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Editorial

Municipalidad de Cnel. de Marina Leonardo Rosales Punta Alta Dirección de Cultura

autoridades

Ing. Néstor Hugo Starc Intendente Municipal

Fernando Quiroga DIRECTOR DE CULTURA

equipo de trabajo

coordinación general Prof. Luciano Izarra entrevistas Prof. Guillermo Bertinat investigación y texto Lic. Gustavo Chalier colaboradores Prof. Romina Amarfil Prof. Fernanda Martel Arq. Graciela Britos Federico Merodio Gaspar Totoro Lorenzo Ramos Lic. Sergio Soler Prof. Paola Centurión diagramación y diseño D.G. Mauricio Rossello impresión Multigráfica

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El presente número de El Archivo está dedicado a una institución muy cara a los sentimientos de los puntaltenses: la Asociación de Bomberos Voluntarios de la ciudad. Nacida por necesidad y haciendo frente a numerosas dificultades económicas y organizativas, solamente el empuje de algunos vecinos solícitos y atrevidos logró concretar un cuerpo activo y una Asociación que lo apoya y sustenta. Lógicamente, el breve espacio de nuestra revista hace virtualmente imposible una historia integral de los bomberos puntaltenses: nos limitaremos a contar la historia de sus orígenes. Y las pocas páginas también impidieron hacer justicia a todos cuantos de alguna u otra forma ayudaron a cimentar esta institución con su trabajo: bomberos, integrantes de la Asociación, de la Comisión de Damas, socios. Vaya entonces el reconocimiento en general a todos y cada uno de ellos. Asimismo, El Archivo desea agradecer a los comerciantes, instituciones y profesionales que anuncian en estas páginas y hacen posible que la revista siga saliendo y se distribuya en forma gratuita. Y nuestra gratitud se hace extensiva, desde luego, a todos los lectores que, en forma contínua, buscan la revista, la consultan, la coleccionan y la comentan. Gracias a todos por apoyar un emprendimiento cultural de esta naturaleza, que intenta ser orgullo de los puntaltenses.

sumario

Nota de Tapa |Bomberos Voluntarios de Punta Alta Historia Oral | Severiano Argüello Vara Nuestro Pasado en Imágenes El Arcón |Bomberos Voluntarios Patrimonio Arquitectónico | Cuartel de Bomberos Novedades Foto de tapa | Camión de transporte perteneciente a los Bomberos Voluntarios de P. Alta (c.1930)

e-mail: revista_elarchivo@yahoo.com.ar


por Gustavo Chalier

Bomberos Voluntarios de Punta Alta Los primeros incendios en Punta Alta El lunes 16 de marzo de 1925, a las 3 de la mañana, comenzó el gran incendio que afectó a varios comercios y que destruyó casi totalmente el amplio edificio que ocupaban en Humberto I y Bernardo de Irigoyen. Las llamas se iniciaron -quién sabe cómo- en la zapatería de Gregorio Gil. Enseguida se expandieron a la sastrería de Dionisio Lasarte y a la agencia de José Montener. También quemaron la peluquería de Alfio Greco y la agencia de Francisco Roda, quienes tuvieron suerte: las pérdidas en sus locales no fueron totales. La alarma cundió. Improvisados bomberos ante la urgencia, los vecinos se allegaron con baldes y otros elementos a fin de contener el avance del fuego, que fue extinguido tres horas después.1  Como una premonición, ese mismo día, horas antes, se efectuó una reunión en la Sociedad de Fomento de Punta Alta. Su finalidad era la de debatir el tantas veces postergado proyecto de creación de un cuerpo de bomberos voluntarios en la ciudad, que se hacía cada vez más imprescindible.2  El incendio de esa madrugada les daba la razón a los fomentistas. Sin embargo, ese siniestro fue solamente la gota que rebalsó el vaso. En efecto: anteriormente la población debió sufrir, impotente, varios desastres de igual o superior proporción. Y casi siempre sobre las brasas aún humeantes los puntaltenses se proponían crear un destacamento de luchadores voluntarios contra las llamas. Y casi

