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3. Resultados del inventario

3.2.7. Humedales con salinas costeras Los 3 humedales con salinas costeras activas representan el 3,06% de todos los humedales inventariados en 2000 y el 16% de los humedales litorales. Con 818,92 ha contribuyen con un 4,6% a la superficie total inventariada (sin los embalses) y con un 19% descontado además el Mar Menor. Las superficies de explotación salinera muestran una gran estabilidad. Las salinas costeras activas no han variado en número ni en superficie desde el IRH 90. No obstante, sólo el humedal más extenso de este tipo, las salinas de San Pedro del Pinatar, se mantiene realmente en activo como explotación salinera, dependiendo las otras dos salinas de subsidios públicos para su mantenimiento. En las salinas de Marchamalo (H2) y del Rasall (H1), la administración ha tenido que intervenir para evitar su desecación. La conservación de estos sistemas depende de la protección legal de la que gozan, como parques regionales y paisajes protegidos, pero el mantenimiento de todos sus valores y funciones requiere además rentabilidad económica. Los valores ambientales de los humedales con salinas activas dependen en parte de su heterogeneidad espacial y también del funcionamiento de la explotación, que superpone a la diversidad física y biológica un gradiente espacial de salinidad. Esto permite que se desarrollen interesantes comunidades halófilas, desde bacterias y algas hasta plantas e invertebrados acuáticos. Su valor trófico y la seguridad y protección que brindan los recintos cerrados y vigilados de las salinas, les otorgan una gran importancia ornitológica, tanto para la nidificación como para la invernada o la parada migratoria de aves acuáticas, limícolas y marinas. Sin embargo, no toda la superficie de este tipo de humedales se ha conservado con la misma integridad. Desde 1990 han sufrido una pérdida neta de 44,2 ha, correspondiente a terrenos externos a las cubetas salineras, como carrizales y saladares. Han experimentado esta reducción dos humedales, el de las salinas de San Pedro del Pinatar (H3), con 24,9 hectáreas de reducción neta, y el de las salinas de Marchamalo (H2) con 20,1 ha. Generalmente, se trata de terrenos carentes de protección legal específica.

En el caso de Marchamalo se han perdido terrenos urbanizables situados al oeste de las salinas (playa Paraíso), que han sido preparados muy recientemente para su urbanización. Pero también se han destruido super ficies protegidas legalmente (como paisaje protegido), fundamentalmente por rellenos y vertidos diversos (al sur y este de las salinas). En San Pedro del Pinatar, la reducción se verifica en los carrizales situados al noroeste, fuera del parque regional, pero en parte afectados por el P.O.R.N. correspondiente. Esta orla de carrizal, muy favorecida por la elevación general de los niveles piezométricos (motivada por la expansión del regadío), se localiza en terrenos de difícil drenaje que representan la zona de mayor influencia continental del humedal. Pese a su interés como elemento diversificador dentro del humedal, y como hábitat de fauna, estos terrenos son objeto de permanentes alteraciones y van siendo paulatinamente ocupados por infraestructuras y vertidos. En 1999, el Ayuntamiento de San Pedro del Pinatar convocó un concurso de ideas para la elaboración de un anteproyecto de obras e instalaciones en el denominado “Parque Urbano Lineal”, la franja de 100 m de carrizales y saladares adyacente a las salinas (ANÓNIMO, 2000b). Dicho anteproyecto aún no ha sido ejecutado. En conjunto, los tipos de usos más frecuentemente registrados en las salinas activas son la extracción de sal (en todos ellos), el pastoreo y los usos medicinales (66,6% cada uno). Los impactos más comunes son la presión recreativa, el vuelo de aeronaves y la predación no natural (afectando los tres al 100% de las salinas). Dos tercios de ellas sufren vertidos de residuos sólidos, están rodeados por urbanizaciones o han perdido virtualmente su uso tradicional, por falta de rentabilidad, manteniéndose gracias a ayudas públicas. Los vertidos son los causantes de la reducción de superficie. La presión recreativa tiene su origen en las urbanizaciones y zonas turísticas próximas, que se han aproximado a los límites de estos humedales en muchas zonas. Este tipo de impactos presionan también de forma indirecta acelerando el abandono de los usos ante la expectativa de revalorización de los terrenos. No obstante, incluso sin este tipo de estímulo, las

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Humedales y Ramblas de la Región de Murcia  
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