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registro escrito de cada práctica, para que un maestro competente pueda ver lo que se ha logrado y qué áreas necesitan mayor concentración.

El Ungido En la Cábala, el lugar del Mesías es el lugar donde se encuentran los tres Mundos Superiores. El Kether de Yetzirah (la total integración psicológica), el Tiphareth de Briah (la maduración espiritual) y el Malkuth de Briah (la presencia de la Divinidad), es decir, el Shekinah, la Gloria que cohabita. Mesías es la palabra hebrea que significa "el Ungido"; la palabra griega es Christos, “aquél en quien descansa toda Gracia”. El papel del Mesías es una función en el universo y en la evolución, no una personalidad. Este papel lo desempeñan diversos Iluminados en ciertos momentos, en la misma forma en que el puesto de gobernante en una logia Masónica es desempeñado por distintos hermanos al paso del tiempo. Cualquiera de los Sabios que han representado este papel proporciona un medio válido para entrar en contacto con este nivel espiritual, ya que a fin de cuentas sólo son símbolos vivientes de la realidad. La realidad es lograr el estado de conciencia que se expresa como: “Mi Padre y Yo somos Uno”. Las imágenes y los relatos de la Alquimia se deleitan en el relato del Hijo y el Padre, que se separaron y luego volvieron a unirse para formar un solo ser. El término hebreo para la Piedra Filosofal es Aben, una palabra que combina las palabras Ab "padre" (Chokmah) y Ben, "hijo" (Tiphareth). Ab y Ben son también los nombres ocultos de Atziluth y Assiah. Esto implica que la Gran Obra, que es voluntad del Absoluto, es la manifestación de un cuerpo físico que es capaz de manifestar la

Gloria Divina, un cuerpo solar que es el Oro de la Alquimia y el cuerpo arco iris que es un prisma para la Luz Clara. En el Arte Real no hay lugar para argumentos y disputas respecto a los diversos titulares del puesto de Mesías (como en la intolerancia sectaria que ha azotado a la humanidad por tanto tiempo). Indican una falta de madurez espiritual que revela una ineptitud para la Obra de Unificación. En el hinduismo, los individuos que muestran este tipo de inmadurez espiritual, es decir, que sólo están dispuestos a honrar a su propio dios y no a los dioses de otros, reciben el nombre de Pashu (la raíz de esta palabra es pash, que significa "atado"). Estas personas ignoran una realidad más amplia, la unidad del Absoluto que lo abarca todo. Tienden al oscurantismo y en realidad practican un tipo de idolatría hacia algo que a final de cuentas sólo es una "forma" o un “nombre”. Es fácil identificar a estas personas, ya que tienden a hablar con desprecio de las creencias y prácticas religiosas que no sean las propias. Por encima de los Pashus están los Viras ("héroes"), individuos que reconocen que la realización espiritual, sin importar cómo se logre, es el resultado de la identificación interior, la unión del "Yo" y el “Vos”. Esta verdad mística subyace a todos los símbolos y es la meta de toda ceremonia esotérica que sea auténtica. Los alquimistas cristianos consideran a Jesús, que es el Cristo, como uno de los maestros alquimistas que ya han logrado la Gran Obra. Esto es evidente en los relatos que aparecen en los evangelios sobre sus milagros, su dominio de la naturaleza, su transfiguración en el Monte Tabor, su resurrección de entre los muertos y su ascensión. Sus enseñanzas esotéricas, que la ortodoxia niega rotundamente, están en los evangelios, y son claras para cualquier persona que conozca el "lenguaje" de los Misterios.

Goddard David La Torre de La Alquimia