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ARGENTINOS EN ESPAÑA

HORACIO COPPOLA EL RETRATO DE BUENOS AIRES EDUARDO SGUIGLIA SU NOVELA AFRICANA

Año 8 · Nº 49 · julio / agosto 2012


EDITORIAL // 3

Portada: basílica Nuestra Señora de Luján.

ARGENTINOS EN ESPAÑA

AÑO 8 · Nº 49 · JULIO-AGOSTO 2012

Edita: ARGESPAÑA de imagen y comunicación s. l. Calle Oña, 151, 2º 3 28050 Madrid Direccción y producción: NORBERTO NAVARRO norberto@argentinos.es Redactora jefa: BETIANA BAGLIETTO betiana@argentinos.es Colaboradores permanentes: ALEJANDRA TALLARICO CARLOS OCHOA BLANCO CINTIA MORROW LYLIANA COLOTTO MIGUEL PEDANO SERGIO GONZÁLEZ BUENO Publicidad: NORBERTO NAVARRO 630 95 46 65 Diseño Grafico: APB Impresión C. G. A. Depósito Legal: M-25327-2004

QUE ALGUIEN NOS RESCATE Se habla de cifras que no caben en la cabeza y mucho menos en las escuálidas cuentas de la mayoría de ciudadanos de a pie, que peleamos entre el desempleo, el trabajo precario, el mileurismo o, con suerte, un sueldo más digno que, por serlo, está siempre pendiente de un hilo, más allá del esfuerzo y del talento con el que nos lo ganemos. Millones y millones de euros para salvar a unos bancos que de talento y esfuerzo saben poco, pero tampoco lo necesitan porque, hagan como lo hagan, estarán siempre cubiertos. Lo mismo vale para los políticos ineptos, sean del partido que sean. Leer las noticias cada mañana es un ejercicio similar a flagelarse. El resto de los terrestres hacemos malabares para sobrevivir mientras presenciamos cada mes cómo sube la luz, el IBI, la guardería, la matrícula de la universidad, el IVA, los medicamentos y un largo etcétera de ítems que los responsables de aumentarlos prometieron sobre la tumba de sus muertos que nunca subirían. Si hay vida en otro planeta, por favor que venga alguien y nos rescate. Eso sí, con Argentinos.es en la maleta, que siempre trae noticias amables. n


4 // MÚSICA

CORDERA resucitado El ex líder de la Bersuit Vergarabat hace su primera gira europea con su nueva banda, La Caravana Mágica con la que, dice, ha vuelto a nacer

Desnudos como llegamos al mundo se dejó ver Gustavo Cordera en un recital que dio en el Festival de Lollapalooza, en Chile, el pasado mes de marzo. Tal vez una metáfora de cómo se siente en su vuelta a los escenarios, con 50 años y después de haber sido el líder de una de las bandas de rock más exitosas y populares de Argentina durante más de 20 años. Hoy, mientras la Bersuit Vergarabat también ha vuelto a girar ya sin su ex cantante con su trabajo ‘La revuelta’, Gustavo Cordera se presenta con La Caravana Mágica, un grupo con el que ya ha editado dos discos homónimos (volumen I –más ‘cumbiero’- y II –más rockero-), y que lo ha traído de gira por España y Europa. Con La Caravana, el músico asegura estar viviendo una refundación, un nuevo nacimiento artístico que lo hace sentirse pletórico. “Estamos felices de hacer este disco que también va a ser una novedad para la gente que lo escuche, que esperaba una vez más canciones de amor o cumbias y nació esto que tiene una impronta visceral, que no fue pensando, sino que nació así. Para mí es un segundo nacimiento y estoy muy feliz”, aseguró en la rueda de prensa de presentación del último CD en Buenos Aires. Aunque al definir al nuevo Cordera que nace con La Caravana no fue muy condescendiente consigo mismo: “Un verdadero pelotudo, asumido. Reconozco que no es necesario ser ni un genio, ni perfecto, ni excelente, ni un grande, ni nada de eso para sentir, para reconocer. Reconozco mi estupidez, mis pasiones. Soy un poco más consciente de mis pasiones y

estoy tratando de perdonarme por eso: por mis miedos, por mi ira, por mis envidias, por mis mentiras”. Para volver a nacer, primero hay que morirse, por eso el artista que empezó con la Bersuit en 1997 en la Casa de la Cultura de Avellaneda, admite que haber dejado su primera formación ha sido una especie de suicidio social: “Aunque entiendas la palabra suicidio con la muerte, en mi caso suena a transformación. Cuando inicias una transformación, lo primero que se siente en esa crisis es que hay cosas que están muriendo. Antes de nacer tienes que abrir las puertas de la muerte. Imagínate estar tocando en estadios y al mes estar haciendo una gira por Uruguay en sitios para cincuenta personas que ni nos conocían”. La Paloma, Uruguay, es el sitio que eligió Gustavo para vivir este doble exilio, de país y de banda. “La vida es un gran ciclo y en él, hay otros intrincados, internos. Y eso responde a cierta conciencia que permitió la muerte de un ciclo y el nacimiento de otro. Es como pasa a veces en las relaciones de pareja, entre padres e hijos o en relaciones laborales, donde sentís que tenés que cerrar, cambiar o mover algo. Hoy más que nunca soy conciente de eso, independientemente de los resultados y de lo que pase afuera. Porque si nos guiamos por los conceptos de éxito y fracaso, nos perdemos de ver lo que, en realidad, pasa. A veces en el fracaso se gesta la semilla del éxito. Y como en mi caso, el éxito puede esconder un enorme fracaso personal donde el artista se siente como muerto”, confiesa en una entrevis-


MÚSICA // 5

ta con Clarín antes de emprender viaje hacia Europa. “Se me plantearon muchos desafíos y me hice muchas preguntas. Desde hace tiempo estoy internamente derribando un mito que dice que la creatividad es el reino de los jóvenes, que la musa sólo llama a los adolescentes en primavera y que el rock se muere después de los 30 años. Esas mitologías sociales me invitan a despertar mi rebeldía. En estos últimos tres años siento que la energía creativa va en ascenso y se va profundizando. Y también me pasa con la energía vital”, detalló el autor de temas como ‘La Caravana se siente’ o ‘Canción para mi cabeza, incluidas en su último trabajo’. Tanta es la producción de esta nueva etapa y tan firme es el borrón y cuenta nueva, que en los conciertos de Cordera y La Caravana Mágica no se escucha ni un solo tema del ciclo anterior. “Una de las cosas horri-

bles que tiene el rock es que la gente, por la calle, te dice que no cambies nunca. Se vanaglorian señalando a esa persona que desde hace veinte años siguen en la misma esquina. ¿Qué tiene eso de bueno? La gente aplaude eso porque el rock pide que seas así, por lo que las bandas terminan siendo complacientes tocando cincuenta mil veces las mismas canciones”, sentencia y continúa con su argumento: “Lo que hacen la mayoría de los solistas cuando se separan de una banda es tocar la misma música de antes pero con otra gente. Entonces, ¿utilizan esta oportunidad solamente para mendigarle a su pasado lo que fue y usarlo en su propio beneficio? No me parece ético. En mi caso, hacer eso, sería una falta de respeto a nuestra historia y a los seguidores”. Otro Gustavo Cordero anda suelto. n


