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Exclusiva

Investigación

EL HOLOCAUSTO DE LOS 400.000 VISONES

LEONARDO Y LA PROFECÍA OCULTA DE «LA ÚLTIMA CENA»

«Los matamos como Hitler a los judíos». Lo dice a «Crónica» Paco, capataz en una de las 100 granjas de visones que hay en España. Por primera vez, una investigación pone al descubierto cómo son sacrificados para no dañar su preciada piel: gaseados, en rudimentarias cámaras. Nunca hasta ahora se habían logrado imágenes de la gran matanza 4

Habrá un diluvio universal en marzo de 4006. Volverá Cristo... Son mensajes que el genial Leonardo Da Vinci dejó escritos en «La Última Cena». Y no lo dice Dan Brown, sino una investigadora italiana con entrada libre en los archivos secretos vaticanos. Anuncia, también, que la «Gioconda» es, en realidad, el retrato de la madre del pintor y que esconde otro secreto12

AÑO XXII. NÚMERO 753

CRONICA

DOMINGO 21. MARZO. 2010

EL MUNDO

En la semana en la que ETA ha demostrado su debilidad al matar a un policía francés, descubrimos el caso paradójico de un pobre político en el País Vasco cuya vida cuesta el dinero que él no tiene

Fernando Domingo Sanz, 53 años, el pasado miércoles, en la oficina del Inem en la que está inscrito. En paro desde 2005, hace tres años que no cobra el subsidio de desempleo. / REPORTAJE GRÁFICO: MITXI

EL EX CONCEJAL QUE VA A FIRMAR EL PARO CON ESCOLTA Baja de un buen coche. Un escolta le abre la puerta; otro, le cubre la espalda. No es un banquero. Es un parado, ex edil del PP en Amorebieta. Recibe 800 euros en ayudas. Su seguridad cuesta más de 100.000 al año


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EL MUNDO / AÑO XXII, NÚMERO 753

CRÓNICA

DOMINGO 21 DE MARZO DE 2010

IMÁGENES INÉDITAS / EL HOLOCAUSTO DE LOS VISONES

«LOS MATAMOS COMO HITLER A LOS JUDÍOS» HASTA AHORA se conocían sus infames existencias hacinados en granjas. Ahora, por primera vez, se puede ver cómo los matan gaseados. Dicen los criadores y la sanidad gallega que para que no sufran. El capataz Paco es más preciso: «Como Hitler a los judíos». 400.000 cada año

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MARTÍN MUCHA

ecuencia 1. Marzo de 2010. Carral, Galicia. Conversación con Paco. «Los matamos así con gas, para que no sufran. Como Hitler a los judíos». Habla el capataz de la muerte de los visones en la granja donde lleva trabajando más de dos décadas. Con sus dientes grises, esboza una carcajada contenida. No nos deja pasar al interior de la finca. Los dueños no se lo permiten. No sabe que unas cámaras lo han grabado todo. Han sido meses de investigación para poder llegar a mostrar cómo mueren estos mamíferos en España. Gaseados. Casi medio millón de visones son sacrificados cada año con dióxido o monóxido de carbono. Paco, el capataz, lo explica, a pesar de su dificultad para expresarse incluso en su gallego natal, con ese símil de escalofrío. Sí, como se exterminaba a los judíos en los campos de concentración [con ese gas y con Zyklon B]. Crónica ha recorrido cientos de kilómetros buscando las principales granjas de visones, el 90% ubicadas en Galicia y puede describir —lo dice hasta Paco— el particular holocausto de los visones en España. Nunca hasta ahora se habían conseguido imágenes de la aniquilación de estos preciados mustélidos. La grabación es fruto del trabajo de nueve meses de Equanimal, una organización de derechos de los animales que logró infiltrarse en el corazón mismo de la industria, en casi el centenar de criaderos españoles. «¿Qué es lo que no quieren que conozcamos?», se pregunta la ONG. ¿Una masacre legal pero absurdamente cruel? Decidan ustedes.

