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inteligencia imaginativa. En otras palabras, es la facultad que crea imágenes. La existencia de la imaginación, o la facultad para crear y percibir imágenes, no se limita al plano físico. De hecho, es una facultad del Yo Superior, del espíritu que habita en el interior. La imaginación es nuestra herencia como hijos de aquello que" soñó" los mundos y los trajo a la existencia. Si se desarrolla hasta su potencial más alto, como ocurre en el Camino indirecto, la Alquimia y los tantras, la imaginación es el instrumento mediante el cual llegamos a ser cocreadores con el eterno. El Grial aparece con formas en diferentes mitos sagrados. Lo que todos ellos tienen en común es que el santo cáliz, sin importar qué nombre se le dé, es un medio a través del cual la energía de los Mundos Superiores puede tenerse en Assiah, el mundo de la Forma y de la Acción. En la literatura de los celtas, el Grial es el Caldero sin Fondo, el Pozo de las Transformaciones que la diosa de Ceriddwen considera sagrado. Es el Tazón de la Luna de la desaparecida Atlántida. Es el Arca de la Alianza, el trono del Shekinah, que se conservó en el tabernáculo de Moisés y en el templo de Salomón. El Grial fue el cáliz de vino que trajo Melquisedec, rey y sacerdote del Altísimo, quien inició a Abraham en la Cábala y quien, de acuerdo con el Sepher Yetzirah, le enseñó la práctica de la Alquimia que se presenta en este libro. El Grial es el cáliz que Jesús usó en su última cena (que en forma simultánea fue la primera Eucaristía). Según la tradición, este cáliz estaba esculpido con la esmeralda de la diadema que Lucifer perdió cuando fue lanzado del paraíso por su pecado de orgullo. El simbolismo del Grial no se limita al misticismo de Europa y el Oriente Medio. La siguiente Jataka (una leyenda de los Tathagata) describe el origen del cáliz de Buda:

Entonces, de los cuatro territorios vinieron los Cuatro Guardianes del Mundo quienes ofrecieron cálices hechos de zafiro. Pero Buda los rechazó. De nuevo ofrecieron cuatro cálices hechos de piedra negra (muggavanna) y él, lleno de compasión por los cuatro sabios, aceptó los cuatro cálices. Los puso uno dentro de otro y ordenó: "¡Que sean uno!" Y los bordes de los cuatro cálices se hicieron visibles. Todos los cálices formaron uno. El Buda aceptó alimento en el Cáliz que acababa de formarse, y habiendo tomado el alimento, expresó su agradecimiento. Después, el Bendito dijo a los Cuatro Guardianes que trajeron los cuatro cálices: Expresen mi respeto a Buda en el nombre del Cáliz, y el Cáliz será para ustedes una copa de conocimiento. Si ofrecen el Cáliz a sus compañeros, no permanecerán ni en la memoria ni en el juicio. Pero aquel que ofrece el Cáliz al Buda, no será olvidado ni en la memoria ni en la sabiduría. 20 En el Vajrayana tibetano, lo que equivale al Grial es el Tsebum, el vaso sagrado que contiene el elixir de la vida y cuya tapa está adornada con un penacho de plumas de pavo real. Lo sostiene el Buda Amitayus (el Tsepamé tibetano), Señor de la Vida Eterna. El Buda Amitayus es el aspecto tántrico del Amitahba más conocido, el Buda de la Luz Infinita. (Esta correlación entre la vida y la luz es vital en la práctica de la 20

Nicholas Roerich, From the Heart of Asia: Memoirs from the Himalayas [Desde el corazón de Asia: Recuerdos del Himalaya] (Rochester, VT: Inner Traditions, 1990), p. 108.

Goddard David La Torre de La Alquimia  
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