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Humedales y ramblas de la Región de Murcia

ras, el Zorro (Vulpes vulpes) es una de las especies más frecuentes; otras componen la típica comunidad de micromamíferos: la Musaraña y Musarañita (Crocidura russula y Suncus etruscus), el Erizo Mocuno (Aetechynus algirus) y diferentes especies de roedores. Vegetación de ribera La vegetación de ribera de las ramblas es, por definición, bastante escasa; sin embargo, hay que diferenciar entre las ramblas temporales de cuencas calizas, en las que la vegetación circundante (fundamentalmente pinar y matorral termófilo) junto con las zarzas, constituyen la única vegetación riparia existente; las ramblas de cuencas margosas, con una vegetación riparia escasa y dispersa compuesta por comunidades de plantas halonitrófilas y las ramblas de aguas permanentes, en las que, dependiendo del grado de salinidad, entre otros factores, se pueden encontrar especies, poco frecuentes, como el chopo o el álamo (Populus nigra y alba). Los matorrales arborescentes de arto o azulaifo (Ziziphus lotus) constituyen una parte importante de la vegetación asociada a las ramblas metamórficas. Sin embargo, a nivel global, son las especies halófitas, o tolerantes a la salinidad, las más características de las ramblas de la Región de Murcia. Éstas están presentes en cauces de aguas temporales, siempre y cuando el agua subterránea esté lo suficientemente próxima a la superficie del suelo como para mantener unas mínimas condiciones de humedad o permanentes. Destacan los juncos (Juncus maritimus, J. subulatus, J. acutus y Scirpus holoschoenus), que en ciertas ramblas o tramos de ellas pueden alcanzar elevadas densidades (p.e ¨Los Rameles del Quipar); las sosas y almarjos (Suaeda vera, maritima, Arthocnemum macrostachium, A. glaucum, Sarcocornia fruticosa) y escobillas (Salsola genistoides). Las especies con mayor porte son los tarays (Tamarix canariensis y T. boveana), especialmente densos y de elevado porte en las ramblas influenciadas por las fluctuaciones de los embalses. Otras especies acompañantes de carácter más nitrófilo son Thymelaea hirsuta, Retama sphaerocarpa, Ditrichia viscosa, Lygeum spartum, Frankenia corymbosa, Halimione portulacoides y varias especies de Limonium.

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Entre los helófitos, que se sitúan enraizados en el agua o con condiciones de elevada humedad, las especies más comunes son el carrizo (Phragmites australis), la enea (Typha dominguensis), que requiere condiciones bajas de salinidad y aguas remansadas, y la caña (Arundo donax), característica de los tramos más intervenidos y eutrofizados. 3.1.3. Amenazas e impactos La principal amenaza con que cuentan las ramblas es el escaso o nulo aprecio que la población, en general, tiene por ellas. La escasez de vegetación y de caudal, la salinidad de sus aguas y la aridez del entorno que las rodea, características todas ellas de la mayoría de las ramblas de la Región, son los factores que determinan que sean sistemas naturales poco valorados. Así, son frecuentes los vertidos de escombros, basuras, efluentes y todo tipo de material de deshecho, práctica, por otra parte, con cierta tradición cultural. Por otra parte, los suelos de las llanuras de inundación de las ramblas e incluso del propio lecho, ricos en materia orgánica y nutrientes, son muy apreciados para la agricultura, lo que ha determinado, en un elevado número de ramblas, la roturación y puesta en cultivo de los mismos. Una consecuencia indirecta de la extensión del suelo agrícola es la eutrofización y pérdida de salinidad de las ramblas. Con la llegada del trasvase Tajo-Segura, a finales de la década de los 70, el incremento de la superficie en regadío de la Región ha sido espectacular. Esta expansión ha afectado también a las áreas circundantes a las ramblas, que han experimentado un mayor aporte de agua a sus cauces. Lo que ha provocado un paulatino descenso de la salinidad natural de las ramblas y el incremento de la concentración de nitratos y fosfatos, dado el uso masivo de fertilizantes (GÓMEZ et al., en prensa). Ello conlleva una profunda transformación del hábitat. Las comunidades halófilas, vegetales y animales son reemplazadas por otras especies más banales de amplia distribución, perdiéndose así especies endémicas de indudable valor ecológico. Un claro ejemplo de ello se ha observado en el humedal de Ajauque, criptohumedal asociado a la rambla de Ajauque. Una par-

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