marcado en un bello paraje gallego entre eucaliptos. Una mujer, dentro, espera la llegada del tractor. Apaga el motor. Se escucha algún pájaro gorgoriteando. No más chillidos. El silencio del campo, el viento sacudiendo las ramas. La mujer abre la compuerta de la caja de metal. Una pequeña nubecilla de humo, apenas perceptible, sale. Introduce las manos y, de dos en dos, va sacando a los visones muertos [o adormecidos, nadie lo comprueba]. Los arroja en una secadora llena de serrín. [Los judíos, condenados a morir en campos de concentración como el de Sodibor, por una mezcla de monóxido y dióxido de carbono, tardaban 30 minutos en fenecer. Se retorcían durante la agonía.] Completado el proceso ulterior —secado, curtido, transporte, subasta…— se hará sólo un abrigo con la carga de la cámara de la muerte del tractor. 50 visones=1 abrigo. Los granjeros dicen que es una muerte dulce. Que apenas sufren. «Como Hitler a los judíos».

SANGRE QUEMADA.

Secuencia 3. Marzo de 2010. Volvemos a la granja del tractor con Olaia, activis-

ta de Equanimal. Ella captó con su cámara de vídeo la secuencia de la muerte. Lo consiguió tras meses planificando cómo grabar la vida y muerte de los visones en España [su ONG penetró en la práctica totalidad de las granjas de visones del estado: Galicia, Castilla y León, Madrid, Aragón, País Vasco y Comunidad Valenciana]. Las granjas —durante el proceso de matanza— son inaccesibles. Muchas están electrificadas. Pero Olaia y sus compañeros burlaron la seguridad arriesgando su integridad. Fueron amenazados [por ejemplo, con un palo con un clavo en la punta], empujados más de una vez, vilipendiados, zarandeados... El sitio aún huele a muerte. En la parte exterior, donde se apilaban los cadáveres despellejados de miles de visones, hay cenizas. «Parece sangre quemada», comenta. Dentro, los visones están en sus jaulas de 40 x 40 x 100 cms. Son animales solitarios que, cuando son libres, viven sin ver a otros de sus congéneres en dos kilómetros a la redonda. En las granjas viven hacinados. Cuando se alcanza su máxima capacidad, llegan a tener hasta cuatro en una sola jaula. En este período del año sólo quedan los reproductores. Estamos en el inicio de la cadena. El periodo de apareamiento. —¿Ustedes son de los que liberan visones? —No. Esas son otras organizaciones. Lo único que hacemos es informar para dar a conocer la verdad. —Existió la tentación. —Sí. Sobre todo en verano. Son 35 grados de media. Y ellos con esa piel que los abriga, sin poder nadar y refrescarse [suelen zambullirse en el estío]. Llorábamos porque no podíamos hacer nada. Sólo mostrar su realidad. Su vida y muerte. Cada granja de visones es un misterio. No tienen letreros. Todos huelen a putrefacción. Una mezcla de cadáveres, excrementos y orines.

PRECIOS EN ALZA. Secuencia 4. Paco, el capataz, describe la situación de su empresa. Entre las dos granjas de visones que poseen alcanzan los 90.000 bichos [la producción gallega es de unos 360.000

anuales]. Sin embargo, su compañía afronta una suspensión de pagos. Debe un millón de euros. Lleva sin cobrar dos meses y junto a sus compañeros se plantea ir a la huelga. Esta compañía, una de las más importantes del sector, no consigue aplazar el pago de créditos. Pero no es así la situación en el mercado. En la Feria Internacional de Copenhague —una de las más importantes subastas del mundo— se puede hablar de la buena salud del mercado de piel de visones. Con una subida de precios del 35% la crisis apenas los toca. El mercado peletero mundial vive un ascenso por la nueva predisposición de los grandes diseñadores a

