desconocido o solamente conocido hasta ahora no como actor. Me refiero a Manuel González, que hace una creación a la vez cómica y altruista de Lezama Lima, aquí con todas sus libras y señales. Es lástima que Héctor Babenco intente ser un Piñera que nunca es Virgilio. Pero con Bardem nos basta. Before night falls será una película en competición en el Festival de Venecia. Si hay justicia en el Lido (y a veces la hay pero otras no la hay, ay) Javier Bardem será, por haber sido Reynaldo Arenas por dos horas, premiado por una actuación maestra y una aparición segura en el roster de los nuevos actores del cine. Ya lo era en el cine español. Desde ahora lo será en todas partes. Sobre todo si se sabe que comparte reparto con dos de los grandes actores del Hollywood del momento: Johnny Depp y Sean Penn en sucesivos y maestros camafeos.

G. Cabrera Infante. El País. Martes 5 septiembre 2000 8arique


Oficio de infantes por Rolando Aniceto

El 53 de Gloucester Road, aunque en el real y londinense barrio de Kensington y Chelsea, no era Londres. Era más bien un territorio intermedio entre La Habana y la ficción. Era una especie de reino de este mundo dominado por un profeta, no de la parábola, sino de la palabrota. De la palabra rota. De la palabra ruta. Y así se podría seguir con una sucesión inacabable de juegos -o de jugos- de palabras porque eso era Guillermo Cabrera Infante: el genio fuera de la botella. O al menos así lo definen muchos de los que lo conocimos de este lado del espejo, o del otro lado, el de la literatura. Ahora -que el Infante es difunto- llegan los homenajes, o el silencio, de quienes lo conocieron o de quienes lo ignoraron, y se podrán callar o decir palabras de todos los colores, pero imagino que pocas de las dichas serán como las dijo él, el gran bromista que nunca callaba. “Para escribir -me dijo- sólo hace falta poner una palabra detrás de la otra”. Pero ponerlas, quizás, jugando -oficio de infantes- porque para él la literatura fue siempre eso: un juego. Un juego de palabras. De él, “el único escritor británico que escribe en cubano”, me queda algo ahora que ha muerto: una entrevista inédita, quizás perdida, una anécdota de enredos, impublicable, tal vez. Y también me quedan su recuerdo y -no en este orden- varios de sus libros, algunos con su firma, pero todos con su forma, con esa forma que sólo él le daba a las palabras desde esa vasta tierra de nadie (o tierra de Infante) donde creaba y recreaba, que no era Londres, sino algún lugar perdido entre La Habana y la ficción. Nota de BBCMundo.com Publicada: 2005/02/22 arique9


Reynaldo Arenas

Antes que anochezca (fragmento)

Oh Luna! Siempre estuviste a mi lado, alumbrándome en los momentos más terribles; desde mi infancia fuiste el misterio que velaste por mi terror, fuiste el consuelo en las noches más desesperadas, fuiste mi propia madre, bañándome en un calor que ella tal vez nunca supo brindarme; en medio del bosque, en los lugares más tenebrosos, en el mar; allí estabas tú acompañándome; eras mi consuelo, siempre fuiste la que me orientaste en los momentos más difíciles. Mi gran diosa, mi verdadera diosa, que me has protegido de tantas calamidades; hacia ti en medio del mar; hacia ti junto a la costa; hacia ti entre las costas de mi isla desolada. Elevaba la mirada y te miraba; siempre la misma; en tu rostro veía una expresión de dolor, de amargura, de compasión hacia mí; tu hijo. Y ahora, súbitamente, luna, estallas en pedazos delante de mi cama. Ya estoy solo. Es de noche.

