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Instituto Universitario Patagónico de las Artes Rivadavia 2263 . G. Roca . Río Negro . Argentina Árida. Revista cultural digital del IUPA Edición especial aniversario, Agosto 2021 ISSN 2718-8086 Las opiniones vertidas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan, necesariamente, el pensamiento de Árida. Queda expresamente prohibida, sin la autorización escrita de los titulares del copyright y del Instituto Universitario Patagónico de las Artes (IUPA), bajo las sanciones establecidas por las leyes, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidas la reprografía y el tratamiento informático. aridarevista.iupa.edu.ar


qué es Árida?

?

Revista Árida es un proyecto de diseño editorial digital del Instituto Universitario Patagónico de las Artes, destinada a la comunidad educativa del IUPA y al público en general. Árida es una revista multiplataforma que busca divulgar la producción cultural y artística regional y global a través de narrativas transmediales que generen contenidos atemporales y accesibles, desde los recursos que permite la conectividad global, el acceso a los productos culturales y los procesos de creación artística.


Entre la cruda y árida realidad, el oasis de la Patagonia nutre, riega y el viento se ocupa del resto.

Armen Grigorian Rector Normalizador Instituto Universitario Patagónico de las Artes


Descubrir hospitalidad en la hostilidad del desierto que nunca fue, en un año atravesado por palabras embriagadas de color y sin pretensiones de verdad, se parecen más al lugar donde querer estar: el incómodo confort de la vida Árida. Feliz primer año! Nicolás Martínez Prosecretario Centro de Producción, Formación y Desarrollo Instituto Universitario Patagónico de las Artes

Un año de colorear un poco más este inmenso e inconmensurable desierto sureño en el que nací. Delfina Filloy Directora Revista Árida Instituto Universitario Patagónico de las Artes


equipo AUTORIDADES IUPA Lic. Armen Grigorian Rector Normalizador IUPA Abg. Pablo Ais Vicerrector IUPA

Lic. Suyay Urrutia Secretaria General Lic. Nicolás Martínez Prosecretario Centro de Producción, Formación y Desarrollo

EQUIPO REVISTA ÁRIDA Delfina Filloy Dirección

Florencia Di Toto Diseño Visual

Luciana Lorca Mayer Co-Dirección

Marcelo Vidal Programación Web

Corina Vidal Producción

NOS ACOMPAÑA EN ESTA EDICIÓN

Andrea Martel Diseño Audiovisual

Rocío Guadalupe Martínez Diseño Editorial

Marina Cepeda Prensa y Comunicación


ENTREVISTAS

RESEÑAS

RECOMENDADOS

ESCENA

RELATO


ENTREVISTAS / LA SURREALISTA DEL DESIERTO (JULIETA ANAUT) x DELFINA FILLOY / LO QUE PASA CUANDO LAS MUJERES SE JUNTAN (COLECTIVA VULVALSUR) x DELFINA FILLOY / CON PIPI, SOBRE ASTOR Y MILANESAS x JUAN GALO SANTAMARINA RESEÑAS / ENCUENTRO POR ¨ZOOM¨ CON MERCE CUNNINGHAM x FERNANDA GÓMEZ MURILLAS / EL AMOR AL RELATO x LAURA GONZÁLEZ RECOMENDADOS / NIÑA MAMÁ x DANIELA VERA / PASAR POR LAS MIL Y UNA x KEILA GUEVARA ESCENA / GUÍA DE VIAJE POR LA TIERRA DE NADIE(N) x JULIETA SACCHI Y JUANSE VILLARREAL / MUNDO PODCAST: LA RADIO Y LAS HISTORIAS EN TODOS LADOS x NICOLÁS MARTÍNEZ RELATO / EL CARPACÓPTERO x GERMÁN FRANCO


e s r t a t n e evis s r a t t n s i e ev s r t a t n e evis s r t a t n e evis r s t a n t e evis s r t a t n 14


ENTREVISTAS SELECCIÓN

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Julieta Anaut

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LA SURREALISTA DEL DESIERTO x Delfina Filloy

Nace en 1983, en Río Negro, Argentina. Artista visual egresada de Artes Visuales del IUPA y recientemente, Master en Lenguajes Artísticos Combinados en la UNA.

C

onocí a Juli por la Naty, una amiga en común muy especial, y la primera obra que vi de ella fue “Destierro del Mar” y la verdad, flipé. Ahí, Juli nos ofrece su cuerpo para hablar del intermedio entre dos mundos: su lugar de origen y el lugar donde elige estar hoy. En ese intermedio está la virtud creadora. En ese intermedio ocurre la magia Anaut. En ese intermedio está el arte más puro y genuino. Ese arte del corazón, que nos hace lagrimear juntas en un encuentro virtual, rememorando la Patagonia y sus efectos colaterales. ¿Quién es Juli? Soy una artista sumergida en la intimi-

dad, marcada por el no pertenecer y grabada por la imagen del valle y el desierto. Llevo los paisajes y los cuerpos de otras mujeres dentro de mi cuerpo, para darles surgimiento a través de un río, en nuevos mundos imaginarios de plantas, serpientes, jarrones y adornos frágiles. ¿Cómo te encontró el 2020 con su cuarentena? Mi vida no cambió tanto con la cuarentena porque yo suelo trabajar en casa. Suelo trabajar mucho con lo que me rodea, con mis cosas personales. No voy a negar que me sentí muy rara por no poder viajar. La verdad es que utilizo mucho el viaje para mi trabajo, porque

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LA A SURREALISTA T voy recolectando paisajes, objetos, fotografías; todas esas cosas que en este momento echo mucho de menos. Estar varada en Buenos Aires es raro, tengo esa necesidad extrema de querer salir y transitar esos lugares. Por otro lado, tengo mucho material de archivo propio recopilado, así que este también fue un momento de volver a mirar mucho y de revisitar un montón de viajes y estadías en otros lugares. Teniendo en cuenta esa añoranza de paisaje y naturaleza, aspectos tan presentes en tu obra, ¿pensás que se resignificó tu idea de los lugares, entre tanto encierro? Siento que el fotomontaje, que es uno de los lenguajes que más utilizo, cobra más sentido que nunca en este contexto. Se resignifica porque al no poder estar en esos lugares que quiero, los creo desde ese imaginario que me permite la técnica. Por ejemplo, hice un retrato con mi hija caminando en el medio del desierto, que es una situación que me gustaría vivir, pero que todavía no viví nunca. Por suerte, la puedo generar a través de esa composición. Digamos que el fotomontaje es un gran salvavidas. Sí, con el fotomontaje puedo concretar eso que imagino y no puedo

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vivenciar directamente. ¿Cómo fue que llegaste al arte digital? Al intentar reinterpretar y encarnar escenas rituales a partir de experimentar con la puesta en escena, la ficcionalización, la incorporación de elementos performáticos, incluyendo diferentes intereses expresivos, como el trabajo con el cuerpo, los materiales, objetos, vestuarios, escenografías, dibujos o sonidos, fue que me sentí atraída por las posibilidades de las técnicas digitales, como el video o la fotografía y su pos-


Julieta Anaut

tproducción, que me permiten unir todos esos elementos que me interesan y que finalmente componen la obra. ¿Y respecto al cruce de lenguajes? Desde mi primera formación en pintura y grabado desarrollada en el IUPA, sumado al posterior trabajo en fotografía, cine y video que comencé a realizar en Buenos Aires desde el 2007, mi producción fue incorporando diferentes formaciones, nuevos conocimientos y exploraciones sensibles. De a poco mi trabajo comenzó a orientarse hacia lo multidis-

ciplinario y al cruce de lenguajes, donde el deseo va más allá de lo que una técnica o una disciplina permite, apuntando continuamente a ampliar el proceso de construcción de las imágenes. ¿Estás donde querés estar, Juli? Ay, esa pregunta. Me interesa mucho. Creo que muchos de mis trabajos surgen desde ahí. Creo que uno nunca pertenece cien por ciento a los lugares; porque aunque vuelvas al lugar de origen, ya no sos la misma persona, porque las cosas no significan lo mismo ahí y por otro lado,

DEL L DESIERTO

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tampoco sos del lugar nuevo en el que estás. De alguna forma, estamos siempre en un intermedio. Creo que mucho de mi producción tiene que ver con esa sensación. Uno está donde quiere estar porque lo elige, pero a la vez, somos ese intermedio, ese tránsito, ese limbo. Para mí, podés vivir en mil lugares, visitar mil ciudades y tener mil vivencias en distintos sitios, pero la Patagonia es la Patagonia. Hablemos de ese as-

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pecto árido y de la influencia de ese paisaje en tu obra. Como artista del Alto Valle y la Patagonia, me siento identificada con ese paisaje que me es propio, el del desierto. He nacido y me he criado en ese contexto árido y despojado. Hacer arte en esos lugares me ha llevado a habitarlos de otro modo, en un sentido más cercano y profundo. Las espinas, los cactus, la tierra seca y quebradiza, son parte de


Allí se despierta el sacrificio y la transformación que éste conlleva, como un sitio propicio para la introspección, un acercamiento a la soledad, un encuentro con seres esenciales. La introspección en el paisaje. Me encanta. Quizás por esa razón también incluyo mi cuerpo junto a imágenes del desierto o del río en mi trabajo, para comprender las propias vivencias a través de la producción, entendiendo la práctica artísti-

PAISAJE

los escenarios que a veces se observan en mis trabajos. La relación con el agua también surge desde esa existencia y ese contraste. Me interesa la poética del desierto que se aleja de la idea de vacío, la que puede llevar al descubrimiento de un mundo extremo, sencillamente sutil y lleno de una vida nómade y silenciosa. También es un mundo que puede plagarse de fantasías misteriosas, que puede pensarse a partir de lo antepasado presente, de la prehistoria que vive bajo esa tierra, en sus huesos petrificados.

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ca como modo de generar lazos con un determinado lugar. Entonces ¿qué sucede cuando ese lugar es el propio pero está lejano? ¿El arte puede ser una manera para afrontar el desarraigo, como un ritual que permita una conexión con lo perdido? Es probable que sí. Quizás me ayude a mantener presente un registro emocional y sensible para afirmarme en un nuevo espacio, pero siempre manteniendo la mirada que fue conformada por esa relación primigenia. Así, confluyen en las imágenes el lugar de origen, los tránsitos, lo ajeno y lo fundante. Los registros fotográficos y de video pueden almacenarse como las imágenes de la memoria con un sentido mágico y evocativo. Me permiten reconocer un lugar de pertenencia, en relación a la procedencia, y a su vez, como el lugar que se visita desde la lejanía o la añoranza, haciendo visible el conocerse y desconocerse constante del desarraigo. Hecho que inevitablemente se hace eco en las creaciones que he emprendido. En cuanto a tu nuevo libro, editado por ArteXarte, me llama mucho la atención que sea una recopilación de todas tus obras, a través de los años. ¿Cómo fue reencontrarte con todas esas “Julietas” para unificarlas en una publicación? Yo siento que mi trabajo es una especie de espiral, porque los temas siempre se retoman, incluso las imágenes son similares

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entre sí, a lo largo de las series y los años, y se están referenciando constantemente. Eso habla de muchísima coherencia. Yo siento que eso es porque los temas que me interesan fueron siempre los mismos, que cambian, de alguna manera porque están atravesados por los diferentes momentos que voy viviendo, pero la esencia de las temáticas es siempre la misma. ¿Cómo fue el trabajo de edición del libro? Fue muy interesante desde la mirada retrospectiva, poder compilar todas mis series de todos estos años, fue muy lindo. Disfruté mucho todas las etapas de creación del libro, desde la selección de las imágenes, el diseño gráfico, la confección de textos, la impresión. Y ahora viene la difusión y promoción.


