Prohibida la entrada a mujeres, niños y uniformados.
Las cantinas han evolucionado, convirtiéndose en lugares de valor cultural; detrás de sus barras, encontramos a los hombres de familia, que apasionados por lo que hacen, buscan que esta tradición se mantenga viva y continúe evolucionando al paso de sus clientes.
Por Aranzazú Tovar, Gustavo Torres y Samantha Silva