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Los robóticos aliados de los niños autistas Por: Esther Samper | 29 de marzo de 2013

Pese a su aparente sencillez, la comunicación humana es un proceso abrumadoramente complejo. Mirar a la cara, gesticular, reconocer las emociones del otro, jugar, expresarse, interaccionar... Son tareas cotidianas que se nos antojan simples por la facilidad con la que las realizamos pero la realidad es que el volumen de información que hay detrás de estas acciones es impresionante y está lleno de matices y sutiles detalles. Que no nos demos cuenta de ello se debe a la portentosa habilidad de nuestro cerebro para interpretar tal magnitud de datos simultáneos originados por la interacción humana, tanto de forma inconsciente como consciente. Sin embargo, para los niños autistas toda esta información que surge de la interacción social resulta abrumadora, desbordante e, incluso, puede apreciarse como intimidante. Detrás de cada acto de comunicación hay para ellos unos obstáculos invisibles que les impiden expresarse y relacionarse con los demás con total normalidad. Aun así, una estimulación temprana y un entrenamiento en habilidades sociales pueden mejorar sus capacidades y conseguir que se comuniquen con menos dificultades. Pero, ¿cómo hacerlo de la forma más efectiva posible? Para intentar responder a la anterior pregunta es esencial conocer las características de los niños autistas en general y las peculiaridades de cada uno en particular (el espectro autista es muy diverso). Por ejemplo: pese a sus evidentes dificultades para moverse en el mundo social, diferentes investigaciones han evidenciado que estos niños suelen tener grandes fortalezas en comprender el mundo físico (el de los objetos) y suelen observarlo con una intensidad y profundidad notablemente superior a las personas sin autismo. Además, también se ha comprobado que son más receptivos a los comentarios de un ordenador que de un humano y muestran un especial interés hacia la tecnología y los robots. Una buena prueba de ello es la gran cantidad de vídeos circulando por internet de niños autistas literalmente fascinados por tecnologías como los tablets. Ante estos rasgos de los niños autistas, diferentes investigadores y terapeutas se plantearon la siguiente pregunta, ¿y si recurrimos a robots humanoides como una forma de introducir a los niños autistas en la comunicación e interacción humana y evaluamos su éxito? Su apariencia humana y sus movimientos y lenguaje sencillos, libre de las complejidades de un ser humano real, los convierten en amigables para ellos: son predecibles, no intimidantes y, sobre todo, carecen de emociones. La idea es simular experiencias de interacción humana sin que sean apabullantemente humanas. De esta forma, jamás sustituirán el papel de un terapeuta humano, pero podrían facilitar su trabajo, complementándolo, especialmente en las fases más iniciales de terapia.


En estos momentos, diferentes investigaciones repartidas por el mundo están poniendo a prueba la terapia de niños autistas con robots en diferentes facetas de la interacción y comunicación humana. Por ejemplo, en la Universidad de Vanderbilt (Estados Unidos) utilizan al robot NAO para potenciar la atención conjunta en niños autistas. La atención conjunta es la habilidad para interaccionar con otra persona mientras prestan atención a otra cosa, compartiendo un foco común de interés (un juego, un objeto, la tele...) y en niños autistas suele encontrarse mermada. Así que este robot "enseña" al niño a mirar a determinados objetos siguiendo sus indicaciones y responde a sus acciones a través de una serie de sensores y cámaras. Los puntos fuertes de este robot NAO son su apariencia humanoide, su diversidad de funciones y que es totalmente programable, lo que permite especializar sus acciones y respuestas según el objetivo que se pretenda conseguir. Por esta razón, es uno de los robots más utilizados actualmente en los estudios de terapia de niños autistas. ¿Qué resultados han obtenido hasta ahora los investigadores? De momento, han comprobado que los niños autistas prestaban más atención a los robots humanoides que a los terapeutas (y captar la atención del niño es uno de los elementos iniciales más importantes para poder avanzar en la terapia).

En Birmingham, Inglaterra, también se están llevando a cabo ensayos clínicos para evaluar el papel de los robots en la enseñanza de niños autistas en los colegios. Según describen los responsables, los niños centran con facilidad su atención en los robots, favoreciendo la adquisición de habilidades básicas de aprendizaje a través de diferentes juegos y bailes.


Mientras tanto, en la Universidad de Notre Dam (Estados Unidos) evalúan el papel de los robots en la enseñanza del lenguaje junto con terapeutas. La idea es que el niño interaccione y dialogue con el robot (que a su vez está controlado por un doctorando, oculto en otra habitación), fomentando que hable de forma espontánea.

En la Universidad de Hertfordshire (Inglaterra) han desarrollado un robot más expresivo con la intención de enseñar nociones sobre las emociones y el contacto físico (dar la mano, abrazos...) a niños autistas.


Y las investigaciones no terminan, ni mucho menos, ahí. También se han construido robots faciales para que los niños autistas identifiquen los gestos con determinadas emociones o robots para estimular la imitación de movimientos. Sin embargo, debido a lo novedoso de estas estrategias terapéuticas, aún es pronto para aventurar el éxito de los robots como aliados de los niños autistas, aunque los resultados iniciales de los estudios descritos antes son muy positivos. Si se evidencia que estos humanoides robóticos son un efectivo paso intermedio del contacto humano real para los niños autistas (y nunca meros sustitutos), la robótica conseguirá un logro que jamás imaginó en sus inicios: ayudar a hacer más humana la interacción entre seres humanos. Si tenemos en cuenta que los robots son cada vez más parecidos a los humanos (en apariencia y funciones), sólo es cuestión de tiempo que esta experiencia introductoria a la comunicación humana sea cada vez más próxima a la real. Enlace al artículo: Los robóticos aliados de los niños autistas Para saber más: Robots con inteligencia social: dimensiones de la interacción humana-robot Requerimientos detallados para robots en la terapia del autismo ¿Puede un robot ayudar a hablar a niños autistas? Fotografía: Joe Howell. Universidad de Vanderbilt.

Los robóticos aliados de los niños autistas esther samper  
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