Issuu on Google+


4

LECTORES DE OSACA

> OPINIÓN CARLOS SANZ LA NECESARIA COEXISTENCIA ENTRE LOBOS Y HUMANOS EN EL SIGLO XXI obos y humanos han competido desde hace miles de años por un mismo recurso alimenticio: la carne. Y, especialmente, desde el Neolítico, desde que el hombre se hizo agricultor y ganadero y declaró al animal una guerra sin cuartel que dura hasta nuestros días. No obstante, la ignorancia, las falsas creencias y la superstición que durante siglos han justificado la persecución de la especie por todos los medios posibles, hasta lograr su extinción en gran parte de su área de distribución, han dado paso en las últimas décadas a un mayor y objetivo conocimiento de este mamífero. Científicos y divulgadores han ido diferenciando y separando poco a poco los mitos, fábulas y leyendas que envuelven a este emblemático animal, de su auténtica realidad biológica y sociocultural. Los lobos ibéricos alcanzaron a principios de los años 70 del pasado siglo sus mínimos históricos, con una reducida población (estimada en unos 400-500 ejemplares) que parecía abocada al exterminio. Pero, afortunadamente para ellos, y para el resto de nuestra privilegiada biodiversidad, en aquella época apareció en escena el carismático divulgador Félix Rodríguez de la Fuente, quien pública y apasionadamente empezó a desmitificar la negativa imagen que se tenía del lobo (al que se veía como un animal “cruel, sanguinario y devorador de personas”), y a reivindicar el importante papel que este depredador desempeña en el mantenimiento del equilibrio

FOTO> PAUL HANNA

L

biológico de los ecosistemas en los que habita. El Amigo Félix consiguió también que el lobo dejara de considerarse una “alimaña”, (término con el que hasta hace pocos años se denominaba de forma generalizada a todos los animales carnívoros), y pasara a ser una especie “cinegética” en la Ley de Caza de 1970. A esta primera medida le siguieron otras normativas de ámbito internacional, estatal y autonómico, que abogaban por su defensa, respeto y conservación. Lo que unido a la nueva conciencia ecológica de nuestra sociedad y a la excepcional capacidad de adaptación del cánido salvaje, ha tenido como resultado el que los lobos ibéricos hayan experimentado en las últimas décadas una notable recuperación de sus efectivos, estimándose en la actualidad una población de 1.500 2.500 ejemplares (con acusadas fluctua-

LA TIRA JAVI GARCÍA

ciones interanuales, y según las épocas del año. Pero esto no significa que haya que echar las campanas al vuelo, ni mucho menos, pues la especie continúa amenazada por múltiples y variados factores, cuyos negativos efectos habrá que superar, minimizar y corregir, en la medida de lo posible: destrucción y alteración de sus hábitat naturales, fragmentación de sus territorios por la proliferación de infraestructuras viarias, caza ilegal y furtiva, competencia e interacción con perros asilvestrados, sensacionalistas campañas anti-lobo orquestadas desde determinados medios de comunicación... Por otra parte, y para lograr la superación del miedo atávico e irracional que todavía hoy se le tiene a este animal en algunas zonas rurales, así como para conseguir la necesaria coexistencia entre

esta mítica y fascinante especie con algunas de las actividades humanas tradicionales, se hace imprescindible la adopción de diversas medidas. Entre ellas, podríamos citar la realización de campañas de educación y sensibilización, la puesta en valor del lobo y del patrimonio cultural asociado a la especie como una fuente de recursos turísticos, el fomento de las buenas prácticas de manejo ganadero para prevenir los ataques al ganado, la justa y rápida compensación de los daños, la persecución y erradicación del furtivismo, la reducción de la picaresca, la vigilancia y eliminación (en su caso) de los perros asilvestrados,... además del control ordenado de las poblaciones lobunas en donde pudieran resultar especialmente abundantes, o en donde los daños a la ganadería se repitan insistentemente. Pero la necesaria y deseable coexistencia entre lobos y humanos en el siglo XXI solo se alcanzará con un alto grado de consenso y corresponsabilidad entre todos los colectivos implicados de una u otra forma en la conservación y gestión del lobo. Por lo que se hace imprescindible un Pacto de convivencia con los lobos que permita compatibilizar los planteamientos e intereses -muchas veces opuestos y enfrentados- de las diferentes Administraciones, los ganaderos, los cazadores, los investigadores, los conservacionistas, los medios de comunicación y la población en general. Y, sin duda, habrá que hacer un gran esfuerzo solidario para superar el reto que supone la conservación de esta auténtica joya de nuestra biodiversidad, parte fundamental e irrenunciable del privilegiado patrimonio natural que hemos recibido, y que debemos legar a las futuras generaciones.


