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consideramos grandes, no sólo en la Alquimia, sino en el misticismo y la religión; seres que han dejado huellas indelebles en lo más profundo de nuestras almas... Como estos seres eran iluminados y recibieron abundantes bendiciones y dones Divinos, es evidente que nosotros también hemos ya recibido la iluminación, aquí y ahora. También, de manera similar, hemos recibido la bendición y la guía Divina, si sólo nos diéramos cuenta de ello. Podemos darnos cuenta. Ellos se dieron cuenta. Sólo eran hombres como nosotros lo somos ahora. Ellos lograron y alcanzaron la transmutación suprema; nosotros también podernos alcanzarla. Esa transmutación ya existe en nosotros ahora; en este momento preciso del espacio y el tiempo. Lo único que debemos hacer es damos cuenta de ello en alguna forma. Entonces, la transmutación se manifestará y será evidente. Al llegar a comprender que Jesús y Buda, Hermes y todos los demás adeptos y santos de todos los tiempos ya existen dentro de nosotros, reflexionando en su vida y en sus palabras manifestaremos lo que hasta ahora ha estado oculto. Los evocaremos desde el interior, y en consecuencia nos convertiremos en aquello que hemos invocado... Entonces, la Piedra Filosofal de la comprensión y el conocimiento Divinos se habrá fraguado. 71 Esta es la verdadera enseñanza esotérica que está detrás del dogma exotérico de la "Comunión de los Santos”.

71

Israel Regardie, The Philosopher's Stone [La Piedra Filosofal] (Londres: Rider, sin fecha), pp. 203-204.

Te Daré una Corona de la Vida En los abishekas, quienes reciben los factords facultativos tántricos del Vajrayana, se revisten con las ricas túnicas de la realeza, que son signos de su herencia como hijos e hijas de los Budas, y representan al Sambhoga-Kaya (cuerpo solar) de los bodhisattvas, que en la iconografía sagrada aparece con los ricos ornamentos de la realeza, en sus aspectos pacíficos, Siwa. En las antiguas presentaciones ceremoniales de los Misterios, a menudo se investía al candidato con vestiduras reales. (Ver El Asno de Oro, por Apulius, un sacerdote romano de Isis.) 72 Esto también se aplica a las ceremonias modernas.

Nota preliminar La siguiente práctica debe leerse varias veces, como se leería el guión de una obra teatral, con el fin de familiarizarse con los detalles. Luego, habiendo elegido un momento adecuado, se realiza esta práctica sólo una vez, pero con poder e intención.

LA PRÁCTICA Después de establecer un espacio seguro y sagrado, invoca a los Cuatro Príncipes del Cielo y lleva a cabo los ejercicios preliminares. Exterioriza el golem del castillo y transfiere tu nivel consciente a su interior. Una vez dentro de él, afirma tu 72

Apulius, The Golden Ass [El Asno de Oro], P. G. Walsh, traductor. (Nueva York: Oxford University Press, 1994).

Goddard David La Torre de La Alquimia  
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