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ANTECEDENTES

nes, chicharrones y fritangas. Así mismo, se estipuló que ningún vendedor ambulante podría adquirir ni dar en venta artículos cuya propiedad legítima no fuese comprobable con facturas u otras pruebas escritas, y se facultó a la policía para decomisar los artículos que no estuviesen amparados con estos documentos, o los que lo tuvieran pero con patentes de fechas de más de seis meses de atraso. Se prohibía rotundamente la compraventa de repuestos y accesorios automoviliarios de segunda mano. Pero además de organizar la actividad y de reglamentar algunas situaciones particulares sobre el gremio de los vendedores ambulantes, es importante resaltar que en este Decreto, en el artículo 27, se ordenó la construcción de kioscos especiales en lugares adecuados de las vías centrales, plazas o parques, para la venta de prensa, golosinas, loterías, flores, etc., los cuales serían alquilados a los gremios de vendedores ambulantes bajo el sistema de licitación, creándose con ello el de adjudicatarios con el que aún cuenta hoy día el Fondo de Ventas Populares y el cual ha sido uno de los pilares de la entidad a lo largo de su historia institucional. Una vez construidos dichos kioscos, la norma estipulaba la prohibición del ejercicio de todo comercio ambulatorio en el sector respectivo. Continuando con las políticas de salubridad, tránsito, circulación y aseo y debido al crecimiento de la ciudad, el alcalde Mayor Fernando Mazuera Villegas expidió el Decreto 573 de 19573 en el cual prohibió las actividades de vendedores ambulantes en algunos sectores de la ciudad (en la carrera 7, desde la calle 9 a la calle 26; en el Parque Santander; en la Avenida Jiménez de Quesada, desde la carrera 14 hasta la carrera 4; en la carrera 8 desde la calle 9 hasta la calle 26; y en la calle 22, entre las carreras 14 y 4), exceptuándose de la anterior prohibición, provisionalmente, a los vendedores de prensa y lotería. Nuevamente con el Decreto 227 de marzo 2 de 1964, se reglamentó la profesión de Vendedores Ambulantes; con esta nueva norma Jorge Gaitán Cortés, Alcalde de la ciudad, reiteraba la obligatoriedad de la licencia otorgada por la Secretaría de Gobierno para ejercer esta actividad presentando los siguientes documentos: cédula de ciudadanía, carnet del Departamento Administrativo de Seguridad, carnet de sanidad expedido por la Secretaría de Salud Pública Distrital, copia de la declaración de renta y patrimonio de exclusiva propiedad, y para el caso de los vendedores extranjeros, presentación de la cédula de extranjería y visa de residente. Así mismo, los vendedores ambulantes de helados, ostras, dulces y bebidas debían contar además, de una licencia previa concedida por la Secretaría de Salud Pública Distrital. En el Decreto 227 de 1964, los vendedores ambulantes fueron clasificados de la siguiente manera: 1º. Estacionarios, que son: a) Los buhoneros o cacharreros, b) Los vendedores de fruta, c) Los vendedores de mercancías en general. 2º. Ambulantes o maneros. Se estipulaba además, que los vendedores de fruta, cigarrillos, revistas y periódicos, debían expender sus artículos en vitrinas diseñadas o kioscos distribuidos en los sitios que debían ser fijados previamente por la Secretaría de Gobierno. En el artículo 5° se establecía que los vendedores de mercancías en general, buhoneros y cacharreros debían ubicarse en las Galerías Nariño (antiguo parqueadero de San Victorino), en donde el Distrito Especial de Bogotá les adjudicaría a través de un contrato de arren-

FONDO DE VENTAS POPULARES 1972 - 2006

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Decreto 573 de julio 9 de 1957. “Por el cual se dictan algunas medidas en defensa de la tranquilidad y la salubridad públicas”.

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Historia del Fondo de Ventas Populares  
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