Page 6

HISTORIA DE LA ADMINISTRACIÓN DISTRITAL DE BOGOTÁ

Como órgano encargado dentro de la Administración de la ciudad para estos asuntos, se determinó la creación de la Sección de Vendedores Ambulantes al interior de la Oficina de Industria y Comercio (Aforos) y la creación del puesto de Inspector de Vendedores Ambulantes. La información disponible sobre reglamentaciones de las ventas ambulantes desde la década de 1950 es más abundante frente al conocimiento obtenido durante la primera década del siglo XX. A mediados de la veinteava centuria las migraciones desde las zonas rurales hacia la ciudad y el proceso de industrialización y modernización urbana redundaron en un crecimiento demográfico notable y acelerado lo cual amplió las demandas en materia de servicios públicos, salud, vivienda y empleo. Esta nueva circunstancia ocasionó el aumento de la población dedicada a las ventas ambulantes, lo que produjo problemas de circulación, seguridad y aseo en las calles de Bogotá. Dada esta coyuntura fue necesaria una nueva reglamentación, establecida por el Alcalde de Bogotá Santiago Trujillo Gómez a través del Decreto 76 de 1950 modificando las disposiciones anteriores. De acuerdo con la nueva norma “se entiende por Vendedor Ambulante todo el que ejecuta actos de comercio sin tener local especialmente establecido y destinado para ello”; una vez en vigencia este Decreto, todas las licencias perdían su valor, y por tanto, las personas dedicadas a este oficio contaban con dos meses después de la promulgación de la norma para cumplir con los siguientes requisitos: 1.

Estar afiliados a una asociación o sindicato con personería jurídica, que se responsabilizara por sus agremiados.

2.

Comprobación ante la Secretaría de Gobierno de las siguientes condiciones:

a) Perfecto estado sanitario, con certificación expedida por la Dirección Municipal de Higiene, la que debía revalidarse cada seis meses. b) Antecedentes satisfactorios y de conducta certificados por la Policía Nacional. c) Prueba de ser hombres mayores de 21 años y para el caso de los lisiados podían ser mayores de 15 años; en ningún caso se expedían licencias a mujeres. d) Prueba de nacionalidad colombiana. e) Libreta militar. f) Cédula de ciudadanía o tarjeta de identidad, según el caso. g) Recibo de pago del valor del carnet, expedido por la Tesorería Municipal mediante la consignación de un peso ($ 1) moneda corriente. Las agremiaciones y sindicatos eran los encargados de señalar a cuáles de sus afiliados se les debía conceder el carnet de vendedores ambulantes por parte de la Secretaría de Gobierno; luego el trámite continuaría en la Secretaría de Hacienda para su sello, anotación y demás finalidades. Se estipuló que los vendedores debían pagar impuestos, así como también se les prohibió anunciar en voz alta los artículos, estacionarse en las vías públicas, parques, plazas, y ejercer su oficio en las calles o lugares en que la policía lo prohibiera (a excepción de los fotógrafos y limpiabotas, que podían permanecer en los sitios precisos asignados por la Alcaldía); así mismo, a los vendedores se les reglamentó el uso de uniformes de acuerdo con las agremiaciones en las que estaban organizados. En cuanto al comercio ambulante de comestibles, la Jefatura de la Policía Sanitaria era la encargada del control de las cajas y demás elementos destinados para tal fin y de la inspección en el sitio en que se confeccionaban y guardaban los artículos alimenticios, cuidando que ofrecieran seguridad en cuanto a su preparación y conservación. Se prohibió además, la venta en las vías públicas, de cualquier clase de car-

18

HISTORIA INSTITUCIONAL

Historia del Fondo de Ventas Populares  
Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you