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editorial

Municipalidad de Cnel. de Marina Leonardo Rosales Punta Alta Dirección de Cultura

autoridades

Ing. Néstor Hugo Starc Intendente Municipal

Fernando Quiroga DIRECTOR DE CULTURA

equipo de trabajo coordinación general Prof. Luciano Izarra

investigación y texto Prof. Fernanda Martel entrevistas Prof. Guillermo Bertinat colaboradores Lic. Gustavo Chalier Arq. Graciela Britos Prof. Romina Amarfil Lic. Sergio Soler Lorenzo Ramos Roberto Hernández diagramación y diseño D.G. Mauricio Rossello impresión Multigráfica

Alcanzar veinte números de una revista cultural local sin fines comerciales, es un logro nada desdeñable. La revista El Archivo ha llegado a ese mágico número que la coloca en la senda de la continuidad merced al apoyo incondicional de lectores y anunciantes, que posibilitan y quieren que esta publicación prosiga con su tarea de difundir distintos temas de historia local, contribuyendo de este modo a forjar el sentido de pertencia de la comunidad rosaleña. En esta oportunidad nos complace mostrar el origen del único Monumento Histórico Nacional que tenemos dentro del partido de Coronel Rosales: la IV Batería, la que, junto a sus compañeras, fueron diseñadas por el ingeniero Luiggi para la defensa de la Base Naval. Hoy inactivas, su presencia testimonia una época plena de confianza en el futuro y en el progreso del país. En esta nota, el lector advertirá que el relato del pasado se nutre no sólo del registro histórico convencional sino también de una serie de leyendas que logran otorgarle otro significado (más vivo, más sentido, más humano) y que operan hasta épocas recientes con la misma fuerza de antaño. Asimismo las Baterías, son un fuerte indicador de lo que la acción del hombre puede hacer para dominar el entorno. La gran forestación que rodea el complejo, junto a la que impera en el mismo Puerto Militar, posibilitaron la habitabilidad de la zona, antes a merced de los vientos y del clima riguroso. Y es un ejemplo vivo de lo que los árboles- plantados, cuidados y mantenidos- pueden hacer por el poblador. En este sentido también elegimos para la sección Nuestro pasado en imágenes otra lucha del hombre contra el arenal: el Barrio Göttling, surgido a mediados del siglo XX. Como siempre, El Archivo acepta cualquier tipo de sugerencias y aporte de material que tienda a mejorar nuestro producto y a difundir la información, a fin que podamos proseguir la celebración de cada nuevo número con nuestros lectores, que son los destinatarios finales de esta publicación.

sumario Nota de Tapa | Las Baterías Histórica artillería de costa

Patrimonio Arquitectónico | Bateria Histórica Entrevista | Abel Rodriguez Nuestro Pasado en Imágenes Novedades Foto de Tapa: Prueba de la Batería VI. 19 de diciembre de 1902

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Esta revista ha sido declarada de «Interés Legislativo» por la Honorable Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires - Resolución N° D/2030/04-05, por el Honorable Concejo Deliberante de Cnel. Rosales - Decreto Nº 45/04 y de «Interés Provincial Cultural» por el Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires, resolución Nº 191/05.

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por Fernanda Martel

Las Baterías

Histórica artillería de costa

En Coronel Rosales existe un Monumento Histórico Nacional que muy poca gente conoce y valora. Se trata de la IV Batería, que forma parte del complejo de Artillería de costa, más conocido como Baterías. Éste es un conjunto de instalaciones construidas con el objetivo de servir de defensa de la Base Naval Puerto Belgrano, que custodiaban su canal de acceso. Fueron erigidas simultáneamente a las obras del Arsenal, por lo que sus orígenes marchan casi en paralelo, aunque con los años supieron ganarse una historia (y una leyenda) propia e identitaria.

