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Humedales y ramblas de la Región de Murcia

rambla del Mayés, cuya función es regular parte de los caudales del trasvase Tajo-Segura. La extracción de áridos (graveras) es otra de las actividades típicas en este tipo de ramblas. Junto con el impacto que se deriva de esta actividad hay que citar que una de sus consecuencias es la aparición de charcas (en ocasiones de gran superficie) en el lecho de la rambla, constituyendo hábitat y refugio para numerosas especies de organismos (p.e. gravera de la rambla de las Moreras, Mazarrón). Otras actividades, menos impactantes, que se realizan en estas ramblas son: la caza, la recolección de siemprevivas (plantas del género Limonium), de carrizo (Phragmites australis) para la elaboración de techumbres y el baño (p.e., el charco del Zorro en la Rbla. del Judío, Jumilla). En relación con esta última actividad, ciertas ramblas saladas son especialmente apreciadas por la virtud terapéutica de sus sales y lodos, como es el caso de la rambla Salada de Fortuna, que registra durante el verano una importante afluencia de gente, que se baña en las pozas que ellos mismos recrecen. En este sentido, cabe, citar por curioso, el sondeo geotérmico del Saladillo (Mazarrón) próximo a la rambla de los Aznares, tubutaria a la rambla de las Moreras, cuyas aguas termales son utilizadas, actualmente, para el baño. Relacionado con usos históricos, junto con la extracción de la sal de las ramblas hipersalinas, que será comentado posteriormente en detalle, está el aprovechamiento de las aguas de avenida mediante el uso de boqueras, actualmente en desuso. Esta última actividad ha dejado ciertas huellas de interés cultural o ecológico como son respectivamente la presa de Román, en la rambla de la Raja (cuenca de la Rbla. del Moro, Abarán-Jumilla) o la boquera de Tabala (rambla Salada, Murcia) donde actualmente se ha creado un humedal de importante interés ecológico catalogado en el Inventario de Humedales de la Región (VARIOS AUTORES, 1990). El gradiente longitudinal cabecera-desembocadura De entre las tres tipologías de ramblas, las que discurren por cuencas margosas son las que mayor variación presentan a lo largo del eje longitudinal cabecera-desembocadura. Es fre-

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cuente que las cabeceras de estas ramblas se sitúen entre materiales de mayor consistencia, como areniscas, conglomerados e incluso calizas. En esta zona, el aspecto de las ramblas se asemeja al de un barranco: cauces estrechos (2-4 m), por los que el agua circula, normalmente, de forma esporádica, con abundantes sedimentos gruesos (bloques, cantos y/o gravas) y desprovistos de vegetación. En aquellos cauces en los que el agua está presente, bien de forma permanente o temporal, la salinidad no suele ser elevada (3-6 g/l), lo que permite la presencia de especies como el baladre (Nerium oleander), el carrizo, (Phragmites australis) algunas especies de juncos (Juncus maritimus, subulatus, Scirpus holoschaenus) e incluso en zonas de charcas o pozas de la enea (Typha dominguensis). Conforme se desciende hacia la zona media de la cuenca, los cauces se ensanchan y el agua va configurando un paisaje de cárcavas entre las margas; el aspecto de las ramblas cambia por completo. Los sedimentos gruesos dan paso a los de textura media, cuya disposición a lo ancho del cauce se hace más regular; en ciertos tramos afloran las margas grises, consolidadas, en el fondo del lecho. El agua, si está presente, discurre por una estrecha lámina única, o anastomosada, dejando en este caso pequeños islotes de sedimentos. La salinidad, conforme se desciende desde la cabecera a la desembocadura, se incrementa de forma paulatina como consecuencia del continuo lavado y aporte de sales, siendo típicos de esta zona media valores entre 9-13 g/l. En ocasiones, la presencia de afloramientos de margas del Keuper, ricas en yesos, produce súbitos incrementos de la salinidad, como tiene lugar, por ejemplo, en la rambla de la Parra (Abanilla) o en rambla Salada (Fortuna). La vegetación de cabecera es reemplazada, fundamentalmente, por los tarays de escaso porte y las halófilas Arthrocnemum y Sarcocornia fruticosa; el carrizo puede tener una presencia esporádica. Si la geomorfología del terreno lo permite, en esta zona media de la cuenca es frecuente la roturación del cauce y su puesta en cultivo aprovechando la fertilidad de los sedimentos de la rambla. Constituyen las denominadas cañadas, algunas de notable importancia como la cañada del Judío (Jumilla), cañada Honda (Campos del Río) o

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