Primera cuadra de Bernardo de Irigoyen (c. 1920)

siempre, el calor de las discusiones, los debates y las ideas se disipaba conforme lo hacía el calor de las últimas cenizas. Así ocurrió con el incendio del 8 de enero de 1917. A los pocos días, el periódico Nueva Época sugería que se realizara una colecta pública con el fin de comprar doscientos metros de manguera. En oportunidad del fuego declarado, relataba, Ítalo D’Aste cedió desinteresadamente su manga de sesenta metros con el fin de sofocar las llamas. Y se sabe que fue el cabo de primera artillero Juan Rodríguez el que dirigió la lanza contra las flamas.3  Él hizo las veces de espontáneo bombero y su nombre es el primero que se consigna en las crónicas, aunque seguramente, hubo otros muchos como él anteriormente, pero que permanecen en el anonimato. En la misma edición, el periódico realiza un comentario que es una grave denuncia: «Por desgracia, todos sabemos que el 90 % de los incendios son una forma práctica de hacer los balances de fin de año y, ¿por qué ha de vivir en continuo sobresalto el comercio honesto?» Abonaron esta sospecha varios hechos. A la inversa de lo que ocurría en otras localidades portuarias, como La Boca o Ingeniero White, donde las construcciones en su mayoría de


chapa y madera propiciaron la temprana creación de sendos cuerpos de bomberos voluntarios, Punta Alta contaba con una edificación de ladrillo y cemento, poco propicia para la combustión. Además se daba la particularidad de que casi todos los siniestros en esos años ocurrían en casas de comercio, todas ellas debidamente aseguradas. Extrañamente, los domicilios particulares se veían inmunes a la acción de las llamas. Tal vez por eso, los comerciantes tomaron cartas en el asunto. La recientemente creada Liga de Defensa Comercial y de Defensa Local se reunió en asamblea en mayo de 1917 a fin de gestionar mangueras y útiles destinados a la lucha contra el fuego. Y en esa reunión se avanzó más: alguien deslizó inclusive la oportunidad de creación de un cuerpo de voluntarios.4  Sin embargo, esta propuesta sufrió el avatar de tantas otras: quedar tan sólo en idea, sin lograr pasar a los hechos. En espera de otros años y otros hombres que pudieran cristalizarlas. La creación del Cuerpo y de la Asociación de Bomberos Voluntarios La propuesta fue retomada por la Sociedad de Fomento local, que, en la sesión del 21 de marzo de 1925, decidió organizar el grupo de bomberos voluntarios que estaría bajo el patrocinio de dicha sociedad. En la misma reunión se autorizaron las compras de los materiales correspondientes. Pero estas operaciones se llevaron a cabo con sorprendente lentitud. Tendría que pasar un año y medio para que, el 9 de octubre, se adquirieran los primeros equipos, a los cuales se sumarían otros comprados en marzo de 1927. La nómina de éstos últimos comprendía ciento cincuenta metros de manguera dividida en tres tramos, con sus correspondientes uniones y tomas; y una escalera de cinco metros. Además, estaba en construcción un carrito de madera para el transporte de los equipos. La sociedad de Fomento llevaba gastados ya mil pesos en materiales. En esos días, se consiguió que la empresa de Aguas Corrientes facilitara copias del plano de la red, con la ubicación precisa de cada toma de incendio. 5  Fue entonces, cuando la Sociedad de Fomento contó con todas las herramientas indispensables, que se pudo instaurar el grupo de bomberos voluntarios en la ciudad. El 12 de mayo de 1927 fue la fecha para la firma del acta de constitución del cuerpo activo de Bomberos Voluntarios de Punta Alta, que sencillamente expresaba en su encabezado: «La Sociedad de Fomento de Punta Alta deja constancia de haber dotado de los elementos más indispensables para extinguir incendios, bajo el patrocinio de la mencionada sociedad iniciadora».6  Luego informaba que se realizaron las comunicaciones del caso a la Municipalidad y al Consejo Deliberante de Bahía Blanca; a la Delegación y Comisaría locales; y a la Base Na-