Los inicios

La construcción del complejo naval estuvo vinculada a ciertas concepciones geopolíticas internacionales del siglo XIX, que ponían el acento en la importancia del poder naval para el desarrollo de las naciones. Esta idea, también fue tomada por la Argentina, para desarrollar su Marina. El peligro real que representaba el conflicto existente con Chile en relación al trazado de los límites fronterizos, marcó la necesidad de contar con un puerto militar que permitiera a las naves estar más cerca del territorio por controlar, además de ocuparlo efectivamente. Esto se plasmaría en 1898, cuando bajo la dirección del ingeniero Luis Luiggi comenzó a construirse lo que hoy es la Base Naval Puerto Belgrano.

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Las baterías

El sistema defensivo costero del Puerto Militar consistió en la costrucción de cinco fortificaciones, denominadas baterías, distantes a 14 kilómetros al este de aquél. Numeradas III, IV, V, VI y VII, abarcaban una longitud aproximada de 11 kilómetros de costa. Los cañones fueron adquiridos en 1889, a un valor de un millón de pesos, y fueron depositados en el arsenal de Zárate a la espera de la construcción de las baterías. En el proyecto original estaba contemplado la construcción de más baterías, que no llegaron a concretarse debido a los recortes presupuestarios que sufrió la obra. Según el plano confeccionado por Luiggi en 1897, se advierte que iban a ubicarse en la otra margen del canal de acceso, más precisamente en el denominado banco Toro e isla Bermejo (“Baterías de costa sur”), mientras que las “Baterías de costa norte”, se ubicarían sobre la costa


Vista general de la BateríaVII al momento de emplazarse los cañones.1900

continental. Posteriormente, y seguramente debido a restricciones presupuestarias, el proyecto se modificó. Ya en el plano de 1899 se observan todas localizadas donde se emplazan actualmente, es decir, en la costa norte de la ría. Según ese documento, se proyectaron más baterías que no fueron construidas: la III bis (con dos cañones Krupp de 270 mm.) y las II, I y 0 (con cuatro obuses Krupp de 280 mm cada una).

Su construcción, obra de titanes

Al momento de iniciarse las obras del complejo naval los planos generales y ubicación de las baterías estuvieron a cargo del ingeniero mayor de Artillería de Costas J. B. Villavecchia, bajo la dirección general del ingeniero Luiggi. La obra le fue adjudicada a la empresa constructora holandesa Dirks, Dates & Van Hattem. De todos los trabajos que comprendían el proyecto general, los llevados a cabo en Punta Sin Nombre eran los que revestían mayor confidencialidad, en el marco de un clima de tensión y amenaza bélica por causa del conflicto internacional existente con el país trasandino. Por ende la prensa era cautelosa en cuanto a la información que daba sobre el tema y evitaba hacer comentarios puntuales, pues “tratándose de obras de defensa nacional, el periodismo debe abstenerse de publicar datos, que pueden ser perjudiciales para aquella” Es más, se

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Montaje de cañón Krupp sobre la línea del Ferrocarril Estratégico

habían organizado viajes en carruaje desde Bahía Blanca para recorrer las obras, pero estaban exceptuadas las baterías, dónde sólo se admitía la entrada a personas con carácter oficial. La construcción y montaje de los cañones fue, sencillamente, una obra titánica pues a la precariedad de medios y herramientas debió sumársele las grandes distancias y la desolación del terreno. Al principio el traslado de las piedras para el revestimiento de las casamatas como así también los cañones se hizo con carretones tirados por cinco yuntas de bueyes, tarea que demandaba varios días dado que en oportunidades lograban avanzar hasta dos kilómetros por día. Los bloques de piedra se traían, desde Sierra de La Ventana mientras que las piezas de artillería eran recogidas en Grünbein, donde las dejaba el ferrocarril. Afortunadamente, con la habilitación del llamado ramal estratégico, en agosto de 1898, los trabajos pudieron adquirir mayor vigor. No obstante, como se dijo antes, por razones de economía varios de los trabajos previstos por Luiggi en el proyecto original debieron eliminarse , y los que seguían vigentes se retrasaron, fundamentalmente por falta de materiales. En este sentido, para 1899, a un año de iniciarse los trabajos, la III Batería estaba terminada, a la espera de las pruebas iniciales, la V lo estaba en sus instancias finales pero las demás estaban directamente paralizadas. Como era de esperar pronto comenzaron a escucharse críticas en torno al avance de la obra como así también en referencia a aspectos de índole técnica. Se decía que el hormigón del asiento de los cañones no tenía la consistencia necesaria, que el modelo de