6 // LAS CRÓNICAS DE CINTIA

Érase una vez Roma CINTIA MORROW

Para una entusiasta del Imperio Romano como yo, que me pasé años de la facultad estudiando cónsules, emperadores, y tantas cosas más; llegar a Roma es maravilloso. Se me apareció por la ventanilla del avión, tan nítida como una foto, y con un marido diciéndome “Mirá el Coliseo! Lo ves?”. Obviamente que no lo vi, no sabía ni dónde buscarlo. En un gran valle adornado por siete colinas, yacía imperturbable, como desde hace 2765 años, la ciudad de Roma. Una postal. Llegamos al hostel. Bravo por mí, una vez más mi comodidad de princesa latinoamericana cedió ante mi espíritu ahorrativo. Mientras subía las escaleras del edificio paleolítico, no pude evitar arrojarle una mirada de pánico a mi querido Alejo. “Mi madre te mata”- dije por quincuagésima vez en la vida. Pero era divertido, un edificio añejo y destartalado en la añeja y destartalada ciudad. Las iglesias son todas parecidas pero, en la capital del catolicismo, poco tenía para objetar cuando aparecieron en nuestro itinerario unas cuantas. Negocié sacar las extra muros y me quedaron todas las demás. San Giovanni in Laterano fue la primera. Majestuosa, inmensa, con techo dorado. Curiosamente, el patio de esta iglesia y muchas plazas más de Roma están decorados con hermosos obeliscos egipcios. Caminando por las callecitas romanas, se apareció el Coliseo detrás de un árbol. Me impresionó el tamaño, gigante. Nos sentamos en las escalinatas a mirar la inmensidad de esa construcción que parece haber sido bombardeada. No sabía que el Coliseo estaba tan agujereado. Resulta ser que todo el edificio estaba cubierto de mármol, que se incrustaba a la estructura (que es lo que se ve ahora) mediante algo así como engarces. De ahí los agujeros. Esta edificación tan grande y tan famosa fue una especie de sala de usos múltiples. Hubo gladiadores, carreras de caballos, lo inundaban para hacerlo una gran pileta, las fieras se comían a los cristianos…en fin, usos múltiples. La joya de la ciudad sigue en pie gracias a sus medidas desproporcionadas. Sus paredes, sus arcos, aguantan todo. No en vano es el ícono preferido de Italia, el Coliseo es impresionante, tanto por fuera como por dentro. Alrededor del Coliseo, además de parques, están los Foros Romanos y el Arco de Trajano. El Arco es precioso, como de color rosado, conserva los mármoles que el Coliseo perdió con el paso del tiempo. Y los Foros son una gran extensión de parques donde hay ruinas y algunos edificios mejor conservados de lo que


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8 // LAS CRÓNICAS DE CINTIA

fuera el área administrativa y política de la Roma antigua. Roma, como tantas otras capitales, y sobre todo en verano, tiene un atractivo especial: sentarse a ver pasar el mundo. En estos lugares tan turísticos uno se divierte de solo mirar a su alrededor. ¿Lo más gracioso? Los gladiadores (bueno, hombres vestidos de gladiadores) frente al Coliseo, intentando convencer mujeres para que se saquen la foto con ellos….Tan graciosos, pegando gritos en italiano y vestidos con esos petos que deberían ser de metal pero son plásticos.

Luego de las setecientas fotos de rigor (y faltarían quinientas más antes de irnos) pudimos abandonar la zona del Coliseo. Seguimos por la calle principal hasta encontrarnos de costado con el aparatoso monumento a Vittorio Emanuele II (el unificador de Italia). El paseo nocturno a mirar la Fontana di Trevi era lo mejor del día. ¡Que cosa más espectacular! Una obra de arte de proporciones excepcionales en medio de la ciudad, tan grande y tan llena de detalles. ¡Y la cantidad de gente! Cientos, miles. Todos en su mundo particular, tratando de sacar la foto perfecta, de pensar los deseos. Resultará increíble que lo diga pero alguna gente no le embocaba a la fuente cuando tiraba la moneda. Eso, teniendo en cuenta las dimensiones de la fuente, es ir en contra de la física directamente. La Plaza de España no es una plaza tradicional, tiene unas anchas escalinatas que suben hasta lo alto de la ciudad, donde hay una iglesia. Así que la gente se sienta en los escalones, desde donde se ve una hermosa vista de las calles que salen de la plaza, llenas de restaurantes y de turismo. Cuando ya se empezaba a ir la gente, nosotros también emprendíamos el regreso, helado en mano.


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10 // LAS CRÓNICAS DE CINTIA

Cuando fuimos al Panteón, no fue lo que me esperaba, me impresionó. Una gigantesca estructura romana de piedra, perfectamente conservada, con su nombre escrito en grandes letras de hierro en el dintel. Y una cúpula altísima con un agujero en el centro, por donde pasa la luz solar, recorriendo todo el suelo del Panteón a través del día. Una vez refugio de los dioses romanos, hoy es una iglesia. Y si de elegancia hablamos, nada como la Plaza Navona. Como un gran óvalo, siguiendo el antiguo trazado de un circo romano; se abre lugar esta plaza, decorada con una fuente en cada esquina y en el centro otra aún más grande hecha por el famoso escultor Bernini, y que representa 4 de los ríos más importantes del mundo: el Nilo, el Ganges, el Danubio y, el viejo y peludo, Río de la Plata. El arte fluye por este lugar como el agua de las fuentes. Decenas de pintores y músicos se reúnen en torno a Plaza Navona para exponer sus logros. El río Tíber o “Tévere”, en italiano, cruza la ciudad como una cinta verduzca. Más allá del río, el Castel Sant Ángelo, la ciudad del Vaticano y el tras-tévere, un barrio bohemio conocido. Sentados al margen del Tíber, miramos el agua, la silueta de la ciudad y la calle que lleva hasta la mismísima Plaza San Pedro, en el corazón del Vaticano. Otra verdadera sorpresa fueron las Termas de Caracalla. Un imponente conjunto de edificios muy bien con-

servados que fueron lugar de esparcimiento y recreación de las clases altas romanas. Estaban cubiertas de mármol por completo y decoradas con las más exquisitas esculturas de dioses y mujeres. El suelo, de pequeños cerámicos blancos y negros, dibujaba formas geométricas diferentes en cada pileta. Las paredes, de unos 7 metros de altura y las depresiones del suelo que formaban las piletas, están intactas. Es una maravilla ver e imaginar lo que sería eso en sus tiempos de esplendor. Último quedó el señor Moisés, una escultura de mirada iracunda y con unos curiosos cuernitos, resultado de una mala traducción de las escrituras; se alza temible y musculoso. Poco tiene que ver con la imagen que me quedó de catequesis, de un anciano de cabellos blancos y con una rama por bastón. Éste Moisés, tiene onda. La maravilla de Roma es que vive de día y de noche, al menos en primavera y verano. Desde las mesas en la calle, con su eterno mantel a cuadros blanco y rojo y su pizarra con el menú escrito en tiza; pasando por las increíbles ruinas romanas e iglesias iluminadas; hasta los músicos y artistas callejeros y los desfiles interminables de pinturas coloridas, mostrando, invariablemente, paisajes idílicos de la ciudad o alguna bella italiana semi desnuda. Las fuentes sonoras y coloridas, las colas para comprar “gelato” (helado); todo en Roma invita a la foto y a la sonrisa. A querer volver.n