22

EL LOBO U N

C A Z A D O R

C A Z A D O

LA PROLIFERACIÓN DE ATAQUES AL SUR DEL DUERO Y LA INTENCIÓN DE QUE LA ESPECIE SEA CINEGÉTICA EN TODO EL TERRITORIO DE CASTILLA Y LEÓN PARA MINIMIZAR LOS DAÑOS HAN PROVOCADO QUE EL ETERNO CONFLICTO ENTRE EL HOMBRE Y EL LOBO VUELVA A RESURGIR CON FUERZA. LA POBLACIÓN, CUYO NÚMERO DE MANADAS EN LA COMUNIDAD SE SITÚA CERCA DE LAS 180, GOZA HOY DE BUENA SALUD, PERO LAS GRANDES DISCREPANCIAS ENTRE DIVERSOS COLECTIVOS HACEN QUE EL CONSENSO SEA VITAL PARA QUE ESTOS EMBLEMÁTICOS ANIMALES CONTINÚEN SIENDO UNA SEÑA DE IDENTIDAD DE UNA REGIÓN PIONERA EN SU CONSERVACIÓN.

TEXTO> ÓSCAR DEL HOYO FOTOS> CARLOS SANZ


23

EL GRAN PREDADOR. EL MACHO ALFA MUESTRA SU FIEREZA AL RESTO DE LA MANADA TRAS ABATIR A UNA OVEJA QUE YACE MORIBUNDA EN EL SUELO NEVADO. EL LOBO SIGUE PAUTAS MARCADAMENTE JERÁRQUICAS.

oche cerrada. El frío entumece los huesos y el profundo silencio solo es interrumpido por el incesante ulular de un cárabo, mimetizado a la perfección en las ramas altas de una vieja encina. El invierno no ha hecho nada más que dar sus primeros pasos, pero el hambre ya hace mella. Un grupo de lobos aguarda su oportunidad con la oscuridad como cómplice. Inteligente y dotado de una gran experiencia, el macho Alfa conduce a la manada hacia una de las grandes explotaciones de la localidad salmantina de Aldearrodrigo. Pacientes y perfectamente organizados, divisan la presencia del pastor -Juan Miguel Moreno- que hace su rutinaria ronda acompañado por sus tres perros, que esa noche parecen más inquietos de lo habitual. Hace más de 20 meses que no han sufrido ningún ataque, pero los años le han hecho entender que cualquier descuido, más aún en esas fechas, puede transformar la sana calma reinante en virulenta tempestad. Son las 4,30 de la mañana y el mayoral, tras cerciorarse de que los animales que están enfermos evolucionan favorablemente, decide abandonar un par de horas a sus ovejas, sin saber que a solo un centenar de metros el gran predador se prepara para atacar en su ausencia. Con las primeras luces del alba, el paisaje se presenta desolador. La intensa niebla deja entrever a más de una veintena de corderos muertos, otra decena malheridos y un millar