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val. Asimismo, se realizó por medio de la prensa de la ciudad un llamado a la población para que se inscriba el mayor número de voluntarios posible. A Juan Yulita (secretario de la Sociedad de Fomento) se lo designó encargado del cuerpo, haciéndose responsable por los materiales, además de dar instrucciones al personal y dirigir la extinción de incendios. Finalmente, el 16 de octubre de 1927, en Asamblea Extraordinaria, se dieron a conocer los estatutos de la Asociación y el primer reglamento interno del Cuerpo. El 7 de diciembre de 1927 se constituyó la primera Comisión Directiva de la Asociación de Bomberos Voluntarios. Fueron sus miembros: También se designaron a los miembros del Cuerpo Activo, la columna vertebral de la entidad y su razón de ser: El primer incendio El 21 de noviembre de 1927, en la primera cuadra de Bernardo de Irigoyen, un incendio afectó los negocios de Juan Presidente: Secretario: guez Tesorero: Vocales:

Juan Yulita José María RodríPablo Álvarez (h.) Ramón Casamayor Julián Monterrubio Pedro Ampuero Bautista Iturrería Bodo Schultz Enrico Moretti

Caraffini y Santiago Rodríguez . Desgraciadamente, no se conserva detalle alguno del siniestro ni de la actuación de los bomberos en el hecho. 7 

Jefe: Juan Yulita 2º jefe: Ramón Casamayor

Piedra fundamental del actual cuartel de bomberos

1ª Escuadra Comandante: Voluntarios:

Cabo Pedro Ampuero Marcelino Togolini Bodo Schultz Carlos Becuzzi Victoriano Benuzzi Enrico Moretti Domingo García José María Rodríguez

2ª Escuadra Comandante: Voluntarios:

Cabo Francisco Novelli Bautista Iturrería Julián Monterrubio Justo Durán Manuel Prieto Alejandro Rolé Miguel Paluzzi Luis Chávez Pablo Álvarez


El cuartel y los equipos A lo largo de los años, una asociación del carácter de los Bomberos Voluntarios de Punta Alta ve crecer y renovar su equipamiento a medida que progresa en esfuerzos y llegan donaciones y aportes de la comunidad y del gobierno. Aquí detallaremos solamente las principales incorporaciones de material y mejoras que, por su significación, cuantía o volumen, marcaron hitos en la historia institucional. En un principio, el cuerpo activo y la comisión se reunían en la sede de la Sociedad de Fomento. Después, como su funcionamiento exigía otras comodidades se alquiló un local en Rivadavia 46, que sería la primera sede social. Enseguida, en terrenos prestados por el Ferrocarril Rosario-Puerto Belgrano, se levantaron unas precarias instalaciones en Rosales 156, las que hacían las veces de cuartel y salón para reuniones de la comisión directiva. Mientras tanto, en mayo de 1928 se iniciaron gestiones para obtener la personería jurídica por parte de la provincia, la que se obtuvo el 11 de julio. A partir de ella la Asociación quedaba debidamente inscripta y autorizada para solicitar subsidios y organizar rifas y colectas destinadas a recaudar fondos. En 1929, el gobierno nacional otorgó un subsidio pagadero en cuatro cuotas anuales. En noviembre de ese año, la Base Naval facilitó en préstamo varios elementos que, pese a

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estar en malas condiciones, fue reparado. A fines de 1929, la Comisión Directiva decidió la compra de un chasis Chevrolet, a fin de carrozarlo y usarlo como transporte de personal y materiales, en lugar del carro tracción a sangre. En marzo de 1930, llegado el dinero comprometido por Nación, se resolvió comprar directamente un camión, dado que los costos de carrocería y chasis, hacían más conveniente la inversión de un vehículo completo. También en ese mes pudo concretarse otro hito fundamental en la vida institucional, como lo fue el inicio de la construcción de la sede propia del cuartel. En el remate del 23 de marzo de 1930, se adquirieron dos lotes contiguos en Mitre, entre Brown y Murature, que sumaban 20 metros de frente y 69,20 de fondo. Los $ 5.200 que costaron se terminarían de pagar en ocho años. Al mes siguiente, el constructor Armando Gattamorta presentó a la Comisión Directiva los planos provisionales del futuro edificio. El 8 de junio, con una gran ceremonia, se colocó la piedra fundamental. Los Boy Scouts y los bomberos de White y Punta Alta, seguidos de abanderados, padrinos, comisión directiva, autoridades y público, con la banda de la Base Naval a la cabeza, marcharon por las calles desde el cuartel de Rosales hasta los terrenos de Mitre. Allí se colocó la piedra fundamental, conteniendo en su interior un pergamino con el acta que fue bendecida por el párroco Dionisio Pío. Luego de un sentido discurso del jefe Yulita, la amplia comitiva se dirigió a Los Dos Chinos para disfrutar de un lunch.8  Sin embargo, pese a la grandilocuencia del acto y al impulso inicial, habrían de pasar nueve años para que el edificio propio del cuartel terminara de levantarse. El domingo 15 de enero de 1939, quedó formalmente