10arique


Reynaldo Arenas

El mundo alucinante (fragmento)

El verano. Los pájaros derretidos en pleno vuelo, caen, como plomo hirviente, sobre las cabezas de los arriesgados transeúntes, matándolos al momento. El verano. La isla, como un pez de metal alargado, centellea y lanza destellos y vapores ígneos que fulminan. El verano. El mar ha comenzado a evaporarse, y una nube azulosa y candente cubre toda la ciudad. El verano. La gente, dando voces estentóreas, corre hasta la laguna central, zambulléndose entre sus aguas caldeadas y empastándose con fango toda la piel, para que no se le desprenda el cuerpo. El verano. Las mujeres, en el centro de la calle, empiezan a desnudarse, y echan a correr sobre los adoquines que sueltan chispas y espejean. El verano. Yo, dentro del morro, brinco de un lado a otro. Me asomo entre la reja y miro al puerto hirviendo. Y me pongo a gritar que me lancen de cabeza al mar. El verano. La fiebre del calor ha puesto de mala sangre a los carceleros que, molestos por mis gritos, entran a mi celda y me muelen a golpes. Pido a Dios que me conceda una prueba de su existencia mandándome la muerte. Pero dudo que me oiga. De estar Dios aquí se hubiera vuelto loco. El verano. Las paredes de mi celda van cambiando de color, y de rosado pasan a rojo, y de rojo al rojo vino, y de rojo vino a negro brillante... el suelo empieza también a brillar como un espejo, y del techo se desprenden las primeras chispas. Sólo dándole brincos me puedo sostener, pero en cuanto vuelvo a apoyar los pies siento que se me achicharran. Doy brincos. Doy brincos. Doy brincos. El verano. Al fin el calor derrite los barrotes de mi celda, y salgo de este horno al rojo, dejando parte de mi cuerpo chamuscado entre los bordes de la ventana, donde el aceite derretido aún reverbera. (…) arique11


Pero las revoluciones no se hacen en las cárceles, si bien es cierto que generalmente allí es donde se engendran. Se necesita tanta acumulación de odio, tantos golpes de cimitarra y redobles de bofetadas, para al fin iniciar este interminable y ascendente proceso de derrumbe. (…) Las manos son lo mejor que indica el avance del tiempo. Las manos, que antes de los veinte años empiezan a envejecer. Las manos, que no se cansan de investigar ni darse por vencidas. Las manos, que se alzan triunfantes y luego descienden derrotadas. Las manos, que tocan las transparencias de la tierra. Que se posan tímidas y breves. Que no saben y presienten que no saben. Que indican el límite del sueño. Que planean la dimensión del futuro. Estas manos, que conozco y sin embargo me confunden. Estas manos, que me dijeron una vez: -tienta y escapa-. Estas manos, que ya vuelven presurosas a la infancia. Estas manos, que no se cansan de abofetear a las tinieblas. Estas manos, que solamente han palpado cosas reales. Estas manos, que ya casi no puedo dominar. Estas manos, que la vejez ha vuelto de colores. Estas manos, que marcan los límites del tiempo. Que se levantan y de nuevo buscan el sitio. Que señalan y quedan temblorosas. Que saben que hay música aun entre sus dedos. Estas manos, que ayudan ahora a sujetarse. Estas manos, que se alargan y tocan el encuentro. Estas manos, que me piden, cansadas, que ya muera.

12arique


José Lezama Lima

Una oscura pradera me convida Una oscura pradera me convida, sus manteles estables y ceñidos, giran en mí, en mi balcón se aduermen. Dominan su extensión, su indefinida cúpula de alabastro se recrea. Sobre las aguas del espejo, breve la voz en mitad de cien caminos, mi memoria prepara su sorpresa: gamo en el cielo, rocío, llamarada. Sin sentir que me llaman penetro en la pradera despacioso, ufano en nuevo laberinto derretido. Allí se ven, ilustres restos, cien cabezas, cornetas, mil funciones abren su cielo, su girasol callando. Extraña la sorpresa en este cielo, donde sin querer vuelven pisadas y suenan las voces en su centro henchido. Una oscura pradera va pasando. Entre los dos, viento o fino papel, el viento, herido viento de esta muerte mágica, una y despedida. Un pájaro y otro ya no tiemblan.

arique13


Virgilio Piñera

La isla en peso (fragmento)