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los cañones era ya anticuado, que carecían de pantallas acorazadas, que la orientación era defectuosa y que en sí estaban mal ubicadas. Los ánimos se aplacaron bastante con la designación del teniente Félix Dufourq, en ese entonces a cargo de la Dirección General de Armamento, para que juzgara en forma definitiva la confiabilidad de los trabajos realizados y por realizar. Dufourq, que había sido el primer oficial en bregar por el establecimiento del Puerto Militar en el sitio donde está emplazado, tenía una excelente relación con Luiggi, quien siempre lo consideró fundador del establecimiento naval. Además su pericia técnica era una garantía contra los rumores críticos que se habían levantado. Pese a ciertas deficiencias menores, el aspecto de las construcciones era bueno, y mediante una profusa correspondencia epistolar entre Dufourq y Luiggi, aquellos detalles se fueron subsanando.

La forestación

La zona donde estaban ubicadas las baterías era poco menos que


El ingeniero Luiggi y el presidente Julio A. Roca en recorrida a las obras (noviembre de 1900)

inhabitable por la gran cantidad de arena de los médanos que volaba en los días de viento. Esto no era solamente incómodo sino que ocasionaba serios inconvenientes de salud entre los operarios, quienes recurrentemente sufrían de afecciones en los ojos. Tal es así que el Teniente Coronel Ángel Allaria, jefe del Cuerpo de Artillería de Costas tuvo que distribuir antiparras entre su personal. Pero además de esta medida de coyuntura, encaró un ambicioso proyecto de forestación, desarrollado a la par que se materializaba la construcción de las fortificaciones. Dadas las características de la zona, esta operación era poco menos que vital, ya que los árboles dotaban a la región y a su futura población de reparo a los fuertes vientos, sombra en el implacable verano y actuaban como regulador térmico y purificador del aire. Por ello pese a las críticas iniciales de los agrónomos, que no creían que pudieran crecer árboles en estos áridos suelos, Allaria otorgó a la forestación mucha importancia. En la memoria de 1900 se informaba: “Se han hecho ensayos de plantaciones que comprueban que en las regiones de Punta Sin Nombre deben ponerse sauces y álamos en las hondonadas y en todo el resto de la zona, exceptuándose los médanos vivos, pinos, eucaliptos y tamariscos. Con este fin se hará un vivero de 150.000 pinos y 50.000 eucaliptos con las 200.000 macetas que debe mandar la Intendencia” . Como en Punta Alta y el Puerto Militar el impulsor de la forestación fue Luiggi, en la zona de Baterías la herencia de Allaria se encuentra en cada árbol que puebla el antes arenoso terreno.

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Autoridades nacionales en la colocación del escudo argentino en el coronamiento de la Batería V (1901)