inaugurado el inmueble de Mitre 527. Actuaron de padrinos el jefe de la Base Naval, contraalmirante Gonzalo Bustamante y su esposa; y el intendente de Bahía Blanca Martín Dithurbide y señora, representados por el delegado municipal Estanislao Boffi y la presidenta de la Asociación de Damas de los bomberos voluntarios, María Groppa de Menicucci. A las 17, las instalaciones fueron bendecidas por el padre Eugenio Bosetti y seguidamente hablaron José Yulita en nombre de su padre Juan, presidente de la comisión directiva; Antonio Liberatore, por la Sociedad de Fomento y Dante Teobaldelli, representando a los bomberos de Ingeniero White. Luego, se dirigieron al Bar Central, donde fue servido un lunch y continuaron los discursos y agradecimientos.9 El edificio constaba de dos habitaciones, (una de las cuales se usó como secretaría) y un salón, que fue ampliado años después. Luego se levantaron un vestuario para el cuerpo activo y una casita habitación destinada al sereno de las instalaciones. Corría 1946 cuando el viejo chasis Chevrolet fue modificado y carrozado para convertirlo en autobomba. A partir de entonces, se podía contar con agua


a presión abundante en lugares donde faltaba. Además, la Base Naval donó una imprescindible torre de metal para secar las mangueras, que fue colocada en el fondo. En ese entonces las mangueras eran de lino y debían ser cuidadosamente oreadas para evitar su deterioro. La torre, además de mejorar y simplificar la operación de escurrimiento, sirvió para despejar el piso del patio del cuartel. (Posteriormente, las mangueras tuvieron en su interior una película de nylon que hacía innecesario su secado). En 1957 se creó un subsidio provincial especial para los diferentes cuerpos de bomberos voluntarios bonaerenses. Con ese dinero, en 1958, se adquierieron una autobomba Ford modelo 1957, una bomba Firepress de aspiración portátil y cuatrocientos metros de manguera. En 1972, a raíz de una campaña de conscripción de socios y merced a la colaboración de la Caja de Crédito de Punta Alta y la Base Naval, se lograron incorporar al cuerpo dos vehículos Ford cero kilómetro. Uno estaba equipado como autobomba: contaba con una capacidad de 2.800 litros de agua, 400 de espuma química y un equipo de anhídrido carbónico, que la hacían la más moderna del país. El otro, una camioneta Ford F-100, fue dotado con un tanque de 4.500 litros de agua y fue utilizado como hidrante. En noviembre de 1978 se compró una vivienda en Brown 570, contigua en los fondos del terreno a los cuarteles de la calle Mitre10. La casa fue demolida y en su lugar se realizaron las necesarias ampliaciones a la sede. Para ello se presentaron a concurso siete proyectos y en noviembre de 1979 el arquitecto Dante Patrignani, asesor de la Comisión Directiva determinó como más conveniente el de Omar Ebers. Se levantaron tres Izquierda: Formación del cuerpo de bomberos frente al antiguo cuartel. Derecha: fachada del antiguo cuartel (Rosales 156)

