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Arquitrave Nº

46, Diciembre de 2009

Las estrellas ¿Se acuerdan, hijos, de aquella noche en la que viajé por primera vez con ustedes, chicos tiernos y mamá llorona? yo, papá, estaba tan alegre que bebí sake y no cabía en mí de gozo y que los llevé sobre los hombros a unos y a otros sin ninguna dificultad hasta salí de la fonda diciendo que Oo-joi-joi, oo-joi-joi era una locomotora hermosa con la yukata abierta abajo sin hacer caso a la gente que se burlaba viéndome y hacía unos recorridos de callejuela en callejuela del pueblo de aguas termales al principio ustedes, que se divertían, se iban calmando ¿ya llegamos, papá? ¿todavía no? agarrándose a mi nuca en fin, pobrecitos, se pusieron pálidos tendrían miedo perdónenme Se me alivia el corazón por no haberles herido en ninguna parte pero ya tengo el pecho adelgazado, los hombros se me han vuelto estrechos lentamente el padre ya es un viejo apergaminado y sin que sepa él 59

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