Inauguración de las baterías

El día 9 de mayo de 1899 se inauguró con un tiro de artillería la III Batería. Doce granadas de 250 kg fueron disparadas por los cuatro cañones del emplazamiento, bajo la dirección de Dufourq y el teniente coronel Carlos Mallo, recientemente designado jefe del Batallón de Artillería de Costas . Desde ese día la Artillería de Costa, hoy Infantería de Marina, quedó incorporada a las actividades de Punta Sin Nombre, trasladándose definitivamente un año después, siempre bajo el mando del teniente Mallo, su primer comandante. Oficialmente, las cinco baterías fueron inauguradas por el presidente Julio A. Roca durante la Gran Revista Naval desarrollada los días 17 y 18 de mayo de 1901, donde se integraron a las maniobras de la Flota, con un desembarco de tropas y el tiro con los cañones sobre blancos remolcados. Estas maniobras de tiro fueron muy exitosas lo que llevó al presidente a recompensar de su bolsillo a los cabos apuntadores. Durante 50 años más ellas continuaron defendiendo la entrada de la Base Naval, permaneciendo activas y listas a entrar en acción, hasta 1949 en que se llamaron al definitivo descanso. El 28 de octubre de ese año se realizó el último ejercicio de tiro, con la IV Batería. En la actualidad ella es la única que conserva todos sus cañones y pertrechos, y fue declarada en 1961 Monumento Histórico Nacional por decreto del Poder Ejecutivo Nacional Nº 10525.

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Penados en las Baterías

Tal vez un hecho que no es muy conocido es que en los trabajos para construir las baterías fue ocupada mano de obra de penados que eran derivados allí para cumplir parte de su condena. Su custodia era responsabilidad del Comandante del Batallón de Artillería de Costas y se llevaba a cabo de acuerdo a un reglamento interno, oportunamente elevado al Ministerio de Marina y aprobado en julio de 1903. De acuerdo a tal reglamento al llegar pasaban por la peluquería donde eran rapados, luego se les proveía el vestuario, se les confeccionaba un prontuario y por último eran fotografiados. A continuación quedaban a cargo de un Sargento Celador quien vigilaba que trabajasen y se comportaran correctamente. Estaban clasificados en cuatro categorías A, B, C y D de acuerdo a si su conducta era excelente, muy buena, buena o mala. Se los llamaba y designaba con un número y debían respeto y obediencia a todo el personal militar y civil del batallón.


Arriba: Comandante Carlos Mallo. Abajo: Sargento Pablo Funes.

Se les permitía hablar lo indispensable y no podían gritar ni cantar. Dentro de la rutina diaria debían trabajar por lo menos diez horas, disponían de ocho horas para descanso y el resto del tiempo se destinaba a comidas, higiene y recreo. Mientras realizaban los trabajos los penados eran vigilados por dos centinelas armados con fusil cargado y en los casos de tener que trabajar fuera de la Comandancia, cada ocho individuos eran custodiados por cuatro centinelas. Hasta el lugar eran conducidos esposados, de a dos, y se les advertía que en todo momento se abriría fuego en caso de desoír la primera voz de alto. Durante el trabajo los custodios vigilaban que los penados no perdiesen el tiempo, no fumasen, que obedeciesen a los encargados de las tareas y guardasen el orden. Aquel que se negaba a trabajar se le suspendía la comida y únicamente se le suministraba agua. Otros castigos disciplinarios eran el pase a una categoría inferior, plantón, encierro (en un calabozo oscuro) y camisa de fuerza. En caso de evasión de algún condenado se solicitaba su inmediata captura al Jefe de Policía de la Capital Federal, al de la Provincia y a los comisarios la zona, además del Jefe de Puerto Militar.

La leyenda del capitán sin cabeza

Al relatar la historia de las baterías no podemos pasar por alto al capitán sin cabeza , un fantasma que desde los primeros tiempos, especialmente en noches