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Marcha al cuartel desde Rosales 156 hasta los terrenos de Mitre, para colocar la piedra fundamental. Pueden apreciarse los bomberos de White en primer plano, seguidos de los de Punta Alta y abanderados, padrinos, etc. (8 de junio de 1930)

oficinas en planta baja, un dormitorio en el primer piso, un casino y un salón de fiestas con cocina inclusive. Las instalaciones aún no fueron inauguradas. A mediados de 1979, la Municipalidad donó a la Asociación una sirena de largo alcance, que cubría prácticamente todo el radio urbano. Ésta se puso en funcionamiento el 30 de noviembre de ese año, con una cena de agasajo posterior a la inauguración. Atenta a las necesidades de la población estable del balneario Pehuen Có como así también de numerosos propietarios de casas de veraneo, la Asociación decidió la creación de una sede en la villa turística. El terreno, ubicado en la manzana de Espora, Juncal, Buchardo y Villanueva, fue donado por la Municipalidad. Muerte del bombero Héctor Siracusa El 14 de marzo de 1989 hubo un accidente en el camino que une Punta Alta con Arroyo Pareja. Un Torino chocó contra un poste de electricidad, volcó y se prendió fuego a raíz de las chispas provocadas por los cables de alta tensión. Los tres ocupantes del vehículo se hallaban en su interior. Acudieron los bomberos. Néstor Siracusa, uno de los servidores públicos, pisó uno de los cables y recibió una descarga que lo fulminó en el acto. Tenía 28 años. Hasta hoy, Siracusa es el único miembro del cuerpo activo fallecido en un acto de servicio.

Bibliografía Actas Asociación de Bomberos Voluntarios de Punta Alta Actas Sociedad de Fomento de Punta Alta, 1925-1927 El Yunque, Punta Alta, 1925 a 1927 La Nueva Comuna, Punta Alta, 1930 a 1945 La Nueva Provincia, Bahía Blanca,1985 y 1988 Nueva Época, Punta Alta, 1916 a 1926 Notas  1 Nueva Época, 18 de marzo de 1925, p.1  2 Actas de la Sociedad de Fomento de Punta Alta, acta Nº 91, 16 de marzo de 1925, folio 121  3 Nueva Época, 13 de marzo de 1917, p.1  4 Nueva Época, 5 de mayo de 1917, p.1  5 El Yunque, 26 de marzo de 1927, p.3  6 Actas de la Asociación de Bomberos Voluntarios de Punta Alta, acta constitutiva, 12 de mayo de 1927, folio 1, libro 1.  7 El Yunque, 3 de diciembre de 1927, p.1  8 La Nueva Comuna, 10 de junio de 1930, p. 1  9 La Nueva Comuna, 17 de enero de 1939, p. 1  10 Actas de la Asociación Bomberos Voluntarios de Punta Alta, 23 de noviembre de 1978, libro 10, folio 179


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La entrevista fue realizada por Guillermo Bertinat y se puede consultar en su formato completo (1 parte de 60´ aproximadamente) en el Archivo Histórico Municipal.

Severiano Argüello Vara La historia oral en la actualidad puede ser tomada como una nueva disciplina, como otra manera de ver y de hacer historia, y no meramente como un simple método al servicio de la disciplina tradicional que valoriza la solidez y validez del documento escrito. En el Archivo Histórico Municipal, la existencia de un archivo de testimonios orales permite no sólo comprender, completar y contextualizar los hechos políticos y sociales de nuestra ciudad, sino también conocer a los protagonistas (y no tanto) del pasado inmediato de nuestra ciudad con sus apreciaciones, juicios y posturas acerca de su vida misma y de su participación en la sociedad, gente que desde el anonimato muchas veces ha ido conformando la idiosincrasia y el sentir de un pueblo.

Yo ya tenía un pariente, que era bombero. También español. [...] Y bueno y yo siempre busqué de hacer bien sin apercibir nada. ¿no? Poder colaborar con algo. [...] Yo vivía en ese entonces, vine a vivir a 25 de Mayo esquina con Pellegrini. Con un pariente, me dio alojamiento y vine a vivir yo. Y a la noche después tocaba sirena y yo me levantaba igual. Yo me iba a ver, que es lo que pasaba. Y me acuerdo que un 25 de mayo no me acuerdo la noche, suena la sirena, yo me levanté... y el camión pasa por 25 de Mayo y yo lo seguí en bicicleta. Y ahí fue cuando me dice [...] «Y bueno mirá, andá el sábado de cinco a ocho por Bomberos, yo te voy a presentar al Jefe.» Y ahí llenamos la planilla [...]. Y ahí nomás ingresé. [...] El ser bombero no es cosa de otro mundo, hay que tener coraje y nada más. Y ganas de trabajar. Una vocación. No tener miedo, porque el que tiene miedo más vale que no se meta, porque hay veces que usted arriesga. No siempre, pero hay que arriesgar. No piensa en nada, eso es como combatir al enemigo. Usted piensa en que hay que combatir eso y hay que terminarlo y nada más, no piensa si le va a pasar algo, si no le va a pasar nada. [...] Usted piensa que ese incendio es su enemigo. [...] El único accidente un poco bravo fue cuando se quemó una ferretería que le decían la ferretería Beder, que estaba ahí pegado adonde esta el Banco

