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son Yetzirah y, lo que es más importante, el mundo de Assiah donde tienen una posición adyacente a Yetzirah. Cada vez que el golem se exterioriza, se construye con más fuerza. Y cuando se proyecta, es visible, como todas las formas de pensamiento, para los habitantes de los niveles internos y para los videntes encarnados, humanos físicos con visión clarividente. La acción de volver a absorber el castillo al final de la práctica retira la forma de pensamiento de la visión objetiva, ya que el hecho de retirarlo hace que la forma de pensamiento vuelva a entrar a una condición latente subjetiva. Esto no significa que el golem se pierda o se destruya, sino que se retira, como lo haría un ser humano cuando duerme y sueña. En el chakra de Anahata, en el centro etéreo del corazón, donde la Luz de la inmanencia arde constantemente como un punto infinitesimal de brillantez, el castillo, con todos los seres y los poderes que habitan en él, descansa en estado latente hasta que se vuelva a exteriorizar a la existencia objetiva en las regiones sutiles, durante la siguiente práctica. Bajo la imagen del Castillo y la ciudad de Camelot (ese fugaz momento de gloria) nos hemos estado concentrando en los distintos niveles de conciencia que hay en un ser humano encarnado, y al mismo tiempo, hemos estado relacionando estos símbolos con los mandalas del Árbol de la Vida. El golem es un mecanismo de control remoto que actúa sobre los centros etéreo y físico de nuestro cuerpo físico, sin los peligros que surgen de la concentración directa del pensamiento en esos centros. Concentrarse en cualquier parte del cuerpo físico produce un incremento de flujo sanguíneo en esa zona. Tal concentración, cuando se prolonga más de lo debido, puede producir trastornos en los millones de procesos necesarios para mantener al cuerpo con una salud normal. Estos procesos por lo general están bajo la dirección de la mente subconsciente. De modo que el hecho de retirar al golem al estado latente, es lo

que en realidad "da instrucciones" al subconsciente para que haga los ajustes necesarios para construir el "cuerpo nuevo" de los adeptos a la Alquimia. Por consiguiente, esto ocurre en forma natural muy por debajo del umbral del nivel consciente normal. La mente subconsciente (la "Isis" subjetiva del Arte) no responde a la violencia mental (concentración impuesta), y sólo acepta si se le "conquista" mediante los símbolos del macrocosmos, que son las "flores" de la Naturaleza Divina. Por consiguiente, debemos entender con claridad que la técnica de retirar el golem a un estado latente es uno de los puntos más importantes de la Alquimia. Es el coagula, la creación de la "moneda" que se multiplicará mediante la práctica frecuente, para convertirse en el tesoro de oro escondido que custodia el Dragón. Al realizar las prácticas de la Alquimia que se presentan en este manual, las cuales son meditaciones que producen consecuencias de gran alcance, el golem que se proyecta, se "programa", se establece de acuerdo a ciertas pautas de energía. Cuando más tarde se retira y se vuelve a introducir en el vehículo físico, sigue operando en forma segura y silenciosa sobre las estrellas internas, los chakras. Esto ocurre a nivel subconsciente, en virtud de los aspectos de la conciencia cuyo papel es incorporar. Ahí, el fuego del Dragón, que en el oriente se conoce como kundalini, empieza su sagrada tarea de transformación y transfiguración. En vista de que somos seres inconclusos, es natural que en la medida en que la energía integradora del fuego del Dragón empieza a elevarse, se tope con cualquier obstrucción psicoetérea que esté presente. Esto puede producir leves síntomas en el vehículo físico (y esa es la razón de que los alquimistas hablen de sus "sufrimientos"). A menos que tales síntomas lleguen a ser alarmantemente poderosos y persistentes, no deben ser causa de preocupación. Desaparecerán en la medida

Goddard David La Torre de La Alquimia  
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