12 // EL CONSULTORIO

Duelos en la distancia MIGUEL M. PEDANO

Emigrar es difícil, es un complicado proceso de adaptación, de acomodación y asimilación. Durante el mismo nos vemos abocados a renuncias múltiples (también a nuevas adquisiciones): nuestra antigua cultura, nuestras familias, amigos, objetos, etc. Pero si esto ya implica un reto para nuestra mente mucho más lo es el afrontamiento de la pérdida de seres queridos que quedaron en nuestros países de origen. En general, si no surge ningún imprevisto, las noticias del paso del tiempo, con sus nuevas adquisiciones y enfermedades, llega en torno a nuestros padres. Una intervención quirúrgica, una enfermedad agravada,

suelen ser las primeras noticias de que el tiempo, allá, tampoco se ha detenido. El duelo es otro de los grandes retos que tenemos que afrontar los humanos. Constantes duelos. El emigrar, como señalábamos, implica pérdidas, implica un trabajo de duelo. La muerte de los seres queridos. Dentro del proceso de emigración, es un proceso de duelo dentro de otro proceso de duelo. Y no es fácil. La situación variará mucho, sin duda, si hemos dejado a nuestros hermanos o familiares cuidando de ellos, o si, por el contrario, están solos; si las relaciones fraternas son buenas o se han enfriado con el tiempo; si la relación con nuestros mismos padres era buena o no. Dependerá de cómo sea nuestra manera particular de abordar estas pérdidas, si hemos podido ir a verlos o hemos preferido quedarnos. Un persona me decía, tras perder hace años a su padre, que la manera que había encontrado para despedirse era escribiéndole una carta a su difunto padre; cómo se sentía, las cosas que extrañaba de él y las que no le gustaba, lo que le hubiera gustado hacer si estuviera vivo era lo que la carta contenía. Como dice Robert Neimeyer en estas “cartas sin enviar”, como les llama, no tiene por fin “cerrar las heridas” sino, por el contrario, abrir un diálogo en torno a la pérdida y su elaboración. Otra persona, en cambio, me contaba (con algo de tristeza) que prefería ignorar las llamadas de sus hermanos ante la convalecencia de su madre. Pelear la supervivencia en el exilio ya era mucha carga como para elaborar, por el momento, una pérdida difícil. n Robert Neimeyer, Aprender de la pérdida. Editorial Paidós. Psicología y Mediación, consulta de psicólogos en Madrid. 912 569 869 www.psicologiaymediacion.com


14 // HOMENAJE

Adiós a los ojos de Buenos Aires En la ciudad que lo vio nacer y que retrató como pocos, murió a los 105 años, el fotógrafo Horacio Coppola El pasado 20 de junio murió en su departamento de la calle Esmeralda, a los 105 años, el fotógrafo argentino y cosmopolita, Horacio Coppola, y los diarios de aquí y allá lo despidieron así: “el fotógrafo que captó ese qué sé yo de Buenos Aires” (El País), “el guardián del tiempo” (Página 12), “mítico y símbolo de la Bauhaus” (ABC), “el hombre que fotografió casi todo el siglo XX” (La Nación). Descendiente de una familia de inmigrantes genoveses, Horacio Coppola nació en Buenos Aires en 1906 y, desde su temprana iniciación a la fotografía de la mano de su admirado hermano mayor y de su inseparable Leica, trató de reflejar esa ciudad y el proceso de transformación urbana que la estaba modernizando. “Fue el gran retratista del Buenos Aires de los años treinta, cuando era impensable concebir aquellas

calles como objeto de arte”, destaca Francisco Peregil en El País. “Coppola, espía de calles, gente, zaguanes y sombras de Buenos Aires –ese flâneur metropolitano (como a él le gustaba llamarse)–, construyó en sus largos años de vida una obra que, curiosamente, es capaz de rejuvenecer constantemente”, lo describe su colega Marcos Zimmermann en Página 12. A pesar de su pasión por la capital porteña, donde fundó el primer cine club, o quizás por eso mismo, Coppola dejó en 1929 su casa natal de Corrientes 3060 para estudiar fotografía con Walter Peterhans nada menos que en la Bauhaus, en Berlín, y cine en el Tempelhof con el director ruso Dudov y Karl Frölich. En la capital alemana, filmó sus primeras películas en 16 mm. con Walter Auerbach y se asoció a Grete Stern,

quien luego sería su primera esposa y madre de sus dos hijos, y Ellen Auerbach en el estudio Ringl und Pit. En 1934, se trasladó a Londres. De esa época son sus fotografías de la sección de Mesopotamia del British Museum y del Louvre que publicó en Cahiers d'Art, que entonces dirigía Christian Zervos, y sus retratos de artistas como Joan Miró y Marc Chagall. También realizó en París y en Londres los films en 16 mm. ‘Les Quais de la Seine’ y ‘A Sunday in Hampstead Heath’. En 1935, regresó a Buenos Aires con Grete Stern, y abrieron un estudio en el que aplicaron su investigación fotográfica a la publicidad y arquitectura. “Modernizó el diseño y la publicidad en la Argentina de los años cuarenta”, recuerda el fotógrafo argentino Ricardo Sanguinetti. Desde los años cuarenta, la obra de Coppola se centró en los reportajes etnográficos sobre culturas indígenas y la arquitectura y el estudio del paisaje aunque siguió explorando su faceta vanguardista y experimental en sus Divertissements. Fue amigo de muchos de los artistas destacados de su tiempo, como Macedonio Fernández, Leopoldo Marechal, Victoria Ocampo y Jorge Luis Borges, para quien ilustró con sus fotografías el ‘Evaristo Carriego’. También trabajó para la mítica revista Sur. Un año después de regresara a su ciudad natal, publicó su primer libro sobre Buenos Aires y filmó otra película sobre la construcción del Obelisco, aunque una de sus obras más recordadas, ‘Viejo Buenos Aires, adiós’, llegó en 1980, época en la que ya estaba casado en segundas nupcias con Raquel Palomeque. Recibió numerosos reconocimientos en Argentina, como el Konex de platino, el Gran Premio del Fondo Nacional de las Artes o el de Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires, y en España, donde el Instituto Valenciano de Arte Moderno realizó en 1997 una gran muestra con sus imágenes y publicó ‘El Buenos Aires de Horacio Coppola’. "He vivido en un estado de permanente contemplación; esa es una de las razones de mi existencia y sobre todo, de mi felicidad", confesó el fotógrafo al cumplir 100 años, festejo para el que se organizó una gran muestra en el Malba porteño. Su mayor felicidad era “ver” y tal vez por eso no se guardó este consejo para quienes persiguen su misma dicha: “A veces, las cosas están ahí, otras hay que esperarlas. Solo hay que saber mirar. n


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16 // LITERATURA

Aventura en África ‘Ojos negros’ es la última novela de Eduardo Sguiglia, escritor rosarino que se ha valido de su residencia en Angola para crear una historia llena de emoción, suspenso y peligro BETIANA BAGLIETTO

¿Viste alguna vez uno?” pregunta Eduardo Sguiglia a su entrevistadora, intrigada por el atractivo de un diamante. Quizás haya que acercarse a la vidriera de alguna lujosa joyería para entenderlo, o leerse de principio a fin ‘Ojos negros’ (Editorial Siruela), la última novela del escritor rosarino de 60 años, que se mete en ese mundo tan desconocido, complejo y para muchos fascinante, del tráfico de piedras preciosas en el continente africano. Lo hace, además, de la mano de un inmigrante argentino, una víctima más del corralito de 2001, que convierte al continente del que muchos de sus ciudadanos se quieren ir, en su única opción de salvarse, no solo en lo económico, sino también en lo personal. Y lo hace también, desde el conocimiento de primera mano que le ha dado el vivir tres años en Angola, como embajador de la República Argentina. Me impactó sobremanera la experiencia de vivir allí, cosas que presencié, escuché, leí”, cuenta Eduardo desde Granada, una de las ciudades andaluzas -también se ha dejado caer por Cádiz- que ha elegido recorrer durante su última visita a su hijo mayor, que reside en Málaga. “Eran sitios que no pisaba hace muchos

años y fue como volver a descubrir”, desliza en el inicio de la charla sobre su libro publicado en mayo en España, cuando todavía colean los ecos de la expropiación del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner de la petrolera YPF a la española Repsol, un tema que el escritor no pasa por alto. “No va a alterar las relaciones entre Argentina y España, los lazos culturales, históricos, artísticos son tan profundos, que por más que el gobierno argentino tenga razón, que la tiene, en expropiar YPF, eso puede afectar al sector financiero o de las inversiones, pero el afecto y el cariño entre ambos pueblos no se puede dañar”, opina. Enseguida vuelve al motivo de la conversación telefónica, esa obra de 160 páginas que se lee de un tirón, con voracidad, impulsados por la intriga de una historia que tiene drama, aventura, corrupción, contrabando y amor, siempre con la lucha por el control del mercado negro de diamantes como hilo conductor. A comienzos de 2002, un argentino desempleado y al borde de la ruina económica, acepta viajar a África para cumplir una misión peligrosa y casi imposible. Una apuesta a ciegas, a todo o nada, donde el todo es la riqueza y el final de las privaciones y la nada, la