La maldita circunstancia del agua por todas partes me obliga a sentarme en la mesa del café. Si no pensara que el agua me rodea como un cáncer hubiera podido dormir a pierna suelta. Mientras los muchachos se despojaban de sus ropas para nadar doce personas morían en un cuarto por compresión. Cuando a la madrugada la pordiosera resbala en el agua en el preciso momento en que se lava uno de sus pezones, me acostumbro al hedor del puerto, me acostumbro a la misma mujer que invariablemente masturba, noche a noche, al soldado de guardia en medio del sueño de los peces. Una taza de café no puede alejar mi idea fija, en otro tiempo yo vivía adánicamente. ¿Qué trajo la metamorfosis? La eterna miseria que es el acto de recordar. Si tú pudieras formar de nuevo aquellas combinaciones, devolviéndome el país sin el agua, me la bebería toda para escupir al cielo. Pero he visto la música detenida en las caderas, he visto a las negras bailando con vasos de ron en sus cabezas. Hay que saltar del lecho con la firme convicción de que tus dientes han crecido, de que tu corazón te saldrá por la boca. Aún flota en los arrecifes el uniforme del marinero ahogado. Hay que saltar del lecho y buscar la vena mayor del mar para desangrarlo. Me he puesto a pescar esponjas frenéticamente, esos seres milagrosos que pueden desalojar hasta la última gota de agua y vivir secamente. Esta noche he llorado al conocer a una anciana que ha vivido ciento ocho años rodeada de agua por todas partes. Hay que morder, hay que gritar, hay que arañar. He dado las últimas instrucciones. 14arique


El perfume de la piña puede detener a un pájaro. Los once mulatos se disputaban el fruto, los once mulatos fálicos murieron en la orilla de la playa. He dado las últimas instrucciones. Todos nos hemos desnudado. (...) Todo un pueblo puede morir de luz como morir de peste. Al mediodía el monte se puebla de hamacas invisibles, y, echados, los hombres semejan hojas a la deriva sobre aguas metálicas. En esta hora nadie sabría pronunciar el nombre más querido, ni levantar una mano para acariciar un seno; en esta hora del cáncer un extranjero llegado de playas remotas preguntaría inútilmente qué proyectos tenemos o cuántos hombres mueren de enfermedades tropicales en esta isla. Nadie lo escucharía: las palmas de las manos vueltas hacia arriba, los oídos obturados por el tapón de la somnolencia, los poros tapiados con la cera de un fastidio elegante y la mortal deglución de las glorias pasadas. ¿Dónde encontrar en este cielo sin nubes el trueno cuyo estampido raje, de arriba a abajo, el tímpano de los durmientes? ¿Qué concha paleolítica reventaría con su bronco cuerno el tímpano de los durmientes? Los hombres-conchas, los hombres-macaos, los hombres-túneles. ¡Pueblo mío, tan joven, no sabes ordenar! ¡Pueblo mío, divinamente retórico, no sabes relatar! Como la luz o la infancia aún no tienes un rostro. (...)

arique15


Zoe Valdés: Una poetisa que escribe novelas por Angel Rodríguez Abad

La palabra poética es signo fundador, y aparece ligada a la mirada perpetua del siguiente pequeño poema en prosa, al modo baudeleriano, que es una suerte de declaración. Se nos sugiere la capacidad de aprehender, el ansia fagocitadora de una mujer enamorada de la vida y de la cultura, lectora compulsiva, que aunque ha sido demasiado ingrata e infiel con mi propia poesía sabe que ese dominio es el imán a donde vuelven todos los fragmentos. La palabra del poema es la que sustenta el edificio de una concepción de la cultura: Para mí, cultura es vida: la cultura culinaria, la cultura musical, el caminar, el andar, el quererse, el amarse, eso es muy cubano y eso es Cuba.

Amarre y extremos Tu nombre es como ungüento derramado. Cantar de los Cantares

Escribí en papel de cartucho tu nombre y tus apellidos lo enrollé y lo amarré con pelos de mi pubis luego lo molí y lo mezclé con mieles y sudores no olvidé el buche de café que dejaste en la taza debí haber agregado un poco de tu semen de esas gotas que aparecen al otro día en mis nalgas o en mis encías Unté de toda esa crema a mis pezones y a mi clítoris hice un pase de magia y recé toda la vida Pero tú no has vuelto y menos tú en mí no te has derramado. Amar es lo que me impide amar con rutina. Porque cuando amo me doy demasiada cuenta de lo que estoy sintiendo, ya que siempre vuelvo a enamorarme con aquella intensidad profética de la adolescencia. Para Zoé Valdés el verbo gustar es la palabra provocadora de los iniciáticos ritos del sensualismo: Gustábamos de todo. Y deseábamos gustar a los demás. Gustar era la acción imprescindible. El gusto era lo imperante. Así retumban los ecos de la isla, la antillanía de la sensualidad. El baile, por ejemplo: Una manera de ser y una manera de estar; una manera de ser contestatario con el cuerpo. La transgresión del eros como reducto festivo de libertad y de deseo.