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ventosas, merodeaba por el lugar, cabalgando por las desoladas playas o caminando solitario por los techos de las fortificaciones. Lamentablemente, hoy ya casi no se lo ve. Si alguna función tienen los mitos es la de reforzar la identidad del grupo por el que circulan. Además, poseen una evidente acción pedagógica, al ejemplificar mediante una historia, las conductas deseables o indeseables. Se cuenta que el fantasma lucía uniforme de principios de siglo, botonadura al pecho, bandolera y cinto, botas altas. A caballo, decapitado, manaba sangre por la herida. Incluso se cuenta que una vez una patrulla le abrió fuego en conjunto, en la IV Batería. Pero como por años fue rutina que los oficiales de guardia pasaran la novedad de sus visitas en forma verbal pero sin asentarlo en el libro de guardia, no hay confirmación documental del hecho ¿Quién era ese misterioso espíritu? Se decía que era el alma de un teniente coronel que había sido asesinado, mientras cabalgaba, por un sargento quien, trepado a un árbol, cerca de la VII Batería, esperó su paso y le rebanó la cabeza de un golpe de sable. El infortunado oficial siguió montado en su caballo y el rigor mortis le hizo espolearlo, por lo que llegó erguido a la guardia de la Base, causando una profunda impresión a los presentes. Se decía además que el asesino había enterrado la cabeza y huyó; algunos comentan que posteriormente fue capturado y fusilado. Otra versión aseguraba que la muerte del oficial se

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había sucedido al enfrentarse a duelo de sables con un camarada, con quien se disputaba el amor de una mujer. La playa había sido elegida como el “campo de honor” para dirimir el conflicto. El enfrentamiento terminó con la decapitación del desafiante quien, sangrando a borbotones y blandiendo su espada, se encaminó hacia el mar. Repasando la historia de Baterías no se registró un hecho de tales características, pero sí se produjo el homicidio del teniente coronel Carlos Mallo, como se dijo, el primer comandante del Batallón, la noche del 10 de mayo de 1900. Consignan las crónicas que Mallo fue muerto en su despacho, a manos del sargento 2º Pablo Funes, quien días atrás había sido degradado por deficiencias en el servicio. El suceso se desarrolló cuando Funes era increpado por haber hablado a sus compañeros respecto de lo injusta que fue su degradación, en castigo de una falta no cometida. En la discusión Mallo abofeteó a


ESTUDIO INTEGRAL TEL. 02932-427968 · BROWN 67

Julio Amaya ABOGADO

Sebastián Amaya ABOGADO

Germán Amaya

INGENIERO ELECTRÓNICO

Guatavo Aranda ARQUITECTO

Carolina Lascano LIC. PSICOLOGÍA

Ana Marcos

TRADUCTORA P. DE INGLÉS

Juliana Tomassini CONTADORA PÚBLICA


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Baterías contruidas Baterías sin construirproyectadas en el plano de 1897. Baterías sin construirproyectadas en el plano de 1899.

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Referencias

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Base Naval

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Banco del Toro Isla Bermejo

Funes quien, enfurecido, le asestó dieciocho veces con el sable bayoneta de su fusil Mauser. Cuando los oficiales del Cuerpo advirtieron lo que pasaba y fueron al lugar hallaron a Mallo agonizante, en un charco de sangre. Se soltó una paloma mensajera en procura de auxilio pero la tormenta de aquella noche desorientó al animal, que llegó recién a la mañana siguiente, cuando ya no había nada por hacer. Días después Funes fue trasladado a Buenos Aires para ser juzgado, en medio de opiniones contradictorias, pues habían quienes lo consideraban “un pobre enfermo” tal como fueron las últimas palabras de Mallo mientras otros lo defendían asegurando que había sido “insultado y ultrajado” sin justificación. El Consejo de Guerra y Marina lo condenó a presidio por tiempo indeterminado pero en 1910 el presidente Figueroa Alcorta le conmutó

la pena por lo que el 1 de agosto de 1911 quedó en libertad. El teniente coronel Ángel Allaria fue nombrado para ocupar el lugar del teniente asesinado, pero la memoria colectiva retuvo a Mallo para siempre como inmortal custodio de las Baterías . Como puede apreciarse, en los orígenes de las Baterías se conjuga historia y leyendas, relatos múltiples que conforman una trama única que es digna de conocerse, pues hace a la identidad de todos los rosaleños.