“INCLUYO MI CUERPO JUNTO A IMAGENES DEL DESIERTO O DEL RÍO EN MI TRABAJO”

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CON PIPI SOBRE ASTOR Y MILANESAS x Juan Galo Santamarina

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P

ipi es un gran baterista y un gran músico. Es parte fundante de Escalandrum, de Experiencia Piazzolla. Ha tocado con grandes músicos del mundo, ha interpretado a su abuelo Astor, yo diría como nadie. Si lo invitan a comer, háganle milanesas. Si se cuelga mirando el techo, dejénlo que está volando. Ama ir a la cancha y, aunque a este redactor no le simpatiza, es hincha de River. Hoy hablaremos de Astor, de Pipi y un poco también de comida.

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SOBRE ASTOR Y ¿Cómo andás? ¿Cómo llevás la cuarentena? Bien bien, practicando bastante, grabamos disco nuevo con Escalandrum con todos los protocolos. Ahora me salió para grabar un disco de música de Sandro, pero bien, trabajando y dando miles de clases online. Vamos a aprovecharlo hasta que se pueda. ¿Cómo era tu relación con él, cómo era en la intimidad? Mi relación con él fue siempre espectacular. Lo veía poco porque él estaba doscientos cincuenta días días por año de gira. Pero siempre nos llevamos espectacular, siempre que estaba en Buenos Aires me llevaba a sus conciertos emblemáticos como el del Teatro Colón, los de Jams, los Opera con Milva o cuando tocaba en la Capilla. Después tuve la suerte que mi papá en los setentas tocó en el Octeto Electrónico con él, con lo cual yo iba a todos los ensayos. Me regaló mi primera batería, me dio muchos consejos sobre música, era un tipo muy chistoso, divertido.

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Siempre que entraba a la casa, la puerta estaba abierta y él estaba escondido con alguna máscara del hombre lobo, le encantaba comprar máscaras pero no de cotillón. El cagazo que me pegaba cuando lo veía así (risas compartidas). Cada vez que iba aparecía con una máscara diferente. Un tipo genial, la verdad. Dicen que era muy bueno para las piñas, ¿cuánto de verdad tienen esas historias? Sí, era muy violento, defendía lo suyo. Se crió con las pandillas en Nueva York. Cuando era chiquito estaba en una pandilla del campeón mundial de boxeo Jake LaMotta, se tenía que pelear una o dos veces por día para que no te saquen de la pandilla. Yo creo que ahí aprendió a defenderse. Si bien yo no justifico la violencia, obviamente, mi abuelo se de-

PIPI


MILANESAS fendía muy bien verbalmente y si era necesario ir más allá tenía las herramientas para hacerlo. Era una época en que las cosas, a veces, se arreglaban así. La verdad que sí, era un tipo bravo cuando salía a la calle. Vos que presenciaste muchos ensayos, ¿Cómo era él como director de orquesta? Era un líder muy copado y muy focalizado. Cada error que aparecía en la música, él frenaba el ensayo e iba a dar indicaciones, no te la dejaba pasar. Estaba en todo, muy concentrado, como todos los grandes artistas. Está dando vueltas por ahí un video del ensayo previo al gran concierto del Colón, donde está toda la intimidad del ensayo y que muestra lo exigente que era y a su vez lo cariñoso. En un momento le está explicando una cosa a uno de los músicos y en vez de hablarle mal, como alguien

se puede imaginar que puede ser Astor Piazzolla, lo abraza para explicarle, le da como ese afecto que tal vez es necesario cuando alguien te tiene que corregir algo para seguir adelante y no perder la confianza. Eso es la muestra de un gran maestro. ¿Cómo vivías vos los ensayos? ¿Cómo era estar ahí? A los ensayos que fui, era muy chico. Siempre fui muy tranquilo, mi papá me decía que me quedaba ahí, observaba. Yo tengo mucho mundo interior, puedo estar cuatro horas sentado y mi cabeza va para todos lados, desde muy chico soy así. Mi papá me contaba que a veces me paraba y apoyaba el pie en una banqueta y hacía que tocaba el bandoneón mientras ellos ensayaban, pero la verdad no tengo un recuerdo claro porque tenía menos de 10 años.

PIAZZOLLA 27


Y el viaje en limousine, ¿cómo fue? La limousine era, un amigo de mi abuelo que manejaba su auto, un auto normal, pero él iba a delante y nosotros atrás. Y le decíamos Limousine pero era un auto común… (risas de ambos). Ese viaje fue hermoso. Viste como la data va cambiando. Uno se imagina la limousine de los Oscar’s, no, era un Renault Break que como íbamos atrás era más importante la situación. Íbamos con mi abuelo y Laura, fue muy lindo, mi papá me preparó me puso un trajecito, todo para la gala del Colón y me acuerdo que mi asiento era en el palco presidencial. La verdad un lujo. Tenía 11 años ahí. Un grande mi abuelo, que en su noche más importante, según me lo anotó en una dedicatoria, lleve un pibe de 11 años. Pero bueno yo era muy tranquilo y no molesté para nada. Astor era pescador, ¿era de los pescadores mentirosos o de los que contaban la verdadera hazaña? La verdad no lo sé, porque los pescadores son muy exagerados y en mi familia somos todos exagerados. Y nos gusta ponerle vértigo a las historias, siempre exageramos para que la historia tenga más contenido, que la gente se sorprenda. Pero sí era un pescador, era como un poco su cable a tierra, el mío por ejemplo es ir a la cancha pero el de él era ése.

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¿Cuál es tu recuerdo, de su relación, que te marcó? Hay varias. Ir a su departamento, yo tendría 16 años y pasar toda la tarde ahí, que me muestre discos de jazz, que me de consejos, que me cuente un poco la música que estaba escuchando, me decía que tenía que estudiar con los mejores maestros y las mejores escuelas. Yo hice un día de marketing, fui un día a la facultad y dejé, me fui al restorán de mi viejo y justo estaba mi abuelo, una casualidad increíble, mi viejo revoleó todos los papeles de la universidad re feliz y mi abuelo me dice “Grande pibe sé músico, sé pobre pero sé feliz”. Fue muy importante para mí. Después recuerdo juntarnos en un bar en la Avenida Libertador y San Benito de Palermo en un bar de esos emblemáticos y solo quería que le cante canciones de la cancha, no podía creer las letras, ¨A ver otra, otra¨, estaba fascinado. Recién decías que Astor te dijo que estudiaras con los mejores maestros y tengo entendido que estudiaste en Estados Unidos en la Berklee… No, en el Musician Institute. Eso también es una información que se fue deformando. Fui ahí porque el curso duraba sólo un año, a Berklee tenés que ir como cinco y como yo soy muy de acá, me gusta


mucho el fútbol no me quería ir mucho tiempo y me fui sólo un año a un curso acelerado para aprender a leer partituras. Yo quería leer partituras porque había tenido una muy mala experiencia con un grupo donde me maltrataron porque tuve que reemplazar a mi maestro, me dijeron que era un ladrón, si no me daba vergüenza con el apellido que tenía no saber leer una partitura, yo tenía tan sólo 18 años. Te leía cien mil libros de batería, pero una partitura nunca la había visto. Me maltrataron mucho, casi dejo la batería. Yo no podía creer que en la música alguien te podía tratar mal. Pero bueno indagué mucho y encontré este lugar y me formaron muy bien para ser un baterista profesional a nivel oficio. Yo estaba bien preparado muy bien técnicamente pero me faltaba eso. Y, ¿cómo fue presentarte allá con tu apellido? Mirá, yo pensé que en Estados Unidos nadie conocía a mi abuelo, sobre todo en el 1992. El primer día toman lista, yo hablaba poco inglés, y el profesor dice Piazzolla, levanto la mano “I’m here” y el tipo me empieza a hablar. Tenía un puertorriqueño al lado mío y le pregunto qué me está diciendo, “si tenés algo que ver con Piazzolla” me dice. “Yes, is my grandfather” y el profesor pidió a todo el curso que se levante, que eran todos mejores

ASTOR PIAZZOLLA 29


bateristas que yo porque tuve la suerte de entrar al nivel más alto, porque el Oso Picardi me había formado muy bien, y bueno el profesor los obligó a todos a que me alaben, no que me aplaudan como dicen las anécdotas, peor, que me alaben. Primer día de clases, a vos te parece. La presión absoluta. Y le tuve que dar con todo para estar a la altura pero gracias a esas cosas es que también no siento el peso del apellido ni la mochila. Me fue muy bien ese año, me recibí con 99,80 sobre 100. Terminé uno de los tres bateros mejores del año, porque ahí en EE UU es todo tipo Oscar’s, a fin de año hay gala de nominaciones. Me nominaron a Mejor Baterista de la escuela, a Mejor Baterista de Ritmos Latinos, que fue el que gané, me nominaron a Mejor Baterista que domina todos los estilos, me permitieron por mi promedio dar un examen ante los mejores sesionistas de Los Ángeles, te ponían en un cuartito te daban 8 partituras y tenías que tocar con ellos todo a primera vista. Fue un año increíble. Entrar como el peor y terminar así, te termina dando mucha confianza. Y después ya acá el Zurdo Roizner que me pida que lo reemplace en la Orquesta Estable de ATC, que me convoque Lito Vitale, Juan Cruz Urquiza, Daniel Maza. A ellos no les interesa el apellido, les interesa que toques bien. Volviendo a Astor, y conectando con tu viejo que tiene un restaurante, ¿qué

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comidas eran las preferidas de él? Las comidas preferidas de mi abuelo eran todas. Pero le gustaban mucho los espaguetis con una salsa que preparaba él, salteada con mucho ajo, oliva. Los quesos, los fiambres, las picadas, los asados. Pero en primer creo que está la pasta y la pizza. La buena pizza.