16arique


Mentones para Colette En el ring se desfiguran dos jóvenes hermosos y ella es una mujer de pies europeos Hoy sólo existe un ciclo de espumosos puñetazos de cínicas iluminaciones Ella alquilará un traje para la consulta del ginecólogo sabuesa sufre la inyección de coñac Ellos la contagiaron con el irritado ballet de sus tobillos Sublévate porque ella huele a desolladas fresas anegada en tendones Ella esculpe en mermelada esos cuerpos insolentes y suda y al recuerdo le viene el columpio de unos testículos sobre el acantilado del bidet Pasta dental pomada china en los glúteos Ella se pone los lentes ellos amoratados exteriorizan la virginidad después de los ungüentos habrá un minúsculo vahído y ellos seductores eyacularán linimento La del turbante enciende el túnel con las resbalosas camisetas hasta cuenta los vómitos de sangre como ráfagas de merengue sobre una panetela muy fina Ella es marítimamente europea para los espectadores esto no es más que un episodio intrascendente pero la melancólica lo convertirá en extravagancia En el ring se matan dos jóvenes hermosos y esa mujer exhibe la tersura de sus pies El boxeo es otro show para diosas mitómanas. Se baila, se canta, se goza, se quiere. El cuerpo del delito deviene cuerpo del delirio. Las fiestas, en el caso de mi generación, eran de alguna manera actos de rebeldía, como lo es la risa también. Un libro de poemas es también un reto y una provocación. La mirada de Zoé Valdés vibra cuando entra con la mayor inocencia en ese torrente que es el poema. Y un recuerdo proustiano y habanero como cierre: Cada vez que yo empiezo a escribir una novela, de una manera muy rara y muy extraña, me viene inmediatamente la sensación del olor a ajo de las manos de mi madre. Es el primer impulso que siempre tengo, mi madre con las manos brillosas, con la piel del ajo pegada y el olor a ajo de las manos de mi madre.

Fragmentos de un trabajo mucho más extenso publicado en 2002 por Angel Rodríguez Abad en la Revista Hispano Cubana y que recoge citas textuales de la poeta cubana.

arique17


Francisco Morán

Los poetas cubanos se suicidan La suerte me ha deparado este cuchillo. Virgilio Piñera para antonio josé ponte

EN DIFERENTES ORILLAS DE LA ISLA Raúl Hernández Novás y Reinaldo Arenas apretaron el mismo gatillo. Un amigo cuenta en una carta que Angel Escobar intentó matarse lanzándose al vacío. Hoy sabemos que Virgilio, atado a una correa, llevaba su cuchillo a todas partes. Ya los poetas cubanos no están de humor para reír chistes de sobremesa. Pero tampoco se les fusila en el Foso de los Laureles, ni en ninguna otra parte. Todo se ha vuelto muy simple. Se les da un paseo por la Ciudad, o se les lleva a una azotea. Basta dejar un arma cerca. No cabe la menor duda de que conservan todavía la lucidez y la vehemencia de los equilibristas. Ah, estos ingenuos poetas cubanos que al fin aprendieron que morir por la patria (entiéndase, por culpa de la patria) es morir. Como las ballenas, aprenden en los mares helados el suicidio y se reúnen para morir junto a las puertas y los árboles, y las casas y los vecinos y los viajes que les han sido definitivamente negados. 18arique