N

de cabezas de ovino estresadas y aún asustadas por la brutal escena que habían vivido momentos antes. El lobo, el temido lobo, había vuelto a hacer de las suyas y, a pesar de la presencia de los perros, la manada no había tenido ningún problema para poder actuar a sus anchas. “Son unos animales muy inteligentes. Mientras uno llama la atención de los perros y se los lleva lejos del ganado, los otros se dan el festín. Incluso ha habido veces en algún cabañal cercano que se han enfrentado a los mastines y luego han matado varias ovejas”, comenta Roberto Sánchez, responsable de la explotación salmantina, que denuncia la proliferación de ataques al sur del Duero. En solo medio mes, la ganadería de Silmos recibió cuatro certeras visitas en las que perdieron la vida un centenar de ovejas y una treintena de corderos. Las cosas han cambiado. Lejos quedan los años en los que solo tenían que informar a la Junta de uno o dos partes por ataques de lobo. Para el joven ganadero, todo tiene una explicación: la población en este enclave se ha reproducido considerablemente. “La gente está harta. El lobo ha pasado de ser una especie en peligro de extinción a convertirse en una en expansión. Lo que ha sucedido en esta zona no lo recuerdan ni los más mayores. Es necesario que la Administración tenga un mayor control, porque las cosas se están saliendo del tiesto. Que vayan a los partes remitidos en los últimos tres meses y

que se compare con las estadísticas de los últimos 10 años... La Junta te puede pagar las ovejas, pero el dinero no lo tienes ni vacunado ni produciendo”, critica este joven ganadero afiliado a Asaja.

CON LAS PRIMERAS LUCES DEL ALBA, EL PANORAMA ES DESOLADOR. LA NIEBLA DEJA ENTREVER A UNA VEINTENA DE CORDEROS MUERTOS. EL LOBO, EL TEMIDO LOBO, HA VUELTO

UN DEBATE A CUATRO BANDAS No hay duda. La población de lobo en Castilla y León goza hoy de buena salud. Los últimos datos que maneja la Junta estiman que el número de manadas ronda ya las 182, de las que 138 se consideran seguras y otras 34 son probables. Quizás lo más relevante no sea esta cifra, sino que el gran predador ha conseguido expandirse en las zonas del sur del Duero, donde hace tan solo una década su presencia era prácticamente testimonial. Aún así, nunca llueve a gusto de todos y el lobo sigue estando en el centro de una insana y, en ocasiones, trasnochada polémica que enfrenta a ecologistas, ganaderos, cazadores y Administración. Las diferencias a la hora de entender el plan de conservación y gestión del lobo de Castilla y León son abismales. La iniciativa contempla, entre otros, el objetivo del mantenimiento de una población estable con su aprovechamiento cinegético, para tratar de disminuir los conflictos que se generan entre el mamífero y los ganaderos. “El mayor problema que genera el lobo son sus ataques a la ganadería y la


24

EL LÍMITE DEL DUERO. LA DIFERENCIACIÓN ENTRE LOS LOBOS DEL NORTE Y DEL SUR ESTÁ EN EL CENTRO DE LA POLÉMICA. MIENTRAS LA JUNTA CONSIDERA QUE LA POBLACIÓN AHORA ES LA MISMA A UNO Y OTRO LADO DEL RÍO POR LA EXPANSIÓN DE LAS MANADAS QUE SE ENCONTRABAN AL NORTE, LOS ECOLOGISTAS ABOGAN POR QUE NO SE CACE EN EL SUR.

LA JUNTA CONSIDERA QUE LA POBLACIÓN DEL NORTE SE HA EXPANDIDO HACIA EL SUR, POR LO QUE ABOGAN POR QUE EL LOBO SEA UNA ESPECIE CINEGÉTICA EN TODO EL TERRITORIO

única forma de solucionarlos es tratar de reducirlos. Es evidente que hay ecologistas a los que no les gusta la caza, pero en Castilla y León hemos optado por ella, ya que consideramos que se trata de un buen recurso para las zonas rurales, que tienen una fuente de ingresos con su aprovechamiento cinegético, al mismo tiempo que es una excelente herramienta de gestión”, comenta José Ángel Arranz, director general de Medio Natural de la Junta. Las diferencias entre la Administración regional y los ecologistas se han hecho todavía más grandes con el repunte de los ataques al sur del Duero. El río que vertebra la Comunidad servía de frontera virtual para diferenciar a la población lobera del norte (cinegética) con la del sur (no cinegética). La Directiva Hábitats de la Unión Europea, aprobada en mayo de 1992 y adoptada por la legislación española en diciembre de 1995, establece que la población al sur del Duero debe ser considerada especie de interés comunitario de carácter prioritario y para cuya protección es necesario designar zonas especiales de conservación. El incremento de los ataques del gran predador a las explotaciones ganaderas de esta zona, sobre todo en Salamanca, empujó a la Junta a elaborar un proyecto que presentó a Bruselas para