Severiano Argüello Vara, Español nativo de Zamora, tiene en la actualidad 75 años.

Vallemar que era, pegado ahí, una ferretería se prendió un galpón que tenía atrás, por un tambor de solvente creo que fue. Y un bombero nuestro entraba por el pasillo y reventó un tanque creo que de gasoil, solvente y lo agarró, lo agarró en la cara. [...] Ese muchacho después se fue, tomó miedo. [...] El tren que salía de Buenos Aires a mediodía. Iba pa´ Zapala acá por Bahía Blanca pasaba a las doce de la noche, más o menos. Este tren en el paso nivel [...] de Calderón ¿la ruta 3 vieja que pasaba por Espora? Venía un camión con acoplado, con combustible creo que iba pa´ Comandante Espora [...] El camión no vio ni el tren, [...] y le enganchó el acoplado. El golpe que le pegó el tren al acoplado se lo desenganchó. Que así y todo el chofer del camión ni se había dado cuenta. Se dio cuenta cuando por el espejo vio el reflejo. El chofer se salvó. Pero que pasa: al pegarle al tanque lo reventó. [...] Y ese combustible, roció toda la máquina, roció algunos vagones, se prendió fuego y la máquina [...] a los doscientos y pico, trescientos metros descarriló. Una noche cruel, lloviznaba. Eran como las doce de la noche. [...] La gente... venían durmiendo, cuando sintieron todo eso y vieron el incendio en los vagones y en la máquina. En camisón las mujeres salían pal campo. [...] Fuimos, ahí también murió el maquinista y el ayudante. [...] Eran de Guaite, esos dos murieron. Nada más.


Heladería La Argentina

En la imagen se puede apreciar a Domingo Calvo y a Irene Colino de Calvo, propietarios de la heladería La Argentina, que funcionó en la primera cuadra de Bernardo de Irigoyen, número 35. En la foto junto a ellos, familiares y los técnicos que instalaron la

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Dicen que una imagen vale por mil palabras. Es que ella muestra y demuestra lo que no se puede decir más que viéndola. Imagen para imaginar. Imaginar las voces, los olores, los roces de la piel. Los invitamos a revolver en viejos álbumes familiares, en cajitas de cartón que duermen sobre el ropero y rescatar esas fotos, memoria de celebraciones y de seres queridos. Y si pueden, acérquenlas al Archivo. Así se podrá, a partir de ellas, indagar en los hombres y en las mujeres, en los ambientes, en las actitudes y en las circunstancias que hicieron nuestro pasado común, que está hecho, en definitiva, con los pasados de cada uno de nosotros.

fabricadora de helado sobre la cual están apoyados. En ese local, La Argentina funcionó desde fines de la década de 1930 hasta que se decidió vender el negocio en 1968. La fotografía es de la década de 1950 y es propiedad de Irene y Laureana Calvo, hijas de Don Domingo e Irene. Nos muestra al negocio en plena actividad dando lugar a la fama que le acompañó durante muchos años.


