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GRUPO LEYENDAS OSCURAS GRUPO DE TRADUCTORES Y CORRECTORES Analo ,Corazテウn de tinta, Crisur2, Erikagjasso, Hecate, Irebol,KaReN*, Lara23, Lobrizever, Maroca, Marilucha4, Noba, Roux Maro, Sariel, Shiroku ,Tesa, Yocasuri.

CORRECCION GENERAL Mausi DISEテ前 Madri


PRELUDIO: El comienzo

Sonidos de campanas y de risas cabalgan en el viento, intensificando los sentimientos, elevando los sentidos, acentuando las acciones con la melodía. No debería ser capaz de escucharlos, bajo tierra como estoy, en un lugar excavado en la piedra caliza, un refugio de todos los acontecimientos de ayer, del sol que con toda seguridad brilla en el exterior. Susurros de amor se entrelazan con la música, besos en la piel, el toque de las manos, los labios, un mechón de pelo deslizándose por mi pecho, todo magnificado, la intensidad es tanta, es demasiada. Mi propio cabello caía en cascadas por la espalda. Siento todo, tacto, olor, sonido, gusto, la vista se funde en un sentimiento, un sólo ser, un... La música del aire nos rodea, nos envuelve, nos hace parte de su consumación. Yo inhalo a medida que nos acercamos a nuestra culminación, la mía, la de mi amante y la de la melodía, todos juntos como si estuviéramos en una coreografía. Se ha ido. Quiero llorar por la alegría de ello. Quiero llorar por la pérdida de ello.


Capitulo 01


Una vez convoqué a un demonio. Al menos en ese momento, yo pensaba que lo era. Probablemente la convocatoria y mi duda acerca de todo ello es el resultado del hecho de que yo había estado bebiendo y fumando un poco de hierba, bueno, una buena cantidad de algo no muy legal. Una cosa es segura: la bestia maldita olía a podrido, como si se hubiera revolcado en mil mofetas muertas o en unos cuantos cadáveres no tan frescos. En mi mundo, los demonios no eran más que el mal tangible. Y ahora, el mal estaba a punto de asomar su desagradable y hedionda cabeza de nuevo, en la forma de mi ex amante, Gideon. No me malinterpreten. No estoy hablando metafóricamente del chico que me hizo mal y que le dio la espalda a mi amor redentor. Gideon no era ni el villano de una canción country del oeste y ni el héroe de una novela romántica. No, Gideon era malvado. Él había elegido el lado oscuro. Su poder residía en la oscuridad. Podía hablar con las sombras, convocar a las sombras. Yo había estado enamorada de él y confié cuando me convenció para que dejara caer todas mis barreras, y me abriera ingenuamente a él por completo para poder ser "uno." Caí como una tonta. Cuando toqué su alma, lo que vi y sentí en su interior me dio tanto miedo que me largué de Londres y regresé a Texas. Pero Gideon también era un familiar. No estábamos estrechamente relacionados, pero todos los del clan eran primos, tías, tíos, todos estábamos conectados por la sangre del Clan. Éramos parientes de sangre. Así que cuando la tía Isabel apareció declarando que necesitaba mi ayuda, porque Gideon se estaba muriendo, tenía que salir de inmediato hacia el complejo de la familia en Columbia Británica. Yo sabía que tenía que ir. Por supuesto que Gideon no era la única razón por la que tenía que salir pitando a Vancouver. Yo había cambiado apenas ayer, y no sólo el cambio que todos los del Clan sufren cuando adquieren su verdadero talento. Yo tenía que


ser especial. Me había convertido en la heredera del Clan Kelly, sí, esa misma, esa que sólo aparece cada muchas generaciones. La que no sólo tiene un único talento, sino que tiene todo el asunto sobrenatural por completo, todos los talentos, desde la de astromancia hasta la brujería del clima. No es algo que había imaginado, ni quería. Eso me dejaba a mí, Keira Kelly, como algo genéticamente único... o tal vez un fenómeno genético. Los días anteriores habían sido una locura en varios sentidos, demasiada gente había desaparecido, la única persona que había encontrado con la que podía ser verdaderamente yo misma, mi mejor y más antigua amiga humana casi había sido violada y asesinada .... La locura se había vuelto francamente deprimente, pensé. Mi mejor amiga, Bea, ni siquiera quería hablar conmigo por teléfono. Después de otra marcación rápida fallida, cerré el teléfono, Bea no respondería y lo metí en el bolsillo de mi mochila. Un grito se escuchó detrás de mí, cuando aparté mi mochila hacia un lado. -Ay, cuidado-, dijo Noe el sobrino de Bea, un desgarbado muchacho al que le faltaba poco para cumplir los dieciocho años y que entró en mi sala de estar esquivando la mochila que había aterrizado a su lado. -Maldita sea. Lo siento, Noe. No te oí entrar-. -No hay problema. No me golpeaste-, respondió él. Me quedé de espaldas a él tratando de componerme. ¿Bea lo habría enviado para hablar conmigo? ¿Para decirme que dejara de llamarla?. Sólo quería explicarle por qué había hecho lo que había hecho. Por qué había condenado a un hombre a muerte a manos de un Sidhe en lugar de entregarlo a las autoridades humanas, había sido mi única opción. Noé no sabía nada de esto, de todos modos no creía que él pensara que su tía y yo sólo estábamos en medio de algún tipo de desacuerdo. -¿Estás empacando, eh?-, dijo Noe mientras se acomodaba en una silla cercana.


-¿Vas a seguir llamando a Bea?-. Asentí y jugueteé con las hebillas de una maleta con ruedas que había sacado del armario del pasillo. La mayoría de mi ropa estaba en la casa de Adam, pero tenía alguna ropa de abrigo en casa que necesitaba para el inesperado y no deseado viaje a Canadá. Las temperaturas durante el día serían agradables, pero probablemente necesitaría más ropa de abrigo para la noche. -¿Cómo sabes que he estado llamándola?-. Logré decir después de un momento. -Has estado llamando a casa y a la cafetería durante las últimas horas y dejando recados-, dijo él. Me froté los ojos, tratando de evitar las lágrimas que estaban a punto de salir. Treinta años y todavía no tenía ni idea de cómo manejar una pelea con mi mejor amiga ... y ésta era extraña. En verdad era menos una pelea, que una completa disonancia de sistemas morales. -¿Te vas a Canadá?-, insistió Noe. -¿Cómo lo sabes?-. -He escuchado los mensajes que dejaste en el contestador automático-, respondió. -Sí, por supuesto que lo hiciste-, murmuré y dejé a un lado un montón de recibos y otros papeles que había sacado de mi bolso. La última vez que lo había utilizado, Adam y yo habíamos viajado a un lujoso hotel de vampiros. -¿Vas a pasar por casa primero?-. Noe trató de hacer la pregunta sonando casual, pero fracasó miserablemente. Lo siento chico, pensé, tú eres demasiado joven para disimular. Haciendo caso omiso de él por el momento, me volví a buscar en el cajón pequeño de un cofre que utilizaba para guardar cosas. Lo compré en una feria de arte en la primavera pasada. El comerciante afirmó que era de antiguo y de estilo asiático. No me importaba su procedencia, lo había comprado porque


no era común. En lugar de esconderlo en mi dormitorio, lo había instalado en mi sala de estar, sus adornos rojos y los pomos de metal combinaban con mis otros muebles. -Maldita sea, ¿dónde diablos están? ... aquí están-. Saqué tres pasaportes de la parte trasera del cajón central superior, y los guardé en una cartera de viaje, que puse en el interior del bolsillo delantero de la mochila. No hay nada como hacer el trabajo, fingiendo que no estaba preparada, a pesar de que en este momento, yo estaba más lista que en cualquier otra ocasión. No era necesario que llevara mucha ropa ya que tenía un montón en la casa familiar. No tenía intención de llevar más que una pequeña bolsa de lona y mi mochila de mano, ya sea que viajara en avión privado o no. Me gustaba viajar ligero. Además, si realmente necesitaba algo mientras yo estaba allí, era una buena excusa para irme un día o dos de viaje hasta Vancouver. -¿Todos esos pasaportes son tuyos?-. -¿Qué...?.Oh, sí-, le dije tratando de mantener mi mente en lo que estaba haciendo. ¿Quería pasar por su casa?. Bea seguramente estaba allí. Sin duda, estaba descansando de lo que pasó anoche ... bueno, esta mañana temprano. -No sabía que se podían tener tantos. ¿Eres una espía?-. Miré al chico, su metro ochenta se extendía en mi sillón, un cuerpo normal y larguirucho, sin grasa, desparramado como sólo podía hacerlo un adolescente. -¿Espía?-. -Yo pensaba que sólo los espías tenían más de un pasaporte-. Me reí a pesar de mi estado de ánimo. -Sólo en las películas-, le dije. -Tengo nacionalidad inglesa por mi nacimiento, por mi familia tengo la nacionalidad americana y nacionalidad canadiense, bueno… no estoy verdaderamente segura de la razón de esta última, pero


tengo tres pasaportes desde que era una niña. Como me voy a Canadá, voy a viajar con mi pasaporte canadiense-. -Huh. Eso es genial-. Él puso su larga pierna sobre el brazo del sofá y comenzó a moverla, su natural energía nerviosa necesitaba algún tipo de salida. Una mano jugaba con el cordón de la lámpara de lectura. -Entonces, ¿qué hay de nuevo, Noe?. ¿Necesitas algo?-. Traté de mantener mi voz calmada. Me las arreglé para hacerlo, pero sólo lo justo. -Vine porque yo no quería que ella... ya sabes ... ella….- Noe se encogió de hombros de la manera que lo hacen los adolescentes .-Vine porque me mandó Tía para que te dijera va a hablar con ella-. A pesar del modo en que dijo la oración y la falta de pronombres, no tuve problemas en entender su mensaje. -Sí, gracias-, le dije algo así y me alejé. -¿Estás lista, hermanita?-, preguntó mi hermano Tucker asomando su cabeza por la puerta, y con una mano en el marco.

-Sí-. Cogí mi mochila y la lancé por encima de mi hombro, tratando de evitar mirar a Noe. Él había hecho una buena cosa al venir aquí a hablar conmigo. Bea era la matriarca de su pequeña familia, a pesar de tenía mi edad. Incluso su anciana Tía, la tía Petra, y su tío Richard, se apoyaban en Bea. Ella controlaba la casa y controlaba el café. Bea y yo habíamos sido amigas durante la mayor parte de nuestras vidas. Había sido mi primera amiga verdadera, era humana y había aceptado mis rarezas más que nadie fuera de mi familia. Este distanciamiento me estaba matando.


-¿Te marchas?-, preguntó Noe. -¿Sin hablar con Bea?-. Tucker empezó a decir algo, pero levanté una mano. -En realidad voy a estar aquí hasta mañana. Tucker está aquí para llevarme al rancho donde voy a pasar la noche-. -Se supone que saldríamos hoy-, agregó Tucker. -Pero el piloto se retrasó debido al clima y no puede llegar hasta mañana-. Noe se puso de pie. -¿Así que puedes ir entonces, ahora tienes tiempo?-. Seguramente Bea no me daría la espalda en persona, ¿verdad?. -Estaré allí en un rato-, le dije. -¿Tienes a alguien que cuide de la casa mientras estás fuera?-. -Si quieres puedes hacerlo-, respondió Tucker mientras recogía mi bolsa de lona más grande y la izó por encima del hombro. -Sería de gran ayuda si pudieras pasar de vez en cuando-. -Oh, genial. Claro que sí-. Noe era un buen chico. Un adolescente con pocas perspectivas y muy poco dinero. Asistía a la escuela a tiempo parcial en la Universidad de Texas en San Antonio y trabajaba unas horas para Bea, pero había pocas formas legales para hacer dinero en efectivo en Río Seco. Tucker sonrió ante el entusiasmo del chico. -Excelente-. Mi hermano sacó su billetera y le dio a Noe algunos billetes. -Gracias, muchacho. Así no tengo que preocuparme-.


-¿Cuando vas a volver? Quería decirle que no tenía ni idea, pero realmente no quería entrar en todas las razones por las que me iba tan de improviso. -No estoy segura-, le dije. -Pero te llamaré, te lo prometo-. Yo tenía la intención de volver tan pronto como pudiera, pero todo estaba en el aire, no podía predecir nada ahora mismo. Noe asintió y en un movimiento inesperado, envolvió sus brazos alrededor mío en un abrazo. -Voy a hablar con Tía-. Con eso, le dirigí una última mirada a la casa que había sido una especie de hogar durante el último par de años y me fui. Traté de tragar, pero a pesar de haber bebido una botella de agua antes de salir de mi Land Rover, mi boca estaba tan seca como el Llano Estacado. Bea sabía que yo estaba aquí, frente a su pequeña casa de piedra caliza. El Land Rover tenía un motor con un sonido distintivo del que nos habíamos reído en el pasado. Jamás puedes sorprender a alguien, chica, bromeaba ella. Tenía el puño cerrado y apretado. Maldita sea. Ya, Keira Kelly. La puerta de madera marrón se abrió antes de que tuviera oportunidad de golpear. Me aclaré la garganta, todavía no estaba segura de qué decir, pero sólo era Noe. -Hey-, le dije en un pobre intento de sonar casual. Fallé como él lo había hecho dos horas antes en mi casa. Yo había ido con Tucker hasta el rancho para dejar mis maletas, y regresé a la ciudad para tratar de limar asperezas. -Tía dice que Bea dijo que necesita algo de espacio-. Él miró hacia abajo a la tira de metal de la puerta, deslizando su pie por una esquina doblada. Tenía una mano apoyada en el marco de la puerta, la otra en


el bolsillo de sus vaqueros holgados, con la cintura peligrosamente baja sobre las caderas, donde se veían dos pulgadas de un bóxer de algodón blanco. Su pecho desnudo y delgado mostraba evidencias de un reciente entrenamiento. Tía Petra probablemente le había hecho levantar objetos pesados en el café esta mañana. Eran casi las tres, el momento en que solía pasar por el restaurante de mi mejor amiga para tomar un café, tacos de desayuno, y una rápida charla animada... sólo otra tarde más en la vida de Keira Kelly. Pero todo eso había cambiado con la llegada de Adam, la muerte de Marty, y ahora ... oh tanto había cambiado después de que estuvieran a punto de asesinar a Bea hacía tan sólo dos noches. -¿Espacio?-, repetí la palabra como un loro mal entrenado. -¿Ella sabe que me voy por un tiempo?-. El muchacho asintió, con una expresión más miserable de la que podría haber fingido. Noé era un gran chico, estaba ansioso por complacer, todavía era un poco flojo por ser adolescente, pero siempre estaba allí para ayudar a la familia. -Ella dijo que va a hablar contigo cuando vuelvas-. Seguía jugando con el pie con la esquina de la tira de metal. Me miró por fin. -Volverás, ¿verdad?-. Asentí, estaba demasiado llena de preguntas, motivos, emociones que no podía aclarar y que bloqueaban mi voz. -Bueno, pues... – Noé asintió nuevamente hacia mí. -Ella va a estar aquí. Sabes que ella sigue siendo...-Él se sonrojó, la vergüenza de un niño adolescente ante las cuestiones de las chicas abrumaba su intento de ser el hombre de la casa. -Sí, ella sigue siendo mi mejor amiga-, le dije cuando mi voz finalmente logró salir.


-Dile a ella, que pase lo que pase, voy a volver-. Miré al sobrino de Bea, la persona que le daría el recado a ella. -Dile que volveré-. Me di vuelta, mis ojos brillaban. –Dile que la llamaré-. La puerta se cerró detrás de mí y me metí en el asiento delantero de mi coche.


Capitulo 02


No tenía un vestidor, pero la habitación reunía mis necesidades. Subterránea, oscura, fresca y cómoda, satisfacía por completo mi naturaleza. Una cama extra grande dominaba la habitación, y estaba flanqueada por dos mesitas de noche, cada una con una lámpara. No había ventanas en las paredes para no dejar entrar la luz, un escenario perfecto para un rey vampiro y su, uh, consorte. -¿Vas a ir entonces?-. -Sí, lamentablemente-. Adam besó la parte superior de mi cabeza y pasó una mano por mi brazo. Estaba tumbado en la cama exhausto, satisfecho y contento. Yo había vuelto al Luna Salvaje después de mi intento de hablar con Bea, llegué a casa de Adam cuando se estaba haciendo de noche. Habíamos estado durante horas, riendo, hablando, haciendo el amor, volviendo a conectarnos de formas que me había olvidado que podían existir. Había pasado tanto tiempo y yo estaba, oh tan agradecida. Y por mucho tiempo, no me refería al par de escasas semana en las que Adam y yo habíamos estado teniendo problemas, me refería a los años anteriores a la época en que Gideon me asustó tanto con su incursión en la oscuridad que yo había corrido de nuevo hacia mi familia. Yo nunca más me había dejado de ir hasta que llegó Adam, pero él había sido reacio a tomar todo lo que yo tenía para darle, todo lo que le ofrecí. Era demasiado malo que nuestro nuevo estado de reconciliación tuviera una duración tan corta. Irme ahora no había estado en mi planes. -¿Es ella tan atemorizante como tú, esa tarara tarara abuela tuya?-. Él yacía de costado, con la cabeza apoyada en una mano y su pelo negro sobre la almohada. Su aroma a nuez moscada y vainilla llenaba la habitación. Me deleitaba en mis sentidos mejorados, tan feliz de que ese aroma y ese toque pudieran ser tan evocativos, pero no me causaban ninguna visión inquietante o algún recuerdo. El Cambio transformaba las cosas de un día para otro. Me estiré y luego me di vuelta enfrentándolo, cansada pero en buena forma.


En menos de doce horas me iría al oeste, a la Columbia Británica, a ver a mi familia de sangre y estaría lejos de mi amante. Yo no quería, sobre todo porque Adam y yo acabábamos de empezar a andar bien después de algunos momentos difíciles, pero tenía que tener en cuenta que ahora era la heredera del clan Kelly. -Gigi no es tan atemorizante como…-. Me senté y puse mis brazos alrededor de mis rodillas. ¿Cómo podría definir lo que sentía por mi abuela, también conocida como la gran matriarca del Clan?. -La última vez que la vi fue hace poco más de dos años-. -Ella te hizo daño-. Yo puse mi cabeza en mis rodillas y miré a Adam. Mi amante vampiro era tan hermoso, seguro de sí mismo, competente. Estuvo cerca de morir, la muerte real, y no se había amedrentado, al menos en el exterior. -¿Daño?. Supongo que se podría llamar así-, dije.- Sobretodo, yo estaba enojada. Respiré profundamente y dejé escapar un suspiro. Desenterrando recuerdos emocionales no era como quería pasar el resto de mi tiempo con Adam, pero él merecía las respuestas. Estaba tratando de abrirme con él, no sólo como un amante, sino como alguien a quien realmente se ama y en quien se confía. -El edicto de Gigi vino mientras yo estaba en Londres-, dije. -Con Gideon-, dijo Adam con calma, sin emoción. Gideon era el hombre con el que estaba cuando había conocido a Adam, hace más de diez años, en una velada aburrida. Habíamos coqueteado y reído, pero nunca buscamos nada más. Por mi parte, había sido mayormente porque había pensado que Adam era humano. Yo había dejado de tener citas con humanos para entonces. Él se había portado como un caballero, y se había mantenido al margen porque yo tenía un compañero.


Me mordí el labio inferior y luego continué, -Después de lo sucedido, cuando él escogió el lado oscuro, todo lo que quería hacer era volver a casa. Pero el hogar no estaba donde lo dejé. La familia se había trasladado a Canadá y yo no quería ir allí. Me quedé aquí, cuidando de Marty y sabes lo bien que resultó-. Con Marty asesinado, no me molesté en decirlo en voz alta. No es un tema que me preocupara en pensar demasiado y, además Adam había presenciado todo eso. Había fracasado en mi primer y único objetivo. Cuidar de Marty. -¿Alguna vez te explicó por qué ella mudó a la familia?-. Adam no podía ser engañado. No se trataba de volver o de Marty, sino de que Gigi, en su calidad de reina del Clan Kelly espera que saltes cuando dice rana. Lo hacíamos, porque eso es lo que somos en esencia, sus esbirros y su familia. Era nuestra jefa del clan y su palabra es, fue y siempre será la ley, hasta que ceda su puesto a otro. Si yo tuviera algo que decir al respecto, desearía que esperara un tiempo muy, muy largo. -Nunca. Ella simplemente me dijo que si yo era terca y no iba, entonces tendría que asumir las consecuencias-. -¿Qué va a pasar ahora?-, dijo Adam con una mezcla de curiosidad y preocupación. Nunca habíamos discutido realmente de la posibilidad de convertirme en la heredera, ni sobre los detalles del cambio, excepto que cuando ocurriera, yo estaría asentada en mi talento primario. Yo creía que me convertiría en cambiaformas, al igual que mis seis hermanos mayores y mi padre o, quizá, en una curandera, al igual que mis tías. Esto no era lo que había previsto ... en absoluto. ¿En cuanto a lo que me esperaba por delante?. No tenía ninguna maldita pista. Claro, yo sabía tanto de nuestras reglas de sucesión y lo que significaba ser la heredera del mismo modo que un estadounidense sabe algo sobre los derechos reales británicos, es decir, lo sabe si sale en la televisión o en libros o en las noticias. Las nuestras eran más que una leyenda, eran historias, sin embargo, eran algo que un miembro del clan escuchaba en la escuela del hogar, historias contadas por otros. Historias, no la realidad. Algo que le sucede a otra persona,


en otro lugar, hace mucho tiempo y muy lejos. A pesar del hecho de que mi propia rama del clan produjo la última heredera, Minerva Kelly, conocida cariñosamente como Gigi gracias a mí y gracias a mi incapacidad para decir "Minerva" cuando era una niña. Las historias no eran más reales para mí que los cuentos de la familia. Gigi llevaba siglos siendo la heredera, y había gobernado el clan durante casi todo ese tiempo. Francamente, fue un hecho en mi existencia y nunca me había interesado por la transición del antiguo jefe del clan a ella. Nunca se me ocurrió pensar que yo tendría que saberlo. Ahora, lo hacía. El problema era que nadie tenía respuestas, excepto la misma Gigi. Dada mi nueva posición y la información de mi tía Isabel acerca de que Gideon se estaba muriendo, tenía que irme. -¿A qué hora estará el piloto aquí?-. -Está volando al Aeropuerto Internacional de San Antonio, a la terminal de aviones privados. Se supone que estará allí en torno a las seis y media de la tarde-. Respiré profundamente.-Tendré que salir alrededor de las cuatro para llegar a tiempo-. Adam me besó en el hombro. -Te echaré de menos-. Miré sus ojos, su mirada color verde claro mostraba las palabras que él no expresaba. Su temor era un eco del mío. Los dos teníamos miedo de que ahora que era la heredera, estaría obligada a quedarme con la jefa del clan y a no regresar. -Volveré-. Le prometí, repitiendo las palabras que le había dicho a Noe. -Te lo juro. Pase lo que pase con Gigi, voy a encontrar la manera y volveré-. Me incliné y le di un beso, un beso que se hizo más profundo. Esto es lo que yo quería. Tú sabes que puedes venir conmigo-. Murmuré las palabras en contra de su boca, renuente a dejar nuestra conexión. Me cogió el mentón con la mano y me acarició la mejilla con el pulgar.


-¿Llevarás a tu hermano contigo?-. Me apoyé en su mano, mordiéndole el dedo pulgar. -Sí. Tucker vino aquí para vigilar mi cambio-, le dije.-Él quiere venir conmigo-. -¿Y Niko?-, preguntó Adam, en referencia al amante de Tucker y segundo en el mando de Luna Salvaje. -No sé-, respondí.-Tucker le iba a preguntar. Por mi parte, él es libre de venir, si puedes prescindir de él. Vamos en un avión privado. Hay mucho espacio. Es bastante fácil salir de noche. Vancouver está a no más que un par de horas de vuelo-. Una posibilidad cruzó por mi mente. -Adam, podrías venir-. -¿Vancouver?. Pensé que habías dicho que tu familia estaba al norte de allí-. -Sí, pero tenemos que pasar por la aduana. Después de eso, es sólo un corto viaje al norte. Hay una pista de aterrizaje privada. El lugar es enorme, tiene un montón de comodidades. Gigi no muerde-. Yo crucé los dedos mentalmente. Yo sabía lo que estaba haciendo, trataba de llevar refuerzos. Adam, Niko, y Tucker. Tres de mi lado. No sabía qué cosas sucederían, pero podía suceder cualquier cosa alrededor de Gigi y usualmente así era. Mi meta era llegar y cuidar de los negocios. Los negocios significaban la muerte incipiente de Gideon primero y averiguar después sobre mis deberes de heredera. Entonces, ofrecería a Gigi algún tipo de acuerdo para que me dejara volver a Texas por unas pocas décadas más o menos, hasta los 50 ó 60 años. Luego, volvería con la familia. Después de todo, yo había cambiado a los 37, ni siquiera había cumplido los 38, faltaban unos meses todavía. Normalmente, el cambio no llegaba hasta nuestra quinta o sexta década. Yo esperaba ganar con eso algo de tiempo. La relación con Adam era prácticamente nueva. Yo quería saber lo que podría llegar a ser. Adam me respondió con otro beso profundo. Todo lo demás desapareció de mi cabeza mientras le correspondía. Antes de que pudiéramos llegar mucho más lejos, mi teléfono sonó.


Sonreí con tristeza a Adam. -Sólo un momento y seguimos con estábamos-, le dije y me incorporé.

lo que

-¿Isabel?-, respondí, preguntándome por qué mi tía estaba llamándome tan pronto. Ella había cogido un vuelo comercial de regreso a Vancouver. En este momento, debería estar de camino hacia el enclave de la familia. -Keira, cariño, ¿Estás bien?-. Me alejé de Adam y me senté, perpleja. -¿Por qué me llamas, oh ...-. Miré el reloj. -Hace siete horas, que te fuiste. ¿Qué pasa?-. -Bueno, yo quería estar segura de ponerme en contacto antes de perder la cobertura del móvil-. -Contactar conmigo ¿Por qué?-. ¿La cobertura del teléfono?. ¿Qué estaba pasando?. Por supuesto, la carretera al norte de Vancouver era a través de las montañas, pero la mayoría de los teléfonos funcionaban bien por lo menos durante la mayor parte del viaje. -Bueno, cariño, no estoy realmente segura de los detalles todavía, pero Minerva dejó un correo de voz mientras yo estaba a bordo del avión. Me dijo que debes permanecer en Texas un día o dos más-. -¿Qué pasa, tía?. ¿Por qué diablos no me llama Gigi directamente?-. No es que ella no tenga mi número. Tiene maneras de localizarme, pensé. -Cariño, no tengo ni idea. El mensaje decía que ella quería que yo te lo dijera y le avisarán al piloto sobre cuándo debe ir a recogerte. Adam me miró con preocupación. Estaba segura de que parecía ansiosa. Esto era muy extraño. -Así que me quedo aquí. ¿Qué hay de Gideon?. Si él tiene que ser…-


-Estoy segura de que Minerva no te pediría que te quedaras si Gideon no estuviera estable-, respondió Isabel. -Mira, cariño, lo siento, no sé lo que está pasando. He estado intentando llamar a Minerva, pero la señal aquí es bastante errática. Voy a intentarlo de nuevo cuando esté en un sitio donde haya cobertura. Te llamo después si me entero de algo. Si no te llamo de inmediato, no te preocupes. Voy a conseguir que me aclaren esto-. La llamada se cortó. Mi teléfono seguía conectado. -¿Isabel?-. Nada. Maldita sea. Ella debe haber perdido la señal. -Lo oí-, dijo Adam. -¿Alguna idea?-. Gracias a Dios por su oído sobrenatural. Me salvó de relatarle la conversación. -Ninguna en absoluto-, le dije mientras me daba la vuelta y apoyaba el teléfono en la mesita de noche. -Típico de la maldita familia Kelly, es raro, pero bueno, esa es la manera en que hacemos las cosas a veces, primero a toda prisa, y luego, a esperar-. -¿No deberías llamar?-. -Supongo que sí-, dije. -A la más alta autoridad y todo eso-. Marqué el número principal del enclave. Gigi no tenía un móvil, por lo que yo sabía. Después de varios tonos, saltó el contestador. -Soy Keira, preguntando por Gigi y tratando de averiguar lo que está pasando. Por favor, háganle saber que llamé-. -¿Eso es normal?-, preguntó Adam. -¿Lo del contestador, quieres decir?-. Él asintió.


-Tienen a alguien para responder la línea principal del teléfono. A menudo hay alguien que contesta el teléfono durante el horario comercial estándar, pero allí son las 20:00 horas. Estoy segura de que escucharán el mensaje. Voy a tratar de llamar a mi padre-. Una vez más, saltó el contestador y dejé un mensaje. -¿Piensas que ha pasado algo?-. -Lo dudo. Creo que el mensaje de Gigi a Isabel habría sido más enérgico si hubiera pasado algo malo. Creo que es sólo la costumbre de los Kelly. Mi familia no es la mejor del mundo con las tecnologías modernas. Mi padre pasa semanas sin consultar sus mensajes. Por lo general, Rhys o Ianto o uno de los demás es quien lo hace-. -¿Y tu Gideon?-. -No es mío-. Me acerqué a Adam. -No lo ha sido en mucho tiempo-. Me acurruqué junto a Adam -Estoy segura de que debe haberse estabilizado. Gigi no me habría dicho que esperara si él realmente se estuviera muriendo-. -¿Crees que Isabel estaba exagerando?-. -¿Quieres decir antes, cuando dijo que él se estaba muriendo?-. -Sí, ese podría ser el caso-. -Yo no lo creo-, respondí. -Isabel no es una exagerada. Creo que fue informada de ello por Jane. Recuerda que Isabel estaba de viaje, no había estado en casa desde hacía tiempo. Ella en realidad no vio a Gideon-. -No crees que ese Gideon no se está muriéndose y que quizás es un invento de Gigi, ¿verdad?-. -Es poco probable. Gigi puede ser muchas cosas, pero hasta donde yo sé, nunca ha hecho algo así. Ella es nuestra matriarca. Si ella quería que yo volviera tan rápidamente, habría emitido una orden-.


-¿Tienes que ir?-. Lo pensé un momento. ¿Tenía que hacerlo?. Cuando regresé a Texas con mis emociones en jirones, me resistía a dejar el único lugar que había conocido como un refugio. Había discutido con Gigi y ella finalmente cedió. Ella no había insistido, ni siquiera me ordenó que me uniera a ellos. Me lo había sugerido diciendo que era por mi bien. -Sí, debo hacerlo-, le contesté. -La razón por la que voy ahora, es porque incluso si él está estable, la situación de Gideon podría cambiar en cualquier momento. Yo era y sigo siendo una acompañante, Adam. Si su momento llegó, podría ser necesaria-. -Para ayudarlo a morir-.No era una pregunta. Adam era perfectamente consciente de que mi deber como acompañante, era ayudar a los miembros de la familia a pasar el trance de la muerte. -Voy a ayudarle a morir si esa es su elección, pero esa no es la única razón para que vaya. Gigi es mi líder, y en última instancia ... -. Sonreí mientras trataba de explicarle mi punto de vista, a pesar de que Adam lo sabía, siendo él mismo un líder. -Honestamente Adam, para ella, mi decisión de quedarme en Río Seco cuando todos se fueron no fue más que una rebelión tonta de adolescente. No te olvides que a sus ojos, yo acabo de pasar la infancia. Ahora que he cambiado, soy técnicamente una adulta, pero todavía tengo mucho por aprender. He heredado todas las capacidades de los Kelly, pero no tengo ni idea de cómo utilizar algunas de ellas. Lo único bueno de todo esto es que yo no creo que vuelva a tener visiones inesperadas o episodios como el que experimenté antes del Cambio. No, no creo que Gigi o alguien haya inventado la historia de que Gideon esté muriéndose para atraerme a su casa. Todos saben ahora lo que ha pasado, al menos los que están en casa y ellos esperan que vuelva a casa pronto. No se les ocurriría pensar que yo no volvería a casa, todos los recién cambiados deben trabajar con un mentor para aprender a utilizar su nuevo poder-. Le di un beso rápido. -Hay algo raro acerca de esto, pero estoy feliz de


tener algo más de tiempo aquí-. Otro beso rápido.-Contigo y…-. Cerré los ojos un momento. -Bea-, dijo Adam en un susurro. Me besó los párpados. - Tú quieres otra oportunidad para hacer las paces-. -Sí-, le susurré. -Hemos sido amigas desde hace treinta años. No sé por dónde empezar, pero tengo que intentarlo-.


Capitulo 03


Unas horas más tarde, la miseria fue sustituida por la alegría mientras corría por primera vez en mi vida, corta según las normas de familia, en cuatro patas bajo la luz del sol brillante de un día de Texas, con la piel de lobo ondeando en la brisa. Esto, esto era parte de lo que yo acababa de heredar, esta libertad y euforia, la brillantez pura de la habilidad. No me extraña que mis hermanos lo amaran tanto. No sabía de lo que me estaba perdiendo. Me di vuelta para mirar al lobo que corría a medio galope a mi lado, en toda su gloria roja, peludo y con la boca abierta en lo que podría llamarse una cara de idiota. Vamos entonces. Sacudí mi hocico en dirección a la pequeña arboleda de robles en el claro, y di un codazo en el costado de mi hermano con mi propia nariz peluda. Con un aullido agudo él mordió juguetonamente mi piel pálida y salió corriendo. Lo seguí, apenas a unos pasos atrás, pronto lo alcanzaría. Ser un lobo fue tan fácil. Tucker y yo habíamos estado de acuerdo en que esta sería mi primera incursión en el ámbito del Cambiado, para aprender a cambiar. Él podría enseñarme a ser un lobo: correr, cazar y vivir simplemente el momento. Vivir simplemente el momento no era algo que había sido capaz de hacer mucho últimamente... o, bueno, nunca. Ya que nuestra salida había sido retrasada y teníamos tiempo, calculé que podría aprender a usar al menos uno de mis Talentos. Ya que Tucker era un cambiaformas, él podría ser mi mentor. Finalmente, tendría que encontrar otros profesores para los otros Talentos, pero por el momento podía aprender a ser un lobo y correr. La ola de calor sofocante que había caracterizado la mayor parte de las últimas semanas se había ido con el golpe ventoso de un norte azul, una ola de viento frío que había hecho caer la temperatura no hace más de dos horas, dejando tras de sí las condiciones de un invierno, a pesar de que era marzo en el Hill Country y, aparentemente era primavera. Ayer mismo había estado sudando en la sombra, en este momento me sorprendería si el mercurio golpeaba cuarenta. El clima de Texas da un nuevo significado al término bipolar. Tucker aullaba de placer cuando su nariz cruzó la línea de meta imaginaria un pelo antes que la mía. Él brincaba como un cachorro, tomándome el pelo y


pellizcándome mientras me suplicaba jugar un poco más. Había pasado mucho tiempo desde que había visto a mi hermano tan despreocupado y feliz. Una sensación punzante al final de mi cola me hizo girar, lista para brincar sobre mi hermano. Me paré y solté un sonido que era en parte un gruñido y en parte un aullido de lobo que quería decir ―¿Qué demonios?‖. Tucker obviamente había mordido mi cola, pero ahora estaba cambiando a humano. No tenía ni idea de por qué. Estábamos bastante cómodos en la forma de lobo, pero en la forma humana nos congelaríamos aquí afuera. Tomamos las primeras horas de la tarde, mientras todos los vampiros dormían, para vagar por el Luna Salvaje, habíamos ido a explorar el área alrededor de la finca principal. No estaba segura exactamente en dónde habíamos terminado, pero sabía que estábamos al menos a una buena media hora de donde dejamos la ropa. -Tú eres una hermosa loba, prima-. Los tonos melodiosos vinieron detrás de mí. Daffyd ap Geraint, mi primo por parte de mi madre y un Sidhe Seelie, se paró junto a un roble retorcido, su pelo de plata y su traje suelto estaban en discordancia con la belleza rústica de la tierra de Hill Country. Su compañero, Gary Pursell, estaba de pie a su lado. Aunque Gary también estuviese vestido con los trajes blancos sueltos de los Sidhe, él nunca podría ser confundido con otra cosa que lo que él era: un humano. Resoplé, me desconcertó no haberlos oído ni olido cuando llegaron. Estaba desgarrada entre seguir siendo lobo y regresar a mi forma humana. Me escabullí al lado de Tucker, quién estaba de pie con los brazos cruzados sobre su pecho, formidable en sus seis pies cuatro de altura, a pesar de su desnudez. Tucker saludó a los dos asintiendo con la cabeza. -Tucker, ¿supongo?-. Daffyd mantuvo la expresión neutral. -Tienes el aspecto de tu padre-Conoces a mi padre.- La voz de Tucker era tan neutral como la de Daffyd, no era una pregunta, sino una declaración. No estaba segura lo que Daffyd quiso decir, ya que nuestro padre era un diminuto hombre Picto de piel oscura, ojos


oscuros y de cabello oscuro, que apenas llegaba a los hombros de Tucker. Ninguno de mis hermanos se parecía a papá. Yo siempre pensé que ellos habían salido a sus madres, eran varias y muy diferentes. -Yo sí-, contestó Daffyd con diversión. -Tú padre tenía el mismo porte cuando negociamos con él y con Branwen-. ¿Branwen?. ¿Mi madre?. Sacudí mi cabeza, ya había tenido suficiente de no ser capaz de hablar. Temblando y con concentración obligué a mi cuerpo a volver a su forma humana, todo el tiempo mi cerebro de lagarto protestó mientras todavía disfrutaba siendo un lobo. -No me jodan, está terriblemente frío-, murmuré mientras envolví mis brazos alrededor de mi cuerpo desnudo. Tucker se rió entre dientes. -Deberías haberte quedado como lobo, Keira.-Debería-, repetí. -Pero entonces no podría hablar-. -Trata con un hechizo de calentamiento-. Mi hermano sonrió. -Después de todo, eres…-La maldita heredera Kelly, sí, como sea-. Me recuperé y cerré mis ojos para concentrarme. Murmuré algunas palabras e inmediatamente me sentí mejor. Hechizos de Calentamiento. Había aprendido las palabras hace años, cuando era una niña y me sentaba en el regazo de mi tía Jane y me hacía cantar los hechizos pequeños, uno tras otro: el de calentamiento, enfriamiento, brisa, calma, toda una lista de los demás. Todos aprendidos de memoria, por lo que finalmente podría al menos realizar esos, aunque no me hubiera convertido en una lanzadora de hechizos cuando cambié. Yo siempre pensé que Jane había estado tratando de distraerme con amabilidad, ya que, debajo de todo eso, estaba preocupada de que yo fuera diferente, sin magia, al igual que decía la gente de mi madre, los Sidhe. Supongo que los engañé a todos. Cambié mi postura, todavía estaba incómoda a pesar de que me estaba calentando. La mayor parte de mi clan estaba tan cómodos desnudos como con


ropa, pero me crié entre seres humanos y todavía no estaba muy a gusto con mi desnudez. Además, aunque Daffyd era técnicamente familia, lo había conocido sólo unos días antes, cuando lo había descubierto en una cueva donde había vivido durante años, ya que había sido enviado para vigilarme. A diferencia de mi propia vigilancia con Marty, Daffyd me había vigilado demasiado bien. -Yo también, por favor-, dijo Tucker, temblando. Su postura era relajada, pero tenía la piel de gallina. -¿No puedes?- Me sorprendí. Negó con la cabeza. -La capacidad se desvaneció cuando cambié.Asentí y murmuré el hechizo de calentamiento en su dirección. Daffyd habló. -Había oído que a veces puedes mantener las capacidades más pequeñas cuando se cambia.Tanto Tucker como yo lo miramos. Estaba en lo cierto. Después de cambiar, la mayoría de nosotros hereda un gran talento, pero a menudo se mantienen algunos de los hechizos más caseros y los embrujos aprendidos de niños. El calentamiento era uno de ellos, no era que yo personalmente estuviera ahora limitada. Siendo la heredera, yo tenía el acceso a todos los Talentos del Clan. Tucker era un cambiaformas, pero realmente no sabía mucho sobre lo que él podía hacer. -Parece que sabes mucho sobre nosotros-, dijo Tucker, de vuelta en actitud beligerante. -¿Puedo acercarme?-. Daffyd extendió las manos lejos su cuerpo. ¿Era un gesto de paz? Tal vez. Tucker no dijo nada. Conocía a mi hermano lo suficientemente bien como para saber que me dejaba tomar la delantera aquí. No porque yo fuera la heredera tampoco, sino porque por alguna clase de camino tortuoso ahora Daffyd me pertenecía. Le había dado una vida, con el consiguiente ahorro de la propia


vida de Daffyd. Soy responsable de mi primo Sidhe y él sentía que me debía lealtad. Yo no podía odiar a Daffyd, incluso después de lo que le había hecho a Adam. No se había dado cuenta, no sabía que el poder, la energía en la que él había estado viviendo drenaba a mi amante vampiro dejándolo en un estado de coma y casi absoluto de muerte, del que nunca se volvía. Cuando yo le pedí a Daffyd que parara, él sufriría en carne propia un perjuicio. Sin la energía, él se desvanecería y se convertiría efectivamente en nada, él moriría y su compañero humano moriría junto con él. Él había aceptado aquel hecho con aplomo y porque se lo había pedido. Tal vez por eso le dejé tomar a Pete Garza. -Te ves bien, primo-, me atreví a decir. Daffyd inclinó la cabeza ligeramente. -Gracias, Keira. Todavía estoy fuerte y lo seguiré siendo durante varias décadas, gracias a ti.Gary sonrió ante la respuesta de Daffyd. -Sí, bueno-. ¿Qué se esperaba que dijera en esta clase de situación?. ¿Vaya, me alegro de haber podido enviarte a un hombre a su muerte para que pudieras vivir, aún cuando era un asesino idiota?. -Vine a verte-, dijo Daffyd. -Vimos que los dos jugaban y corríanGary dio un paso adelante. –Yo… Hemos estado caminando un poco, ahora que podemos,- dijo él. –Ya que los vampiros duermen durante el día, aprovechamos eso. Es bueno, ya sabes, estar fuera.- Miró a su alrededor a los matorrales y robles. No había mucho que ver, pero aún así, estaba afuera y cuando tú fuiste encarcelado en una cueva durante una década... -Por cierto, gracias-. Él nos miró a los dos. -No hay necesidad de darnos las gracias-, respondió Tucker antes de que yo pudiera decirlo. -Sí, la hay,- Daffyd interrumpió: -Keira, he venido a verte-, repitió él.


-Quería presentarte mis servicios.-Tú q… ¿Qué?-. Tartamudeé, temblando cuando una ráfaga de viento helado cortó a través de mi humilde hechizo de calentamiento. –Maldición, eso… pareció. Es ridículo estar de pie aquí afuera en el frío. Tú obviamente quieres hablar conmigo sobre algo. Regresemos al rancho, vamos dentro de la casa y hablamos-. Tucker me dirigió una mirada inquisitiva. Lo ignoré y le disparé una mirada determinada por mi cuenta. Sabía lo que estaba pensando. Llevar a Daffyd de regreso a la casa de Adam cuando pudo costarle a Adam su vida podría no ser una idea tan brillante. Tal vez no, pero no quería mantenerme en pie por aquí, desnuda y fría. Yo quería estar en mi propio terreno, vestida y en control. -Daffyd. Gary. ¿Quieren venir a la casa?- , indiqué vagamente en dirección al complejo principal... al menos pensaba eso. Mi sentido de la orientación como un lobo no parece ser mejor de lo que era como persona. Daffyd y Gary intercambiaron una comunicación silenciosa similar a la de Tucker y la mía. En este caso, Daffyd fue el determinado.

-Nosotros iremos-.


