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bajar por la escalinata del altar. El Regente te está esperando a la entrada del pasaje que va a la Gran Sala; a su lado está una figura. Su "forma" es la de uno de los legendarios caballeros o damas de la Mesa Redonda. Gracias a una comunicación sin palabras del Regente, brota en ti el conocimiento de que este ser el espíritu guardián de la capilla de tu castillo. Le das las gracias al guardián: "En nombre de Dios, te doy la bienvenida a este lugar y que la bendición de la Divinidad esté sobre ti por este servicio". Al desarrollarse la relación entre ustedes, este guardián en particular llegará a ser un camarada y un guía muy especial para ti. Regresas a la Gran Sala; los Compañeros han regresado a sus sitiales. Sus rostros expresan un gozo puro por el hecho de que has sido aceptado por las alturas. Se gozan en tu logro y tú compartes tu alegría con ellos a través del Grial sin velo, antes de despedirte. Subes por la escalinata espiral del sol, entras a la Cámara de la Fuerza Interior y te quitas la túnica índigo. Al colgarla en el perchero, ves que en el frente de la túnica, (el lugar que queda sobre tu corazón cuando te la pones) ha aparecido una pequeña cruz latina de oro con un rubí en el centro. "Es un botón de rosa" dice una voz que viene de una fuente desconocida y el aire se llena de un sentido de gozo Divino. Maravillado, regresas a Assiah, absorbes la imagen, cierras, y escribes tus reacciones subjetivas en tu diario.

RESULTADOS Una vez que conoces la identidad del guardián espiritual de tu capilla (sabes qué caballero o dama del mito de Arturo es), se sugiere que crees un pequeño escudo y lo pintes con las armas del guardián. Con un poco de investigación podrás

encontrarlo. Coloca el escudo en tu espacio sagrado, como un vínculo con el guardián y un punto de concentración en él, ya que puede actuar como un puente entre los mundos.

LA CONTEMPLACIÓN Desde la frente de cada Señor del Sol se proyectaba un delgado rayo de luz brillante, y donde se juntaban en el centro del círculo, había una visión tan magnífica que ninguno de ellos [los candidatos] serían capaces de olvidarla jamás, y tampoco serían capaces de describirla. Era como si en un momento maravilloso vieran la belleza y la armonía de toda la existencia representada en un tipo de Árbol viviente y vibrante, formado por esferas, que crecía al, mismo tiempo hacia arriba y hacia abajo; sus raíces estaban en regiones tan altas que nadie había penetrado sus misterios jamás, sus troncos tenían ramas trémulas de vida, que bajaban hasta tocar la tierra... y al mismo tiempo tenía raíces en la tierra y se elevaba a través de todas las esferas verdes que crecían hasta las regiones de los Espíritus Brillantes y más allá. Había un flujo continuo a través del tronco, las ramas, las hojas y las raíces. Ninguna parte se dejaba sin cambio, sin movimiento y sin significado; desde las gigantescas estrellas en su curso majestuoso y ordenado, hasta los componentes más pequeños de la célula más primitiva. Cada uno tenía su lugar y su propósito. Cada uno contribuía y era esencial para el Todo. Sentían desmayarse por el temor respetuoso. Esto era suyo. ¡Todo esto era suyo! Como seres humanos tenían el don de una conciencia que sobrepasaba a todas en el reino de la tierra para poder percibir una realidad así. Ya

Goddard David La Torre de La Alquimia  
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