I.S. Merlin (s/t) Un viejo libro es lo que queda del poeta en un perdido callejón del tiempo, en una tumba entre el río y el mar, en las pupilas de una mujer que espera a su amante, por su asesino, en el espejo de la memoria de mi madre, en un sillón de las tardes de quien me nombra con su amor. Ilusión, vanidad, las cosas que me habitan, lo que ya no somos. Quiero morir en la levedad de tu cuerpo, nacer de ti, como nacen los versos de la sangre, ahogarme entre tus piernas, escribir desde tus más intrincados orgasmos. Escribo para traducirme a mi mismo, crearme en cada palabra, inventarme, como Dios cuando soñó que era poeta. El universo y yo somos la misma metáfora, el arcano, quien busca la verdad sabe que se engaña, como besarte es soñarte con mis labios. Siempre seré, aunque esa sea la cruz más pesada que en mis días he de cargar, porque no es morir, sino nacer. Quién ha visto el corazón de la madre, el pensamiento, lo que sufro. Al poeta. Qué será de estos ojos infinitos que todo lo ven, que todo lo sienten, como un océano sitiado se vuelven a la noche, a la tierra, al origen.

arique19


Los sueños son un barco en la ciudad, una prisión, mi otro cuerpo, un viejo libro sobre el rostro del que muere, la profecía de la puta al leer mi mano, la agonía del que escribe, son la herencia que me deja cada estación, no la vida sino la ausencia en las páginas intraducibles del destino. La poesía es esa asesina que me busca a toda hora, que no se aparta de mí, que me chupa. Quiero nacer de ti, nacer de mí, morir en ese viejo libro que queda del poeta.

20arique


Elmys García

La ciudad, las palabras, el verso que te nombra Mi madre teje la urgencia de sus días, mi grito de guerra es esperarte, esperar por tus manos que son una trampa a mis deseos, al mirar mi cuerpo extendido como un mapa en medio de la noche; en mi diario de a bordo anoté la fecha de tu regreso, me propongo librarte de preguntas, no hay peor exilio que el que llevamos dentro; mi universo es la cama donde duermo, no respeto suficientemente las costumbres. Si esta ciudad se pudiera cambiar por Buenos Aires, seguro que a estas horas estaría con el hombre que sueña dibujar mi cintura. Parece que Dios ha detenido la ciudad, las palabras, el verso que te nombra.

arique21


María Esther Ortiz

Mi hermano dice Emily mi hermano ha regresado de Amherst, MA con el vestido blanco de una mujer menuda que ya no es su vestido sino el que otra mujer copió a puntadas de aquel vestido blanco que en la hambruna y el pasado se desprendieron pero la estatura de las ropas y su fragilidad le dicen las alforzas como los labios cuando musitaban en el aire y la palabra envolvía la habitación como un fuego ajeno y perpetuo y me da los fuegos, me dice llámalo llama aunque no tengas número ni código de área, usa el vestido blanco. Y llama al operador de distancia. -¿Cómo se opera la distancia con esa grave y modulada voz de varón argentino bañado y ungido y tomar la distancia entre los dedos casi sin respirar?... ha de mirarla respetuosamente-. Pero él quería el espíritu de la casa, llegó bajo la lluvia sé cómo buscaba con toda el alma aquel fuego débil y perenne con toda la vida dispuesta a acoger a la pequeña, delgada mujer y vio los muebles oscuros y pesados y el silencio lo vio, alguien dijo son réplicas. Cuando salió nevaba como un verso.

22arique


María Esther Ortiz

Esta carta no es para mi madre hay una casa en california, hay un eucalipto y no está aquí la foto de mi hermano muerto abrazando a su /mujer de espaldas a un mar detenido en un pedazo de papel con huellas de plata ennegrecida por los ácidos. Trato de hablar. Saco palabras y las hundo en la manteca del silencio mensual, denso. La manteca con las palabras amarillas y a lo lejos, la sombra de la foto de mi hermano está podrida en un altar para un dios que no habla, un dios que escucha el agua gotear por el techo y resbalar sobre el eucalipto a las 5:59 de la mañana en california y hace un mes de manteca que es esa hora fija y mi hija toca la manteca y todo está lloviendo, mi hija dice que nunca le he hecho un /poema, sólo platos de comida, cómo se pueden hacer poemas con palabras untadas de grasa sobre el silencio, qué /pureza estarla pariendo a cada rato, cómo sale mi cuerpo de mi cuerpo y me quedo vacía y ensangrentada temblando en la /camilla exhausta y vuelve a salir mi cuerpo de mi cuerpo y estoy sola /pariendo mi hijo dice “qué hubo” y la manteca absorbe las palabras y las /unto en los crespos pequeñitos de la nuca del hombre que me ama que no estaba cuando los hijos, sino después y no pudimos hijos, /sólo anestesias. California se aísla en el mar y está en el denso horario, El eucalipto huele a café americano, café suave, arábica y extra /colombiano, al lado de Elegua cantan una ranchera y sólo están el silencio y esos lobos, pero no, no tienen la dignidad de los lobos, esas hienas, chacales, esos perros que pudren las palabras y mis hijos creen que si no les escribo es porque no quiero, arique23