Y la pizza no puede faltar porque entre italiano y porteño si hay algo que los une es la buena pizza. Totalmente, y hay una muy buena en Albamonte, que es en Chacarita, que mi

abuelo iba a comer ahí, y por suerte a mi me llega el delivery a casa, así que en cuarentena una vez por semana, pido a esa pizzería que es como una pizza argentino italiana perfecta. Albamonte, es una cantina tremenda, en frente al cementerio. Mi abuelo iba ahí con mi papá, después papá nos llevaba a nosotros y ahora mis hijos ya saben de qué se trata. Tu viejo tuvo la oportunidad de compartir banda con tu abuelo, no me imagino cómo será tocar con tu padre… Sí, pero la pasó muy bien, dice que fue uno de los momentos más altos de su vida. Estar ahí, la pasó genial con un gran grupo humano, con el Zurdo Roizner en batería, Adalberto Zebazco en bajo eléctrico, que pasaron a ser casi mejores amigos con papá, ellos tocaban con el Gato Barbieri en esa época, unos músicos increíbles. La pasó muy bien. Hay un disco Olimpia 77 en vivo en el Olimpia de Paris, que es impresionante. Hay varios videos en YouTube de esta agrupación tocando en Europa porque en esa época se grababa mucha música en vivo en canales de televisión sin público. Y hay muy lindos registros. ¿Esa herencia es imposible de perderla, no? Yo creo que esos son los genes que uno hereda, el gen es la vivencia. Si vos te-

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Si tuvieras que elegir un disco una canción o un disco de Astor, ¿con cuál te quedarías? Perdón que te diga dos pero son discos muy lindos. Con el Olimpia 77 con el octeto electrónico que a mí me marcó muy fuerte y Camorra con el quinteto que también me marcó muy fuerte. De los amigotes de Astor ¿con cuáles compartiste? Con los amigos de mi abuelo, con todos tuve, y con los pocos que quedan lamentablemente, una gran relación increíble casi como si fueran mis abuelos. El Zurdo Roizner, Víctor Oliveros, Natalio Gorin, Miguel Selinger, Fernando Suarez Paz con el cual tuve la suerte de irme de gira. Con Horacio Malvicino. Me quieren mucho y los quiero mucho. El Zurdo Roizner es un personaje interesante dentro de ese universo de amigos, ¿qué te contó de su relación y de tocar con Astor?

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P I Z Z A Y TA N G O

nés un tipo como Piazzolla en tu familia, que se levantaba a las 6 de la mañana a componer y que apostaba todo el tiempo por la música nueva, eso es lo que yo recibo de herencia y creo genética, eso se me mete en el cuerpo y entonces yo actúo en consecuencia.


El Zurdo es uno de los más grandes bateristas del país y de la historia de la música argentina. El otro día estaba escuchando un disco de Vinicius de Moraes y Toquinho, disco de música brasilera de primer nivel y él estaba en Batería, es un músico increíble que tocó con todo el mundo. Y lo que te puedo contar con mi abuelo, que el Zurdo me dijo que cuando él empezó en el Octeto Electrónico mi abuelo le dijo a él y a Adalberto Cevasco “necesito que ustedes dos inventen el ritmo del tango moderno”. Viste que vos ponés en un órgano jazz y te aparece el ritmo, ponés rumba y te aparece, como que les pidió el nacimiento del pattern, el 3-3-2, para poder escribirlo. Y surgió ese pattern en los 70’, en una época muy funkera, mi abuelo era fanático de la serie Shaft, que arrancaba con un hi hat en semicorchea y en las partituras que yo tengo de mi abuelo de batería dice arriba SHAFT, como que el ritmo lo toques pero con ese hi hat así y de ahí un poco surge este ritmo. ¡Qué gran anécdota y qué gran batero el Zurdo! Aún sigue activo. Como curador de la Experiencia Piazzolla en el Konex, tuve la idea de que El Zurdo Roizner y Luis Ceravolo, toquen con la Bomba del Tiempo. Tocaron los dos juntos. Duelos de baterías con toda la fuerza de la Bomba.

¿Qué le dirías a los músicos y las músicas para que se adentren en Piazzolla? En primer lugar escuchar mucho su música. Hay muchos músicos que leen las partituras pero no escuchan los discos. Y creo que primero hay que escuchar bien los discos, un montón y después leer las partituras. Y seguramente si escucharon bien los discos en las partituras encuentren errores que siempre los hay. Con mi abuelo es muy común eso, porque lo que toca él y sus músicos en vivo es único. El músico popular por lo general frasea bastante, mueve las cosas de lugar, para darle un sentido a eso que está tocando. Es muy bueno escuchar mucho y comparar con las partituras para ver que decisión tomas, para dónde vas. Llegamos a la Cátedra Libre, ¿qué esperás de la misma? Esto fue una idea de Leonardo Álvarez, que lo conozco desde los 18 años. Es un tipo increíble. Yo le he dado clases y al muy poco tiempo estaba tocando en el circuito profesional, acá en Buenos Aires. Por ejemplo, tocó María de Buenos Aires (obra emblemática de mi abuelo) con Horacio Ferrer en el Teatro Cervantes, quien sabe mucho de Piazzolla porque lo toca en todas las orquestas del mundo. Y tal vez lo que faltaba era que se enseñe un poco quién era y cómo se interpreta su música. Lo que me toca a mí,

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que es la parte de Batería, me entusiasma mucho porque casi no hay bateristas de tango. Y el tango es uno de los estilos populares más importantes de Argentina y es lo que después te abre las puertas del mundo. Yo tengo la esperanza de que a fin de año, con esta Cátedra, haya cuarenta o cincuenta bateristas de tango moderno. Porque Piazzolla no es sólo un genio y un compositor, es un inspirador. Su historia es casi como la de un super héroe. Los bateros están mal vistos en el tango, porque es como un tipo que te va arruinar el grupo por su volumen, que va a tapar todo. Mi idea es que eso deje de suceder.

cuenta que era infinito, que se pueda improvisar, todo eso me volvió loco.

Cómo se vivía el Jazz en tu familia entre vos, tu viejo, tu abuelo ¿por qué no te llevaron al tango?

Eran grandes amigos, todas las peleas que había eran actuadas, a propósito por joder nomás. De hecho cuando falleció Troilo, su mujer lo llamó a mi abuelo y le regaló el bandoneón de Pichuco. La verdad tenían una relación increíble, donde Troilo depositó toda su confianza en mi abuelo y al poco tiempo era el arreglador de la Orquesta.

Tanto mi papá como mi abuelo escuchaban jazz o música clásica, no escuchaban tango. Mi abuelo a los 18 años ya tocaba en la Orquesta de Troilo así que yo calculo que ahí habrá escuchado tango y se sabía los discos de memoria. Por lo menos cuando yo estaba en su casa mucho jazz, las Big Band, había de esas obras de Broadway, Cats. Y en el jazz medio que me metí solo. Mi profesor fue clave porque empecé a estudiar con él y me pasó el Four & More de Miles Davis y Time Out de Dave Brubeck. Y a partir de ahí me di cuenta de que había otra cosa, realmente me di

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¿Cuándo presenta el nuevo disco Escalandrum? Sale en 2021, para el centenario de mi abuelo, ya está grabado. Un disco todo dedicado a Astor. La mitad la grabamos en Abbey Road, la otra mitad acá tocando la Suite Troileana, que está buenísima y es muy poco tocada lamentablemente. Hablaste recién de Troilo y tu abuelo, me gustaría que nos cuentes acerca de su relación.


“Piazzola no es solo un genio y un compositor: es un inspirador” 35


LO QUE PASA CUANDO

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O LAS MUJERES x Delfina Filloy

N

o importa cuando leas esto: Mari, Naty y Silvi son y serán mis referentes de arte y formas de hacerlo. Me cuesta encarar esta entrevista sin caer en clichés y subjetividades trilladas pero no me importa, porque después de escucharlas y verlas hacer, miro mi cuerpo y me reconozco un poquito más que antes. Hasta me animo a decir que me quiero mucho más que antes. Cuando es del corazón y encima con responsabilidad social, el arte es más que arte y estas tres hermosas artistas son más que tres hermosas artistas. Es que el que no conoce a las vulvas, a cualquier santo le reza.

SE JUNTAN 37


¿Quiénes son las Vulvas? Silvina Torres: A mí me gusta hablar del origen de la colectiva para hablar de quiénes somos. En ese origen todo empezó jugando: juntarnos a probar cosas, a sacarnos fotos, a ver qué pasaba, juntarnos a jugar. De hecho, cuando hicimos El té de conchas que fue, de alguna forma, nuestra primera obra oficial, se dio a partir de una juntada. Yo justo me había mudado a la casa que era de mis abuelos todavía tenía todas las cosas de ellos. Sus tazas, sus manteles, vajillas, todo. Así que armamos una mesa para tomar té, un té super cheto pero de mujeres desnudas. En ese momento hicimos las fotos, nos reímos un montón, pero era eso, un juego que quedaba en esa tarde de risas y encuentro entre nosotras. Mariana Torres: Sí, es que hacíamos eso. Nos juntábamos a jugar y a probar cosas, pero era algo que hacíamos para nosotras, sin ningún objetivo puntual. Natalia Navia: Siempre estábamos atravesadas por algo divertido. Pero un día pasó algo y de un juego entre ustedes pasaron a un Salón de Artes Visuales.

ST: Sí, una locura. La muni de Cipolletti estaba organizando la muestra y fue Naty quien comenzó a decirnos que teníamos que mandar alguna de las fotos que habíamos sacado esa tarde de té. NN: Sí, en realidad fue Guadalupe Lazzaroni, una gran compañera e impulsora de las Vulvas, quien nos dijo que nos presentemos. Yo no me animaba a decirle a las chicas pero a la vez, creía que teníamos que darle alguna entidad a la

las vulval sur 38


producción y se los planteé y ahí nomás, dijeron que sí. MT: Dijimos que sí, pero también seguía siendo un juego porque nadie pensó que nos iban a seleccionar. Nos teníamos que poner un nombre porque, claramente, no teníamos nada. Y ahí nacen oficialmente Las Vulvalsur. NN: Eso fue muy loco y gracioso, porque

pusimos ese nombre en chiste, era como “bueno, mandale algo relacionado a la vagina y al té de conchas” y listo. MT: Pero nos seleccionaron y nos tuvimos que hacer cargo del nombre y de todo (risas). ST: Bueno, igual queríamos que esté vinculado a las mujeres, a las vulvas y a nuestra foto del té, pero también a la cuestión territorial. Había mucho de eso en nuestras intenciones. El cuerpo femenino, el territorio, cómo nos movíamos en el lugar, y esas cosas. Y la verdad, queríamos ser explícitas. Y nos salió (risas).