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muerte. El Congo y Angola son los espacios donde esa apuesta habrá de dirimirse y los diamantes, la recompensa. Miguel ingresa sin querer en una red de traficantes de piedras preciosas, y tras ese mundo de riquezas desmesuradas y traiciones que se pagan con sangre, están los epígonos de una guerra civil, la violencia, los mineros explotados. Y también, como un frágil sueño que se niega a ser parte de la pesadilla que lo envuelve, está el amor de una mujer inesperada que lo incita a olvidar su apuesta y que le promete una felicidad que jamás imaginó. Desgraciadamente, el de Miguel, el protagonista de la novela, es un mundo que transitan miles de personas. La desesperanza te lleva a cualquier parte para salir adelante. La decisión que toma el personaje es la de muchos que intentan que un golpe de suerte te cambie la vida”, reflexiona Sguiglia, quien durante su estancia en Angola se cruzó con muchos compatriotas y quien además vivió en carne propia la experiencia de un exilio forzado a México en 1977. “Para mi sorpresa y la de todos, la crisis depositó argentinos también en África. Me he encontrado de todo, por ejemplo, uno que fue con la idea de ponerse una agencia de modelos y terminó de director técnico de un equipo de fútbol”, cuenta. El autor de ‘Forlandia’ (2002), su primera y premiada “novelita”, tiró de esa sorpresa para convertir a uno de esos argentinos trotamundos y buscavidas en el personaje central de su aventura imaginada alrededor de los diamantes. “La producción de diamantes es tremendamente importante en Botswana, Sierra Leona, Costa de Marfil, Rusia incluso”, enumera Eduardo. “En algunas partes de África, es más visible, algo tan fascinante, con esa luz tan singular, tan relacionado con el poder y la riqueza y, a su vez, la contracara de las personas que intentan salvarse gracias a ellos, ganarse la vida o que se las cambie. Esa es la gran paradoja”, dice, y ese inexplicable atractivo vuelve a escena. “Tienen un magnetismo que arrastran desde el fondo de la historia, ya desde los romanos y

la época medieval. Son de una belleza conmovedora, reflejan la luz de una manera especial”, intenta descifrar. No corre la misma fortuna el continente negro, olvidado, marginado y fuera del foco de las potencias mundiales, incluso de sus tutoras imperialistas de antaño. “Tras la expoliación de los imperios, pienso en Inglaterra, Francia, Alemania, Portugal, una vez se produjeron los procesos independentistas, se las dejó a su suerte. Cuando se habla de África hoy, solo se hace para abordar el problema de la inmigración. Salvo China, que ahora le está prestando atención pero con los mismos fines de vaciamiento que las anteriores potencias”, analiza el también profesor universitario, articulista y ensayista argentino. “Qué tristeza, que paradoja de la historia. Justo pensaba el otro día eso, cuando leí en algún lado que los portugueses, siempre tan altivos y renuentes con sus tierras colonizadas ahora emigran hacia allí. Hoy en África hay entre 40 y 50 mil portugueses que escaparon de la crisis”, suelta. Lo mismo ocurre en el arte que, salvo contadas excepciones, poco se ocupa de situar sus historias en ese punto del mapa. Sguiglia coincide con el pronóstico: “En la literatura también es un mundo desatendido, salvo algunos clásicos, no es muy abordado por la literatura conocida”. Pero aquí está ‘Ojos Negros’, escrita por este autor que se considera “azaroso y afortunado” y que cree que con la literatura “no hay que ser impaciente y dejar macerar las historias” para saldar algo esa cuenta pendiente con un continente que en el artista de Rosario ha dejado huella. “Vivir en África ha sido muy interesante. Siempre había querido conocer. Y gracias a mis tres años allí pude descubrir culturas, meterme en la imaginación de cómo es ese mundo tan poco atendido por todos nosotros pero con muchísimas cosas que aportar a la humanidad”, destaca. Y para muestra, pone un ejemplo: “Todas las comunidades, por más pobres que sean, se organizan para cuidar de los viejos y de los niños. n


18 // CRÍTICA: CINE

Valores por encima de “Las nieves del Kilimanjaro” La película de Robert Guédiguian es un filme social cargado de naturalidad y sensibilidad LYLIANA COLOTTO

Observa tus pensamientos porque se convertirán en tus palabras Observa tus palabras porque se convertirán en tus acciones Observa tus acciones porque se convertirán en tus hábitos Observa tus hábitos porque se convertirán en tu carácter Observa tu carácter porque se convertirá en tu destino. MAHATMA GHANDI El protagonista J.Pierre Darroussin es uno de los grandes del cine francés, y la actriz que lo acompaña no se queda atrás; ambos dan fuerza y credibilidad a esta película social cargada de naturalidad y sensibilidad de principio a fin. A pesar de tocar un tema tan tristemente actual, como el de encontrarse en paro luego de toda una vida de trabajo, la historia rezuma luz y espe-

ranza, pero sobre todo coherencia entre el decir y el hacer, entre el pensar y el actuar. Ambientada en Marsella, el mar es el constante telón de fondo que se abre a los protagonistas como promesa de vida y de ese trabajo que en esos momentos tanto escasea. Las ideas de justicia y solidaridad que han acompañado a la pareja, siguen fuertes a pesar de este revés que les ha deparado la vida, pero todo parece romperse de golpe cuando un hecho inesperado y violento irrumpe en sus vidas. Los personajes se ven enfrentados a sus propias ideas e ideales.¿Qué hacer cuando todo lo que ha defendido y pregonado como sindicalista, la defensa del más débil, se le vuelve como bumerán? ¿Cómo no ser infiel a su ética, a sus valores? Y es aquí cuando aparece la otra lectura de esta historia, la de la capacidad del ser humano para ir más allá de su propio destino, para burlarse de él y tomar las riendas de la propia vida; no a la fatalidad y sí a la voluntad para cambiar las cosas. Por momentos creí que el protagonista, cuyo mundo interior es un volcán debatiéndose entre el bien y el dolor, daría el paso equivocado, pero la ley le facilita las cosas, y le ayuda a apaciguar su conciencia, pero no a acallarla. El final es inesperado, pero de una coherencia inusitada. La pareja sale airosa y feliz; ambos sienten que no han traicionado sus valores más profundos. No así sus hijos, pero es evidente que para la pareja sus valores vitales están por encima del acuerdo familiar y de las nieves del Kilimanjaro. n


20 // DEPORTES

River, San Lorenzo, Boca… ¡España! SERGIO A. GONZÁLEZ BUENO / www.laculturadelapelota.com El fútbol argentino sigue con respirador artificial. Y nadie asume la enfermedad. Al “millonario” paciente River, internado en la sala de terapia intensiva de la B Nacional, le dieron el alta… ¡a Primera! Aunque Passarella y sus cómplices adláteres sean de Segunda. Aguilar simbolizó el personalismo y la corrupción; Pasarella, el despotismo y la incomunicación. ¿Cuentas claras? Utopía a la enésima potencia. Los números reales, celosamente guardados en escribanías amigas, ocultan dudosos balances y oscuros negociados. La dirigencia se ríe del socio. Al tiempo que Gonzalo Saucedo es asesinado en la platea Sívori del Monumental. Y la apañada barra brava (¡delincuentes!) mancha con sangre de indómita codicia la gloriosa historia de River. El desgobierno enluta a un club otrora modelo, arrasado por canallas con pretensiones de honestidad. Ni la renovación de Matías Almeyda trajo paz; el DT se cargó a Cavenaghi y el “Chori” Domínguez, altruistas “salvadores” por amor a la camiseta. Agraviado, el hincha organizó un banderazo en repudio. River es una bomba de tiempo. ¿El ascenso bastar�� para desactivarla? En el último suspiro, San Lorenzo mantuvo la categoría.

