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de la escalera espiral de la luna, y el Príncipe frente al pasaje del sol. Cuando se los ordenas, ambos suben las escaleras que rodean la columna central. Mientras que tú, llevando el Grial, envuelto en el manto real de Akasha y coronado con el dragón, atraviesas la ventana del Mundo y entras directamente a la columna de Shushumna en sí. Estás en la chimenea del Fuego del Dragón, impregnado con su blanca incandescencia y chispas titilantes de color escarlata, azul y oro. El fuego penetra cada átomo, eliminando todo lo que no es divino. Reconoces que el fuego es la gloria oculta de tu esencia; hazte uno con él. Tu conciencia exaltada está llena de omnipotencia y se eleva sin esfuerzo por la chimenea. Asciendes en las alas de las flamas, te das cuenta simultáneamente del doble ascenso en espiral de la Princesa de Plata y del Príncipe de Oro. Momentos después estás sobre los Bastiones, sobre la ventana de Shem. Tus "hijos" se han unido a ti, la Princesa a tu izquierda y el Príncipe a tu derecha. La forma de la Princesa de Plata se vuelve insustancial, es un óvalo de luz plateada que se mezcla y se integra en el centro de tu corazón. Luego, la forma del Príncipe de Oro también se transmuta en energía de oro y se une en el corazón rodeado por una serpiente. Ahora, siendo tres en uno, beben el contenido del Grial, como un "cáliz de amor". Estando ahora completo, con los tres aspectos de la conciencia, la sal, el azufre y el mercurio, integrados, elevas el Grial vacío hacia el Sol Blanco para tener un sustento continuo. Y las Alturas del Cielo responden. Un relámpago, que deslumbra los ojos y deja insensible la mente, brilla sobre el Sol Blanco, baja a través del Grial y entra a la torre. Cuando se despejan las imágenes visuales que provoca, ves que todas las piedras de la torre están ahora formadas de un cristal perfecto y en los bastiones, en los puntos cardinales del techo, hay cuatro estatuas de oro refinado tres veces: en el sur, el León Alado,

símbolo de los Señores de la Flama; en el oeste, el Águila, que representa a los Señores de la Mente; en el norte, el poderoso Toro Alado de los Señores de la Forma; y en el este, el Humano Sagrado con Alas, tótem de los Señores de la Humanidad en potencia. La luz del Sol Blanco se derrama sobre la torre de cristal, que como un prisma, la transmite a la tierra de Logres. Observas cómo se despeja la neblina del hechizo que siempre ha cubierto a este reino. Los árboles florecen; los ríos, lagos y arroyos resplandecen; los campos prosperan y todos los habitantes de tu reino gozan de la bendición de la paz. La puerta que tiene el sello de Prithivi-Prithivi se abre, la escalera de los siete peldaños de oro desciende al piso de la Sala de la Torreta y tú bajas. Ahí te espera el Regente escoltado por dos pajes (que te parecen familiares, pero profundamente cambiados) y dos Compañeros de la Hermandad de la Mesa Redonda. El Regente tiene la esfera en las manos. Frente a frente, le entregas el Grial y él te entrega la esfera. Luego entregas la esfera, Excálibur y la llave de los caminos a los dos Compañeros, pidiéndoles que los pongan sobre el altar de la Capilla de la Rosa-Cruz, hasta tu regreso. Los Compañeros se van, escoltados por los pajes, dejándote solo con el Regente. Él te indica el libro que está sobre el atril. Hay un nuevo nombre escrito en una página nueva; dice: "HERMES”. "Bienvenido(a) a casa, Su Majestad", dice el Regente. “Si le place, oprima el botón del Cielo, hecho de zafiro, en la Tablilla del Conocimiento”. Miras la tablilla de piedra negra. Los Sephiroth del Árbol de la Vida grabados en plata resplandecen en la Escala del Rey, el código de los colores de Atziluth. El botón de diamante, que está a la derecha todavía está oprimido. Con un dedo, presionas el botón de zafiro que está junto a él. Una gran voz emite una sola palabra que resuena por toda la torre: "¡Seg!" Los

Goddard David La Torre de La Alquimia  
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