Iniciamos el itinerario de este mes de agosto en el camino del deporte como escuela de paz. Entre otras tantas exigencias el deporte supone entrenamiento y constancia para alcanzar los objetivos, colaboración y trabajo en equipo para aprovechar el mejor potencial de cada jugador, diálogo y entendimiento para superar los obstáculos y las diferencias. El deporte es escuela de valores para la convivencia y el esfuerzo compartido tras objetivos comunes. Los invitamos a orar junto al Papa Francisco para que el deporte, como escuela de encuentro y convivencia en el esfuerzo, nos anime a vivir en cada ámbito de nuestra vida desde los valores que de ella emergen.