INTERLUDIO ―El Músico‖

La ciudad es más de lo que él había esperado, mucho más. Él había estado acostumbrado a algo menos frenético, algo como Cardiff o Swansea. Por alguna razón, había esperado que Vancouver fuera una ciudad menos moderna. No sabía de dónde había sacado esa impresión. Tal vez la noción de que Canadá estaba escasamente poblada en general se prestaba a la idea. Se supone que como en muchos lugares, la población se congrega en las ciudades costeras. Vancouver parece ser una excepción. Dos mujeres jóvenes caminaban cerca de él charlando animadamente sobre algún tipo de exhibición en el museo de arte. Un anciano sonreía a las chicas, compartiendo el goce de su juventud con su propio compañero. Tres ciudadanos de mediana edad vestidos con ropa holgada practicaban una especie de ejercicio de movimientos fluidos en un pequeño pedazo de hierba. Mucha de la gente de aquí parece ser recién llegada a Canadá, desde Singapur, Japón, Arabia Saudita, lugares exóticos a los que él nunca había ido, ni nunca le importaría ver, cada persona habla un lenguaje tan musical, con todos sus diptongos y síncopas, y sin embargo tan acentuadamente extranjeros. Era muy diferente de su calmada patria, donde la mayoría de la gente tiende a buscar lo mismo y provienen de orígenes similares, a pesar de que sólo unos pocos en casa hablaban su antiguo idioma y el sabor de la lengua antigua era nada más que un recuerdo para la mayoría. Las historias de su tierra natal son todas iguales, la música tenía siglos de antigüedad. Se preguntaba cuántos tipos maravilloso de música hay por descubrir. Frunció el ceño mientras recordó que su tarea aquí no es reunir música. Esto es simplemente un corto interludio antes de moverse. Todavía no había llegado a quien esperaba. Tenía al menos uno o dos días para gastar en la ciudad. Casi todo el mundo habla inglés por aquí, la principal diferencia es la variedad de acentos. Tenía que recordar de no caer en su propia lengua, era demasiado


fácil de hacer cuando uno viene de una tierra de doble lengua, como aquí. Aunque en su propio país, los signos no estaban escritos en dos lenguas como lo estaban aquí, tanto en inglés como en francés. Había estado preocupado por no encajar, pero hay tantos tipos diferentes de personas aquí, algunos incluso se parecían a él, alto y delgado, pelo largo, piel pálida, ojos claros, vestido de cuero, botas y llevando instrumentos musicales. Él supone que los festivales de música en el Nuevo Mundo no son muy diferentes a Eisteddfods1 o los fortuitos Ceilidhs2 en su país. Los músicos tienden a parecerse en todo el mundo. Algunos están mejor vestidos, los pianistas de concierto, los tipos de una orquesta, pero los músicos solitarios que llevan sus instrumentos con ellos, ya sea de cuerda o viento, o simplemente la voz, a menudo marchan al ritmo de una modista diferente. Los había visto por muchos años, viéndose como si estuvieran usando la ropa de los antiguos: camisas holgadas, pantalones metidos en las botas de cuero atadas hacia arriba, hombres con pelo largo y tan hermoso como el de las mujeres. No sé si esto era vanidad, o simplemente una manera de recordar lo que fue, para conjurar el poder de los antiguos bardos en un mundo que ha perdido su conexión. En realidad no importaba, en tanto que se las arreglara para mezclarse con la multitud. Sin embargo, aunque se siente incómodo en torno a tanta gente, es bueno tener unos días extra para estar aquí antes de ir más al norte. Un festival de música le da la oportunidad de practicar de nuevo sus talentos, ser parte de lo que hizo. Puede aguantar el atestamiento por algunos días. Después de todo, incluso en su hogar no estaba tan aislado como algunos otros de sus parientes. - Oye, allí, tú-. La voz chirriante cortó sus pensamientos. Alzó la vista para ver a dos hombres… bueno, muchachos realmente, ellos no podían tener cuarenta y cinco años entre ambos. Uno estaba de pie y era casi de su altura y con una constitución cuadrada. Un trabajador, pensó. Alguien que construye con sus 1 2

es una festividad de origen galés , que comenzó a celebrarse en el sigloXII .

es un festejo con danza tradicional de los pueblos gaélicos (Irlanda y Escocia), aunque hoy día también puede encontrarse en otros países con población descendiente de emigrantes irlandeses y escoceses.


manos. Una inspección rápida de los dedos del muchacho confirmaron su suposición. Los cortes y los callos trazaban la piel más gruesa en las almohadillas de los dedos y de las palmas. Éste no era ajeno al trabajo manual. La piel del otro muchacho apenas cubría sus huesos, estaba estirada y apretada, cerca de la demacración, la sequedad amarillenta de la carne era indicativa de alguna enfermedad. ¿Desnutrición, tal vez? Lo blanco de los ojos del muchacho sigue siendo claro, aunque… no hay muestra de ictericia. Los muchachos andaban con los pantalones vaqueros polvorientos, chaquetas desgastadas y sucias camisetas de algodón con rasgones y agujeros reparados a medias marcaban la ropa que probablemente parecía ser todo su guardarropa. Ninguno de los dos parece estar lo suficientemente vestido para el frío de la tarde. Es marzo, y el tiempo se ha mantenido moderado, como siempre lo hace en esta parte de Canadá. Sin embargo, la brisa trae susurros recordando que el invierno apenas ha pasado y esta noche promete ser húmeda y fría. Él se pregunta si los muchachos son vagabundos; aquellos que llaman al aire libre: casa. ¿Cuál es la palabra?. El músico buscaba en su memoria. Es una palabra a menudo usada en artículos de noticias, en la emisión de historias de televisiones que ha mirado en las ventanas de las tiendas durante sus diferentes viajes. Personas sin hogar, esa es la palabra. Las personas que no tienen vivienda permanente, pero viven en los parques, en los callejones, bajo los puentes, con papel y cordel por tiendas y acarreando sus pertenencias en carros con ruedas, a menudo robados. En su día, en su mundo, éstos serían el Pueblo Viajero: vagabundos inquietos que nunca se asientan, vagando por las tierras en caravanas, trayendo a sus familias y todas sus pertenencias con ellos. Estos dos chicos no tienen pertenencias con ellos, sólo ellos mismos. Quizás ellos son simplemente muchachos que necesitan un poco de ayuda. -¿Estás aquí para esto?-. El más delgado escupió las palabras, junto con un glóbulo de flema. El otro, más alto por sólo unos centímetros, le dio un codazo al primero. -Amigo, deja de escupir. Tú no quieres… -


Los ojos oscuros del delgado se estrecharon mirando a los del alto -¿Y quién murió y te convirtió en un Mounty3?-. Sacó un paquete arrugado de cigarrillos del bolsillo de su chaqueta. -Voy a hacer lo que quiero.- El muchacho delgado se volvió al músico y le repitió la pregunta: -¿Usted está aquí para esto?-. Esta vez, señala un anuncio de papel pegado a un tablero de anuncios junto al banco del parque. -¿El festival de música popular?-, preguntó el músico después de examinar los signos, de leer las palabras impresas. Se anunciaba el mismo evento que había leído en el centro de visitantes hacía pocas horas. Él asintió, sin darse cuenta de que su respuesta estaba en su lengua de origen. -¿Ustedes también?-No, le estamos ayudando a obtener lo que necesita-, dijo el muchacho delgado. Él aspiró una bocanada enorme de humo del cigarrillo que ahora estaba encendido y lo dejó salir, su boca se movía en forma extraña. ¿Para hacer qué exactamente?. Un anillo tembloroso finalmente se formó y el músico sonrío por el comportamiento del muchacho. Algunas cosas son universales en verdad. Él recuerda cierta tarde con su padre y su hermano mayor, aprendiendo a cargar, apisonar y encender una pipa. - ¿Y qué sería eso exactamente?-, le preguntó al muchacho, su sonrisa reflejó su diversión. El joven más alto lanzó un vistazo alrededor de ellos. El músico volvió a sonreír. No hay nadie cerca, nadie al alcance del oído. Los dos ancianos se habían ido. Tal vez abordaron un autobús, tal vez se alejaron. No lo había notado. Al otro lado del camino, aún estaban los de mediana edad moviéndose lentamente en los patrones de su ritual, cada uno absorto en las poses, sin prestar atención a nadie más. Había estado sentado en este banco durante unos veinte minutos, tratando de discernir cómo encontrar alojamiento en un pequeño mapa de la ciudad. Más temprano, uno de los músicos que había encontrado en un autobús le había

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Agente de la Policía montada de Canadá.


mencionado algo sobre un albergue en la esquina de Burnaby y Thurlow, pero estaba teniendo problemas para localizarlo. -Usted no es de por aquí, ¿eh?-. El joven delgado arrojó el cigarrillo al suelo y lo aplastó con la punta de un zapato desgastado. El zapato una vez había sido blanco, adivinó el músico. Ahora era tan gris como los círculos bajo los ojos del muchacho. -Vine a visitar… no es importante-, dijo el músico al recordar su deber. -Estoy tratando de encontrar alojamiento. Debo admitir que estoy un poco perdido. La ciudad...-. Dejó que sus palabras se arrastraran hasta apagarse. No hay necesidad de explicar lo confuso que se encontraba por las calles, el tráfico, las luces, las señales. Tanta información. Entendía tan poco. Él no está seguro de las normas aquí. Las palabras estaban en Inglés, un idioma que lee, pero tan pocas cosas tienen sentido. Debería haber seguido el consejo de sus familiares y haber ido directamente al norte a su destino final, pero de camino hacia aquí había oído sobre el festival de música. El viaje a este lugar había sido tan dificultoso, sin ningún tipo de pausa, tenía miedo de no durar. El muchacho delgado avanzó un poco más cerca y abrió su chaqueta. Introdujo su mano estrecha en un bolsillo, sacó rápidamente un pequeño envoltorio que contenía algo blanco y lo metió nuevamente dentro de su bolsillo. –¿Si esto ya no le satisface? -, dijo con una sonrisa,- puedo conseguirle otro material. Avíseme. Todos ellos me conocen por aquí.- Su delgado pecho se hinchaba de orgullo. –Sólo pregunte por Jack.El músico estrechó sus ojos y sacudió la cabeza. Siempre lo mismo. No importa el lugar o el tiempo. Siempre hay alguien que quiere vender la felicidad en una botella, o en una píldora, o en polvo. El éxtasis verdadero para él viene de la música. Ninguna bebida alcohólica, ni cualquier otra sustancia puede sustituirla. -Le agradezco su amable oferta, Jack, pero me niego. Sin embargo, estaré en deuda con usted si pudiera ayudarme a encontrar alojamiento-.


El delgado Jack arrugó su nariz ante las palabras formales del músico que amartillaron su cabeza, su cara estaba en blanco como si procesara el significado. El otro muchacho le dio un pequeño codazo y susurró en alta voz lo suficiente para ser oído por el músico, -Amigo, él quiere decir que no quiere ninguna y que necesita un lugar para estrellarse.-Ya lo sé Daniel-. Jack golpeó a su amigo en el brazo y giró hacia el músico con una sonrisa fresca. -¿Le mostramos un lugar bueno para estrellarse, y luego?. ¿Cuánto vale eso?-. El músico asintió. -Acepto su oferta y estaré encantado de pagar por su ayuda.-¿Diez dólares?-, preguntó Jack Diez. ¿Qué billete era ese?. El músico todavía no está suficientemente familiarizado con la moneda de aquí. Hurgó en su mochila, movió a un lado el estuche de su flauta y encontró un pequeño rollo de papel moneda. No hay mucho allí. Puede que sea nuevo aquí, pero no es tonto. La mayor parte de su dinero está escondido en el estuche de la flauta y en otros lugares ocultos. Esto es simplemente dinero para mostrar. En caso de que sea… ¿Cuál es esa palabra?... Asaltado. Él no cree que la mayoría de los ladrones se preocupen por un instrumento musical, además, hay otras precauciones en este lugar. Si él puede exhibir una pequeña cantidad de dinero que pueda ser perdida sin demasiado daño, eso era para mejor. -¿Qué es eso de ahí... es un estuche de música?-, preguntó Daniel -Una flauta. Puedo tocarla-Entonces, ¿Participarás?- Daniel persistió, su curiosidad parecía genuina. -Tal vez-. El músico sacó un billete de color morado del rollo, verificó el número en el frente. -Si ustedes me ayudan a encontrar alojamiento, esto es suyo. Si ustedes me ayudan a encontrar un lugar para comer, les voy a comprar comida. Vio a los chicos y pensó que podrían utilizarlo para más de una comida. Sin embargo, sólo estaba dispuesto a gastar una pequeña cantidad de tiempo con


ellos. Ellos prometieron que le ayudarían, pero él comenzó a sentirse nauseoso alrededor de ellos y arrepentido de su generosidad inusual. Algo se sentía raro en esos dos. Puede que simplemente fuera su hambre, que se reflejaba tan manifiestamente en sus ojos, su comportamiento, su acuciante necesidad que subyacía por debajo de su ofrecimiento de ayuda. O quizás es solamente su propio malestar. Una comida, un descanso y una vuelta por el lugar cuando la música comience le hará sentirse completamente bien. Él iba hacer una buena acción alimentándolos y ellos podrían ayudarle a encontrar alojamiento. Una vez que él haya hecho eso, cuando él había tenido que ver con todo y todos, debía dejarlos ir. No es su deber rescatarlos. Por lo demás, no estaba aquí para rescatar a cualquier persona… excepto a él mismo, quizás. Él cabeceó a los muchachos, que caminaban a cierta distancia. Jack tiró de la chaqueta de Daniel y susurró furiosamente en el oído del otro muchacho. El músico no se esforzó por oír, tampoco interrumpió su discurso. Ellos deben tomar esta decisión solos. Daniel parecía discutir con Jack, no violentamente. Sus manos hacían movimientos entrecortados cuando él sacudía su cabeza en un no. Jack se acercó más y puso su mano sobre el hombro de Daniel. Chico listo. Si sobrevive a la calle, puede ser exitoso. El niño sabe de negociación y de persuasión. Con estas características, puede elevarse por encima de su estado actual. El músico sonrió para sí mismo. Con esos rasgos, si el joven Jack volviese a casa con él, se elevaría aún más. Sin embargo, esto no es una opción. Después de unos momentos más, Jack y Daniel se le acercaron. -Si usted quiere ahorrar dinero…- ,comenzó Jack. Ah, entonces, el muchacho había caído en el engaño. Obviamente, pensó que el músico tenía poco dinero. Hay un lugar en el que todos estrellan. Es a unas pocas cuadras, sobre el West Hastings. ¿Tiene un saco de dormir, no?-. Jack hizo señas a la mochila del músico que tenía el saco de dormir atado en la parte inferior. El músico asintió. No es el lugar más cómodo, de eso estaba seguro, pero ha tenido peores y si él ―se estrella‖ en este lugar improvisado, puede evitar la


cuestión de tener que mostrar un documento de identidad. Él había sido capaz de pasar hasta ahora, pero su suerte no podría durar tanto antes de que algo pase. Quería evitar usar otros medios tanto como fuera posible. ¿Quién sabía quién más podría estar en esta ciudad?. Demasiadas personas para contar. -Me encantaría-, dijo, inclinándose ante Jack y Daniel. -Ahora, si ustedes pudieran llevarme a un lugar para poder obtener nuestra comida...Jack arrugó la cara de nuevo. Daniel tiró en la dirección de la calle principal. Alimentos, Jack, vamos a comprarnos la cena-. Jack se lanzó feliz hacia adelante. -Hay una cafetería en la calle, no muy lejos. No les importa si vamos allí, siempre y cuando tengamos dinero-. -Y eso haremos-, dijo el músico, recogió su mochila y siguió a los chicos que ya correteaban por delante de él. Esto puede funcionar. Dos guías nativos y familiarizados con la ciudad. Tal vez pueda emplearlos para el día siguiente o dos, mientras todavía esté aquí. Planeaba quedarse en el festival que duraba dos días, tal vez luego tendría un día adicional antes de partir. Perdido en sus pensamientos, nunca escuchó a los muchachos susurrando sobre el estuche de la flauta.


Capitulo 04


No tardamos mucho en volver al complejo principal. Tucker y yo seguimos en nuestra forma de lobo y corrimos de vuelta al lugar donde habíamos dejado nuestras ropas. Recuperamos la ropa y nos vestimos. Daffyd y Gary nos esperaron en la puerta principal. No les pregunté si habían caminado o si se habían trasladados allí por medio de la magia Sidhe. El Luna Salvaje estaba tan tranquilo como siempre en la tarde. Faltaban un par de horas para el atardecer, todos los vampiros estaban durmiendo o encerrados en sus habitaciones a prueba de luz, haciendo lo que sea que hacen durante el día. No había un alma en todo el lugar, ni siquiera John, el gerente humano del día, o cualquiera de su familia. -Después de ti-, murmuré cuando llegamos a casa de Adam. Daffyd me estudió por un momento. Él sabía exactamente lo que estaba haciendo. Él y Gary subieron los escalones del porche y me esperaron en la puerta principal. Tucker cerraba la marcha. Di un paso delante de ellos y abrí la puerta. -Bienvenidos,dije, cuando les señalé el interior. -Acepto tu hospitalidad.- Daffyd asintió solemnemente y dijo las palabras formales reconociendo su posición. Ya estaba todo dicho. Hospitalidad ofrecida y aceptada. Ahora, podíamos hablar juntos, sabiendo que ninguno de los dos atacaría al otro, literalmente. A menos, claro, que Daffyd fuera un fan de la forma en la que el Thane de Cawdor y su esposa trataron a su invitado Duncan en el real juego escocés. Dejé ese pensamiento antes de que fuera más lejos. -Por favor, siéntense.- Hice un gesto hacia la sala de estar, mientras caminaba a la cocina con la intención de preparar café y no muy segura de si debía ofrecer un aperitivo a la pareja. Sabía que los Sidhe comían. Había pasado los primeros siete años de mi vida viéndolos disfrutar de su comida, bebida, sexo, danzas, fiestas… todas las cosas de las que obtuve un poco. Bueno, la comida y la bebida, eso fue todo, es decir que eso había sido todo hasta los siete años cuando mi padre vino a mi rescate. La familia de mi madre me trataba como la proverbial mestiza no deseada, no amada y no protegida. No fue hasta que mi


padre me sacó de allí y me trajo con los Kelly que yo aprendí como podía ser una familia: sofocación, irritación, molestia, pero sí, amor y cuidado. -¿Café o Té?-, preguntó Tucker cuando introdujo a Daffyd y a Gary a la sala de estar. -O esperen, ¿ustedes pueden comer aquí?Un sonido musical llenó el aire, las notas del canto de los pájaros y el agua corriendo a través de la cuerdas de un arpa, una melodía tan hermosa que todo lo que quería hacer era perderme en ella. Me asusté, casi se me cayó la cafetera. No había oído la risa Sidhe en décadas. Me encantaba y me repugnaba completamente al mismo tiempo. -¡Maldita sea, primo!-, murmuré. -Avísame la próxima vez.-Maldición-, exclamó Tucker. -¿Esa fue tu risa?-. Daffyd sonrió. -Había olvidado de cómo era estos últimos años-, dijo. -Tengo que darles las gracias de nuevo por traerla.Tucker negó con la cabeza y se unió a mí en la cocina. -Haz un café fuerte-, dijo. Llené la jarra con agua y cargué la cafetera. -Daffyd, si prefieres té-, le dije, Tengo varias mezclas.-

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-Cualquiera estará bien-, contestó Daffyd. -Tucker, en contestación a tu pregunta, aquí no es al revés que en el reino de las hadas. Su alimento y bebida no nos atarán-. Tucker agachó su cabeza avergonzado cuando Daffyd rió entre dientes. -Traeré las tazas, ¿puedo?-. Tucker rebuscó en uno de los armarios de madera rústica y sacó las tazas. Yo me mantuve ocupada preparando el café. Ninguno de nosotros estaba totalmente cómodo entrando allí y sentándose con esos dos. En mi caso, yo sabía la razón. No podía comprenderlo en el caso de Tucker. Él era un Berseker Vikingo de más de 1.200 años de edad. ¿Por qué diablos estaba nervioso en torno a un Sidhe y a su compañero humano?.


-Así que dime, primo-, dije mientras traje los refrigerios a la sala de estar. Daffyd y Gary estaban sentados en el sofá de color púrpura oscuro. Daffyd, estaba lánguido y se veía como si perteneciera allí, casi como parte del mobiliario, elegante como sólo un Sidhe podía ser, la luz de las lámparas de seda victorianas realzaban sus rasgos. Gary, menos cómodo, se sentó más al borde del sofá, con las manos cruzadas sobre las rodillas, era la viva imagen de un escolar a la espera de su destino en la oficina del director. Dejé la bandeja llena de tazas delante de ellos en la mesa baja. -Exactamente, ¿cómo nos reconociste ahí afuera?. No es que me veía igual que de costumbre.No es broma. Me sorprendió cuando Tucker me guió a través de mi primer cambio, en la intimidad de la habitación que él y Niko compartían. Lo habíamos hecho la noche anterior, después de que Adam y Niko se habían ido a la oficina de Adam para revisar la documentación final de la compra de la finca Pursell. Me quité la ropa y me arrodillé al lado de mi hermano, delante de un espejo ovalado con soportes. Luego Tucker se puso en cuclillas sobre sus manos y rodillas. -Mira y siente, Keira-, dijo él, -Pon tu mano en mi costado y siente-. Sabía lo que él quiso decir. Sentir ―con tacto y con todos mis sentidos‖. Había dejado caer mis escudos de defensa automáticamente y había extendido la mano. Mientras brillaba y vibraba, el hombre que fue mi hermano se convirtió en una bestia de un precioso pelaje rojo. Inspiré profundamente y me volví hacia la sensación en mi interior. Era como si volviera a trabajar mis huesos, mi piel, yo misma. Había llamado a la loba que se encontraba dentro de mí y ella contestó con un menear de cola y un destello de piel; entonces, de repente tuve cuatro patas, piel blanca y - aunque era un lobo como él - no me parecía en nada a mi hermano. Habíamos practicado cómo moverme, caminar, dejando que me acostumbrara a ver las cosas de manera diferente y sin color, adaptándome a los sentidos enormemente realzados del olfato y el oído. Luego él me enseñó a volver a ser un humano. Al principio fue cansador, pero ¡oh, muy divertido!.


Daffyd tomó una taza de café, la removió poniendo un poco de crema y azúcar. Contuve la risa cuando lo vi cargar de azúcar la bebida caliente. Realmente fue algo muy surrealista todo esto: un hada real , un"príncipe", cargando su taza con hidratos de carbono. -Yo lo había visto a él…-, Daffyd asintió con la cabeza en dirección de Tucker …antes. Hace muchos años, cuando era sólo un niño. A partir de ahí, era sólo cuestión de darse cuenta de que tú estabas con él y no uno de sus otros hermanos. ¿Así que has llegado a tu poder?-. -¿Tú sabes de eso?-. Escupí, tratando de mantener el café sin derramarlo. Daffyd miró perplejo. -Por supuesto que sí-, dijo. -Fue una de las razones por las que vine a verte-. Dejé la taza en una mesita y me senté en uno de los sillones. Tucker se unió a mí, apoyó una cadera en el brazo ancho y puso su propio café con el mismo cuidado en la mesa. Él estaba en modo completo de protector. -No lo entiendo-, dije. –Tú gente... la gente de mi madre... no me querían porque yo no tenía magia. ¿Por qué entonces…?- Yo sabía que había algo en ti-, dijo Daffyd. -Algo que mi propio señor no pudo… o no quiso… ver. Yo sabía que tenía que venir. Cuando lo hice traje conmigo a aquellos que querían unirse a mí-. Daffyd tomó un sorbo de café y cerró los ojos. No estaba segura de si estaba disfrutando el sabor o recordando a todos los Sidhe que había traído con él hace unos treinta años y se habían desvanecido, el equivalente de la muerte final de las hadas. Dejándolo sólo a él. Daffyd bajó la taza y la dejó junto a la mía y se inclinó en mi dirección. -Keira, prima-, comenzó, luego sacudió la cabeza. -No-, corrigió, -Mi Señora…-. Me puse de pie y me dirigí a la cocina. -No-, dije. -No puedes llamarme así-. Abrí un armario y fingí buscar algo, tratando de que mi mal humor estuviera bajo control. Maldición. Odiaba esto.


Daffyd permaneció en silencio durante unos momentos. Mantuve la cabeza metida en el armario. ¿Avestruz? Sí, exactamente. ¿Por qué esto me molesta tanto?. Había crecido sabiendo que el heredero era como mucho un líder tal como el jefe actual del Clan. Pero lo cierto es que había sido también educada en un sistema escolar humano, lleno de democracia y la convicción de que todos los hombres son creados iguales. Incluso el mundo socialmente más estratificado de la universidad en Inglaterra había reforzado la teoría. Para mí, las jerarquías del clan eran un hecho de la vida, pero que apenas se aplicaba en mi caso. No tenían mucho sentido, pero hasta el Cambio, un miembro del clan era todavía un niño y no estaba sujeto a muchas responsabilidades, por lo que más o menos yo había ignorado todo eso. Estaba bastante sumergida en el pensamiento Occidental Moderno como para no sentirme cómoda sobre este asunto de ser ―Señora‖ y estaría mal que lo aceptara de alguien que no sólo no era del Clan, sino de una línea de gente que casi me expuso a los elementos porque ellos me veían como una niña inútil y sin magia. A pesar de mi herencia por el lado de mi madre, yo no estaba dispuesta a desempeñar ningún papel de liderazgo allí. La voz de Daffyd era tranquila y reflexiva. -Te pido disculpas, Keira. Sé que no te gusta que te recuerden...-. Se detuvo y luego empezó otra vez. Yo saqué la cabeza fuera del armario, me di la vuelta y me quedé en la cocina. Podía ver bien desde donde estaba. -Keira-, continuó. -Vine a buscarte porque sé que pronto te irás. No,- dijo con firmeza. -Sé que vas a preguntarme cómo lo sé. Por favor permíteme terminar.Me tragué mis palabras y le hice señas para que continuara. -Los dos son mis señores y mantengo mi deuda-, dijo. Él me miró fijamente, con sus ojos grises que eran un espejo de los míos. Era la única en mi línea de sangre inmediata con los ojos de ese color. Tucker los tenía del azul claro del cielo de primavera. Rhys y Ianto, los gemelos, compartían el color verde avellana encantadores. El resto de mis hermanos tenía los ojos marrones como nuestro padre. Yo había heredado el aspecto de la familia de mi madre. Alta y delgada,


morena, piel muy pálida como los vampiros, ojos gris plata claros que a veces brillaban si la luna estaba en el sitio correcto. Negué con la cabeza a las palabras de Daffyd, no estaba dispuesta a aceptar lo que estaba diciendo. Tucker y Gary permanecieron en silencio. Daffyd se levantó del sofá y se acercó a mí. Se veía tan raro en la cocina, con ese traje Sidhe que fluía y brillaba entre los electrodomésticos de acero inoxidable y lecturas digitales. Dos de mis mundos chocaron. Mi primo extendió las manos y dejó caer su cabeza en una reverencia. -Tu madre es heredera de la corte Seelie, sólo por eso estoy sujeto a ti, pero yo también te debo la vida, Keira Kelly.- La formalidad de sus palabras me hizo estremecer. -¿Y si me niego?-. Las palabras se derramaron antes de que pudiera censurarlas. Levantó la cabeza. Miré en sus ojos y no vi más que sinceridad y fuerza de voluntad. -No puedo aceptar tu negativa-, lo dijo en voz tan baja que no estaba segura de que incluso Tucker lo oyera. -Tengo una deuda y tengo que servirte.-Daffyd, no puedo…-. Cerré los ojos y crucé los brazos sobre mi pecho, haciendo caso omiso de sus manos extendidas. Sabía lo que tenía que hacer. Lo había visto innumerables veces en la corte del primo de mi madre, se había grabado en mi memoria, mientras miraba sin intervenir. Un reconocimiento de deuda requiere tomar las manos de Daffyd y aceptar su oferta. ¿Cómo podía ser responsable de otra persona cuando había sido tan malditamente irresponsable?. Yo le había fallado a Marty miserablemente. Había dejado que Bea fuera secuestrada por un asesino psicópata. Había involucrado a Adam Walker, sólo para que él terminara en coma y casi muriese por mi causa. ¿No sabía Daffyd que yo no era segura?. Que sería mejor que él volviera a… esperen, eso era todo. Abrí los ojos, extendí las manos y cogí las de él. Él se iluminó. -Geraint AP Daffyd-. Hablé lentamente, tratando de asegurarme de que las palabras salieran bien. -Yo reconozco la deuda y te concedo la libertad. Puedes regresar a casa, a Gales.- Allí está. Ese es el billete, lo que pensaba.


Las manos de Daffyd se tensaron en torno a las mías y tenía una mirada claramente muy divertida en su rostro. Si no lo supiera, habría pensado que se estaba riendo. -Mi señora,- dijo y se dejó caer sobre una rodilla. Horrorizada, traté de empujarlo y fallé. Él era más fuerte que yo. -Acepto mi deuda contigo y con gusto entro en tu servicio. Te doy las gracias por mi libertad y decido quedarme.- Inclinó la cabeza, su pelo de plata largo se separó para exponer la nuca de su cuello, los mechones de cabello a ambos lados de su cara rozaron las baldosas del suelo. ¡Oh, joder!. Él había dejado al descubierto su cuello. No sabía si esto era una cosa Sidhe, pero fue definitivamente una cosa de lobo, y una cosa del Clan. Cuando se promete el servicio a un ―Señor‖, el cuello expuesto significa la sumisión y el reconocimiento del dominio del otro. -Maldita sea, Daffyd.- Tiré de mis manos y él me permitió soltarme. Se puso de pie y me miró, con las manos delante de él, una sonrisa no dejaba de bailar alrededor de la boca y los ojos. -Jugaste conmigo.-¿De veras?-. Él puso una mano en mi brazo. -Por eso, te pido disculpas, prima-, dijo. -Aprecio la libertad. No sabes lo mucho que significa para mí.-Entonces, ¿por qué no tomas esa libertad y vuelves a Gales?. No es que yo vaya a estar por aquí de todos modos,- dije. -Tengo un avión que vendrá por mí pronto.-Te vas con tu familia Kelly-, dijo Daffyd. -Si-. -Entonces voy a ir contigo.- Él asintió con decisión y volvió a entrar en la sala de estar para sentarse junto a Gary en el sofá. Gary le sonrió a Daffyd. Tucker, que se suponía que estaba de mi lado, se hizo eco de la sonrisa de Gary.


-¿Tu qué?-. Pisé fuerte en la sala de estar, con las manos en mis caderas. -Tú no puedes hablar en serio. ¿Por qué demonios querrías venir a la Columbia Británica y ver a la misma persona que te encarceló?-No se sabe si eso es verdad,- contestó Daffyd. -Tú, tú misma, no sabes si fue Minerva la que cerró la cueva.-No, pero apostaría por ello.- Me eché en el sillón. Tucker me dio unas palmaditas en la cabeza y aparté su mano. Maldita sea, no tenía diez años de edad, aunque estaba actuando como tal. -¿Gary también viene?-, preguntó Tucker, mirando por encima al hombre, todavía sonriente. La sonrisa de Gary se desvaneció. Miró a Tucker, y luego a Daffyd, que asintió ligeramente. -Me voy con mi papá-, dijo Gary suavemente. -Es hora de que él lo sepa.-¿Pero eso no significa que...?-. No pude terminar mi pensamiento en voz alta. -Sí, voy a morir.- Gary me miró a los ojos. -Sé que no es necesariamente algo que tú o tu gente elijan-, añadió, -pero soy humano. Daffyd me ha dado años que nunca habría tenido de otra manera. Quiero ir a pasar el resto del tiempo que me queda con mi padre. Él ha sufrido bastante.Él había causado un sufrimiento infernal, mucho más sufrimiento de lo que había sufrido él mismo, pensé. El padre de Gary, el Juez Carl Pursell, pasó años mirando hacia otro lado cuando su capataz Pete Garza contrataba a trabajadores ilegales para los Sidhe. Los Shide necesitaban energía, el Juez tomó conocimiento de Gary estaba a salvo con ellos y no moriría de leucemia. Muerte por vida. El camino de la naturaleza quizás, pero eso había sido asesinato. Las víctimas no se habían ido voluntariamente. Ni siquiera Pete. -Lo sé, Keira,- dijo Gary. -No es un buen hombre. Pero él es mi padre y es hora de hacer las paces. Quiero pasar el resto de mi vida con mi familia-. -Es tú elección-.


¿Qué otra cosa podía hacer?. No era como si pudiera llevar al juez a la justicia en un tribunal humano. Me imagino que podría expiar sus culpas cuidando a Gary por el resto de la vida de éste… por breve que sea. -Así que vas a venir con nosotros, entonces,- le dije a Daffyd, de repente tomé una decisión. -Yo voy-, dijo. -De acuerdo, entonces.- Miré a mi hermano, que se había mantenido extrañamente silencioso a lo largo de todo esto. -¿Qué?-. Escupí cuando él se rió. -Nada-, dijo. -Tú eres el jefe.- Se inclinó y me dio unas palmaditas en la cabeza otra vez. -Me pregunto lo que Adam va a decir sobre todo esto.Hice un gesto levantando mis manos. Yo no tenía ninguna maldita idea.


Capitulo 05


-¿En serio tú no vienes conmigo?. Pero pensé...La expresión de Adam no cambió mientras el procesaba mi enésima versión de la misma pregunta en la última hora. Se puso de pie, rodeado de la elegancia exuberante de su oficina neo-renacentista, al lado de su escritorio de caoba oscuro, con una mano en una pila de papeles y la otra metida en el bolsillo del pantalón. Parecía tranquilo, relajado y totalmente libre de preocupaciones. Pero en estos últimos meses, especialmente a la luz de lo que había sucedido hacía tan poco tiempo, era fácil para mí leer detrás de la pose. -No puedo-. Mantuvo su voz tranquila y uniforme. -Es muy tentador, Keira, pero simplemente yo debo quedarme aquí-. -Eso es lo que sigues diciendo-, dije. -Cosas que hacer, papeleo, bla, bla, lo que sea-. Tuve que salir de la silla de tapicería acolchada en la que había estado descansando y me acerqué. Él no vaciló. Ni siquiera un milímetro. -Adam, es sólo por unos días.- Crucé los dedos por este supuesto. -Seguramente este lugar puede marchar bien sin ti durante una semana o algo así.Lo que no repetí fue mi inicial argumento dirigido a hacerlo sentir culpable, algo como "Oye, tú casi mueres, la verdadera muerte amigo, y salvé tu maldito trasero no muerto, así que me debes una‖, era la pura verdad pero era muy difícil de usar como argumento para convencerlo ya que yo, o mejor dicho, uno de mi familia era un poco responsable por haberlo puesto en coma al borde de la verdadera muerte en primer lugar. Para empezar, Adam nunca hubiera estado en Texas Hill Country, y mucho menos en estado de coma, si no hubiera sido por mí. Por lo tanto, hunde tu taza en el caldero de la culpabilidad y toma una gran cucharada Keira Kelly, esto es totalmente para ti. -El rancho puede funcionar sin mí. Tal vez estás en lo correcto en ese sentido-. Adam abandonó su actitud indiferente y se fue detrás de su escritorio para sentarse en su silla. -Dime, sin embargo: ¿Irme contigo es necesario?. ¿Tan necesario como permanecer aquí y demostrar que estoy bien, entero y todavía puedo liderar?-. Él no mencionó el hecho de que Daffyd venía conmigo. Se lo


había dicho antes y él sólo levantó una ceja y asintió con la cabeza. Daffyd y Gary habían dejado la casa antes de que Adam despertara. Tucker había vuelto con Niko. Después de un tiempo muy necesario en privado con Adam, había ido con él a su oficina y abordé el tema en tierra menos neutral. Me senté de nuevo derrotada. Él tenía razón, maldita sea él y su lógica. No importa cuánto quisiera que él estuviera conmigo en este condenado viaje, su permanencia aquí para asegurar a su gente que todavía él era el rey invalidaba mis deseos. A pesar de nuestros llamados a vivir en los caminos modernos de la civilización del siglo veintiuno, algunas cosas era mejor dejarlas a la tradición. Maldición, hasta la Reina de Inglaterra tiene que montar a veces un espectáculo… y por lo que yo sabía, los ingleses parecían ser mucho más indulgente con las debilidades de su monarca que lo que serían un montón de vampiros por las fallas de su maestro aunque parezcan mansos. Al menos las acciones de Adam no eran expuestas en las primeras páginas de cada edición de los tabloides semanales. -Tal vez me quede aquí-, le dije alegremente. -Eso podría funcionar. ¿Qué pasaría si no salto al avión y obedezco a Gigi?. Además, si ella me quiere, seguramente puede venir a mí. Puedo jugar a Mahoma tan fácilmente como lo puede hacer mi tatara-tatara-abuela-. Mahoma sólo había hecho que una montaña viniera a él. Eso probablemente había sido más fácil que el hecho de que Minerva Kelly se desplazara. -¿Y qué pasa con Gideon?-. Adam levantó una ceja. Maldita sea, odiaba cuando levantaba las cejas. -Sí, bueno-, gruñí. Sabía muy bien que una vez que nuestro piloto llegara, tendría que marcharme, pero maldita sea, estaba de mal humor. Había sucedido demasiado en los últimos días y todo lo que estaba pidiendo era algo de apoyo de la persona que me decía que me amaba. Adam comenzó a decir algo, pero entonces dejó su boca cerrada. Probablemente era una buena idea, porque tuve la excusa para continuar con la conversación. Niko viene conmigo, ¿verdad?-.


Adam ignoró mi frustración abrupta y me contestó. -Él no es yo, pero...-Sí, definitivamente lo sé-, le dije devolviéndole la sonrisa. -Pero ayudará a dirigir las interferencias.-Y actuará como una especia de emisario-, dijo Adam. Emisario. Más bien como un hombro donde apoyarme cuando la familia propague la mierda a través del ventilador, lo que esperaba que sucediera en no más de cinco minutos después de que llegue a la Central del Clan Kelly y anuncie mi intención de regresar a Texas. Esto podía ser un intento completamente inútil, pero esperaba que Gigi guardara la compostura delante de compañía. Niko y Daffyd, ambos representaban esa compañía. No eran del Clan, pero uno era el representante de un rey vampiro bastante poderoso… era su segundo al mando, y el otro, un miembro de mi familia Sidhe. Sin mencionar que Niko y mi hermano Tucker estaban cerca de ser dos personas que podrían pronunciar votos de boda o formalizar una unión civil oficial. A mi humilde modo de ver, el cambiaformas berserker Vikingo de mi hermano Tucker, después de doce siglos de ligar, emparejarse, disfrutar y divertirse de muchas otras maneras, había caído en el amor…el grande y definitivo amor. No estaba segura si él aún se había dado cuenta, pero sabía que antes de que Gigi me abucheara una vez que llegáramos al hogar del clan, ella le diría algo a Tucker. No es que mi hermano se jactara de ser errabundo y despreocupado, era sólo que así habían sucedido las cosas durante sus largos años. Algo así como… cuando advertí por primera vez la presencia de un hombre alto y de pelo moreno en la periferia de las distintas fiestas durante mi estancia en Londres; un hombre que luego había aparecido algunos años más tarde en mi pequeño rincón campesino de Texas y que había comprado un rancho para alojarse él y su tribu, para tener la posibilidad de cortejarme. Lástima que el cortejo terminó llevándose a cabo mientras yo estaba tratando de resolver el asesinato de mi primo. Pero hey, parecía ser el modo retorcido en la que mi vida se encaminaba, así que ¿por qué diablos no?.


Él resultó ser un vampiro, la perfección pura, ya que nunca más salí con seres humanos. Nuestros teléfonos sonaron al mismo tiempo. Adam se dirigió a su escritorio y yo salí a la zona de la recepción para no molestarlo. -Hola-, dije, no reconocí el número en la pantalla. -¿Keira Kelly?- , preguntó la voz de una mujer alegre. Me encogí. Yo odiaba cuando una persona se refería a mí por mi nombre completo. Siempre imaginaba que era alguien que no me conocía. -¿Quién llama, por favor?-, le pregunté, manteniendo mi tono de voz neutro. Si se trataba de una llamada de ventas, podría fingir que era otra persona. -Soy su piloto-, dijo. –Me dirijo a su dirección y estaré en el aeropuerto dentro de una hora.Miré el reloj de la pared anterior del acuario. -Vamos a tener un poco de compañía,- le dije. - Es necesario salir después del atardecer. ¿Eso es factible?-. -Absolutamente-, dijo ella con voz cantarina. Dioses, ella estaba destinada a ser una de esas cosas jóvenes de ojos brillantes y tupida cola de caballo, cuya constante frescura me daba ganas de golpearla. Apuesto a que incluso se despertaba de buen humor. Ella podría tener la edad suficiente para ser mi abuela, pero sin duda sonaba como una animadora… del tipo de una animadora de Texas… con una perfecta dentadura blanca, ojos brillantes y pelo ensortijado. -Genial-, murmuré. -Nos encontraremos en el aeropuerto. Te voy a llamar cuando salgamos hacia allí-Grandioso,- dijo ella y cortó la llamada. Doblé mi teléfono y lo puse en el bolsillo.


-¿Entonces, cuando te vas?-. Adam salió de la oficina y se reunió conmigo. -Cuando lo decidamos. La piloto está en camino. Ella pronto va a estar en el aeropuerto de San Antonio y me imagino que va a esperar alegremente hasta que lleguemos allí… no tiene sentido venir hasta aquí para irse sin nosotros-Me encogí de hombros. -Podemos salir de aquí cerca del anochecer. La parte posterior del furgón de Tucker es cerrada, así Niko podrá estar protegido del sol. Llegar al aeropuerto sólo tomará aproximadamente unas dos horas y media-. -Tiene sentido.- Adam se acercó al gran acuario ubicado contra la pared lateral, cogió una lata de comida para peces y arrojó unas pocas escamas en el tanque. Keira-, comenzó. Él me miró con una mirada seria en su rostro. -¿Vas a pasar por lo de Bea antes de volar?-. Le había contado acerca de mi encuentro con Noe el día anterior y que Bea no había devuelto mis llamadas. Me quedé mirando al suelo. -No-, contesté. -Yo... no sé qué hacer Adam. ¿Cómo puedo arreglarlo?-. Mi ardua determinación no había logrado nada. Había llamado varias veces más, había dejado mensajes cortos y otros más largos en el correo de voz. En la última llamada, había escuchado al mensaje del correo y luego había colgado, ya que no sabía que más decir. -Iría, pero tengo miedo de que ella vaya a…-- Que ella incluso me evitara en persona. Al menos, dejando correos de voz, parte de mí podría fingir que ella estaba ocupada. Yo sabía que no, pero era un pequeño consuelo. -Ah-. Él caminó hacia donde yo estaba y me abrazó. Me dejé descansar en su fuerza, tomando el poder que irradiaba de él. Aún después de mi cambio, podía sentir su energía tan fuerte. Él había sido capaz de ocultarlo antes. Caray, no sabía que él era un vampiro hasta que nos encontramos nuevamente. No sabía si él todavía podía escudarse de mí, o si sólo ya no se molestaba más en hacerlo -No puedo creer que ella no me hable-, murmuré en su hombro. -Nunca hemos dejado de hablarnos la una a la otra-. Ni siquiera durante nuestra loca adolescencia. Bea había estado ocupada trabajando en el café de la familia,


aprendiendo a realizar las tareas. Yo había sido dejada de lado. Ser un ser humano adolescente es bastante malo, pero en el cómputo del Clan, yo todavía era un cachorro, por así decirlo, estaba apenas fuera de los pañales y realmente no era muy interesante. Si no hubiera sido por una combinación de Bea, su familia, mis dos tías y mi hermano Tucker, habría crecido más como un caso perdido. Ahora, parte de mi estructura de apoyo se había ido y no tenía idea de cómo apuntalarme de nuevo. -Lo siento-, dijo Adam y me abrazó más fuerte. -Ella ha sido tu amiga desde hace treinta años. Sé cómo eso duele-. -Sí-. Incliné mi cabeza y lo besé. -Gracias- dije y respiré las palabras contra sus labios. Adam me devolvió el beso, profundizando en algo un poco más carnal, lo suficiente para recordarme de lo que me estaría perdiendo en Canadá. -Ella volverá-, dijo él después de apartarse. -Dale un poco de tiempo. Sólo han pasado unos pocos días-. Asentí y me di vuelta para irme. Sí, una vez que ella me perdone por condenar a muerte a un hombre.


INTERLUDIO John y Rodney

Él había oído que la gente pensaba en ellos como cantantes populares, personas sin hogar seguramente, pero él y Rodney siempre aparecían para los festivales, especialmente los que se celebraban en Victory Square. El parque está a unos pasos de su parada regular en el oeste de Hastings, un buen lugar para pasar el rato cualquier día, pero especialmente cuando se celebraba un festival de música. El parque no es grande, pero se mantiene siempre agradable para la ciudad. A John realmente le gusta estar aquí. Pasa la mayoría de las tardes sentado al costado de la colina, al borde de la hierba, escuchando y observando a la gente. Algunos días, toma el autobús número 19 a Stanley Park y se queda allí un par de horas, pero siempre regresa aquí. Es más pequeño y acogedor. A John le gusta especialmente ver a los turistas. Los americanos son generalmente fáciles de detectar, ya que tienden a estar sobrecargados con mochilas, tienen aquellos tontos paquetes en la cintura y a menudo llevan puesta ropa de colores fuertes. Sin embargo, algunos de ellos son muy agradables. Había un grupo familiar en el parque el septiembre pasado, todos se reunieron para una fiesta de cumpleaños. Se sentaron y escucharon la música por más de una hora y le dieron de propina un par de veintes. Cuando Rodney protestó, una de las mujeres sonrió y les agradeció por la alegría de haber podido relajarse y escuchar. -Tengo un trabajo muy exigente-, dijo ella. -No es a menudo que consigo sentarme un rato a disfrutar de algo tan simple como la música-. Ella después los había saludado con la cabeza, tanto a Rodney como a él. La familia entonces se marchó para comer en algún sitio en Gastown. El clima ha sido muy benigno últimamente, más cálido que los normales doce grados. Los días eran agradables, más soleados que otros, y era esperable alguna una lluvia ocasional. A John le gusta la primavera en Vancouver, es mucho mejor y mucho más caliente que en la que creció. La llovizna usual por la mañana y por la tarde no le molesta en absoluto. Rodney odia la lluvia y


John lo molestaba mucho con eso, ya que Rodney creció aquí y debería estar acostumbrado a ello. Los dos tocan instrumentos: John la guitarra y Rodney un bodhrám4. John hace los coros más que cantar sus viejas canciones. Un erudito los reconocería como viejas baladas inglesas y escocesas; John sólo sabe que ellas son de la época cuando vino el primero de su familia, hace mucho tiempo, cuando los coureurs de bois5 y las tribus todavía vagaban libres. Su familia. No tenía mucho de eso actualmente, pero él recuerda a su madre hablando de su tatarabuelo que navegaba por Escocia. -Él era un poeta-, decía ella. -Cantó para la reina-. John dudaba de esto último, pero el hecho de que su tatarabuelo cantaba era un hecho verdadero. John había encontrado montones de garabatos en papel en una caja en el ático de la última casa en la que había vivido. Al principio, él pensó que la gente que había vivido antes allí había dejado las canciones, pero un día, su mamá lo encontró leyendo y se fue a su cuarto a llorar. Ella había salido después de un tiempo, secándose los ojos en el delantal con grandes manzanas rojas. -Aquello perteneció a tu tatarabuelo-, le había dicho. -Tú te llamas así por él- Y eso fue todo. Ella nunca volvió a hablar de las canciones de nuevo. John había escatimado el dinero justo para comprar una guitarra de segunda mano y aprendió a tocar de un conjunto de libros sin tapas de Mel Bay que alguien había tirado a la basura detrás de la tienda de música. Estaban en Toronto en ese entonces, pero después de que habían tenido que abandonar la casa y empezaron a dormir en el coche, los inviernos se hicieron demasiados fríos para sobrellevarlos. La madre los recogió y condujo hacia Vancouver, un largo camino, pero ella quería llegar tan lejos como podía. John tenía trece años entonces, estaba lleno de ira y amargura y enfadado con el mundo. Se escapó un año más tarde y nunca miró hacia atrás.