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NN: También había algo de metáfora en toda esa idea. Hay un tema de Spinetta que habla de la vagina como un ojo que mira al sur, para abajo, y lo relacionan como un ojo que tiene otros saberes, una magia distintiva. Entonces, se presentan al Salón de Artes Visuales, medio en chiste, pero quedaron seleccionadas. ¿Qué pasó ahí? ST: Fue loquísimo todo, porque no sólo quedamos seleccionadas sino que obtuvimos una mención especial. MT: De repente, de cero a cien éramos artistas. NN: Sí, pero además habíamos sido seleccionadas y teníamos una mención con la foto del Té de conchas. A la gente le generaba muchísima incomodidad, desde mirar la foto hasta nombrarla. ST: Claro, además estamos hablando del año 2015. No hace tanto tiempo pero en el medio pasaron muchas cosas. Fue un momento donde no era tan fácil o tan común poner algunas temáticas sobre la mesa, sobre todo acá en la zona.

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NN: Sí, de hecho nos censuraron en esa muestra. Justo una conocida fue a ver la exposición y nos avisó que nuestra foto tenía una tela negra que la tapaba. ¡Qué locura! NN: Sí, pero era un poco el contexto. Nosotras habíamos hecho un texto para la muestra que hablaba un poco sobre qué pasaba cuando las mujeres poníamos sobre la mesa las cosas que, se supone, tenemos que esconder bajo la línea del mantel. Así, literal.


De alguna manera, toda su argumentación respecto de la obra y este hecho en concreto, muestra clarísimo que todo lo que hicieron funcionó a la perfección. ST: Sí, tremendo. Yo creo que de golpe empezaban a funcionar un montón de cosas y no éramos conscientes de eso. Estábamos vibrando tan bien y juntas que no nos dábamos cuenta de lo que pasaba alrededor. MT: Sí, la verdad es que nosotras seguíamos jugando y alrededor nuestro pasaban un montón de cosas. Después de la mención fuimos todos los participantes de la muestra a una cena y nosotras éramos parte del grupo de artistas, pero no nos sentíamos artistas. De nuevo, para nosotras era todo parte de un juego. MT: Sí, tan literal que van y nos ponen un tela negra encima. Súper absurdo. ST: Totalmente. NN: Igual yo celebro mirar atrás y ver todo esto que sucedió y cómo sucedió porque nos argumentó un montón de cosas y de ejes con los que trabajamos después.

¿Cuándo se dieron cuenta que empezaba a ser más que un juego? NN: Después de todo esto, pasó que quedamos seleccionadas para una muestra en Trelew, en un espacio que se llama Distrito 1, y yo ahora, lo veo a la distancia y me doy cuenta de todo. Nosotras nos mandábamos, sin saber dónde estábamos paradas. Íbamos, conocíamos gente, pero siempre desde un lugar re tranquilo. A Trelew llevamos la foto del té pero además, instalamos una mesa super bonita, con mantel, tazas de

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porcelana, llevamos magdalenas, comida rica. Era una clásica mesa de té y queríamos ver si alguien se animaba a sentarse ahí. El gran salto a lo performático MT: Sí, pero ninguna era consciente que estábamos haciendo performance. Para nosotras, de nuevo, era todo experimental. ¿Y se sentó alguien? ST: No, ¡¡nadie!!!

NN: Fue muy gracioso y genial. Pero de nuevo, estábamos siendo super inocentes con todo lo que nos pasaba. En Trelew conocimos a Judith Bensimon, que fue una gran maestra junto a mucha gente que nos hemos ido cruzando durante todos estos años. Ella nos dijo que dejemos de decir que no éramos artistas y que todo nos sale de casualidad. Fue como un consejo super amoroso pero real.

NN: No se sentó nadie así que cuando pensamos que ya había terminado todo el evento, nos sentamos nosotras porque teníamos hambre (risas). Entonces, muy inocentemente, nos pusimos a comer nuestras cositas.

Hacerse cargo de que sí eran artistas y estaban haciendo arte.

ST: Y de repente, empieza a volver la gente que, en realidad, no se había ido porque no había terminado nada, y nos rodean todos y empiezan a vernos tomar el té y comer (se ríen juntas). Como si eso fuera parte de la obra.

¿Y qué pasó después?

MT: Hay una foto que nos sacaron, que se ve a todo el mundo mirándonos muy atentamente. De golpe éramos unas super contemporáneas, haciendo performance, pero ¡¡había sido sin querer porque teníamos hambre!!

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No saber que estás haciendo una performance también es performático.

NN: Claro. Y también un poco ser conscientes de los lugares que estábamos ocupando.

MT: Comenzamos a reunirnos más seguido a hacer fotografías, y compartir procesos, siempre rodeadas de mujeres que nos contaban sus experiencias. NN: Sí, ahí nos empezamos a dar cuenta de algunos ejes que nos atravesaban: el cuerpo, el territorio, las historias de las mujeres que se juntan. ST: ¿Qué pasa cuándo las mujeres se


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vu juntan?, fue nuestra pregunta a partir de ahí, una guía. ¿Y qué pasa cuando las mujeres se juntan? MT: Magia. NN: Bueno, esa pregunta nos llevó a pensar un montón de cosas. Por ejemplo, empezamos a instalar la mesa del té con dos sillas en distintas situaciones, buscando que alguien se pueda sentar y compartir un momento con alguna de nosotras que esté sentada ahí. Y ahí, pasaban cosas tremendamente hermosas. Siempre se sentaban mujeres y nos contaban su vida y nosotras les servíamos un té. Extraño mucho eso. Hablemos de El Foco en el deseo.

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pero en torno a sus historias de vida y procesos. NN: Guada quería que llevemos la mesa de té y que las agasajemos. Y así fue. ST: Fuimos con todo: tortas, teteras, tazas hermosas, flores, manteles. Todo divino. Nos presentamos como colectiva y compartimos una tarde con ellas. NN: Todo fue muy hermoso. Compartimos nuestra mesa de té y desde ahí empezamos a ir más seguido y construimos un vínculo muy lindo. Eso pasa cuando las mujeres se juntan.

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MT: Cuando se juntan alrededor de un

ST: Ahí vuelve a aparecer Guada.

té. La mesa del té es el conector de todos nuestros procesos, el que posibilita que las historias salgan y se cuenten

MT: Guada venía trabajando hace mucho años con las chicas de la asociación Conciencia VIHda y Vidas Escondidas y quería que nos juntemos con ellas para hacer algo juntas. La idea era trabajar algunos ejes vinculados a la creatividad

NN: Sin duda. Desde ahí, surgieron muchas cosas de la mano de las chicas. Las acompañamos en algunas fechas claves respecto a sus luchas, resignificando muchas cosas, a través de estrategias y acciones.


al En ese contexto aparece la beca del Fondo Nacional de las Artes. NN: Claro. ST: Justo ese año se abrió en el FNA una convocatoria de Arte y Transformación Social, y entonces armamos todo ahí y salió. Era una beca para producir y bueno, hicimos un cronograma de trabajo con las chicas, porque claro, teníamos plazos establecidos y ya era otra la historia. ¿Y cómo fue el planteo general? NN: Armamos todo para que esté atravesado por sus historias de vida. Teníamos muy claro que queríamos mostrar todas las cosas que ellas son, porque sucede mucho que estas identidades se solidifican todo en que son trans y nada más que eso. Cosas donde la sociedad adhiere toda la identidad de una persona a eso y nada más. Nosotras queríamos mostrar todo lo que son: sus sueños, de-

seos, sus historias, de dónde vienen, en qué creen. Nos reunimos con cada una, con el objetivo de escucharlas y armar retratos a partir de saber más de ellas. Y estábamos horas charlando y escuchándolas.. Era muy hermoso. ST: La tarea era que a partir de los relatos de ellas armábamos una foto posible. Primero teníamos un encuentro de charla y de conocerlas, después pensábamos cómo pasar todo eso a una imagen y las volvíamos a ver para contarles la idea del retrato y ahí hacíamos la producción de las fotos. Para nosotras era super importante que esa imagen reúna lo que ellas son, pero sobre todo que ellas al verse se sientan bien, que se gusten en esa foto. NN: Ahí tener la beca del FNA fue clave, porque pensábamos todo: si ellas querían salir en las fotos con un vestido de tal o cual forma, íbamos y se lo comprábamos, porque para eso era. Esa posibilidad económica estuvo buenísima para acercarnos a crear esa foto que mejor las represente también.

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Conciencia VIHda nació en 1995 y es la primera organización de la Patagonia con trayectoria y continuidad en el trabajo de concientización y prevención sobre el HIV con perspectiva de género. La organización Vidas Escondidas está integrada por personas trans y fue impulsada por la hermana Mónica Astorga. Entre otras cosas, cuenta con un lugar de contención y refugio para mujeres trans donde funcionan talleres de oficios, de costura y peluquería.

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e e s r e s r a ñ s e e s r e s r a ñ s e e r s e s r a ñ s e e s r e s r a ñ s e s e r e r s a ñ s e a s ñ e r e 48


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RESEÑAS SELECCIÓN

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ENCUENTRO POR “ZOOM” CON MERCE CUNNINGHAM x Fernanda Gómez Murillas

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cá, sentada en la computadora dando mis propias clases, o tomando las de otros profesores, juego a imaginarme cómo sería una clase virtual con Merce Cunningham. Él dándonos inicio,

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aceptándonos a los que nos alojamos en la sala de espera, mirando cada cuadradito de la pantalla. Era un curioso por la tecnología, imagino que habría sido un gran desafío.


Merce Cunningham, para muchos una leyenda de la Danza Contemporánea, fue un maestro y coreógrafo estadounidense que revolucionó los procesos que se venían desarrollando hasta el momento en

el campo de la danza. Según Germano Celant, crítico y Doctor en Teoría del Arte Contemporáneo, el impulso que ha caracterizado el trabajo de Merce fue encontrar los límites de la danza.