que permitiera la captura del mamífero en esos lares, con el objetivo de reducir al mínimo la conflictividad de esos ataques. “Todo es kafkiano. La población del norte ha logrado pasar al sur gracias a la gestión que hemos llevado a cabo. La división entre norte y sur ya no es lógica. Queremos que el lobo sea una especie cinegética en toda la Comunidad. Lo contempla la estrategia nacional y nuestro propio plan. Pretendemos cambiar ese anexo de la directiva europea, que lo debe hacer Bruselas a petición del Gobierno español”, puntualiza Arranz, que sostiene que la fórmula de gestión de la Junta de Castilla y León ha sido la que mayor éxito ha cosechado en toda la geografía nacional y ha servido para consolidar la expansión del animal en la región. CUANDO CADA UNO TIRA POR SU LADO Para la Asociación para la Conservación y Estudio del Lobo ibérico (Ascel), la Administración regional debería replantear su actitud. Su secretario, Fernando Jubete, califica la gestión como errónea, ya que, para el colectivo, la única herramienta que se utiliza es la caza. “La Junta lo que ha hecho es un plan de aprovechamiento cinegético ilegal. No puede haber cupos en el sur del Duero. Solo se pueden abatir lobos de forma ex-

cepcional y siempre que se constate que ha producido numerosos daños en la ganadería o que el lobo pueda suponer un peligro para otras especies. Y aquí es donde entran los agricultores, a los que ponen como excusa para poder cazarlos”, manifiesta Jubete, que considera que los problemas que se están registrando en las explotaciones del sur del Duero derivan del abandono de los sistemas tradicionales en detrimento de otros más modernos y extensivos. “El lobo desapareció hace muchos años en lugares como Salamanca y los ganaderos se han olvidado de poner en marcha las medidas de prevención. La gente tiene al ganado en extensivo y algunos no se preocupan ni de cerrarlo”, relata. El desacuerdo es frontal con las asociaciones ganaderas, que coinciden con la Junta e insisten en que el aumento de ataques se debe a un repunte de la población, por lo que abogan también por que el animal se pueda cazar en la reseñada zona. “En el norte puedes aprovecharte de la caza. Genera ingresos a los municipios y, sin embargo, si nosotros vemos un lobo y lo matamos está penado. La diferencia entre norte y sur ya no es real. Aquí no hay negocio con los lobos... No hay turismo”, advierte Robredo, el ganadero de Aldearrodrigo, cuya explotación ovina se ha visto mermada desde el pasado otoño en más de un centenar


FOTO> ICAL

25

DEVASTADOR. ALGUNOS ATAQUES DE LOBO EN EXPLOTACIONES DE LA PROVINCIA DE SALAMANCA HAN ACABADO CON LA VIDA DE MÁS DE UNA VEINTENA DE OVEJAS.

de ejemplares por los constantes ataques del gran predador, que tiene muchas facilidades. Es obvio que la inmensa mayoría de los ganaderos ve en el lobo a un enemigo, más aún cuando los visitas son constantes y el ganado queda tan tocado que los abortos de los animales que han experimentado in situ y han salido vivos de un ataque se incrementan de manera considerable. Asaja y COAG critican la obligación de tener que suscri-

LOS GANADEROS DEL SUR DEL DUERO TAMBIÉN RESPALDAN LA CAZA ; ALGO QUE CHOCA CON LA IDEA DE LOS ECOLOGISTAS

bir un seguro para poder recibir la compensación por los ataques. Y es que, como sostiene Robredo, la gente no se siente obligada moralmente a rubricar una póliza, ya sea porque económicamente no puede o porque considera que los gastos del seguro debería abonarlos íntegramente la Administración. “El ganado sufre mucho estrés tras los ataques. No hay soluciones y al final con lo que te quedas es con las ovejas muertas. Nosotros no pedimos que los maten, pero queremos trabajar en paz”, manifiesta apesadumbrado el ganadero.