4

Bodhrám:Es un tambor de marco irlandés.

5

El coureurs de bois: corredor de los bosques, fue el apodo que se les dio a los primeros comerciantes de piel en la

colonia de la Nueva Francia a finales del siglo XVII y principios del XVIII, en general aventureros descendientes de los franceses que actuaban por su cuenta y sin permiso de las autoridades francesas.


La multitud seguía reuniéndose alrededor de Rodney y de él para escucharlos. No estaban sentados en el escenario antiguo, pero sí a un lado, en la colina, donde les gusta practicar juntos. Habían extendido una gabardina vieja como una lona para sentarse, ya que la hierba estaba todavía húmeda por la llovizna de esa mañana. Rodney refunfuñaba sobre la tierra fría. John se burlaba de él por ello y sacó un sombrero para las propinas. -Hola, chicos- Uno de los asiduos regulares los saludó con la cabeza mientras él sacudía fuerte todas las mantas y sacos, estaban limpios porque se habían duchado ayer en el Ramada. A John le gusta la gente de allí, todos los trabajadores eran amables. En momentos tranquilos, ellos a menudo dejaban entrar a una o dos personas de la calle para que usaran la ducha de uno de los cuartos de huéspedes vacíos, siempre y cuando entraran y salieran rápido antes de las 6.00 a.m. El albergue no era un lugar tan malo como para quedarse, era muy barato, pero no había ningún alimento y John nunca confió en las duchas. Además, últimamente, había oído hablar que al menos un hombre había sido encontrado muerto en su cama. Un hombre anciano, sin duda, pero es mejor llegar tarde, dormir con un ojo abierto y partir lo más pronto posible. Había demasiadas personas nuevas en la ciudad, demasiados forasteros que con una mano reparten un folleto y con la otra toman del bolsillo lo poco que tienes. A veces, si John y Rodney tenían mucha suerte, el Ramada les daba los restos del desayuno que el hotel ofrece a sus huéspedes. Rodney pasaba en su nombre, esperaba en la parte trasera del hotel todas las mañanas alrededor de las once. Casi todos los días, obtenía unas tostadas y mermelada. Algunos días, incluso waffles o panqueques. Eran gomosos, pero realmente no importaba. De cualquier manera, era casi lo mejor que podían obtener, a excepción de los días en los que tenían algunas monedas y podían ir a Tim Hortons. La gente del Centro Waterfront era bastante agradable, y pagaban por un café y algunos Timbits6.

6

Timbits son unos pequeños donuts en formas de pequeña bola de marca registrada, muy típicos en Canadá.


Un hombre pasó por donde ellos estaban. Un forastero, pensó John, aunque él no esté seguro de por qué lo sabe. El hombre no estaba más extrañamente vestido que cualquiera de los aquí, desde la chusma de la calle a los hippies extrañamente vestidos, hasta los que aspiraban a serlo; pelo largo, cintas y cuero. El hombre lleva botas de cuero hasta la rodilla, con cordones atados hasta el centro, como una especie de mocasines modernos. Él no es de los pueblos originarios, no puede serlo, no con ese pelo rubio pálido recogido en una trenza que cae por el lado izquierdo de su rostro y el resto del cabello suelto hacia abajo sobre su espalda y volando por la brisa suave. Tenía una pequeña campana tejida en la trenza, que daba campanadas con el movimiento de la brisa. John codeó a Rodney, quien miró hacia arriba e hizo una mueca malhumorada por distraerlo de su tambor. -Parece ser uno de esos hippies-, dijo Rodney y mientras volvía atrás deslizando sus dedos a través de la piel del tambor, como si sintiese todas las imperfecciones y los remiendos ásperos en el cuero. Él mismo había hecho el tambor, aprendiendo el modo después de haber pasado varias horas y días en la biblioteca, en los libros y en internet. Había conseguido varios pedacitos y piezas de un par de tiendas de neumáticos de Canadá y la conexión con un leñador le ayudó a encontrar la madera. Otra persona le ayudó a encontrar suficiente piel para terminarlo. Daisy ―la camarera‖, que no debe confundirse con Daisy ―la de pelo largo‖, le mostró un libro de diseños celtas y Rodney pintó minuciosamente algunos nudos en la madera del tambor. John asintió. -Sí, no es de aquí, diría yo.- Miró como el hombre siguió caminando, sin mirarlos, pero fue a sentarse en el borde de la multitud, los pantalones eran de color verde oscuro y tenía una camisa pirata holgada que se veía entre los pliegues de una capa. John recuerda a un vecino en Toronto que se encontraba en una especie de grupo de recreación y que vestía como éste. Sin embargo el tipo de Toronto siempre se veía algo estúpido, con su cabeza calva y sus gafas gruesas. Este hombre... hay algo en él... El hombre sacó un pequeño objeto de plata, una flauta ¿tal vez?... Y se sentó a pulirla con un paño. John se encogió de hombros. Era sólo otro músico. Volvió


su atención a su guitarra y comenzó tocando Tam Lin7. Rodney recogió el ritmo sólo un segundo más tarde. El hombre los miró y cabeceó hacia ellos, tomó su flauta y se les unió.

7

Tam Lin: es una canción escrita por Pyewackett


Capitulo 06


No todo los días uno podía volar a Vancouver en una avión privado piloteado por un sabueso. Bueno, no exactamente un sabueso, pero era un perro por lo menos. Tucker, Niko, Daffid y yo llegamos a la terminal de aviones privados del aeropuerto de San Antonio y estaba lo suficientemente oscuro para que Niko pudiera salir al exterior sin sufrir daño alguno. Encontrar el avión fue francamente fácil. El personal de la puerta nos dirigió hasta el hangar diez. Fuimos en tropa con nuestras valijas y bolsos. Había que caminar un poco pero por suerte ninguno de nosotros llevaba demasiado equipaje o equipo. Le había pedido a Niko que proveyera de ropa a Daffid ya que no quería que llamara mucho la atención. Iba a ser dificultoso pasar por los agentes de aduana de Vancouver con un Sidhe, sin embargo el vampiro evidentemente no iba a ser un problema. Niko me había asegurado que sus papeles estaban en orden. No había duda de que Adam había tenido el cuidado de proveer de documentación legal a sus vampiros, dado que él y Adam habían arreglado todo para que ingresaran a los Estados Unidos desde Inglaterra. Yo no estaba preocupada por eso, era más difícil entrar a este país que salir, aún con la documentación de trabajo apropiada. La seguridad nacional, nuestros impuestos provenientes del trabajo, o lo que fuera. Si sólo supieran… Daffid por el contrario, no tenía nada de eso. Cuando le pregunté cómo había entrado en el país, él me miró con esa particular e inexpresiva mirada Sidhe, algo así como una rubia Spock, con las orejas puntiagudas y la actitud molesta incluida. Entonces él me dijo que podía lanzar un efectivo hechizo para esconderse de los ojos humanos. El glamour no era necesario en el aeropuerto, pero toda esa brillante y fluida vestimenta mágica de las hadas, tenía que irse. Fuimos a conocer a nuestra piloto en el hangar, pero ella aún tenía que registrarse en la terminal.


Ya era bastante malo que viajara con tres de los más hermosos hombres que existían, pero que uno llevara una túnica era demasiado. Mi primo Sidhe ahora vestía unos vaqueros negros, una camisa negra con trazos plateados, en el cuello y los puños, y un par de botas Lucchese negras – mitad cantante de música country, mitad Gótico-, sólo en Texas podía usar alguien algo así. Daffyd había recogido su pelo en una cola de caballo suelta, que sujetó con un broche de plata, parecía que la ropa fuera suya, hecha para él. Se las arregló para parecer alguien como…. bueno.... los otros, al menos si su observador era un ser humano. Para mí, él se sentía como un Shide. Nada podía esconder la sensación de poder que emanaba de él. Sin embargo, para el mundo humano, eso funcionaba. Una vez en el hangar, lo único que encontramos fue un Learjet con las letras ―Kelly 2‖ pintadas en el costado y un perro negro y peludo que deambulaba por alrededor. Estaba a punto de volverme al Luna Salvaje cuando el perro vino hacia mí, me lamió la mano y batió la cola con entusiasmo. Niko dio un paso atrás, reprimiendo apenas el impulso de hacer la señal de la cruz, por cierto, este vampiro no tenía problema con las cruces, cuando el perro silenciosamente se transformó en una mujer pelirroja de mediana estatura, vestida sólo con su dignidad. Ella le lanzó una sonrisa, se acercó a la escalera plegable y luego metió la mano en una bolsa de lona que estaba ubicada al lado. Daffyd no reaccionó. Ella sacó un poco de ropa y nos miró. -En serio, quiero preguntar cuál de ustedes es el hombre de hojalata-, bromeó ella. -Una mujer y tres hombres de viaje…-Para ver al grande y poderoso Oz-, murmuré. -Si nosotros somos Dorothy y sus compañeros-, dijo Niko calmadamente, entonces ¿tú debes ser Toto?-.

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-Muy bueno-, la mujer gritó en una carcajada y se puso unos vaqueros y una camiseta. Ella asintió hacia mí como felicitándome por mi excelente gusto.


-Él es muy lindo, querida prima. ¿Tuyo?-. -Mío-, interrumpió Tucker, evidenciando orgullo y posesión en su tono. -Bueno, bueno, bien por ti, eres un tipo rudo-. Ella se giró para estudiar a Daffyd. -¿Entonces este es tuyo entonces?-. Yo sabía que quería decirme por tuyo, se refería a familia. Inclusive ella podía sentir la resonancia. -Daffyd ap Geraint. Soy primo de Keira-, dijo Daffyd suavemente, y en silencio e hizo una reverencia. -Por parte de su madre-, agregó él innecesariamente. Nuestro piloto sonrió, y asimiló la información. Se giró y nos miró. -Yo esperaba una prima y me han enviado a la tribu entera. Es lindo. Esto será divertido-. Niko sonrió. Con un gesto elegante y una ligera reverencia se dirigió a mi prima. -Usted tiene la ventaja sobre mí, señora-. -Liz Norton Kelly-, dijo dándole la mano como señal de saludo. -Onyx, cuando estoy en forma de perro-. Niko se acercó la mano a la boca. -A votre service, madame-. Liz se echó el cabello hacia atrás y soltó una carcajada. -Lindo y cortés, perro Tucker- . -Lobo-, se quejó mi hermano en voz baja. - Es lo que tú escoges-, dijo Liz con un encogimiento de hombros. -Yo prefiero el canis lupus familiaris-. Niko contempló a Tucker con una mirada burlona y se volvió hacia Liz . - ¿Es una elección entonces?. ¿Ese es el modo?-. Tucker contestó, -Siempre es una opción querido, yo prefiero convertirme en lobo que en una cruza entre un border collie y un golden retriever-.


Pude ver que Niko consideraba este factor. Seis de mis hermanos resultaron ser cambiaformas, después del cambio cada uno de ellos jugaba mejor de lobo. Algunos otros cambiaformas de mi familia prefieren otros animales. No había pensado mucho en ello desde que era más joven. Yo permanecí mayormente entre mis hermanos y mis tías sanadoras. -Supongo que eres nuestra piloto-, corté el diálogo antes que llegaran a discutir sobre quién tenía la piel más bonita. -La única-, replicó ella. -Entonces, Liz Norton Kelly-, dije,-¿por qué llegas tarde a recogernos?-. -El clima principalmente, un par de tormentas están preparándose al norte del enclave. Después una especie de powwow o algo así-. Ella movió sus dedos como descartándolo. -Yo estaba en Vancouver durante la mayor parte de eso, pero Gigi me dejó los pelos de punta-. -¿Powwow?. ¿Sabes quiénes estaban?-. -Nope-, dijo. -Un grupo de personas entraron y salieron de allí durante la semana pasada o algo así, pero yo no reconocería a ninguno de ellos. De todas formas no lo haría. Trato de mantenerme fuera de la política-. -Eso probablemente es lo más seguro-. Tucker le dio una sonrisa enorme y abrió los brazos. -Ven aquí-. Liz se abalanzó alegremente sobre mi hermano, que la atrapó en un abrazo de oso. Ella plantó un enorme beso en el rostro sonriente de mi hermano. -Definitivamente ha pasado mucho tiempo primo lobo-. Tucker dio un paso atrás y le dio unas palmaditas en la cabeza, dejando caer un beso en su pelo. -¿Qué ha sido de ti, prima sabueso?. ¿Cómo está el negocio del pilotaje?-.


Liz se echó a reír. -Comme ci, comme ça-, respondió ella. -No he tenido que hacer de doble en demasiados espectáculos de acrobacia aérea en los últimos tiempos-. -¿Doble de piloto de acrobacias?-, le pregunté. -A mucho de los estudios de cine les gusta mi estilo-, dijo Liz. -A veces me contratan como doble. Sin embargo, estos días soy más o menos la chica de los recados de nuestra querida matriarca-. -¿No lo somos todos?-, murmuré. -Bueno chicos, si vamos a hacer esto, es mejor que lo hagamos ahora-. -¿Tienes mucha prisa, querida hermana?-, bromeó Tucker. Subí las escaleras del avión. -Sólo quiero terminar con esto-. -De vuelta a casa, entonces-, dijo Liz. - Mejor dicho, al infierno-, comenté mientras me metía adentro y tiraba la mochila sobre un asiento. Tucker se echó a reír mientras él y Niko me siguieron a bordo. Daffyd, aún en silencio, cerraba la marcha. Sí, este iba a ser un viaje divertido …¿no?. -¿Ya llegamos?Rodé la cabeza contra la parte posterior del cuero afelpado, tratando de deshacerme del sarcasmo, pero fallé. Realmente el aburrimiento no me hacía bien. ¿Qué se había apoderado de mí para no empacar uno o tres libros?. Supongo que lo que esperaba era para pasar el tiempo de vuelo hablando con mi hermano y con Niko. Había pasado el último par de horas alternativamente durmiendo la siesta en mi asiento demasiado lujoso y tratando de evitar mirar a mi hermano y Niko besuqueándose directamente frente a mí, bueno, no exactamente besuqueándose. Estaban sentados juntos y hablando en voz baja,


de vez en cuando compartían un toque fugaz, acercaban sus cabezas, o simplemente se sonreían. Además, eso me demostró realmente la manera en que esos dos estaban juntos. Daffyd se sentó en la parte trasera del avión, leyendo en silencio. Era como si él planeara permanecer en el fondo de la escena tanto como le fuera posible. Probablemente debería utilizar este tiempo para hablar con él, y averiguar todo lo que pudiera sobre mi madre, sobre ese lado de mi familia, pero, francamente, no quería. Habría suficiente tiempo para eso más adelante. Todo lo que realmente quería era terminar este viaje de una vez. Y había una buena posibilidad de que este no fuera el mejor momento para charlar con mi primo hada. Él podría estar algo incómodo rodeado de todo este acero. El acero es, por supuesto, una aleación que consiste principalmente en hierro. El hierro y los Sidhe no eran una buena mezcla. Por suerte, dado que nuestra familia era conocida por tener videntes de vez cuando, la mayoría de nuestros aviones estaban revestidos interiormente con un tratamiento especial, la química era algo que se me escapaba, pero yo sabía que estaba elaborado con una fuerte masa de magia. El pueblo de las hadas podía montar en el avión, pero el viaje seguiría siendo menos que relajante. -¿Gruñona?-,Tucker me sonrió. -Sólo aburrida-, contesté. -¿Tuviste alguna noticia de Isabel antes de irnos?-. -Nada. Traté de llamarla un par de veces, pero no obtuve respuesta. Tampoco pude comunicarme con Gigi, tal vez está muy ocupada reuniendo a todo ese powwowing. Me pregunto, ¿De qué se trata todo esto?-. -Quién sabe-, dijo Tucker perezoso. -Me imagino que si estás implicada en ello de algún modo, ella nos lo hará saber-. -Eso es lo que temo-, murmuré, luego puse mis pies sobre el asiento y los acomodé debajo mío, recostándome sobre el cómodo brazo. Había pasado tanto tiempo desde que había volado por última vez en la Aerolínea Kelly, que me


había olvidado lo increíblemente lujoso que era tener un avión muy bien equipado para uno mismo, donde todo había sido cuidadosamente seleccionado por otros. Liz estaba encerrada en la cabina, haciendo lo que tenía que hacer para que al avión siguiera su curso. -¿Y tu....Gideon, era así?-, dijo Niko. -¿Está estable?-. Asentí y traté de esconder mi expresión tomando un trago de mi botella de agua. No mía. No por mucho tiempo. -Suficientemente estable-, repliqué y tomé otro trago de agua. -Isabel dijo que llamaría si había algún cambio. No llamó, así que eso significa que no hay cambios. Me gustaría saber la razón de la demora. Primeo Isabel dijo que me llamó porque Gigi interrumpió su viaje algo que sólo se hace en nuestro manual si hay una situación de emergencia - y le dijo que viniera a Texas en mi búsqueda lo más rápido posible ….¿y luego toda esa urgencia desaparece?. Eso todavía me molesta, ¿Y si es un engaño para hacer que vaya y mantenerme allí?-. Tucker se deslizó hacia delante y acarició mi rodilla. -No es un truco, Keiradijo. -Tú sabes que Isabel no haría eso-. -Yo no estaba hablando de Isabel, hermano-. -¿Puedo preguntarte algo?-, interrumpió Niko. -Dispara-, le dije. -Ustedes dos -, inclinó la cabeza en dirección a Tucker y luego hacia mí, -han estado intentando llamar por teléfono a la líder del clan una y otra vez en los últimos días. Tú, Keira, pareces estar preocupada de que las cosas no son lo que parecen y hay una cierta urgencia de tu parte por ponerte en contacto con ella. No estoy seguro de entender por qué. ¿Seguramente ella no es tan viciosa y cruel como para que le temas?-. No estaba segura de si reír o tomarlo en serio. -Ella no es exactamente del tipo de las que envía monos voladores detrás nuestro-, dije, continuando con la analogía anterior de Liz. -No es la Malvada Bruja del este o del oeste, o de


cualquier lugar en el medio-. Es más bien una verdadera y delicada dominatriz, sugirió mi mente. Me sacudí las imágenes espontáneamente y continué. -Ella es estricta, fuerte, y está muy muy acostumbrada a hacer las cosas a su manera-, le dije. Pensé por un segundo, tratando de formular las palabras. -Yo creo que es más bien que tiendo a convertirme en una niña de doce años de edad alrededor de ella-, continué-. -Ella desencadena todas mis respuestas culposas mejor que una madre judía en un bat mitzvah-. -¿Tú sientes que su convocatoria urgente por tu transformación seguido de un inexplicable retraso podría tener algo que ver contigo?-. -Sí-, dije de mala gana, dándome cuenta cuando Niko decía eso que yo había sido muy egoísta. -Sabes Niko, es posible que tengas un punto. Todos hemos estado operando en el supuesto de que la demora tenía que ver conmigo y con Gideón. Yo tiendo a olvidar que mi tarara-tatara-abuela preside varias empresas multinacionales y es responsable por el bienestar de miles de miembros del Clan-. -Bueno, eso no era exactamente lo que yo estaba…-Hey, chicos, nos estamos acercando a YVR-, dijo la voz de Liz en el parlante. Abróchense los cinturones y tengan sus pasaportes a mano. Debemos estar llegando a la aduana en unos treinta minutos-.


Capitulo 07


-Pasaportes y Documentos por favor-, dijo el agente de aduanas. Habíamos aterrizado y rodado en la pista hasta el lugar que nos asignó la aduana. No estaba segura de cómo funcionaba eso, había viajado en vuelos comerciales mucho tiempo. Parecía simple, Liz iba y venía con regularidad. Ella era parte del CAN-PASS, un programa de vuelos frecuentes. Llamó por el teléfono a la espera de instrucciones, y ahora todo lo que tenía que hacer era esperar a que los agentes de aduana revisaran nuestros documentos y pasaportes. Fácil como un pastel congelado en el microondas. -¿Cómo estás Ben?-. Liz sonrió al agente mientras le pasaba una carpeta. El hombre alto y de cabello oscuro le sonrió a mi prima. -Muy bien, joven Liz-. Ben respondió con un guiño. -¿Más familia?-. Nos dio un asentimiento de cabeza y ojeó la carpeta que contenía pasaportes y los documentos de Liz. -¿Más?-, preguntó Liz. Me miró y yo encogí los hombros. ¿Cómo diablos voy a saberlo?. Había estado en Texas por al menos los dos últimos años. Pensaba que la familia venía a Vancouver con bastante regularidad a menos que vinieran del Este, donde Toronto y Ontario serían los lógicos puestos de control de aduanas. -Alguna de tu gente estuvo aquí hace más o menos media hora-, dijo Ben, -¿Alguno que conozca?-, preguntó Liz con la perplejidad reflejada en su rostro. - No me había dado cuenta de que más familiares se dirigían a casa. Estaba en Texas recogiendo a unos primos, hoy mismo, una entrega extra rápida-. El Agente Ben hizo un movimiento de cabeza y algunas anotaciones en los documentos. -No puedo decir que los he reconocido-, dijo - sin embargo eran Kellys. Vinieron en un avión azul, en el que había al menos un invitado a bordo-. Entregó los documentos a Liz y se puso a sellar los pasaportes. Lancé una mirada a Niko, quien respondió a mi mirada interrogante con una suave serenidad. No puse atención cuando Liz había recogido más temprano


nuestros pasaportes y me preguntaba de qué nacionalidad se suponía que era él. Tan pronto habíamos aterrizado, Daffyd, tal como había prometido, tejió un glamour ―no estoy aquí‖ sobre él. Para un humano sólo había cuatro personas en el avión. -Keyra Kelly- dijo el agente entregándome el pasaporte. -Señorita, Bienvenida a Canadá-. Sonreí tomando mi pasaporte y lo guardé de nuevo en mi mochila. -Señor Kelly, Señor Marlowe-. -¿Marlowe?-, moví mi boca hacia Niko mientras tomaba su obviamente pasaporte canadiense de manos de Ben. Niko me sonrió tomando el pasaporte y sin decir una palabra. Una vez que Ben selló y devolvió el pasaporte de Tucker, miré el de Niko. ―Nicholas Christofer Marlowe,‖ al leer rodé mis ojos. ―Fecha de nacimiento: 26/02/1979. Lugar de nacimiento: Canterbury, Reino Unido.‖ Oh, grandioso, o tenía delirios de poeta......o tal vez él realmente había conocido al hombre y decidió tomar su nombre. Le devolví su pasaporte a Niko poniendo los ojos en blanco y haciendo un mohín – Por favor…- . Él guiñó el ojo y guardó su pasaporte en la chaqueta. Sin embargo tuve que darle crédito por su actuación. -Está todo en orden entonces-, dijo Ben. -Pueden estacionar aquí en el hangar-. -Oh, nosotros continuamos-, dijo Liz. - Necesitamos llegar al hogar familiar-. -Oh, querida-, dijo Ben. -Me temo que tendrás que cambiar tus planes. -¿Qué es esto?-, dijo Liz. -¿Algún problema con el papeleo?-.


-Hay un frente de tormentas que ha subido desde el norte y ha crecido, los aviones livianos deberán estar en tierra por al menos varias horas, probablemente durante la noche. Si no tienen mucha prisa yo les sugeriría pasar la noche en la ciudad e intentarlo de nuevo mañana por la mañana. -Podemos quedarnos en el piso-. Aventuré. -Llamaré a Gigi y se lo haré saber-. Liz se encogió de hombros. -Si la tormenta es lo suficientemente grande para dejar en tierra un avión pequeño-, dijo ella. - Es probable que Gigi sea consciente de que nos quedamos en tierra, pero está bien-. Liz se giró hacia Ben -¿Qué dicen los pronósticos?. ¿Esperan que llegue hasta aquí?-. Él negó con la cabeza. - No es de esperar que llegue tan al sur, se ha atascado en las montañas, sin embargo no es buena idea volar así. Quédense en la ciudad uno o dos días si no tienen demasiada prisa. Podrían ir de compras. He oído que hay muy buenos descuentos. Mi esposa y mis hijas anoche pasearon por Robson Street, e hicieron un poco de daño al bolsillo-. Escribió algo más en el plan de vuelo y se lo devolvió a Liz. -Ya está. Liz, ¿sabes a dónde ir desde aquí, eh?-. Ella asintió, tomó de vuelta el plan de vuelo y lo guardó en la carpeta. -Gracias Ben-, dijo. -Por favor dale un recuerdo a tu esposa de mi parte, ¿sí?-. -Lo haré-. Él se volteó para irse, pero se detuvo. -Oye antes de que lo olvide, ¿recuerdas ese restaurante que te gusta tanto?. ¿Irish Heather?. Oí que reabrieron anoche después de haber cerrado por un tiempo-. -¿Cerrado?. Pero si ellos tienen un gran negocio y no creo que haya sido el departamento de salud. ¿Por qué cerraron?, preguntó Liz. -No tuvo que ver con los negocios. Un joven sin hogar fue encontrado muerto en el frente de su antigua tienda-. - Jiminy-, dijo Liz. -Pobre Dan y Liss. ¿Aún les pertenece ese antiguo sitio, no?. Ben pensó un momento. -Eso creo-, replicó. -Espero que eso no haya afectado su negocio.


-¿Saben qué es lo que pasó?-, preguntó Liz. - Aún, no-, dijo Ben. -Sé que han muerto un par de personas sin hogar por los alrededores y en West Hantings recientemente. Ellos las han tratado como muertes sospechosas-. -¿Sospechosas?-, preguntó Tucker. -¿Está pasando algo que deberíamos saber?-. Ben se rascó la cabeza. - Yo no estoy tan seguro, pero la verdad es que no sé mucho. Sólo lo que he leído en los periódicos y visto en las noticias. Posiblemente, la desnutrición y la exposición al clima fueron la causa, pero oí a uno de los oficiales decir esta mañana que puede ser un caso de drogas. En estas cosas nunca se sabe las cuestiones que eso involucra ni qué clase de gente aparece en la ciudad-. Sacudió la cabeza y metió un bolígrafo en el bolsillo de su camisa. - Adiós a todos-. Con las palabras de Ben mi mandíbula se tensó. Genial, muertes sospechosas pisándonos los talones al llegar. ¿Podría tener algo que ver conmigo o con los míos?. ¡Oh, queridos poderes!, tenía la esperanza de que no fuera así. Vancouver es una ciudad grande, ¿no es verdad?. Las personas sin hogar mueren todo el tiempo. -Hasta luego Ben, y gracias-. Liz dio un paso atrás y saludó al hombre agitando la mano mientras él descendía por los escalones. Ella esperó hasta que él estuvo fuera del alcance del oído antes de tirar la escalera, cerrar la puerta y volverse hacia mí. -¿Estás bien?, exterior.

preguntó ella. - Yo podía sentir la tensión incluso desde el

- Sí, estoy bien-, dije y giré hacia abajo la cabeza para aflojar los músculos de mi cuello. -Escuchar acerca de muertes sospechosas en tan pocos días después de…Tucker frotó la parte de atrás de mi cuello.-Es una ciudad, Keira-, dijo él. -Ese tipo de cosas sucede todo el tiempo-.


- Lo sé, lo sé-, dije. -Es que...- suspiré y me froté los ojos. -Lo siento, no es la primera cosa que quería escuchar al llegar-. - No es la primera cosa, en realidad-, dijo Liz La miré perpleja. -¿Qué pasa con el clima?-. -Oh, bien, sí-, dije. -Maldita sea. Estos son sólo golpes. Creo que estamos atrapados aquí-. -¿Alguien quiere tratar de llamar a Gigi?-. Tucker sacó su teléfono y lo balanceaba en su mano. - Supongo que debería intentarlo-, dije y saqué mi celular de la mochila. -¿Liz puedes echar un vistazo a las previsiones del tiempo o algo así?. Averigua lo que puedas.- Si voy a revisar los datos del satélite-, dijo ella y volvió a entrar en la cabina del piloto. Tucker se sentó de nuevo, pasando sus brazos alrededor de los hombros de Niko, que parecía relajado. Daffyd, de nuevo no dijo nada. ¿Qué pasaría por su mente?. Supongo que en el gran esquema de las cosas un día o dos de retraso no eran nada para quienes habían vivido siglos. No es que me molestara pasar la noche en Vancouver. Me gustaba tanto como estar en Londres, además, no tenía la mancha de mi experiencia con Gideon, que sí tenía Londres. El teléfono sonó una vez al otro lado y cortaron. Lo aparté de mi oído y revisé la pantalla. -Huh-, dije y pulsé el botón de colgar. -Eso fue raro-. Lo intenté de nuevo sin conseguir más que rápidamente el tono de ocupado. - Creo que estamos en manos de las pandillas-, dije. -Apuesto a que las líneas telefónicas fueron cortadas-. Miré hacia arriba a la cabina del piloto, Liz se había sentado y tenía puestos unos auriculares por lo que no estaba segura de que me hubiera escuchado. - !Hey!. Liz ¿Algo?-.


Ella no levantó la cabeza pero hizo un gesto con la mano para que esperara. Después de un par de minutos, se quitó los auriculares y volvió a la cabina principal. -Parece que vamos a estar aquí al menos por un par de días-, dijo ella. - Ben tenía razón. Un gran sistema de tormentas golpeó contra las Montañas de la Costa. No se espera que despeje hasta mañana por la tarde. He llamado a alguien que conozco en un puesto de avanzada del clima. Él me avisará si hay un cambio en el pronóstico. Por lo tanto sugiero que todos ustedes vayan al departamento y se acomoden allí, después llamamos a Minerva y le contamos…-Lo intenté-, interrumpí. -Timbró una vez, se desconectó y ahora tiene tono de ocupado. - Maldición-, dijo ella. -Esto en un gran problema, esas líneas por lo general son bastante buenas, especialmente en esa zona. Pero una tormenta puede noquearlas y rápido-. - Por qué no salimos, conseguimos algo de comer y luego vamos al departamento-, sugirió Tucker. -Hermano. Eso suena como un plan.-Voy a estacionar en nuestro hangar-, dijo Liz - después ustedes pueden llamar a un taxi. Mi coche está aquí, pero me temo que no cabemos. He comprado un coche elegante. Es muy bueno para mí, pero es demasiado pequeño para nuestro grupo, sólo tiene dos asientos. Me iré a mi casa y mañana los llamo-. - ¿Vives aquí?-, le pregunté. - En la ciudad, quiero decir.-En Burnaby-, dijo. -Es más fácil para cuando me contratan. Varios de los estudios de cine están ahí y eso hace que llegue más rápido si no tengo que lidiar con tanto tránsito-. Ella sonrió. - Eso le agrega diversión. Me gusta mantener un apartamento cerca de la acción-. -Debes unirte a nosotros para la cena-, dije -¿Hecho?-.


- Realmente necesito volver a casa-, dijo ella. - Dado que se suponía que debía llevarlos a todos ustedes esta noche con la familia, puede ser que estén tratando de ponerse en contacto conmigo. Debo tratar de comunicarme por correo electrónico. Incluso si los teléfonos están caídos, tal vez ... -. -Tal vez deberíamos tratar de conducir-, sugirió Niko. -¿No estará preocupada tu familia?-Sí, están preocupados sin duda, ¿pero conducir?-. Liz negó con la cabeza. -No con esa malvada y gran tormenta, y hay algunas carreteras de montaña de aquí hasta allá que son muy traicioneras. Con buen tiempo, son unas buenas diez o doce horas en auto y sólo alrededor de los dos tercios del recorrido es por la carretera principal. Yo no me arriesgaría con esas tormentas. Todos ustedes váyanse ahora y cuando llegue a casa enviaré el correo electrónico-, dijo ella. Instálense en el departamento y háganme saber si escucharon algo. Yo haré lo mismo-. -Si ellos no pueden llamar, ¿qué tan probable es que estén en línea?-. Pregunté en voz alta. -Yo podría tratar de mandar un mensaje de texto, ¿pero ellos lo recibirían?-. -No es muy probable, es cierto, pero me imagino que por lo menos con el correo electrónico, el mensaje finalmente llegará-, explicó Liz. -Keira, si está bien por ti, debo empezar a moverme. Ustedes pueden llamar a un taxi desde la terminal-. -¿Si está bien por mí?.¿Por qué me lo preguntas?-. Liz me miró confundida. -¿Tú eres mi jefe, no?-. -¿Perdón?.¿Tu jefe?. -Keira en caso de que se te haya escapado, tú eres la heredera. Para todos los efectos tú hablas con la voz de mi señora-, explicó Liz. -Yo no, que no-, exclamé. -Oh no, absolutamente no quiero esto. Yo no soy tu jefe-. Ya es bastante malo que Daffyd me reclamara como su señora. Yo no


quería la responsabilidad sobre nadie más. ¿No sabían que las personas morían bajo mi vigilancia?. No ocurrirá de nuevo, muchas gracias. -Pero lo eres-, dijo Liz. -No es una cuestión de si lo quieres o no. Es un hecho. Eres la Heredera, a la única a quien respondes es a Minerva. Eso no quiere decir que yo no discutiría contigo si pensara que estás haciendo algo estúpido-. Ella sonrió y por un momento, parecía una versión más pequeña y femenina de mi hermano. Me pregunté brevemente si Liz era una prima mucho más cercana de lo que yo sabía. Traté de explicarle cómo me sentía. -No me siento cómoda con esta cosa del jefe, Liz ... y eso te incluye también a ti, Daffyd-, le dije en pocas palabras volviendo la cabeza hacia la parte trasera del avión. -Liz, no hace falta que me preguntes si puedes ir a tu propia casa. Yo no soy Gigi y no planeo ser gobernante o líder de cualquiera en algún momento próximo. En lo que a mí respecta, sigue adelante y haz lo que necesites hacer. Estoy bien con eso-. Ella se encogió de hombros. -Gracias, pero francamente, en mi opinión, no estaría de más que practicaras. Vas a necesitar toda la ventaja que puedas obtener, Keira. Minerva lo ha sabido todo este tiempo. No tienes ni siquiera cuatro décadas todavía. Es demasiado pronto para que tengas esta carga sobre ti, en fin lo que sé, es que has cambiado demasiado pronto-. Di un respingo. ¿Qué era lo que ella estaba diciendo?. -¿Qué es lo que sabes?. ¿Me estás diciendo que el inicio precoz de mi cambio no es porque yo soy la heredera?-. Liz negó con la cabeza, sus rizos rojos brillaban en las luces de la cabina. -Yo no tenía la intención de escuchar, pero el otro día yo estaba persiguiendo una pelota de tenis, en forma de perro. Yo no creo que nadie me haya visto porque estaba en una esquina-. -¿Gigi?-.


-No, un tío y una tía, yo no los conozco. Creo que eran parte de un grupo que llegó hace unos días desde Inglaterra, quizás. En cualquier caso, estaban hablando de lo extraño que era que hubieras cambiado tan temprano. La tía dijo que por lo general, los cambios del heredero tardan más de lo normal, están en el otro extremo de la gama, a los sesenta o setenta años. Son mayores a esa edad, más maduros, ya sabes, porque así es probable que lo manejen mejor-. -¿Qué dices?. ¿Qué es lo que estás siguiendo?-. Tucker y Niko hablaron a la vez. Daffyd permaneció en silencio con sus ojos grises brillantes. No pude analizar la expresión de su cara. ¿Interés?. ¿Aburrimiento?. -Pero, Isabel dijo ...-. Yo negué con la cabeza, tratando de entender. Mi tía prácticamente me dijo que la razón por la que cambié cuando lo hice era doble: en primer lugar, porque yo era la heredera, y en segundo lugar, que lo había precipitado el hecho de que Adam casi me mata. Ambas cosas fueron necesarias para ello, o eso es lo que pensé. -Eso es lo que nos dijo Isabel, hermana-, me recordó Tucker. -¿Podría ser que la querida tía Isabel fuera más escueta sobre lo que vendrá?-. Niko redobló la pregunta. -¿Tu tía Isabel ha mentido?-. Tucker negó con la cabeza. -No es que haya mentido, sólo arrojó un poco de sombras sobre la verdad-. Él me miró. -Keira, creo que ella estaba tratando de protegerte.¿-De qué?-. Exploté de mi asiento y me dirigí a la parte trasera del avión, casi tropecé con los pies de Daffyd, luego me volví y regresé al lugar donde estaban Tucker y Niko. -He tenido suficiente de este inicio de cambio temprano, de tener que condenar a un hombre a muerte para que le succionen la vida, de rescatar a mi novio de un coma debido a que le succionaban la vida, que, por cierto, sucedió a causa de quien resultó ser mi maldito primo por parte de mi madre. Luego, mi novio casi me extrajo toda mi sangre, lo que disparó mi cambio, y me entero de que soy la heredera de sangre Kelly-. Tomé una respiración profunda y la dejé escapar con un silbido. -¡Qué demonios!. ¿De qué otra cosa crees que ella puede estar protegiéndome?.-


-Eso, querida hermana-, replicó Tucker con una exasperante voz calmada, -lo sabe ella y nosotros lo averiguaremos.Me hundí en el asiento del avión y cubrí mi rostro con las manos. Pensé que me estaba volviendo loca con los secretos, con las cosas ocultas. Todo lo que había estado esperando era una especie de confrontación, mientras le explicaba no tan calmadamente a mi tarara-tatara-abuela, que de ninguna manera iba a venir tranquilamente a BC para entrenarme como su heredera. Acabo de empezar a tener una vida y no estaba dispuesta a renunciar a ella. Ahora, parecía que había más cosas de las que sabía. -Vamos a averiguarlo-, dijo Niko y se inclinó para acariciar mi mano. Sorprendida por el gesto, me resistí a mi impulso inmediato de retirarla. Desde que Niko y Tucker se habían convertido en algo más que amigos con beneficios, la actitud de Niko hacia mí había hecho un giro de 180 grados. De ser un gilipollas que me miraba por encima como si fuera un trozo de carne deliciosa o, supongo que en su caso, una copa llena de sangre fresca, pasó a tratarme con respeto, y ahora, con comprensión y preocupación. ¿Cómo habían cambiado las cosas en tan poco tiempo?. Me gustó. Él me apretó la mano y se sentó. Huh. No hubo choque, apenas un cosquilleo de energía eléctrica, nada más que la que sentiría si me tocaba mi hermano u otro pariente cercano. Supongo que mis escudos deben ser más fuertes de lo que esperaba. - Gracias Niko-. Le sonreí. - De nada-, respondió él y obviamente era en serio. -Si estás lista para romperle las costillas a Gigi, entonces ve por ello-, dijo Liz. Sólo avísame antes de hacerlo-. Conseguí una pequeña risa. -¿Así puedes verlo o esconderte?-.


-No estoy segura todavía-, dijo Liz. -Muy bien, por favor niños abróchense el cinturón de seguridad mientras estaciono el avión. Necesito conseguir guardar este cachorro en nuestro hangar y entonces todos podrán dirigirse a la ciudad-. -Necesito un trago-, le dije, mirando el reloj montado en el mamparo. Sólo eran las 21:35 hora local. Bendito sea el cambio de horario de sólo dos horas, pensé.


INTERLUDIO La Música La música era como una ola, el poder se acrecienta con ella, mientras cubre el bloque. La niebla auditiva se arrastraba por las rajaduras y las grietas en la madera, el ladrillo, el mortero y la piedra. La melodía batalla y se entrelaza con la armonía como dos amantes, se detienen, se empujan, se envuelven una alrededor de la otra, ajenas al entorno, al aumento de la energía combinada, haciendo un todo mucho mayor que la suma de sus partes. Ningún ser humano lo advertía de forma consciente. Los estados de ánimo se levantan o se marchitan, las personas sonríen o fruncen el ceño, en función de su sensibilidad. Acordes de atonalidad entran en la melodía, vibrando por debajo de las notas, tejiendo la discordante trama y la urdimbre de la canción, retorciéndola, el desequilibrio que complementa a la perfección de las notas más altas. Los tonos complejos continúan llenando el aire de la noche, llevados por la brisa ligera. En el lugar donde ellos duermen, la melodía se cuela en el interior, toca la carne, la piel, la mente y el pensamiento, algunos sentimientos remiten al amor y la belleza, otros al odio y el miedo. Los sueños se convierten en una negra, una semicorchea, un vibrato sin precedentes, por cualquiera que sigue viviendo, por cualquier ser mortal. En una cama, dos hombres susurran todavía despiertos, las sonrisas se convierten en besos y suaves toques, cuidando de no despertar a los otros que comparten el espacio. En otra litera, un hombre mayor suspira y recuerda a su difunta esposa con la que estuvo casado por treinta años, que perdió hace sólo tres años. Lágrimas silenciosas se deslizan de sus ojos cerrados que no ven. Al final del pasillo, María Rafferty gime recordando a su hija primogénita tan pequeña y frágil, que nació muchas semanas antes de tiempo. Sam Jones cambia en su sueño, con la mano aferrada a la almohada de plumas plana y los nudillos hinchados de dolor por la tensión. Él corre en el sueño, el


cuerpo del sueño es joven otra vez, la artritis ahora es sólo algo que leer en los anuncios. Sigue la música, está tan ansioso por unirse a ella, por cantar de nuevo y arrancar las cuerdas de la guitarra, como lo hizo una vez. Habían venido a oírlo una vez más, los jóvenes, las hermosas mujeres y los hombres en trance por el sonido que él podía extraer de la madera pulida y las cuerdas de nylon. Un hombre alto se sitúa en la ladera de la pequeña colina y llama a Sam para que se acerque. Es tan bello, piensa Sam mientras se acerca a ese hombre brillante. El hombre extiende su mano hacia él. Cuando Sam la toma la música se detiene.


Capitulo 08


-¿Han oído eso?-. -¿Qué?-, preguntó Tucker cuando se movió en el asiento delantero de la pequeña cabina. Había estado esperando una van, pero el despachador le había dicho que sólo podía enviar uno de los sedán más pequeños. Nos acomodamos como sardinas en la cabina y le pedí al conductor que nos llevara a Gastown, un distrito turístico y un gran lugar para encontrar un restaurante. Pensé que podíamos dejar nuestro equipaje en el departamento de camino hacia el restaurante, pero Liz insistió en que debíamos irnos y tomó nuestro equipaje. Con nuestros cuatro bolsos en la cajuela de su pequeño auto parecía estar tan apretada y comprimida como nosotros cuatro al entrar en el taxi, pero nos las arreglamos. - Pienso que es música-. Me esforcé por escuchar con más claridad. Eran fragmentos de una melodía casi familiar que jugueteaba en los confines de mi audición. Tanto mi hermano como Niko sacudieron la cabeza. -La escucho-. Era la tranquila voz de Daffyd, casi como en un susurro. -La escucho-. Había una nota extraña en su voz. Estaba a punto de mirarlo cuando el conductor tomó la palabra. -La radio no está encendida, señorita-, dijo el conductor. -¿Tal vez sea un teléfono celular?-Mire, yo no… ahí está otra vez-, le dije. -¿No la escuchan?-. La melodía sonaba suave, como si estuviera resonando en algún lugar cercano. Salvo que todos estábamos metidos en un taxi y bajando por Seymour, rumbo al centro de Vancouver. La música tenía que estar dentro de la cabina. -Todavía no puedo oírlo, pero tiene que ser un teléfono-, murmuró Tucker. -No es el mío, sin embargo, me resulta familiar-.