Las imágenes del sufrimiento cuervo emocionaron. E invitaron a reflexiones varias. ¿Cuáles fueron las causas de tanta angustia? La indecorosa gestión de Savino, cuyo escandaloso pasivo sumió al club en convocatoria de acreedores. Acto seguido, la pésima administración del sucesor Abdo, ávido por abandonar la “nave” santa a horas de asumir la presidencia. Huérfano de política deportiva, sin proyecto a mediano plazo y endeudado con el mundo… San Lorenzo penó en Primera. Para más inri, los incidentes con barras en la sede social, las peleas entre los futbolistas y el despido de Madelón enrarecieron -¡aún más!- el irrespirable aire del Nuevo Gasómetro. ¡Y llegó Caruso Lombardi! El excéntrico DT cumplió el “caro” objetivo encomendado en su desprolija contratación. ¡San Lorenzo sigue en la A! Escépticos, los hinchas se preguntan… ¿por cuánto tiempo? El dueño de la respuesta tiene nombre y apellido: Marcelo Tinelli. Boca y Riquelme sueñan con la Libertadores. Un torneo a la medida de la entidad de la Ribera. Sellado el Clausura con el bautismo de ¡Arsenal campeón! (Grondona lagrimeó al aire por el logro…), el once de Falcioni tiene


DEPORTES // 21

el reto mayúsculo de doblegar al duro Corinthians en el mítico Pacaembú. Para ello, Boca deberá encomendarse a “su” mística copera. Y buscar en la memoria emotiva xeneize el gen ganador “made in” Brasil. Ese que tantas veces lo acompañó en tiempos de Bianchi. ¿Misión imposible? De ninguna manera. La serie está abierta (1-1 en la Bombonera) y Boca es un contrastado especialista en seducir a la dama Libertadores. Tiempos de cambio se avecinan en el club. Muchos sostienen que el ciclo Falcioni está cumplido. El divorcio con Riquelme es un secreto a voces. O no tanto. Aunque los resultados disimulen separaciones y oculten discordias. ¿Cómo será el futuro de Boca? ¿Falcioni o Riquelme? ¡Angelici tiene la última palabra! La Euro 2012 tuvo un final de cine. El “festival” del fútbol se trasladó a Kiev. Y los hinchas no se sintieron defrau-

pizzería

dados. Por unanimidad, la película ganadora fue ¡España campeón! Ucrania agasajó a La Roja, fiel custodia de la cultura del toque y el poético trato a la pelota. Apagada la llama de La Furia, el aristocrático seleccionado de Del Bosque no deja de asombrar. Casillas garantiza el cero; Piqué y Ramos son dos murallas; Alba, grata revelación; Xavi, eximio director de orquesta; Iniesta, mago de indescifrables trucos. ¡Ver jugar a España gratifica! Tanto como ser testigo de la “roja” supremacía en el planeta fútbol. ¿Qué dirán los apologistas del resultado? Esos que justifican groserías y mezquindades si el triunfo acompaña. Agazapados, esperarán un traspié español para reivindicar su ruin discurso. De repente, la voz de Charly García me atrapa. ¿Recuerdan la canción El tuerto y los ciegos? ¿Entonamos juntos? “La mediocridad para algunos es normal”… ¡Viva el fútbol de España! n

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22 // CINE

BURMAN hace actuar a DREXLER El cantautor uruguayo hace terapia en la gran pantalla con ‘La suerte en tus manos’ CINTIA MORROW

Jorge Drexler, el músico uruguayo afincado en Madrid, da el salto a la gran pantalla por primera vez en el nuevo filme del argentino Daniel Burman, ‘La suerte en tus manos’, una producción argentino-española que se ha estrenado en las pantallas españolas el 22 de junio. Valeria Bertuccelli y Norma Aleandro completan el reparto de esta película. Se trata de una comedia romántica en la que el músico interpreta a Uriel, un padre de dos hijos divorciado que posee una fantasía en su mente: la de no volver a sufrir. Sin embargo, justo después de tomar la decisión de someterse a una vasectomía, se reencuentra con una antigua novia, Gloria (Bertuccelli), quien se recupera de una reciente ruptura sentimental. El dinero, el juego, el amor y la música conviven en una his-

toria en la que todos sus protagonistas buscan un lugar en la vida para ser felices. En su vida real, Drexler, cantautor reconocido y ganador de un Oscar por la canción ‘Al otro lado del río” de la película ‘Diarios de motocicleta’ tiene un lugar ganado en el mundo de la música, tanto en Latinoamérica como en España, por eso la primera pregunta que surge al verlo como cabeza de cartel de una película es el ¿por qué? “Un guion muy bueno” y, sobre todo, la “época de curiosidad y de búsqueda de nuevos proyectos” en la que vive el último año son las respuestas. Drexler debuta delante de la cámara con una obra en la que no ha participado más allá de su condición de actor, a pesar de la importancia que la música tiene en su vida y en su carrera. “El trabajo de músico es narcisista, así que dejar

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CINE // 23

de ser uno mismo durante dos o tres meses es muy agradecido”, ha explicado el artista. “Esta es una experiencia muy terapéutica, te enriquece mucho”, asegura. Una de las curiosidades que ha confesado el cantante es el hecho de que haya tenido que cortarse las uñas de la mano derecha, algo que, como guitarrista, es algo que no hacía desde que era un adolescente. “Parece una tontería, pero para mí significaba renunciar a estar cómodo durante un tiempo”, ha señalado.

EL DIRECTOR

Uno de los temas más importantes que Burman (Buenos Aires, 1973) ha recreado en el papel que interpreta Drexler es el deseo que tienen “muchos hombres adultos” de “circuncidar su corazón”. “Construimos escenarios y luego nos

rajamos, algo que no hacen las mujeres y que tiene que ver con el temor al fracaso, a que el narcisismo sea herido”, ha señalado el director de ‘La suerte en tus manos’. El póker simboliza en este filme un “simulacro de la vida que está acotado”, explica el creador de películas como ‘El abrazo partido’ y ‘Derecho de familia’. “Hay un ámbito del azar que uno quiere dominar, pero no sabes qué cartas te tocarán, porque hay muy poco que podamos manejar en la vida”, señala. Respecto a la decisión de Uriel de someterse a una vasectomía, Burman ha explicado que está relacionado con la “fantasía” que tiene el protagonista de no volver a sufrir. “Esta película habla de la interpretación de roles. Uno no sabe lo que hace, pero socialmente ocupa una buena posición”, señala. n