La Junta no está de acuerdo. Admiten que, como Administración, cualquier daño que se paga requiere la apertura de un expediente de responsabilidad patrimonial. Un proceso engorroso que se prolonga en el tiempo -las indemnizaciones pueden tardar en llegar cerca de un año-, que lleva parejo un informe del consejo consultivo y que, de ninguna manera, se puede pasar por alto. Por este motivo, la Consejería de Medio Ambiente planteó el seguro. “Es una nueva vía para evitar ir al expediente. Se trata de un seguro relativamente barato. Incluso diría que la parte que afecta al lobo es prácticamente ridícula. La idea es que la gente pueda cobrar los daños lo antes posible. Si uno conduce un coche o tiene una casa, también se hace un seguro. De todas formas, los ganaderos que no quieran suscribirlo siempre tienen la puerta abierta para pedir el expediente de responsabilidad patrimonial”, matiza el director general de Medio Natural. Eso sí, Arranz puntualiza que, con este seguro, se abonan tanto los ataques de lobo como los de perros asilvestrados -las estadísticas indican que casi la mitad de los daños pueden llegar a estar provocados por estos últimos-, mientras que, si la reclamación fuera por la vía del expediente, solo se pagarían los producidos por el gran predador. “Otra de las ventajas es que al norte del río Duero la responsabilidad de sufragar las pérdidas recae en el titular cinegético, que, en muchos casos, son ellos mismos. Lo que hacemos es librarles de esta responsabilidad. Lo hemos explicado más de una docena de veces y parece que nadie lo quiere entender”, sostiene el responsable de la Junta en este ámbito.


26

COMUNICACIÓN Y GRUPO. MUCHOS SON LOS CIENTÍFICOS QUE ENTIENDEN EL AULLIDO DEL LOBO COMO UN INTENTO DE COMUNICACIÓN, ASÍ COMO A UNA MANERA DE AFIANZAR LAS RELACIONES DEL GRUPO Y DE MARCAR UN TERRITORIO. LOS AULLIDOS SUELEN SER MÁS FRECUENTES AL ATARDECER Y CUANDO AMANECE. EL SONIDO NO DEJA INDIFERENTE A NADIE.

LOS CAZADORES ADMITEN QUE EL LOBO ES UNO DE LOS TROFEOS MÁS APRECIADOS Y SE PREGUNTAN POR QUÉ NO SE PUEDE ABATIR A UN ANIMAL CUANDO CAUSA DAÑOS Y HAY EJEMPLARES SOBRANTES

Asimismo, la Consejería de Medio Ambiente, en estrecha colaboración con el departamento de Agricultura, ha puesto en marcha diferentes acciones para tratar de prevenir los daños. Entre las mismas, destaca la entrega desde el año 2005 de 120 perros de custodia y el proyecto europeo Life Coex, destinado a diseñar y ensayar sistemas para compatibilizar la presencia de los grandes carnívoros con la ganadería. Dentro del mismo, se ha procedido a la instalación de vallados protectores en las provincias de Ávila, Salamanca y Segovia -15 de los cuales son convencionales y una treintena, eléctricos-. En los dos últimos años, se han subvencionado a 151 beneficiarios, lo que ha supuesto una ayuda de cerca de 350.000 euros. “Estamos probando con cercados de diferentes alturas. Los eléctricos funcionan bien, son más versátiles, más móviles, y se deben utilizar para encerrar al ganado en las horas complicadas. También manejamos otras vías, como es el caso de los ultrasonidos que pueden funcionar muy localmente”, advierte Arranz. EXPEDIENTES Y CUPOS DE CAZA Según desvelan las cifras oficiales a las que ha tenido acceso Osaca, los expedientes abiertos como consecuencia de los ataques de lobo se han