Bomberos Voluntarios por Federico Merodio El crecimiento de la ciudad de Punta Alta en la década de 1920 hacía que sus habitantes necesitaran el respaldo de voluntarios para sofocar los siniestros que podían suceder. Preocupados por los incendios que ocurrían como el de varios locales del sector céntrico, que abarcaron los negocios de Peluquería y Perfumería Cavalaro (calle Irigoyen y Colón), le siguió el negocio de Librería y Afines del Sr. Ruiz y el comercio que se dedicaba a la fabricación de soda del Sr. Binelli Ese mismo día se propagó el fuego a la armería del Sr. Caraffini. Fue tal la magnitud del incendio que los vecinos de la vereda de enfrente (primera cuadra de Irigoyen impar) debieron evacuarse por el gran calor. Otro siniestro fue el del Hotel América (de madera) ubicado donde actualmente están los Scouts Almirante Brown, propiedad del Sr. Gatti, hermano de la señora de Calixto Barbieri. Asimismo, en Irigoyen y Humberto I, propiedad del Sr. Muñiz, se quemaron varios locales comerciales hasta lo que hoy es la sede del Club Rosario Puerto Belgrano (ex salón del Cine La Marina del empresario Sr. Badiola). Donde funcionó el Cine Coliseo, ocurrió un pavoroso incendio, falleciendo el Sr. Marcolla que oficiaba de operador (oficio peligroso por el material inflamable de las cintas de celuloide). Era el cine–bar Los Dos Chinos. En esos tiempos todas las inquietudes e intereses de los ciudadanos se trataban en las mesas de los famosos bares, como el Londres, de la calle Humberto I, propiedad de los hermanos Merodio. Allí concurrían marinos, el Dr. Ayala Torales,

visitantes famosos como Gardel, Razzano, entre otros, como así también las comisiones de las diversas instituciones que se iban formando, una de ellas la de la Asociación Bomberos Voluntarios. Al mencionar Asociación Bomberos Voluntarios de Punta Alta, se viene inmediatamente a la memoria el nombre de Juan Yulita quien fue su fundador. Dotado de un espíritu inquieto, puso su empuje y visión al servicio de las más nobles causas. Había nacido en Rosario de Santa Fe el 24 de julio de 1874. Ingresó a la Armada como grumete cuando tenía 15 años, fue trasladado a Puerto Belgrano en 1918. Se retiró con el grado de suboficial principal en el año 1925. En ese año se estableció con su familia en Punta Alta. Entre sus múltiples actividades, era socio del Círculo de Retirados de la Armada, presidente de la Comisión Pro-pavimento, delegado ante la Confederación de Sociedades de Fomento de Bahía Blanca, etc. Como secretario de la Sociedad de Fomento bregó por la autonomía de Punta Alta, acto que no llegó a ver concretado porque falleció tres años antes, el 1º de mayo de 1942 a los 68 años. Don Juan lucía con orgullo su casco bomberil en todo momento, para entusiasmar a sus pares. El 12 de mayo de 1927 nacía la Asociación de Bomberos Voluntarios. Formaban la comisión los señores Juan Yulita, Julián Monterrubio, Enrique Moretti, Pablo Álvarez Gordo, Julián Ateiro, los hermanos Benuzzi, Honorio Reguito, Casamayor, Ampuero y otros más. Sus principios fueron duros, los materiales escasos, trozos de manguera y un bombillo de arrastre, montado sobre una plataforma de madera de accionamiento manual. El alerta que se usaba en ese momento era hacer estallar una bomba de estruendo; por lo general se encargaba de ello el señor Benuzzi. El primer cuartel estaba situado en la primera cuadra de Rivadavia, vereda impar. En ese mismo local funcionaron también la Comisaría y la Sala de Primeros Auxilios. Su estructura aún se conserva. La comunidad valora el espíritu de abnegación y sacrificio de nuestros Bomberos. Varios dieron su vida por sus semejantes, siguiendo los buenos deseos de los pioneros, manteniendo ideales que ellos sembraron y honrándolos por su hombría de bien y la voluntad de colaborar con el prójimo.


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Patrimonio arquitectónico por Arq. Graciela Britos

Cuartel de bomberos Reseña histórica En marzo de 1930 se pudo concretar un hecho que fue hito en la vida institucional de la ciudad: se iniciaron las obras del cuartel de bomberos en el terreno ubicado en la calle Mitre entre Brown y Murature. Los planos de la obra correspondieron al constructor Armando Gattamorta, quien fue autor de otras obras importantes, como del Teatro Colón de la Sociedad Italiana, entre otras . Como ya quedó dicho en la nota de tapa del presente número, el 8 de junio se colocó la piedra fundamental del edificio. Sin embargo, la falta de fondos y la peculiar coyuntura económica del país (la crisis de los años ‘30), conspiraron para demorar la obra más de lo previsto inicialmente. De este modo, pasaron nueve largos años para que el edificio terminara de construirse.

