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5. Directrices de actuación

• Promover el mantenimiento de los sistemas de uso tradicional asociados a las fuentes (agricultura, ganadería, transformación de plantas aromáticas...) por su interés cultural y como ejemplos de aprovechamientos sostenibles. • Adoptar el concepto de caudal ecológico asociado a todos los nacimientos de agua sometidos a aprovechamiento, garantizando que una parte del caudal sirva para el mantenimiento de la fauna, flora y usos característicos del nacimiento o para la alimentación de balsas o encharcamientos que cumplan un papel similar. • Realizar actuaciones enérgicas de restauración, limpieza y mantenimiento de fuentes y manantiales afectados por impactos derivados de la presión recreativa, reforzando la vigilancia y los sistemas de identificación y señalización normativa. • Realizar e implementar una ordenación de las actividades que se desarrollan en el entorno de fuentes y manantiales con un uso múltiple, permitiendo la coexistencia de los usos agropecuarios con el recreo, la educación y la interpretación ambiental. • Incrementar el esfuerzo de divulgación y desarrollar recursos educativos e interpretativos que permitan transmitir in situ a los visitantes los valores y funciones de las fuentes y manantiales. • Integrar a las fuentes y manantiales en los itinerarios y recorridos turísticos, como estrategia para la divulgación de sus valores y funciones y promover su conservación a escala local. • Promover el seguimiento del estado de conservación de los manantiales, mediante el uso de parámetros físico-químicos y biológicos, como sistema indicador de los recursos hídricos superficiales y subterráneos de la Región. 5.2.4. Bosques de ribera Por su localización, la conservación de los bosques de ribera está íntimamente ligada al modelo de gestión hidráulica de los cauces fluviales, viéndose negativamente afectados tanto por la regulación hídrica como por las intervenciones sobre las márgenes de los cauces, para su rectificación o consolidación. Los bosques de ribera juegan un papel biológico impor tante, siendo también escenarios apropiados para el uso público en actividades de

Fuentes y manantiales se asocian a diferentes usos tradicionales como la ganadería o el aprovechamiento de plantas aromáticas. En la imagen, horno para la extracción de esencias en la fuente de Zaen de Abajo

recreo, baño, observación de la naturaleza, etc. Por otra parte, el papel del bosque en la estabilización de las riberas y en la disipación de la energía del río ha sido establecido con claridad. Cabe citar, además, la notable capacidad de regeneración y el rápido crecimiento de la vegetación forestal riparia, lo que facilita las actuaciones de restauración ambiental no sólo en el cauce actual, sino en brazos y meandros abandonados sin significación hidráulica. Todo ello dibuja un escenario favorable a la conservación y recuperación del bosque fluvial, siendo en última instancia la autoridad hidráulica (Confederación Hidrográfica) la responsable de planificar, ejecutar, coordinar y autorizar las intervenciones que se realicen. Para ello, se considera esencial: • Prohibir estrictamente la detracción de todo el caudal del río, imponiendo un suministro mínimo de agua al cauce, en los tramos fluviales con aprovechamientos hidroeléctricos, para permitir la conservación de los ecosistemas riparios. • Dotar de protección legal estricta y conservar en su estado actual todos aquellos tramos de río con vegetación forestal bien desarrollada y una muestra representativa con los mejores ejemplos de formaciones arbustivas riparias (tarayales y adelfares). • Desarrollar modelos basados en la estructura del bosque de ribera original, para la realización de actuaciones de restauración ambiental, diseño de parques fluviales y otras intervenciones sobre las riberas de los cauces.

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Humedales y Ramblas de la Región de Murcia  
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