Fuentes: . Crespi Valls, Antonio; “Gran Álbum de Punta Alta”; editorial Sureña; Bahía Blanca; 1941. . Errecaborde, Jorge Alberto; “Anecdotario de la Infantería de Marina de la Armada Argentina”; Instituto de Publicaciones Navales; Buenos Aires; 1997. . Lucá, José; “Reseña histórica del Monumento Histórico IV Batería”; s/f. . Noriega, Patricia del Valle; entrevista al capitán de navío de IM (RE) Raúl Noziglia; s/f. . Oyarzábal, Guillermo A.; “Argentina hacia el sur. Construcción social y utopía en torno a la creación del primer Puerto Militar de la República (1895-1902); Instituto Nacional Browniano; Buenos Aires; 1999. . Revista Del Mar; Año XLI Nº 144; octubre de 1996. . Revista Desembarco; Año XXIII Nº 99 mayo-junio de 1979. . Sonvico, Francisco G; “Hitos históricos y culturales relacionados con la creación del Puerto Militar de la Bahía Blanca, hoy Puerto Belgrano” . Triadó; Enrique Juan; “Historia de la Base Naval Puerto Belgrano”; Instituto de Publicaciones Navales del Centro Naval; Buenos Aires; 1992 El Archivo Histórico Municipal agradece la colaboración de Mariana Baravalle de la Hemeroteca de la Biblioteca Nacional y al Museo Histórico de la Infantería de Marina.

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El Suboficial Principal Abel Rodríguez forma parte del personal del Museo Histórico de Baterías. La entrevista fue realizada por Guillermo Bertinat y tiene una duración de 30 min.

eran los que tenían que poner el proyectil. Le calculo que eran el cincuenta por ciento, porque pueden hacer muy bien los cálculos pero si cuando introducen los datos los introducen mal, sale para cualquier lado. Cuando traen la luz eléctrica acá y el tendido telefónico también se le coloca […] la comunicación al cañón. […] Creo que en el veinte, más o menos llega la luz acá y la parte de las comunicaciones. (Con respecto a la leyenda del Capitán sin Cabeza) Bueno, primero hay un hecho real. Y a través del hecho real nace la leyenda. En este caso, con lo que sucedió acá en Baterías, es que en la Batería número siete la más cercana al Puerto Militar la más cercana donde estaba el comando de la batería el Teniente Coronel Mallo discute con el Sargento Pedro Funes, con lo cual el sargento, lo mata. Del momento que lo apuñala Funes, Mallo no pronunció ninguna palabra. Lo mismo que cuando lo estaba atacando el Sargento lo único, pidió auxilio a la guardia. Gritaba “me están matando, me están matando”. Por las consecuencias de la herida, Mallo al otro día falleció. Y quedó en baterías la famo-

Abel Rodríguez Había mucha rapidez (para construir las Baterías) primero porque nuestros vecinos ya estaban por entrar en guerra y acá el puerto había que terminarlo lo más rápido posible. Se termina el puerto cuando entra el buque creo que es el acorazado San Martín, en 1902 y ya estaban las baterías listas. En 1892 hace tiro una batería, la III, hace tiro la primera vez. El 9 de mayo se lo toma como fecha de creación de la Base Baterías. Pero la inauguración con el tiro de todas las baterías fue en 1902, el 17 de mayo. Viene Roca, recorre, ve la entrada […] del buque al dique […]. Y también hacen tiro las baterías allá de Puerto Belgrano. […] La III estuvo lista y tiró el 9 de mayo de 1899. Las otras a posteriori. […] Tiraron primero de a un cañón después tiraron, los cuatro cañones juntos. Y en aquel tiempo dependía mucho de la destreza, no solamente de los que hacían los cálculos para tirar, que era importante también, pero más importante, creo yo, eran los apuntadores que tenían que introducir los datos y apuntarlos. Esos eran los que estaban al costado del cañón, que