concentrado de nuevo al sur del Duero. Más del 65% de los 406 que se han contabilizado a lo largo del pasado ejercicio se han registrado en la reseñada zona, siendo Salamanca la provincia más castigada (104), seguida de Segovia (92). No obstante, la cifra global de expedientes apenas experimenta cambios con respecto a otros años. «Los problemas los tenemos en determinadas localidades salmantinas y segovianas, donde hay un repunte que genera mucha crispación. Tenemos constancia de que en esa zona ha habido una expansión de las manadas», comenta el director general de Medio Natural, que asegura que este incremento de ataques también puede deberse a la querencia de ciertos ejemplares por una explotación determinada. La Junta realiza cada año una revisión anual de las manadas que se localizan en Castilla y León. En función del número que haya, se fijan los cupos de caza. Para la temporada 20082009, que está a punto de finalizar, se aprobó la extracción de 113 ejemplares (100 en el norte y 13 en el sur). Los ecologistas consideran que la cifra no es la adecuada. “Son demasiados. Lo que se está haciendo de forma encubierta es propiciar su exterminio. Aprobar la caza de 13 ejemplares en el sur no es legal. Allí la especie no es cinegética. El lobo es un animal clave dentro del ecosistema, su gestión es muy delicada y la única herramienta que se utiliza es su

aprovechamiento cinegético. Consideramos que se trata de una especie que no tiene ningún sentido cazar, ya que no tiene un aprovechamiento como el que puede tener una liebre o un jabalí”, critican desde Ascel. Pero los cazadores no piensan de la misma manera. El presidente de la Federación castellano-leonesa, José Antonio Prada, avala los criterios que defiende la Junta y considera que los cupos en algunas zonas se pueden quedar un poco escasos por las grandes expectativas que se generan, aunque admite que en otros lugares son los correctos. “Es evidente que los daños que produce el lobo tienen que estar equilibrados con los ingresos que genera. Los cazadores somos los primeros interesados en que el lobo esté bien. Se trata de uno de los trofeos más apreciados y, aunque no se aproveche como otro animal, hay mucha gente que sueña con tener un ejemplar en su colección”, asegura Prada, que se pregunta por qué no se puede abatir un animal cuando causa daños y hay ejemplares sobrantes. En el norte del Duero, la caza es propiedad del titular cinegético. Las subastas corren, en su gran mayoría, a cargo de los ayuntamientos y la puja media por abatir a un ejemplar se sitúa en torno a los 6.000 euros, aunque en algún caso ha llegado a ascender a los 18.000. “Los ingresos son bastante importantes. Es un buen re-


27 SEGOVIA Y LA NEGATIVA DE OTRAS REGIONES

FUTURO. A PESAR DEL ALTO ÍNDICE DE MUERTES NO NATURALES, LA POBLACIÓN DE LOBOS DE CASTILLA Y LEÓN GOZA DE BUENA SALUD.

La organización agraria UPA denunció hace escasos días “la insoportable presión” que están sufriendo los ganaderos de la zona de la Sierra de Guadarrama en su vertiente segoviana y municipios aledaños, con el continuo ataque de lobos en sus explotaciones. “Estamos ante lobadas que en algún caso incluso se han producido prácticamente en el casco urbano de los pueblos, y que están sufriendo casi semanalmente los ganaderos de la zona”. La población de lobos en Segovia ha registrado un repunte considerable. Tras Salamanca y Zamora, esta provincia se ha situado a la cabeza del número de expedientes presentados durante el pasado ejercicio -en concreto la cifra supera los 90- y la Junta ya ha mostrado su preocupación por este importante incremento, que constata que en Segovia los lobos han pasado de ser una especie casi testimonial a tener una población más que considerable. Una de las soluciones que barajaba la Administración regional para reducir el número de ejemplares era la de trasladar algunos de estos animales a otras comunidades autónomas. Hasta el momento la Junta no ha recibido ninguna petición al respecto; una prueba más que evidente de que a nadie le agrada la idea de que el temido y ya casi olvidado conflicto entre el lobo y el hombre pueda volver a convertirse en una realidad.