a las 5:59 en una isla qué reiteración isla, yo sí vivo en una isla donde se han muerto los teléfonos, los demás no tienen papel o sobres o un e-mail o un sitio web donde las palabras se despeguen y escapen a /untarse en el miedo que le tengo a esas palabras entrando por un lado y saliendo por otro en los teléfonos, cuando las palabras debían estar en la boca y en los ojos y en las manos, no en las orejas /tapadas con un teléfono gris que funciona con monedas grises, palabras que funcionan con monedas. ¿Señorita, cuánto vale decirle a un teléfono que por qué no me /escribes? ¿Cuánto cuesta un eucalipto visto desde la ventanilla /de un camello rosado a la salida del Túnel de La Habana? Hoy es el día antes del pago y sólo puedo untarle /palabras en el papel, pegar un sello barato sobre ellas y echarlas en un /hueco del piso de la isla. Mi hermano dice muerto esa palabra de manteca /amarilla abrazado a la mujer desde mi propio pecho.

24arique


Profecías: volver a ver Ave de la memoria. Muerte y vuelo. Crepúsculo en el ojo de ascender. Colmar el viento. Apresurarse. Cierran. Con palabras construyo lágrimas que sirvan a la fe. Palabras limpias que olviden la ceniza. Entonces tú pájaro triste y rodeador repites la caída inesperadamente amargo. Nada que pretender. ¿La señal? ¿El destierro? Celosías del viento. Pájaros. Talismanes. La paz no la he ganado con palabras de fe. Invisible. Mordaz. Tarifador del aire. Vida sostienes y vuelo purificas. Eres lágrima cruel. Única luz de iluminado día. Te digo una vez más que en las palabras se están haciendo lágrimas de relámpago y nieve. De secreto y cansancio. De pasión. Tú serás el derrumbe o la mentira. (Soy un símbolo más. Soy el misterio). Tú serás el mesías. Yo la cruz.

arique25


León Estrada

Noviembre de Santiago Sentado junto a la muerte a su brocal late el corazón. Da igual de gato o gente el corazón no despalabra días. Tampoco es creer que sentarse a escribir estas palabras o el olvido resuelvan rosa luz justicia o alimento. Habría que hacer del sufrimiento que es vivir algo grandioso algo difícil de olvidar como aquel novelón de G. Caín. O abandonarlo todo.

26arique


Almelio Calderón Fornaris

Las heridas que sólo el tiempo se atreve a hacer en los cuerpos HOY ES DÍA DE FIESTA y extraño a los míos. Hay pocas noticias. Las cartas no llegan. Se aplazan los suicidios. Ya no me puedo quedar con ellos para ver la última película de Buster Keaton. Ya no puedo enseñarles los libros que me robé de la librería. Están lejos, muy lejos. La distancia no tiene alas. Ellos poseen el poder de la inocencia. Los amigos siguen mirando lentamente al mar y el mar mira con insaciabilidad a mis amigos. ¿Qué han hecho para permanecer en esa crucifixión? No tienen la culpa de HABER NACIDO EN LA ISLA. No hay alegría en sus ojos. No hay felicidad allí. Son reales sus asfixias. Llevan en el cuerpo las heridas que sólo el tiempo se atreve hacer en los cuerpos. La eternidad es una noche que comienza y otra por llegar. Me miro en cada respuesta. Pronto iré a fotografiar a la muerte. Depredaré al cielo para que arroje sus signos. Los cuervos picotean las nuevas cruces. Todos los mares entran en las casas, en los cuerpos. Me resigno a la ausencia de mis amigos. Ojalá pudiera abrazarles en estos momentos. Entre ellos y yo existe una permanente complicidad. La historia es rehén de la historia. Ojalá pudiera despertar un día entre ellos y tomar nuestra LECHE NEGRA.

