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Editorial

Municipalidad de Cnel. de Marina Leonardo Rosales Punta Alta Dirección de Cultura

autoridades

Ing. Néstor Hugo Starc Intendente Municipal

Fernando Quiroga DIRECTOR DE CULTURA

equipo de trabajo

coordinación general Prof. Luciano Izarra entrevistas Prof. Guillermo Bertinat investigación y texto Prof. Fernanda Martel colaboradores Prof. Romina Amarfil Lic. Gustavo Chalier Arq. Graciela Britos Federico Merodio Gaspar Totoro Lorenzo Ramos Lic. Sergio Soler Prof. Paola Centurión diagramación y diseño D.G. Mauricio Rossello impresión Multigráfica

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Nuevamente El Archivo está en la calle. Es ésta la primera edición del 2004 y el número 10 de esta publicación que ya se ha hecho una sana costumbre para los puntaltenses, siempre deseosos de conocer la historia local. En esta oportunidad, la nota de tapa trata acerca de un tema que siempre estuvo presente en la memoria colectiva: la masonería. Producto del medioevo, y contrariamente a lo que muchos creen, la masonería no es una secta religiosa ni ocultista. Tampoco es una organización clandestina; pero la existencia de ritos iniciáticos más o menos secretos, que incluyen símbolos de antigua data, la ha rodeado de un clima de penumbra y misterio que se presta a suspicacias y confusiones. La presente nota intenta, entonces, dar luz sobre este tema. Se pretende dar algunas respuestas a interrogantes relacionados con la masonería, no sólo como fenómeno internacional, sino también local. Esto último es posible gracias a generosos testimonios orales de protagonistas y testigos directos. Es, en definitiva, un primer intento de aproximación y no aspira a ser la versión definitiva sobre el particular, dado que quedan aún muchas lagunas por cubrir. Sirva pues como introducción a una temática tan compleja como fascinante.

sumario

Nota de Tapa |Masoneria en Punta Alta Historia Oral | Julieta Barbieri Nuestro Pasado en Imágenes El Arcón |De Pozos y Aljibes Patrimonio Arquitectónico | Estación Pan-Am Novedades Foto de tapa | Medalla de la Logia «Zola-Dreyfus» de Punta Alta (material aportado por Sebastián Álvarez)

e-mail: revista_elarchivo@yahoo.com.ar


por Fernanda Martel

Masonería en Punta Alta

Qué es la masonería Bajo el concepto de masonería se agrupan las distintas organizaciones y asociaciones que a lo largo de la historia se han caracterizado por adoptar el principio de fraternidad mutua entre sus miembros, por la profusión de símbolos identificadores de contenido sólo reconocible para los iniciados, por principios racionalistas y promotores de la paz, la justicia y la caridad, y por su estructuración en pequeños grupos denominados logias que determinaron su condición de sociedades secretas. Básicamente, la masonería o también llamada francmasonería, es una institución filosófica, filantrópica y progresista. Los principios fundamentales que la rigen son la libertad, la igualdad y la fraternidad. Libertad de las personas y de las naciones, de pensamientos y de movimientos; igualdad de derechos y obligaciones de los individuos y grupos humanos sin distinción de religión, raza, sexo o nacionalidad; fraternidad entre todos los hombres y todos los pueblos. Es por excelencia, además, una sociedad iniciática y secreta, organizada en logias o grupos discretamente reservados, que se rigen por determinados ritos y ceremonias, y presentan una simbología muy especial, generalmente relacionada con la geometría y la arquitectura, derivada del origen de la institución. Cabe aclarar, empero, que se trata de una institución legalmente constituida con personería jurídica, que

en el caso de nuestro país le fue concedida en 1879, siendo conocidos sus fines por cuanto están enumerados en Estatutos aprobados por el Gobierno de la Nación y ampliamente difundidos en diccionarios, enciclopedias e incluso sitios web.

