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acostumbran a la oscuridad, percibes formas que están en las márgenes del río, sus ojos reflejan el Grial que va pasando. Son tus súbditos, las criaturas de este reino y este lugar: hombres, mujeres y niños; aves y criaturas. Hay un ciervo blanco, y allá el joven fauno está con su amigo el fauno centauro. Todos han venido en silencio, para desear a su soberano un buen viaje. Alguien lanza algo de la ribera del río hacia la cubierta. Es un ramo de flores. Las recoges y haces un ademán para indicar que ya las tienes; una multitud de voces murmura suavemente: "que Dios ayude a su majestad”. El Barco de Salomón llega a la desembocadura del río y entra al mar. Al principio, las olas que llegan a la orilla hacen que el barco dé bandazos en los senos y las crestas, pero eso pasa pronto y la embarcación se desliza suavemente sobre las poderosas aguas. La costa desaparece de la vista; desaparece el promontorio. Lo único que queda es el murmullo del oscuro mar, la luz del Grial y las estrellas en las alturas, brillantes como diamantes en un cielo de terciopelo oscuro. Se acerca a ti la hermana del traje oscuro. "Viajaremos lejos”, te dice. Su voz tiene un sonido rico, profundo pero con una cualidad que parece de otro mundo. "Descansa en la cama”. Aceptas la sugerencia y te recuestas en la cama color púrpura. La Sacerdotisa del traje oscuro se queda de pie mirándote por un rato, luego llama con una inclinación de cabeza, a su hermana que lleva la espada para que se acerque a los pies de la cama, ella regresa a su lugar en la proa del barco. Al principio te recuestas con los ojos fijos en el Grial que está en la linterna. Luego miras hacia arriba, al cielo de la noche. Las constelaciones giran majestuosas en su danza del movimiento de las galaxias. Directamente arriba de ti está Orión, el gigante que atraviesa los cielos, seguido de la radiante belleza de Sirio, la Estrella del Perro. Llega a ti la voz mental de la hermana de ropa oscura, desde su asiento en la proa:

"Mira la imagen de Adam-Qadmon en las estrellas, el Necio celeste de Aleph, con el fiel perro blanco a sus pies”. Miras y te das cuenta de que este Necio celestial mira en dirección opuesta a la de la clave del tarot con que estás familiarizado. La frase de la Tablilla Esmeralda, "Como lo de Arriba es lo de Abajo, pero en otra forma", adquiere un profundo significado aquí. La frase "otra forma" también podría verse como una imagen que, como en un espejo, invierte la imagen cuando la refleja. El microcosmos invierte al macrocosmos y muchas de nuestras debilidades humanas se basan en que confundimos la imagen inversa con Aquello de lo que es un reflejo. La rueda del zodiaco gira sobre ti mientras estás acostado en la cama de Salomón el Sabio. Alrededor del horizonte de la cúpula nocturna del cielo, en ángulo recto entre sí, brillan cuatro estrellas refulgentes: en el este, Formalhaut, el Pez del Sur que está debajo de Acuario; al sur, Régulo, el corazón de león, en la constelación de Leo; hacia el oeste, brilla Antares de Escorpión; y en el cielo del norte brilla Aldebarán, el ojo del toro, en Tauro. Arriba está la Osa Mayor que en el Occidente recibe el nombre de "carroza de Arturo", y en el Oriente recibe el nombre de "los Siete Rishis”. Sobre todas ellas está Draco, el dragón celestial, volando hacia arriba para llegar a Polaris, las inmóviles alturas del cielo. Mientras observas los soles que se mueven lentamente, llega una canción a tus oídos, la canta la hermana que está al pie de la cama en que estás acostado, la canta la dama que tiene una espada y un velo color escarlata. Esta canción ya era antigua cuando aún no existían las pirámides de Khem y de Yucatán y se cantaba en la Montaña Sagrada, que conmemoran las pirámides: la Montaña de la ciudad de las Puertas de Oro en la Tierra Perdida que ahora yace soñando bajo las olas. Tus párpados se cierran con la cadencia evocadora y antigua de la

Goddard David La Torre de La Alquimia