arique27


Café mezclado a cargo de A. Croa

De Francisco Henríquez, el poeta matancero a quien recientemente le fuera otorgado el Premio Vasconcelos, hemos recibido su más reciente poemario: Meditaciones, Adioses y otros poemas. Sonetos y décimas se alternan a lo largo de 74 composiciones que muestran el alto vuelo lírico del autor y su dominio de la composición. Nacido en Unión de Reyes, Cuba en 1928, reside en Estados Unidos desde 1962. El libro es una variada muestra de temas diversos y a veces controversiales, quizá el reflejo mismo del poeta que busca conmover ciertas raíces dormidas del ser humano, todo expresado con la simple palabra del diario decir. Y Francisco Henríquez tiene también otros méritos tan grandes como el de ser un excelente decimista: desde 1996 dirige la revista de poesía Carta Lírica, que se distribuye gratuitamente a más de 300 instituciones y personalidades del mundo de la cultura hispanoamericana. En la primera página, con letra rápida, una dedicatoria en décima que Arique agradece profundamente:

Tú, que vienes de la Atenas de Plácido y Milanés, de aquellos hermanos Llés, de ríos, playas y arenas... de Carilda y sirenas recorriendo sus esteros... junto con SergioMederos recordarás a Matanzas con todas sus /remembranzas desde sus días primeros... (fdo. F.Henríquez, Dic. 2005)

28arique

La Poesía Moderna en Cuba (1882-1925) por Felix Lizaso y José Antonio Fernández de Castro es una excelente edición facsimilar del Frente de Afirmación Hispanista (FAH) de México, que retoma la edición original de 1926 impresa en Madrid. La poesía moderna... es uno de los más completos y preclaros estudios de la poesía cubana para el período señalado. La relación de autores -cada uno con una amplia representatividad en lo que a sus textos se refiere- va desde José Martí...

Homagno Homagno sin ventura la hirsuta y retostada cabellera con sus pálidas manos se /mesaba. “Máscara soy, mentira soy -decíaestas carnes y formas, estas /barbas y rostro, estas memorias de la /bestia, que como silla a lomo de caballo sobre el alma oprimida echan y /ajustan, por el rayo de luz que el alma mía en la sombra entrevé, ¡no son /Homagno! ...hasta Regino Pedroso y Dulce Ma. y Enrique Loynaz:

La estrella... La estrella se ve a lo lejos y yo sigo todavía sonriendo... La estrella está ya muy cerca y mi cara todavía está serena... La estrella se ha detenido a mi espalda y voy sintiendo /mucho frío... La estrella me toca y tiemblo... La estrella me abraza y muero... Otro aporte del FAH a la cultura cubana.


