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EDUCAR EN LA ADOLESCENCIA Documento 1b. Nuestros hijos tienen más de 12 años. Hemos ido añadiendo velas a la tarta de su cumpleaños casi sin darnos cuenta pero si repasamos el álbum de fotos nos daremos cuenta de su evolución. Primer año de vida En brazos de mamá, dependía en todo de nosotros, no podía andar pero vaya que si conseguía lo que quería con nuestra ayuda. Ahora, comienza a andar y no para de explorarlo todo. Tu casa ha cambiado. Ni un adorno encima de la mesa, protectores en los enchufes y cajones. Utiliza tu fuerza para que manipules aquello que quiere hacer funcionar. Quiere que veas la tele con él. Se alegra contigo. ¡Sois tan felices! De los 2 a los 5 No hay quien lo pare, corre, toca todo… Tú le dices: “No, no toques, no subas, no… y él aprende lo que puede y no puede hacer… y para ver hasta dónde puede llegar nos desafía y nos devuelve la misma moneda: “No quiero ir al cole”. “No quiero comer” “no ando…” acompañado de una rabieta que pone a prueba nuestra paciencia. Pero nosotros, duros, aguantando, enseñándole las normas y poniéndole claros los límites para que aprenda lo que está bien y lo que está mal. Esos límites son “la guía” que les ayuda a crecer y les da confianza y seguridad a cada paso que dan. Son las pautas de conducta social y primeras normas morales. Si hacen las cosas bien, les elogiamos, para reforzar esos comportamientos. Quieren agradarnos y seguirán haciéndolo bien. Ya va al baño solo. La de rutinas que aplicamos: los horarios de comida, baño descanso, cole, la hora del cuento. Al principio, era una pelea continua, pero ahora va sobre ruedas…se ha creado un hábito. No para de preguntar, hay que responderles para que aprendan a dialogar e inicien una tradición de comunicación para toda la vida. A él, ya le gusta hacer lo que hace papá y ella imita a mamá. Nos admiran.

Plan de Formación de Padres y Madres. ADOLESCENCIA Y AUTONOMÍA Documento 1b. Anexo.

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12-13 hasta los 18 Este niño se está volviendo un poco contestón. ¡Qué maneras! Todo lo cuestiona. Si digo blanco, negro, si digo negro, blanco. ¡Vaya estirón! He tenido que comprarle de todo. Y menuda tarde me

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De los 6 a los 12 Ha empezado a leer y pronto sabrá hacerlo y leerá el cuento solo, aunque todavía nos pide que le hagamos un poco de compañía antes de dormir. Es muy locuaz, por lo que no tenemos dificultad para enterarnos de sus gustos, de sus miedos y de todo lo que le ha pasado. Así podemos cuidarlos y educarlos mejor. Es el momento de conocer a los papás de sus compañeros de colegio, en los cumples, en el equipo de fútbol. Nos toca partido todas las semanas. Seguimos con las rutinas, un tiempo para cada cosa, pero ahora damos mucha importancia a la lectura y “se come los libros” cada semana saca uno de la biblioteca. También pone y quita la mesa, hace su cama y recoge su habitación. Ahora tiene deberes en serio y su profesor dice que tiene que estudiar todos los días un tiempo para habituarse. No le dejamos ver más de una hora de tele o, si lo prefiere, la consola o el ordenador. ¡Vaya, esto de educar no es tan difícil! Tenemos unos hijos bastante disciplinados.


dio. Parece que de repente, he perdido el gusto y todo lo que le propongo me lo rechaza. ¡Se ha comprado una ropa… y encima carísima! Claro, que más tonta soy yo, por intentar agradarlo. No se lo merece, no sé qué le pasa, por primera vez ha suspendido este trimestre. Y no hay quien le aconseje, se pone como una furia. Pero todo hay que decirlo, yo me lo esperaba, todo el día las niñas dándole toques al móvil, y llamando al telefonillo para que baje al portal. Mira por donde, la otra noche, se ofrece voluntario para sacar al perro… tardaba en subir y lo busqué desde la ventana. Estaba con una chica, parecían discutir. Cuando subió, se encerró en su habituación. Le llamé para cenar y dijo que no tenía hambre. Debía estar llorando, por la voz. Su hermana me dijo que lo dejara en paz. Le preparé un bocadillo y abrí despacito la puerta. ¡En qué hora! -¡Déjame en paz! Su padre le dijo que no eran formas de tratarme y el empezó a gritar que no le dejábamos vivir, que todo lo hacía mal, y… se lió. Salieron a cuenta las notas, el desorden de la habitación, reproches por no ayudar en casa, los amigos, y él, “crecidito” cada vez levantaba más la voz. Ellos discutiendo y yo en medio. Al final, no sé cómo, desapareció y terminamos discutiendo mi marido y yo. Que por cierto, no pudimos dormir en toda la noche. ¿Tan mal lo estamos haciendo?

Estos testimonios nos ayudan a ponernos en situación. ¡Hasta donde hemos llegado!

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Pues bien, tranquilidad, nuestro hijo/a no nos odia, no ha dejado de querernos ni se empeña en destruir nuestra vida en pareja. Sencillamente, es un adolescente.

Plan de Formación de Padres y Madres. ADOLESCENCIA Y AUTONOMÍA Documento 1b. Anexo.


Educar en la adolescencia. Sesión 1. Anexo 1