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- Años han pasado ya… Estoy exhausta… ya no puedo más…. –decía despacio, entre largas bocanadas de aire. - Aguanta un poco más, sé que puedes hacerlo. – le replicó una voz cavernosa, que irradiaba poder con solo oírla. El eco que supuso dañó los tímpanos del receptor. Una bocanada de oxigeno, exhalado a duras penas, se oía en medio de la nada. -De las primeras lenguas, a las grandes imprentas… De las leyendas mayas a las historias de artistas de Viena… De Sócrates a Da Vinci… De las batallas de tribus a las guerras nucleares… Todo se ha perdido… Tengo que acabar con esto... -Pero... Reflexiones y argumentos empezaron una danza en bucle, donde los pasos se pisaban entre ellos, en una torpe y eterna balada sin conclusión. -…Mentes maravillosas serán dañadas. –continuó él. -Éstas encontrarían algún artilugio para dañarme a mí… -¡Miles de vidas serán asesinadas sin nacer! -Crecerían y me asesinarían sin saberlo… -El uso de la energía sería en vano. -La aprovecharon para debilitarme… Silencio. Otra exhalación intermitente reanudó las palabras de una voz sin fuerza. -Cómo títeres pensaban que eran tratados. Guiados por los siete pecados capitales como un dios a venerar llevaban a cabo acciones sin razón… Su humo me contagia y me vuelve gris y sin color. Ya no soy como era antaño… Antes daba vida, ahora solo hay la encapuchada esperando con la guadaña en cada esquina… Paró unos instantes para coger más aire, o lo que quedaba de él. -No tengo fuerzas… ni ánimo. Hay más almas errantes en mí que no personajes laboriosos. No saben hablar, solo se guían por la fuerza, construyen armas sin valor en vez de buscar pócimas para la sanación… Han sido mal enseñados… ¡Primitivos diría yo!... y pensábamos que habíamos evolucionado…No es más que una caída de la historia. -Ciertamente.-afirmó con su sabia reverberación característica. - No hay ayuda que valga, no hay espíritu que me comprenda… Todo es efímero…declaró su voz rota en pedazos.


- Veré que puedo hacer… -Intentó mostrar empatía. -Nada. No intentes nada. Se acabó.- dijo secamente con poderío, a pesar de su estado. -No digas eso… -Ahora el débil parecía él. Observaba como su compañera tiraba la toalla y se mentalizó en que estos serían sus últimos vocablos. Llegaba la hora. -Renuncio tal como han renunciado ellos de mí…. Hasta otra, Sol…. No dejes nunca de iluminar a otros planetas….Gracias. Y el amor y pasión del trabajo que durante tantos años había llevado a cabo el astro se aproximó a la Tierra para darle el último abrazo de su relativamente corta vida. Gaia se fue, y con ella miles de almas ensuciadas por la codicia. -Fue un placer trabajar contigo. Y el vacío lo engulló todo. Menos los gritos.

Diálogo del fin de la Tierra Gnomish http://withcuriousgnomesteps.blogspot.com

Ana de Mas  

- Aguanta un poco más, sé que puedes hacerlo. – le replicó una voz cavernosa, que irradiaba poder con solo oírla. El eco que supuso dañó los...