Los poetas

Arenas, Reynaldo (Holguín, 1943-1990). Celestino antes del alba (1967), El mundo alucinante (1969), El palacio de las blanquísimas mofetas (1980) y Antes del desfile (1981) son algunas de sus obras. En 1999 publica su poemario Voluntad de vivir manifestándose. En 1990 se suicida en Nueva York y un año después aparece su obra autobiográfica Antes que anochezca, llevada al cine en 2000 y que le consagra definitivamente como uno de los más trascendentes escritores cubanos. Cabrera Infante, Guillermo (Gibara1929-2005). En 1965 se instala en Londres, donde reside hasta su muerte. Entre sus obras destacan Así en la paz como en la guerra (1960), La Habana para un infante difunto (1979) y Holy Smoke (escrita en inglés, 1985). Pero la novela Tres tristes tigres (1967) es la que le confirma como uno de los más importantes novelistas del mundo hispánico. En 1997 le es otorgado el Premio Cervantes. Calderón Fornaris, Almelio (La Habana, 1966). Ha publicado los cuadernos de poesía: Fragmentos para un caballo de aire (1987) y Las provincias del alma (1992). También textos suyos aparecen en las antologías: Retrato de Grupo (1989), Un grupo avanza silencioso (1990) y Doce poetas a las puertas de la ciudad (1992) Reside en España. El poema reproducido pertenece al libro Para poner orden en mis tierras (en preparación). Estrada, León (Santiago de Cuba, 1962). Entre sus obras está El tiempo de los fieles (1988), Cuaderno del año de la ira (1999) y Libro de la duda y el deseo (2002). Actualmente es jefe de redacción de la Revista del Caribe. Para contactar con el poeta: Apartado Postal 228, CP 90100, Santiago de Cuba, Cuba. O a la dirección electrónica revistadelcaribe@cultstgo.cult.cu García, Elmys (Holguín, 1953). Poemas y cuentos suyos han aparecido en numerosas publicaciones de América y Europa. Ha obtenido reconocimientos en varios certámenes. Otros textos suyos pueden encontrarse en la página web de Arique (http://arique.iespana.es). La dirección postal de la poeta: Calle 21 No. 28, Reparto Sanfield, Holguín 80400, Cuba. arique29


Lezama Lima, José (La Habana, 1910-1976). Fundador de la revista Orígenes, agrupó alrededor suyo a toda una generación de poetas y escritores que sentarían pautas en la historia cultural cubana. Su novela Paradiso (1966) es una obra de inevitable referencia en la literatura hispanoamericana. Su más conocido poemario es Muerte de Narciso (1937). Merlin, I.S. (Matanzas, 1969). La Antología de la Poesía Cósmica de Iván Suárez Merlín fue publicada por el Frente de Afirmación Hispanista en México. Aparece en el Tomo III de la Antología de la Poesía Cósmica Cubana (Frente de Afirmación Hispanista, México, 2002). Es autor de varios cuadernos inéditos: Los vicios del silencio, La herencia de las ruinas y Memorias del infierno. Para contactar con el poeta: Calle 336 No. 10506, entre 105 y 107, Naranjal Norte, Matanzas 40100, Cuba. O a la dirección electrónica: ismerlin69@yahoo.es Morán, Francisco (La Habana, 1952). Ha publicado El arte de la fuga (1992), Casal a Rebours (1996), Ecce Homo (1997) y Habanero Tú (1997). Compiló y presentó la edición conmemorativa de La Habana Elegante. Julián del Casal (in memoriam) en 1993. Reside en Nueva Orleans. Es redactor de la revista electrónica de literatura cubana La Habana Elegante, que puede ser visitada en http://www.habanaelegante.com y que recibe emails en habanaelegante@pipeline.com Ortiz, María Esther (Matanzas, 1953). Abogada y poeta. Ha publicado varios cuadernos de poesía. Textos suyos aparecen en publicaciones cubanas y extranjeras. Reside en Estados Unidos. Otros poemas suyos pueden encontrarse en la página web de Arique ( http://arique.iespana.es ). Piñera, Virgilio (Cárdenas, 1912-1979). La mayor parte de su obra la desarrolló en Buenos Aires, donde radicó de 1946 a 1958 y en La Habana, donde se asentó a su regreso a la patria. Integrante del grupo Orígenes, se destacó fundamentalmente por su narrativa y dramaturgia, aunque su poesía no deja de ser menos notable y renovadora. Valdés, Zoe (La Habana, 1959). En 1999 publica el poemario Cuerdas para el lince. Sus novelas La nada cotidiana (1996), Café nostalgia (1997) y sobre todo Te di la vida entera (finalista del Premio Planeta en 1996), entre otras, le han valido reconocimiento internacional. Desde 1994 reside en París.

30arique


Isla cósmica La isla web de la poesía cósmica cubana Más de 700 autores antologados por Fredo Arias de la Canal y publicados por el Frente de Afirmación Hispanista Diseño y realización Arique Web

http://islacosmica.iespana.es http://islacosmica.ifrance.com

Libros de poesía para descargar gratuitamente desde internet: http://arique.iespana.es/biblioteca.htm o solicitándolos por email a arique@iespana.es



Arique No.18