Niko no llevaba su teléfono celular con él, y yo sabía que no era mi tono de llamada. Además, yo habría sentido la vibración ya que mi teléfono estaba en el bolsillo de mis vaqueros. -¿Podrá ser mi iPod?-. Yo lo cargué en mi mochila, en uno de los bolsillos y la mochila estaba en el maletero. La melodía tenía esa cualidad de ser lejana, como si se filtrara a través de los auriculares de alguien más. Salvo que nadie en el coche tenía auriculares y yo dudaba de que aunque mi iPod estuviera encendido, los auriculares estuvieran conectados, que sería la única manera en que se oiría la música. Además, a pesar de que todos teníamos una mayor audición, estaba bastante segura de que no era posible poder oír los pequeños sonidos por encima del ruido del coche y desde el maletero. -¿En realidad no oyen nada? -. -No, pero incluso si lo haces, dudo que sea el iPod-, me respondió Tucker. -No tenemos manera de escucharlo desde el interior del coche. Tiene que ser del teléfono de alguien o algo de aquí con el volumen bajo-, miró al conductor de reojo. Yo sabía que mi hermano me estaba complaciendo. ¿Era esto algún tipo de manifestación rara de mis talentos nuevos? Había pensado que después del cambio, tendría que hacer algo para activar un talento, por así decirlo. No más habilidades salvajes e impredecibles corriendo a través de mí. ¿No había sido eso lo que prácticamente dijo Isabel en no tantas palabras?. La melodía continuaba en el borde de mis sentidos, se burlaba de mí como la brisa de verano en Texas que se extravía hacia las alturas. Sabía que era una canción, pero no podía ubicarla, sólo escuchaba lo suficiente para sentir la necesidad de escuchar más. -Maldita sea-, dije. –Está allí, es tan familiar ...Nuestro chofer me lanzó una mirada por el espejo retrovisor, murmuró algo en un idioma que no comprendí y metió su mano derecha dentro de la consola central hurgando entre algunos papeles. Sacó un pequeño teléfono celular doblado. Se quedó en silencio. Abrió la tapa blandiendo el teléfono en silencio hacia nosotros, luego, cerró nuevamente la tapa. -Mire. No es el mío-, dijo. -No tengo un iPod-.


Justo cuando iba a comenzar a protestar para decirle que el sonido no provenía de un teléfono el zumbido insistente de mi propio celular causó que el hasta ahora taciturno taxista frunciera el seño hacia mí, diciendo con su expresión lo que por ser demasiado cortés no decía en voz alta: vio que fue usted todo el tiempo. Pero no era así. Yo lo había puesto para que sonara como un zumbido cuando había abordado la cabina, después de intentar llamar a mi padre y luego a Adam. Ellos tampoco habían respondido. Les dejé un correo de voz a los dos. Una cosa buena acerca de las comunicaciones modernas es que la tecnología del teléfono celular te permite dejar mensajes incluso si la señal no llegaba al otro extremo de la línea. Le he dejado mensajes a Gigi, pero ella insistía en usar las líneas de tierra en el enclave y no los teléfonos celulares. Con el fin de llegar a mi bolsillo derecho, tuve que prácticamente acostarme sobre Niko, que estaba sentado entre mí y Daffyd, en lo que mis hermanos y yo solíamos llamar el asiento para el perro. Tucker había elegido el asiento del acompañante, debido a que sus largas piernas hacían imposible que se sentara detrás del asiento del conductor. El taxi era un vehículo híbrido y amigable con el medioambiente, lo que era una buena idea, pero el condenado vehículo no servía para cuatro adultos muy altos y un conductor. -Lo siento-, murmuré a todos los ocupantes del coche mientras respondía sin mirar a la pantalla. Dejé la discusión de la música fantasma para más tarde. -Hola, cariño-. La cálida voz de mi padre salió del altavoz. – ¿Ya tocaste tierra?. -¡Qué demonios!- . Alejé el teléfono de mi oído y me quedé mirando la pantalla, verificando el número. -¿Papá?-. Tucker se dio vuelta lo mejor que pudo en el pequeño asiento delantero. ¿Papá?Asentí y regresé a la llamada. -Creo que las líneas telefónicas se restablecieron allí.-


-Oh, bien-, dijo él. –No estoy en realidad en la granja-, dijo. -Volé hacia Seattle ayer para hacer un recado. Quería ver si habías llegado-. -Estamos todos bien, papá-, le dije. -No se puede volar en el enclave por el clima. Nos quedamos en el departamento-. -Sí, la tormenta está un poco violenta-, dijo. - Aquí también está tormentoso. Francamente llegó más rápido de lo esperado. El pronóstico dijo que se disipará en algún momento de mañana...-. Su voz se apagó. Me esforcé por verificar si aún estaba conectado. -¿Estás allí papá?-. -Estoy aquí, cariño, lo siento-, dijo. -Isabel está tirando de mi brazo.-¿Qué dijiste?.¿Isabel está ahí?. Pensé que se iba al enclave-. Tucker estaba tirando de mi brazo y agitando la mano. Le di una palmada en la muñeca y me concentré en oír a mi papá. La línea crujía con la estática, entre eso y el ruido reverberante de los motores de los coches y la música que todavía podía sentir más que oír, estaba teniendo dificultades para escuchar las palabras en el otro lado de la conexión. -Ella estuvo allá, pero le pedí que se encontrara conmigo. Quería que… -El resto de su oración se perdió en un estallido de estática. -No he oído eso, papá, ¿qué era?-. -No te preocupes, cariño, no es importante. Le pasaré el teléfono a Isabel antes de que se ponga histérica -. -Espera, no te vayas todavía-, le dije. -Gigi sabe que estamos varados aquí en Vancouver, ¿verdad?-. Se echó a reír. -Sí dulzura. Ella te iba a llamar pero supongo que las líneas de teléfono se interrumpieron. Tu hermano está allí, ¿no?.-


Miré a Tucker. -Sí, él está conmigo.-Oh, bueno, entonces,- dijo papá. -Tenía la esperanza…-. Se escuchó más estático y algo que sonaba como -que Gigi le dijera... te dijera a tí...-¿Decirme qué?. ¿Cómo esta Gideón?-. Me apresuré a preguntar antes de perder por completo la conexión. -Él está bien por ahora, Keira-. Prosiguió la voz de mi padre en tono sombrío. Estuvo en muy mal estado por un tiempo por eso enviamos por tiOtra ráfaga de estática y a continuación, una voz femenina salió del auricular de mi teléfono. -Keira, él está estable por ahora-. Isabel debe haber agarrado el teléfono de mi papá. -¿Y qué pasó, tía?-. -Nadie lo sabe-, dijo ella. -Traté de hacer un diagnóstico, pero estaba en muy mal estado mágico cuando llegué allí. Su padre dijo que cree que el muchacho estuvo tratando de hacer algo-. -¿Otra vez?-, le dije, dejando que el disgusto pasara a través de mi supongo. Gideon era un imán para la mierda mala y un muchacho muy estúpido. ¿Conocía los límites? Sí, él había oído hablar de ellos, lo suficiente para saber cómo se podían romper. Esta vez, sin embargo, sonaba como si los límites lo hubieran roto a él. Isabel dejó escapar un profundo suspiro. -Lo sé, querida-, dijo ella. -No es... bueno, no importa eso. He logrado ponerlo en un sueño de curación. Él va a estar descansando por ahora. Jane le está echando un ojo, mientras yo estoy fuera-. -Entonces, ¿él no se está muriendo?-.


-Ya no-, dijo Isabel. -No estoy segura de cómo arreglarlo todavía, pero vamos a averiguarlo. ¿Qué hay sobre ti?. ¿Lo estás haciendo bien?-. -Estoy bien-, dije, pensando en el abrupto cambio de tema. -¿Por qué?-. El crujido de la estática tiñó la respuesta de Isabel. ¿Ella vaciló, o era la señal?. Bueno, sólo pregunto-, dijo. -Estoy bien. ¿Hay alguna razón por la que no debería estarlo?-. Dioses, ¿hay algo mal en mi?. ¿Fue por eso que estaba escuchando la música y no había nadie más…? oh espera---, a excepción de Daffyd. -Sí, sí, en efecto, es cierto.- Casi podía oír a Isabel asintiendo con seriedad. -¿Estás tratando de decirme, um…?-. Miré a nuestro taxista, que en forma deliberada miraba al frente en el camino. Nos detuvimos en un semáforo. Reconocí la esquina de la calle. Estábamos sólo a una o dos millas de nuestro destino. -…¿que mi condición y mis circunstancias deberían ser diferentes?-, me refería a un estilo diferente, no a la cantidad de talento, esa parte la conocía. -Bueno, no, no exactamente-, dijo Isabel. -Tienes razón, a pesar de tus muchos talentos ahora tu magia debería asentarse-. Bueno, bueno, eso significaba que tal vez la música no era un síntoma fantasma... -Isabel, ¿qué estás tratando de decirme?-,le pregunté. -Nada, nada, querida-, dijo. -No te preocupes. Sólo… ¡Oh, por... -¿Qué es, Isabel? Tú sigues preguntando si estoy bien y ahora me estoy volviendo loca-. -Amor sólo ten cuidado,- dijo. -No has sido entrenada y yo esperaba poder pasar más tiempo contigo cuando llegaras, pero este tiempo maldito... estaré atascada en Seattle durante al menos otro día más o menos. Tal vez, sin embargo, sería una buena idea si tú trataras de evitar el uso de tus talentos hasta que yo pueda echar un vistazo más profundo-.


¿Más cómo?. ¿Más que la exploración completa que ella me hizo en Texas? ¿Qué era lo que le preocupaba?. -Tía…-, comencé a decir. -Bueno..- Isabel me paró en seco -tengo que correr, cariño. La batería no tardará en apagarse. Descansa y te llamo más tarde, cuando volvamos a nuestro hotel-. Me estremecí y le espeté: -¿Voy a estar bien?-. -Oh, cariño. Disculpa que te preocupara. Estoy segura de que así será -, dijo ella. -Nos vemos pronto. Y si tienes la oportunidad de ir al enclave antes de que nosotros podamos salir de Seattle, ve, te encontraremos allí-. Cerré los ojos y dejé escapar un profundo suspiro. -Haré lo que pueda, tía. No es que vaya a tratar de hacer nada más allá de mis capacidades normales en el futuro próximo. Estoy en la ciudad. Eso sería un poco obvio, ¿no te parece?-. Yo esperaba que el taxista no entendiera eso. -Bueno, sí-, dijo Isabel-. -Muy bien, entonces. Habla con tu hermano. Gigi lo ha aleccionado, así que tan pronto como ella pueda, va a enviar a un piloto por ti-. Esto no tenía sentido. Miré a Tucker, que negó con la cabeza. Yo estaba ahora perdida por completo en esta conversación. Por lo que yo sabía y por lo que parecía por la expresión de Tucker, yo estaba en lo cierto y Gigi no se había comunicado con Tucker al igual que no se había comunicado conmigo. ¿Y qué fue todo esa preocupación de último minuto?. Isabel había salido de Texas con un aspecto alegre y contenta de que yo estuviera tan saludable. ¿Qué demonios había sucedido en el último par de días que yo no sabía?. El otro zapato cayó como procesando la última parte de lo que Isabel me había dicho. -¿Enviar un piloto?. Tenemos un piloto. Liz está aquí, en Burnaby. ¿Por qué no podemos…?-. -Ah, ya lo sé, cariño, pero Gigi quiere enviar su avión personal para ti. Ya sabes, como un gesto-.


Me hundí en el asiento y puse los ojos en blanco. Tucker me susurró, -Di que sí-. -Muy bien, tía-, le dije cansada de intentar arreglar esto. -Por favor, dame una llamada cuando llegues al hotel o lo que sea. Estaré en mi celular o puedes llamarme al piso-. En ese momento, pensé que no creía nada de la mierda que me estaban diciendo mi papá y mi tía. Algo estaba definitivamente patas para arriba. Algo que sonaba de alguna manera extraño. Un par de pitidos cortos interrumpió la voz de Isabel que se perdía -... pronto, querida. Tan pronto como podamos-. La conexión se cortó. Cerré los ojos y conté hasta diez antes de decir nada. ¿Qué fue eso?-, le pregunté a Tucker. –Entendí como que Gigi no se ha contactado contigo.-No ha dicho ni pío-, dijo él. -Creo que papá e Isabel fumaron crack-. Un resoplido del taxista me hizo sonreír. Cuando entramos en otra calle, el conductor pisó los frenos y se desvió abruptamente cuando un pequeño perro salió corriendo por la calle. Caí contra Niko, que se deslizó en el asiento junto a él que ahora estaba vacío. Daffyd había desaparecido.


Capitulo 09


- Qué...- Niko se retorció en el asiento y miró salvajemente a su alrededor. ¿Cuándo?..-

-

- Chofer, deténgase por favor-, dijo Tucker.- El hombre lo miró, se encogió de hombros y se detuvo mientras aquél preguntaba. - ¿Ha visto…. ¿Cuándo se fue? –, los tres hablamos uno por encima del otro. - Caballeros, señorita-, comenzó a decir el conductor. -¿Cuál es el problema?. ¿Alguien está enfermo?-. - ¿Lo vio?-, exigí saber. El hombre se retorció en su asiento y me miró fijamente con una expresión que reflejaba claramente que pensaba que yo estaba loca. - ¿Qué vea qué señorita?. Nosotros no golpeamos al perro-. - No, al hombre, al otro hombre-. - Lo siento, señorita, ¿señor?-. Él miró a Tucker, éste le devolvió la mirada, miró al asiento trasero y volvió a mirar al conductor. Los ojos de Tucker se entrecerraron. - Nunca lo vio, ¿verdad?-, le preguntó Tucker al conductor. - Al tercer hombre en el coche, el rubio-. Ahora el conductor nos miró a cada uno de nosotros, como si hubiéramos sobrepasado el límite y estuviéramos entrando en la locura total. -No había otro hombre,- dijo. - Sólo usted, el caballero de allí – señaló a Niko- y la señorita-. - ¿Cómo…-, sacudí la cabeza con la esperanza de que todo tuviera sentido. ¿No ha visto al hombre que estaba sentado detrás de usted?. ¿Alto, de pelo largo y rubio, vestido de negro?. Estaba con nosotros en el aeropuerto-. El conductor me frunció el ceño. – No había nadie. No sé porque el señor dejé espacio en medio cuando se sentó, pero yo no cuestiono a mis pasajeros-.


- Bueno, esto se está poniendo más raro a cada segundo-, dije. - Vamos salgamos de aquí-. Abrí la puerta del coche y salí. Tucker sacó varios billetes después de mirar el medidor que indicaba $ 26.00. Esto debería cubrir de más la tarifa-, le dijo al conductor. - Le pido disculpas por cualquier inconveniente que le hayamos causado-. - Bien, bien-, nos saludó el conductor mientras metía los billetes en su bolsillo. Pero…- Nos vamos-, dijo Niko y se unió a Tucker y mí en la acera. El conductor arrancó velozmente, y estuvo cerca de pasarse una luz roja a una cuadra. - ¿Y ahora qué?-, les dije, con las manos en la cadera. - Parte de mí quiere creer que no ocurrió, pero no estoy alucinando... ¿soy yo o Daffyd estaba aquí con nosotros, ¿no es así?, y en la cabina del avión-. Tucker se volvió lentamente, explorando el área alrededor de nosotros. Ya estábamos en el centro, no muy lejos del lugar al que nos dirigíamos en primer lugar. La mayoría de los edificios eran comerciales, combinaban espacios con oficinas y algunos restaurantes que se llenaban de gente durante el día. Nada estaba abierto. Estábamos al menos a ocho o nueve cuadras de los hoteles principales. - No hay señales de él-, dijo finalmente Tucker. - No hay olor, no hay sonido. Es como si…- Como si nunca hubiese estado aquí,- terminó Niko. - Pero era él. Lo juro por ella. Lo juro por mi vínculo con Adam-. Miré a Niko sobresaltada. Ese era el inquebrantable juramento de sangre que hizo con Adam.-¿Un hada puede desaparecer así hermana?-, me preguntó Tucker. - Sé tan poco de ellos-.


Fui hacia atrás, recordando el corto tiempo en que estuve con los Sidhe, la gente de las hadas en Gales, los parientes de mi madre. -Yo los vi caminar a través de los espejos, los vidrios reflectantes, caminar por encima de una piscina para ir a Underhill, pero nunca así, nunca desaparecen en un puf, como…Estaba en shock cuando se me ocurrió. ¿Podría ser que Daffyd fuera una sombra?. Yo había visto a las sombras o a los fantasmas un montón de veces cuando trabajaba como acompañante. Una vez detrás del velo, la mayoría permanecía del otro lado, de acuerdo a su elección. De vez en cuando, algunos se sentían ligados a este mundo, y sus sombras, los reflejos de ellos mismos, aparecían de este lado, pero nunca se sentían sólidos. ¿No había tocado yo a Daffyd?. Además, Tucker y Niko lo habían visto. También Liz. Niko incluso le había dado ropa de hombre. Él no podría haber sido un fantasma, pero no sabía si los demás lo habían visto e interactuado con él. Era yo quien tenía la conexión con los muertos. Tal vez Niko lo podría entender ya que él estaba muerto. ¿Pero Tucker?. Nah, nunca había sido sensible con los que ya habían cruzado. No, no, él no era, no es, me insistí. Conozco a los muertos. Conozco la sensación de los muertos, el patrón de su energía. - ¿Puedo?-, le pregunté a Niko, mientras acercaba la palma de mi mano, deteniéndola a escasos centímetros de su pecho. Él me miraba serio y en silencio. Yo no tenía la necesidad de cerrar los ojos para concentrarme, como hacía antes del cambio. Este acercamiento intencionado, me permitía sentir su esencia, su alma a falta de una mejor palabra. La sensación de la magia de la muerte que lo animaba a él, a Adam y a los otros vampiros. Algo que no proviene de los humanos, aunque ambos habían sido humanos antes de morir. La energía de Niko vibró contra mi palma, verde, fresca y excitante, con vida infundida desde la muerte. - Es diferente,- le dije, sorprendida. - Es diferencia de la de Adam. ¿Entonces todos ustedes son de esta manera?-. Niko me estudió, haciendo una pausa antes de hablar. - ¿Si todos somos diferentes?. No lo sé-, dijo. - Nunca nadie ha hecho algo así por mí-.


-¿Lo sientes?-, pregunté en voz alta. -¿Sientes qué es lo que estoy sintiendo?-. - De hecho -, dijo él. – Siento como si tocaras mi interior y pulsaras las cuerdas de mi alma-. - Poético-. Él asintió con gravedad. - Fue raro… pero no alarmante-. Él inclinó la cabeza. ¿Adam te ha hecho sentir de esta manera?-. Negué con la cabeza. -No exactamente. No me había dado cuenta que realmente podía hacerlo. Lo había llegado a sentir, sí, pero eso fue antes. Cuando él estaba en coma y yo todavía no había cambiado. Antes fue diferente, más confuso, como una sensación de energía. Adam siempre se había sentido como inmerso en colores vivos y la sensación de otras cosas que había mantenido bien ocultas de mí. - Daffyd no se siente así-, dije con firmeza. - Estaba tan vivo como tú o como yo Tucker. La cosa es que... -. Me acerqué a Niko de nuevo, refrescando mi sensación de su ser. - Hay algo ahí-, le dije. - Algo subyacente... ¿eres un hada Niko?-, le pregunté asombrada cuando sentí su energía verde fusionándose con la mía, tocando una vibrante cuerda que me recordaba a… Los ojos de Niko se agrandaron, y se tambaleó al dar un paso atrás, visiblemente perturbado. - ¿Cómo…? no… yo era humano- dijo él. – Tú conoces mi pasado. No me preguntes sobre eso-. Yo lo miré fijamente, toda su confianza había desaparecido y tenía los ojos muy abiertos por el terror. - La música-, exclamé. - La música desapareció cuando Daffyd lo hizo. Niko, justo en este momento tú te sientes como algo… musical. Siento que hay una vibración, como una melodía en tu energía. Antes, cuando vivías, ¿eras un hada?-.


- ¿Qué es lo que te asusta, querido?-, murmuró Tucker mientras envolvía entre sus brazos a Niko, que estaba visiblemente tembloroso. - Por favor, dilo-. - No quiero recordar-, susurró él. - No me hagan….Oh, diablos, ¿Qué era lo que en esta tierra podía causar miedo a un hombre… a un vampiro cuya existencia era el material de las historias de horror que leen los niños?. - Ellos vinieron cuando era un niño,- dijo Niko con palabras entrecortadas y la voz casi apagada, mientras agarraba la camisa de Tucker y enterraba su rostro en el hombro de mi hermano. -Los vi-. Mi hermano tomó la nuca de Niko. – Calla, querido, estás a salvo aquí-. Tucker miró a su alrededor, vio un banco y nos hizo señas para que nos dirigiéramos allí. -Ven vamos a sentarnos-, le dijo a Niko. Los tres nos sentamos con Niko en el medio, todavía temblando. - Una vez... eso fue antes de ser la mascota de un noble. Yo era un niño pequeño que estaba con otros niños, con otros huérfanos. Uno de mis compañeros salió una noche sin luna. Y desapareció en la oscuridad de la noche, como si nunca hubiera existido. Y uno de ellos me vio observando. No dijo nada, pero nunca voy a olvidar sus ojos brillando en la oscuridad. En la mañana cuando nos despertaron, vi lo que habían hecho. En lugar de mi compañero, dejaron una retorcida cosa muerta, un cambiante, de rostro oscuro y enfermizo. Vivió solo unas pocas horas. Yo me había dado cuenta, pero no los demás. La enfermera, los adultos, todos pensaban que era el mismo chico, sólo que de repente se había enfermado. Los huérfanos se enferman y mueren. Nunca lo supieron. Y yo no podía hacer nada. No pude evitar lo que le pasó a mi amigo-. Niko enterró su rostro entre las manos. -Me había olvidado-, dijo él con voz apagada. -Ya había enterrado esta basura en mi memoria. Pero tú me hiciste recordarlo, cuando me tocaste…-, levantó la vista hacia mí y con voz acusadora dijo -Ni siquiera lo he hablado con Adam... y él sabe todo de mi, de los placeres, de las torturas que sufrí como juguete de un


rico señor de la corte de Isabel. Tenía que olvidar. Lo había encerrado y bloqueado hacía mucho tiempo. Como si nunca hubiera pasado–. Los ojos de Niko parecían hechizados al recordar su dolor. - Cuando Adam llegó a mí por primera vez, cuando me desperté después de que él me rescató, yo... yo pensé que él era uno de ellos. Uno de los seres brillantes que había venido para llevarme a Underhill. Estaba muy asustado. Pero luego él me mostró y me explicó que yo estaba muriendo y que él me había convertido para salvarme. Lloré durante días por el alivio. Le dije que eso sólo era un horrible sueño que había tenido. Él nunca supo que era verdad. Me dijo que estaría a salvo de las hadas, mientras le perteneciera. - Shhh, querido-, susurró Tucker, inclinándose sobre Niko, envolviéndolo en un abrazo. - Tú estás a salvo conmigo-. Me levanté y di unos pasos alejándome de la pareja, temblando por la revelación que Niko, el fuerte segundo en comando luego de Adam , había podido convertirse en este tembloroso niño asustado, casi asfixiándose al tratar de explicarnos su miedo. Él había regresado a sus recuerdos de cuando era un niño y que había reprimido por tanto tiempo. Maldije a mi madre y a sus familiares. Había cicatrices, no sólo en mí, sino en muchos otros. Claro que la Corte de los Seelie, jamás permitió el robo de niños humanos para cambiarlos dejando a otros en su lugar. Por lo que ellos decían eso era algo que hacían los Unseelie de la Corte Oscura. Cuando partí, cuando fui rescatada, nunca miré hacia atrás. Hasta ahora. Hasta que mi primo Daffyd ap Geraint, hijo de mi pariente Sidhe, que le había dicho a mi madre que era mejor que me abandonara afuera en el mundo para que muriera por la exposición, había entrado a mi vida. ¿Daffyd me había engañado?. ¿Podían todos los Sidhe desaparecer de esa manera?. Teletransportarse, desaparecer, o cómo diablos quieran llamarlo. Yo nunca había visto pruebas de ello, pero pasé gran parte de mi tiempo escondiéndome de todo el mundo en Underhill, hasta donde yo sabía, ellos también eran cambiaformas. Sabía que había hadas o fey menores que no


tenían formas humanas, pero a pesar de que compartían espacio en la corte, ellos no eran Sidhe, como los fey y otros habitantes del País de las Hadas. Algunos de ellos podían revolotear a su antojo, pero eran del pueblo wee y estaban tan lejos de los humanos que nunca se aventuraban más arriba, al mundo exterior. Me quedé contemplando en silencio los edificios de oficinas de hormigón y vidrio ubicados a largo de la silenciosa calle. No había nadie más alrededor, sólo nosotros en este momento de la noche. El centro de Vancouver envolvía sus aceras de soledad tan pronto como las oficinas se cerraban en la noche. Y alimentaban de silencio a las tiendas y cafés que seguían el estándar del horario de oficina, con excepción de los restaurantes Tim Hortons que manchaban el paisaje. Todavía estábamos a pocas cuadras de las zonas más turísticas, donde los restaurantes abrían hasta más tarde y había más gente. Escuché la voz de Niko, detrás de mí. Se acercó, mostrando que todos los signos de su arrebato emocional ya no existían.- Primero estaba allí, luego no estaba. No hubo sonido, sólo el aire desplazándose y la falta de presión al lado de mi brazo, donde él había estado sentado-. Él se acercó a mí.- Te pido disculpas por la…-. - No, no te preocupes-, le dije. - Yo sé cómo son ellos-. Él asintió. - Tucker no lo sabe. - No-, estuve de acuerdo. Tucker estaba de pie junto a Niko, rondándolo preocupado, pero manteniéndose en silencio. - ¿Daffyd nunca estuvo cerca de nosotros cuando salimos?-. - No-, respondió Niko. - Se mantuvo alejado durante el vuelo. Luego sólo estuvo con nosotros en el taxi por un corto tiempo. Él se escudó bien-. Los tres miramos la calle, estudiando la vidriera de la tienda ubicada frente a nosotros, como si allí se encontraran las respuestas. La única respuesta que


podía dar, sin embargo, era que las plumas Montblanc estarían a la venta el viernes. - Verdaderamente, ¿qué coño pasa?-, dije finalmente. – ¿Qué está pasando aquí por todos los miles de niveles del infierno?-. Los dos hombres me miraban en silencio. - Eso me gustaría saber, hermana-, dijo Tucker finalmente. - Creo que debemos desechar nuestros planes para cenar e ir directamente al piso. Siempre podemos comer una pizza o algo así. Estoy seguro de que tiene que haber algún licor almacenado por allí. De lo contrario no sería una casa Kelly-. - Sin duda-, dije, inclinando mi cabeza a la derecha. No tenía idea de qué carajo estaba pasando, adónde se había ido Daffyd, o dónde podía estar posiblemente ahora. Pero permanecer parados por allí no nos llevaría absolutamente a nada. Era tiempo de reagruparnos. Tucker llamó otro taxi, éste no era tan grande como el anterior, pero sólo éramos tres para acomodarnos en su interior.


Capitulo 10


El trayecto hasta el apartamento fue bastante corto y muy silencioso. El edificio estaba situado en un callejón sin salida de Córdova, al que se llegaba a través de un camino privado. No había puerta, no la necesitaban porque tenía los dispositivos de seguridad más recientes, éstos se empleaban para impedir las entradas no deseadas. A veces había sentido que la persona no deseada era yo. Por suerte, el último par de veces que había venido aquí de visita, no tuve que tratar con ninguna persona más que uno o dos de mis hermanos. El conductor nos dejó en el desvío del camino privado. El edificio era una torre de acero en el agua con doce pisos vidriados. Sus cristales oscuros brillaban, una capa reflexiva ocultaba el interior a los transeúntes. Nos acercamos a la entrada del edificio, Tucker buscó en su bolsillo y sacó una tarjeta de plástico de acceso. La insertó en el frente del sensor, luego, más lentamente, puso su mano abierta en el lector de huellas durante unos segundos. Una luz roja cambió a verde, luego amarilla y se mantuvo intermitente. Tucker frunció el ceño, probó pasar la tarjeta por el lector de tarjetas y colocó su palma de nuevo. El resultado fue el mismo. -No sé por qué... Keira, prueba tú-. Él me entregó la tarjeta. La limpié en mis pantalones vaqueros y repetí lo que había hecho Tucker. En el momento en que mi palma tocó la almohadilla del sensor la luz verde brilló, se escuchó un clic y una de las puertas dobles se abrió en silencio dando la bienvenida. -Supongo que tienes el toque hermana-, dijo Tucker. -Lindo-. Niko asintió en la puerta con una mirada de aprobación. -¿Biometría?-Es más como bio-magia-, le dije mientras entraba por la puerta. Al pasar el umbral, sentí el toque del susurro de la energía que trepidaba a través de mí como si hubiera caminado a través de una barrera invisible, pero la última vez que yo había hecho esto, no había sentido nada. Las salvaguardas no estaban destinadas a ser sentidas. Dudé un momento, luego continué con mi camino.


Alguien debió haber reforzado la energía recientemente o algo así. Era eso, o ahora yo era más sensible. -Maldición-, exclamó Niko mientras me seguía. - Ciertamente es Magia-, dijo él bajando la voz hasta un susurro cuando se estremeció. Tucker lo siguió y la puerta de cristal ahumado del frente se cerró detrás de él. Niko dejó de caminar y se quedó mirando el lugar. No había mucho para ver, pero lo que había era bastante impresionante. El vestíbulo del edificio era grande y estaba decorado de forma sencilla, lo que acentuaba más el dinero invertido en el lugar. Unas simples bancas de cuero estaban colocadas a uno y otro lado de un arroyo burbujeante que era alimentado por una cascada que caía de la pared de roca. Plantas ornamentales elegidas con muy buen gusto se alineaban junto a la corriente y a la pequeña fuente. El mostrador de la recepción de mármol oscuro y curvado se encontraba a la derecha, vacío de personal, sus vetas de un marrón oro sutil reflejaban la luz tenue empotrada. No había desorden, nada de cosas vistosas, sólo unas simples líneas y el vacío, como si todo el vestíbulo no fuera más que un set de filmación, un diorama de museo esperando sus maniquíes. -¿Tu familia protege con salvaguardas un edificio privado?-, preguntó Niko. ¿Cómo es que funciona exactamente?. Yo suponía que habría guardias de seguridad y que el acceso sería con una tarjeta magnética o un código digital. ¿Cómo entran los otros inquilinos?-. -Somos los dueños del lugar-, le dije. -Está definitivamente protegido en nueve formas hasta el próximo milenio y hay una clave única para la familia-. Niko se detuvo en seco y se dio la vuelta para mirarnos a Tucker y a mí. -Yo pensaba que eran propietarios de un piso-, dijo él . -Así es como lo llamaban ustedes, en singular-. -Lo hacemos.- Tucker sonrió. –Un piso y todos los demás, también. Sobre todo, cuando nos referimos concretamente al piso, estamos hablando del ático. Está reservado sólo para la familia inmediata. Usualmente lo utiliza Keira, nuestros


hermanos y papá. El resto de los departamentos en el edificio a veces son ocupados por la familia o por los invitados. No hago un seguimiento de todos ellos desde que ya no estoy en la ciudad-. Me acerqué hasta el ascensor y pulsé el botón de acceso. –Nunca hay nadie en la recepción-, le dije -porque no es necesario que haya nadie allí. Nadie fuera de los Kellys o nuestros invitados han obtenido tarjetas magnéticas o los códigos de acceso-. Hice un gesto con la mano. -En cuanto a la prevención de robos o vandalismo, no hay necesidad de guardias de seguridad cuando lo mejores en el negocio han puesto esas defensas-. - Son defensas bastante fuertes…impresionante-, dijo Niko. –No he sentido una barrera como esa desde hace mucho tiempo-. -¿La sentiste?-, preguntó Tucker. -Eso es raro-. -¿Raro, por qué?-. Yo le fruncí el ceño. -También la sentí. Pensé que alguien había subido el mojo o tal vez ahora yo soy más sensible-. -Yo me iría por la explicación de que eres más sensible-, dijo Tucker. -Pero ¿Niko?, no lo creo-. Él frunció el ceño y miró hacia atrás, a la entrada. Dos puertas de cristal tintado que no tenían nada en especial y ciertamente no había signos visibles de la magia que las resguardaba. -Yo no sentí nada, como de costumbre-. Las puertas del ascensor se abrieron y nos metimos en el interior. Apreté el botón superior. -Huh,- dije. -¿Me pregunto qué significa eso?-. Las puertas se cerraron en silencio y comenzamos nuestro ascenso al ático. El sensor parpadeó a la entrada del ático, a pocos pasos desde el ascensor. La puerta se abrió directamente a un escenario de algunos programas de decoración de la HGTV de Canadá. -¿Qué carajo estás haciendo aquí?-, exigí saber mientras los tres entrábamos al amplio vestíbulo.


Mi hermano Rhys estaba en una escalera de mano pequeña, colgando un paño negro desde el piso al techo, delante de una de las ventanas que componen la pared exterior de la sala de estar principal. Obviamente, había estado haciendo esto por un rato, el resto de las ventanas ya estaban cubiertas. Liz, que al parecer se sentía perfectamente como en casa, estaba parada junto a él, con otro lienzo colgando del brazo y sosteniendo un gancho en su mano derecha. -Hacer que el lugar sea a prueba de luz-, dijo Rhys, murmurando a pesar del par de ganchos que tenía en su boca. -Sólo un segundo-. Tomó el gancho de la mano de Liz, colgó otra sección y luego, rápidamente terminó con el último panel. Saltó hasta el suelo e hizo un gesto hacia su obra. -¡Ta da!. ¿Qué piensas?. Negué con la cabeza y fui hasta el sofá para sentarme. Esto era más de lo que podía manejar en un día. -No estaba hablándote a ti, Rhys-, dije - Aunque, yo no te esperaba aquí tampoco, bien, pero obviamente el que estés aquí es mucho más de lo que esperaba.–. Apunté hacia Liz que se dejó caer cerca en una silla de cuero. -¿No te ibas a tu casa?-. -Yo estaba en camino hacia aquí para dejar el equipaje y recibí una llamada de éste.- Ella asintió con la cabeza hacia Rhys. -Me preguntó si no habíamos aterrizado todavía. Rhys se encogió de hombros. -Necesitaba ayuda y pensé si todos se dirigían hasta acá necesitaría esperar hasta que llegaran-. Eso tenía sentido, pensé. -Le dije que ustedes iban a cenar, así que yo me quedaría y le ayudaría.- Liz se reclinó en la silla y estiró las piernas. -Entonces, ¿dónde fueron a comer?-Ella nos miró y dio un respingo. -Hey, acabo de darme cuenta, ¿dónde está Daffyd?. -Sí, bueno... eso es una pequeña historia-. Me senté en uno de los modernos sofás bajos ingeniosamente dispuestos en un rincón para conversar. Niko se sentó frente a mí en otro sillón que estaba en la esquina de la silla de Liz. Rhys


permanecía jugando con las cortinas, como una especie de Galés demente tipo Martha Stewart. -Daffyd está desaparecido-, le dije y le expliqué lo que había sucedido, incluyendo la música que había oído. No mencioné la historia de Niko. El tenía que decidir si la compartía o no. Liz parpadeó un par de veces luego fue hasta la pequeña mesa ubicada en el rincón junto a ella, donde había una botella abierta de Gastown Ambar Ale y se sentó en el borde de piedra. Ella tomó la botella, bebió un trago largo y se concentró en nosotros tres. -Esa es una historia increíble-, dijo finalmente. -¿Y ahora qué?-. -Si no estuviéramos en el centro de Vancouver, le sugeriría a mis hermanos que se transformaran en lobos y trataran de encontrarlo-. Si no fuera tan condenadamente nueva en esto, supongo que yo misma podría cambiar. -¿Te refieres a obtener su olor y seguir su rastro?-, preguntó Rhys mientras juntaba otra cortina y la ataba de nuevo. La vista desde estas ventanas estaba más allá de lo espectacular. El edificio pasaba por alto el agua y podíamos a corta distancia las luces en las montañas. -Sostén esto, ¿quieres?-. Rhys entregó a Tucker otro lazo de la cortina. Tucker lo complació, estaba más paciente de lo que hubiera sido. -Eso es imposible, ya lo sabes-, continuó Rhys. -¿Qué quieres decir?-, le pregunté. -No tienen olor-. -No hay olor, diantres-, me detuve dándome de patadas mentales. Niko: revisado. Tucker: siempre. Adam: revisado. Adam: revisado. Rhys: familia. Liz: lo mismo. Daffyd ... Evoqué mis recuerdos de cuando nos conocimos hace sólo unos días, cuando yo estuve en la cueva donde él había vivido durante los últimos treinta años. Recordaba el brillo, la luz y la música, pero no el olor particular del hombre. Incluso Pursell Gary tenía uno. Avancé hasta el día de hoy, al espacio más pequeño del avión, al habitáculo del taxi. Nuestro conductor olía a tierra, lo más probable era que fuera un jardinero aficionado,


un hombre al que le gustaba estar cerca de las cosas que crecen. Incluso recordé el cítrico de su gel de baño, la leve amargura por un largo día de trabajo recubriéndolo, el olor del aceite, el metal y la tela del taxi en su piel. ¿Pero de Daffyd?. Nada, ni una maldita cosa. ¿Cómo pude no haberlo notado?. -Eso es imposible-, le dije. -Él es un ser vivo. Todos tenemos un olor-. -Es Sidhe, Keira,- dijo Rhys esponjando la última cortina, satisfecho con su tarea. -Son menos humanos que nosotros. ¿Por qué piensas que no pasaría lo mismo con el olor?-. -Bueno, sí-, dijo Tucker mientras se unió a Niko en el sofá. -Esto es obvio, pero nunca oí hablar que ellos no tengan olor, o que tengan la habilidad de desaparecer, que yo sepa–. Me miró. -Oye, ¿pudo haber lanzado un fuerte hechizo de glamour y salió de la cabina cuando paramos?-. -No-, dijo Niko. -Te olvidas de que yo estaba sentado muy junto a él. Cuando el taxi se desvió, él se había ido y me deslicé en el asiento. Él se había ido definitivamente antes de que se abriera cualquiera de las puertas-. -¿Crees que Daffyd llegó a Vancouver contigo simplemente para perderse en una ciudad?-, preguntó Liz. -Los Sidhe viven de la absorción de energía. Tal vez él quería ir a alguna parte donde hubiera un montón de seres humanos y de energía-. -Bueno, maldición-, dije. -Si él quería una ciudad, todo lo que tenía que hacer era viajar al sureste del Luna Salvaje y perderse en Austin o en San Antonio. ¿Por qué viajar miles de kilómetros con nosotros?. Puede que él esté haciendo algo nefasto, o por lo que sabemos, está simplemente vagando por las calles de Vancouver. Él parecía muy interesado cuando pidió venir, pero maldita sea, es un Sidhe…-. -Seelie-, dijo Rhys interrumpiéndome. -Seelie o no-, dije -en lo que a mí respecta, no son más confiables que los Sidhe de la Corte Unseelie. La única diferencia entre ambos es que la Corte Oscura es


malditamente mucho más honesta y abierta acerca de a quién van a joder, o para el caso, sólo te joden-. Rhys y Tucker se rieron, sabiendo que yo tenía razón. -Pensé que él era diferente, pero diablos, lo sabremos pronto en unos días-, les dije. -Quién sabe si esto no es una trama retorcida a largo plazo de la tribu de mi madre, o maldición, tal vez incluso de Gigi -. -Sí, claro-, resopló Tucker, relajado de nuevo en el cojín de cuero suave. Nuestra jefa del Clan anda por ahí conspirando con la gente de tu madre. ¿No te parece que ya tuvo bastante de eso, cuando ellos negociaron con nosotros tu liberación?-. -Bueno, cuando lo pones de esa manera-, sonreí. Tucker tenía razón. Ninguno de nosotros nos llevamos muy bien. Al igual que las islas británicas en los viejos tiempos, nosotros éramos muchos grupos con muchos reyes, pero sin un sólo líder, sin un gobernante que nos una. Yo no estaba segura si alguno de nosotros quería estar unido. Mi propio Clan, y supuse que los Sidhe, los vampiros, los weres y todos los demás, eran probablemente perfectamente felices tal y como estaban. Hoy en día, nadie estaba buscando un Pendragon para despertarlo y que nos condujera. Me dejé descansar en la suavidad de la silla. Rhys se sentó en un sillón a mi izquierda, con sus largas piernas estiradas y cruzadas en los tobillos, como lo hizo Liz. Al igual que Ianto, su gemelo, Rhys era alto, pero no tan alto como Tucker. Era delgado y larguirucho con esa peculiar mirada huesuda que tienen muchos celtas. Tanto él como su gemelo llevaban el pelo oscuro muy corto, a diferencia de la larga melena de Tucker. Dentro del mismo estilo casual de los Kelly, Rhys vestía pantalones vaqueros y una camiseta, el uniforme de la familia para aquellos de nosotros de la misma generación, es decir, los hijos de mi padre. Incluso el viejo y aburrido Ciprian hacía tiempo que había renunciado a la indumentaria masculina más formal y pasaba la mayor parte de su vida en pantalones vaqueros o ropa deportiva. Rhys parecía sentirse en su casa aquí en el ático, como corriendo por todo Hill Country o en los bosques de la Columbia Británica.


El edificio había sido construido por inversionistas japoneses que habían tenido que vender debido a una gran pérdida cuando el Nikkei había tocado fondo hace unos años. Mi familia adquirió todo el edificio por centavos de dólar canadiense. Ciprian, quien era mi hermano mayor y nuestro genio financiero, se enteró de la venta y antes de que Gigi pudiera decir que sí, había arrebatado el lugar, y se presentó a ella con el hecho consumado y un increíble pedazo de tierra en el que hacer pie en el centro de Vancouver y que pronto sería un área vibrante. Gigi se había enamorado de la construcción y de inmediato puso a su equipo a ocuparse de la actualización de la estructura, la decoración de interiores y a establecer las defensas. Esta era una de las varias residencias de propiedad de nuestra familia, todo debido al lector voraz de Ciprian, que leía las publicaciones de la industria. Yo estaba bastante segura de que cada vez que él compraba una propiedad, tenía un orgasmo. Para ser justa, la contabilidad y las finanzas corrían por su ser y era condenadamente bueno. A través de los siglos, él había acrecentado el trust familiar hasta convertirlo en un gigante que continuaba aumentando su valor. Yo sabía que ni uno de nosotros, salvo el mismo Ciprian y tal vez Gigi, tenía la menor idea de la magnitud de las explotaciones comerciales de los Kelly. Yo no quería saberlo en realidad, pero tenía la sospecha de que recibiría las lecciones. La mayoría de los apartamentos en este edificio se vendería por no menos de dos a cuatro millones en el mercado de gran lujo en una ciudad donde muchas residencias de lujo eran compradas con el dinero con sede en Singapur. Pero el ático, oh, de hecho, esa era la joya. Si no fuera por el hecho de que yo había hecho mi casa en Texas y preferiría estar en ella, la idea de mudarme a Canadá me habría angustiado menos con esta joya de apartamento para vivir. El ático consistía en cinco habitaciones con baño privado, un medio baño para visitas y una sala de estar de planta abierta y un comedor con un jardín en la azotea. Si yo tenía que venir y vivir cerca de la familia, yo accedería a hacerlo en este lugar. Con algunas modificaciones, Adam también podría vivir aquí. Tendríamos que mantener bajas las cortinas opacas en forma permanente o modificar los vidrios polarizados de alguna manera.


Miré a Rhys. -Gracias por el esfuerzo hermano-, le dije a Rhys. –El vidrio es muy poco saludable para los no-muertos que están entre nosotros-. Por la mañana, el lugar se llena de la luz solar. Me di cuenta del tipo de cortinas que Rhys había colgado en todas las ventanas. No permitían de ningún modo el paso de la luz, eran caras pero bien valían la pena. Gracias a ella Niko puede andar en libertad por el ático y no tendría que estar encerrado en uno de los baños... ahora que lo pienso, la mayoría de los baños tenían ventanas también, sólo que no desde el suelo hasta el techo. Era una buena cosa que Rhys hubiera pensado en ello antes. Lo que me hizo pensar... ¿cómo demonios él había sabido que tendríamos a un vampiro en el remolque?.


Capitulo 11


-¿Qué es lo que pasó para que tengas esas cortinas a la mano, Rhys?. ¿O es que tienes que hacer un viaje especial?. No imagino que se pueda conseguir cortinas de encargo en un par de horas, ni siquiera por un Kelly.- Ninguna de las paredes de ventanas en el ático era de tamaño estándar. -¿Cómo sabías que las necesitarías de todos modos?.Yo no te llamé y no eres clarividente-. Rhys se encogió de hombros. -Nunca sabes lo que vas a encontrar a la mano por aquí-, respondió. -A veces es caviar, a veces cortinas de oscurecimiento- Nos miró a los tres. -Papá me llamó. Me dijo que vendrías y que lograra tener las cosas listas.-Oh, tú eres el hermano del que Isabel habló.-¿Eh, qué?-Isabel. Cuando hablé con ella y papá en el teléfono. Ella dijo que Gigi había puesto al tanto de todo a mi hermano. Pensé que estaba hablando de Tucker-. -Oh, sí lo hizo. Gigi me dijo que pusiera mi culo en Vancouver y cuidara de las cosas. Francamente, yo estaba a punto de tener algún tipo de grave fiebre claustrofóbica-, dijo Rhys. Se pasó una mano por su pelo y se tumbó aún más. Gigi nos tuvo puliendo con saliva el lugar durante las pasadas semanas. Me alegré de conseguir un descanso-. -¿En cambio vienes aquí y juegas a Susy el ama de casa?-, pregunté. -¿Qué hace Gigi de todos modos, está preparándose para todos esos invitados?-. Rhys me miró con sorpresa. -¿Invitados?. Seguramente bromeas hermana mía-, dijo él. -¿Desde cuándo alguna vez Gigi se preparó tanto para meros invitados?. Además, no sé nada sobre invitados.-Pensé que...-, fruncí el ceño, tratando de recordar lo que el agente de aduanas había dicho. -¿Liz, refresca mi memoria, no dijo Ben algo sobre Kellys llegando en un avión azul?-.