curso para determinadas zonas rurales. El cupo lo marcamos nosotros en función de las manadas que hay, pero se trata de un cupo máximo. Si no se llega a esa cifra, no pasa nada, pero si se supera, se estaría cometiendo un delito. No veo el problema en poder cazar mientras haya márgenes para que la población se pueda expandir”, apostilla Arranz. EL LOBO COMO EJE DINAMIZADOR El lobo es uno de los animales con mayor índice de mortandad no natural. El furtivismo, el Seprona constata que existen grupos organizados que se dedican a cebar al animal para organizar batidas ilegales, sumado a las decenas de atropellos que se registran, sobre todo de cánidos jóvenes que vagan dispersos, sitúan la cifra de este tipo de muertes cerca del 30%. Resulta obvio que, contemplando estos registros, es necesario que la política de conservación siga encaminada a la protección de una especie emblemática, que ha convertido a Castilla y León en un ejemplo para muchas otras poblaciones de la Unión Europea. Bruselas así lo reconoce y ya ha pedido diversos informes para que países como Eslovenia puedan llevar a cabo proyectos similares. Y es que el lobo, cuyo conflicto con el hombre se remonta al Neolítico, aparte de dar más que un quebradero de cabeza a ganaderos y Administración, ya ha empezado a dar alegrías en determinadas zonas que, además de aprovecharse de los beneficios que apareja su condición cinegética, han visto cómo cada año el turismo en torno al gran predador crece y enriquece. “El lobo es un hito en la Sierra de la Culebra y nos aprovechamos de su presencia en todos los sentidos. El turismo ya está funcionado y con la puesta en marcha del centro de Robledo irá a más. Yo defiendo que el lobo vale más vivo que muerto, aunque eso no significa que caiga en

contradicción con la posibilidad de eliminar varios ejemplares si hay una manada de excedentes que hacen daño a los ganaderos”, explica el alcalde de Puebla de Sanabria, José Fernández. El complejo del que habla -el centro temático sobre el lobo ibérico que se ubicará en Robledo y que será una realidad en algo menos de tres años gracias al gran impulso recibido por la Junta de Castilla y León- pretende difundir todos aquellos aspectos que tengan que ver con este espectacular mamífero, con la finalidad de que acabe convirtiéndose en un referente internacional sobre la especie; un aspecto que servirá para dinamizar este bucólico enclave zamorano. “Será un recurso fantástico para nuestra gente, que verá que las tropelías que ha hecho y seguirá haciendo el lobo serán recompensadas con generosidad. Si el lobo es entendido como un enemigo para ganaderos, cazadores y los que vivimos aquí, pues entonces es difícil compatibilizarlo. Creo que las cosas están cambiando y este proyecto, en el que se podrán ver cánidos en su hábitat natural, estoy convencido que minimizará las diferencias”, apostilla Fernández. Ya nadie duda de que el gran predador, que, no olvidemos, desempeña un papel imprescindible en el mantenimiento del equilibrio biológico de los ecosistemas en los que habita, se puede llegar a convertir en uno de los mayores atractivos de Castilla y León. Eso sí, para que se cumplan los sueños del afamado, carismático y querido Félix Rodríguez de la Fuente, es necesario que todos y cada uno de los sectores implicados pongan su granito de arena, con el objetivo de que las generaciones venideras puedan llegar a escuchar algún día los aullidos de esta especie emblemática, que se ha erigido en seña de identidad de una región pionera.

ESNECESARIO QUELA POLÍTICADE CONSERVACIÓN SIGA ENCAMINADAA LAPROTECCIÓN DEESTA ESPECIE EMBLEMÁTICA, QUEHA CONVERTIDOA CASTILLAY LEÓNENUN REFERENTE EUROPEO


El lobo