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24 // DE CUENTO

Tierra de nadie

ALEJANDRA TALLARICO aletallarico@yahoo.com.ar

¡Dotora no hable con nadie, tenga cuidado porque acá están todos locos! – me dice Símori en voz baja. Acabo de empezar mi residencia, estoy un poco perdida, no se parece en nada a las prácticas de estudiante. Siento que esta gente está en mis manos y no estoy segura de poder ayudarla. Es mi primer paciente, me avisa que están todos locos y hace bien en alertarme; muchos me dicen que me los tomo muy en serio. Yo no hablo casi con ninguno dotora. ¿Y con quién habla? Con el dotor Fieier y ahora con usté. El lugar es deprimente. Argentina es así. Los hay peores. Hubo uno llamado Open Door ¿o era Montes de Oca? Creo que era Cabred. ¿Seguirá funcionando? Ahí desapareció una doctora que se llamaba Giubileo. Tenía mi edad. Este hospital es un depósito de locos. Son escasos los internos que reciben visitas, y los que están en condiciones de salir no tienen dónde ir. Las autoridades del de Open Door denunciaban un promedio de tres huidos por día que no volvían a aparecer; algunos incluso eran parapléjicos. Yo siempre fui mala en lógica, pero eso no me cerraba por ningún lado. Después se supo que traficaban con órganos. ¿Le gustaría irse del hospital Símori? Silencio. Mirada perdida. ¿Me puedo ir ya dotora? ¿A dónde? Al baño. En su historia clínica consta que ingresó hace diez años con un brote psicótico. Diagnóstico: esquizofrenia. Lo trajo un familiar que ya

murió y no encuentro por ningún lado el nombre de alguien de su familia que pueda ser contactado. Desde hace al menos cinco años que está estable y lo trasladaron a este pabellón de crónicos hace sólo uno. Él no se queja. Se sigue quedando donde lo pongan. Le pregunté si quería irse y ahora tengo miedo de que se vuelva a brotar. Dotora, ayer soñé que tenía novia. Ajá. Era alta como usté, tenía el pelo negro, así, como usté y usaba un pullover azul como usté. Primer problema. La ropa ajustada o las faldas no for-

de la cocina un fuerte olor a ausencia de proteínas, y por la única escasez que se preocupa el médico jefe de servicio es por la de haloperidol. ¡Tenga cuidado dotora!, no se junte con nadie porque todos tienen piojos – se intranquiliza por mí Símori. Es cierto. Y no sólo. ¿El doctor Fieier también tiene piojos? No. Él no se junta con estos y yo tampoco. Yo no tengo piojos. Si le salta uno dotora, se le queda en el pelo y después se le mete en la oreja. Ajá. Si le entra un piojo en la oreja, uno se vuelve loco.

man parte de mi vestuario de trabajo, pero a partir de ahora, como norma, me pondré un guardapolvo. Símori está enfermo; no vendrá a consulta – me avisa el jefe de servicio. ¿Puedo verlo en su cama, Doctor Fieier? Mejor no. Tiene una gripe feroz y altísima fiebre. Te podrías contagiar. Hace un frío que pela los huesos, los vidrios están rotos, las puertas no cierran, los pabellones con camas en hileras son altos, largos y sin calefacción y aun así, ellos no se enferman a menudo. A la hora de la comida sale

¡Qué fácil sería que la locura fuese un bicho que salta de una cabeza a la otra! A veces pienso que lo es, pero que no se lo puede matar. No hay más que ver a algunas familias, parejas o dueños con sus perros. Se contagian unos a otros. Lo que hacemos por ellos es prácticamente nada; pastillas y escuchar sus delirios una vez a la semana. No prospera ningún proyecto de implementar talleres o nuevas técnicas de tratamiento. A todo lo que proponemos los psicólogos, el jefe y/o el hospital nos pone un pero. La mayoría de mis colegas

bajó los brazos. Estoy contenta con haber recomendado que Símori trabaje. No debería estar contenta, ni triste, pero no puedo evitar mezclar mis emociones en la terapia. Me pregunto si sirvo para esto. La dueña del quiosco me trata bien y a veces me deja comer algún chocolate – sonrió con real satisfacción Símori. En las pocas horas que trabaja se lo ve muy integrado, entiende el orden y los rangos. Me escondo para verlo actuar. Le pedí a un muchacho que fuera a comprar cigarrillos; le di el dinero; lo paré mientras pasaba por la vereda de enfrente del quiosco. Habrá pensado que estoy más loca que mi paciente, pero accedió y me dijo que lo atendió bien, que contó el dinero y le dio el cambio exacto. Fieier ni se molesta en controlar la hora de entrada o de salida, ni en saber si realmente va al quiosco. Son doscientos metros, pero igual puede pasarle cualquier cosa en la calle. Cuando después de un par de días se dan cuenta de que falta alguno, hacen la denuncia y sanseacabó. Hoy tengo un poco de frío porque no me queda yerba ni para un mate cocido. Tampoco me queda azúcar, pero amargo igual lo tomaría. Yo no soy pedigüeño como todos los locos que viven acá. Si sucumbo a la tentación de comprarles yerba, azúcar, galletitas, camisetas de frisa o calzoncillos, Fieier me dice que no es aconsejable mezclar las cosas. Dejo el coche en la entrada y a medida que voy atravesando el gran patio los veo deambular como zombis, casi en cueros, en pleno invierno, pidiendo cigarrillos a los visitantes, que si no están acostumbrados se asustan de morirse. Los internos lo saben y se aprovechan. Es la única forma que tienen de fumar.


DE CUENTO // 25

¿Tiene familia Símori? Tenía. Al menos es un depósito gratuito y estatal, así que nadie lo va a echar a la calle. No viajo mucho, pero sé que en los países desarrollados de Europa los hospitales estatales son además de gratuitos, limpios, controlados y bien equipados. Ayer no fui al quiosco. Hacía mucho frío – se quejó en serio por primera vez. Ellos raramente se quejan del cuerpo a pesar del descuido de su persona. Están expuestos a los cambios climáticos sin control de nadie. Viéndolos, pienso que es una suerte que los trastornos químicos les afecten el sistema regulador del sueño, la vigilia, del frío, el calor, el hambre o la sed. ¡No me importa! ¡Mañana le voy a traer un abrigo forrado de piel de cordero que mi hermano ya no usa! ¿Les parece que hagamos algo para reunir fondos? No tienen sábanas, ni mantas, ni medias – me animé en la reunión de equipo.

¿Le preguntaste a Fieier? No, pero podría hablar con unos amigos actores, organizar una obra de teatro a beneficio del pabellón – dije para entusiasmar a mis colegas. A nadie le importa esta gente. A lo mejor me pasará a mí también con los años. Lo mío no es profesional. Tengo que replantearme si soy apta para ser psicóloga. ¡No puede ser que no me cobren! Ustedes son actores y viven de lo que recauda la boletería. Como directora de la compañía te digo que hablé con el elenco y con la dueña de la sala, y todos están de acuerdo ¡quisieran colaborar aún más! El jefe no se opuso. Al final parece que lo juzgué mal. Hasta él se está ocupando de vender entradas para la función; dice que llevamos vendidas ciento veinte y que varios de mis colegas lo han llamado para pedirle más. Hasta doscientas podemos. Quizá agreguemos veinte banquetas en fila india al costado.