-Oh, sí-, dijo ella –Eso suena como que eran los primos que viven fuera de la ciudad. Han habido algunos que han salido y entrado en los días pasados. Pero tú sabes que Rhys se refería a que la preparación y los atavíos eran para ti. Nuestra intrépida líder ha tenido a toda la banda en la residencia corriendo como si esperáramos a la realeza… Oh…. Espera…-. Ella agachó la cabeza y sonrió. -Creo que somos una especie de realeza-. Rodé mis ojos y agité una mano en una mala imitación de la Reina Elizabeth II. ¿Debo practicar el saludo real?-. Tucker se echó a reír. -Pienso que tu saludo podría ser algo diferente, Keira.- Él comenzó a levantar un par de dedos y Niko agarró su mano. -Ustedes son unos niños-, respondió él. - ¿Tu líder se toma molestias especiales para darte la bienvenida como su heredera y tú te burlas?-. -Niko, por favor-, le dije. -Es tan ridículo. Lo siento, pero no quiero ninguna pompa ni circunstancia. Prefiero hacer esto en silencio-. Preferiría no hacerlo en absoluto. Él asintió. -Tal vez tienes razón-, dijo. -Yo no sé si esto es habitual. Supongo que no lo es por sus respuestas-. Rhys y Tucker se miraron entre sí. -No tengo ni idea-, dijo Rhys. -Ha pasado un tiempo demasiado largo, ninguno de nosotros estaba vivo cuando Gigi tomó el trono, y mucho menos cuando cambió-, argumentó Liz. -Las costumbres pueden perderse en las brumas del tiempo, o lo que sea, pero vamos, tiene sentido. No es que el heredero de los Kelly sea el primogénito o incluso quien saca una espada de una piedra, ¿eh?. Probablemente hay algún tipo de ceremonia de reconocimiento oficial-. -Sí, al igual que la princesa bebé en ���La Bella Durmiente‖-, dije con cansancio. Hacemos un gran alboroto y alguien va a maldecir al homenajeado, o sea a mí. Eso es todo lo que necesito-. Me incorporé de repente y me senté con la espalda


recta. -Maldición, ¿crees que Gideon fue maldecido?. ¿Pudo haber sido eso lo que pasó?-. Tucker se quedó pensativo. -No me sorprendería. Si él siguió incursionando en las artes oscuras y molestó a alguien…-. -Y ese alguien... o algunos... podrían haber puesto una maldición sobre él-, terminé por él. -Bueno, sí.-Probablemente esa sea una idea no demasiado alejada de la realidad-, dijo Rhys. -Yo no lo vi, pero...-¿Una maldición de muerte?- preguntó Niko. -¿Es eso posible entre su gente?-Sí, si tú realmente lo quieres-, dije. -La mayoría de nuestra gente no muere hasta que están listos para ello. Entonces, alguien como yo, una acompañante, les ayuda a cruzar… de forma voluntaria. Con la ayuda de drogas y algunos hechizos, dejan atrás sus cuerpos y sus espíritus. Una maldición de muerte es casi lo mismo, pero involuntaria. Se necesita una gran cantidad de poder, una inmensa cantidad de malas intenciones, y francamente, algo de debilidad por parte de los maldecidos. Sin embargo, Gideon no es débil-. Lejos de ello, pensé recordando. Él siempre había sido más fuerte que yo, sabio y poderoso. Yo había sido capaz de hacer las pequeñas cosas caseras, trabajar como acompañante, pero eso era todo. Nosotros dos éramos pre-cambiados y nuestras capacidades eran limitadas pero él era capaz de trabajar la magia más fuerte que yo. -Es arrogante-, dijo Tucker. -La arrogancia es su propio tipo de debilidad-. Niko y Rhys asintieron en acuerdo con el comentario de Tucker. -No he conocido al hombre-, dijo Niko. -Pero me he dado cuenta de que es verdad-. Estuve a punto de echarme a reír. Cuando yo lo conocí, hace unos pocos meses, en octubre pasado, Niko era uno de los hombres más arrogantes que nunca he


conocido. Por supuesto que se había suavizado, sobre todo después de trabar amistad con Tucker. -Me imagino que vamos a averiguar más acerca de Gideon cuando lleguemos al enclave-, dije. -En cuanto a Daffyd, me sentiría mejor sobre eso si salimos... ahora... y lo buscamos. Él estaba un poco bajo mi cuidado. Prefiero no renunciar a él sin hacer antes una búsqueda-. -Supongo que podríamos salir a dar una mirada-, dijo Tucker. -Además, todavía tenemos que comer algo-. -¿Hay alguna otra persona que conozcamos en la ciudad?-, respondió Tucker. Podríamos poner una alerta-. -Esa es una buena idea, Tucker-, le dije. Múltiples Kellys son iguales a muchos conjuntos diferentes de ojos, oídos y sentidos en la búsqueda. Rhys negó con la cabeza. -No hay mucho, excepto todos ustedes. Gigi llamó a cada uno de los de aquí para que vayan al enclave-. -¿Dónde empezamos a buscar?-, preguntó Liz. – ¿Regresamos al lugar donde él desapareció?-. -Ustedes estaban cerca de Gastown cuando él desapareció-, dijo Rhys. –Hay un par de sitios para comer que funcionan hasta muy tarde allí estos días, de modo que eso solucionará la búsqueda de comida. Nosotros podríamos vagar en aquella dirección, echar un ojo, preguntar un poco a la gente de la calle. Los Sidhe están obligados a ser bastante visibles-. -Excepto éste, tal vez-, dije mientras me puse de pie. -Es condenadamente bueno con el glamour-. Rhys me dio una mirada seria. -Keira, ¿tienes alguna otra idea de lo que sucedió?. ¿Si Daffyd dejó el coche voluntariamente?-. -Bien, si él no lo hizo, eso da una vuelta entera a las cosas.- ¿Podría esto haber sido alguna clase de convocación mediante un hechizo?. Por lo que yo sabía,


ninguno de mi propia gente podría hacer nada de aquel calibre, pero lo que yo sabía sobre los poderes de los Sidhe podría caber en la cabeza de un alfiler y tener todavía espacio para unos ángeles bailando. -¿Es eso posible, Rhys?. ¿Tú lo sabes?-. -No realmente-, dijo. -Con excepción de una o dos visitas por las Cortes hace unos años, no he estado expuesto a los Sidhe.Niko había visto a un Sidhe al menos una vez cuando era un niño pequeño. Rhys había estado presente en las Cortes cuando lo llamaron un par de veces. Liz y Tucker estaban aún más despistados. Yo había vivido entre ellos, era en parte Sidhe, pero yo no sabía nada de mí misma. No éramos precisamente un equipo experto de búsqueda de fey desaparecidos. -Bueno, yo digo hay que salir, conseguir comida y por cierto, dar alguna mirada, tal vez tengamos suerte-. Crucé los dedos mentalmente en la esperanza de que ocurriera lo último. La suerte era la última cosa que me había visitado últimamente... aunque supongo que algunos lo llamarían así. Convertirme en la heredera no era mi idea de ganar la lotería, de hecho era lo diametralmente opuesto. Me hubiera pasado felizmente el resto de mis muchos años como una cambiaformas, una curandera, una bruja del clima... lo que sea. Sin más responsabilidades más allá de mi propia casa y mi vida. Una vida aburrida, pero satisfactoria. Había encontrado a alguien que podía amar, con quien ser feliz. Una persona que no era humana y que me quería. Eso habría sido más que suficiente por ahora. Niko asintió hacia mí, con una mirada de aprobación en su rostro. -Tenemos varias horas hasta el amanecer. Todos debemos ir a buscar.Liz se estiró. -Rhys, ¿Qué coches están abajo, uno en el que quepamos los cinco?-. -No lo sé. Vamos a tener que ir a ver-.


-Deberíamos tener algo-, dije. - Por lo menos lo había la última vez que estuve aquí… lo que me recuerda. ¿Oye, Rhys, tú sabes algo sobre un cambio en las defensas?. Tucker no podía conseguir que la puerta se abriese y cuando pasamos tanto Niko como yo sentimos la barrera. Esto nunca me ha pasado antes.Rhys se pasó una mano por el pelo, frunciendo el ceño mientras pensaba. Wow, eso es raro-, dijo. -Sé que Gigi envió a alguien hace algún tiempo. Maldición, no puedo recordar exactamente cuándo, tal vez seis u ocho meses más o menos. Creo que dijo algo acerca de hacer algo de mantenimiento, así que supongo que podría haber sido eso. Sin embargo, no noté nada. ¿Liz?-. Ella negó con la cabeza. -No, ni una cosa-, dijo. –La puerta se abrió bien para mí-. -Para mí también-, dijo Rhys. -Tucker, a lo mejor tienes mal juju por juntarte con vampiros.- Rhys se agachó cuando Tucker le lanzó una pequeña almohada. -Si él está contaminado, yo también lo estoy-. Cogí la almohada, que había caído a mis pies y la puse en el sofá. -Hemos estado alrededor de los vampiros exactamente el mismo tiempo-. -Yo estaba bromeando-, se rió Rhys. -Ambos son Kellys, sólo porque te juntes con otras especies, incluso las sobrenaturales, eso precisamente no se va a quitar frotando-. -Bueno, hay algún modo posible-, dijo Liz. Los tres la miramos con idénticas expresiones interrogantes. -¿Qué quieres decir, Liz?- Preguntó Tucker. -No te entiendo-. -Hay una manera de establecer una defensa para detectar esas cosas-. -Vamos, Liz-, protestó Rhys. -Eso es un cuento de viejas. Tú no puedes recoger las auras o lo que sea de las cercanías-.


Liz se cruzó de brazos y frunció el ceño. -Se puede y yo he sido una mujer de edad durante años, Rhys ap Huw Kelly. Puedo parecer una dulce joven, pero tú y yo sabemos que soy mayor que tú y he caminado mucho por el mundo en mi tiempo. Estudié protección de defensas con la tía Cat Lee, cuando pasé un tiempo en Corea-. -¿Cómo diablos funciona eso?-, pregunté, fascinada por esta información. ¿Yo había recogido el aura de Adam?. ¿Su esencia?. ¿Qué?. -De esa parte, no estoy segura-, dijo Liz. -Pero sí sé que las parejas o familias que han estado juntas mucho tiempo tienden a recoger las características de los otros. Ya sabes, es como pasa con los seres humanos que han estado casados desde hace mucho tiempo y tienden a comenzar a parecerse entre sí-. -Sí-. Contesté, pero mis dos hermanos y Niko parecían estar de acuerdo, también. -Sólo hemos estado juntos unos pocos meses-, dijo Tucker. -Menos de un año, de hecho. Seguramente no puede ser así de rápido, en especial con… especialmente con nuestras vidas-. -No estoy tan segura de que tenga algo que ver con el tiempo, pero sí con la intensidad-, explicó Liz. Ella nos dio a cada uno una mirada calculadora. Traté de vernos a nosotros tres a través de los ojos de ella. Niko y Tucker estuvieron prácticamente unidos en la cadera. Si yo me concentrara en los dos, casi podría ver sus armonías entretejidas. En cuanto a mí, resonaba con la ausencia de mi propio vampiro y era una recién Cambiada, con el poder palpitando sólo bajo el umbral de conciencia, esperando a ser usado. Enhebrada entre las hebras ―Kelly‖ había otra cinta de energía, teñida de un oscuro púrpura, con la fragancia de una especia … seca y acre… rica, en la noche almizclada. -Maldita sea, Liz-, dije. -Puedo ver lo que quieres decir. Está ahí, justo debajo de…-. Me acerqué a Niko y Tucker, como si tratara de tocar las bandas de energía alrededor de ellos, tan similares a las mías que aún no estaban acabadas.


-Guau, es verdad-, dijo Rhys, su voz ya no era divertida. -Cuando uno se concentra, en cierto modo también lo veo. La energía. Tú eres muy poderosa, Keira-. Dejé que la concentración se fuera, la energía desapareció de nuevo en el aire. A pesar de ello, todavía se sentía allí, esperando. -¿Buenos genes?-, Bromeé, tratando de aligerar la situación. ¿Cómo me sentía exactamente con este terrible poder, ahora casi a mi disposición?. Sabía que había estado suprimiéndolo conscientemente desde el Cambio, soltándolo solamente cuando cambiaba y un poco ahora mismo. Tuve una cantidad descomunal de poder asentado allí, un barril de pólvora esperando la chispa adecuada, el indicio correcto. Antes de que yo dejara algo de esto suelto, realmente quería una especie de correa. -¿Entonces, supongo que el aura de Tucker o lo que sea que tenga de Niko, afectó el sensor que lo reconoce como Kelly?-, pregunté. -Tal vez-, dijo Liz. -Es muy posible. Sobre todo…-, ella hizo un gesto hacia Rhys. -Si como él dice, la protección ha sido recientemente actualizada. Si lo desean, podría tratar de sortear las defensas, a ver qué puedo averiguar. No puedo garantizar nada. Ha pasado mucho tiempo desde mi última protección. Nunca fui tan buena en eso-. -No te preocupes-, dijo Tucker. -Es bueno saber que no soy defectuoso.Niko le frunció el ceño. -Nunca.Tucker acarició la mejilla de Niko. -Dichoso tú qué piensas eso, querido-. Rhys resopló. -No me extraña que sus auras se combinaran. ¿Keira, saldremos para buscar a tu Sidhe desaparecido?. Hay muchos coches abajo. No cabremos en el coche elegante de Liz, pero tengo un vehículo todo terreno una Range Rover y es un vehículo familiar-. -Podríamos caminar-. Me puse de pie. -No está lejos.-


Tucker me miró con curiosidad. Recogí mi mochila. -Quiero caminar-. -¿En serio?. ¿Tú quieres caminar?-. Tuve la tentación de golpear a mi hermano. -Sí, en serio. No es como que no estuviera familiarizada con el concepto-. -Nunca parecías interesada en estar al aire libre….-En Texas,- le corté. -El calor, la humedad y el sudor no es lo mío. Esto es totalmente diferente-. Me fui. Por extraño que fuera para mí, mi cuerpo me dolía por la necesidad de caminar, de estirar los músculos, de estar afuera. ¿Podría ser por mi breve incursión en el mundo del lobo?. Para ser completamente honesta, Tucker tenía razón, nunca había sido aficionada al aire libre. Mi idea de un buen tiempo por lo general llegaba acompañada de cinco estrellas... de servicio, hoteles, restaurantes... o los que no tenían estrellas, pero con la participación de aperitivos, una película decente, un sofá cómodo y buena compañía. No tanto del bosque y esas cosas de picaduras de niguas. Salvo cuando Cambié, porque había encontrado la naturaleza gloriosa. Pero incluso antes de descubrir los placeres de la vida al aire libre en cuatro patas, me encantaba caminar alrededor de Vancouver en dos piernas. Es una ciudad hermosa, limpia, con poco o nada de la suciedad y la mugre tan común en muchas de las grandes ciudades de los EE.UU. Por lo demás, ah Londres era mi otro lugar predilecto favorito. -No me importa estar cerca de otros además de nosotros-, admití. -Incluso aunque sea durante un corto tiempo. Además, es más fácil mirar alrededor y hablar con la gente si no estamos en un coche-. Había estado enclaustrada en pequeñas ciudades o entre el Clan durante tanto tiempo, que sería genial caminar entre las multitudes anónimas, entre los turistas tardío de la noche que toman fotos del Gassy Jack, el reloj de vapor, parándose para mirar detenidamente las ventanas de las tiendas, siendo totalmente y completamente ignorante de aquellos de nosotros que andan entre ellos: un par de lobos, un sabueso, un demonio chupador de sangre y yo. Todos


y cada uno de nosotros era lo suficiente para suscitar el peor de los temores dentro del alma de un ser humano. En la superficie, sin embargo, sĂłlo ĂŠramos tres hombres y dos mujeres inofensivos, que parecĂ­an estar en una doble cita con beneficios.


Capitulo 12


-Ellos observan, ya sabes-. El viejo se inclinó más cerca, su voz cayó hasta ser un susurro cómplice. - Si yo fuera usted señora, tendría cuidado.Al igual que muchos otros de la reunión, él estaba vestido con las mejores galas de una persona sin hogar: un abrigo de tweed casi nuevo de alguna mezcla ligera de lana enrollada sobre sus demasiados largos pantalones de algodón negro. Los tirantes amarillos Natty, usados pero limpios, levantaban los pantalones y acentuaban su camisa marrón de estilo vaquero. Alrededor de su cuello, tenía atado un pañuelo de tela escarlata como en una parodia de Ascot. Una boina con borla estaba asentada encima de sus rizos canosos recién cortados, el gorro era rojo como una manzana. Zapatos desgastados y un traje de tres piezas que había sido una vez el orgullo de alguien, completaban la vestimenta del hombre. Obviamente, él había elegido la ropa con cuidado, cuidando de poner o quitar lo que sea necesario y asegurándose de que las cosas más o menos coincidieran. -¿Ellos?-, le pregunté más que nada por un poco de diversión. Nuestra búsqueda de mi primo desaparecido nos había dejado en el medio de una calle antes del amanecer donde la gente realizaban una ceremonia en memoria de un colega que acaba de expirar. A nuestro alrededor, unas pocas docenas de personas sin hogar se dirigían hacia un pequeño parque conocido como Plaza de la Victoria. Por lo que había oído, uno de los suyos, un hombre mayor llamado Viejo Sam había muerto hacía un par de días. Esta era su manera de rendir sus respetos. El viejo asintió y puso un dedo al lado de la nariz. -Ellos están aquí. Sólo que ellos están a nuestro alrededor, ellos no saben tanto. Ellos se ven igual que nosotros-. Confundida por sus ―Ellos‖ miré a mi alrededor y no vi nada más inusual que un encuentro improvisado de personas sin hogar de la zona, cada uno con una vela clavada en algún tipo de candelabro de fabricación casera, una escena familiar para quienes asisten a las vigilias o las han visto en la televisión. El ambiente era familiar, también, el respeto es el mismo que se ofrece para las


personas que en vida fueron memorables o para los de este tipo, un hombre cuyo verdadero nombre es desconocido y nunca será tallado en una lápida. Su vigilia nunca estará en las noticias, nunca será recordado por toda la historia fuera de las historias contadas por estos sobrevivientes. ¿Estaba mi nuevo amigo con boina un poco cerca de la locura?. Probablemente, y más que probable, algo lunático, si la ―Luna‖ era del mismo tipo de la que podría combinarse con ―Resplandor‖. Él no apestaba, pero había un ligero olor a alcohol en él, tal vez lo había tomado en memoria de su compañero perdido. Sorprendentemente, él parecía estar lo suficientemente limpio en otros aspectos, como si hubiera logrado encontrar un lugar para ducharse y afeitarse. Otra señal de gran respeto por un socio perdido... Negué con la cabeza. Yo estaba ridículamente sensiblera, dejando que mucha de la emoción de la multitud se filtrara en mí, reforcé mis escudos pero no antes de que algo en el borde de mis sentidos brillara. - ¿Qué demonios fue eso?-, me pregunté. - ¿Usted vio la luz?-. El viejo me codeó a un costado con su mano libre y se rió de alegría. -Yo lo sabía. Sabía que eras de la realeza -, dijo él. -Estoy segura de que usted no tiene idea de lo que está diciendo-. Me alejé de él con todo tipo de alarmas y campanas sonando en mi cabeza. ¿Cómo diablos podría él saber algo sobre mí?. Miré alrededor alejándome de él y de lo que había dicho. Además, la probabilidad de que este extraño supiera algo sobre mí o mi familia era casi la misma de que tuviera un romance salvaje y apasionado con el vejete sin hogar. - ¡Oh, no, lo sé!- dijo él, y una vez más, puso un dedo al lado de su nariz. Por fin recordé que Paul Newman y Robert Redford utilizan esa señal en la película El golpe. -Los vi porque una vez fui tocado... - el hombre continuó -Usted los ve porque puede-.


Di un paso atrás a otro ritmo, tratando de encontrar a mi hermano. Aunque mi visión de la noche había mejorado notablemente desde el cambio, la luz de todas las velas hacía vacilar y bailotear las sombras. No podía concentrarme. Si Tucker hubiera estado conmigo en lugar de Rhys, podría haber visto fácilmente su pelo rojo, pero la cabeza oscura de Rhys se mezclaba con demasiada facilidad con la multitud. Además era varias pulgadas más bajo que Tucker. -Él murió de un corazón roto dijo Sam.- El viejo continuaba balbuceando para mí, aunque yo pusiera una evidente actitud de ―no lo hagas‖ en mi lenguaje corporal. -Al igual que los demás. Viejos y no queridos, entonces ellos vinieron y ofrecieron paz-. -Siento escuchar eso-, murmuré y me volví a la columna. -Rhys-, grité cuando vi a mi hermano. -Por aquí, Keira-. Él agitó un brazo. - ¿Keira?-, murmuró el anciano. -Yo conozco ese nombre-. Sí, es probable que seas un gran admirador de Keira Knightley, majadero, pensé, dejando que mi frustración por los resultados infructuosos de la noche se convirtieran internamente en mal humor. Pero le dije -Mantente a salvo- al viejo focha y fui a reunirme con Rhys. -El brillante...- La voz del anciano se perdió en la multitud mientras me alejaba tan rápido como pude. - ¿Qué pasó?-. Rhys se bajó de la banca en la que había estado de pie y se acercó a mí. -Nada-, le dije antes de que pudiera terminar la pregunta. -Sólo un pobre hombre viejo con delirios de ver luces que no están realmente ahí. Creo que había demasiados de sus amigos despiertos-. No le mencioné el comentario de la realeza. No quería que las divagaciones de un borracho vagabundo me desviaran del camino para encontrar a Daffyd.


-Ah-. Rhys asintió. -Le pregunté a varias de las personas de por aquí si habían visto a alguien que se parecía a Daffyd -. - ¿Ha habido suerte?-. -Al igual que tú, nada-, dijo él. Miró a su alrededor en la reunión. -Hay mucha gente aquí, pero nada que diga Sidhe -. - ¿No vieron a nadie?-. -Por el contrario-, explicó Rhys. -Ellos han visto a demasiada gente-. - ¿Cómo?. No te entiendo-. -El festival de música popular-, dijo. -Muchos de los músicos ya están aquí, dando vueltas. Un manojo de ellos que se ven como algo salido del Renacimiento, o su interpretación del mismo. Tú sabes del tipo de cuero, botas con cordones, camisas de piratas con volados... -. - ¿Quieres decir algo así como un cruce entre una gran fantasía y la portada de una novela romántica barata?-. Sonreí ante la idea. Por supuesto, mis familiares Shide y otros fey que había visto podrían salirse con la suya y andar por ahí con ese aspecto, algo acerca de su belleza sobrenatural. Por lo demás, algunos humanos también tenían el tipo. Me había unido una vez a un grupo de universitarios que estaban dentro de la Sociedad para el Anacronismo Creativo, sólo como una broma...está bien, y por la posibilidad de ver a un tipo muy caliente que tocaba las gaitas. Se veía excepcional en falda escocesa, el tradicional kilt, incluyendo el ir sin las cosas que tradicionalmente se llevaban debajo. Varios de los hombres en el grupo local definitivamente hicieron justicia a los diversos tipos de atuendos históricos... otros no tanto. Pero fue por diversión y todos jugamos el juego. -Sí, más o menos-, dijo Rhys acordando con mi comentario de la portada. -Una de las personas con quien hablé era una trabajadora social. Ella ha estado trabajando en esta zona, aquí, cerca de West Hastings, en esos escaparates de


tiendas vacíos. Sobre todo asegurándose de que la gente estuviera bien, tuviera acceso a comida y refugio. Dijo que conocía al hombre muerto-. - ¿Fue una jugada sucia?-. Rhys negó con la cabeza. -No, ni siquiera va a tener una investigación forense. Ellos pensaron que las causas fueron sólo la vejez, la desnutrición y todas las cosas habituales que les suceden a los descartados y olvidados. Sam era un tipo bastante popular. Él cantaba-. -Por eso, el tributo-, le dije, señalando a la multitud que rápidamente dejábamos detrás nuestro mientras caminábamos. -Por eso, el tributo-, acordó Rhys. Pateó un trozo de basura con el pie, luego se inclinó para recogerlo y colocarlo en un contenedor cercano. Rhys se había convertido en la quintaesencia de Canadá. A menos que estuvieran totalmente comprometidos con la ecología, la mayoría de los hombres que conocía en América, probablemente habrían pateado el papel arrugado por un tiempo y luego lo hubiera dejado en el suelo o finalmente lo recogerían después de que se los rogara una novia o la esposa. Aunque Rhys y su gemelo Ianto pasaron gran cantidad de años en Texas, habían estado muchos años más en Canadá. Gigi había comprado una tierra en el norte hace algunas décadas, cuando Vancouver era sólo un atisbo de una ciudad, sus modestos inicios estaban lejos de la tercera ciudad más grande de Canadá en la que se había convertido. Yo no conocía los detalles, pero sin duda mi familia había adquirido los terrenos por nada, hectáreas y hectáreas de primera, porque en esos días, ¿quien en la tierra se hubiera interesado en vivir en el oeste de Canadá?. Ahora, la población seguía creciendo, al igual que en todas partes. El clima era fabuloso, con los suficientes cambios climáticos para evitar que se vuelva aburrido, y lo suficientemente cerca de la ciudad para hacerla atractiva para nuevos pobladores. Por suerte, ya que la habían conseguido temprano, había mucha tierra para vagar. Gigi se había quedado en Texas sin embargo, feliz de estar en un mismo lugar durante muchos años. Pero después hace unos años comenzó la llegada de tantos turistas y personas ajenas


a la región montañosa, había decidido levantar las estacas y moverse. Me acordé de un comentario que ella había hecho mientras hacía las maletas, poco después de que yo hubiera regresado a casa desde Inglaterra. -No es mi primera opción-, me dijo. -He comprado la tierra, porque a tus hermanos y a tu padre les gustaba tanto. Pero lo haré, es lo suficientemente aislada y no hay gente. Y probablemente no la habrá, así que básicamente compraré todo, desde la costa hasta las montañas. Además, a veces los inviernos son lo suficientemente severos como para alejar a los nuevos compradores de tierras-. Mis hermanos preferían el clima más fresco, los árboles altos y las montañas. No es algo que uno encuentra en Texas Hill Country, a pesar de su gran belleza. Las colinas no tienen comparación con las montañas... y no hay esquí en la nieve en el Estado de la Estrella Solitaria, un deporte del que disfrutan por igual los gemelos. Caminamos en silencio por un tiempo, cada uno envuelto en sus propios pensamientos. Ahora que ya estábamos lejos del parque, las calles regresaban al silencio de la madrugada. - ¿Viste algo brillando no mucho antes de que te encontrara, un destello de luz, tal vez?-. Me aventuré a preguntar al doblar por una calle y dirigirnos de nuevo hacia el reloj de vapor para reunirnos con Tucker y Niko. Habíamos acordado en reunirnos en este lugar antes, pensando que si nos dividíamos, podríamos cubrir más terreno. Niko y Tucker fueron en dirección hacia el otro lado de Gastown y más hacia el muelle y los hoteles. Rhys y yo fuimos a West Hastings, a través del área más turística. Hasta que no había visto al grupo reunido para la vigilia, la mayoría de las calles habían estado tan desiertas como lo estaban de ahora en adelante. A pesar de la multitud que a menudo recorría de noche esta área, la mayoría de la gente hacía tiempo que estaba en sus camas, ya sea en un hotel o en casa. Ya habíamos estado buscando por dos horas, además de nuestro breve interludio en el parque. -Un reflejo, ¿dónde?-, preguntó Rhys.


-A un lado, en el borde del parque-, dije. –Hace como quince o veinte minutos, cuando estaba hablando con el viejo... o mejor dicho, cuando él me estaba hablando. Lo capté en el extremo de mi visión... justo fuera de mi rango sensorial-. -No vi nada-, dijo Rhys. - ¿Crees que es algo para preocuparse?-. -No estoy segura le dije-, la incertidumbre me brotaba. -Pueden haber sido las llamas de las velas capturadas por una brisa o algo así. Por un segundo, pensé…-. Rhys se detuvo y me miró fijamente. - ¿Pudo haber sido Daffyd detrás del glamour-. -Yo no lo creo, sólo era un reflejo de luz-, le dije. -El viejo dijo que también lo vio, pero estaba en medio de un divague sobre, no sé, extraterrestres o algo así. Probablemente ha visto demasiados episodios de Expediente X o Stargate cuando los filmaban-. Rhys se rió y siguió caminando. - ¿Extraterrestres?. Eso es genial. Primero perdemos a uno de los brillantes y luego alguien ve a los extraterrestres-. Me detuve en seco, en medio del cruce de peatones. Un hombre en una bicicleta se desvió para evitarme. Lo miré con sorpresa, ya que no lo había visto a pesar de su equipo de luces reflexivas. -Lo siento-, dije. -Lo siento, señorita-, dijo él mientras pedaleaba junto a mí. Tuve que reír ya que en Canadá ellos se disculpan, incluso si tú eres la única culpable. -Brillante...-, me volví a mi hermano, que me hizo un gesto para que subiera de nuevo a la acera antes de que fuera atropellada por otro ciclista. Accedí y seguí pensando. -El viejo dijo algo acerca de brillante-, le dije. -No pensé que...-. -¿Pudo haber visto a Daffyd?-, dijo Rhys alarmado. -Maldita sea-. -Mierda, carajo, tenemos que volver-, le dije. -Tenemos que volver a buscarlo.-


¡Qué estúpida fui!. El tipo prácticamente me entregó a mi primo desaparecido en bandeja y yo tenía que hacer el truco de las personas tontas que ignoran las divagaciones de la gente sin hogar. - ¡Date prisa Rhys! antes de perderlo en el... -. Llegamos a la cima de la colina. La pequeña multitud de dolientes había aumentado ahora a tres veces su tamaño original. No había manera de que pudiera individualizar a un hombre de la multitud, a pesar de su boina roja.


Capitulo 13


-Hombre viejo, boina roja.- Terminé de describir al hombre a Tucker y Niko, que se habían reunido conmigo. Liz llegó a tiempo para escuchar lo último. - ¿Él sabe algo?-, me preguntó. -Tal vez-, dije y le expliqué lo que el hombre me había dicho. -Creo que tenemos que encontrarlo-. -Está bien, iremos por la derecha-, dijo Tucker -y dividimos la multitud. Rhys, ¿por qué no van tú y Keira por el otro lado?-. -Voy a ir por el medio-, dijo Liz. ¿Nos encontramos de nuevo en la parte superior de la colina en veinte minutos?-. Nos separamos y comenzamos a descender hacia la reunión, que estaba empezando a parecerse a un concierto al aire libre muy raro, con la misma energía de anticipación, pero con una multitud silenciosa como la de los espectadores en un torneo profesional de golf. La composición de la multitud era cada vez más mixta, vagabundo tras vagabundo continuaban llegando: mujeres, hombres, adolescentes, todos deambulando a través de varias capas de vestimenta, hablando entre sí en voz baja, reconociéndose unos a otros con un guiño o una sonrisa tímida. Rhys se deslizó a su alrededor, en un movimiento rápido y elegante, desapareciendo por el costado de la colina detrás la multitud. Continué en mi lado, mirando las cabezas de la gente, mirando en la oscuridad con la esperanza de captar la visión de la boina roja. Si me hubiera dado cuenta antes, podría haber intentado usar un talento que probablemente yo ya poseía: la impresión. No lo había pensado antes, sobre todo porque nunca se me ocurrió que podía intentarlo. Yo había visto hacerlo en varias ocasiones, cuando uno de mis primos en Montreal se lo mostraba a una nueva conquista. Él podía imprimir cualquier cosa o persona en sus sentidos, una especie de imagen instantánea digital de algo en todos sus aspectos, que creaba un recuerdo perfecto, y luego la capacidad de seguir a ese objeto o persona dentro de un radio determinado. Un relámpago rápido abría


los sentidos, le daba la clave a mi memoria y boom, ahí estaba. La boina roja podría haber aparecido justo donde estaba. Si yo hubiera impreso al viejo, esta búsqueda sólo habría tomado unos pocos minutos. En retrospectiva debí hacer precisamente eso, así que continué mi búsqueda a la antigua usanza. Un trémulo destello capturó el borde de mi visión y volví la cabeza sólo para ver a una pequeña mujer de edad avanzada decidida a caminar hasta el centro de la multitud, sus manos sujetaban la empuñadura de goma de su bastón de aluminio. Había sido nada más que un reflejo del metal. Hubo otro reflejo del otro lado. Una vez más, cuando me volví para mirar, no había nada. Me froté los ojos. Tal vez estaba cansada. Traté de seguir caminando con la gente. No era una multitud densa, sino que estaba dispersa. Todavía estaba oscuro en algunos lugares, las farolas de la calle, aunque eran potentes, no podían iluminar todo el lugar. Exploré las cabezas de las personas, con la esperanza de que un destello de color rojo apareciera. Otro reflejo, lejos delante de mí. Miré, pero sólo vi a un hombre encendiendo una vela. Tal vez si yo extendía mis sentidos un poco... Enfoqué mi atención, respirando profundamente varias veces para concentrarme. Tuve que hacer esto con cuidado y no perder el control. Con excepción de cuando toqué antes a Niko, no había intentado esto desde mi cambio. Los débiles destellos se burlaban de mí otra vez. Los ignoré. A mí alrededor, el zumbido de las voces y la conversación empezó a desvanecerse. Mi piel se estremeció, la ligera brisa resbalaba a través de mis manos, y mi cara. Me sentí triste de repente, una sensación de pérdida y resignación ante el destino, más allá de mi alcance. Cuando traté de extenderme más, una lágrima cayó por mi mejilla. La alejé parpadeando, tratando de blindarme. Algunas personas estaban cantando canciones de despedida, otras llorando en silencio, otros leían sombríamente pasajes de un libro usado de oraciones o simplemente de un libro de poesía. La mayoría se reunieron en pequeños subgrupos, casi todo el mundo con una vela, una linterna o un Zippo


sosteniéndolo frente a ellos. Yo casi esperaba que la gente comenzara a recitar y cantar ―Kumbaya‖. No parecía haber ni rima o razón para la locura, no había actuaciones organizadas, ni todas las palabras eran cantadas o habladas al mismo tiempo, cada persona marcha a su propio ritmo. Por extraño que parezca, funcionaba. Ninguna persona hablaba o cantaba por encima de otro, podías pasar de un pequeño grupo a otro grupo y capturabas fragmentos de cánticos, de lamentos, fragmentos de poesía y versículos apropiados de la Biblia. Incluso podría jurar que oí a alguien citando anuncios. Quería detener la confusión, silenciar todo y concentrarme en recoger cualquier ubicación de la boina roja o cualquier indicio de Daffyd. Pero había demasiados sonidos y sentimientos. Mis habilidades sensoriales se sentían como los poderosos motores de un coche deportivo italiano, pero ahora mismo, mi cuerpo no era más que un híbrido japonés. Podría desatar la energía, pero sería demasiado fácil perderse en lo que ahora me parecía una cacofonía, como una grabación de una brillante sinfonía que se toca en un nivel demasiado agudo y sobrecompensado y que se convierte en nada más que ruido discordante, con toda la melodía y la música superada por la sobrecarga- estática, si se quiere explicar mejor Tenía que concentrarme. El sonido se transformó en ruido blanco, en música otra vez... no, era más un canto, ¿no?. Por un momento, podría haber jurado que sonaba como la música de… Amordacé un olor callejero que asaltó mi nariz, no estaba tan cerca, pero era de alguien que no estaba más que a pocos metros de distancia. Obligándome a ignorar los olores y la sensación pesada de tristeza que me atravesaba en ondas, capté una pista de una fresca y verde plateada luz brillante… Un sonido persistente rompió mi concentración. Busqué el teléfono en mi bolsillo. Sin mirar a la pantalla, lo abrí.


-Lo encontramos-, dijo Tucker, con una nota de triunfo en su voz. -Nosotros vamos a encontrarte en la parte superior de la colina, en esa cosa del monumento a los caídos en la guerra. Liz fue a buscar un poco más en el otro lado de la calle-. -El Cenotafio de la Plaza de la Victoria -, le dije corrigiéndolo y suspirando de alivio fui a reunirme con ellos. -Pobre Sam-, sollozaba el viejo. -Lo conozco desde hace años, ya saben. Él era mi amigo-. -Les dice que conoce a Sam, desde que eran casi niños. Cuando fueron expulsados de las casas de sus respectivas familias-, explicó Tucker. - ¿Usted ha estado en la calle tanto tiempo?-, dijo Rhys con asombro. Las personas sin hogar no eran una condición familiar para los Kellys. No importa nuestro estatus o nuestro lugar en la familia extremadamente extendida, en cualquier parte donde un grupo de Kellys vivieran, habría una casa, alimento y cuidarían de nosotros. La borla de su gorro iba hacia atrás y hacia adelante al hablar, asentía con la cabeza rápidamente. –Hemos estado por aquí por un largo tiempo-, dijo. -Pobre Sam y yo. Tiempos difíciles, tiempos dulces. Dicen que se fue en el sueño, creo. Soñando de nuevo, supongo. El hermoso sueño-. El hombre suspiró, un dramático gesto nació de la narración. Una mirada perpleja en el rostro mostraba que él comenzaba a perderse en sus pensamientos. Ahogué mi irritación por sus divagaciones y luché contra mi impulso inicial de decirle algo para apurarlo. Tenía que tratarlo con amabilidad, y conseguir que nos dijera lo que recordaba. Puse una mano hacia afuera, tocando su brazo en un gesto de amistad y reforcé mis escudos mientras lo hacía, como medida de precaución. -Siento lo de su amigo, Les-, le dije. - ¿Podría tal vez decirnos si ha visto a mi primo?. ¿Al que estamos buscando? -.


El hombre rápidamente se quitó la boina y la retorció en sus manos y me hizo una reverencia. -Mi señora, me disculpo. Soy un hombre de edad que se distrae con facilidad. Por favor, perdóneme-. -No se preocupe, Les - me apresuré a tranquilizarlo. -Nosotros entendemos.-El que brilla...-, empezó, pero se detuvo cuando Niko lanzó un audible suspiró. Visiblemente más pálido de lo normal se agarró el brazo de Tucker y su boca se cerró manteniendo los labios apretados. Les, esperó un momento y luego cuando ninguno de los dos dijo nada, continuó. -Era alto, de modo hermoso, todo vestido de negro. Él brillaba en la noche. Pensé que había llegado a causa de los sueños de Sam. Soñaba con ángeles, mucho, Sam lo hacía-, dijo Les. -Casi todas las noches recientemente. Al principio pensé que el hombre era alguien que Sam conocía, y estaba aquí para rendirle homenaje. Era como un ángel oscuro todo luz y belleza, pero con ropa de color negro–. -Daffyd-, le dije a mis hermanos. -Tiene que ser él, ¿Dónde lo ha visto?-. - ¿Es parte de su séquito de ángeles entonces?-, preguntó él. - ¿Séquito?-. Les asintió con entusiasmo. -Usted es obviamente una reina, mi señora. Usted debe tener su séquito. Usted tiene a esta bestia fuerte de aquí-, señaló a Tucker. -Y al caminante nocturno y la bestia más pequeña-. Les arrugó el rostro. -Se lo dije. Realeza le dije, y tenía razón-. Agarré el brazo de Rhys y me quedé estupefacta. ¿Cómo pudo este hombre humano reconocernos?. Yo no era una reina, pero gracias a mi retorcida genealogía, yo era la heredera al equivalente de un trono del Clan y, a pesar de que odiaba la conexión, tenía sangre real Sidhe. La prima de mi madre era la reina de la Corte Seelie, mi madre era su envidiada presunta heredera que gobernaba una corte menor por su propio derecho y yo era la única hija de mi


madre. Y él sabía lo que decía cuando llamó a Tucker y Rhys como bestias y a Niko como una criatura de la noche. ¿Cómo podía ser posible?. -Veo cosas-, dijo Les, con el rostro una vez más relajado y una suave sonrisa regresando. -Supongo que usted hace eso -, dijo Tucker, con su voz suave cuando puso la mano en el hombro del viejo. - ¿Tal vez usted nos pueda decir dónde es que vio al ángel oscuro?-. Les se dirigió a la banca del autobús. El hombre se sentó y frunció el ceño mientras recogía un hilo suelto de la tela que se había quitado del cuello y ahora tenía en sus manos. -No recuerdo-, dijo en voz baja. -Traté y traté, pero no…-. Les cerró sus ojos y se cubrió la cara con las manos, la tela revoloteaba entre los dedos como una bandera de advertencia. -Se llevaron el alma de Sam-, dijo con palabras amortiguadas detrás de la tela. -Si se los digo, me van a llevar-. Miró para arriba en un movimiento repentino y me miró directamente a los ojos. -No es que yo no quiera ir con los ángeles, mi señora-, dijo. -Estoy de acuerdo con eso, lo estoy. Pero todavía no-. Su semblante serio de repente se rompió en una sonrisa enorme. -Se fue con los ángeles-, cantó. -Sam, que se acostó con todas las mujeres en el mundo que quisieron tenerlo, y había muchas de esas en los viejos tiempos. Ángeles-. Me mordí el labio, tratando de contener las palabras exasperadas. Maldita sea, primero el tipo estaba bastante coherente, y luego había descendido a una especie de estado de semi-confusión. Miré a Tucker, Niko y Rhys. Cada uno de ellos tenía la misma expresión en su rostro, probablemente un reflejo de mi propia confusión y llenos de preguntas del tipo ¿Qué hacemos después?. Yo no tenía experiencia hablando con alguien en este estado. Rhys había hablado con una trabajadora social antes, y probablemente podía localizarla, pero yo no quería traer a ningún humano en esta mezcla. ¿Cómo explicar que yo estaba tratando de encontrar a alguien que no sólo estaba perdido, sino que se desvaneció en el aire, y oh, por cierto, no ingresó legalmente en el país porque era técnicamente invisible para el agente


de aduanas cuando aterrizamos con el avión?. Oh sí, eso sería como un millar de globos de plomo. -Miren, muchachos-, les dije, tratando de mantener mi voz baja. - ¿Por qué no tomo a uno de ustedes y proseguimos la búsqueda y los otros dos pueden quedarse aquí con Les?. Tal vez se recupere un poco. Vamos a buscar por una hora y luego, si no encontramos a Daffyd, terminemos por esta noche. Tenemos que regresar al departamento al amanecer-. Tucker asintió. -Sí, suena como un plan. Niko, ve con Keira, Rhys y yo nos quedaremos aquí. Estén de vuelta aquí en una hora. Tal vez tengamos suerte, quiero decir, ¿qué difícil puede ser encontrar un brillante rubio blanco con los colores de Johnny Cash?-. -Es cierto, pero nosot…El murmullo de Les me interrumpió. -Él no era rubio-, dijo con disgusto. ¿Ustedes gente no escucharon lo que dije?-. Se puso de pie y me tendió la mano, como en actitud de súplica. -Oh, lo siento mucho, señora-, se disculpó. -No quise decirlo-. -Aceptada-, le dije. -Pero, ¿qué quiere decir con que no era rubio?-. -El hombre brillante-, respondió Les. -Tenía el pelo oscuro-.


Capitulo 14


-¿Oscuro?-, dije. -¿Estás seguro?-. Les nos dirigió una mirada de disgusto, luego bajó los ojos y se quitó la boina, apretando entre sus manos el material rojo. -Mis disculpas, pero sí. Era moreno, y vestido todo de negro-. Una sonrisa ensoñadora apareció de nuevo en la cara de Les. –Y tan, tan hermoso. Un ángel de la oscuridad. Él tomó el alma de Sam, lo hizo...dentro de su sueño-. Agité mis manos con exasperación y fui hacia la calle, lo bastante lejos para que no pudiesen oírme. Tucker, que seguramente me conocía lo suficiente bien como para ver los signos del comienzo de la furia de Keira Kelly y la monserga que vendría por la frustración, me siguió. Me detuve en el escaparate de una tienda tapado con un cartel de publicidad de cartón prensado de algún tipo de video juego. Un cartel del Festival de Música Popular colgaba a su lado. -Maldita sea, Tucker, él no para de hablar-, dije. -No vio a Daffyd. Pudo haber estado hablando acerca de un sueño alentado por el alcohol-. -Probablemente tienes razón, Keira,- convino Tucker. –Mejor volvamos de nuevo al piso. Estamos demasiado cerca del amanecer para demorarnos más tiempo-. Miré al horizonte. El cielo había comenzado a clarear sensiblemente. -Será mejor que volvamos entonces. Reúne a las tropas, ¿sí?. Me temo que si tengo que escuchar algo más del viejo Les, yo podría perderlo totalmente.Tucker saludó por encima a los demás. Rhys le dijo algo que yo no pude oír. Les le dio una inclinación de cabeza y luego dijo algo a cambio. Se volvió para irse, luego se detuvo, me miró y me hizo una profunda reverencia, con la mano en su corazón. Asentí hacia él, se volvió y se fue. -¿Por qué te llama mi señora?-, preguntó Liz cuando empezamos a caminar de vuelta al piso.


