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Cró nica de un suceso Arahel Rodas

Recital de poesía en el mítico Café Libertad 8


En un Café

A veces me metía en un café acompañado de mi soledad y quería pensar y no pensaba porque en la esquina del tumulto ajeno me convocaba algún silencio simple

uno es tan único que no consigue ser como otros y menos no ser nos levantamos y desmoronamos con los recuerdos o con los despistes

mirarse adentro puede tener gracia y también puede convertirse en duelo nos conocemos tan precariamente que respiramos y eso nos asombra el corazón aporta sus latidos y los sentimos con un ritmo ajeno

es cierto/ me metía en un café y los otros pasaban y pasaban pero no me dejaban ni un vistazo para que lo escondiera en mi guarida. Mario Benedetti ©ARAHEL RODAS

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Invento Invento caminos con mis pies, con mi historia, pero sobre todo con mi presente cuando toco botones para dar a luz a un hombrecito verde que da licencia para cruzar calles contando mudo el tiempo restante Invento andenes que me dan la bienvenida con perros obesos que pasean a sus amos que me llevan a esquinas sin abrazos sin sonrisas Invento paisajes - allá lejos donde se parte el azul a través de un corte horizontal en azul oceánico en azul de cielo Invento paisajes - aquí cerca donde las palomas depositan sus patas y sus encantos en el passeig de les palmeres mientras le sumo cotidiano ojos pies ojos recuerdos.

©ARAHEL RODAS

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Incanjeable

Cuando el sol aparece de puntillas en el crepúsculo, sucede que en la barriga del horizonte uno puede sentarse a inventariar adioses y en ese breve instante es posible canjear, recuerdos

por

palabras no dichas silencios

abrazos

por

por

metáforas

lágrimas.

Pero siempre queda una mirada incanjeable que se asoma en algún resquicio del corazón y uno queda absorto contemplando esa mirada como imaginando el infinito mientras el tiempo pasa por la orilla del mundo y una vez más simplemente, uno pasa la página. ©ARAHEL RODAS

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… y el aire

Tengo una revolución de pedidos Y un cúmulo de ideas Para entrar bajo tu ropa y así, anclarme a tus labios.

Podría tejerte a besos un vestido hecho a la medida; con puntadas largas me cosería al tiempo tuyo y al roce entre vos y el aire.

©ARAHEL RODAS

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Pronósticos Existen dos clases de pronósticos, los a favor y los en contra.

Los pronósticos en contra tienen ese cotidiano y riguroso inventario de mal agüero, siempre apáticos a todo minúsculo asomo de sol después de un largo aguacero; adjudican promulgan con sus voces graves siempre la desfortuna.

En cambio los pronósticos a favor son optimistas, con sus voces barítonas declaman bajo lluvia y bajo sol; con la misma cadencia sin importar que fenómeno esté a la vanguardia; estos van construyendo puentes ya sea de día o de noche, Ah! Pero desde luego que estar a favor reclama aguante, sobre todo cuando el pronóstico está en contra. ©ARAHEL RODAS

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A veces

A veces cuando la noche pasa deshojo una a una mis rutinas, mientras tanto; me convierto en un tipo dalt贸nico que suma colores; c贸mo quien suma nubes para armar un cielo.

漏ARAHEL RODAS

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Testimonio de emigración

…a Concepción Rodas, mi madre

Abrí los ojos minutos antes de que el despertador se alarmara, seguidamente, miré al espejo y fue, en ese justo instante, en que advertí que el día era ése; el mismo que transcurría paciente mientras los amigos me esperaban impacientes.

©ARAHEL RODAS

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Yo salí despacito, con lagrimones en los ojos, abracé el adiós de mi madre que quedó con la mano al aire y el corazón distendido en la mañana.

Camino al aeropuerto eché un último vistazo a mi patria fértil, silenciosa me despedía con una llovizna melancolía que salpicaba mis anteojos; y, de pronto estaba ahí, detrás de aquel enorme vidrio haciendo así con la mano como diciéndoles: ustedes están en mí, a la familia que formaba un semircirculo dándome ánimos mientras me enviaban ráfagas de adioses con las manos ráfagas de besos con los ojos. ©ARAHEL RODAS

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2. Casi dos días estuve entre aeropuertos aviones como sucedáneos de país y en Panamá City vi cómo el funcionario negro de emigración atendía a una familia alemana con tanta amabilidad que quiso volverse rubio, cuando tocó mi turno no quiso ser ni funcionario.

Subí al avión pero no tuve tiempo de aflojar la nostalgia, el asiento era tan pequeño que si respiraba profundamente no cabríamos ninguno de los dos así que opté por quedarme yo sin nostalgia. ©ARAHEL RODAS

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Cuando desperté tomé nota de muchas variaciones, no propiamente por las más evidentes, como el cambio de horario y de continente, sino porque las azafatas seguían impecables y yo frente al espejo me vi espantoso.

Entonces respiré profundamente como pez en el aire para despabilarme ante el tipo que revisaba mi pasaporte con lupa como jugando a encontrar diferencias; después de algunos minutos, ©ARAHEL RODAS

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se dio cuenta que en la foto no llevaba anteojos.

En Ámsterdam también vi cómo dos guardias de seguridad abordaban intempestivamente a un asiático para decirle quién sabe qué, yo por las dudas no acerque ni la mirada, pero sí abracé el resplandor inagotable de aquel sol hermoso con mis ojos.

Cinco horas que parecían interminables al fin culminaron con mi última entrevista migratoria, por suerte, este funcionario de emigración sí pretendía ser funcionario ©ARAHEL RODAS

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y entre bromas sonrisas alojó el sello en mi libreta migratoria mientras dijo: “Enjoy Lisbon”.