sa leyenda del “Capitán sin Cabeza”. Que eso servía para, en las noches, cuando los conscriptos, en aquel tiempo hacían el servicio militar acá en la zona de Baterías, en la oscuridad de la noche, no intentaran dormirse, o ese tipo de cosas, se les contaba que iba a venir un Capitán a caballo sin la cabeza y si lo veía durmiendo le iba a cortar el pescuezo y se lo iba a colocar él en su cabeza. Así que la leyenda del Capitán sin cabeza empezara a circular por toda la guarnición Baterías. Y, en Baterías, la persona que no está acostumbrada a la noche lo sacan, a mi me sacaron… yo tal vez, vivía en el campo, pero nunca anduve en el campo de noche. Ni quedarme a dormir de noche en el campo solo. Uno cuando está de guardia está solo en un puesto, ponéle debajo de los árboles. Y el ruido y la mente, hacen que bue, hacer cualquier cosa. Y también buscara dormirse y eso hacía de que el centinela se mantuviera atento toda la noche. Es más algunos por ahí más supersticiosos, capaz que veían pasar un pájaro en la penumbra, pensaban que era una persona, que era el Capitán que andaba. […] Se le fueron agregando cosas digamos a la leyenda y yo le calculo que en la época del veinte, cuando hacían el servicio militar acá, la gente era más supersticiosa en aquel tiempo. La gente que venía a hacer el servicio militar venían de distintos lugares con sus creencias y bueno y estas supersticiones y creencias hay en todo lugar. Hay personas que dicen haberlo visto cabalgar al Capitán sin Cabeza. […] Yo llegué acá a Baterías en el año setenta y siete y se hablaba era de Capitán sin Cabeza. Después aparecían otras como La Viuda Blanca y un montón de cosas, acá en Baterías donde dice que, pero ya es parte de la leyenda y superstición. Que gente ha andado, por ejemplo hay gente que salía a correr por las playas y se le apareció una mujer toda vestida de blanco. Es más hay gente que llegaba por comentarios, de compañeros, que llegaban todos asustados que realmente la habían visto. Una mujer toda vestida de blanco. 11


Batería Histórica El 9 de mayo de 1899 se inaugura la primera de una serie de baterías de defensa en el inicio de la ría. Es la Batería III. Se efectúan pruebas de artillería a un blanco fijo ubicado en el banco Toro a 4.500 metros de la costa. El presidente Julio Argentino Roca no pudo asistir pero envió un telegrama que fue leído por el ingeniero Luis Luiggi. De las nueve baterías proyectadas para la defensa de la costa sólo se construyeron cinco: III, IV, V, VI y VII. Quedando por construir las baterías 0, I, II y III bis. En la actualidad la Batería IV está declarada Patrimonio Histórico junto con la isla Pavón desde 1961, según decreto N’ 10525 firmado por el presidente Arturo Frondizi.

Sistema Constructivo

La Batería estaba formada por cuatro plataformas donde se ubican los cañones Krupp. Junto a cada plataforma se ubica una casamata o “blocao” donde se guardan los pertrechos, la pólvora y los proyectiles. El término “blocao” es la adaptación de “block house”, éstas eran construcciones afortinadas de madera que servían para la defensa y podían ser trasladadas. Aquí no sólo se adapta el término, sino que, se modifica la construcción, ya que no es desmontable y tampoco es de madera. Los muros llegan a tener un espesor de 3 metros en el sector que da a la costa. Se revisten con sillares (piedras grandes talladas) de granito. Las piedras se extraían de las canteras ubicadas en Sierra de la Ventana. Se cortaban y tallaban de acuerdo a un plano que especificaba las medidas de corte de cada una y se les colocaba un número para que el encastre fuera perfecto. 12


por Arq. Graciela Britos

Las piedras rectangulares que correspondían a esquinas y zócalos de los blocao y casamatas, se tallaban con un bisel y se martelinaban. Este sistema constructivo se denomina “de sillería”, por la ubicación de una piedra (sillar), al lado de otra con cortes de encastres perfectos. Sobre las cuatro plataformas se ubicaban, los cuatro cañones construidos en la ciudad de Essen, en Alemania. Son cañones Krupp de 24

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centímetros de diámetro con un alcance de 14 kilómetros; un sector de tiro de 120º y un ángulo de tiro de 19º máximo y 6º mínimo. Los mismos cañones ya se habían instalado en la isla Martín García.