-Ni idea-, le dije.-Él comenzó a decirlo antes. Luego dijo algo acerca de mí siendo una reina-. Los ojos de Niko se estrecharon. -También sabía de nuestra naturaleza, Keira-, dijo él. -¿Sigues pensando que no es nada más que un hombre viejo soñador?-. -Tal vez el tenga el don de la visión-, dijo Rhys. – Suele suceder-. - ¿Suceder?-. Niko parecía sorprendido. -¿Cómo es eso?. Yo pensé que los seres humanos y su clan no se entremezclan, creí que no podían.Di un paso alrededor de un tiesto de cemento depositado a las afueras de una tienda. Habíamos tomado la ruta más directa, por Water Street, el corazón central de la zona turística. -No podemos-, le dije. -Pero él podría tener un rastro de sangre fae en su fondo-, dijo Rhys. -Conocí a personas en el pasado que eran de raza mixta-. Niko parecía pensativo mientras caminaba al lado de Tucker, evidentemente intentaba asimilar la noticia. Nuestro clan era biológicamente incompatible con los seres humanos pero, como dijo Rhys, varios amigos del Clan eran parte Fae y parte humanos. -Yo no era consciente de que los Sidhe podían mezclarse con los humanos-, dijo él. -Ellos no pueden-, dijo Tucker, con voz paciente. -Es complicado como el infierno, pero los Altos Sidhe de la Corte son incapaces de cruzarse con los seres humanos, al igual que nosotros. Son las hadas menores quienes pueden hacerlo.- A continuación mirando a un Niko desconcertado, él continuó. -Los brownies, selkies, phoukas y similares. Siempre han estado más cercanos en la evolución de la raza humana-. -Mmm-. Niko Frunció el ceño. -Esto es bastante complejo. Yo había pensado... –. -¿Qué pensaste querido?-, preguntó Tucker.


Niko negó con la cabeza, su pelo color rojo brilló en la luz de una ventana de la tienda cercana. Estábamos a punto de llegar a nuestro edificio. Ya era hora, también me di cuenta de que estaba empezando a amanecer. -Nada, realmente-, dijo Niko. -Sólo algo que dijo Adam una vez-. -¡Oh, maldita sea!,- exclamé y busqué mi teléfono. –Adam-. Cuatro pares de ojos me miraron cuando me detuve y comencé a presionar los números. -Me olvidé de llamarlo,- le dije. -Con todo el lío de la desaparición de Daffyd-. El teléfono sonó varias veces y saltó el buzón de voz. -Maldita sea, Adam, lo siento-, dije. -Daffyd se ha ido y tiró a un Claude Rains en nosotros, y yo perdí totalmente la noción del tiempo. ¿Si estás todavía levantado o cuando lo hagas, podrías llamarme por favor?-, terminé la conexión y dejé caer el teléfono de nuevo en mi bolsillo. -¿Claude Rains?-, preguntó Tucker. -Me pareció acertado.-Entonces, ¿cuál es el plan?-, preguntó Liz. -¿Nosotros vamos a seguir buscándolo?-. Ella agitó una mano, para indicar que no se refería a aquellos de nosotros que eran vampiros. -Creo que tenemos que reagruparnos-, le dije. -Vamos a dormir un poco y volvamos a reunirnos a primera hora de la tarde y veamos si podemos resolver algo. Si tenemos suerte, el clima en el norte se habrá despejado y a lo mejor podamos consultar con Gigi. -Y con papá-, me recordó Rhys. -Si él ya terminó con su asunto en Seattle, Isabel y él pueden venir aquí rápidamente. Es sólo un paseo en coche de tres horas-. -Si la espera en el puente no es terriblemente larga-, dijo Liz. -Es verdad-.


-Sería genial si tuviésemos más ojos para buscar-, les dije al llegar a la puerta principal del edificio. -¿Liz, te quedarás un rato, o te vas a casa?-. Ella observó a Rhys a los ojos, que le dio una amplia sonrisa y una leve inclinación de cabeza. -Creo que me quedaré-, dijo con una sonrisa. Puse mi mano sobre la puerta de acceso. Las puertas se abrieron. Rhys, Liz y yo dormimos durante horas, hasta el atardecer, y despertamos con un día gris y nublado. En la quietud de la tarde antes de que despertasen los demás, yo había intentado llamar a Bea de nuevo. Todo este correr con la familia en busca de Daffyd me estaba volviendo loca y Bea siempre había sido un gran apoyo en mi vida. Incluso ahora, con ella tan asustada de ver quién era yo bajo toda esta fachada de humanidad, confiaba en que finalmente arreglaríamos nuestra relación. Yo tenía que creer eso. Cualquier otra cosa no era aceptable. El teléfono sonó cuatro veces y saltó el buzón de voz. Dejé un breve mensaje, avisándole de la demora y que yo todavía estaba en el piso. Tal vez, sólo tal vez, ella estaría dispuesta a llamar a larga distancia, lo suficientemente lejos como para tener una conversación incómoda. Cerré bruscamente el teléfono y lo metí en el bolsillo de mis pantalones vaqueros, fui a la cocina para hacer café. -Continúa el tiempo espantoso en el norte-, dijo Liz con una taza humeante que yo había servido para ella. -He intentado llamar allí, pero no contestan-. Tomó un largo sorbo. -Me temo que tengo mucho por hacer. He recibido una llamada por un trabajo en el Valle Fraser. Algún nuevo programa de televisión. Necesitan un piloto de acrobacias durante unos días-. -¿Te vas?-. -No sé si hay algo más que pueda hacer, Keira,- dijo. –Me complace ayudarte, ¿pero sentarme a esperar o salir de nuevo y hacer lo mismo que hemos estado haciendo hasta ahora?-. Ella se encogió de hombros. -Creo que prefiero hacer este trabajo. Tendré mi teléfono. Llámame si me necesitas-.


Liz terminó su café y Rhys dijo que la acompañaría hasta su coche en el garaje. Uh, sí. ¡Como si ella pudiera perderse!. Al menos mis hermanos eran caballeros... cuando querían serlo. Me serví otra taza y me dirigí hacia la ventana. Aparté hacia atrás las cortinas que revelaron una poderosa vista para contemplar. No es que me sintiese demasiado contemplativa. Mi mente daba vueltas más rápido que un tornado en Texas. -¿Hay alguna forma de encontrar un rastro mágico?-, le pregunté a Rhys cuando volvió. -¿Hacer algún tipo de hechizo?-. -No hay varilla de zahorí para las Hadas, Keira,-, dijo Rhys. -Lo mejor que podemos hacer es seguir intentándolo-. -Maldita sea. ¿Cómo demonios se supone que debamos encontrar a Daffyd, entonces? -Podemos llamar a papá-, dijo Rhys, -y ver si tiene alguna sugerencia-. Saqué mi teléfono. –Una idea perfecta-. Marqué el número de papá. -Hola, cariño, ¿qué está pasando?-. -¿El tiempo está mejor, papá?-, le pregunté. –El teléfono suena mejor.-Sí, aclaró hace poco., pero sigue tormentoso. ¿Qué puedo hacer por ti?. No te imagino llamándome sólo para preguntar sobre el tiempo-. -Ojalá fuera tan sencillo-, murmuré. -¿Qué pasó?-. Negué con la cabeza. -Nada, papá. ¿Dónde estás?. Tenemos un problema de aquí-, y le conté. -Maldita sea, Keira- dijo él con voz divertida. -Siempre te las arreglas para meterte en líos. Todavía estamos en Seattle, pero llegaremos a Vancouver en


pocas horas. Cuelga ya, voy para allí y te ayudaré a buscar.- Mi padre se detuvo un momento. -Keira, ¿has pensado que tal vez el viejo se encontró con otro Sidhe?-. -Papá, eso es ridículo-, dije-. -No es que éste sea el corazón y el alma del viejo país. ¿Por qué estaría un Sidhe aquí en Vancouver?-. -Daffyd está ahí.-Por un motivo, papá, él vino con nosotros.- Un silencio muerto al otro extremo del teléfono. -Oh, por supuesto, lo que significa que alguien podría haber llegado aquí igual que Daffyd. No es tan extraño, cariño.-No, pero... ¿por qué otro Sidhe estaría en Vancouver?-. -Keira, tal vez ese otro Sidhe vino por la misma razón que Daffyd lo hizo-. -¿Por mí?-. Evidentemente, aunque yo estuve lenta en conseguir absorber esta pista, una vez que empecé iba progresando a alta velocidad. -Brillante, cariño. Lo tienes-, dijo papá. -Estoy seguro de que Minerva no perdió el tiempo anunciando el hecho de que ella tiene una nueva heredera. Creo que habrá una afluencia de visitantes nuevos durante estos días-. -Visitantes que están atrapados aquí en Vancouver, como nosotros-, le dije. Maldición, papá, ¿es que ella tiene que ir abriendo las puertas aunque yo no haya llegado ahí?-. Mi padre se echó a reír. -Cariño, ¿desde cuándo nuestra líder hizo las cosas de la forma más sencilla?-. -Es cierto. Oye, papá, ese hombre que murió...Les dijo que fue un ángel. ¿Crees que el Sidhe, si es que hay uno, está drenando a los seres humanos?-. -Hmm. No lo sé. Es una posibilidad. Los Sidhe rara vez se acercan a los seres humanos a menos que ellos estén desesperados. Si ellos no se dieron cuenta de la distancia...es muy posible... algunos de los más viejos todavía no están


acostumbrados a las grandes distancias en el nuevo mundo... es posible que no esté preparado. Si este Sidhe está suelto en la ciudad, todas las innovaciones modernas y el metal pueden hacerle daño, drenando sus fuerzas. Por otra parte, tu viejo puede haber visto a alguien más. No podemos descartar esa posibilidad-. -Papá, eres lo más cercano que tengo a un experto en esa parte de mi línea de sangre-, le dije.-¿ Sabes algo acerca de que ellos tengan la capacidad de desaparecer?-. -Yo no sé acerca de la desaparición, a pesar de que vi algo raro un par de veces cuando visitaba a los familiares de tu madre. Las cosas en el País de las Hadas no son necesariamente lo que parecen, y no eran buenos respondiendo preguntas. Además, yo estaba allí sólo por una cosa-. Dioses, ¿Estaba mi padre compartiendo conmigo su pasión de la que no se lamentaba, por mi tan lejana y por lo que sabía aún viva madre?. No es algo de lo que realmente quisiese hablar. -¿Así es que nunca has visto a nadie desaparecer?-, le pregunté, tratando de mantenerlo en el tema que estábamos discutiendo. -No como tal-, dijo él. -Pero si la memoria no me falla, no es un talento que eliminaría de la lista-. -Bueno, una pregunta más, papá. ¿Sabes si hay alguna forma de hacer algún tipo de hechizo de rastreo?-. -Un hechizo de rastreo...-. Su voz se apagó. -Tal vez. ¿Tienes algo de él?-No- sacudí la cabeza de forma automática. -Él no tenía nada más que la ropa que Niko le prestó.-Eso podría funcionar-, dijo papá. -¿Has probado rastrear el aroma de Niko?. Los muchachos te pueden ayudar en eso, ya que tú no has hecho un hechizo de seguimiento antes. Es bastante simple-.


Me di una palmada en mi frente. ¿Cómo pudimos haber pasado por alto eso?, Daffyd puede no tener un olor detectable, pero la ropa de Niko sí. -No puedo creer que no pensáramos antes en eso-. -Estás cansada dulce-, dijo papá. -Habla con tus hermanos y estoy seguro de que entre los tres buscarán una forma de iniciar el seguimiento. Tú puedes que seas nueva en esto, pero tienes la capacidad dentro de ti... y los muchachos son grandes olfateadores como lobos-. -Gracias, papá.-En cualquier momento, Keira. Ustedes hagan lo que necesiten. Isabel y yo los llamaremos cuando hayamos cruzado el puente. Creo que llegaremos alrededor de las once más o menos. Deberíamos dejar Seattle cerca del atardecer..a las ocho-. -¿Por qué esperar tanto tiempo?. ¿Por qué no vienen ahora? -. -Ojalá pudiera, cariño-, dijo. -Pero tengo algo pendiente y es complicado para nosotros ir ahora. No te preocupes, vamos a estar allí antes de que te des cuenta. Esperemos que hayas localizado a tu primo para entonces-. -Sí, espero-, le dije. -Ten cuidado, Keira. Nos vemos pronto-. -Adiós, papá-. -Esto debería funcionar-, murmuró Rhys en torno a una tira de tela que rasgó de una camisa. Tucker la había traído para nosotros después de que lo había despertado de su feliz sueño con su novio vampiro. Era la camisa que Niko había llevado en el viaje, mientras estábamos dando vueltas por Vancouver. Habíamos recuperado un hechizo de rastreo y localización que Tucker pensó que podría funcionar. Funcionaba como algo secundario más que como un verdadero rastreador en sí mismo. Yo esperaba que Rhys y Tucker con su capacidad de rastreo natural ayudarían a compensar eso.


-¿Qué diablos estás haciendo con mi camisa?- Niko se dirigía a la sala de estar bostezando. -Está hecha a medida... o, mejor dicho, estaba.-La estamos usando para ayudar a localizar a Daffyd-. Tucker se levantó y palmeó a Niko en la mejilla. -No te enfades. Es por una buena causa. – -No es tu camisa la que se ha sacrificado por una causa-, se quejó Niko. Se acercó a la cortina cerrada. -No parece de noche.- Levantó la cortina viendo la usual vista de Vancouver a finales de la tarde, nublado y de un gris absoluto. Abrió la cortina, y la sujetó a los lazos. -Los visillos son suficientes-, dijo él. -Está lo suficientemente oscuro gracias a que está nublado. ¿Saldrán ahora?-Sí, yo no quiero perder más tiempo-, le dije. -Maldita sea. No puedo ir con ustedes a menos que esperen. ¿Cuándo es la puesta de sol? -. -Faltan un par de horas por lo menos- dije-. -Está bastante oscuro, sin embargo. Aunque estoy segura de que no puedes salir-. -No, no puede correr el riesgo. El clima es muy impredecible. Sólo tendré que esperar... – Lo observé mirando fijamente los pedazos de tela. -La magia-, dijo. -Es fascinante, aunque todavía un poco inquietante.-¿Inquietante?-. Me levanté y le di la tira de tela a Rhys. -En mi juventud, la magia era atemorizante, era el trabajo del diablo.Yo me reí. -No hay demonios aquí. Sólo energías para aprovechar de una manera desconocida para los seres humanos-.


-¿Crees que el hombre oscuro es un Sidhe?. ¿Podría serlo?-. La voz de Niko, aunque fuerte, todavía tenía una nota de que algo no estaba bien. Le expliqué lo que había dicho papá. -Espero no terminar como Aurora,- le dije en un intento de alivianar el ambiente. -A pesar de que no planeo probar cualquier rueca girando en el corto plazo, incluso si un hada oscura me maldice –. -¿Qué?-¿La Bella Durmiente?- Miré a Niko.-No creo que leyeses muchos cuentos de niños en el último par de siglos-. -Ah, sí- dijo -reconozco la alusión a la rueca que gira, pero no recuerdo a la princesa llamada Aurora. No sabía su nombre-. -Lo inventé-, murmuré. -No conozco el nombre de la mujer en la historia-. Rhys se echó a reír. -Dudo de que nuestra intrépida líder planee ignorar a ninguna persona, Keira-, dijo él. -Mucho menos molestar a un grupo de Shides. Además, yo no creo realmente que ellos puedan maldecir a nadie-. -No-, dije. -Deja eso a nuestra propia familia. Los Sidhe sólo roban niños y toman vidas-. Y se desvanecen en el aire, pero no lo dije en voz alta.


Capitulo 15


A medida que ascendíamos la empinada cuesta hacia West Pender, la tranquilidad del comienzo de la noche fue rota por un fuerte zumbido que fue aumentando según nos acercábamos al parque. Una multitud se estaba reuniendo, personas procedentes de todas las direcciones se dirigían hacia la Plaza de la Victoria, el mismo lugar en el que habíamos estado la noche anterior, sólo que esta vez en lugar de una vigilia, vimos una reunión personas que parecían pertenecer a ese lugar. Bandas y pequeños festivales de música se congregaban a menudo en el parque, como pequeños Woodstocks, con drogas, sexo y mucho rock and roll. Salvo que muchas de estas personas parecían más del tipo de las que escuchaban gaitas y bodhráns, más que guitarras eléctricas y baterías. Incluso podría parecer una reunión del Clan. La diferencia era que ninguna de estas personas tenía más magia de la que se puede encontrar en una canción bien cantada. No había miembros del Clan allí, aparte de tres Kellys y un vampiro. El festival de música folk había comenzado. Habíamos tomado cada uno una cinta impregnada con magia y la habíamos atado alrededor de nuestras muñecas. Según mis hermanos, el olor de la tela, realzado por el hechizo, nos debería ayudar a encontrar el rastro de Daffyd. Nos habíamos dirigido hacia el parque pensando que si el viejo Les había visto un Sidhe allí, bien podía haber otro. Tucker y Niko se detuvieron, esperando por Rhys y por mí para ponernos al día. Habíamos esperado a que anocheciera después de todo, pensando que Niko sería de más ayuda con nosotros que esperando en el apartamento. -Escuchen-, dijo Tucker en voz baja. -Algo está pasando-. Cerré mis ojos un momento para concentrarme en los sonidos. El rumor provocado por la gente desapareció cuando me concentré. Los fragmentos de una conversación me empezaron a llegar claramente. -¿Has oído…?-.


-… ellos los encontraron.… en el albergue…-¿Alguien se lo ha dicho a Rodney?-. -John está allí, a lo mejor Rodney está con él. ¿No era amigo de ellos?-. -Lo encontraron en una de las habitaciones…El sonido empezó a desvanecerse con un efecto doppler8 casi convirtiéndose en el ping, ping, ping de un grifo goteando. El pequeño cuarto estaba muy oscuro, su única ventana estaba cubierta por una manta raída, una Hudson Bay9 color crema sucio con rayas en rojo, amarillo y azul, enganchada de forma irregular a una cuerda sujeta a un par de clavos de gran tamaño. Un pequeño colchón grisáceo, cubierto por sábanas de color amarillo y verde y una almohada estrecha y andrajosa sostenía el cuerpo de un delgado y anciano hombre. Su tupido cabello canoso enmarcaba un rostro ascético. Una barba bien recortada completaba el cuadro. Sus ojos estaban cerrados en la muerte, la expresión de su rostro era serena, como si hubiese encontrado por fin la paz. No había marcas en su cuerpo. Su ropa era vieja pero limpia, no mostraba señales de sangre, ni ninguna prueba de que la violencia hubiese causado su muerte. Sin embargo, algo estaba fuera de lugar. Algo no estaba bien. Es una buena cosa que ellos me hayan llamado. Tengo que llamar al sargento y resolver esto. Sólo… -¿Keira?-. Abrí los ojos. -¿Sigues con nosotros, hermanita?-. Rhys me palmeó la mejilla y ladeó su cabeza con una mirada de preocupación en el rostro. 8

El efecto Doppler, llamado así por el austriaco Christian Andrea Doppler, es el aparente cambio de frecuencia de una

onda producido por el movimiento relativo entre la fuente, el emisor y/o el medio. 9

Hudson Bay, (tipo de manta comercializada por la Compañía de la Bahía de Hudson (HBC) en la América británica y

en Estados Unidos durante los siglos XVIII y XIX).


-Lo siento. ¿Qué pasa?-. Miré a mi alrededor. La mayor parte de la gente se había movido hacia el final de la calle, mientras que nosotros cuatro continuábamos en medio de la acera, a unos seis metros de la esquina. -Estuviste fuera durante unos minutos, hermanita-,dijo Tucker en voz baja. -¿Estás bien?-. -Sí, un poco… extraña-. Miré a mi alrededor y vi un par de bancos en la acera a mitad de la manzana. -Creo que tengo que sentarme un minuto-. No dije nada hasta que llegué al banco y me desplomé sobre él. ¿Qué diablos había pasado?. No era como las visiones que había tenido antes, era más como si hubiese estado viendo un realmente vívido programa de televisión. Tucker se sentó junto a mí y me agarró la mano. Permití que lo hiciese, aunque todavía estaba un poco asustada y no estaba segura de lo fuerte que estarían mis escudos. Él estaba bastante bien protegido, así que me relajé. -Creo que he visto algo-, comencé a decir -¿Una visión?-.Preguntó Tucker con la preocupación marcada en su voz. -Algo así-. Expliqué lo que había visto y que había sido diferente. -Todo lo que podía pensar era que tenía que volver e informar. Lo extraño es que no toqué a nadie y no olí nada peculiar… esas dos cosas eran las que me habían provocado visiones anteriormente-. -Las cosas podrían ser diferentes ahora-, dijo Niko. Se acercó y se sentó a mi izquierda, inclinándose para poder hablar en un tono más bajo. -¿Crees que tiene relación con lo que esas personas estaban hablando?-. -Podría ser. Un hombre anciano muerto en un cuarto sucio. Podría haber sido un albergue-. Me encogí de hombros. -No lo sé. Lo más cercano que he estado a un alojamiento así fue en el Days Inn una vez en el centro de Manhattan-. -¿En serio? -, Niko pareció sorprendido.


- No olvides, querido-, dijo Tucker - Keira es joven y mimada. Apuesto que para sus viajes nuestra querida matriarca, e incluso nuestro querido papá, no repararon en gastos-. Golpeé el brazo de mi hermano. -Mimada, mi culo. Ambos saben que los Kellys tenemos un montón de casas por todas partes. Me quedo en ellas y no en hoteles porque es más barato. Además, la idea de alojarme en hostales entre un montón de humanos… donde es imposible relajarse. Por supuesto que me alojo en lugares agradables-. -Exactamente-. Él me sonrió y luego miró a Rhys. -¿No dirías que está mimada?-. Rhys le devolvió la sonrisa. -Déjame fuera de esto, hermano. No pienso meterme en follones con alguien que puede ser capaz de embrujarme la semana que viene-. Les saqué la lengua a ambos. -Disfruten todo lo que puedan ahora chicos, mientras todavía no se cómo hacerlo. Pero ya aprenderé-. -Bromas aparte, Keira-, dijo Tucker, -te encuentras bien, ¿Verdad?-. Tras sus palabras, respiré hondo e hice un chequeo rápido de mi misma. Era una técnica que la tía Jane me había enseñado años atrás, pero que había perdido la costumbre de usar. No lo había necesitado hasta hacía un par de días. Tucker me la había recordado cuando regresamos de nuestra primera salida como lobos. Era una especie de chequeo de alto nivel del sistema a través de la conciencia interna, una forma rápida de saber si hay algo fuera de lugar. -Estoy bien-, respondí. -No estoy aturdida, débil o mareada. Creo que de alguna manera he sintonizado con un policía local-. -Mmm-, Tucker me miró una vez más. -Me sentiría mejor si hubieses sintonizado con alguno de nosotros. Eso sería una expresión natural del talento de los Kelly. En cuanto a esto, no estoy tan seguro-.


-Estoy bien, Tucker-, dije. -¿Podemos concentrarnos en lo que estábamos haciendo?. Podemos hablar con Isabel de esto cuando la veamos-. Él no contestó, sólo me miró. -¿Crees que fue el amigo del que Les nos habló?. ¿El tipo que viste en tu visión?, preguntó Rhys. -Quizás-, dije. -No tengo ni idea. Sin embargo, tengo la sensación, por lo que dijo Les, que él y su amigo se quedaban en una especie de refugio que tenía una fila de camas. Esto parecía una habitación individual, muy pequeña, pero individual-. -Mmm-, reflexionó Tucker mientras me estudiaba. Puso una mano sobre mi frente como un padre controlando si su hijo tiene fiebre. Traté de apartar su mano, pero no me dejó. No tenía sentido tratar de apartarme a la fuerza de mi hermano, así que lo toleré. -¿Qué estás haciendo?-. -Shhh, déjame… -. Tucker cerró los ojos y empezó a tararear algo que me sonaba vagamente familiar. Empecé a relajarme, la tranquila melodía tejió su camino en mi conciencia y me tranquilizó, como un CD de meditación que había tenido una vez. Mi respiración se hizo más profunda. Mis pensamientos comenzaron a ir a la deriva… la música, el sol, un pequeñísimo lugar que contenía las canciones que importaban. El sonido era tan agudo, una nota tan clara que podría cortar el alma. Un instrumento de viento, una brillante flauta de plata celebrando la melodía, lentamente retomó su camino hacia el interior, tocando la parte de nosotros que habíamos dado por muerta, perdida para siempre en el pantano de la culpa y la vergüenza que era nuestro pasado. Las lágrimas sobrepasaron mis párpados cerrados, llevándose con ellas cada momento de arrepentimiento; lavando un gran número de mis pecados, tanto reales como imaginarios. Me quedé sin aliento ante la perfecta belleza y morí. Con un sobresalto, volví a mi misma y de un tirón me aparté de la sujeción de Tucker y me alejé del grupo.


-¿Qué demonios fue eso?-. Exigí saber. Mi corazón aún latía con los restos de la adrenalina que no podía controlar. -Me acabo de morir, Tucker… o más bien lo sentí…-. El resto de las palabras no me salieron. No tenía ni idea como explicar lo que había experimentado. A diferencia de mis visiones anteriores, a diferencia de esa en la que yo era el policía, en esta yo había vivido, respirado y sentido a otra persona. Conocí su historia, sus pecados, sus pecadillos y un feo momento de auto recriminación que tiñó su mundo. Me convertí en otra persona durante…¿Cuánto tiempo había sido?. Tucker se levantó y se acercó a mí con las manos alzadas en un gesto tranquilizador. -Maldita sea, Keira, lo siento. Isabel me enseñó como hacerlo antes de irse. Se suponía que iba a ser una forma de relajarte, para ayudarte a recordar. Yo sólo…-. -Sí, sí, lo sé-, dije. -Sólo estabas tratando de ayudar-. Le indiqué que se apartara cuando se acercó. No estaba segura de que podría soportarlo si él me tocaba ahora. Un zumbido se transformó en los sonidos electrónicos de ―Don‘t Fear the Reaper‖. Miré hacia Rhys. -Tuve que hacerlo-, dijo él sin ni siquiera tratar de parecer inocente. Giré mis ojos. Por supuesto, él había reprogramado el tono de mi móvil con la canción de Blue Oyster Cult. Típico. Saqué el teléfono y vi que quien estaba llamando era Adam. -Hola-, contesté. -¿Dónde…?-. -Señorita Keira-. La voz en el otro extremo no era la de Adam. -Soy Lance. El señor Adam me pidió que la llamase y le dijese que ha escuchado su mensaje en el buzón de voz y se pondrá en contacto con usted muy pronto-. Su tono formal no concordaba con el Lance que conocía.


-¿Qué hizo qué?-, pregunté, sorprendida por las palabras de Lance. -¿Por qué no se molestó en llamarme él mismo?-. Hacía una semana o dos yo no me habría inmutado por esto, ya que nuestra relación había estado muy tensa. Pero todo eso había cambiado… ¿No?. Cierto que sólo habíamos tenido un par de noches juntos para mejorar las cosas, pero yo había pensado que lo estábamos consiguiendo. -Mis disculpas, señorita Keira-, dijo Lance. -Me he olvidado de explicar. El Señor Adam ha tenido que salir de viaje. Él está ilocalizable en este momento pero se pondrá en contacto con usted pronto-. -¿De viaje?. ¿Dónde?-. Mire hacia Niko, que al igual que Tucker y Rhys estaban escuchando ambos extremos de la conversación. Los tres hombres parecían tan asombrados como yo. -Me temo que no lo sé. No me lo dijo-. -¿Cuándo se fue?-. -Hace un par de horas-, contestó él. -Dejó dicho que le dijese que se contactará con usted pronto-. -Sí, bueno-. No sabía qué más decir. Era obvio que Lance no sabía nada o había recibido instrucciones de decir que no lo sabía. Votaría a favor de lo primero. Adam no parecía del tipo que confiaría en un secretario/asistente, al menos en un caso como este en el que ni siquiera se lo había dicho a Niko. Niko era su mano derecha. Sin embargo él había dejado que viniese con nosotros a Canadá. ¿Lo habría permitido si algo anduviese mal?. ¿Quizás había pasado algo de repente?-. -¿Necesita algo más, señorita Keira?-, preguntó Lance. -Supongo que no-, dije. -Gracias entonces-. Lance colgó. Cerré el teléfono. -¿Niko?-. -Estoy tan a oscuras como tú-, dijo Niko. -No me dijo nada-.


-Él no hace este tipo de cosas por capricho, ¿verdad?-. -¿Viajar?-. Él hizo una pausa como si pensara. -Es poco probable. No le gusta particularmente viajar. Sobre todo porque es difícil para nosotros hacerlo con nuestras restricciones. Tenemos que alquilar un avión-. -O tener uno propio-, dije distraída. -¿Adam no tiene un avión?-. -No en la zona-, dijo. -Tiene varios en la Unión Europea-. -Entonces realmente no lo entiendo-, dije. -¿Por qué sólo se levantó y se fue, especialmente si tú no estás allí para cubrirlo?-. Niko se frotó las cejas con un pulgar. -No lo sé y me temo que esto no es un buen presagio. Tal vez los rumores de su reciente… incapacidad… se han extendido y ha tenido que ir a encargarse de las cosas-. -¿Ocuparse de qué cosas?. ¿Con quién?. Pensé que ustedes no tenían ningún tipo de gobernante o consejo, que sus tribus eran independientes-. —Lo son Keira. Adam gobierna nuestra tribu, pero ésta es bastante grande-. Niko vaciló un momento mientras miraba a nuestro alrededor. -Tal vez deberíamos hablar de esto en un espacio menos público-. Las calles no estaban llenas, pero había un buen número de peatones disfrutando del respiro temporal que estaba dando la lluvia que había caído durante todo el día. -¿Por qué no vamos hacia allí?-. Señalé una zona apartada de la ruta principal con un par de bancos junto a un edificio de oficinas. Un pequeño camino llevaba hasta allí, no parecía que conectase con nada más que con los bancos y no había nadie más caminando por allí. El lugar probablemente era utilizado por los trabajadores durante la hora del almuerzo. -Así que cuéntanos, Niko-, dije. -¿Qué quieres decir con ―grande‖?. ¿No había sólo unos pocos puñados de vampiros en el rancho?-.


-El rancho no es el único lugar donde vive nuestra tribu, Keira. Tenemos otras ramas en el Reino Unido y en otros lugares de la UE-. -¿Ahora me lo dices?-. -No me correspondía a mí decirlo-. -¿Lo sabías tú?-. Le pregunté a Tucker, que estaba mirando a Niko. -No-, dijo él. -Nadie me dijo nada-. Niko levantó las manos. -Lo siento. Yo…-. Tocó el brazo de Tucker. -Tucker, no estoy acostumbrado a tener a nadie en quien pueda confiar nuestro…-. -¿Secreto?-. No estaba enfadada. Entendía la posición de Niko. En cuanto a Adam… Si yo conociese la extensión de las posesiones de los Kelly, todas las complicadas maquinaciones políticas, los aliados, los tratados y obligaciones, ¿Las compartiría con Adam?. Un pensamiento me sacudió. Como heredera de los Kelly, probablemente se esperaba que aprendiese toda esa mierda. Maldita sea. —Mira, este no es el momento ni el lugar para esta conversación-, dije. -Adam y lo que sea que esté haciendo tendrán que esperar. Estamos aquí por una razón-. Tiré del brazo de Rhys. -¿Seguimos buscando?-. Rhys asintió, su mirada incómoda se movía expectante entre nosotros. -Niko y Tucker, ¿Por qué no se dirigen hacia el este y el sur?. Nosotros nos dirigiremos hacia el oeste y el norte a ver que encontramos. Si sienten cualquier cosa, llámennos. ¿Nos encontramos aquí en una hora?-. Todos asintieron. -Una vez más a la brecha10-, dije.

10

Once more unto the breach. Famosa frase perteneciente a la obra de Shakespeare Enrique V. Con ella el rey Enrique

alecciona a los soldados para que ataquen las murallas de la ciudad de Harfleur .


Capitulo 16


Caminábamos de vuelta al edificio, sin haber encontrado nada ni a nadie ni remotamente Sidhe. Un montón de personas con similar aspecto daban vueltas por el festival de música que a las 10.00 p.m. estaba en su apogeo, pero no había nadie mágico aparte de nosotros mismos. Nos reunimos alrededor de las 3 a.m. En un punto de la búsqueda, papá llamó y nos dijo que se retrasaba de nuevo. Isabel y él no podían llegar a Vancouver al menos hasta mañana. -Estoy empezando a creer que estamos dando vueltas en círculos-, dije mientras pulsaba el botón del departamento en el ascensor. -Tal vez no lo parezca pero Daffyd no sólo es mayor, él es por lo menos de la misma edad de ustedes dos-. Hice una mueca hacia Tucker y Rhys.- Si él eligió no ser encontrado, pues que así sea-. - Él es lo suficientemente grande y es lo suficientemente viejo-, dijo Tucker. -Yo pienso que tal vez Keira tiene razón. Debemos dejarlo estar-. - Estoy de acuerdo con eso-, dijo Rhys. -Hemos hecho todo lo posible...a menos que llamemos a la caballería-. -Oh sí-, dije. - ¿Y qué le vamos a decir exactamente a la Real Policía Montada de Canadá?. Hey, hemos perdido un hada-. Salí del ascensor cuando se abrió la puerta del penthouse. -¿Qué demonios estás haciendo aquí?-. Detrás mío, Rhys se reía a carcajadas. - No estoy seguro si la policía montada se sentiría apropia....-. Adam Walker estaba adentro en la sala, como si le perteneciera. Parpadeé y sacudí la cabeza, esa fue la respuesta a mi pregunta. Adam todavía podía escudarse de mí. Yo no había sentido su presencia. -Keira.No, las visiones no tienden a sonar como si estuvieran en la misma habitación que yo. Sin mirar a los otros caminé hacia el interior del apartamento y empujé a Adam al pasar. Mis hermanos y Niko seguían detrás de mí, todos sin decir ni una palabra.


Me detuve cuando llegué al centro del apartamento. -Adam, no estoy segura de entender esto-, dije girándome hacia él. - Lance llamó....-. -Sí, yo se lo pedí-, dijo. - Te quería sorprender-. -Pues funcionó-. Extendí mis manos.-¿Pero cómo es que tú..?-. Niko tomó la palabra. Sí, ¿De hecho, cómo es que estás...…?-. -Aquí -, terminé yo, mirando fijamente a Niko. -En Vancouver-. Rhys frunció el ceño - ¿Cómo te metiste al edificio?.-Puedo explicarlo todo. ¿Nos sentamos?-, dijo Adam y siguió caminando hacia el salón principal. -Siento mucho aparecer así de repente, Keira, Nicolai, Tucker-. Se inclinó hacia Rhys. – Supongo que eres otro ¿Kelly?-. -Mi hermano Rhys-, dije y me senté en uno de los sofás. Adam se sentó a mi lado. Niko y Tucker se sentaron en el sofá opuesto. Rhys escogió sentarse en el brazo del sofá al lado de Niko. Era curioso que flanqueara a Niko, se suponía que debería hacerlo conmigo. No era que me importara, podía manejar lo extraño, cualquiera sea la razón que Adam tuvo para presentarse sin previo aviso. Adam tomó mi mano. Fui incapaz de reprimir la electricidad que venía con su toque, la energía se estabilizó y ocupó su lugar. No me había dado cuenta de lo que me estaba perdiendo. Inmediatamente, me sentí más tranquila, menos inestable. Maldición. Estaba reaccionando como si no nos hubiéramos visto en semanas en lugar de días. Liz tenía razón acerca del vínculo de energía o lo que fuera. - Te extrañaba, Keira-, dijo él, dejando caer su voz a ese tono de chocolate derretido que yo conocía tan bien. -Después de que te fuiste, algo cambió en mi corazón. Me apresuré a terminar algunos negocios y luego alquilé un avión-. - ¿Y no te diste cuenta antes de que me fuera?-, quité mi mano de la suya, no quería que su toque me distrajera. Oh, sarcasmo como te extrañé.


Adam me sonrío, él sabía que escondía mi alegría y mi confusión en mi usual actitud sarcástica. - He sido un estúpido-, admitió él. -Dejé que mi sentido de la responsabilidad se sobrepusiera a lo que yo sabía que estaba bien-. Ahí estaba de nuevo esa palabra ―responsabilidad‖, la causa de que algunas veces las personas equilibradas y sanas hicieran cosas insensatas...Como dejar a tu novia de cara a su incierto futuro, para que lo resolviera por sí misma, ya que te tenías que quedar para ser ―responsable‖. No era de extrañar que yo no quisiera particularmente conocer a qué nuevas ―responsabilidades‖ tendría que enfrentarme. -Un cambio en el corazón-. La voz de Niko estaba llena de sarcasmo, tan colorido como el mío. Excepto que no estaba respaldado por la alegría, si no por la sospecha. ¿Que sabía o sospechaba Niko que yo no?. La cara de Adam permaneció neutral mientras lo consideraba por unos segundos.- Sí-, dijo con su voz tan inexpresiva como su cara. -Cambié mi mente.- ¿Y la tribu?-, presionó Niko. -Todo esté bien, Nikolai-, insistió Adam.- Sabes que de otra forma no los dejaría-. -Entonces te hago la misma pregunta que Keira-, dijo Niko. -¿Por qué ahora y no hace dos días?-. Adam no dijo nada, pero continuó mirando a Niko con su mirada neutral de ―Yo soy el rey‖, sin desafío, recordándole que no importa que pasara, él era el líder y su palabra era ley. El silencio de Adam continuó, Adam miraba fijamente a Niko y éste le retribuía la mirada. El resto de nosotros nos quedamos quietos. Ninguno quería estar en medio de una lucha de vampiros, de hecho, yo he estado ahí. Y no era algo que me interesara hacer de nuevo. Los segundos se alargaron a minutos. Detrás de mí el tic tac del reloj era el único sonido además de nuestras respiraciones.


- Uh, Adam....¿Cómo supiste exactamente dónde estábamos?.- Finalmente Rhys rompió la tensión. No repitió la pregunta anterior. Rhys tenía un punto. Nunca le dije a Adam la ubicación del condominio. Cuando le dejé el mensaje de voz, solamente le dije que estábamos varados en Vancouver por causa del clima y que nos quedaríamos en el apartamento de los Kelly. Ni el departamento del ático ni el edificio estaban en la guía bajo el nombre de los Kelly, pero sí bajo el de una de nuestras compañías. No sé cual, Ciprian era quien guardaba la información y francamente nunca me habían interesado los detalles. Adam parpadeó y sonrió a Rhys. -Tu padre me lo dijo-. -¿Qué dijiste?-. Me giré en mi silla para mirarlo directamente. -¿Hablaste con papá?. ¿Cuándo?.¿Cómo supiste como hablar con él?-. Adam se relajó en el sofá, era la imagen de la confianza. -Tu padre se mantuvo en contacto conmigo después de la muerte de Marty, Keira. Me pidió que mantuviera un ojo en ti. Sabía que estabas más afectada de lo que te permitías mostrar-. Me levanté, caminé unos pasos y luego volví. -¿Cómo sabías lo suficiente de mi padre para mantener el contacto?-. Después de un momento, Adam respondió. -Para cuando te fuiste de Londres-, comenzó él. - Le pedí ayuda a tu líder para encontrarte. Pero entonces ya todos se habían ido a Canadá y ya no estaban en Texas.Estaba estupefacta. Cuando Adam se había presentado en Texas hizo el acto de que pensaba que yo era humana. Ahora además de decirme que él lo sabía, me estaba diciendo que conocía a mi familia. Él se sentó estudiándome en silencio, continuó después que le hice un gesto para que hablara. ¿Cómo se estaba desarrollando el juego fuera?. Yo no lo sabía, pero necesitaba escuchar el resto. -Minerva se negó a decirme dónde estabas, pero me las arreglé para comunicarme con tu padre, y él sin oponer ninguna objeción me dijo que regresaste a Texas, así fue como inicialmente te encontré en Río Seco. Entonces


murió Marty y tu padre me contactó. Desde entonces hemos hablado un par de veces. Ayer en la noche lo llamé para saber tu localización en Vancouver-. - ¿Te quedaste conmigo porque mi padre quería que tuvieras un ojo sobre mi?-. ¿Sería esto cierto?. ¿Todo lo que había pasado en los últimos seis meses estaba errado?. Creía que Adam me amaba. Luchó por mí, arriesgó su vida por mí. Ahora parecía que, por alguna bizarra razón en algún no tan aleatorio giro del destino, Adam Walker y Huw Kelly, habían sido APS (amigos por siempre) desde hacía años. Y mi maravilloso padre, en su distraída gloria había alentado a Adam a ser mi novio. - Eso no es lo que estoy diciendo, Keira-, dijo Adam con ese tono paciente que usan los adultos para hablarle a un niño enojado y que yo odiaba. Tal vez estaba enojada, pero definitivamente no era una niña. A este paso pasaría un tiempo infernal antes de que el lado suave de esta Kelly retornara. -¿Entonces qué me estás diciendo?. ¿Qué papá no tenía nada que ver con esto?-. Y por esto quiero decir nuestra relación y la parte donde él me sigue a Vancouver. Cambió de opinión después de darme razones extremadamente valiosas por las que no me acompañaba. - ¿Qué es lo que ha cambiado, Adam?. Primero me dices que no puedes venir, y unas horas después que aterrizamos apareces con una excusa lame culos-. Él empezó a interrumpir, pero yo levanté mi mano. -De ninguna manera, amigo. Estoy hablando yo en primer lugar-. Él cerró la boca y asintió, su expresión era totalmente neutral. Maldición, odiaba el hecho de que Niko y él lo hicieran tan bien. Seguro es una cosa de Vampiros. - Por mucho que me gustaría creer que soy irresistible. Dudo mucho que tomaras tu avión alquilado casi inmediatamente después de que salimos sólo por el capricho de unirte a nosotros. Algo pasó que te hizo cambiar de opinión. Mi única sospecha está en tu conversación con mi padre, un hombre que ni siquiera sabías que existía. Diablos, la primera vez que me imaginé que eras un vampiro........cuando nos reencontramos en Río Seco, actuaste como si no supieras que yo no era humana, como si no supieras nada sobre el clan. Cuando


yo intentaba explicarte sobre mi familia, pretendiste no saber nada acerca de los cambiaformas-. Negué con mi cabeza. -¿Es todo esto un juego para ti?. No entiendo nada de esto-. Miré a mis hermanos.-¿Por qué diablos ustedes me ocultaron esto?. ¿Tucker?. ¿Rhys?-. Mis hermanos se encontraban entre Adam y yo. Con una lenta sacudida de cabeza Tucker contestó. - Keira, sé tanto como tú, la primera vez que escuché sobre Adam fue cuando me contaste sobre él en Río Seco. Nunca lo mencionaste durante tu estancia en Londres-. - Me temo que todos estamos desconcertados, Adam-, dijo Niko con una nota de ira en su voz.- He sido tu segundo al mando durante más de un siglo. Compartíamos todo.... o por lo menos eso creía-. Me hundí en la silla más cercana. No podía estar en el sofá con Adam. Niko tampoco. Si alguien lo había sabido, yo habría esperado que fuera Niko. Él estaba en lo cierto, era el segundo al mando de Adam, debería saberlo todo; ese era el punto de ser el segundo. Estar a un paso en caso que cualquier cosa le sucediera a Adam, como casi ocurrió unos días atrás. -¿Ya dijeron todo?-. No se me escapó el tono irónico. Las emociones del señor vampiro neutral sangraban a través suyo. Esperamos todos en silencio a que hablara. -Primero, no hablé de mi relación con tu padre, ya que él me pidió que guardara silencio-, comenzó a decir Adam, empecé a decir algo, pero al igual que yo había hecho, levantó la mano y detuvo mis preguntas. -Por favor, dame la misma cortesía que yo te ofrecí Keira, déjame terminar. Hace tres o cuatro años, cuando nos conocimos-, dijo él. -Yo sabía que había algo sobre ti, algo sobre lo que tenía que averiguar y traté de descubrir más sobre ti, entonces me crucé con tu familia, bueno no exactamente, me reencontré con tu familia-.