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Desde muy joven ha centrado su investigación en preguntas como: ¿Qué son los movimientos? ¿Qué son el tiempo y el espacio? ¿Qué son la materialidad y el gesto? ¿Qué soy yo? Todos estos interrogantes dieron cauce a una extensa carrera artística. A Cunningham lo conocí mediante un sinfín de mediaciones infinitas de lo que otros dicen de él: Celant, Rainer, Child, Brown, Copeland, Armitage, June Paik, Paxton, Mumma, Greskovic, Jordan y muchos más. Obviamente en esta lista no podía faltar, mi amiga y colega Claudia Gómez Luna, persona que me enseñó su técnica por años y quien podía descostillarse de la risa viéndonos invertir una secuencia de movimientos que ella misma había creado, y que claramente tenía todas las trampas y las picardías para que las inversiones resultasen en secuencias enredadas o en resoluciones graciosas que resolvieran lo imposible. Les contaré de qué trata la idea de inversión para Cunningham, como si estuviéramos en una clase y se los tuviera

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que decir por primera vez. Invertir una secuencia de movimiento tiene reglas claras. Todo lo que abre, cierra; todos los torsos que estaban a favor, ahora están en contra; si se avanza en diagonal con pierna derecha por delante, invierto retrocediendo con pierna derecha por detrás, por ejemplificar. Todos los movimientos realizados de adentro hacia afuera (en dehors), ahora se invertirán de afuera hacia adentro (en dedans). Aún cuando la posibilidad anatómica no lo permitiera, el hecho de pensarlo, abre una vía de cambio. Me encantaría definir a Merce desde una contradicción. Sus búsquedas son posibilidades dentro de lo imposible, ¿es posible que así sea? Pensarlo de esta manera, aunque reconozca la contradicción de mis palabras, me resulta atractivo, porque su trabajo permite friccionar los límites del cuerpo para hacerlos cada vez más difusos. Hoy, que el concepto de inversión está


mucho más presente en las conversaciones cotidianas de la mano de la economía, podría afirmar que su gran inversión fue su Compañía Merce Dance Company, en la que por largos años pudo profundizar sus métodos. Necesité buscar una definición precisa de inversión y me encontré con un apartado que me resultó más cercano de lo que esperaba.

“Cuando se realiza una inversión se asume un coste de oportunidad al renunciar a ciertos recursos en el presente para lograr el beneficio futuro, el cual es incierto. Por ello, cuando se realiza una inversión se está asumiendo cierto riesgo”.

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Toda inversión que conocemos en los lenguajes de movimiento asume riesgos y necesita de un capital (experiencia, materialidad) para obtener como resultado una vivencia. Aún así, aunque lo haya hecho por mucho tiempo y conozca las posibilidades, siempre será una propuesta cargada de vértigo, frágil y cambiante. ¿Qué posibles aparecen al traducir los cuerpos danzantes al nuevo mundo de las videollamadas? ¿Qué posibles abre aplicar las reglas de inversión cuando la anatomía se hace imposible? Acá, me toca jugar. Somos veinte personas en la pantalla. Él nos observa, nos explora. Probablemente investigará cómo guiarnos mientras observa minuciosamente cómo son estos cuerpos multiplicados en veinte pantallas. ¿Utilizará su propia nomenclatura de los pasos universales de la danza? Asumo que se irá despojando de ellos mientras observa que perdemos la referencialidad de los otros cuerpos en el espacio al que estábamos acostumbrados en el aula, y nos permitimos reconocer otras referencias: nosotros, el espacio, nuestras casas, las delimitaciones, las derivas personales. ¿Cómo pensará las secuencias?

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Con mucha imaginación, me pregunto cómo aparecerá la posibilidad de invertir la propuesta en todo este nuevo mundo. Recuerdo cuando escuché decir a alguien con tanta seguridad, que quedó grabado como un tatuaje, que la danza contemporánea más que una forma de hacer es una forma de pensar la danza. A veces, entre charlas informales con otras docentes nos hemos atrevido a decir que Merce hubiera nadado a gusto en estos contextos tecnológicos tan vertiginosos. El azar se alojó en parte de sus innovaciones como un modo de pensar la escena y las relaciones que se establecen entre las capas que la componen. En 1951, decidió determinar la disposición de las secuencias de una de sus obras arrojando monedas al aire. ¿Apelando a un sentido impersonal y más objetivo? Quizá, apelando a mantener un distanciamiento irónico del mundo. “No significa licencia, sino libertad, es decir, una completa conciencia del mundo, y al mismo tiempo, un distanciamiento de él” (Merce Cunningham, 2009). El azar de articular una consigna en mi hogar, en medio de toda esta propues-

ta virtual, está cargado por el hecho de que, mientras lo busco y lo tracciono, ya está sucediendo: el perro que me mueve la cola, el gato que me roba la manta, algún integrante de la casa que pasa cerca o habla, el ruido de la calle que se filtra, la temperatura del suelo que me invita a no tocarlo y los objetos de mi casa que se hacen presentes cuando acciono en el espacio. Múltiples objetos llenos de texturas, temperaturas, bordes y familiaridades, que permiten evocar nuestras más profundas sensaciones y ver el movimiento de una nueva manera. Pausa. Este es el momento romántico de este escrito. Porque no hay Merce Cunningham sin su gran compañero, John Cage. Cage y Cunningham fueron la gran dupla de los 50-70. Basta con escuchar dos minutos de sus entrevistas para quedarnos embobados con la risa desordenada de Cage. Bastan dos minutos de escucharlo hablar, para saber un poco más de Merce. Desde su boca, en entrevistas digitalizadas, salen palabras como “Merce es mi mejor amigo”, “me sorprende constantemente, nunca puedo adivinar lo que va a decirme” “todo lo que dice me sorprende, conocerle implica una continua revisión”.

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Cage y sus 4´33¨ se han vuelto canónicos en el mundo de la Danza. ¡Cómo no pensar en su obra! Siendo docente en estos tiempos me pregunto mucho sobre el silencio. Algo de mi cerebro cada vez que hace una pregunta espera algo que no sé qué es. ¿Será ruido? ¿Serán signos? Sin embargo, el zoom te devuelve una aparente calma cargada de una multiplicidad de gestos fragmentados en veinte cuadraditos pequeños. Por momentos, siento que mis ojos no son capaces de poder registrarlos y la ausencia se hace evidente. En algún texto de Celant, leí la idea de que la función del cuerpo para Merce es más la de un objeto que la de un sujeto. Eso le permite hacer avanzar más que nadie el estudio de la desestructuración de los gestos y los movimientos. Como si el bailarín pudiera volverse una tercera persona, maleable y transparente, a la que se pudiese someter a cualquier técnica. En el mundo virtual, esta idea es más clave que nunca.

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Su utilización está en relación con el intento de resolver el conflicto entre conciencia de la imposibilidad y posible extensión concreta en el tiempo y en el espacio. Germano Celant falleció hace menos de dos meses por Coronavirus. A sus 80 años, el fantasma Covid-19, que nos ha conducido a dar clases por zoom, se llevó al gran historiador; quien, probablemente, haya sido la persona que más ha indagado sobre nuestro artista. Por mucho tiempo tuve su libro titulado “Merce Cunningham” que fui leyendo paulatinamente y que incluye varias de sus investigaciones. Sin embargo, debo confesar que el libro que llegó a mi biblioteca fue sobrevolado antes de su lectura profunda y eso me hizo leer un subtítulo que decía “Merce era muy silencioso”. Por un tiempo, creí que Cunningham hablaba muy poco, y esa idea se fijó en mí. Es por eso que, cuando les contaba de los silencios del zoom, imaginaba su gesto impoluto, tímido, observando callado. Todo es una mentira gente; llegué a esa sección del libro, y lo que el autor contaba sobre él es que era muy silencioso para saltar. Sí, así como leen. Así que, lamento informarles que el Merce de este artículo, también es el Merce de mi imaginario.


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EL

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AMOR x Laura González

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esde tiempos inmemorables el ser humano narra, cuenta historias. Es de las expresiones más naturales que tenemos. Narramos cuentos o sucesos que vivimos, muchas veces agregando una pizca de magia al relato, lo que algunos describen como fantasía. Pero, ¿qué sucede cuando vivís una vida realmente fantástica y podés contarla? ¿Cuándo salís de una pequeña pecera a comerte el mar entero?

RELATO

No sólo a las personas nos gusta narrar, también disfrutamos mucho el otro lado: escuchar (aunque es verdad que algunas personas carecen de esa habilidad). Nos gusta que nos cuenten. Revivir experiencias ajenas en el relato del otrx, o visualizar mundos extraordinarios provenientes de la imaginación de ese otrx. Hay relatos que nos asombran y otros que nos enojan un montón. Nos duelen las historias de injusticias y nos emocionan las de amor. Nos metemos en el personaje, sentimos las palabras como propias y es porque en definitiva todxs transitamos las mismas emociones.

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Narramos con la voz pero también con el cuerpo. Los gestos, las caras, el énfasis en cada palabra. Las pausas necesarias. Hay personas más eufóricas y otras que te atrapan en su naturalidad. Relatamos todo el tiempo, absolutamente todo. Cuando nos juntamos con amigues, con la familia y hasta cuando te cruzás a tu vecina barriendo que te frena para contarte algo de su día. Ella relata, relata su historia. Es nuestra forma de conectar. La fascinación por narrar llevó a la existencia del cine, a sumergirnos en la pantalla para vivir en un mundo nuevo, diferente y emocionante. Y si de volar a escenarios inimaginables se trata, Tim Burton sabe bien cómo hacernos despegar en cada magnífica obra que encabeza. Muy diferente al tipo de película al que nos tiene acostumbradxs, mostró una nueva faceta en El gran pez, película realizada en el 2003. De imágenes oscuras y temáticas sombrías mezcladas con cierta simpatía, dio vuelta la tortilla y nos regaló una película llena de colores, pureza y más ternura que episodios desafortunados. Logró así un verdadero clásico del cine, que al día de hoy sigo disfrutando tanto como la primera vez que la vi y no me canso de cada historia que cuenta Edward. La historia, la principal porque hay muchas, cuenta la relación distante de Will con su padre. Edward es un cuentista

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nato. Un hombre que siempre creyó estar predestinado a grandes cosas y así las cuenta, ¡a lo grande! Tiene mil historias bajo la manga, llena de personajes increíbles. No hay historia que no la describa de forma carismática enamorando a todxs a su alrededor, pero no así a su único hijo. Will también es un cuentista, de otro tipo, es periodista. Creció maravillado con las historias de su padre pero de adulto sólo las tomó como grandes mentiras. Qué decir, hay varias sensaciones que se van perdiendo al crecer. La historia te atrapa porque hay mucho de la vida real en ella. Por un lado, una relación difícil padre-hijo buscando sanar. Muchas veces lo que más nos molesta de una persona es también eso que nos une a ella, una proyección de lo que no hemos resuelto de nosotros mismos, diría Buda. A medida que crecemos encontramos que tenemos mucho de nuestros padres y compartimos más mañas de las que quisiéramos. No por nada Will se dedica a las historias. Por el otro, hay un personaje buscando respuestas en su vida, dudando constantemente de lo que no conoce. No cree en las historias, ya no. Toma como fábula lo que dice su padre porque le resulta demasiado sorprendente. ¿Por qué desconfiamos de lo que no conocemos? ¿Por qué no aceptar que hay seres fantásticos? y que no precisamente tienen


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que tener forma de unicornio y poder volar. Cuando alguien cuenta algo muy espectacular inmediatamente se cree que está mintiendo, porque a ninguna persona en este mundo ordinario puede pasarle cosas así. Pero la verdad es que sí suceden. Y cuando hablo de fantástico no es precisamente ser abducido por un ovni y vivir para contarlo, no. Es el poder de encontrarle la vuelta a lo más simple del día a día. Yo si conozco de esos personajes mágicos con vidas mágicas, sólo hay que mirar más allá y entender su mundo como nos lo cuentan. Después de todo, si alguien cree que está predestinado a grandes cosas, puede también hacer que le sucedan.