Simulación y camuflaje de la defensa costera

Las cinco baterías construidas, en una longitud de costa de 11 kilómetros, pasaban desapercibidas desde el mar, debido a la construcción de taludes que simulaban médanos que predominaban en la geografía costera.

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Dominando médanos en Barrio Göttling En 1950 comenzó a plasmarse el proyecto de urbanización proyectado por el arquitecto Dante Patrignani para los terrenos que fueron propiedad de Federico Gerardo Göttling. Como esta zona, ubicada detrás del cementerio, era medanosa, Göttling, antes de lotear las tierras, procedió a su nivelación, a fin de que fueran aptas para construir los chalets característicos. El trabajo se efectuó utilizando el llamado pala de buey, de 1’20 m. de ancho, arrastrado por caballos y 14

que llevaba la arena hacia zonas más bajas. El equipo de arrastre de tierra, que constaba también de una yegua blanca, fue manejado por el primer poblador del sector, que oficiaba de peón y cuidador de los terrenos: Lorenzo Lobos. En pocos años el arenal se convirtió en un barrio densamente poblado y forestado y se repitió una constante en la historia puntaltense: la modificación del entorno natural y del paisaje de médanos por la acción del hombre. Las fotos que ilustran esta nota fueron donadas al Archivo Histórico Municipal por Sabina La Forgia de Patrignani, esposa del arquitecto Dante Patrignani.


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Novedades

Museo Histórico de la Infantería de Marina

Creado en el año 1975, se encuentra ubicado en la Base de Infantería de Marina Baterías, distante a 15 km de la ciudad de Punta Alta. Funciona en el antiguo edificio del Comando de Infantería de Marina, con el objetivo de enriquecer el patrimonio cultural e inculcar el valor histórico y el espíritu patriótico de quiénes dieron origen y trascendencia a ese componente naval. A través de sus salas se brinda un recorrido temático con distintos objetos y materiales que atestiguan el proceso evolutivo de la historia de la Infantería de Marina, y cuenta también con un completo Archivo Documental y fotográfico. Además ofrece un recorrido por la IV Batería, declarada en 1961 Monumento Histórico Nacional por su atractivo histórico de nivel excepcional. La entrada es libre y gratuita. El ingreso se efectúa por el Puesto Nº 1 de la Base Naval Puerto Belgrano para luego tomar el camino estratégico hasta la Base Baterías. Las visitas podrán ser coordinadas de lunes a viernes de 08.00 a 11.00 horas llamando al número telefónico 02932- 488325.

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Museo Naval

Mitre 101 - (02932) 432214 archivohm@yahoo.com.ar de lunes a viernes de 7:00 a 19:00.

de lunes a viernes de 8:00 a 15:00; sábados y domingos de 15:00 a 19:00. Para consultas, llame al (02932) 487104.

Museo Histórico Humberto I 285, (02932) 428261. de lunes a viernes de 8:00 a 12:00 y de 17:00 a 19:00 ; sábados de 17:00 a 19:00.

Museo de Ciencias Naturales Urquiza 123 (02932) 432063 lunes de 8.30 a 13.30 de martes a viernes; de 8:30 a 17:30.

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Museo Histórico Infanteria de Marina de lunes a jueves de 8:00 a 13:00 y de 14:30 a 16:00; viernes, de 8:00 a 11:00. Para consultas, llame al (02932) 488325.

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Revista El Archivo Nº20 - Noviembre 2008