Me da risa ver a Símori cortando las entradas en la puerta. Yo hago de acomodadora. No debería estar trabajando en equipo con un paciente. ¡Me estaré equivocando! Dotora, ya no entra más nadie. Sí Símori, todavía hay como treinta asientos. Está mi novio, parte de mi familia y de la de mis colegas del equipo. La de los internos, en cambio, no. Fieier no quería que vengan los pacientes pero lo convencimos. A los más estabilizados los trajimos los psicólogos repartidos en nuestros coches. Yo traje cuatro. El asiento de atrás es bastante grande. ¡Gracias, gracias a todos! Hemos recaudado bastante, ¡no sé cómo agradecerles! Con terapia de grupo ¡acaso no dicen que los actores estamos todos locos! ¡Locos lindos! Hace casi diez días que no venía al hospital. Tanto pensar en el frío y me atacó una peste tal, que el médi-

co me conminó a reposo e inyecciones. ¡Bienvenida!, ¿ya estás bien? – me recibió Fieier contento. Doctor, si todavía no compró las cosas para los internos, yo puedo encargarme. Voy a comprar al por mayor y nos costará la mitad. Si me da el dinero, puedo ir esta misma tarde. Ya está hecho ¿no te contaron tus colegas? No. Hace diez días que apenas cruzo palabra con ellos ¿Qué cosas les compró? Compré una computadora Mac de última generación y un plotter. ¡Para qué! – casi grité. Para tener una herramienta moderna y almacenar la información de la articulación de nuestros talleres de experimentación, y del funcionamiento general del servicio. Sólo que no podemos dejar ese equipo acá, es peligroso. Yo mismo lo conservo en casa porque, ya se sabe – negó varias veces con la cabeza - este hospital es tierra de nadie. n


26 // COMUNICACIÓN

Betty Elizalde, una voz con historias La conductora repasa sus años en la radio ALICIA PETTI Betty Elizalde es sin dudas una de las voces femeninas más reconocidas de la radio argentina, con 52 años de trayectoria, con labores distinguidas en casi todas las emisoras y consagrada como una gran entrevistadora. -A estas alturas se puede hablar de balance. -Sé que trabajé durante cincuenta años de manera consecutiva. Y ahora hacía cuatro años que conducía Siempre Betty en Radio de la Ciudad (AM 1110). La gente me dice que lo extraña. Y puede ser porque lo hice con el fervor y el amor con que encaré cada espacio en el micrófono y en cada entrevista. -Tu último ciclo era como tu sello, un magazine de cultura... -Que me dio muchas satisfacciones porque vino gente muy relevante. Que vengan a sentarse a charlar y a tomar mate, y no hacer la entrevista por teléfono es algo muy emocionante. Desfilaron desde Bruno Gelber, Rodrigo de la Serna y toda la colonia artística; Martirio y toda la onda española; Aníbal Ibarra y hasta jugadores de fútbol, como Ayala, Marzolini. Y les estoy tan agradecida. Ellos sabían que la radio no tenía llegada, que la audiencia era mínima. Era un lindo galardón para mí. Yo lo pasé muy bien. Pero, bueno, el proyecto de esta radio cambió radicalmente. -Ahora sos la voz institucional de La 2x4, la FM de esa emisora. -Hace décadas que no hago el trabajo esencial de locutora. Hago entretenimiento, soy una comunicadora, una "paraperiodista", como dicen algunos. Cuando me hicieron la propuesta, les dije que si me

acercaban buenos textos, los grababa con mi fervor. Reemplazo en esta labor a Eduardo Aliverti, que fue su voz durante años. La 2x4 es una radio con muy buena programación y una audiencia cautiva. Es curioso que hayan elegido a una mujer, porque en los horarios centrales no hay ninguna mujer al frente de los ciclos de tango. Los que leo son textos que escribió gente de la radio y estaban muy contentos porque les habían permitido volar un poco con la redacción. -¿Cómo fue tu desvinculación de esa AM? -Cuando se produce el gran cambio en Radio de la Ciudad, tuve una charla con Baltazar Jaramillo, y me dijo que quería que yo siguiera. En abril, me elo-

gian mucho y me proponen el horario de las seis de la mañana. Me dicen que querían basar la programación en un nombre fuerte. Pero no. Yo no tengo entidad ni capacidad para estar en ese horario tan fuerte en lo periodístico. No soy Magdalena ni Nelson Castro, no era lo que yo pensaba. Lo lamentable es el tiempo que me hicieron esperar. Yo tenía otras ofertas que dejé pasar por esto. Cada persona tiene una característica que la define al aire. No podes pasar de ser una persona que hace un programa de entretenimiento diario a hacer un programa político. -Pero surgieron otras ofertas. -Lo de la televisión ya está. Firmé el contrato y empie-

zo a grabar en julio en la Televisión Digital Abierta, con un programa cultural para adultos mayores, hecho con gran seriedad y trabajo. Los textos los escribe Diego Sasturain, el hijo de Juan, que es brillante. Son trece capítulos. Además, apenas se publicó que no estaba en la radio, me llamaron de Del Plata y quedamos en volver a hablar en agosto, y también de Radio Cultura, que cambió el directorio y me ofrecieron hacer el programa que yo quiera. -De tu larga trayectoria, ¿cuáles ciclos llevas en el corazón? -Me cuesta mucho. Cuando sentía que había una lucecita que se apagaba, los dejaba. Hoy, hasta Gardel tiene que ir a golpear puertas y a pedir trabajo. Y mirá que trabajé en casi todas las emisoras. Siempre hice ciclos que me hacían muy feliz: Las s siete lunas fue uno de esos, también La gallina verde. Mucha gente me cruza por la calle, me abraza, llora porque les recuerdo su juventud. Uno de los que tengo en el corazón, no sólo por lo que significó, sino por lo que me dio, es El buen día. Tenía una gran calidad profesional, estaban Tomás Eloy Martínez, Carlos Burone, César Bruto. Éramos personas que pensábamos completamente diferente. Hoy no podría hacerse algo así. Tomás era de izquierda, estaba con los Montos, Burone era de la extrema derecha; se mataban. En ese programa, Burone le dijo un día a Tomás que lo que estaba diciendo le sonaba a "ideología marxista". Era la época de López Rega. Tomás, imperturbable, le contesta que decirle eso a


COMUNICACIÓN // 27 alguien era hacer que le apunten los cañones. Nosotros salíamos de ahí y nos íbamos a comer. Nos moríamos de risa, incluso después de fuertes discusiones. Hoy no se puede. A la semana siguiente de ese episodio con Tomás, llega una carta a la radio escrita con rouge que decía: «Tenés 48 horas para rajar». Sería el año 73. Cuando empezó el programa, Burone, que era una persona dura, se sienta a la mesa y se pone a llorar: «Hace una semana dijo-, Tomás me reprochó lo que yo le decía, y ahora esos cañones lo están apuntando». Era un grupo muy fuerte y valiente. Pero hoy un espacio de esas características no podría darse por los enfrentamientos personales. -¿Creés que el fervor por la radio se mantiene? -No, no. Yo soy una convencida de que hay que tener un buen equipo de producción y un operador. Si no, no hay producto. Solo no hacés nada. Ese fervor se ha perdido bastante, en las nuevas generaciones. La gente muy joven no lo tiene, porque la vida pasa por la pantalla. En un tiempo, resolví que no íbamos a hacer más reuniones en la oficina, y que las íbamos a hacer en pasillos para que la gente del equipo no se distraiga con la pantalla. Hablaba yo sola. Lo único que proponían era lo que estaba en la pantalla... n

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28 // OPINIÓN

Vivir en las nubes CARLOS OCHOA BLANCO

Los que dirigen el planeta, por lo general, son personas que por distintos métodos, algunos inconfesables, han logrado llegar a la selecta cúspide del poder mundial. Ellos son los que manejan el mundo de las finanzas y la política internacional. Son seres que forman un ente, que es opaco para nosotros y que los aleja del resto de los mortales. Es un ente parasitario, que se alimenta de lo que produce la clase trabajadora. Estos personajes son los impulsores de una globalización, que les facilitó la manipula-

ción y dirección de la mayoría de los gobiernos del planeta. Esos gobiernos, algunas veces son puestos por la fuerza, es decir las dictaduras y otras veces dejan que los elijamos nosotros. El problema es que esa elección solo la podemos hacer entre una oferta de partidos políticos, con distinto envoltorio, pero con el mismo contenido y finalidad. Por eso, aunque en esos grupos políticos haya gente con buenas intenciones, la realidad es que las oscuras manos de los que mueven los hilos, se encargan de

apartar de la política a todo el que pueda estropearles el negocio. En definitiva, los culpables del desastre que estamos sufriendo en la economía mundial, son los dueños de esas manos que mueven los hilos y su aislamiento en las nubes del poder. Los manejadores de “títeres” están en un nivel tan alto, que han perdido la noción de la realidad que vive el pueblo. Hoy, los personajes que forman el reducido ente del poder, están en las nubes de un paraíso ficticio, que puede terminar convirtiéndose en

un infierno, si no easpabilan pronto. Antiguamente, los jerarcas de poder solo podían vivir separados del resto de los mortales, por los muros de sus castillos. Eso les permitía que al asomarse a los muros, pudiesen ver la realidad que les rodeaba. Pero hoy, el aislamiento del “Ente” es casi total. Viven en una burbuja paradisíaca, como si fuese un planeta dentro de otro. Están tan lejos del resto de la humanidad y de la realidad, que ya no son capaces de valorar unas medidas, acordes con las necesidades que tienen