-¿Reencontré?-. Chillé. La palabra escapó antes de que pudiera detenerla. La boca de Tucker se abrió y se cerró, mientras él también caía en una silla cercana. Niko frunció el ceño, las líneas de su frente se tornaron más profundas. Adam explicó. -Antes había conocido a algunos de tu familia-, dijo.-Conocí a tus padres antes de tu nacimiento-. -¿Estás diciendo que conocías a mis padres?.¿A ambos?. Oh, no me digas que es algo espeluznante y asqueroso como que me conociste en el útero y me imprimaste o alguna brutalidad así-. Le espeté. -Por todas las cosas santas, ¿realmente no me vas a decir eso, ¿no es verdad?-. -Cuando te fuiste…- Adam me miró perplejo. -¿Qué? Oh no, absolutamente no-, dijo él .-Esta no es una novela romántica para jóvenes adultos, Keira. Yo conocí a tus padres durante.... vamos a llamarlo una reunión política, antes de que fueras concebida. Y no sabía nada de cambiaformas, ninguno de los miembros de tu familia lo dejó entrever. Estaba siendo absolutamente sincero contigo con respecto a eso-. Miré con cautela sin estar segura de qué creer. -Está bien te creo, los cambiaformas.....bueno, somos conocidos por ocultar lo que somos, ¿Pero una reunión política?. Lo siento, aún me cuesta entender que sabías, después de Londres, que yo no era humana y quien era mi familia-. -Lo siento, Keira, sé que te engañé-. Adam asintió.- Pero también es cierto que no sabía que estabas pasando por el cambio hasta la primera vez que nos tocamos. No sabía que eso venía con la herencia de tu familia. Eso...me tomó por sorpresa. En cuanto a conocer a tu familia, lo sé, debería habértelo dicho, pero había implicaciones que no podrías entender-. -Políticas-, dijo Tucker con una mueca. - Creo que allí no conociste sólo a los padres de Keira, sino también a Gigi, pienso que en algo como una cumbre. ¿Representabas a los vampiros?-. Me quedé mirando a Adam, tratando de descifrar qué diría a continuación. Me dejó ver por un segundo sus ojos, antes de apartar rápidamente la mirada.


-No específicamente,- dijo después de un momento. Miró a Tucker primero directamente, después a Niko, luego a mí y después de nuevo a Tucker. -Hace algo más de treinta y ocho años, muchos líderes del mundo sobrenatural fueron convocados. No era la primera vez, pero si la más reciente. Y sí, lo fue por tu jefa del Clan- , dijo mientras él atrapó mi mirada interrogante. -Minerva Kelly hizo un llamado a todos nosotros, ya fuéramos vampiros, fey, were o cualquier persona que se considerara fuera del mundo normal. Niko se encontraba en Grecia durante ese tiempo, atendiendo algunos de nuestros negocios. Ya que no era considerado como el representante de los vampiros per se, no lo involucré a él. Una conexión distante, uno de los nuestros en la tribu de Londres, fue quien oficialmente representó a los vampiros-. Hizo una pausa y me miró antes de continuar.- Keira, Sé que debería haberte dicho esto antes…-. - He escuchado mucho esas palabras esta noche-, dije. -Pero quiero escuchar qué es lo que pasa y la razón-. - Me disculpo de nuevo-, dijo Adam.- Hay demasiadas cosas en juego.- El hizo una mueca con el involuntario juego de palabras. -Cuando tu tatara tatara abuela llamó a la cumbre, fui como un más bien reacio representante de la gente de mi padre: La Corte Unseelie-.


Capitulo 17


Me levanté del sofá, con los brazos cruzados y mi boca abierta como un pez sorprendido. Tucker y Niko, ambos chasquearon. Rhys, bendito sea, permaneció en silencio con una mirada reflexiva en su rostro. -No, no acabo de oír eso-, dije dando un paso atrás.- Absolutamente no puedes estar diciendo lo que acabamos de escuchar-. -¿Cómo, Adam…?-. Niko estrechó el brazo de Tucker, sus nudillos estaban aún más pálidos por la fuerza de su agarre. La voz le temblaba de ira. -¿Entonces eras uno de ellos?. ¿Eras uno de los que vinieron en la noche?-. La frente de Adam se llenó de surcos mientras contemplaba a Niko. -No entiendo-, dijo él. Reteniendo el aliento trataba de hablar. -Cuando yo era un niño-, dijo Niko. Tucker cerró la mano sobre Niko y le dio un apretón. La expresión del rostro de Tucker me recordó la forma en que él había mirado cuando una bravucona de la escuela nos había amenazado a Bea y a mí en la escuela primaria. Él había estado actuando en representación de mi padre entonces, ya que éste se había ido a Londres a cumplir con algún encargo de Gigi. Yo había estado durante todos mis ocho años de edad tratando de mantenerme a flote en la vida, y teniendo muchas veces miedo de los demás. La bravucona había exigido nuestros almuerzos, eran tacos hechos en casa y postres hechos por la madre de Bea. Tucker había estado en la escuela ayudando a organizar algo. Una mirada de mi gran hermano mayor y la ―Pequeña Miss Futura Ganster‖ nunca volvió a molestarnos otra vez. Incluso puede que decidiera hacerse monja. Tucker tomó el papel de protector muy en serio. Y ahora, también estaba protegiendo a Niko. -Niko estaba en un orfanato cuando era un niño pequeño-, le expliqué con mi voz dura como el acero. -Sólo recientemente recordó haber visto un Sidhe viniendo en la noche para robar los niños-.


Yo estaba tratando de explicar las emociones de Niko, pero no tenía ni idea de cómo empezar siquiera a procesar esta información yo misma. Adam, ¿Un Shide Unseelie?. La gente de mi madre, los Seelie, podían ser crueles e indiferentes, pero los Shide Unseelie no tenían en cuenta ni mucho menos a los seres humanos o— a los no humanos. No eran malignos, pero ... sí una raza más oscura. ¿Qué más ocultó él de mí y cómo yo no detecté esto antes?. ¿Cómo pude dormir…no, hacer el amor de tantas formas…yacer desnuda de tantas maneras con uno de ellos?. Había sufrido tanto como niña en la tierra de mi madre, viviendo entre los Seelie en las colinas de Gales, bajo tierra, con hambre de afecto, tenida en cuenta solamente para ser injuriada. Y Adam era Unseelie, una raza que hacía que la gente de mi madre, pareciera dulce y benévola. Me acerqué a la ventana, dando la espalda. No podía mirarlo ahora mismo. -Tú eras… Niko… yo-, reflejado en el cristal, vi a Adam ir a arrodillarse a los pies de Niko. Tomó una de sus manos en la suya. -Lo siento mucho-, susurró Adam. -Nikolai, lo siento…-. Me volví cuando Adam levantó la mano y tomó la cara de Niko. Niko lo miraba fijamente, con ojos de piedra, los músculos tensos, inmutable como solamente los muertos pueden estar. Yo miré en silencio, sosteniéndome en mi propia cólera y sensación de traición. Tucker estaba casi tan quieto como Niko, sólo una contracción de la mandíbula revelaba el estricto control de sus emociones, con un ceño en la cara estudiaba a Adam. Los dos sabíamos que Adam y Niko habían sido amantes en el pasado, estuvieron juntos por muchas décadas, incluso siglos. El suyo era un vínculo que se extendía más allá del sexo, era un juramento de sangre de vasallo, del consejero de confianza y segundo, al rey. En muchos sentidos, Adam, al no decírselo a Niko, lo traicionó más que al no decírmelo a mí. Yo era sólo su amante. Por lo que comprendí del mundo de


vampiro, Niko era más heredero de Adam que yo de Gigi ... siendo de su familia. Era más cercano que la sangre, ya que esto era voluntario. -Nunca quise ...-, dijo Adam. Bajó sus ojos y susurró -Por todo lo que sabes de mí, por todo lo que hemos sido el uno para el otro, te lo juro ... en mi propia tumba y por el juramento de sangre entre nosotros, que nunca tuve la intención de hacerte daño. Quería salvarte-. Niko dijo -¿Lo sabías?-. Su propia voz era apenas un susurro. -Cuando me encontraste más tarde, muriendo en las calles. ¿Tú sabías quién era yo?-. Adam asintió. -Lo sé desde hace años. Yo te había visto una o dos veces, pero eras demasiado joven, sin madurar. Te reconocí, pero nunca recordaba de dónde. Sólo que yo te había visto.Apreté los labios firmemente juntos, tratando de impedir que mi reacción se convirtiera en verbal. Adam había admitido acechar a Niko en su infancia, de la misma manera en que yo fui acechada. Yo no quería saltar a una conclusión, pero los hechos eran muy condenatorios. Este hombre, este vampiro/Sidhe parece que tenía el hábito de acechar a los que convertía en amantes. ¿Utilizó su glamour con nosotros?. ¿Fue esto alguna fantasía suya torcida y enferma?. ¿Cómo pude no haber sentido nada de esto?. Me agarré mis propios brazos en un esfuerzo por permanecer inmóvil, para no salir fuera de este apartamento e ir hacia el próximo autobús y correr hacia otro lugar. Por el rabillo del ojo pude ver la mano de Rhys cayendo sobre el hombro de Niko, que trataba de hacer frente a la revelación de Adam. -Te llevaste a mi mejor amigo, mi único amigo-, susurró Niko susurró, con la ira mezclada con tanta emoción que casi la podía sentir. -Y me acechabas cuando era un niño. ¿Cómo no podría ser esto malo?. ¿Cómo pudiste haber hecho esto?. Apenas podía ver el rostro de Adam, pero yo podía escuchar la emoción en su voz. -Yo también, no era más que un niño, Nikolai -, dijo él. -Tan joven, así que ... perdóname, por favor. Sólo sabía seguir a mi padre, para hacer lo que él


hacía, yo todavía era joven. No sabía que eras uno de esos muchachos. No fue sino hasta más tarde, hasta que te vi morir, que supe que debía salvarte-. Los ojos de Niko estaban mojados, las lágrimas brillaban a punto de caer. -Sin embargo, nunca me lo dijiste,- dijo él, todavía susurrando. -Y yo lo lamentaré por siempre, mi amor,- dijo Adam y dando un apretón en la mano de Niko, se inclinó hacia adelante y besó la frente de su segundo. ¿Una bendición, tal vez?. Una plegaria por el perdón, seguramente. Niko, a su vez, no se inmutó. Se mantuvo estoico, con las emociones apenas contenidas. -Tú eres mi heredero, Nikolai. No importa con quien compartes la cama, ni a quien amas, sé que siempre serás mi segundo-. Adam asintió hacia Tucker, quien después de un momento, asintió en retribución. -Tomé algunas decisiones muy lamentables cuando era joven, y más tarde, cuando me hice vampiro, me di cuenta de los errores y he trabajado para corregirlos-. Por último él giró la cabeza para mirarme.- ¿Así que vampiro?.- Finalmente dejé salir la pregunta. -¿Cómo?.¿No era suficiente ser Sidhe?-. Adam le dio una última caricia a Niko en la mejilla, luego se levantó y vino hacia mí. Involuntariamente, di un paso atrás con los brazos todavía apretados a mi alrededor. Adam abrió sus manos en una declaración universal para la comprensión. -Yo estaba contento de ser quien era-, dijo Adam. -Sin embargo mi padre, quería expandir nuestro territorio…-. Rhys interrumpió, -Tu padre. Tú dijiste que representabas a tu pueblo. ¿Quién es tu padre, Adam?-. Gracias a su alma cambiaformas, mi hermano podría haber sido un buen abogado litigante, realizando las preguntas correctas, las que mi cerebro confundido no podía formular ahora. Mi sinapsis no se ajustaba. -El rey Unseelie. Él lo sabía, incluso muchos siglos antes, que el mundo estaba cambiando. Nuevas religiones sustituían a las antiguas, la mayoría de la gente no nos reconocía fuera de las obras de teatro o de los poemas. La magia estaba muriendo, se perdía-.


-Él te vendió a los vampiros-, dijo Tucker, su voz mezclada con un gruñido subyacente. Adam sacudió la cabeza. -No vendido sino más bien negociado-, dijo Adam. Como en la cumbre a la que asistí unos años atrás, había asistido a varias anteriormente. Mi primera vez fue cuando Elizabeth acababa de convertirse en reina. Mi padre me trajo cuando mi pueblo se reunió con representantes de todas las cortes: Seelie, vampiro, were, diversos grupos fey, tu propio clan. En ese momento, y después de mucha discusión, sonaba como una buena idea casarse con los vampiros para unir a nuestros pueblos. Eso significaba que había que convertirse en uno primero-. Él me miró al terminar. -Yo no tenía ni idea de lo que eso significaba-. -¿Cuál fue el punto?-, preguntó Rhys. -Por lo que puedo recordar hacia atrás, y recuerdo ese tiempo, nada salió de esa llamada cumbre. ¿No era la idea tratar de conectar a toda nuestra gente bajo una regla o un concilio de gobernantes?-. -Fracasó-, dijo Tucker. -Nadie quería hacer concesiones-. -Pero para entonces, yo ya me había convertido en un vampiro-, dijo Adam. -Mi padre, enojado por el resultado, me expulsó entonces para que viviera con la tribu de los vampiros. Tuve que hacer mi camino entre un clan que, para todos los intentos y propósitos, despreciaba al mío-. -Parece que lo has manejado bastante bien-, dije, con una nota de sarcasmo en mi voz que había encontrado su camino de regreso. – ¿Mantuviste todo esto oculto de mí, porque ...?-. Adam me miró fijamente. -Porque yo sabía cómo te sientes sobre los Sidhe-, dijo él. -A pesar del hecho de que los de mi propia Corte no son de ninguna manera como la gente de tu madre, yo sentía que no podía compartir esta información contigo. Yo no quiero perderte-. Miró hacia Niko, cuya expresión se había suavizado un poco, -ni a ti tampoco-. -Keira.- Adam se arrodilló a mis pies, como lo había hecho con Niko. -Ustedes dos son las personas más importantes en toda mi vida. Yo estaba asustado. Y


hasta que tú entraste plenamente en tus talentos, no sabía que serías la heredera de los Kelly. Si no hubieras sido la heredera, nunca habrías tenido que conocer las ...políticas involucradas. Luego no hubo tiempo ... -. Todo lo que sabía acerca de los Sidhe luchaba con lo que sabía acerca de Adam. Estudié su rostro, tratando de averiguar qué versión de Adam creía. ¿O incluso esa no era su cara en absoluto?. Tal vez era nada más que una máscara. Había sido un actor consumado desde el momento en que nos habíamos conocido en Londres. Su actuación en Texas fue más allá de nivel del premio de la Academia. Johnny Depp era un aficionado comparado a Adam. ¿Por qué no?. Los Sidhe eran señores del engaño y él era su príncipe. Y los siglos de autopreservacion vampírica con su arte de la actuación lo habían protegido no sólo a él, sino a su tribu. Engañarme a mí tan completamente fue probablemente uno de los papeles más difíciles que él haya desempeñado nunca. Por un lado, aparte de su mentira gigantesca de no conocer mis conexiones sobrenaturales, él nunca me había mentido abiertamente en el momento que habíamos estado juntos. Cosas oculta s y equívocas sí, pero nada de importancia ... hasta ahora. Y …él tenía razón. Si yo hubiera sabido que era un Sidhe convertido en vampiro, probablemente me habría ido corriendo. ¿Continuaría con esto?. Yo no lo sabía. Él era Adam Walker. Me preocupaba por él. Lo amaba. Yo necesitaba pensar. -Tucker, Rhys-, le dije a mis hermanos, cuando un pensamiento acudió a mí. Los dos estaban ahí-, dije,-en la cumbre. ¿Conocieron a Adam entonces?-. Rhys negó con la cabeza, al igual que Tucker. -Yo nunca lo conocí-, dijo Rhys. – Ni a Tucker ni a mí se nos permitió nunca estar en ninguna de las reuniones. Estábamos allí como músculos…o algo así-.


Fruncí el ceño. -Pero ninguno de los dos están marcados,- dije. -Gigi siempre marca a sus protectores-. -¿Marcado?-, preguntó Niko, su voz era más tranquila de lo que esperaba después de todas estas revelaciones. -Cada líder elige sus propios guardias, protectores con una P mayúscula-, explicó Rhys. -Ellos entonces les dan un tatuaje especial, una marca impregnada de magia, que los obliga al jefe del clan hasta que él o ella renuncien-. Niko asintió. -Al igual que un juramento de sangre, entonces. ¿Cómo hacemos el nuestro?-. Entornó los ojos mientras miraba a Adam, quien permanecía silencioso. -Similares-, dijo Tucker. -El diseño es siempre algo especial para el jefe. Rhys y yo no estuvimos oficialmente en la cumbre, ni ninguno de los otros-, explicó. Gigi siempre nos dijo que éramos sólo músculo. Estábamos allí para simplemente mantener un ojo hacia fuera-. Él miró a Adam. -Yo nunca vi a ninguno de los de arriba. Nunca vi a Adam. Gigi nos mantuvo fuera de las conversaciones-. ¡Ah, mi tatara-tatara-abuela, siempre tramando algo!. - Así que, ahora, ¿ninguna revelación más?-, le pregunté a la sala en general. -¿Tenemos suficiente de esto por una noche?-. Quizás deberíamos retirarnos pronto-, Adam dijo. -Estoy seguro de que a Niko y Tucker les gustaría hablar a solas, como a mí me gustaría hablar con Keira-. -¿Sabes acerca de Daffyd, entonces?-, le pregunté, sin saber si quería estar a solas con Adam todavía. Adam miró a su alrededor. -Espera, me acabo de dar cuenta. Él no está con ustedes.-Sí, no tanto-, le dije lo que había sucedido. -Hemos renunciado a la búsqueda y volvimos aquí-.


-¿Has dicho desaparecido?-. Adam se quedó pensativo. -Parece que fue llamado.-¿Llamado?-, dije -Normalmente, nosotros los Sidhe no podemos sólo desaparecer. Sin embargo, si otro Sidhe más poderoso nos llama, es como si desapareciésemos de donde estamos y aparecemos en la presencia del que hizo la llamada. Tiene que haber otro Sidhe en Vancouver-. -¿Además de ti?-, preguntó Tucker con sequedad. - ¿Tal vez el ángel oscuro vestido de negro que el viejo Les vio eras tú?-. Adam frunció el ceño. -¿Quién es ese Les?. Vine aquí directamente desde el aeropuerto-, dijo. -Nunca estuve propiamente en la ciudad -. -Lo que me recuerda-, dije. -¿Cómo diablos has entrado en el edificio? Tucker no podía ni siquiera activar las puertas con las defensas reacondicionadas-. -Desde que este edificio fue protegido he tenido acceso-, dijo Adam. -¿Perdón?-. Otra cosa que yo no sabía. -Keira, yo ap…no, no quiero pasar el resto de la noche disculpándome-. Adam miró a cada uno de nosotros. -Me dieron el acceso a las defensas hace unos años-, dijo Adam. -Aunque nunca he estado aquí antes de esta noche. Tu padre me explicó esto cuando hablé con él-. Negué con la cabeza. -¿Sabes qué? Yo ni siquiera voy a molestarme en preguntar nada más,- le dije. -Esto está comenzando a ser más que ridículo.- Archivé la nueva información lejos. La próxima vez que hablara con mi padre, iba a tener una conversación muy seria. ¿Qué demonios más había estado haciendo mi familia a mis espaldas?.


-Aunque me gustaría preguntarte algo más sobre la desaparición de Daffyd-, dijo Rhys. -¿Cómo podría otro Sidhe haber sabido de la presencia de Daffyd?. Ustedes estaban todos en un taxi y Keira dijo que su presencia no era exactamente conocida-. -Pero ese otro Sidhe pudo haberlo sabido-, dijo Adam. -La música que Keira oyó probablemente era música Sidhe, emitida por el otro Sidhe. Sería natural para Daffyd haber respondido a la llamada, tal vez inconscientemente, pero aún así, habría sido como una bandera para el otro-. -¿Y él llamó a Daffyd?-. Adam asintió. -Él lo hizo. Probablemente para averiguar quién era Daffyd y que hacía en el territorio que había reclamado, probablemente en forma temporal. Yo habría hecho algo similar, si todavía pudiera-. -¿Si pudieras?-. Esa fue una forma curiosa de expresarlo. -¿Qué quieres decir?-. -Cuando me convertí en vampiro-, dijo Adam -al principio, parecía que había perdido mucho de mi capacidad de Sidhe. Mi padre sintió que era evidente que la fusión de nuestros dos pueblos significaba la pérdida de quién era yo como Sidhe. Por eso me echó-. Parpadeé como reacción, a continuación, le cogí la mano. -Como yo-, le dije. Ellos no me querían porque yo nunca mostré ningún signo de la magia-. El dedo de Adam corrió a través de mis nudillos. -Somos más parecidos de lo que piensas, Keira Kelly,- dijo Adam, con su voz tan tranquila como cuando él había estado hablando con Niko. -¿Por qué no descansamos todos y nos reunimos más tarde?-. -Sí-, dije. -Vamos. Niko, Tucker, ¿están bien? -. Ambos asintieron. Rhys se levantó y se estiró. -Es casi el amanecer-, dijo. -Estoy a favor de dormir durante un buen día-.


-Deja una nota a papá-, dijo Tucker, mientras él y Niko se dirigían a su dormitorio. -Él e Isabel podrían aparecer mientras estamos dormidos-. -Lo haré-, dijo Rhys. -Descansen un poco ustedes cuatro. Estoy seguro de que tienen mucho de qué hablar en privado, pero asegúrense de dormir-. Miré a Adam, quien se levantó y me tendió la mano. Mucho de qué hablar, por cierto. Yo lo había perdonado, mayormente. Tal vez debería dejar pasar esto. Sin embargo, hay tantas cosas de las que quería hablar. Él había dado en el clavo. Nuestros orígenes eran más similares que diferentes. Ambos nacimos con sangre real Fey. Ambos fuimos rechazados por los Sidhe, él en la Corte Unseelie, y yo en la corte Seelie. Él ahora era un rey por derecho propio y yo era la heredera de otro líder. ¿Cuánto más complicada podrían ser nuestras vidas?.


Capitulo 18


-Yo verdaderamente te amo, Keira-, susurró Adam con su boca a centímetros de mi oído. -Todavía amo a Nikolai, y estoy empezando a amar a tu hermano-. -No estoy celosa, Adam-, le dije volviéndome hacia él. Nos dirigimos a la cama en silencio, ambos parecíamos reacios a plantear de nuevo el tema de fondo de Adam. -Yo conozco el amor que le tienes a Niko. Es parte de tu vida y siempre lo será. Estoy bien con eso-. -¿Lo estás?-. Le acaricié la cara. -Vengo de una familia de larga duración, Adam. Tenemos tantas maneras de expresar el amor como jamás han existido. No estamos atados a la tradición de la pareja de los humanos. Ya te he dicho esto antes. No he cambiado mi actitud-. -¿A pesar de que sabes mi secreto?-. Observé su rostro. La habitación estaba oscura, la luz de algunas velas bailoteaba sobre su piel, su pálido brillo me recordaba ahora, no sólo su naturaleza vampírica, sino también su naturaleza Sidhe. Los Oscuros eran a menudo de cabello oscuro con ojos claros, como yo, aunque los Seelie, en general, tendían a ser rubios. Yo había heredado el cabello oscuro de mi padre, una diferencia más para la joven Keira en una Corte de rubios. De la familia por el lado de mi padre, de los celtas y vikingos que vivieron hace tantos siglos atrás, heredé su piel clara, al igual que los Sidhe de mi rama materna y la propia familia de Adam. Muchos miembros del Clan provenían de otras partes del mundo, desde África a Nueva Zelanda, pero esta rama de los Kellys provenía de las zonas más frías del norte. -¿Es el último de tus secretos, Adam?-. Él asintió. –Lo es-.


-Entonces, sí, estoy satisfecha-, le dije. Yo no dije: Por ahora. Una parte de mí se mantuvo cauta. Yo nunca había sido capaz de confiar en los Sidhe. Quería confiar en Adam, hasta ahora yo había confiado en él implícitamente. Habíamos peleado y estábamos en desacuerdo sobre creencias fundamentales, pero esencialmente yo pensaba que él era honesto y confiable. Ya no tenía certeza de eso, tenía que dar un salto de fe, esto era muy difícil para mí. -Lo que pasó está en el pasado y ahora lo sabemos todo-Pasé la mano por mi cabello. -¿Quieres encontrar al otro Sidhe?-. -Yo-, dijo Adam. -Si se trata de alguien de la corte de mi padre, quiero saberlo. No importa cuánto tiempo he estado fuera, sigo siendo el hijo de mi padre. Él me echó, pero nunca me repudió oficialmente-. -¿Así que tú todavía eres su heredero?-. Esto ciertamente le daba un giro diferente a las cosas. -¿Es por eso que representaste a tu padre en la cumbre más reciente?-. Adam suspiró. –El capricho de mi padre dictó mi estatus en ese tribunal. Él afirmó que no podía ir y pidió que lo represente otro en las reuniones de Minerva y me envió en su lugar, a pesar de que yo no había puesto un pie en el País de las Hadas en muchas décadas. Entonces, para mi sorpresa, él vino con un séquito, después de todo. Para mostrarme mi lugar, ya ves. Oficialmente, todavía estoy considerado el heredero en desgracia, pero heredero de todas formas-. -Si tu padre debiera renunciar...-Sí. De alguna manera, yo tendría que idear una forma de manejar la sucesión. Y ya que todavía soy el heredero, tengo que encontrar al Sidhe que está aquí. Estoy razonablemente seguro de que conozco la razón por la que él está en Vancouver y por qué fue enviado-. -¿Enviado?-. -Para saludar a la heredera de los Kelly-, dijo. -Tú-.


-¡Oh, maldita sea!-, le dije. -¿En serio?. Bromeamos acerca de esto antes, pero ¿crees eso de verdad?-. -Mi amor, este es el protocolo establecido. Cuando un nuevo heredero es reconocido, los representantes de cada grupo vienen a presentar sus respetos. Estoy seguro de que Gigi corrió la voz-. -¿Por qué no te ha llegado a ti la voz?-. Él se rió entre dientes. -Es muy poco probable que ella me enviara una invitación formal-, dijo. –Puesto que estabas conmigo y yo soy el catalizador para el cambio. Minerva ha asumido que yo sabía que debía venir-. -Pero no viniste hasta ahora-, dije todavía molesta por toda la discusión que habíamos tenido porque no venía, aunque él había tenido la intención de venir todo el tiempo, más que por su gran actuación. -Tienes razón-, dijo. -Honestamente, no estaba seguro de cuánto sabías, o incluso de cuánto podía decirte. Si yo te hubiera dicho algo antes de salir, me temo que no hubieras venido, o te hubieras ido para siempre-. Besó mi mano. ¿Me perdonas?-. -Ya lo hice-, dije, y le besé la mano a cambio. -Estoy tratando de ser adulta acerca de todo esto. Ahora que soy una-. -Lo eres-, dijo él. -Y lo agradezco profundamente.-Gracias-, le dije. -Ahora, vamos a dormir un poco para que podamos averiguar qué hacer a continuación.Los ojos verdes de Adam brillaban en la penumbra. -¿Estás segura de que quieres dormir de inmediato?.¿No podría persuadirte de lo contrario?-. Me miró a los ojos y sonreí en respuesta. Se me acercó y me dejé convencer.


*** Adam se inclinó hacia delante. –¿Tú tienes claramente dos visiones?-. Estábamos todos sentados en la sala principal, sobre todo porque a pesar de que el condominio era grande, ésta era la sala más grande en el lugar. Adam y yo estábamos sentados en un sofá, Niko y Tucker en el otro, Rhys en la misma silla que antes, pero todos estábamos mucho más relajados. Después de un tiempo muy necesario para volver a conectarnos, Adam y yo habíamos dormido varias horas y nos reunimos con los otros a media tarde. Gracias a las cortinas que bloqueaban la luz, tanto Niko como Adam podían estar cómodos. Cuando se había despertado, Adam se había excusado y había ido a hablar con Niko. Tucker, Rhys y yo hicimos un viaje rápido a Tim Hortons y trajimos café y pasteles. Para el momento en que regresamos, Adam y Niko se encontraban en la sala de estar y ambos sonreían. Me di cuenta por el lenguaje corporal de Niko que habían llegado a un acuerdo sobre las revelaciones de Adam. Adam había pedido todos los detalles de nuestras búsquedas recientes de Daffid y se lo conté todo. Seguidamente me preguntó acerca de las visiones. Me encogí de hombros en respuesta a su pregunta. -Si eso es lo que eran. Puede que yo haya sido la canalización de alguien en el mundo de fantasía.-Lo dudo, Keira. Has tenido un montón de visiones antes-. Adam me recordó los recientes y los no tan recientes sucesos que involucraron mis visiones. Rhys se inclinó mirándome fijamente a los ojos. -¿Ah, sí? ¿Por qué nunca dijiste nada de eso?. Esto va a ser divertido. Te apuntamos en una dirección y puedes tener un visión acerca de …-. Yo lo aventé y él se instaló en la esquina del sofá. -Sí, muy divertido. ¿Al igual que la época en que tú y Ianto se cambiaban en perros lobos y me hacían llevarlos a Victoria y caminar por allí así tenían toda la atención de las mujeres sobre ustedes?-.


Tucker se echó a reír, sorprendiendo a Niko, que miró a Rhys. Adam mantuvo la misma típica sonrisa en su rostro. -Mis hermanos Niko, pueden haber existido desde hace siglos, pero eso no quiere decir que hayan madurado-. Le di una palmadita en la cabeza a Rhys. -No lo intentes otra vez hermano. No soy tan ingenua como lo era antes-. Él se rió y me dio un abrazo. Una tarde, me había pasado horas caminando por Victoria con ellos dos convertidos en perros lobos irlandeses. Yo me había aburrido terriblemente. Luego de un tiempo, ellos se habían cansado del juego y me acompañaron de nuevo al coche. Casi perdimos el último ferry. -Maldita sea chica, te he extrañado. No he tenido mucha oportunidad de decírtelo en los últimos dos días-. Me relajé en su abrazo. No estar cerca de mis hermanos fue la única razón que lamenté al no vivir en la Central Kelly. Tuve a Tucker, seguro, pero un hermano no puede sustituir a seis de ellos, además de mi papá, mis tías y los primos con los que había crecido. Por mucho que a veces odiaba la dominante presencia de la Familia con una F enorme, había algo bueno que decir acerca de ese sólido grupo de apoyo. Rhys me dejó ir con otro apretón. -¿Crees que este Sidhe está haciendo algo malo por las calles de Vancouver?-. Él se dirigió a Adam, pero yo le contesté. -Tal vez-, dije. -Adam, esa gente de anoche habló acerca de que alguien fue encontrado muerto en un hostal. Pero si era el hombre que yo imaginé, éste parecía haber muerto de causas naturales. Parecía tranquilo ... aunque ... -. -¿Aunque?-, preguntó Adam. -Ayer por la noche tú hablaste sobre la música que escuché en el taxi-, le dije. En mi visión, el anciano escuchaba música. Metí la pata, pensando que era un sueño de muerte inducido por una idea humana de coros angélicos o algo así. Yo acompañé a su muerte a demasiados miembros de la familia Kelly como para creer en eso, pero ahora que lo explicas, apuesto a que era música Sidhe-.


-Podría ser-, dijo Adam. -Pero no necesariamente tiene que haber sido uno de los de la Corte de mi padre quien mató al humano. Tú mencionaste que recientemente dos hombres sin hogar se encontraron muertos en la zona. Ha habido un montón de forasteros, músicos y de ese tipo, que han estado viniendo por ese festival de música. Eventos como ese a veces atraen a los delincuentes de poca monta, ladrones. Tal vez alguien se dejó llevar y sin querer les hizo daño-. -Eso no tiene sentido-, protesté. -¿Por qué alguien intentaría robar a una persona sin hogar?-. -¿Quién conoce la razón por la que los humanos hacen algo, Keira?-, respondió Rhys. -Tal vez tenían algunas monedas y eran presas fáciles. En cualquier caso, echa un vistazo a esto-. Él empujó una copia de hoy del diario Vancouver Sun hacia mí. -Mira, aquí está un artículo que dice que el Departamento de Policía de Vancouver está investigando la muerte del hombre como un caso de drogas y llamaron a la Policía Montada-. -Me gustaría pensar que yo sé algo acerca de los seres humanos, Rhys-, repliqué después de ojear el artículo. -Después de todo, crecí con ellos-. -Pero no con criminales, hermanita-, dijo Tucker. -Nuestro hermano y Adam probablemente tengan razón. Daffyd tomando energía de Adam era una cosa, pero la idea de que un Sidhe o incluso alguien de la Corte Oscura- le hizo una señal de reconocimiento a Adam con un guiño y una sonrisa - asesine a seres humanos es muy poco probable. Además, no estamos investigando los asesinatos. Sólo buscamos a Daffyd y al otro Sidhe-. -Tal vez. Pero no me gusta. Esta es una bonita ciudad. No debería haber este tipo de asesinato aquí-. -Esta es una ciudad-, dijo Rhys.- Aquí suceden cosas malas como en todos lados, disturbios, robos, drogas…Vancouver no es una utopía brillante, no importa cuánto la ames. Además, no es nuestro territorio, por lo que sólo podemos sentarnos y dejar que lo manejen los de la caballería-.


-¿Por qué traerían los de la policía local a la Policía Montada?-. Eso no era normal. -Yo hubiera pensado que la policía de Vancouver se encargaría de esto. -No tengo idea de por qué llamaron a la Real Policía Montada-, dijo Rhys. -Lo único que sé es lo que he leído en este artículo-. Él me miró como si de repente se le hubiera ocurrido una idea. -¿Esto no es una excusa tonta para retrasar lo inevitable, no?-. -¿Para qué?-. Miré fijamente a mi hermano quien a su vez se cruzó de brazos y me miraba. Los otros tres me miraron de igual manera que él-. Para retrasar el ver a nuestra matriarca-, sugirió Rhys. -Con tu Príncipe Unseele vampiro en el remolque y ahora que el clima está mejorando, no hay nada que nos detenga para que llamemos por un avión -. -Gracioso Ha Ha, Rhys. No estoy evitando a nadie. Puede ser que el tiempo esté mejorando en el enclave, pero no he recibido aún ningún mensaje ni nada de llamadas, incluso de papá o de Isabel, así que, por lo que sé, estaremos aquí el tiempo que sea-. Traté de permanecer indignada, pero mirando a mis dos hermanos y a Niko era una empresa totalmente inútil. -Bueno, bueno, tal vez yo no estoy apenada realmente porque nadie haya llamado, ni tampoco me molesta que papá e Isabel no hayan aparecido. La indignación se tornó en desafío. -Yo no había pensado conscientemente en eso, pero sí, te concedo que nada me gustaría más que evitar a Gigi por un par de días, especialmente teniendo en cuenta lo que Adam nos acaba de contar. Es sólo que... -. ¡Maldita sea, ¿podría ser más confusa?. –Tengo una especie de sensación-.-Sheesh. Mil veces más confusa. Realmente no podía describirlo bien, era una especie de ... algo...Yo había tenido visiones y había oído música Sidhe cuando nadie más lo hizo. Yo necesitaba continuar y averiguar lo que sucedía. -¿Una sensación?-. Adam se levantó y se acercó a mí. -¿Estás teniendo otra visión, entonces?-.


-No hay visiones, no en este momento-, le dije. -Pero no me gustaría salir de ésta antes de terminar. Daffyd anda por ahí quien sabe dónde, otro Sidhe es el responsable, un par de chicos sin hogar muertos justo en la zona donde pensamos que estuvo Daffyd y este Sidhe puede que... -. -El asesinato es algo malo-. Niko se recostó en el sofá, donde se había instalado cómodamente. -Pero eso no significa que lo que está involucrado no sea nada más que la codicia humana-. -Tienes razón-, estuve de acuerdo, aunque a regañadientes. Realmente no había visto ni oído nada que me llevase a creer que había algo más en los asesinatos que lo que se veía normal, no había visto ni oído nada sobrenatural. Nada paranormal o fuera del ámbito de las acciones humanas. Tal vez Rhys tenía razón y mi subconsciente estaba tratando de pensar en otra excusa para no ir al enclave. Yo quería por lo menos un día completo o dos con Adam para procesar todo antes de enfrentarme a mi gran abuelita. -Rhys, deberíamos tratar de ver si podemos averiguar sobre el estado de Gideon y tratar de encontrar a Daffyd y a los demás-, dijo Tucker, mirándome de reojo. Maldita sea, él tenía mucha razón, también. Pese a las afirmaciones de Isabel, realmente necesitábamos saber acerca de Gideon. A pesar de que nadie nos había llamado, los teléfonos podrían estar funcionando. -Yo lo siento, yo…-. -No importa, Keira,- dijo Tucker suavemente. -Yo sé que realmente quieres poner esto fuera de tu mente y confiar en la evaluación que dio Isabel de la situación. No te culpo por no preguntar. Sólo quiero saber, eso es todo-. -¡Oh, maldita sea! Me olvidé de decirte. Está bien-, replicó Rhys con una mirada tímida. -Hablé con Ianto. Papá e Isabel llegaron y me dijo que retransmitiera el mensaje de que estaba estable y que estaban manejando lo de Gideon-.


-Ellos, ¿eh, qué?-. No podía estar escuchando eso. ¿Papá e Isabel estaban en el enclave?. -¿Qué pasó con lo de que papá e Isabel conducirían a Seattle?. ¿Y lo de que alguien nos llamaría cuando todo estuviera bien para volar hasta allí?.Yo no lo entiendo Rhys.¿Por qué no ha llamado nadie para decirnos si podíamos partir?. -Ianto llamó antes de que ustedes se despertaran-, dijo Rhys. -Lo siento. Debería haberte despertado para que pudieras hablar con él o con papá. No tuve la oportunidad de hablar con Isabel en absoluto, pero pude escuchar a papá en el fondo murmurando algo acerca de 'el niño' y haber tenido que cambiar sus planes. Cuando le pregunté al respecto, Ianto sólo se rió y dijo que papá había ido a dar vueltas por el lugar durante un par de horas y no había hablado. Isabel fue directamente con Gigi y las dos todavía estaban enclaustradas-. -¿Y ahora qué?-, le pregunté. -No tengo idea hermana, pero mi gemelo me retransmitió el mensaje de Gigi-. -¿Qué fue ...?- interrumpí a mi hermano. -Que te quedes aquí.-¿Estás bromeando, no?-. -Lánzame uno de esos vasos, ¿eh, hermano?-. Rhys hizo una seña con la mano en dirección a los vasos de whisky que adornaban la mesa lateral junto a Tucker. Mi otro hermano lo hizo y Rhys se sirvió un par de dedos de una jarra decantadora. El aroma del whisky de malta me llegó incluso desde el otro lado de la habitación. -¿Lagavulin?-, le pregunté. -Sí, de dieciséis años-, respondió Rhys. -¿Quieres uno?-. -Por supuesto-, le dije, y cogí un vaso para mí. -¿Alguien más?-


Todos asintieron. -Pues bien, whisky para todos, hermano.Definitivamente necesitaba entonar el espíritu con esta noticia. ¿Qué diablos era lo que provocaba que mi querida abuela jugase así?. En primer lugar, le dice a Isabel que fuera a buscarme de inmediato porque Gideon se está muriendo. Mi padre y mi tía se dirigían aquí, pero en vez de ello, se fueron directamente al enclave sin ni siquiera una llamada. Y ahora, básicamente había dicho, oh, hey, no hay prisa, continua ahí e instálate en el piso. Esto no cuadraba. Me acomodé en el sofá de cuero ancho, tomando mi whisky. Estábamos todos tranquilos, nadie habló durante varios minutos. Estudié a Rhys, que seguía mirándome por encima de su propio vaso. Él definitivamente estaba divertido. Su boca se torció cuando levantó la copa. -Salud, querida hermana y heredera aparente-. -Que te jodan mucho, querido hermano-, me burlé de nuevo. -Te concedo lo de la buena salud, pero lo del heredero aparente puede ser una mierda, ¿de acuerdo?-. -¿No lo disfrutas, entonces?-. Rhys sonrió. -Ha sido demasiado en tan pocos días, Rhys. No hubo mucho que disfrutar... excepto... -. Sonreí al recordar a Tucker y mi estancia como lobos la otra tarde. -Le enseñé su loba, hermano-, dijo Tucker. -Ella lo disfrutó-. -Ah, es bueno que tengas una-, dijo Rhys. –El lobo es mi forma favorita-. Levanté mi propio vaso. -Entonces, por los lobos. Hermanos, Niko, Adam-. Los hombres levantaron sus propios vasos para mí. -Por los lobos.- Todos tomamos un sorbo, disfrutando del pastoso y humeante sabor del mejor whisky que existe.


-Por lo tanto, en serio Rhys-, le dije dejando mi vaso. -¿Gigi está bien con el hecho de que nosotros estemos aquí?-. -Absolutamente-, dijo él . – Ya lo verás cuando ella esté aquí pronto-. Golpeé el cristal tallado, derramando lo que quedaba de líquido en la mesa. Oh, Maldita sea.


Capitulo 19


-No estás diciendo eso-. Me levanté para limpiar el derrame. - ¿Estás de jugando conmigo?.¿Verdad?-. - No Keira, me temo que no-, contestó él. - Mira, está bien. Te encontrarás con ella aquí en vez de hacerlo en el enclave, ¿eh?-. Tomó otro trago de whisky y rellenó mi vaso. - Ella te ahorra un viaje y tú puedes disfrutar por más tiempo de los lujos de Vancouver, además podemos hacer otra búsqueda del Sidhe-. Con el ceño fruncido, incliné mi cabeza sobre mi vaso y aspiré el aroma del Lagavulin como tratando de ordenar mis pensamientos. ¿Era éste uno de esos juegos de poder de Gigi?. Pero no, la montaña estaba de hecho viniendo a mí, así que ¿cuál era su juego?. Nuestra matriarca siempre estaba jugando. Yo no podía recordar que nada de lo que hubiera hecho alguna vez estuviera libre del sabor único de su astucia. Pero esta vez sus movimientos estaban para mí más allá de la confusión. Era como si ella estuviera pateando el tablero y las piezas de reposición. Y en el momento en que el juego empezaba a tener sentido, lo haría de nuevo. -No sé, Rhys. ¿Por qué iba a venir aquí?. ¿Le dijiste acerca de Daffyd?-. -No, yo no lo hice-, dijo Rhys. -No estaba seguro de si eso era una buena idea o no. Todo lo que le dije fue que estábamos pasando el tiempo aquí y que esperábamos para verla. Podría haberle dicho a Ianto la verdad, pero yo no quería estar en medio de una explicación que no podía manejar -. - Aún así ella puede saberlo-, me recordó Tucker suavemente. - Ella es nuestra matriarca de nuestra familia y como jefa del clan, ella tiene los mismos talentos que heredaste ... con varios siglos de práctica-. Él estaba en lo cierto. Yo debería haberlo sabido. Gigi no era omnisciente, pero supo que yo estaba cambiando antes de que yo lo hiciera y había enviado a


Tucker para cuidarme. ¿Por qué entonces no podría ella saber lo que estaba pasando aquí?. Suspiré un profundo y completamente agotado suspiro. -Necesito procesar esto un tiempo-, le dije, mirando a los tres hombres. - Creo que necesito un poco de aire-. Me levanté y me dirigí a la puerta, con la intención de dar un largo paseo antes del anochecer. Yo quería pensar. -Iré contigo-, dijo Rhys. Le lanzó a Adam una mirada que no pude descifrar. No tardaremos mucho tiempo.Ni Rhys ni yo hablamos hasta que salimos. Era algún momento de la tarde, pero yo no tenía ni idea del tiempo real. La ciudad zumbaba con su versión habitual de Vancouver en calma en un día de trabajo, antes de la hora pico. El centro tiende a perder la calma temprano durante los días de la semana, con el andar en bicicleta de los trabajadores, y los que andan en micros o en auto conducían con educación a sus casas, abriéndose paso por las calles. Nos encaminamos en dirección a Gastown, mi hermano igualó sus pasos con los míos. Yo realmente quería volver al lugar donde habíamos visto a toda esa gente más temprano, para husmear, para vaciar mi mente de cosas. Se lo dije a Rhys, quien para mi sorpresa aceptó. - Tal vez podamos pasar por el festival de música. De acuerdo con el diario Sun, no hay nada formal programado para hoy y para esta noche, sólo gente congregándose a medida que llegan a Vancouver. Sesiones improvisadas de jam y cosas así. Como en casa-. Las comisuras de los labios de Rhys se elevaron y se tornaron en una sonrisa. - Al igual que en casa, de la que me alegré haberme ido-, le dije. - Me refiero a nuestra casa, imbécil-, Rhys sacudió mi cabeza en un gesto fraternal de diversión. - No al País de Gales-. A medida que nos acercábamos al parque, empezamos a ver más peatones que de costumbre, músicos, con sus familias tal vez, o compañeros. Muchos de ellos con alguna especie de estuche de instrumento musical, la mayoría de ellos estaban vestidos fuera de lo que dictaba la moda de América del Norte a no ser


que aparecieran en una obra de teatro o fueran a una feria renacentista, y yo no estaba segura de que si contarlos como parte del promedio era lo correcto. Me preguntaba por qué el festival se celebraba en la Plaza Victoria en lugar del Parque Stanley que era mucho más grande, pero una lectura rápida del Sun lo explicó. Alguna compañía cinematográfica estaba utilizando el parque para una sesión. Además, de acuerdo con la reseña en el documento, este festival atrae normalmente sólo a una pequeña multitud. Mientras observaba el creciente número de peatones con su creativa vestimenta, me preguntaba lo que el periodista consideraba pequeña. -Vimos a mucha de esta gente más temprano-, le dije a Rhys. -Es un poco raro, en realidad, es como una reunión de los Sidhe, excepto ...-. -¿Qué?-, preguntó Rhys y se acercó a mí. Seguimos caminando, pero nuestro ritmo se desaceleró hasta el de un agradable paseo. -Salvo que a todos los siento como seres humanos…no es que haya tratado de sentirlos...-Traté de explicarme. -Las cosas son más intensas a partir de...He tenido que reforzar mis escudos. Aún más desde que llegué aquí-. - No has estado realmente cerca de mucha gente desde cambiaste-, dijo Rhys. Al menos mucha gente con la que estar-. - No era malditamente probable que eso ocurriera-, le dije, dejándole sentir sin lugar a dudas y sin ninguna razón real mi mal genio. -He cambiado por completo hace cuatro días Rhys, no es como si hubiera estado en alguna acogedora excursión turística-. Él puso sus manos en un gesto conciliador. -Está bien, está bien Keira, no tiene sentido ponerse con los pelos de punta. Yo estaba…-Lo sé, lo sé, maldita sea-. Agaché la cabeza, avergonzada de que casi lo había mordido, metafóricamente hablando. -Lo siento. Ha sido difícil, con la ausencia injustificada de Daffyd y ahora con Adam aquí. No es lo que yo esperaba, de verdad-.