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Una vez en la vereda de la facu donde estaba con unxs compas, se nos acercó un señor desconocido a conversar. El viejo se contó todo. Todo. Su antiguo trabajo, que ya estaba jubilado, de su hijo, de cuando enviudó, de todo el amor que le tenía a su esposa… todo. Necesitaba hablar. Mis compañerxs se fueron retirando de a unx saludando con la mano porque teníamos que volver a cursar (ayy esa época sin covid!!). Yo sabía que tenía que volver también, pero no podía cortarle el relato. Estaba entusiasmado, recordando cada anécdota y no paraba de hablar. En la última historia quedamos solamente él y yo. Nos despedimos, le agradecí lo que compartió y me agrade-


ció que me haya quedado a escucharlo hasta el final. Tenés el don de la escucha, me tiró mientras me iba. Después agregó que seguramente porque era leonina como él y que los leoninos eran de escuchar (sí, también hablamos de astrología! ja). No sé si tiene que ver algo con planetas y lunas, pero volví caminando por los pasillos maravillada con ese encuentro casual. Al volver a la clase, esa que ya me había perdido más de la mitad, mis compañerxs entre risas dijeron que el viejo estaba medio gagá y que algunas cosas que había contado eran poco creíbles. Automáticamente me acordé de Edward

y visualicé la cara de Will en cada unx de lxs pibxs. Pensé en el viejo como un personaje solitario e incomprendido. No sé si el tipo inventaba o no, pero era divertido lo que contaba y su manera de expresarlo. Y en definitiva contar no sólo es dar a conocer una idea, también es una forma de canalizar lo interno y autoconocerse en palabras. El viejo necesitaba contar su historia y a mí me gusta escuchar relatos, el que sea, porque siento que también me conozco un poquito más en esas palabras que no son mías.

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a o d c n e r e d m a o c d e n r e d m a o d c n e r e m d o a c d e r n e m o d c a e d n e s m o o 64


RECOMENDADOS SELECCIÓN

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NIÑA MAMÁ x Daniela Vera

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Si tuviera que resumir en pocas palabras lo primero que se me vino a la mente cuando vi Niña Mamá, es emergencia social.

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iña Mamá es una película que le pone rostro a una necesidad y nos hace reflexionar sobre la urgencia de poder decidir sobre nuestros cuerpos y sobre la importancia de repensar, desear las maternidades. La palabra urgencia me resuena constantemente, porque pienso que es una película que nos posiciona como simples observadores que vamos forjando opinión. Estoy sentada en la cama de mi habitación viendo y escuchando varios relatos de mujeres que deciden llevar adelante su embarazo pero también algunas deciden interrumpirlo. Encuentro en la acción de ver y escuchar la relevancia de lo urgente. Porque en el fondo sabemos lo perentorio que resuena, es como si hubiésemos visto algo de reojo pero que late ahí muy fuerte desde siempre. Niña Mamá lo reafirma constantemente, porque pone en foco la importancia de alcanzar la jurisdicción de nuestro propio cuerpo. Algo que históricamente nos lo arrebataron y se naturalizó e internalizó de una manera que me angustia demasiado. En esta observación noto que aparecen la culpa, el abandono, la desidia y lo que engloba todo esto: la violencia y el miedo que sufren estos cuerpos donde sus derechos se ven vulnerados. Un relato coral en blanco y negro nos sumerge en realidades que transcurren en hospitales públicos del conurbano bonaerense. Relatos que convergen en la intimidad de un consultorio donde es-

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pecialistas acompañan, en esta ocasión, amorosamente a estas mujeres. La imagen del equipo de profesionales de la salud no aparece en ningún momento, solo escuchamos sus preguntas y voces fuera de escena. Preguntas que humanizan y dan surgimiento a apalabrar con confianza como se sienten esas personas gestantes. Por eso, no hay nada que nos distraiga más que la imagen de esos rostros relatando, nada se interpone en las miradas de estas mujeres. Ponen el cuerpo y narran en primera persona. La cámara registra con atención lo que relatan las protagonistas, sin juicios ni marca moral, el tiempo largo de los planos y el sonido ambiental nos acerca en la cotidianeidad de lo que acontece todos los días en estos hospitales.


DECIDIR SOBRE NUESTROS CUERPOS A través de estos relatos, surgen para mí, algunas certezas que el documental nos viene a confirmar pero que la mayoría ya sabíamos: la sumisión e internalización de ciertos mandatos que la sociedad, familia, iglesia o hasta un otro imaginario, la famosa premisa “qué dirán” de los cuales nos hacen cargo todo el tiempo. Juicios que nos imponen constantemente. Esta sumisión adoctrinante confluye muchas veces en el miedo que genera practicarse un aborto inseguro y clandestino, que es ni más ni menos el miedo a la muerte.

privilegios a la hora de decidir. Para generar nuevas miradas e imágenes de lo que es la maternidad. Sobre qué es lo que pasa en otros contextos problemáticos y sobre todo que tiene que ver con una cuestión de salud pública integral y derechos humanos que deben proteger la vida de las personas gestantes. Según la ONG Amnistía, el 30% de las jóvenes abandonan el secundario por embarazo o maternidad. En nuestro país cada tres horas una niña entre diez y catorce años es forzada a gestar, parir y criar y eso debe interpelarnos como sociedad.

Esta película, la sentí necesaria para invitar a la reflexión, porque pone en realce varias cuestiones: entornos sociales que no deben ser indistintos ni ligados a

Niña Mamá se puede ver en CINE.AR y está disponible en Vimeo on demand, lo recaudado será donado a los hospitales y a las jóvenes que participaron en la película.

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PASAR POR L x Keila Guevara

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o recuerdo exactamente si me lo comentaron, lo leí, lo escuché o simplemente apreté el botón de “play” como tantas otras veces sucede, que le damos vía libre a las cosas porque hubo algo que nos interpeló, y no sabemos bien qué. Vi por primera vez Las mil y una en el 35° Festival de Cine de Mar del Plata, en el 2020. Desde que soy chiquita viajo al mar casi todos los veranos y a principios de ese año, había enviado un mensaje de whatsapp que decía “este año vamos a viajar al Festival de Mardel”. Pandemia, virtualidad, un plan fallido, mi habitación, mi notebook, alguna cosa para picar y tomar por unas dos horas, y yo. Las mil viviendas es un barrio periférico de la provincia de Corrientes; “Las mil es un personaje más de la película”, comenta su directora Clarisa Navas en una de las entrevistas que le hicieron. Ella nació y se crió entre aquellos monoblocks, en sus terrazas -donde se le daba paso a cierta clandestinidad- y en sus pasillos. Las mil y una es su segundo largometraje; relata la historia de Iris, de sus dos primos, de Renata, de un grupo de amigxs, de vecinxs, de un barrio, de la

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LAS

MIL Y UNA

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juventud, de lxs cuerpxs y los deseos, de la salud, de las disidencias, de la vulnerabilidad, de la resistencia, de los vínculos y la opresión. En cuanto le damos vía libre a esta obra, tras unos minutos, lo confirmamos: Las mil es uno más del elenco. Durante toda la película nos envuelven sus sonidos, sus espacios, sus formas, sus luces y sus sombras; de repente somos un vecino o una vecina más del barrio, e Iris nos va mostrando un recorrido -el suyo-, pero hay algo que te dice que aquella historia no es del todo única y particular. Clarisa larga una media sonrisa en la presentación que hizo para el Festival de Mar del Plata al decir “…que puedan ver un cine que muchas veces no llega”, refiriéndose a la virtualidad como una posibilidad de despejar fronteras. Lejos de un discurso cercano a la meritocracia, aporta que “desde la imposibilidad pueden surgir cosas increíbles”. En Corrientes, como en muchos otros lugares, es sabido que hacer cine no es una opción, menos que menos algo viable. ¿Cuántas historias no nos llegan, no? ¿Cuántas y cuáles son las fronteras que debemos transgredir? ¿Y qué pasa con estos imposibles que nos representan un obstáculo pero que, ante el instinto de sobrevivencia, se re-convierten? A veces pienso cosas que me parecen extraordinariamente brillantes y enton-

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ces las digo en voz alta; hace poco fue una de esas veces, es que no se dan muy seguido, lamentablemente, y caminando por la calle afirmé: “Si te sentís tan segurx y confiadx de lo que estás haciendo o de lo que querés hacer, me preocuparía”. Si quien me está leyendo pensó que iba a decir algo completamente revelador, acaba de decepcionarse; pero no voy a pedir perdón por eso, perdón. Marcaría un momento exacto de mi vida en el que no estuve segura de prácticamente nada: cuando estaba terminando la primaria. Lo puedo visualizar perfectamente, y eso es un gran logro teniendo en cuenta que tengo una memoria bastante similar a la de Dory en Buscando a Nemo. Desde ese entonces, mis cuestionamientos empezaron a florecer por todos lados, sin dar con respuestas claras. No lo estoy contando como algo negativo, creo que es todo lo contrario. Pasaron casi 10 años y hoy, gracias a aquel pensamiento extraordinario que afirmé caminando por la calle, estoy tranquila porque no estoy segura de prácticamente nada. Aquel día, en mi habitación, con la notebook sobre las piernas y masticando algún “snack” que arrebaté de la alacena, hubo algo (o mejor dicho, todo) de Las mil y una que me hizo empatizar apenas empecé a asimilarlo. Por supuesto que hay millones de razo-


nes por las que no dejamos de ver una película, pero la curiosidad, la vulnerabilidad y la ingenuidad de Iris me transportaron a lugares que conozco, a preguntas que me hice y momentos que habité; el vínculo tan tenso y eléctrico que genera con Renata me resuena; la resistencia, la opresión, el cariño y el cuidado los vi, los veo, y los siento, al igual que muchxs otrxs, y de esto sí estoy segura. Es un cine que muchas veces no llega. Sí, es tan cierto como doloroso, y principalmente injusto, pero cuando llega, como

a mí me llegó aquella tarde, es un gol de media cancha (aunque no sé nada de fútbol). A veces, cuando logro de alguna manera consciente o inconsciente salirme del papel de la que todo lo planifica y la que todo lo controla, estas cosas suceden, ¡y qué bueno que está! Quiero cerrar esta recomendación con una pregunta que hizo Clarisa en una de las entrevistas que dio para la película: “¿Qué le queda a alguien cuando su modo de existencia es puesto en discusión?” Ojalá nunca dejemos de cuestionarnos absolutamente todo.

