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Revista Pedagógica AREA EDUCATIVA – Nº 8 – AÑO 2010

sea) que encuentren en aquello que aprenden. Estos aspectos son los siguientes: • El alumno necesita percibir la tarea que realiza como propia, que tiene autonomía. • Saber si lo que hace lo hace bien o mal es determinante. • Debemos asegurar que la tarea propuesta tenga un nivel de logro alcanzable y se adecúe a las capacidades del alumno a la vez que proporcione un grado de dificultad suficiente como para considerar cierto reto en su adquisición. En la adquisición de la motivación intrínseca también juega un papel muy importante la curiosidad del alumno. De una manera u otra, todas las personas han desarrollado un tipo de curiosidad propio (algunas manipulativa, otras perceptiva) y definido a la edad de cinco años, y ésta curiosidad característica de la persona le acompañará siempre, adoptando distintas formas y cambiando en la complejidad de lo que se curiosea, pero sin duda basada en aquello que quedó determinado con implicaciones neurológicas ya a los cinco años. A partir de multitud de estudios realizados en torno a qué despierta la curiosidad se puede demostrar que está íntimamente ligada a la motivación del alumnado, de tal manera que la proporcionamos cuando introducimos novedad y sorpresa, fundamentalmente. Pero también se ha demostrado que una utilización excesiva de sorpresa y novedad puede provocar el no reconocimiento de todo lo que se propone al alumno, pues necesita tiempo y cierta estabilidad

en los estímulos recibidos para procesarlos adecuadamente. Despertar el interés de los alumnos, pues, se presenta como una encomiable tarea que no es fácil, pero que ofrece interesantes posibilidades educativas. PROVOCANDO LA PREDISPOSICIÓN AL APRENDIZAJE: LA AUTOEFICACIA, LAS ATRIBUCIONES CAUSALES Y LA RELACIÓN PROFESOR-ALUMNO

La autoeficacia hace referencia a las percepciones o creencias que tiene la persona sobre su capacidad para conseguir un objetivo. Además de enseñar cosas, la actividad educativa debería hacer percibir a los alumnos que pueden recrear, desarrollar o manipular aquello que han adquirido. Por su parte, las atribuciones causales son las explicaciones que realizan los propios alumnos sobre las razones de su éxitos o fracasos escolares. Es importante ayudarles a clarificar las verdaderas causas que les están llevando a esos éxitos o a los fracasos. Entre esas causas, las hay que dependen del propio alumno, como el esfuerzo, así como otras que no están bajo su control, como la capacidad o aptitudes previas para la realización de la tarea propuesta. También habría que incluir otras causas externas como la dificultad de la tarea o la suerte y el azar el momento en que se realiza. Debemos evitar la indefensión aprendida, esto es, la autodesmoralización en base a no esperar ningún éxito como resultado de las conductas emitidas. En este sentido, es interesante para el alumno saber que, aunque hay factores sobre 65

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