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establezcamos buena respiración durante las sesiones de meditación. Nuestro subconsciente se encargará de ello a partir de ahí. Otra razón para establecer la práctica de la respiración profunda durante la meditación es que nos prepara para el trabajo avanzado. Durante la meditación profunda, durante el trabajo de trance y la proyección astral, el cuerpo tiende a respirar superficialmente. Al cultivar el hábito de profundizar la respiración siempre que nos preparemos para meditar, estableceremos un hábito automático que nos será muy útil. Para obtener máximos beneficios del aire, necesitamos respirar desde el diafragma, el músculo que está debajo de las costillas, en los músculos abdominales. Recuerda que no tienes que impulsar la respiración hacia dentro; la presión atmosférica se encargará de eso. Sólo impulsa el diafragma hacia fuera. Las costillas se expandirán y el aire entrará rápidamente a los pulmones. Por favor no cometas el error de tratar de expandir el pecho a fuerzas. Esto puede dañar los delicados vasos sanguíneos del pecho. Deja que los músculos que están debajo de las costillas hagan la mayor parte del trabajo. Si haces esto apropiadamente, sentirás una expansión en la región lumbar y en los costados, al igual que en la parte frontal del cuerpo. Siempre trata de estar seguro de comenzar cualquier ciclo de respiración profunda con una contracción del diafragma, para eliminar el aire viejo y gastado que está en el fondo de los pulmones. El ciclo de respiración para la meditación se hace de la siguiente manera: Vacía los pulmones y luego inhala profundamente a la cuenta de cuatro. Mantén el diafragma tenso contando hasta dos, y luego inhala contando hasta cuatro. Esta cuenta debe ser a tu propio ritmo, de acuerdo a la capacidad de tus pulmones. El ciclo de respiración de una persona puede ser más rápido que el de otra. Escucha tu ciclo de respiración. Debe ser casi inaudible. Si tu ciclo de

respiración es ruidoso, no se está realizando correctamente. El remedio es hacerlo más lento. Una vez que te hayas sentado para hacer meditación, establece este ciclo de respiración de cuatro-dos-cuatro. Una vez que hayas realizado concientemente seis ciclos completos de inhalar y exhalar, quita esto de tu mente y pasa mentalmente a la siguiente fase de la meditación. En vista de que el prana, o energía universal, y la conciencia están unidos, el prana seguirá a la conciencia cuando se le guía mediante la concentración. El prana se junta donde se concentre la mente. El centro del corazón absorbe directamente el Prana (la Única Energía Radiante) y ésta pasa a través de los fuelles de la Alquimia, los pulmones. Cuando la sangre pasa por el órgano físico del corazón, recibe la energía radiante (el "oro potable" de la Alquimia) y la lleva a todas las partes del vehículo físico.

La Cruz Cabalística Toda meditación debe ir precedida de un cierre de la "Esfera de Sensación" subjetiva: el aura. Esto te ayuda a centrarte y concentrarte de manera exclusiva en el trabajo inmediato, y pone la meditación en línea con el Yo Superior. En la Tradición Occidental de los Misterios, este cierre se hace empleando la fórmula de la Cruz Cabalística. Como todas las técnicas mágicas, esta fórmula tiene diversas aplicaciones y grados de poder. En este punto, es importante que liberes tu mente de toda creencia supersticiosa de que las fórmulas esotéricas son en sí mágicas. No lo son. La conciencia es el verdadero mago. Las fórmulas son sólo los instrumentos que emplea una mente adiestrada. Un martillo no tiene la capacidad de afectar algo a menos que lo tome una mano humana. En la misma forma, una fórmula sirve como un punto de

Goddard David La Torre de La Alquimia  
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