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Triunfo Arciniegas

LA PRUEBA


Triunfo Arciniegas

LA PRUEBA Ilustraciones de Adolfo Serra y otros Dise単o de Alejandra Arciniegas


Me miró con lástima cuando le dije que estaba dispuesto a cumplir la prueba de cortar a medianoche una rosa de su jardín.


El rumor de la desaparici贸n de sus novios s贸lo era una calumnia m谩s de las mujeres que envidiaban su hechizadora belleza.


Los perros ladraban furiosos, reluciendo sus amenazantes colmillos y tensando sin piedad las cadenas, mientras la mujer me conducĂ­a de la mano hasta la puerta.


Hizo un gesto y los perros escondieron el rabo entre las piernas y se enroscaron como serpientes.


Lejana y sin memoria, cerr贸 la puerta y pas贸 el cerrojo.


No quiso saber de mis ansias y mis pasos por esta tierra de nadie.


Me refugiĂŠ, invisible, en el bar de Osiris y las horas se desgajaron con dolorosa lentitud.


Volví a la medianoche, arrojé la cuerda y salvé el muro del jardín.


CortĂŠ la rosa y entonces los perros me rodearon sin hacerme daĂąo porque ya era uno mĂĄs, con rabo y colmillos.


Mientras me revolcaba de dolor sobre la tierra, entendĂ­ que el mensaje de sus ladridos no era de amenaza sino de advertencia, y escuchĂŠ el llanto de la mujer en el fondo de la casa.



Triunfo Arciniegas_La prueba