«LOS CRIADORES GALLEGOS LES DAN UN TRATO EXQUISITO. YO LOS HE VISTO MORIR», DICE UN INSPECTOR DE LA XUNTA CHINA ADQUIERE EL 85% DE LA PRODUCCIÓN. ESTAS PIELES —POR VOLVER A PONERSE DE MODA— NO SE VEN AFECTADAS POR LA CRISIS

utilizarlos [o reutilizarlos como piezas vintage] pero eso ha resucitado el consumo. En la pasarela Cibeles fueron lugar común en sus desfiles [se cerró la edición con peletería]. En las New York y London Fashion Week de este año se demostró el poder de atracción de estas piezas. El cine ha hecho su parte también. Las protagonistas de Sexo en Nueva York, en su versión para los cines, lucían prendas de visón. La promiscua Samantha Jones (Kim Cattrall) lleva un abrigo blanco a la rodilla y Carrie Bradshaw (Sarah Jessica Parker) se protege del frío con un estola. Los raperos han hecho también su contribución. Influenciados por este nuevo

EL TRACTOR.

Secuencia 2. Noviembre de 2009. Oza dos Ríos. Una mano recubierta con un grueso guante de piel sujeta la cola del visón. El animal se retuerce. Intenta morder con sus dientes afilados, pero es inútil. Lo arrojan a una caja cerrada de metal unida a un tractor. Suelta chillidos. El proceso se repite 49 veces más. Los gritos son agudos y sostenidos. El vehículo se pone en movimiento. Sale de la granja y recorre unos 100 metros por una carretera comarcal. Una manguera conecta el tubo de escape del motor con la caja donde están los mustélidos. Apilados uno sobre otro se intoxican lentamente. Son conducidos a lo que parece un granero típico, en-

boom, los grandes compradores —para fabricar primero y ahora para consumir: más del 100% de crecimiento en un lustro— son los chinos, con el 85% de las compras, que viven su edad dorada y han inflado los precios. Incluso se rompen récords. En la subasta de septiembre de la Feria de Copenhague, un lote de 50 pieles de visón se vendió por más de 65.000 euros [en bruto, aun sin convertir en prenda, la media es de 1.750 euros por pack, 35 euros por animalito]. Con esta cantidad sólo se podrá hacer un abrigo. Una vez elaborado, su valor podría alcanzar los 100.000 euros. ¿La razón de ese precio? Es el último lote de

REPORTAJE GRÁFICO: EQUANIMAL

CÁMARA DE GAS. Este es el contenedor de metal donde gasean a los visones. El monóxido o dióxido de carbono entra por el tubo superior de la derecha procedente de un motor o una bombona.

Erik Neergaard, una leyenda del comercio mundial de pieles. ¿El comprador? Un chino, Robert Lam, de la cámara de comercio de Hong Kong. Paco, desde su caseta, en el campo de Carral, sabe que los compradores de sus animales tienen los ojos rasgados. Hace su particular análisis. «Ellos también producen, pero su demanda interna es tan grande que no alcanza». Él anima al consumo. De eso depende su vida. No sabe hacer otra cosa. Aunque no cobra desde hace dos meses se muestra confiado con la buena marcha del sector. Sus palabras parecen ligadas a las de un gentleman, Andy Lenhart, presidente de la Federación Internacional del comercio de Piel [donde está adscrita la Organización Empresarial Española de la Peletería]. «Estamos muy contentos con todas las buenas noticias sobre la piel en este momento. El comercio de pieles emplea a miles de personas en las pequeñas y medianas empresas de toda Europa, América del Norte, Rusia y Asia así que esto es positivo para la economía mundial». El capitalismo perfecto: la misma opinión compartida desde el operario gallego al jefe de la patronal en Escandinavia. [En su inmensa granja, se mata a los visones en una cámara pero el gas no sale de un motor de tractor sino de una bombona rellena de gas asesino.]