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a n c e s c s e e ena e c c s s e na e n e e c c s s e e na c s e e c s ena en c c s s e na e a n 74


ESCENA SELECCIÓN

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GUÍA DE VIAJE POR LA TIERRA DE NADIE(N) x Julieta Sacchi y Juanse Villarreal

En la margen sur del Limay rionegrino crece un pueblo sorteando postergaciones. Allí un grupo de artistas diagramaron una constelación de talleres y un circuito expositivo cautivador y singular.

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alsa Las Perlas es un pueblo de Río Negro ubicado en la margen sur del río Limay frente a Neuquén capital, a 20 kilómetros de la ciudad de Cipolletti, de la que desde 1987 depende administrativamente. Es un lugar muy particular ya que por irregularidades políticas, desidia del Estado e intereses de negocios inmobiliarios las tierras se lotearon sin ningún servicio y la gente se arregla como puede para obtener agua, calefacción y hasta hace poco, electricidad. Sin embargo, pese a todas esas dificultades, es uno de los pueblos con mayor índice

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de crecimiento de la provincia. Desde este territorio en eclosión, que muchas veces llega a los medios de difusión por las carencias que aquejan a sus habitantes pero que igual genera constantemente propuestas y soluciones comunitarias a sus problemáticas, siete artistas abrieron sus casas/talleres y propusieron un circuito para visitarlos. Hoy, en exclusiva para Árida, te invitan a que los acompañes en la crónica del recorrido a través de los diferentes barrios de esa Tierra de Nadie(n).


Plataforma de lanzamiento Desde la borrosa frontera entre Puente Santa Mónica y Río Sol, en el extremo oeste de Las Perlas, la casa taller del artista Gastón Pereira operó como plataforma de lanzamiento. Puntualmente, a las 17 dió comienzo la recorrida recibiendo a la gente con té, bizcochuelos y el riquísimo café servido por Cacho, un conocido vecino de la región. Un cartel nos indicaba que era el comienzo del circuito, y en la entrada a una casa de barro, una antena con la constelación pintada confirmaba que era el punto. Además de las obras que podían verse dentro de la casa, en el patio había montada una muestra flotante de pinturas, como una galería de paredes invisibles.

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Una parada en Costa Esperanza Media hora después, la caravana de vehículos se desplazó hacia el barrio más populoso de Balsa Las Perlas donde, el artista visual y escultor en barro, Emanuel Gutierrez Paredero nos esperaba en la puerta de su casa/escultura de barro. Ingresando por turnos para respetar protocolos de pandemia, les invitades pudieron recorrer no sólo la exposición, sino también la casa diseñada y hecha por el propio artista, quien la considera también parte de su obra. Las personas más osadas comenzaron con el brindis que propuso el dueño de casa. Vuelta por el espacio... Arte! La tercera estación se ubicó sobre la avenida principal del pueblo, donde funciona el taller de la artista visual contemporánea Julieta Sacchi, quien en esta ocasión cobijaba en sus generosas paredes las obras de Silvana Coy, artista multidisciplinaria -que en simultáneo con TdN(n) estaba exponiendo obra en la sala neuquina Deriva Teatro-, y de Fabián Urban, quien define su práctica artística como indisciplinaria. En el Espacio Arte había collages, pinturas, videoarte y criptoarte. Además, podías adquirir fanzines de la investigación sobre la escena del arte contemporáneo del Comahue, editados por el proyecto Fe, De Fractura expuesta, que llevan adelante Fabián

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Urban y Julieta Sacchi. Asimismo, les dos artistas protagonizaron la performance Galimatías antes de partir hacia la siguiente estación. Caminata cósmica hacia la galaxia Deambrosi Luego de dejar los vehículos en las afueras del barrio Santa Mónica, la comitiva de exploración que conformamos emprendió una caminata por la orilla del río Limay, con las últimas luces de la tarde, hacia la casa de Daniel Deambrosi. El artista visual y escultor, nos esperaba con un fuego encendido, para entibiar el frescor de la noche y el aire del río que a esa hora despliega toda su fragancia, y con sus esculturas en el exterior e interior de su casa. Viaje a través de la noche Volviendo por el mismo sendero, pero ahora atravesando las sombras nocturnas que se apoderaron del camino, el grupo se dirigió a las 33 hectáreas para la última parada. Una muestra de las obras textiles y las pinturas de Cecilia Tappa, artista visual neuquina que explora en su obra el tema de los vínculos, los relatos acerca del amor y la identidad de género. Cecilia, actualmente está exponiendo la muestra Nosotras en la sala de arte Marta Such, en la ciudad de Zapala. El patio de la artista se llenó de sabrosos


aromas cuando dieron las 21 horas y se hizo el brindis de rigor para compartir un generoso guiso vegetariano de lentejas con el que repusieron fuerzas quienes participaron de la travesía. Todo concluye al fin Fue un viaje lúdico y descontracturado, pero no por eso menos cuidadosamente organizado y meditado. La travesía permitió un vínculo fresco y novedoso entre artistas y personas aficionadas.

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También fue una oportunidad para que quienes nunca antes habían comprado arte se animen a iniciarse en el coleccionismo de obras originales. Para participar de la gira en la que Silvana Coy, Daniel Deambrosi, Emanuel Gutiérrez Paredero, Gastón Pereira, Julieta Sacchi, Cecilia Tappa y Fabián Urban abrieron sus casas-taller para el recorrido de exposición y venta, había que abonar entrada. Fue una apuesta por parte de la organización en relación a fomentar la saludable costumbre de reconocer remunerativamente el trabajo artístico y cultural.

rentes, así también como con propuestas formales diversas”.

La denominación Tierra de Nadie(n) fue elegida durante numerosas reuniones organizativas por quienes integramos esta edición inaugural. En este marco, también diagramamos el circuito de cinco estaciones que traza un recorrido por diferentes barrios de Las Perlas enlazando casas-taller y espacios de arte para exponer la obra y la realidad cotidiana de siete artistas que viven en la localidad.

“Podemos determinar la diversidad de las propuestas artísticas como algo particular de TdN(n). Tal vez azarosamente, nos convocó esta geografía y a la vez nos planteó los desafíos de poder convivir y construir una propuesta colectiva que se nutra de las diferentes miradas que ejerce cada une”.

La mayor parte de las reuniones en las que se preparó este proyecto tuvieron lugar en la casa de Cecilia. Acercamos ideas clave que ella nos compartió respecto de la experiencia: ”La propuesta permitió conocernos, ya que somos artistas con recorridos dife-

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“La idea fue desarrollándose en reuniones a lo largo del verano, realizando el recorrido por los diferentes espacios, habitándolos colectivamente, entrando en la intimidad creativa de cada une. Y esto nos incentivó la idea de hacer red en el territorio, un territorio muchas veces difícil, austero, distante de muchas maneras. Coincidir en esta actividad generó un impulso vinculado a la vitalidad de todo lo que germina”.

Lo que se gestó durante las tardes-noches del verano balsero ya es una experiencia compartida. Y mientras el invierno propone cuidadosas introspecciones para decantar las transformaciones que desencadenó este compartir, algo nuevo se dispone a germinar en otro ciclo. Algo que muta como el paisaje de Las Perlas, interpelando con sus insinuaciones a quienes lo contemplan, no importa cuando leas esto.


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MUNDO PODCAST LA RADIO Y LAS HISTORIAS EN TODOS LADOS

x Nicolás Martínez

E

sta nota entra por los oídos y es porque hablaremos del auténtico fenómeno Podcast, el formato hermano de la radiofonía, asociado al consumo personal y a demanda por plataformas. Aunque ya tiene algo de recorrido y quizás no te resuene a novedad, podemos decir que el último año ha experimentado una explosión, tanto desde el consumo como -y aquí lo interesante- desde la producción. En tiempos donde sobran los estímulos para los ojos, los oídos encuentran una nueva primavera para la imagen sonora. Los Podcast son piezas sonoras que pueden durar de 5 minutos a 3 horas; se publican con cierta periodicidad (diaria, semanal, quincenal o temporadas completas) en diferentes plataformas y suelen abordar temas con especificidad, de nicho. Están lejos del magazine, el formato tradicional de la radio en vivo. Al contrario, prevalece el formato de pocos oradores o incluso uno solo, acompañado de una producción cuidada. Insisto, hay enfoque, interés genuino de los realizadores por las temáticas que allí ex-

ponen. Encuentro allí una de las claves de su éxito: la motivación que cautiva. Lo cierto es que hay podcasts de actualidad informativa, pero abundan también de ciencia y tecnología, de historia, cine, música, literatura, estilo de vida, idioma, viajes, e incluso astrología. Lo que te imagines. Hay cierta predominancia, al menos por estos lares, de productores independientes, más atentos a establecer conversaciones de interés, conectar con sus audiencias, que pensar en retornos económicos, aunque claro sí los hay también. Y los modos de financiamiento van por el sponsoreo de firmas comerciales, instituciones o el famoso modelo de crowdfunding donde los propios usuarios, la comunidad de oyentes son los partners financieros. Desde el auge de las plataformas, la radiofonía tradicional fue encontrando en los servicios a demanda externos y propios, nuevas maneras de relacionarse con sus audiencias. La escucha asincrónica de programas de radio se convirtió en un hábito como es el ejemplo de RadioCut la plataforma argentina que tie-

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ne servicios en todo el globo. Pensemos en el programa de culto de la Venganza Será Terrible de Alejandro Dolina, que ya cursa más de 35 años en el medio y unos de los pocos en renovar y refrescar generacionalmente su público. En los 90´s y 00’s las audiciones circulaban gracias a su público fiel, sus “fans”, en casetes grabados primero y luego en sitios no oficiales como Venganzas del Pasado para su descarga en mp3. Y si bien el célebre programa, un formato no usual en la radiofonía en general, jamás fue concebido como podcast, tiene algo de su espíritu. Hoy, en los servicios a demanda, La Venganza… comparte clicks de reproducción con el canal de su firma emisora oficial y con el de la comunidad de fans lo que coloca a la audición todas las semanas en las tendencias principales argentinas de podcast en Spotify. También muchos programas de la radiofonía tradicional AM y FM se han volcado a publicar sus contenidos en formato podcast. Si bien no todas son producciones exclusivas, seriadas o concebidas como tales, sí elevan momentos del programa que tienen un valor más perdurable que lo que provee la voracidad del aquí y ahora del vivo de la radio. En tanto que para los portales digitales de noticias, en el mandato de reinventarse, también encontraron en la narrativa del podcast un nuevo contrato con sus audiencias, en su peldaño más

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joven. Resúmenes de noticias y análisis, son los contenidos más recurrentes, pero también puede haber un poco más. El caso de La Nación Podcast es lo sobresaliente, sobre todo lo producido por la productora argentina de contenidos, especializada en podcast, Posta FM que produce y comercializa la producción de contenidos para otras firmas. De hecho conocemos a Posta por oírlo en producciones de Revista Anfibia para UNSam. Todo lo que está allí merece poner la oreja. En la región el panorama es menos generoso, hay poco volumen, periodicidad y mucho recorte periodístico, pero no producciones dedicadas. Y las aventuras radiales de los diarios más influyentes son, en exceso, lúgubres y poco convocantes. Podríamos arriesgar que la emisora universitaria Radio IUPA con sus incipientes dos años es la más podcastera de la región, aunque aún persigue en el curso de dos años de existencia, la construcción de una audiencia más fiel y diversa. Y la clave está

Según el sitio de la comunidad podcastera latinoamericana podcasteros.com, sus últimos relevamientos dan cuenta de que Colombia, España y Argentina son los países más podcasteros de habla hispana.


puesta ahora en los podcasts según sus productores. Hoy produce los propios, que están disponibles en Spotify y en Google Podcast, pero también cobija a producciones nacionales y regionales que van programadas al vivo. En 2004 se acuña por primera vez el término desde la prensa inglesa, se trata nada más de una contracción entre el nombre del IPod (Pod por Public on demand o a demanda del público en español), el dispositivo que logró posicionar a Apple como una de las marca globales

más valiosas en el nuevo escenario de la convergencia digital, y la palabra Broadcast, que en inglés refiere a transmisión, de allí PodCast. Luego vendrían el revolucionario IPhone, los IPads y toda una secuencia familiar de dispositivos de la manzanita de Steve Jobs. En simultáneo la plataforma ITunes no sólo se involucraría con la industria de la música apostando al modelo de negocio por suscripción que hoy ya nos resulta familiar. En aquel momento el fantasma de Napster y la piratería global eran trending topic.

