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una sesión para despertar al dragón con una sesión en la que "descansas" en Tiphareth, equilibras e integras los efectos de la energía que se liberó. No supongas que los dos Compañeros que te ayudaron en la Cámara Nupcial siempre serán los mismos, pueden serlo o no. Esta meditación debe realizarse al menos treinta veces antes de pasar a la que se describe en el siguiente capítulo. Las mejores horas del día para realizar esta práctica son justo antes del amanecer o al atardecer, ya que son los momentos en que Akasha Tattva baña la Tierra. Además, cuando realices un trabajo intenso de kundalini, debes evitar los baños de sol, ya que un exceso de prana puede sobrecargar al sistema físico. Después de absorber el castillo al final de la sesión de práctica, habiendo despertado al Poder del Fuego, no te permitas repetir las escenas en la fantasía durante el día. Existirá esta tendencia al principio, pero debes resistirte a ella con firmeza. Si se presenta, vuelve tu mente a otra cosa, mediante un acto corto y enérgico de la voluntad. Si esto no es suficiente, realiza algo de actividad física, poniendo en ella toda tu atención. La acción de despertar al dragón debe "entregarse" por completo al subconsciente para que la ponga en vigor. El papel de la conciencia del yo se cumple al hacer la práctica en sí. El paso de ponerla en vigor no puede ocurrir si la mente consciente continuamente desentierra, mediante una ociosa fantasía, la semilla que se plantó para ver si ya tiene brotes. A la larga, el proceso de Alquimia para despertar al Dragón deberá realizarse en dirección descendente, a través de los tres mundos inferiores de Briah, Yetzirah y Assiah. Ya que cada mundo despertará al Poder del Fuego de acuerdo a su propia naturaleza y sin que se le "obligue" en forma contraria a la naturaleza. El "obligar" es la causa usual de problemas en quienes utilizan el Arte con superficialidad. El Poder del Fuego

arde con más brillantez al ir impregnando cada cubierta que corresponde a uno de los cuatro mundos y es posible que se manifiesten algunas señales físicas y psíquicas. Nunca son idénticas en los practicantes, pero es posible que ocurran en muchos casos. El cuerpo físico puede empezar a temblar antes del despertar, la boca puede llenarse de saliva, el ano puede contraerse y los ojos pueden rodar hacia arriba. Pueden ocurrir sonidos internos, como el sonido de una cascada de una aseada o el zumbido de abejas; indican un incremento en vibración básica y el desenvolvimiento del clari-oído. Puede presentarse una sensación de ser un "testigo" en el cuerpo, de flotar, de sentirse enorme o diminuto, o una sensación de "no tener cabeza”. Puedes ver puntos de luz, un brillo trémulo como cuando la temperatura es muy cálida, formas geométricas al ver objetos físicos o incluso teniendo los ojos cerrados. No todos los practicantes experimentan estos síntomas. El Poder del Fuego, cuya naturaleza es iluminar e integrar, produce las experiencias que sean necesarias para el progreso espiritual del practicante, según los hábitos del individuo, su karma y sus méritos. Una vez que el poder de visualización mental ha recibido la fuerza del Poder del Fuego, toda la ciencia de crear y energizar mentalmente formas de pensamiento toma su lugar. Los practicantes descubrirán que sus pensamientos se vuelven poderosos, para el bien o para el mal. Una vez que se desarrolla esta habilidad, que es realmente mágica, deberá usarse; no existe un curso neutral. Incluso cuando, por medios naturales, la conciencia interna y el poder del fuego se vuelvan latentes, como sucede en la tensa actividad de la vida occidental, se descubrirá que la imaginación sensibilizada tiene mucha más concentración y es un instrumento más eficaz. Ya que este es el resultado natural de desarrollar cualquier facultad o destreza;

Goddard David La Torre de La Alquimia