3.

En la baranda encontré otras caras que no me esperaban sin embargo sentí un poco de alivio, cerré los ojos, tiré mi cabeza hacia atrás y cuando volví en sí miré cómo pasaban frente a mí otras manos otros ojos otro corazón que me esperaba con un abrazo de bienvenida con un abrazo de reencuentro.

©ARAHEL RODAS

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La plaza

15 de marzo La plaza está inquietantemente vacía, en espera de un sol de primavera que cuente historias en las terrazas, en cambio en las avenidas crece el gentío como leche que hierve al borde de las aceras sin noción del vacío prójimo. 16 de marzo

Cotidianos los doce arboles siguen aburridos y desnudos, inmóviles ven como el cielo continuadamente gris, sugiere paraguas de colores, que transitan la plaza pintada de lluvia, de mesas apiñadas, de frutas que se desperezan al aire libre ©ARAHEL RODAS

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y de un perro que pasea contento como amo de su paso vagabundo.

17 de marzo

La plaza abre los ojos y su risa transparente de sol ilumina las mesas, donde nace un murmullo constante de idiomas y de precios, más a lo lejos la algarabía de dos perros que salen al encuentro de alguien que tararea mimos, contagia a los transeúntes que miran al cielo ensancharse, lindamente azul.

©ARAHEL RODAS

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En el desván

 El espejo es un juez insobornable.  En este día nublado y sin apuros, es necesario el té.  Es curioso cómo uno en el rastro va abriéndose paso entre: un tumulto de miradas y accesorios.  Las palabras son un cauce profundo de significados.  Hay quien es adicto al insomnio, yo al café.  Cuando el bullicio termina, no siempre le sucede el silencio.  El futuro es incierto, pero ¿alguien sabe si esto es cierto?

©ARAHEL RODAS

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Poesía

A veces quiero escribir pero no puedo pienso camino palpo contemplo canto pero ni así; son tantas ocasiones en que el sol se esconde tímido en la noche, pero a pesar de ese embarazo de melancolía sobre su vientre incandescente, a mí no me nace ni una lágrima.

Luego en el transcurso de la noche suceden duendecitos que se pasean sobre mis parpados con su lastre de cavilaciones e insomnios, y a mí sigue sin ocurrírseme nada, acaso una palabra maltrecha que me ve tan desolada que anulo para evitar rencores.

©ARAHEL RODAS

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De nuevo el silencio me pisa los talones en las horas más taciturnas de la madrugada donde proviene una pausa recóndita de esperanza utopía poesía.

©ARAHEL RODAS

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Soneto de las miradas

Cómo amar lo puro del sentimiento Sin sospechar del sol en la mañana Con una mirada tan simple y llana Que atraviese pared y pensamiento

Acaso sea un infalible aliento Que venga desde la patria lejana Desnuda y linda sin retén ni aduana Con una mirada como aspaviento

Podría ser este día una amalgama De palabras dichas y contestadas Cual si un gesto cualquiera fuera llama

Encendida en las preguntas cargadas De una esperanza dulce y honda que ama Para ser más que miradas cruzadas.

©ARAHEL RODAS

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Por las dudas

Y por las dudas No hay quien aguante La vida cruda Quién no se espante.

De tu locura ¡Ay! Presidente Es dictadura Abiertamente.

Tanta osadía Pero no crea Que su estadía Yacerá férrea.

El pueblo deja Pasar el tiempo Pero ¡ay! un día Sin mediodía Sin contratiempo Brota la queja.

La muerte llega.

©ARAHEL RODAS

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… Y vuelvo

Y vuelvo en ocasiones a Transitar aquellas calles Tan conocidas tan deambuladas Por la embriaguez de la nostalgia.

Hoy Está lloviendo, Aquí es primavera Allá verano.

Hay Tanto por andar, Ante lo que quedar boquiabierto Y reencontrarse.

Habrá, estoy seguro, Tanto por lo qué asombrarse, allá.

©ARAHEL RODAS

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Pero, tampoco dudo, Y temo que llegue el momento, cuando crezca la otra nostalgia, Y, un día de tantos sin venir a cuento: se suscite en un café, en una noticia en una risa en un abrazo o en la vista hermosa de un cielo amplio, Y, cumpla rigurosamente, lo dicho por el viejo Proust.

©ARAHEL RODAS

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Pormenores Entre tiempos y rencores Quién diría que la vida Zurciría entretenida Miradas manos y amores.

Se escucharán pormenores, Hilando la consabida Tradición amanecida, Ojos sexo milamores.

Un susurro se avecina Delirante fulgurante Cual mirada en la colina.

Para darse apasionante Cristalina paulatina La caricia del amante.

Mientras el beso todo hace.

©ARAHEL RODAS

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Soneto del que no está La nostalgia marcha indeleble En los anaqueles de la memoria Y la soledad se vuelve una noria Donde encaja un recuerdo tan endeble.

Ojalá venga un nuevo hito que pueble Esta ventana y calle provisoria Donde alza vuelo un ave migratoria Y quede la ilusión que nos repueble.

Estará ese o esos que no están más En el vaivén diario de los presentes Y el suspiro que nunca está demás

Como improvisación de los ausentes Cuando se cuela el rotundo jamás En las lágrimas que sirven de puentes.

©ARAHEL RODAS

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Licencia

Arahel Rodas This work is licensed under the Creative Commons Atribuci贸n-oComercialSinDerivadas 3.0 Unported License. To view a copy of this license, visit http://creativecommons.org/licenses/bync-nd/3.0/ or send a letter to Creative Commons, 444 Castro Street, Suite 900, Mountain View, California, 94041, USA.

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