Templo de la logia Estrella Polar de Bahía Blanca (1920)

Un poco de historia Los primeros masones fueron los hombres dedicados a la construcción de edificios, como el propio nombre lo indica: maçon en francés, mason en inglés, albañil. En su origen, alrededor del siglo VIII, fue un movimiento gremial mutualista de los constructores y albañiles, lo que pone en evidencia los tradicionales símbolos que desde siempre ha empleado la masonería: mandil (delantal) y, sobre todo, escuadra y compás. También su origen se refleja en la estructuración interna de la institución, en donde los miembros se inician como aprendices hasta llegar al grado de Gran Maestre. Se supone que los primeros masones fueron ingleses,


cuando el arte de la construcción se tenía como algo mágico cuyos secretos eran celosamente guardados. De Inglaterra, el movimiento pronto pasó a Francia y Alemania. La formación de logias aumentó progresivamente, aunque perdieron la condición de gremio de la construcción y fueron admitiendo como miembros a hombres ricos o con cierto nivel social, convirtiéndose gradualmente en sociedades fieles a unos ideales generales, tales como la fraternidad, la igualdad y la libertad. Finalmente, cuatro o más de estas logias se unieron en Londres el 24 de junio de 1717, para formar una logia general para Londres y Westminster que, en menos de seis años, llegó a ser la Gran Logia de Inglaterra, órgano “madre” de los masones en el mundo. Empapadas de principios liberales, las logias se establecieron muy pronto en las colonias americanas, generando profunda influencia en la independencia y constitución de los Estados Unidos. Por su parte, los masones de Francia intervinieron en

la Revolución Francesa, que derribó al absolutismo bajo la consigna masónica de libertad, igualdad y fraternidad. En nuestro país, las primeras noticias de la hermandad masónica se remontan a fines del siglo XVIII, con la fundación, en 1795, de la Logia Independencia, de la que formaron parte la mayoría de los miembros de la Primera Junta. Ya en 1812, en Buenos Aires se formó la Logia Lautaro, de fines marcadamente políticos, en donde sus miembros juraban al ingresar trabajar por la libertad americana y profesar el dogma republicano. Don José de San Martín, Carlos María de Alvear y José Matías Zapiola, entre otros jóvenes militares,

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fueron sus integrantes. Muy pronto se le agregaron otras, constituidas durante el proceso de la organización nacional. El 11 de diciembre de 1857 se fundó la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones, dando organicidad a las diversas logias, uniendo a las que actuaban en Buenos Aires y luego a éstas con las del interior del país. Durante el siglo XX, disidencias y discordias en los años 30 originaron el fraccionamiento de la Gran Logia, a la que se enfrentó, en 1935, el Gran Oriente Federal Argentino. Finalmente, en 1957 se produjo el reencuentro y la fusión de ambas, que continúa intacta hasta nuestros días. Fiesta masónica (Nueva Época; 25 de junio de 1917)

En Punta Alta El comienzo de la masonería en Punta Alta se supone estuvo dado a principios de siglo, con la fundación de la Logia Bernardo de Monteagudo 2da, en el mes de mayo de 1904. Al respecto, en las páginas del Gran Álbum de Punta Alta, editado en 1941, se puede leer: “El 9 de mayo de 1904 se instaló en Punta Alta la augusta y respetable Logia Bernardo de Monteagudo 2da bajo los auspicios del Gran Oriente Argentino del Rito Azul, en un local de la calle Progreso”. Se desconoce quiénes fueron sus autoridades iniciales, pero sí que el señor Calixto Barbieri, italiano, de profesión constructor, fue su gran maestre “por varios años”1  y que el Dr. Ramón Ayala Torales fue uno de sus miembros. Para 1915 dicha logia comenzó a contar con un órgano oficial, un “periódico de tamaño pequeño” llamado “El Infierno”2 , del que lamentablemente fue imposible dar con algún ejemplar. Hacia 1917, por causas desconocidas, se disolvió acordando entregar los muebles de su taller a la Liga Comercial y de Defensa Local en calidad de depósito, “dejando constancia en acta de que bajo ningún concepto podrían retirarse, a excepción de cuando se reconstituyera la lógia (sic)

disuelta”3 . Los referidos muebles en 1919, en un confuso episodio, finalmente fueron retirados de la secretaría de la Liga, aunque la prensa local nada consignó acerca de los destinos de la logia. Otra logia que también existió en el pueblo fue Zola-Dreyfus. Si bien no se sabe la fecha de constitución, para 1910 ya estaba en pleno funcionamiento, siendo sus autoridades, venerable maestro y secretario respectivamente, los señores Felisardo Guiñazú y José P. Varela4 . Su taller, también denominado templo, estaba ubicado en la calle 25 de Mayo al 600, que de acuerdo a la vieja numeración correspondía al Nº 360. Allí se realizaban las reuniones, llamadas tenidas, celebrándose además otras ceremonias como bautismos o casamientos, tal como lo consigna el bisemanario local Nueva Época: “[...] nos es muy grato señalar el acto del reconocimiento conyugal que ante la Logia Zola-Dreyfus de esta localidad prestaron los jóvenes esposos Francisco Rubio y Teresa M. Rubio, el día ppdo. a las 9 p.m., después de haber contraído enlace civil en la tarde del mismo día [...]”5 . El devenir del accionar de esta logia por desgracia se ignora, puesto que de allí en más los periódicos locales hacen un total silencio en torno al tema, como si extraña y repentinamente hubiese cesado toda actividad.

La Logia Profeta Nathán Gracias al inestimable testimonio oral de Julieta Barbieri, fallecida en 1999, es posible saber que en los años treinta existió en Punta Alta otra logia, denominada Profeta Nathán, cuyo venerable maestre fue su propio padre, Calixto Barbieri,


recordemos, ex venerable de la Logia Bernardo de Monteagudo 2da. Según consta en un documento perteneciente al señor Carlos Vázquez (h), la logia se inscribió oficialmente a la Gran Logia de la Masonería Argentina del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, bajo el número 372, el 23 de junio de 1933. Tenía su taller en un local de la calle Luiggi al 100, en una casa de altos de principios de siglo, donde alguna vez funcionó el Colegio Sarmiento y hoy se halla una conocida disco bailable. En el interior del recinto, grandes columnas doradas, un estrado y largos cortinados de terciopelo negro denotaban su carácter masón. Diversos objetos, como un óleo del General San Martín presidiendo la Logia Lautaro, calaveras y espadas completaban el conjunto. Allí se realizaban, semanalmente, las tenidas, contando a veces con la visita de miembros de otras logias de la zona, como Estrella Polar, de Bahía Blanca, y Liverpool Argentina, de Ingeniero White. Como auténtica sociedad iniciática, la incorporación de todo

Medalla masónica de la logia Profeta Nathán

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nuevo miembro se realizaba a través de una ceremonia especial llamada tenida blanca. Al respecto, Julieta Barbieri cuenta: “Nosotros sabíamos, porque mamá nos contaba, que si por ejemplo vos querías hacerte masón tenías que pasar por una tenida blanca. La tenida blanca era una reunión que se hacía donde todos los caballeros, los hombres, iban vestidos de etiqueta, inclusive el que se iba a iniciar. Las esposas de los masones preparaban ramitos de azahar y se los colocaban en el ojal. El que se iba a iniciar tenía que pasar por una prueba de valor, con una espada. Entonces salía de entre unos telones de terciopelo negro un masón con la espada y entonces ahí tenía que entablarse la lucha y él demostrar si tenía valor y así quedaba iniciado ya como masón”. Luego de ser incorporado a la logia, comenzaba el aprendiz a adoctrinarse en los principios masónicos, a través de la asistencia a las reuniones regulares. En tales reuniones los hermanos vestían un atuendo especial representado por el mandil, similar a un delantal. “Era de badana blanca en la parte delantera, con ribetes rojos y un bordado central, también en rojo, de la escuadra y el compás. La parte trasera estaba realizada en raso negro con una calavera y dos tibias bordadas en blanco”, recuerda Julieta, que más adelante agrega: “A esta institución pertenecían casi todos los profesionales y comerciantes. Ayala Torales era masón... estaba el doctor Ismael Cartolano, el doctor Silbering, Mijanovich el odontólogo, Liberatore el escribano, Marcalain, es decir, casi todos los profesionales eran masones”. También integraban la hermandad los señores Eduardo y Carlos Alberto Vázquez, Elías Nelson, Higinio Gallegos, ¿Antonio? De la Cruz, ¿Roberto? Ferretti, Papken Zovikián, José Cavada, entre otros, constituyendo, al decir del propio Carlos Vázquez, “un modesto taller donde nos reunimos una quincena de voluntariosos y bien inspirados obreros”6 

Frente del taller de la logia Profeta Nathán, cuando allí funcionaba el Colegio Sarmiento

Obras sociales y benéficas “La logia era una institución de beneficio. Ellos por ejemplo sabían que tal familia necesitaba carne para los hijos, que necesitaba pan, en fin, entonces esta gente humilde, pobre, no sabían de dónde les llegaban las donaciones, y era la logia. La logia se había encargado de hablar con un carnicero, con un panadero, entonces le daban la nómina de las familias necesitadas”, cuenta Julieta. En efecto, al ser la masonería una institución filantrópica, era común que la logia local ayudase a las familias indigentes con la provisión de víveres, aunque siempre en la más absoluta reserva. También bregaban por la propagación de los ideales masónicos en el mundo profano, lo que sólo era posible con la participación de los hermanos de la orden en las diversas instituciones sociales y culturales. Al respecto, no puede ser más claro un documento, fechado en 1937 y atribuible a Carlos Vázquez, que afirma: “[...]Los destinos de un pueblo o de una institución profana que estuvieron en manos de hermanos masones siempre fueron rectos y dignos. La Masonería necesita el control de toda aquella organización profana por la cual puedan inculcarse sus principios de verdad, ciencia y justicia [...] Debemos infiltrarnos en todas las manifestaciones de asociación profana para volcar en ellas nuestras doctrinas. Debemos señalar rumbos, implantar gobiernos, dirigir, controlar. En el orden local, las cooperadoras escolares, establecimientos de enseñanza y centros de difusión cultural, deben estar bajo nuestro control y gobierno [...]” y luego agrega


Calixto Barbieri, venerable maestre de la Logia Bernardo de Monteagudo 2da y Profeta Nathán

“El día 31 del ctte. a las 9 horas se realizará una Asamblea en la Biblioteca Juan B. Alberdi, en la cual se renovará totalmente su Comisión Directiva. Ningún masón debe faltar a ella para hacer triunfar una lista masónica. La Biblioteca Pública J.B. Alberdi no debe jamás caer en manos de profanos [...]” 7 . En este sentido, varios masones trabajaron desde un principio en pos de la fundación de esta institución cultural e incluso integraron, en julio de 1933, la primera Comisión Directiva, como el caso de Samuel Mijanovich, Benito Marcalain y León Silbering, que fueron elegidos presidente, vice y vocal titular respectivamente. Al tiempo, más miembros de la logia se incorporaron a la entidad, como Eduardo y Carlos Vázquez, Calixto Barbieri, Elías Nelson, Higinio Gallegos, etc., quienes ocuparon cargos diversos en las sucesivas comisiones electas. De acuerdo al testimonio de Julieta Barbieri, se supone que la logia tuvo vigencia hasta los primeros años de la década del 50, cuando acabó por disolverse, aunque esto no está corroborado. Dice Julieta: “Papá falleció en 1950 y la logia siguió unos años más...”, sin poder precisar verdaderamente los destinos de la organización una vez desaparecida la figura de su padre. No obstante, cierto es que por ese tiempo comenzaron a correr algunos rumores acerca de la inclusión de los miembros de la logia en el seno de una institución de reciente constitución en la ciudad, el Rotary Club, fundado en 1952. Pero al respecto el señor Francisco Torrontegui8 

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afirma “Lo desestimo completamente. [...]Pudo haber un masón, porque hay algo que es común a todos los rotarios y los masones que es la solidaridad pero Rotary no fue en absoluto nunca una institución secreta, siempre fue pública, con una propaganda abierta mostrando

cuáles son sus fines”. Al margen de dicho rumor, sobre los verdaderos destinos de la masonería en Punta Alta no se halló testimonio directo o documento escrito que afirme algo al respecto. Bien podría ser que haya desaparecido o aún hoy siga celebrando sus tenidas y ritos secretos.

Medalla masónica de la logia Zola Dreyfus.

Fuentes: . Gran Álbum de Punta Alta; edit. Sureña; Bahía Blanca; 1941. . Álbum de Punta Alta; edit. Nueva Época; Punta Alta; 1919. . Bisemanario “Nueva Época”; 25/06/1917; 12/02/1919. . Bisemanario “El Regional”; 06/07/1933. . Corbière, Emilio J.; “La Masonería. Política y Sociedades Secretas”; edit. Sudamericana; Buenos Aires; 1998. . Revista “El Arca”; Año VI; Nº 27; junio de 1997. . Revista “Todo es Historia”; Año XXXIV; Nº 405; abril de 2001. . Martel, María Fernanda; “La Masonería en Punta Alta”; seminario correspondiente al cuarto año del Profesorado en Historia; ISFD Nº 79; Punta Alta; s/ed. . Entrevista a Julieta Barbieri; junio de 1999. . Entrevista a Dr. Carlos Vázquez (h); marzo de 2004. . Entrevista a Francisco Torrontegui; marzo de 2004. (El Archivo Histórico Municipal agradece la colaboración de Sebastián Álvarez, quien cedió las medallas que ilustran la nota para que se fotografíen) Notas:  1 Álbum de Punta Alta; edit. Nueva Época; Punta Alta; 1919.  2 El Yunque; 19 de febrero de 1927.  3 Nueva Época; 12 de febrero de 1919.  4 Guiñazú era maestro, desempeñándose como tal en la Escuela Humberto I desde 1903; Varela, reconocido por el propio Luiggi como el “primer poblador efectivo de Punta Alta”, era telegrafista, siendo luego martillero público y concejal por el partido conservador. Álbum Biográfico de los Libre Pensadores de la República Argentina en el primer Centenario de la Independencia; edit. El Progreso; Buenos Aires; 1910; en Corbière, Emilio J.; “La Masonería. Política y Sociedades Secretas”; p. 370.  5 Nueva Época; 25 de junio de 1917.  6 Documento perteneciente al señor Carlos Vázquez, por entonces aprendiz de la Logia; en Martel, M. Fernanda; “La Masonería en Punta Alta”; p. 30.  7 Ibidem; p. 54.  8 El señor F. Torrontegui es el vicepresidente actual del Rotary Club local, habiendo sido designado gobernador del distrito en el año rotario 1980-81.


Parte VIII

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La entrevista fue realizada por Guillermo Bertinat y se puede consultar en su formato completo (2 partes de 60´ cada una aproximadamente) en el Archivo Histórico Municipal.

Julieta Barbieri La historia oral en la actualidad puede ser tomada como una nueva disciplina, como otra manera de ver y de hacer historia, y no meramente como un simple método al servicio de la disciplina tradicional que valoriza la solidez y validez del documento escrito. En el Archivo Histórico Municipal, la existencia de un archivo de testimonios orales permite no sólo comprender, completar y contextualizar los hechos políticos y sociales de nuestra ciudad, sino también conocer a los protagonistas (y no tanto) del pasado inmediato de nuestra ciudad con sus apreciaciones, juicios y posturas acerca de su vida misma y de su participación en la sociedad, gente que desde el anonimato muchas veces ha ido conformando la idiosincrasia y el sentir de un pueblo. .

Julieta Barbieri, hija del Ing. Civil Calixto Barbieri, dictaba clases particulares en su domicilio de Mitre 101. (Donde funciona actualmente el Archivo Histórico Municipal). Falleció el 9 de julio de 2000. Al momento de la entrevista contaba con 88 años.

Los masones, se dedicaban a ayudar a gente. Gente humilde. Por ejemplo le hablaban a un carnicero, a un lechero, a un almacenero y a tal familia le llevaban un tal o cual... mercadería. Pero la gente no sabía de dónde venía. Bueno, aparte, voy a hablar de mi papá. Mi papá fue nombrado Gran Maestro, no solamente por la Logia Profeta Nathán sino por la de Buenos Aires, una de Rosario y después de otros países. Con decirte que cuando falleció mamá, recibió como treinta o cuarenta condolencias de logias de todo el pais de otros países. Ahora, nosotros sabíamos –porque mamá nos contaba- que el, por ejemplo vos, si te querías hacer masón, tenías que pasar por una Tenida Blanca. [...] La Tenida Blanca era una reunión que se hacía donde todos los caballeros, los hombres,iban vestidos de etiqueta. Inclusive el que se iba a iniciar. Ahora las esposas de los masones, preparaban ramitos de azahares y se los colocaban en el hojal. El que se iba a iniciar tenía que pasar por una prueba de valor. Esta prueba de valor era con una espada. [...] Salía de entre unos telones de terciopelo negro un masón con la espada y le hacía frente entonces ahí tenía que entablarse la lucha y él demostrar si tenía valor. Y así quedaba iniciado ya, como masón. [...] La logia se llamaba profeta Nathán. [...] Esa logia se encontraba en la calle Luiggi, entre Humberto (1º) y Roca. En la vereda de enfrente, creo que hay un boliche. [...] Una casa de altos antiquísima, más antigua que la nuestra. [...] Ahí estaba esta sede. A esta institución pertenecían

casi todos los profesionales y gran, bah, grandes comerciantes no había tanto pero, estaba el doctor Cartolano, el doctor Silbering, de los que me acuerdo, y había muchos civiles como mi papá y otros. Ahora, cuando se disolvió la logia no se la causa, no se no. Nosotros le dimos a Cartolano, las espadas [...] y los distintivos que era esta... que viene una escuadra y un compás. Sujetos con una banderita argentina. Aparte éste era el mandil, (señala una foto) era como un delantal, que era de badana blanca delantero, ribeteado de rojo [...] y la parte de atrás de raso negro, con la calavera y las tibias bordadas. Si habrá bordado mi hermana todas esas cosas (se ríe). [...]

Yisela y Julieta Barbieri


Imprenta La Nueva Comuna

El original de esta imagen pertenece a la señora Elvira Boffi, hija del reconocido periodista y político Don Estanislao Boffi. La señora Boffi, quien actualmente vive en Capital Federal, se entrevistó con El Archivo y nos facilitó material inédito como el que les presentamos. En ella se observan las instalaciones de

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Dicen que una imagen vale por mil palabras. Es que ella muestra y demuestra lo que no se puede decir más que viéndola. Imagen para imaginar. Imaginar las voces, los olores, los roces de la piel. Los invitamos a revolver en viejos álbumes familiares, en cajitas de cartón que duermen sobre el ropero y rescatar esas fotos, memoria de celebraciones y de seres queridos. Y si pueden, acérquenlas al Archivo. Así se podrá, a partir de ellas, indagar en los hombres y en las mujeres, en los ambientes, en las actitudes y en las circunstancias que hicieron nuestro pasado común, que está hecho, en definitiva, con los pasados de cada uno de nosotros.

la imprenta y periódico “La Nueva Comuna”, fundado por el señor Boffi hacia 1928. De izquierda a derecha se puede ver al señor Palermo, a Emilio Boffi en la máquina minerva, hacia el fondo, un empleado y a Estanislao Boffi. De indudable tendencia autonomista tal como lo evidencia su nombre, brindó apoyo a esta idea junto con “El Regional”, otro periódico local que adhería a las gestiones de la Unión Popular Pro Autonomía Comunal formada en 1929.


De pozos y aljibes por José P. Totoro (Pepe Recuerdos) Era muy común verlos erguidos en el centro de los patios, cercanos a las viviendas de la Punta Alta de los primeros tiempos... Algunos con su arco o bóveda construida en hierro forjado artísticamente. Otros con simples pilares que hacían las veces de parantes sobre los que se apoyaban los travesaños desde donde pendía ella; la chirriante roldana pocera, encargada de zambullir el balde en las entrañas de agua con la que se llenaba y luego subirlo tras tirar de la soga de cáñamo o sisal. Su contenido era derramado en el piletón adosado a un costado o en alguna canaleta que llegaba hasta el comienzo de las hileras de surcos de las quintas. Podía ser pozo, aljibe o cisterna, para el caso da lo mismo. La diferencia la daba el origen del líquido que contenía su cavidad. Al aljibe lo surtía –al igual que a la cisterna- un aguatero, con su carro tirado por un caballo tranquilo y el tanque de hierro... Este agua se utilizaba preferentemente para consumo humano, y su utilización era estrictamente controlada, por una simple cuestión de costo. Para asearse, darle de beber a las aves de corral, lavar los pisos o aplacar la arena del patio y la calle, se usaba agua del pozo o las bombas... Este líquido, por lo general considerado “agua dura”, y que solía “cortar el jabón”, provenía de algunas de las napas subterráneas que, desde distintas profundidades afloraban cuando se llegaba a ellas luego de palear durante varios días, bajando metro a metro una pared circular de ladrillos trabados que se construía a medida que el pozo avanzaba para evitar su derrumbe... Los aljibes y pozos también se utilizaron para conservar y/o refrescar

alimentos y bebidas. Era frecuente bajar hasta sumergirlas en el agua, botellas forradas en arpillera. También se usaron latas de chapa de unos 18 litros perforadas en sus costados o en el fondo en cuyo interior se ubicaban: el vino, la leche, el matecocido en el verano o –donde había- los sifones aquellos de vidrio que llenaban los Ferro, los Stortoni, los Staltari, los Andrade, o los Arrigo y alguno más que hoy son olvido... Y para terminar, no quiero olvidarme de un elemento tradicional que muchas veces –sobre todo en los tórridos días de los veranos pasados- que también era bajada a la frescura de los pozos: la fiambrera. Esa especie de jaula construida en madera forrada con tela mosquitera, donde se ponían los fiambres, la carne, el queso, la manteca, etc... Y eventualmente hasta algún trozo del asado compartido los domingos en las reuniones familiares tan comunes, alrededor de largas mesas donde se celebraban los acontecimientos tan caros a los afectos tales como los aniversarios, el cumpleaños de la abuela, el casamiento de la “nena”, los bautismos y cualquier otra fecha que mereciera ser recordada... Si observamos atentamente, todavía hoy podemos descubrir –en bastante buen estado de conservación- a algunos antiguos brocales de pozos o aljibes con color a antaño... Ellos tienen secretos que contar, pues han sido testigos de anécdotas transcurridas en esos tiempos en que aún no era común abrir una canilla para que el “agua corriente” reemplazara su utilización, acompañando el progreso de los tiempos modernos.

Foto: Juán Carlos Cortés


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Patrimonio arquitectónico por Arq. Graciela Britos

Estación de servicio Pan-Am

Reseña Histórica En el año 1910 el asturiano Manuel Vigil se afianzaba como empleado de confianza en la importante cadena de almacenes “La Estrella” de Francisco Izarra y Cía., ubicados en Cnel. Pringles. En 1917, Izarra y Vigil se asociaron y abrieron “La Estrella” en Punta Alta. Como visionario y precursor del desarrollo urbanístico de la ciudad, don Manuel quiso ubicar el almacén en la esquina de Humberto 1º y Urquiza (donde funcionara una disco bailable), que por ese entonces estaba bastante despoblado. En 1930, Vigil incursionó en otra rama del comercio, e instaló un taller mecánico de automóviles en la esquina de Urquiza y Roca. El taller funcionaba muy bien, conforme iba incrementándose el número de autos en la ciudad. Es por eso que, en 1934, Vigil decidió anexar a su establecimiento una estación de servicio. El proyecto estuvo a cargo del arquitecto Armando Gattamorta (responsable de obras tales como el Teatro Colón y la sede de la Asociación Bomberos Voluntarios). Gattamorta realizó una notable adaptación del estilo llamado mudéjar. En ese espléndido edificio, sólo se expendían naftas y aceites “Pan-Am”, además de ofrecer servicios mecánicos y de gomería. Para 1937, la estación se promocionaba como “la primera del sur argentino”. En diciembre de ese año, fue alquilada por los hermanos Carlos

y Tomás Di Pietro.

Desarrollo Histórico Estilítico En el 711, los árabes, de religión musulmana, invadieron España casi como culminación de un proceso de expansión iniciado casi un siglo y medio antes y que los llevó a desparramar su fe por el norte de África, Oriente Medio, Irán y el norte de la India. La ocupación árabe de España subsiste casi setecientos años (hasta 1492) y ejerció una gran influencia en la formación de la cultura y la lengua españolas. El norte de la península Ibérica, libre de la ocupación musulmana, desarrolló los estilos arquitectónicos en boga en el resto de Europa, primero el románico y luego el gótico. Pero a medida que los españoles fueron expulsando lentamente a los árabes hacia el sur y reconquistando palmo a palmo el territorio español, la fusión de estos estilos con el árabe se hizo ostensible y hasta natural. Fruto de esta unión es el llamado “arte mudéjar” (mudéjar se llamaba al musulmán no convertido que vivía libremente en territorios cristianos), que floreció entre los siglos XIII al XVI.


Tipología El mudéjar toma del románico y el gótico los elementos constructivos y materiales: · Piedras · Tejas · Columnas · Del arco de medio punto pasan al arco trebolado · Formas severas y sobrias La estructura “desaparece” bajo la gran decoración que varía hasta lo inpensado entre los patios y las salas. Decoración que seguirá aún después de la conquista granadina de los Reyes Católicos en el S. XV: · Mosaicos policromos. · Tallada de piedras blandas, (calizas, pómez) para capiteles y reticulados. · Maderas taraceadas.

Adaptación tipológica En nuestro ejemplo se observan muchos de los elementos que caracterizan esta tipología, convirtiéndola en su arquetipo. · Arco Trebolado: utilizado en aberturas (puertas y ventanas). · Torre: de planta octogonal incompleta y baja altura ubicada en el vértice de la construcción a modo de “alminar” (torre de donde se llama a oración en las mezquitas). · Decoración: reticulado en las aberturas y barandas. · Coronamiento: del edificio y torre con almenas escalonadas. · Alero: pequeños y de tejas. Aunque no cumplen con otra función también son parte de los elementos utilizados por esta tipología.

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Novedades REVISTA

El Archivo Histórico Municipal en Todo es Historia. El Archivo tiene el agrado de informar a todos sus lectores y público en general que en la Revista Todo es Historia Nº 441, del mes de abril, acaba de aparecer la nota realizada por el Archivo Histórico Municipal: “Inversiones francesas para el sur bonaerense”. Dicho artículo está firmado por Gustavo Chalier, integrante del equipo interdisciplinario de la dependencia. Además, colaboraron Luciano Izarra en la coordinación general; Romina Amarfil y Fernanda Martel en la selección y clasificación documental; Guillermo Bertinat, en historia oral; y Mauricio Rossello, en fotografía y gráfica. La nota, que describe la evolución histórica del Ferrocarril Rosario Puerto Belgrano y el Puerto de Arroyo Pareja, es el resumen de un trabajo realizado por el Archivo Histórico, inédito aún, acerca de ambos proyectos de inversión francesa de principios del siglo XX y que tuvieron como epicentro a Punta Alta. La importancia de esta novedad radica en que Todo es Historia, dirigida por el afamado historiador Félix Luna, es una revista de alcance nacional, orientada hacia un público especializado. Esta circunstancia asegura una amplia difusión de un tema tan importante del pasado de la ciudad.

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Urquiza 123 (02932)432063 de martes a viernes; de 08:30 a 17:30; sábados de 10 a 13 y de 16 a 19; y los lunes de 08:30 a 14:00.

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Revista El Archivo Nº10 - Mayo 2004  

Masonería en Punta Alta. Historia Oral: Julieta Barbieri. Patrimonio: Estación de servicio Pan-Am