Finalmente, el 15 de enero de 1939, quedó oficialmente inaugurado el cuartel en calle Mitre 527, donde aún hoy funciona la entidad. En un principio, el edificio contaba con dos habitaciones y un salón que fue ampliado después. Luego se construyó un vestuario y una «casita habitación» para el sereno de las instalaciones. En 1980, en un terreno ubicado en Brown 570, y cuyos fondos son contiguos a los del cuartel, se comenzó la obra de ampliación de la sede. El proyecto de Omar Ebers (tres oficinas en planta baja, un dormitorio en el primer piso, un casino y un salón de fiestas), aún aguarda su inauguración.


Desarrollo histórico estilista Este estilo nació en contraposición al Art Nouveau y a su excesiva carga de elementos ornamentales tomados de la naturaleza (flores, plantas, etc.). Si bien sus primeros ejemplos datan de alrededor de 1920, fue en la Exposición Internacional del Arte Decorativo, realizada en París en 1925, donde tomó el nombre de Art Decó y se lo reconoció como movimiento. Sus características fundamentales son su geometría ordenadora; movimiento de volúmenes; utilización de nueva tecnología, como el hormigón armado y el hierro, superficies vidriadas y elementos como pirámides, cubos y prismas a modo de ornamentación. En su momento,el Art-Decó surgió como la expresión de lo «moderno».

Adaptación tipológica -En nuestro ejemplo, este movimiento se refleja en varios elementos: -la geometrización de las formas. -el juego volumétrico, dado por las diferentes alturas. -la utilización de nuevos materiales como el hierro, usado a modo de barandas que forman el remate de los volúmenes. -Superficies vidriadas lineales.

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Novedades REVISTA

Los italianos y la construcción del Teatro Colón de Punta Alta (Lic. Gustavo Chalier, Angélica Cejas; Archivo Histórico Municipal, 2003; 86 pág.) Con esta obra, el Archivo Histórico Municipal cumple con la tarea de presentar un trabajo más de investigación histórica surgido de la interacción con instituciones y personas de la comunidad puntaltense. Este es, pues, uno de los objetivos del Archivo: servir de nexo entre la gente y su historia. Este libro nace del trabajo de recopilación documental sobre el Teatro Colón de Punta Alta que, pacientemente y durante años, llevó a cabo Angélica Cejas. Su interés se originó en sentir esa sala como propia, a raíz de su vinculación al arte escénico. Con las voluminosas carpetas acercadas por la señora Cejas, el equipo técnico del Archivo elaboró un texto utilizando ese material como base. Fue necesario completar las lagunas documentales con material existente en su acervo. Asimismo, se recurrió a la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos Unione e Progresso, la cual facilitó los libros de Actas y brindó su apoyo incondicional al proyecto. También se aprovechó la oportunidad para enmarcar la obra de fundación del Teatro Colón dentro del proceso de la inmigración italiana en nuestra ciudad. Fenómeno que, pese a su importancia cuantitativa y cualitativa, no había sido abordada ni sistemática ni profundamente hasta la actualidad. Por eso, la primera parte del trabajo muestra el significativo aporte de los italianos al poblamiento inicial del partido.

Puede adquirirse en la Sociedad Italiana de P. Alta y en el Archivo H. Municipal

Urquiza 123 (02932)432063 de martes a viernes; de 08:30 a 17:30; sábados de 10 a 13 y de 16 a 19; y los lunes de 08:30 a 14:00.

Mitre 101 - (02932)432214 archivohm@yahoo.com.ar de lunes a viernes de 07:00 a 19:00

Museo Naval de lunes a viernes de 10:00 a 17:00 ; sábados y domingos de 13:00 a 17:00. Para consultas, llame al (02932)487526

Museo Baterías de lunes a viernes de 08:00 a 13:00; sábado, domingo y feriados de 10:00 a 12:00 y de 14:00 a 17:00 (02932)-488325.


Revista El Archivo Nº 11 - Agosto 2004