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Revista Pedagógica AREA EDUCATIVA – Nº 8 – AÑO 2010

La voz. Hay que tener en cuenta sus cualidades y también todos aquellos cambios que se produzcan en la misma. La voz humana tiene determinadas características que se diferencian claramente de los sistemas de comunicación del resto de los seres vivos, pues intervienen aspectos biológicos, fisiológicos y psicológicos. En este punto, el profesor tiene que ser consciente, en primer lugar, del timbre de su voz, es decir, la altura musical de la misma y que nos permite diferenciarlo, aunque no veamos su cara, del resto de las personas que conocemos. Esto no es posible controlarlo ya que depende de las cuerdas vocales de cada cual. La resonancia también es todo aspecto que viene determinado orgánicamente, y por tanto, difícil de regular. Ésta puede ser faringea, nasal u oral. Sin embargo, el profesor sí puede controlar la intensidad o volumen de su voz. Además es uno de los efectos comunicativos más elocuentes y muestran la pasión de una persona, su entusiasmo, si está preocupado, si se ha sorprendido o por ejemplo, si está triste o siente dolor. Evidentemente, aquí interviene también el contexto en el que se desenvuelva. La velocidad del enunciado o tempo también es controlable por el profesor. Aquí hacemos referencia a si es rápido o lento en su discurso. Lo ideal sería mantener una velocidad intermedia y un buen ritmo, aunque lógicamente también depende de las circunstancias.

En cuanto a la característica más versátil de la voz, debemos destacar el tono, que acompaña a cualquier cadena hablada ya que por el mismo se pueden transmitir las más sutiles variaciones simbólicas. De este modo, puede dar a una misma palabra significados distintos sin modificarlas. Por ejemplo, muchas veces nos enfadamos no por lo que se nos dice sino por el tono empleado para ello. En este caso, el profesorado debe tener la psicología necesaria para hacer uso de este recurso. Bien utilizado puede ser muy eficaz. El control emocional. Según su duración y características, cualquier persona incluido obviamente el profesorado puede presentar estados emocionales temporales o relaciones culturales y patológicas. En este punto, también podemos distinguir distintos aspectos a tener en cuenta: La risa es un arma buenísima e influyente para la enseñanza. No es lo mismo transmitir algo con una sonrisa que hacerlo totalmente de manera seca y árida. Aunque también está claro que se debe diferenciar entre la risa o sonrisa sincera, natural y espontánea, de aquella que es más falta, fingida y controlado. Desde mi experiencia, puedo decir que enseñar sonriendo moderadamente tiene una capacidad asombrosa para expresar y comunicar lo que queramos. Aunque no es recomendable que esta reacción emocional florezca en clase, dentro de este apartado no podemos dejar de incluir al llanto como una reacción emocional más que puede aparecer. Aunque casi siempre suele ser atribuido 45

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