LA MIRILLA. Secuencia 5. Los nazis gaseaban a los judíos en cámaras, cuyas paredes estaban aisladas acústicamente. Un oficial podía observar la aniquilación por una mirilla. Supervisar la muerte es parte de este proceso. La ley obliga a los criadores a tener una ventana y comprobar que los animales no sufran en su sacrificio. Aunque parezca increíble, la muerte por gas de motor es legal en España [y en Europa por la directiva comunitaria 93/119/CE]. Con salvedades: «que el recinto haya sido enfriado adecuadamente. Que


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sólo pueda introducirse a los animales cuando la concentración de monóxido de carbono alcance por lo menos el 1,0% en volumen. Que, al ser inhalado, el gas debe producir, en primer lugar, una anestesia general profunda y, por último, la muerte segura. Que la cámara de anestesia donde se expongan al gas los animales esté diseñada y conservada de tal modo que se evite ocasionarles heridas y sea posible vigilarlos»… Vale decir, al menos no deben sufrir. ¿Se cumple? José Luis Puerta Villegas, Jefe del área de Inspección y Alerta Veterinaria de la Consellería del Medio Rural de Galicia, uno de los encargados de sancionar si se cometieran infracciones, defiende el método. «No sufren o sufren lo menos posible de ese modo». —Pero, no le parece atroz matarlos con el humo de un motor. —A primera vista lo parece. Pero yo que los he visto morir a través de una ventanilla, veo que se duermen y que no padecen. —Esa ventana no la hemos visto en ninguna de las granjas que hemos recorrido. ¿Cuál es el porcentaje que la tienen? —No tengo cifras exactas, pero rondaría un 50%. Los otros tienen que cumplir con la ley y están dentro del plazo legal para subsanar esta irregularidad. Están en ello. —Tampoco tienen medidores como para saber que se alcanza unaconcentración de gas suficiente. —Muchos no... en algunas granjas pequeñas pasa. Pero están adaptándose. —Que los maten en un cajón unido a un tractor es una imagen salvaje y sobrecogedora... —Se utilizan carritos móviles para minimizar el tiempo de su sacrificio. Los meten en la cámara apenas los sacan de sus jaulas. Es un animal salvaje con el que se debe tener mucho cuidado. Si el animal estuviera maltratado, se reflejaría en su piel. Y, en este caso, es lo más valioso. Creo que los criadores gallegos le dan un trato exquisito a sus visones. —Pero existe una recomendación europea que pide que no se practique esta forma de muerte, porque los visones tienen una capacidad pulmonar amplia y sufren mucho. —No recuerdo esa propuesta. Pero los he visto morir y sólo duermen. Otras personas que han visto la muerte la describen de distinta forma. Son animales que saltan, que se desesperan, que intentan respirar. Que mueren angustiados. Por el gas que los asfixia. Sin dañar su valiosa piel. Lo único que importa.

FIN. Escena 6. Suso, granjero: «No los quiero nada» y enseña sus manos llenas de mordiscos. María, ídem: «Los quiero. Adoro vivir entre estos animalitos». José Jesús, diseñador y maestro peletero: «De ellos se aprovecha todo: la piel, la grasa para cosmética y para impermeabilizar calzado, la carne para comida de mascotas. No estamos haciendo ninguna barbaridad». Veo la granja semi-vacia. Las jaulas oxidadas. El crepúsculo. Un visón blanco hembra entre otros negros. Chilla. Suena a alarido. En siete meses habrá muerto gaseada. Ella y sus cachorros.

>Hoy en EL MUNDO en Orbyt, en exclusiva, imágenes inéditas del «holocausto» de los visones

CRÓNICA

DOMINGO 21 DE MARZO DE 2010

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1. Más de 400.000 visones son sacrificados por sus pieles, cada año, en granjas españolas. Las ventas alcanzan los 12 millones de euros.

2. El viaje de la muerte. Es en tractor, cuyos humos los asfixian. Imágenes nunca vistas. 3. Motor apagado. El viaje ha concluido y los visones, se supone, ya no chillan.

4. La operaria comienza a sacar a los animales gaseados. Entran 50 en cada viaje. 5. Los introduce, sin comprobar si están ya muertos, en una secadora llena de serrín.

6. Se pasa a terminar el secado a la intemperie, alineándolos en filas de 10.

7. La máquina de despelleje consiste en un gancho afilado. Se asirá allí el cuerpo.

8. En un movimiento único, ya sin patas, se les retira la piel cuidando no dañarla.

9. Los cuerpos despellejados se acumulan en contenedores. En teoría, se incineran.


El holocausto de los visones: «LOS MATAMOS COMO HITLER A LOS JUDÍOS»