OPINIÓN // 29 aquellos que viven fuera de la burbuja. Estos grupos de poder, están separados del pueblo por la tecnología, las secretarias, secretarios, asesores, abogados, guardaespaldas, etc. Todos ellos son un filtro entre la realidad del pueblo y el limbo del poderoso. Por eso una queja del pueblo, cuando termina de pasar ese filtro, llega al poderoso transformada en un piropo. A principios del siglo pasado, todo el mundo sabía quién era el dueño de una empresa. Ese dueño, podía conocer directamente de los consumidores, si el producto era el adecuado o debía ser modificado. Pero hoy, intente usted comentarle al dueño de una multinacional, algún detalle sobre los productos que fabrica. Lo primero es que ya no se sabe quién es el dueño. Así que el comentario ten-

drá que hacerse en la oficina de atención al cliente. Luego, ese comentario, pasará por distintas manos que irán valorando si merece la pena seguir el curso. Si tiene suerte y pasa todos los filtros, resulta que cuando llegue ese comentario al que más manda en la empresa, probablemente el producto ya no se fabrique. Algo similar pasa en el mundo de la política y en el limbo de los ricos que gobiernan la humanidad. Los que tienen que tomar decisiones, están demasiado alejados de la realidad. El “Ente” piensa que lo está haciendo bien, pero lo cierto es que la lejanía de la realidad y la borrachera de ambición que padecen, mezclada con el filtro de chupones que los rodean, nos llevan al caos en que vivimos. Hoy leía que los del G8

quieren solucionar la crisis mundial. ¡¡¡ALELUYA!!! Parece que ya se han enterado de que hay crisis. Desde 1990, los del pueblo sabíamos que las cosas iban mal. El almacenero, el carnicero o la tienda de la esquina, sabían que se vendía menos, porque la gente se iba quedando sin trabajo. Pero recién ahora, el “Ente” del poder, se ha enterado que la economía va mal. Posiblemente lo que pretendía ese “Ente”, era la “chinalización” de Europa y América. Es decir, llevarnos a la pobreza extrema y pérdida total de derechos sociales, que obliguen al pueblo a trabajar por sueldos miserables. El problema es que Europa no es China y los suicidios de ciudadanos, que lo han perdido todo, es el primer indicador de que la paciencia se acaba. El hambre, la injusticia y la

falta de un futuro esperanzador, están creando un ambiente de desesperación, donde cualquier chispa, terminará transformando al pueblo en hordas. Y las hordas llevan a lo que le sucedió a Gadafi. Sería bueno que los que integran el “Ente” del poder, aparten el filtro de vividores que los rodea, se asomen al muro de sus “castillos” y comprueben la miseria creciente que sufre el pueblo. Cuando un pueblo es pobre, lo único que tiene que perder es la vida y la verdad es que tener vida, para sufrir miseria, no es un buen incentivo para conservarla. Trabajo y consumo, consumo y trabajo, es lo que hace falta para que los del “Ente” puedan seguir retozando tranquilamente y sin problemas, en su burbuja paradisíaca, en ese mundo de hadas en el que viven. Un saludo. n


30 // OPINION

Peligrosas negaciones ENRIQUE PINTI

Ocurre pocas veces, pero cuando ocurre uno no puede evitar volver a asombrarse de los vericuetos insondables de la mente humana. ¿¿Hasta quéé punto puede avanzar la negacióón de lo inevitable, de algo tan aterrador como natural, o sea, la muerte? La admiracióón incondicional por personajes púúblicos, artistas sobre todo, pero tambiéén figuras de la políítica, lleva a mucha gente a la idolatríía, peligrosa deformacióón del respeto y el cariñño. A tal punto llega la enajenacióón que miles de personas llegan a negar la muerte de esos adorados ííconos. Carlos Gardel, el inmortal, no lo es sóólo por su talento, simpatíía y carisma, sino tambiéén por el hecho de que durante muchíísimos añños despuéés de su prematura muerte en un accidente aééreo en Medellíín, se tejióó la leyenda de una supuesta existencia clandestina con el rostro desfigurado y se llegóó a decir que habíía sobrevivido al siniestro pero que habíía perdido la voz, y por eso vivíía oculto y apartado del mundo. Elvis Presley tambiéén fue visto vivito y coleando en varios esta-

dos de la Unióón y en otras latitudes. Los millones de admiradores del rebelde sin causa por excelencia, James Dean, que tuvo una muerte tráágica a los 23 añños, alláá por 1955, en un accidente automovilíístico, montado en un coche de carrera que le servíía como desahogo de sus múúltiples crisis, no vacilaron en negar su muerte y afirmar que seguíía vivo. Estos casos son una expresióón admirativa de artistas que representaban cosas entraññables para la generacióón de sus contemporááneos y que lograron calar muy hondo en la sensibilidad del pueblo. Una de las cosas máás inexplicables, pero al mismo tiempo máás corrientes que la psiquis desarrolla, es la negacióón de lo doloroso y de lo que nos lastima el alma. Nos pasa con la desaparicióón de nuestros seres máás queridos, con esos irreemplazables que son un pedazo de nuestras

vidas y que nunca desaparecen del todo porque los evocamos en cada alegríía y en cada pena; ellos siguen existiendo en nuestro corazóón, pero no llegamos, si conservamos un míínimo equilibrio, a creer que estáán fíísicamente vivos. A veces el dolor es tan insoportable que acudimos a méédiums y espiritistas para comunicarnos con ellos, y la mesa de tres patas en un salóón oscuro junto con la copita máágica que escribe mensajes del otro mundo nos hacen estremecer. Si eso nos consuela, no estáá mal, pero en algúún momento la reflexióón y el sentido comúún nos haráán entender que debemos aceptar que todo lo que nace

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muere y que la mejor manera de homenajear a los que parten es no olvidarlos jamáás y hablar de ellos cada vez que la ocasióón sea propicia, para volver a reíír con los momentos felices y a emocionarnos con los otros recuerdos. Lo que resulta máás tremendo es la negacióón de la muerte de personas que han hecho dañño a millones, como Adolf Hitler, cuya muerte fue negada no sóólo por sus fanááticos sino por algunas de sus vííctimas sobrevivientes. El terror ha sido tan grande que la sensacióón de que el mal sobrevive cuanto mayor haya sido domina la mente perturbada de algunos de los que han sido arrastrados por la locura y la crueldad tiráánica de los abusadores del poder. Y es asíí como por amor, por miedo, por fanatismo, por admiracióón, por idolatríía y por estupidez no sabemos aceptar que sóólo la razóón equilibrada y la sensata evaluacióón de todo lo que nos toque vivir nos puede llevar al buen puerto del aprendizaje de vida. Decíía el poeta: “Los muertos que vos matááis gozan de buena salud.” Yo agrego modestamente que la buena salud es la que ordena nuestra mente para recordar lo bueno y lo malo, lo constructivo y lo destructivo, lo aberrante y lo maravilloso; recordar para siempre todo eso sin adulterar nuestra memoria. n

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Revista Agrentinos.es #49