Él pasó su brazo a mi alrededor. -Estoy seguro de eso, hermana pequeña. Ahora, digo ¿Por qué no vamos y encontramos un poco de música y dejamos que algo de esta energía se suelte?-. - Es una excelente idea-, estuve de acuerdo. Aumentamos nuestro ritmo y nos dirigimos en dirección a la Plaza de la Victoria. Rhys, como Tucker, es uno de mis hermanos favoritos. Yo lo había visto tan poco en los últimos años. Él y su hermano gemelo, Ianto, pasaron mucho tiempo en nuestro enclave de la Columbia Británica y en Vancouver, aún cuando la mayor parte de los Kelly estaban en Texas. Les encantaba el clima de aquí al igual que a su actual pareja o algo así, Adela. Varios de sus hijos e hijas de varias alianzas anteriores, vivían en el Valle Fraser. Ianto y Rhys a menudo dividen su tiempo entre el departamento, el enclave y Adela. Ella no es una Kelly por nacimiento, pero había llegado de una lejana rama del clan en España hace más o menos un siglo. Y había conectado con mis hermanos hace unos setenta años atrás y eran un feliz trío desde entonces. Caminamos por una tienda de recuerdos, sus puertas estaban abiertas, un falso alce tonto vestido de sarga rojo Mountie estaba pegado en la ventana, la tienda estaba llena de compradores. -Hey, y ¿Gareth est�� todavía en Inuvik?-, le pregunté, el alce me recordaba un Rhys más joven, cuyo Cambio había ocurrido hacía unos veinte años. Gareth era un observador del tiempo, vivía cerca de Inuvik, en los Territorios del Noroeste y era un inspector en el destacamento de la Policía Montada de allí. Nunca supe cómo había logrado engañar a la tecnología médica moderna y pasar por la estación para convertirse en un Mountie. Yo le había pedido una vez a Rhys que me lo explicara. Él me dijo que Gigi lo había arreglado todo. A los doce años, yo era demasiado joven y estaba demasiado asustada de ella para hacer más preguntas. En mi cabeza, Gigi había comprado de alguna manera a la Real Policía Montada y también los controlaba. Diablo, por todo lo que sabía, eso era un hecho.


- Se marchó al norte de Van hace un tiempo-, dijo Rhys. -No he hablado con él en eras, sin embargo él siempre está ocupado-. -¿Alguna vez lograste saber cómo pasó todos los exámenes físicos para la Real Policía Montada?-. - Aún no tenemos ni idea hermana-, replicó Rhys. -Creo que algunas cosas es mejor dejarlas en el misterio-. -¿No crees que ella ha sobornado a la Real Policía Montada en los niveles más altos?-. Pregunté en voz baja, el temor que había sentido de niña regresaba arrastrándose. Rhys dejó escapar una carcajada. -Mi pequeña hermana, eso es brillantemente maravilloso-, dijo al tiempo que me daba un abrazo que me trituraba. -Yo realmente no creo que eso sea posible, pero estoy seguro de si alguien puede hacerlo, esa es Gigi. Yo estaba disfrutando de la compañía de mi hermano. Mis nuevos talentos eran todavía muy nuevos, sin refinar, por lo que podía sentir como acechaban bajo mi piel. Con los pocos miembros de la familia con los que había estado desde mi cambio, me había mantenido bajo un estricto control, con el blindaje como si fuera un búnker nuclear y mi escudo fuera la única cosa entre un holocausto mundial y yo. Yo era todavía demasiado nueva en esto de sentirme totalmente a gusto con alguien excepto con la familia. Adán y Niko había cruzado la línea de la familia, a fuerza de haber estado allí cuando había cambiado. Daffyd era familia de sangre, pero a pesar de nuestro parentesco era un extraño. Sin embargo, su energía no perturbaba la mía. A diferencia de... -¿Qué fue eso?-. Empezó como un roce de algo …¿energía?. Una brizna de pensamiento, de sentimiento se deslizó junto a mí. Otros. Un resplandor y luego nada. -¿Qué fue qué?- . Rhys inmediatamente se paró frente a mí, explorando el área en busca de problemas potenciales. -¿Qué viste?-.


No estábamos en la Plaza de la Victoria todavía, pero sí a pocas cuadras de distancia. No había nada más que tiendas y un albergue en un lugar ruinoso en la calle. Había unos cuantos hombres de pie en frente del lugar como si estuvieran en guardia, pero me di cuenta que eran humanos. Todo lo que había sentido que me había rozado, había ido más allá, en la misma dirección en la que estábamos yendo. -Sentí- le dije -otra cosa diferente. No era humana. Iba en esa dirección-. Moví mi cabeza para indicar la dirección. Quería mantener un perfil bajo. - Escudos arriba, hermanita -dijo Rhys. -Quiero explorar-. Asentí y permanecí inmóvil, dejándolo hacer esto. Lobo, perro, o lo que fuera, Rhys siempre tuvo un toque de sensibilidad, un rasgo que le había permitido a él y a su hermano gemelo escapar de sus más locas travesuras más veces de las que no. Rhys estaba en modo de centinela y se volvió hacia mí con el ceño fruncido. ¿Estás segura de que sentiste algo?. Yo no siento más que humanos-. Negué con la cabeza. -No estoy segura. Fue demasiado rápido, como un soplo de aire que pasó sobre mí-. Miré a mi alrededor, sin ver nada más que a los tres hombres en frente del edificio, un pequeño grupo de tipos con aspecto hippie folk y algunos lugareños, probablemente los residentes del albergue, acurrucados en un grupo con las cabezas inclinadas, varios de ellos metidos en lo que parecía un intenso debate. Se me ocurrió que ese no era el comportamiento estándar. -Hey, Rhys, mira, ¿qué crees que está pasando allí?-. Antes de que mi hermano pudiera contestar, un hombre se acercó a mi lado, su atención se centró en el grupo reunido. Era alto, delgado, estrecho de hombros, una mata de pelo oscuro coronando un traje de negro sobre negro y colgado de la espalda llevaba un estuche de guitarra de cuero maltratado. Junto a él, un hombre mayor se quedó en silencio, el ceño fruncido estropeaba su rostro. Un mechón delgado de cabello marrón le caía por la frente. Él iba vestido con


pantalones vaqueros y una sudadera con capucha y llevaba una bodhrán. El primer hombre suspiró y se pasó una mano por el pelo desordenado. -Perdone, señor-, comencé a hablar y me acerqué a ellos. -¿Puedo preguntarle si usted sabe qué es lo que está pasando?-. El primer hombre me miró, profundizando su ceño a medida que, obviamente, trataba de averiguar si yo era una especie de policía o periodista. Aparentemente se satisfizo porque me respondió. -Alguien más ha muerto-, dijo. -Esta vez en el albergue, en una de las habitaciones. ¿No era de Van?-. Miró a su compañero. -Rodney y yo, solemos permanecer en el albergue para el festival-. Rodney habló, su voz propia llevando una nota de cansancio -Esta es la tercera-, dijo. -Las otras dos ocurrieron en los últimos días. John y yo no nos sentiremos seguros nunca más.- Supuse que John era el nombre del primer hombre que habló con él. - Muertos ¿cómo?-, preguntó Rhys. -¿Asesinados?-. -De eso se trata-, dijo John. -La policía no sabe mucho en este momento. No estoy seguro de que les importe. Nos combaten. Ni siquiera han puesto la cinta fuera de este lugar todavía-. Su disgusto se hizo evidente en su tono. -Nosotros no somos nada más que un montón de gente de la calle. No hubo autopsias de los otros chicos. No hay señales de algo extraño. Ya sabes ... -. -Muertos-, exclamó Rodney. -Nadie sabe nada. Podríamos ser nosotros los…muertos.Supuse que ellos no podían pagar un alojamiento más seguro, al estudiar su limpia pero raída ropa. Eran transeúntes, vagabundos, músicos de todo el mundo. -¿Drogas?-. Me aventuré.


-Tal vez con este chico-, dijo John. -No lo conozco. Aunque lo vi antes, en el parque. Estábamos un poco apretujados.- Rodney sacudió la cabeza con vehemencia. -No es el caso de Sidney-. -¿Sidney?-, le pregunté. Antes de que Rodney o John respondieran Rhys me dio un codazo. -Voy a echar un vistazo alrededor.- Sí, me quedaré aquí-, le dije. En ese mismo momento, él bordeaba el pequeño grupo de personas apiñadas en la farola de la esquina, y cruzó la calle. Me volví a Rodney y John, que parecían estar llevando a cabo una conversación sin palabras, eran todo cejas y surcos en la frente, la boca de Rodney de pronto se torció en un lado y se inclinó con desaprobación. John metió las manos en los bolsillos de sus pantalones vaqueros, sus hombros estaban encorvados. -No sé sobre el primer tipo-, dijo John. -Era un tipo mayor, un concurrente regular durante la primavera y el verano, según me dijeron. Este nuevo tipo muerto también era un visitante. Pero Sidney, sin embargo....-Sidney-, lo corté para que aclarara, -¿Sidney era...?-. -Sí, claro. Vamos a retroceder. Lo conozco-. -Lo conociste-, interrumpió Rodney en voz baja. -Lo conocí-, repitió John lanzando una mirada de preocupación a su amigo. Sidney era un buen tipo. Limpio, sobrio. Tenía una de esas fichas de 20 años-. -¿Fichas de 20 años?-. Yo no sabía lo que estaba hablando. - De Alcohólicos Anónimos. Él siempre la guardaba en su bolsillo derecho. Era su amuleto de la suerte. Decía que le recordaba dónde había estado-. John movía sus pies y miró hacia el suelo. -No era un mal tipo, lo extraño-


John levantó la cabeza y me miró de frente por primera vez desde que habíamos empezado a hablar. Sus ojos eran de un precioso color verde avellana claro, sin rastro de drogas o de abuso del alcohol en él. De hecho, ninguno de los dos se olía y se sentía como si fueran usuarios de esas sustancias. -Él tocaba el clarinete-, explicó John. -En su apogeo, fue parte de una orquesta. Antes, cuando los clubes de baile significaban trajes y vestidos elegantes. Sidney me dijo que cayó en la bebida en los años setenta. La música Disco lo llevó a beber.Contuve la explosión de risa por dentro cuando me di cuenta de que John hablaba en serio. Él me sonrió, con una mirada tímida en su rostro. -Oh, lo sé, suena absurdo, pero para Sidney era la verdad, la bebida se llevó todo, su familia, su hogar y casi su música. Rodney y yo lo encontramos hace un par de años cerca de Simon Fraser, tocando por monedas y muy decidido a mantenerse sobrio. Nosotros tres formamos una especie de trío informal. Nos encontrábamos aquí por la música, y luego nos íbamos por caminos separados hasta la próxima vez. Sidney había trabajado a tiempo parcial en el Tim Hortons y en un par de hoteles cuando se necesitaba mano de obra. Él reunió el dinero suficiente como para vivir en un lugar pequeño-. -Entonces, ¿por qué estaba en el albergue?-. Me encontré a mí misma cada vez más y más curiosa. No es que nada de esto tuviera que ver conmigo, pero sin duda me mantendría distraída de mi propia situación. Además, me gustaba esta gente. Muchos de mi familia eran músicos, y a pesar de mis anteriores bromas con Rhys, la música era una relación más positiva que los Sidhe. Yo había disfrutado de las discotecas en Londres y yendo a todos los festivales de música popular que pude encontrar durante mi tiempo en Inglaterra. Había muy poca música que no me gustara. -Por los viejos tiempos, decía-, dijo Rodney. -Le gustaba estar aquí durante las fiestas en lugar de viajar de ida y vuelta a Burnaby.-


- Entonces, ¿qué crees que lo mató?-. La pregunta estalló fuera de mí antes de que pudiera contenerla. -Lo siento, quiero decir ...-. -No se preocupe, señorita- dijo John. -Sé que sólo estás interesada. No es raro ni macabro, como esos de allí-. Él asintió con la cabeza, señalando a cuatro molestos turistas en la esquina. Se habían abierto paso empujando a un pequeño grupo de personas sin hogar y estaban tratando de llegar aún más cerca de donde los hombres atrancaban la puerta del albergue, al parecer esperando hasta que los funcionarios de policía pudieran llegar. Uno de los turistas, una mujer, estaba gritándole a otra para que tomara una fotografía de inmediato. Suspiré. -Turistas-. -Sí, son un montón de problemas, a pesar de que dan buen dinero.- John se rió mostrando sus dientes blancos. Sus ojos se arrugaron por la diversión mientras su semblante se tornaba agradable para mí. -Usted no es de por aquí, pero no es un turista-. Lo estudié de nuevo, preguntándome de donde había sacado esa idea. -No, yo no vivo aquí, pero mi familia es dueña de un lugar aquí. Tienen algo de tierra, un campo, hace ya algún tiempo-. - Me imaginé algo así.- dijo él. -Ahora responderé a su pregunta-. -¿Sobre Sidney?-. - Sip. No usaba drogas, no bebía. Tal vez fue sólo la edad.- Rodney soltó una carcajada ante esto. - ¿Usted piensa eso?-, le pregunté. - Si es sólo vejez-, replicó él -entonces ¿por qué tanto alboroto?-. Él agitó su mano hacia la multitud. -Si es sólo otro anciano sin hogar que muere, nada de lo que la gente real tenga que preocuparse, ¿por qué llamaron a los jinetes?-. - ¿Han llamado a la policía montada?-, le pregunté para ver cuánto sabían.


Hasta ahora nada de lo que había oído, me llevaba a creer que fuera necesaria la Real Policía Montada de Canadá. Pero dicho esto tuve que admitir ante mí misma que no sabía qué es lo que era necesario para que la presencia de dicha fuerza fuera necesaria. Sabía que tenía jurisdicción donde no existía un departamento local de policía, pero ese no era el caso de Vancouver. Diablos, tal vez la policía sabía mucho más de lo decía públicamente. Rodney frunció el ceño. -Eso es lo que he oído. Aunque a Sidney le hubiera gustado que trajeran a los jinetes por él-. -Tal vez se sospecha un caso de drogas-, le dije. -De lo contrario, ¿por qué traer a la Real Policía Montada?-. - Eso querida prima, es exactamente por lo que estoy aquí-. Me volví para ver a Gareth Evans Kelly detrás de mí con su uniforme de todos los días y un brillo en sus profundos ojos azules, un color muy cercano al azul de su corbata.


Capitulo 20


- Qué…- ¡Gareth!-, Rhys, que acababa de acercarse a mi lado, ignoró mi balbuceo y barrió al hombre en un abrazo. - ¿Cuánto tiempo ha pasado?-. - Demasiado Rhys, -respondió Gareth con una sonrisa. - ¿Por qué están aquí?. Quiero decir, la última vez que te vi Keira, estabas en Londres, en un vendaval de fiestas. ¿Cuándo fue eso, hace ocho, nueve años?-. - Es una larga historia, sobri -um, primo-, dije tropezándome con las palabras, recordando a los dos hombres humanos a nuestro lado. No podía llamar sobrino a Gareth, aunque eso es lo que era, a pesar de que era por lo menos tres décadas mayor que yo y lo parecía con su pelo plateado (cortesía de un discreto trabajo de tinte con el fin de parecer más maduro). Él era, después de todo, el hijo de mi hermano. - ¿Entonces estás aquí por esto?-, le dije señalando hacia la multitud-. - Lo estoy-, respondió él. -Estaba confortable y cómodamente instalado en la cama ayer, cuando recibí la llamada de que había habido otra muerte en el mismo lugar. Me lancé hacia aquí. He estado hablando con la gente desde las cuatro más o menos, y ellos ni siquiera han establecido un lugar donde quedarse-. Suspiró con exasperación. - Son buenas personas los del Departamento de Policía local, pero a veces, cuando se trata de estos chicos-, hizo señas hacia los residentes obvios del albergue, -la comunicación no es exactamente la mejor. La gente tiende a respetar este uniforme, aún cuando éste no sea el de sarga. Tenía la esperanza de conseguir más de la gente. Sin embargo, nadie parece haber visto nada-. - ¿Así que, por qué la Policía de Vancouver los trajo a todos ustedes, entonces?-, le pregunté. Por lo menos ahora, podría conseguir una respuesta de la boca de un jinete. Gareth me miró de forma significativa. Oh, sí, los civiles junto a nosotros.


- ¿Por qué no nos ponemos al día más tarde?. Tengo que hacer una tarea más. ¿Están en el condominio?-. - Sí-, dijo Rhys. - ¿Necesitas un lugar donde dormir o te vuelves a tu lugar en North Van?-. - Me gustaría no tener que conducir de un lado a otro durante la investigación. No es terriblemente lejos, pero es bastante desagradable en las horas pico, especialmente con toda esa condenada construcción en los puentes. Voy a andar por el condominio mientras me estoy desempeñando aquí-. Me volví hacia los músicos. - John, Rodney. Gracias por soportarme y a mis preguntas. Los dos hombres asintieron. - Nuestro placer, señorita-. John inclinó un sombrero imaginario y sus ojos centelleaban. - Creo que ahora nos vamos-. Se volvieron al unísono y se alejaron. *** - Entonces, ¿qué crees que deberíamos hacer, Keira?-. Tucker y yo estábamos en las ventanas, disfrutando la espectacular vista desde el penthouse. Las luces de la ciudad comenzaron a parpadear en el cielo por la noche oscura. Rhys había desaparecido, probablemente estaba en su dormitorio. Yo no lo culpaba. Nuestra inocua charla estaba empezando a convertirse en una confrontación Kelly y eso nunca era cómodo para los espectadores, incluso si ellos mismos eran Kellys. Rhys sabía que no debía quedarse por ahí. Tucker y yo rara vez nos topetábamos la cabeza, pero cuando lo hacíamos... - Cuanto más pienso en esto, más odio el hecho de que Daffyd y algunos Sidhe desconocidos se paseen alrededor de Vancouver. Tenemos que seguir buscando-.


- Por piedad, Keira, cálmate, vas a despertar a Adam y a Niko. Ellos regresaron a dormir la siesta-. Tucker estaba cerca de gruñir en este momento, más que frustrado, estaba enojado conmigo. - Daffyd puede tener sólo ese aspecto de ingenuo, pero él es un adulto, de hecho, tiene siglos de edad, y es más que capaz de tomar sus propias decisiones y hacer lo que quiera. Si quiere desaparecer y deambular por la ciudad, puede hacerlo. No somos sus carceleros o sus niñeras. No solicitó Santuario ni compañía. Tienes que dejarle un poco de espacio, hermanita-. - Tengo una responsabilidad aquí, Tucker-. - Esta bien. Si él está metido en problemas, entonces vamos a sacarlo. Es nuestra manera-. - Primero tenemos que encontrarlo. Además- agregué - eso no es lo único que me preocupa. Él es un Sidhe, querido hermano, y vive de la energía de los seres humanos. ¿Dejarlo suelto en una ciudad de cerca de seiscientas mil personas?. Eso se parece a la liberación de un león hambriento en un rebaño de ciervos cercados. ¿Quieres ser responsable de eso?. ¿De la muerte de algunas personas desconocidas, porque no pudimos mantener vigilado a un Sidhe?-. - Oh, por.…- Tucker respiró hondo antes de continuar. - Keira, por una parte, Daffyd es de tú familia… y por la otra, es de la Corte Seelie. Ellos no drenan a los seres humanos -. - Entonces, ¿qué hay de lo que pasó en Texas, y de lo que le hizo a los hombres que Pete Garza le llevaba?. ¿Lo que le hizo a Adam?-. Yo había más o menos aceptado las acciones de Daffyd, dadas las circunstancias, pero no era como si yo pudiera tolerar que hiciera lo mismo aquí. Y la creciente evidencia de que alguien no estaba haciendo nada bueno, ya fuera Daffyd o el misterioso Sidhe. Tucker suavizó el tono. –Tú realmente no lo entiendes, ¿verdad?-. Él parecía estar realmente perplejo. -Vamos a sentarnos. Creo que tengo un montón de explicaciones para darte-.


-¿Explicaciones?-. ¿Cada persona en mi familia estaba guardando secretos?. Dejé que mi hermano me llevara hacia la mesa de la cocina. Se dirigió al armario y sacó una bolsa de papas fritas y un frasco nuevo de salsa, y luego cogió un par de cervezas de la nevera. Le sonreí a mi pesar. Incluso en Canadá, los chicos Kelly siempre encontramos comida al estilo de Texas. - ¿Qué estás tratando de decirme, Tucker?-, le pregunté mientras lo miraba recoger un poco de salsa y empezar a devorar la comida. -¿Por qué lo que hicieron Daffyd y sus compañeros en Texas fue diferente?. ¿No sería aceptar que los seres humanos que recibieron como pago propiciatorio por parte de alguien que creía que sus vidas eran menos valiosa que una cucaracha, no importaban?-. Tiré mis rodillas hasta el pecho y las abracé, llena de confusión, ira y la necesidad de volver a hablar con Gareth, para que de alguna manera diera sentido a las emociones en conflicto dentro de mí. Le había prometido a Tucker que lo escucharía hasta el final, sin embargo, necesitaba conseguir un asidero. - No sé lo que Daffyd te dijo, o cómo explicó lo de las vidas que tomó recientemente, Keira, pero su existencia en Texas…- Fue por mi culpa-, le interrumpí. - Maldita sea, déjame terminar-, dijo Tucker. - Estás haciendo esto más difícil de lo que tiene que ser-. Me mordí el labio contra el sarcasmo automático que amenazaba con saltar de mi boca. - Los Sidhe tienen que absorber energía para vivir. En su tierra natal, donde naciste y solías vivir, obtienen gran parte de ella de la tierra a su alrededor. Es su hogar, ésta los sostiene. Cuando se marchan de allí por mucho tiempo, empiezan a desvanecerse-. Mi hermano sacudió la cabeza, sabiendo


instintivamente que yo estaba a punto de interrumpirlo de nuevo. - Déjame terminar-, repitió con firmeza. Asentí y traté de prestar atención. Él tomó un trago de cerveza para pasar una papita, y luego continuó. - No justifico lo que pasó, pero por lo que sé acerca de tu primo y lo que he visto de él hasta ahora, sólo hizo lo que hizo para sobrevivir. Tú eras un geas, tú bienestar era su imperativo. Sé que no te gusta, pero es un hecho. Nadie te echa la culpa o te hace responsable. Es lo que es-. Esperé un momento para ver si Tucker continuaba. Antes de hablar, tomé una respiración profunda calmándome. No quería empezar una pelea a los gritos. Tucker sabía cuan responsable me sentía. - Sé que lo que le sucedió a Adam fue el resultado de Daffyd llegando a ciegas a una fuente de energía que lo sostuviera. Él no había tenido ni idea. Ya lo he perdonado por ello…- Pero...- Tucker me hizo señas de que continúe. Me mordí el labio otra vez, tratando de elegir mis palabras con cuidado. - Pero.... he vivido entre ellos, Tucker. Yo era una niña, sí, pero recuerdo la crueldad, el abandono. Me trataron…-. Mi voz se quebró. Odiaba pensar sobre aquella época, sobre... Tucker se acercó y puso su brazo alrededor de mis hombros. - Eso fue hace mucho tiempo, hermanita, y estás con nosotros ahora-. Asentí, luchando por contener las lágrimas, las viejas emociones brotaban en mí, más allá de los muros que había levantado delante de ellas. - Maldita sea, Tucker. No me gusta esto-. - ¿Qué?-. - Sentir todo esto. Toda esta alteración y ¿Adam siendo un Sidhe?. Lo perdoné por no habérmelo dicho. Lo entiendo, lo hago, intelectualmente, pero..-


- Sí, lo sé. Siento lo mismo ante su revelación. Niko todavía apenas se mantiene unido. Ellos hablaron, pero…-. Tucker negó con la cabeza. - Honestamente, Keira, si no hubiera sido por tu relación con Adam, él probablemente sería un ex-vampiro en este momento-. Me di cuenta de que él estaba tan lejos de bromear como era posible. - Sí, lo sé-, le dije. - No creas que no lo aprecio. Yo tampoco no estoy tan segura de cómo todo esto se va a resolver. No estoy muy emocionada sobre el hecho de Gigi entrando en la mezcla en un par de días-. - De acuerdo-, dijo Tucker. - Ella no me molesta tanto como lo hace contigo, pero maldición-. Me dio unas palmaditas en el brazo y me lanzó una sonrisa. No te preocupes, hermanita, estoy aquí. Niko también te respalda. Así como Rhys-. - Gracias, hermanito. Es agradecidamente apreciado-. Le devolví la sonrisa. - Lo siento, estoy tan... maníaca emocional, supongo-. - No te preocupes, Keira. Es todo bastante normal. Es probable que estés una pizca más..-. Hizo una pausa. Miré su rostro. También él estaba luchando por las palabras. - ¿Más volátil?-. - Oh, genial, exactamente lo que necesito-, le dije. - ¿Así que el Cambio trae cambios de humor?. Cuán malditamente maravilloso-. Tucker negó con la cabeza. - No es tanto el Cambio en sí, sino tú particularmente. Tu cuerpo está pasando por todo tipo de ajustes por ahora. No es sólo por razones políticas que los herederos son regresados al seno familiar a veces, Keira. Es mucho más fácil para ti estar cerca de la familia, estar con gente que te conoce y puede ayudarte durante los pocos próximos meses o algo así-. - ¿Meses?-. Me aparte de él, casi gritando la palabra. - Whoa, espera allí-, dijo él. - Sólo estoy especulando sobre el marco de tiempo-.


Estreché los ojos sobre él. - Maldita sea, mejor que no sean meses-, lo amenacé. -Y has cambiado de tema. Entonces, ¿por qué no debo estar preocupada por Daffyd suelto en Vancouver otra vez?-. - Porque, pequeña hermana, hay una gran cantidad de energía nativa en una ciudad-, contestó Tucker. – A, Daffyd recientemente se ha llenado por completo, por así decirlo, por lo que no es probable que necesite reponer sus recursos en el corto plazo. Y B, una ciudad está llena de energía, de gente, de vehículos, la red eléctrica. Todo tipo de formas en las que Daffyd puede llenar el tanque si es necesario, sin tener que recurrir a la gente-. - ¿Él puede hacer eso?-. - La Corte Seelie-, dijo Tucker. -Aunque… los Unseelies también hacen eso, sólo que de vez en cuando prefieren seres humanos-. - Pensé que los Sidhe Unseelies no eran más malos que los Seelie, solamente tenían un código moral más relajado-, le dije. - Exactamente-, Tucker estuvo de acuerdo. - Si se encuentra con un tipo de energía de la ciudad suelta, frente a un fresco sacrificio humano, Daffyd o cualquier Seelie para el caso, por lo general eligen lo primero. ¿Los Unseelies?. Es una cara o cruz-. Esto sin duda ponía una opinión diferente sobre un montón de cosas que había pensado durante años. Yo había sabido la otra cara de la moneda, la de la Corte Unseelie, porque no había nada que a los Sidhe le gustara más que hablar de política e intriga. Pero yo había sido una niña y lo único que había recogido era que los Unseelies eran los otros, de una clase parecida a mí. Así que al principio, yo tuve una especie de identificación con ellos. No fue hasta mucho más tarde, en una escuela humana, cuando había hecho un semestre en mitos y leyendas, que había descubierto que la Corte Unseelie estaba visto como Oscura. Por supuesto, esta era la interpretación humana de la Sociedad Occidental, donde Oscura significa no cristiana, no judía, pero era la Otra. Tenía la sensación de que los poetas de los siglos anteriores impregnaron a la Corte Seelie con cualidades angelicales y asumieron de que eran Buenos, con una B


mayúscula, con todo el peso de las definiciones bíblicas detrás de ello. Yo lo sabía mejor. Le pregunté a mi tía Jane, quien me puso al corriente de la realidad. El bien y el mal no significaban nada para los Faery. Su ética y costumbres se parecían a las versiones de la humanidad occidental, tanto como yo me asemejaba a un armiño. Los dos teníamos cuatro apéndices, dos ojos, dos orejas y una boca. Después de eso, no mucho en común. Por supuesto, lo mismo podría decirse sobre el Clan Kelly y nuestros clanes hermanos de todo el mundo. Nuestra propia naturaleza nos impide seguir el mismo código y normas que nuestros lejanos primos humanos. Estábamos sin embargo, más cerca de los humanos de lo que lo estaban los Sidhe. Después de todo, vivíamos entre ellos. Los Sidhe, ambas Cortes, habían optado por permanecer separados. La mancha de los Sidhe Unseelies, sin embargo se había quedado, y mi tía me había dicho que no eran dignos de confianza, aún en menor medida que los de la familia de mi madre. - ¿Keira?. ¿Estás bien ahí dentro?-. Tucker golpeó ligeramente a un lado de mi cabeza, era una vieja broma. A menudo me iba ‗en mi cabeza‘, como una joven adolescente, perdiéndome por horas pensando y soñando. - Estoy bien-, le dije. - Lo siento. Sólo tenía que resolver esto. Voy a tomarte la palabra por el momento sobre Daffyd, pero tienes que prometerme algo-. - Si puedo-, dijo él . - Si lo encontramos, mantendrás un ojo sobre él. Por favor, hazlo por mí. Todavía no estoy a gusto con todo lo que lo rodea-. Tucker asintió. - Y con razón-, dijo. - No es exactamente un asesino en serie, pero tampoco es inocuo. Quiero decir, mírame-. Él abrió los brazos. - En el exterior, sólo soy un hombre. En el interior…-. Me dio una sonrisa salvaje, sólo un débil eco del Berserker que yo sabía que se escondía debajo, la forma de lobo depredador que él adoraba. - Eso es cierto-. Le sonreí a mi hermano, con una sensación de alivio calmando mi inquietud. - No creo que nada... adverso vaya a pasar, pero aún así, me


gustaría que nos aseguremos de que lo mantendremos vigilado-. Suponiendo que lo encontremos. Si no, ¿entonces qué?. No tenía ni maldita idea. - ¿Todo ese griterío ha terminado aquí dentro?-. Rhys asomó la cabeza a la vuelta de la esquina. Le di una sonrisa avergonzada. – La costa está clara. No más griterío-. - Genial-, dijo mientras se dejaba caer pesadamente sobre la silla al lado de Tucker y agarró la cerveza que yo ni siquiera había comenzado a beber. Entonces, ¿cuál es el plan de juego?-, preguntó y tomó un profundo trago de la bebida. - ¿Plan de juego?-. - Sí, hermano, ¿qué juego?-, preguntó Tucker. - Bueno, no es probable que mi hijo el Mountie sea llamado a investigar muertes sospechosas de la población de personas sin hogar de la ciudad-, dijo Rhys con ironía. - Gareth generalmente maneja casos de mucho mayor alcance. La realidad es lo que es, es raro que las víctimas sin hogar obtengan este tipo de atención. Entonces, ¿qué está pasando en realidad?. Quiero decir, ¿no quieres algo que te distraiga, Keira?. He aquí una gran oportunidad. La familia ahora está involucrada-. Mi hermano sonrió como un chiflado. Yo le devolví la sonrisa. Esto ciertamente era una oportunidad para la distracción. Ahora que Gareth estaba investigando, podríamos hacer algo de husmeo semi-legítimo por nuestra cuenta mientras esperábamos que Gigi hiciera su real aparición. Me daba cuenta de que esto era nada más que una distracción y que Rhys me tendía la mano a su manera. ¿Honestamente, cuál era la razón? .¿De qué serviría que nosotros "ayudáramos" a la Real Policía Montada?. Para ser perfectamente justa, si no fuera por el hecho de que estaba aquí en Vancouver y desesperada por pensar en algo que no fuera mi próxima reunión con Gigi, habría estado muy contenta de pasar el próximo par de días pasando el tiempo con Adam , yendo de compras, leyendo y haciendo un poco de turismo. Ahora


que Tucker me había convencido de que mis preocupaciones sobre la posibilidad de un Sidhe asesino estaban fuera de lugar y me recordó que Daffyd podía, y probablemente estaba, cuidando de sí mismo, los informes de los asesinatos habrían sido nada más que algo que escuchaba en los noticieros...y aún así. Yo no era del tipo de las que mira noticieros. Tucker negó con la cabeza y chasqueó la lengua hacia nosotros. - ¿Qué?-, le dije con cada centímetro de mí tratando de irradiar indignación. - Mírense a ustedes dos-, se rió. - Es como si alguien les hubiera dado este fascinante rompecabezas que resolver, un nuevo juguete para jugar-. Yo le saqué la lengua. - Sí, como si tú no estuvieras tan interesado como nosotros. Tu niño interior está gritando ‗oh, brillante‘-. Tucker echó la cabeza hacia atrás y rió. – Estás en lo cierto, querida hermana, estás en lo cierto-. Niko apareció en ese momento, la confusión estaba escrita en su rostro. El pobre no estaba acostumbrado a todos estos Kellys gritándose el uno al otro en un minuto, y riendo como idiotas al siguiente. - ¿Qué es lo que está bien?-, preguntó Niko con un bostezo. - Parece que vamos a ayudar a Gareth a resolver algunos asesinatos, querido-.


INTERLUDIO Muerte - Muerto, ¿Muerto?-. La mujer alta y encorvada sobre su cigarrillo le preguntaba al hombre en la silla de ruedas. Sus ojos se mueven de arriba a abajo, mirando, observando, la iluminación o nada, nada específicamente. Ella es una habitante de las calles, al igual que el resto de ellos, se sentía más cómoda cuando no estaba en medio de tal conmoción. Se había puesto completamente oscuro ahora, pero el brillo de las farolas perseguía la mayor parte de las sombras fuera de las aceras y las calzadas principales. Al Municipio realmente le gusta mantener esta sección bien iluminada para todos los turistas. Lo que hacía que una chica ya no pudiera encontrar un buen lugar oscuro para ocultarse. Su compañero asiente con la cabeza a su pregunta, su salvaje pelo gris-marrón oculta su rostro. Él lleva hacia atrás su pelo y toma una larga calada de su propio cigarrillo, la piel agrietada de sus guantes sin dedos reflejan su estatus social tanto como la compañía que tenía. El pie de una pierna está cubierto de una zapatilla de lona estropeada; su otra pierna termina en la rodilla, la pierna del pantalón lo cubría perfectamente hasta por debajo del muñón. La tos ronca del hombre se convierte en un ataque de tos seca. La mujer se inclina sobre él, con pañuelo sorprendentemente limpio en la mano. Él lo agarra y se limpia la boca. - Gracias, Marla-. - Te estás poniendo mejor-, dice ella mientras acomodaba mejor la manta del hombre a su alrededor. - Tienes que permanecer fuera del viento, Ernie. Asegúrate de seguir mejorando, ¿sí?-. - Lo sé, lo sé-, dice él en un murmullo y ahuyenta por medio de señas las solícitas manos de ella. - Conseguí algunos medicamentos de la clínica ambulatoria-, dice él y resuella alrededor de otra bocanada de humo. - Lo estoy manejando-.


- Así que estabas diciendo...-. La mujer lo presiona para que termine lo que él había empezado a decir. Él mira detenidamente arriba y hacia ella con sus ojos oscuros y brillantes a través de la franja de pelo salvaje. - Más allá-. Hace señas con su cigarrillo hacia el edificio aislado con la cinta de escena de crimen. - Un tipo. No lo conocía. Aunque lo vi ayer por la noche y la noche anterior. Parecía un hippie-. - No lo somos todos-. No era una pregunta. Marla se ríe con el graznido de un fumador de hace mucho tiempo. - Quiero decir que nos parecemos-. Ella gira con los brazos extendidos y los dedos elegantemente señalando como si estuviera bailando. Capas de chales la envuelven, suéteres y al menos dos faldas arriba de un par de pantalones de hombres enjuto flotan a su alrededor, la versión de la mujer pobre del abrigo de Joseph. La risa de Ernie se convierte en una tos. Rápidamente se cubre la boca con una mano, una remembranza de buenos modales que aún permanecen. Él mira a la multitud reunida alrededor del perímetro de la cinta de la escena del crimen colgada por la policía. La mayoría de ellos parecen pertenecer allí, gente como Ernie y Marla, residentes de West Hastings, donde todos pasan el rato, los marginados, los sin techo, los que no tienen un lugar que no sea un albergue o una tienda vacía, o incluso un portal para acurrucarse dentro. En Vancouver, ellos son en su mayoría limpios y educados, pero aún así, sus ojos son huecos, con las emociones estrujadas desde hace mucho tiempo, dejando nada más que cáscaras vacías. Dos hombres con el distintivo azul-gris de la policía caminan entre la multitud, hablando demasiado bajo para ser escuchados y tomando notas. Otro, de la Real Policía Montada de color gris y azul, estaba observando. - Él no era ninguno de los nuestros-, le dice el hombre a Marla. - Nada como nosotros... sólo alguien en quien nosotros podríamos soñar en convertirnos…-.


Capitulo 21


Me quedé en la recova de un edificio de oficinas cercano con Rhys, espiando al hombre de la silla de ruedas y su colorida compañera. Habíamos estado de acuerdo en que cinco de nosotros en la calle jugando al detective podía ser demasiado. A pesar de que esperábamos que Gareth eventualmente apareciera en el condominio, Rhys y yo decidimos intentar rastrearlo y averiguar lo que se había enterado. Adam quería ver si podía ponerse en contacto con cualquiera de las personas de su padre. Todavía teníamos mucho que discutir, pero nuestro primer orden del día era averiguar lo que estaba sucediendo justo aquí en esta ciudad. Después de un café rápido en el café Sciué, Rhys y yo caminamos de regreso al albergue, sólo para ver una multitud más grande que antes. Incluso no pudimos ver la puerta más allá de la multitud. Me preguntaba por qué estaban todavía allí, había pasado por lo menos un par de horas desde que habíamos visto por primera vez a Gareth. Me había imaginado que la policía habría dispersado a la multitud para este momento. Yo quería espiar, entonces entre nosotros dos recordamos un pequeño hechizo de glamour, un ―sin ver‖, que nos ayudó a escondernos. No nos hacía invisibles ni nada de eso, pero mientras nos quedáramos en las sombras, sería menos probable que la gente notara que estábamos ahí. Habíamos estado escuchando al hombre y la mujer por un tiempo. -Nah, no como nosotros, tanto como uno de esos ejemplares anormales de la música de los años sesenta. Todos con pelo largo, vistiendo chalecos de cuero. No sueño con nada de eso-. Marla dio una larga calada a su cigarrillo al mismo tiempo que giraba la bufanda en su otra mano. -Hay un festival esta semana, ¿no?. Ellos están viniendo y todo eso. Música popular. Todos los la-di-da y el violín-dee dee-y la música de los viejos tiempos, como la que mi abuela cantaba-. -Sí-, -podría ser-, asintió el hombre. -Excepto... - Se encogió de hombros. –Nah, qué más da. Es algo tonto, realmente-.


-Ernie...- declaró Marla. -¿Sabes algo?. Dímelo-. Ella se puso en cuclillas junto a Ernie, colgando del brazo de la silla de ruedas. -Vamos-. -Era un poco diferente. Ya lo sabes. Era un hombre de música, tal vez, pero tenía ojos de viejo, ¿no?. Lo vi arriba en Tim Hortons. Abrió la puerta para mí, cuando bajé a la calle. Era temprano, no lejos de la salida del sol. Se sentía extraño-. -¿Se sentía?-, le susurré a Rhys. A pesar de que no había manera de que Ernie y Marla pudieran haberme escuchado bajo el glamour. Rhys me empujó, indicándome que estuviera tranquila. -¿Se sentía?-. Marla se hizo eco de mi propia pregunta. -Yah, recibí una pequeña descarga de él cuando le estreché la mano. Pensé que era por el metal en la puerta, pero no estaba tocando eso. Marla se levantó y puso las manos en sus delgadas caderas, con los codos en jarras. -¿Estás seguro de eso, Ernie?. Ninguna persona se sobresalta con un toque así en un clima húmedo-. Ella tenía razón. Había estado húmedo y lloviendo esta mañana y sería así durante días. No es que añorara el sol implacable de Texas, pero las únicas otras veces que había visitado la ciudad había sido a principios del otoño, las pocas semanas del año en que el sol echaba hacia fuera a la lluvia. No estaba constantemente nublado. Este tiempo no se prestaba a las descargas de electricidad estática… ni siquiera del metal del tiro de puerta, y mucho menos de la piel de una persona. - ¿Sidhe?-, miré a Rhys, quien negó con la cabeza. - ¿Tipo chispeante?. Podría ser-. Habíamos estado tratando de acercarnos a la escena del crimen con nuestro glamour, pero había demasiados gente y muy pocas sombras seguras. Los dos éramos bastante buenos en esto, y sin duda mi propia capacidad había aumentado de forma exponencial con el cambio, pero no había lanzado un ―sin


ver‖ en años. Era bastante difícil en el mejor de los casos, y mucho más cuando estás rodeado por todas estas personas. Nuestro glamour no era suficiente para pasar entre la multitud que, por ahora, rodeaba completamente el área acordonada. La mayoría de la gente parecía ser local, los habituales vagabundos y personas sin hogar que han hecho de estos bloques de West Hastings su territorio. Unos turistas dispersos se acercaban con precaución, la curiosidad conseguía vencer su sentido común. Aunque en realidad no era nada de lo cual preocuparse. Los carteristas, sí, pero eso era más que improbable. Una pareja del Departamento de Policía de Vancouver estaba situada fuera de la cinta, pidiendo a la gente que se mantuviera atrás. Yo no podía ver a Gareth por ningún lugar. -Siempre podemos jugar al turista y preguntar,- aventuré. -Cierto-, admitió Rhys. -Tal vez podamos acercarnos lo suficiente para decir lo que hay allí-. Qué, no quién. Caminé alrededor de Ernie en la silla de ruedas y Marla la de la bufanda giratoria, que ahora contaba unas monedas y murmuraba algo acerca de cómo obtener un café y algo para comer. Mi hermano me tomó del brazo al cruzar la calle para unirnos a la multitud. Di un paso en la acera y en torno a un hombre pequeño y pálido que estaba tratando de grabar los tejemanejes, mientras que su esposa y los niños estaban junto a él, todos ellos susurrando avergonzados para que se detuviera. Rhys y yo intercambiamos una mirada divertida y se subió a la acera. Me detuve de repente y Rhys se detuvo conmigo. -Qué demonios…-, susurró las palabras tan bajo que tuve que esforzarme para escucharlas. Sin embargo, sabía por qué. La sensación era inconfundible. A sólo metros de distancia, dentro del espacio vacío que había sido una vez, de acuerdo a los carteles, la tienda ―Mercantil Mosel‖ a sólo unas pocas casas del albergue, se percibía el brillo de poder crudo que latía. A través de las sucias


ventanas del almacén, que no estaban tapiadas como muchos otros comercios cerrados, pude ver el pulso de energía cruda que era tan intenso que apenas podía distinguir a los bulliciosos policías y técnicos forenses en el interior. Lámparas brillantes de alguna clase de sistema iluminaban la escena, pero las figuras palidecían como fantasmas oscurecidos por la energía que parecía a punto de estallar fuera de sus límites. Mis rodillas se doblaron y Rhys me agarró antes de que cayera al suelo. El Poder formó un arco a través de mí, cantando su energía en un estallido de luz tan fuerte que blanqueaba mi visión. Luché para tomar un respiro cuando el poder lanceaba todos mis músculos, ahogando mi sistema autónomo. El toque de las manos de mi hermano reverberaba a través de mí, dos puntos de presión ampliada. Me arrojé a distancia y caí sobre mis manos y rodillas jadeando y todo poco a poco volvió a la normalidad. El rumor aumentado de la conversación traspasó mi conciencia. -Qué pasó... está todo bien... llamen al 999...-. -Señorita, ¿está usted bien?-. - ¿Keira, estás bien?-. La voz profunda de uno de los agentes de policía combatió el sonido de la preocupación de mi hermano. Los sacudí a los dos fuera y luché por pararme, agarrándome del brazo de Rhys para no perder el equilibrio. -Estoy bien, estoy bien-, le dije. -Gracias, oficial, me sentí mareada y tropecé-. -Hay un paso hasta la clínica más cercana-, dijo el oficial de policía. -Tal vez debería… -Gracias, Dean-, cortó otra voz. Gareth empujó entre la multitud ahora más cerca. -Voy a hacerme cargo de esto. Ella resulta ser una pariente. ¿Samuels y tú pueden ver si pueden manejar...?-. