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Arquitrave Nº

46, Diciembre de 2009

de cinco versos de cinco-siete-cinco-siete-siete sílabas. A estos poemas de metro fijo se aficionó la nobleza de otros tiempos, sobre todo las mujeres nobles, y aún hoy en día hay muchos poetas que se dedican a esta poesía elegante. En el siglo XVII apareció el haiku como una reacción contra el waka y se hizo muy popular entre la clase naciente de los comerciantes urbanos. Se componía de diecisiete sílabas (tres versos de cinco-siete-cinco sílabas), quitando del waka los dos últimos versos (siete-siete sílabas), y se caracterizaba por su tono cómico y gracioso, siendo una especie de juego literario de corte popular. Pero luego aparecieron los poetas de genio como Matsuo Basho o Yosa Buson que lo elevaron a la categoría de arte. Por estas razones históricas, cuando se publicó Shintaishi-sho en 1882 existían ya tres formas distintas de la versificación: kanshi, tanka y haiku. Shintaishi-sho fue compilada por Tetsujiro Inoue, Ryoukichi Yatabe y Shouichi Toyama, quienes, impresionados profundamente, tanto por la poesía europea como por la norteamericana que habían conocido cuando estaban en el extranjero, acordaron promover el nacimiento de la poesía al estilo occidental en Japón. Dice el famoso manifiesto en la introducción de la antología: "Los cantos de Meiji deben ser de Meiji, no deben ser anticuados. La poesía de Japón debe ser de Japón, no de China". En estas frases está clara la decisión de los compiladores de separarse en forma definitiva del kanshi y de otros versos tradicionales (tanka y haiku), así como su anhelo de establecer en Japón la poesía al estilo occidental, al que consideraban como la forma poética digna de la sociedad moderna. Como mencionamos antes, la práctica del kanshi decayó junto con el desvanecimiento de los conocimientos de la cultura china entre el pueblo japonés, mientras el tanka y el haiku, al contrario del destino del kanshi, sobrevivieron. 6

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