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Luego, con la reina de los elfos a un lado y el Regente al otro, pasa a través de la niebla del color del arco iris y avanza hacia tu destino. La Gran Sala se ha expandido para recibir a quienes se han reunido. Está iluminada con candelabros ardientes y adornada con guirnaldas de flores del verano. Los ocho tapices del tarot que adornan sus muros brillan con colores tridimensionales, y una gran asamblea de seres llena la sala. Conoces a algunos, pero hay muchos que todavía no conoces. Son representantes de las formas de vida con las que compartes tu hogar planetario entre las estrellas; son embajadores, con diversos grados, de innumerables formas de vida: animales, aves, reptiles, insectos, peces Y todo el reino vegetal, los árboles, las flores y las hierbas, al igual que los espíritus de la naturaleza y los seres elementales que son personificaciones de la esencia elemental viva que está detrás de todos los fenómenos. También están, de acuerdo a sus rangos, los espíritus de la naturaleza, los Seres Brillantes, los Señores que habitan en las Colinas Huecas, los Ángeles de la Música y del Sonido, los Ángeles de la Sanación, los poderosos Guerreros de la Luz, que de hecho son las "Estrellas de la Mañana”, y los creadores del cosmos, los constructores del universo. Más allá está Menes, vestido como el día en que te armó caballero; representa la poderosa conciencia que lo abarca todo, que es el virrey de este planeta, bajo la autoridad de Dios. Hay seres de todos los reinos de la creación, de todas las evoluciones conocidas, ya que esta es una delegación de la expresión de vida universal, en la que tienes un papel integral y único. Pero todos los que están presentes en este salón tienen algo en común: todos los rostros muestran alegría. Los Compañeros de la Mesa Redonda forman una avenida, cada uno sostiene en alto una espada brillante, y caminas bajo este arco de acero para entrar a la Sala. La Mesa Redonda se ha

hundido en el piso y se ha convertido en un estrado color índigo sobre el piso blanco y oro. Los signos del zodiaco dorados que están a su alrededor forman un potente círculo de magia cósmica. En el centro del estrado está la gran estatua de la Isis Negra, que se elevó desde la Cámara Nupcial. En su regazo, bañado en un rayo de sol de las alturas, descansa el Santo Grial, que se ha transformado en la imagen del sagrado Niño de oro; el niño que según El Zohar enseña los secretos del Cielo. Rindes reverencia a la Madre Coemergente y al santo Niño que ella nutre. Luego, todavía escoltado por la Reina de los Elfos y el Regente, sigues a Menes alrededor del estrado elevado, y entrando bajo el escudo con el blasón de la esfinge, llegas a la sagrada paz de la capilla. Ahí, el Regente te quita las sandalias y la túnica blanca. Asciendes la escalinata del altar, y ante la luminosa Rosacruz, haces tu petición, tu ofrecimiento y tu promesa a la Divinidad, con las palabras que te de el espíritu. Manos invisibles te elevan hasta la Cruz de Oro, el chakra de tu corazón que tiene el mismo centro que la Rosa de Rubí; tus brazos se extienden sobre la cruz, con las manos hacia arriba en actitud de kenosis, vaciándote. Con la "visión del alma" miras con vehemencia al Sol Blanco que brilla sobre la torre. Luego, la voz de Menes proclama: "¡Tú, que tienes las manos extendidas sobre la Cruz del Sacrificio, has atraído el Poder Pleno sobre ti!" Se te hace descender en la misma forma en que se te hizo ascender. Con la ayuda del Regente, Menes te santifica con el óleo de la consagración, el signo visible de Mezla. Luego, de nuevo vestido de blanco y con sandalias de plata, te escoltan de regreso a la Gran Sala donde se ha reunido la asamblea. La imagen de la Isis Negra ya no tiene al Niño del Grial, que ha vuelto a asumir su forma de copa, está en las manos de una hermosa mujer muy antigua vestida con una túnica que tiene los colores del arco iris. Es María Profetisa, una de las

Goddard David La Torre de La Alquimia  
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