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Y allí Apple, aparte de la música, también apuesta en el mercado anglosajón por el formato Podcast, que como imaginarán, tuvo un éxito inmediato. En los países periféricos, más resignados a la cultura de la piratería, todavía debíamos

que ahora permiten la interacción y otorgan mayor protagonismo a los usuarios. Hablamos claro, de plataformas sociales como Facebook, Twitter, Instagram, pero también pensemos en Wikipedia, los Blogs, YouTube, entre tantas otras que ahora se vienen a tu mente. Lo cierto es que la posición del usuario de Internet también adquirió una doble entidad, la de consumidor y la de creador de contenidos, llamados también prosumidores. Eso fue significativo. Desde entonces la curva de consultas en los buscadores más populares no ha parado de crecer, unos tantos buscando qué hay de nuevo

MUNDO PO aguardar bastante más por la disponibilidad de servicios a demanda a costes razonables, y consecuentemente, la explosión del podcast hispanoparlante resultó ser un fenómeno más reciente. Por los mismos años la red de redes sufrió una transformación muy significativa, que es como la conocemos hoy, mutó al 2.0, brindando infraestructura para el reposo y colonización de nuestras vidas cotidianas a las plataformas

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para escuchar y otros, interesados en la manufactura personal. Sí, gente pensando “yo quiero hacer mi propio podcast”. En abril de 2020, en pleno apogeo de la pandemia global por el Sars Cov 19, el término podcast alcanzó las cien millones de consultas. De allí que ya no es considerada una tímida tendencia, sino que se ha constituido en un factor de interés para las plataformas sociales on demand, estrellas contemporáneas en la


provisión de contenidos digitales como Spotify, ITunes, Youtube Music o incluso Google Podcast y recientemente Amazon. Sí, donde hay usuarios fervorosos, atención humana, hay guita, y es regla. Para entender el fenómeno podcast también es necesario pensar en otros factores tecnológicos, como el que mencionamos recién de la red 2.0. Gravitan en ese ecosistema la aparición de las redes móviles 3G, 4G (próximamente 5G), la aparición de los smartphones (que también le debemos a Steve Jobs) y con ellos la portabilidad y la consagración del usuario, ahora con autonomía

cionales en crisis viendo que la porción favorita de la torta publicitaria pasó a la mesa de las plataformas; y encima con las nuevas generaciones excluyéndose de las propaladoras unidireccionales. El mundo podcast definitivamente dio provecho a ese territorio fértil: tecnología en miniatura, coste, portabilidad y por el otro lado usuarios (públicos hipersegmentados) ávidos de contenidos de su interés. Hoy el tránsito urbano en medios de transporte público, el recorrido en bici, el camino de a pie al trabajo, o los propios runners y bikers en los par-

ODCAST para el consumo urbano. Y pensemos un poco en ellos, en los usuarios, o en nosotros mismos -que también lo somosen cómo esas tecnologías modificaron nuestros hábitos de consumo. La portabilidad y la disponibilidad de contenidos de modo on line y off line abrieron el camino. En simultáneo asistimos al declive de publicaciones editoriales de actualidad y especializadas, los medios tradi-

ques y espacios abiertos a la aventura; los viajeros en una ruta inhóspita, o quien prepara una cena o le toca el lavado de platos, todos encuentran compañía y entretenimiento ajustado a sus intereses y necesidades gracias a los podcasts. Y no sólo están poniendo el oído a un mundo narrado que se abre, ahora también se están animando a poner sus voces. Así es el mundo podcast.

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o t t a a l l e r to re o t a a l l e r to re o t a a l l e e r r t o a t l a e l r e ato to l a e l r e r a o n t 88


t o t o t a o a

RELATO SELECCIÓN

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EL CARPACÓPTERO x Germán Franco

H

ace algunos años el inventor y electricista Henry Jesús Navarrete Pruost desarrolló un proyecto revolucionario que no llegó a producirse en serie solo por esos caprichos del destino.

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Henry Jesús aficionado al vuelo y las tiendas de campaña ideó un artefacto que unía sus pasiones: el Carpacóptero. El aparato simulaba ser una simple carpa para dos personas tipo iglú con varillas autoajustables que, mediante el uso de un pequeño llavero control re-


moto, se reducían al tamaño de un bolso de carpa. Las varillas tenían un sistema similar a las antenas de radio que se achicaban hasta los diez centímetros. La tela era ultra resistente y muy fina, para permitir que se fuera doblando a medida que las varillas se encogían. Sobre el techo, de una caja no más grande que una cámara de fotos, salían unas hélices

que llegaban a medir cuatro metros bajo cero de largo. En la pequeña caja estaba instalado un poderoso motor eléctrico de alta gama con cargador de 220v con enchufe universal. Era el corazón del Carpacóptero. El vehículo permitía volar a casi 3 metros de altura a 25 km por hora. Además tenía

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otras comodidades como por ejemplo: radio grabador, ventilador de techo y licuadora todo con las mismas hélices y con solo apretar el botón adecuado. El modelo Transformer 3000 De Luxe iba a ser el gran invento de aquellos días, además de las virtudes del T100, esta increíble maquina venia con jacussi, heladera, baño químico, tv satelital, colchón de plumas y aire acondicionado. Todo gracias a la pequeña caja negra de 15 cm (un poco más grande que la del T100). Lo revolucionario del Transformer era que luego de reducirse se convertía en una cámara de fotos semiprofesional antigua, la tela de la carpa se doblaba de tal forma que usted quedaba frente a una antiquísima maquina de fotos para hacerse el excéntrico en clubes de pileta como el Circulo Italiano. Además venía con juguera donde te podías preparar un rico jugo de pepino y aloe vera para el transito lento mientras fotografiabas el atardecer. La “cola” del Carpacoptero tenía el mismo sistema de reducción integral, se accionaba con una palanquita que funcionaba de Timón y Pumba. Ademas se podía usar como palo de golf o para sacar selfies. Una joya de la tecnología navarretiana, digna de inspiración. Lamentablemente la Volkswagen no tuvo paciencia con el introvertido Henry Jesús y rompió el contrato antes de comenzar la producción. Hay una teoría que dice que el con-

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trato con la Volkswagen para fabricar el Carpacoptero T100 y su hermano mayor el Carpacoptero Transformer 3000 De Luxe estaba escrito y esperando en las mismísimas oficinas de la calle Schweinsteiger en Nürburgring pero Henry Jesús jamás acudió a la cita, lo encontraron llorando frente a los dos prototipos completamente destruidos. Destruidos en un ataque de furia y posesión enfermiza ante la inminente entrega de su idea a una corporación. En la actualidad se lo conoce como “El mal de Navarrete”, varios psiquiatras coinciden en que por esta patología la humanidad se ha perdido de innumerables inventos, también dicen que por 500 dólares la sesión han sacado adelante a inventores de la talla de Nikola Tesla o Roberto Arlt. Este intrépido cronista junto al flaco que saca las fotos rastrearon durante semanas a Navarrete, visitando innumerables paginas de Internet, pasando miles de horas en Facebook, Twitter, Instagram y Badu, noches de desvelo en estaciones de trenes para no pagar alojamiento, tardes enteras en aeroclubes de diferentes pueblos de la Patagonia hasta dar finalmente con el paradero del inventor. Un viejo de pelo blanco nos recibió finalmente en su departamento: era Henry Jesús Navarrete Pruost, el padre de la criatura. Transcribimos parte de la charla:

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– ¿Cómo, dónde, cuándo y por qué nació el Carpacóptero? – le pregunté utilizando todas mis armas de periodista incisivo. – El Carpa nació en un rapto de inspiración del que juré jamas contar detalles hasta hoy, día en el que tampoco hablaré sobre ello, zic zic – mientras decía esto último dibujó una zeta en el aire. Era sabido que Navarrete era fan de El Zorro. – Muchas gracias, Navarrete – dije mientras abría mi cuaderno Gloria – Entonces Navarrete, qué le parece si me compra una docena de empanadas que estamos vendiendo para el aeroclub del pueblo… -Navarrete me miró con desconfianza: –Dame tres docenas de poio, el Carpa lo inventé para impresionar a una flaquita de la cuadra, acá tenes los bocetos y el diario de pruebas donde está la verdad de la milanesa. Dijeron que yo no firmé con la Volkswagen porque estaba loco, hasta le pusieron nombre a mi enfermedad pero, la verdad, es que la flaquita me abandonó ese lunes que iba a firmar, se fue con otro inventor…ahora andate y dejame solo que me voy a llorar a la plaza. El domingo traeme las empanadas al mediodía ¡Arrividerchi!.

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Me fui sin contestar, odio a la gente que saluda en otros idiomas, pero ya tenía mi nota. Estaba felí. Intentamos obtener el testimonio de algún gerente de Volkswagen pero fue imposible entender el idioma.


Plano del Carpacóptero original:

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Lo Árido está


lleno de color

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Revista Árida_Edición Aniversario  

La Revista Árida del Instituto Universitario Patagónico de las Artes cumplió un año el 25 de agosto de 2021. Hicimos una pequeña selección d...

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La Revista Árida del Instituto Universitario Patagónico de las Artes cumplió un año el 25 de agosto de 2021. Hicimos una pequeña selección d...

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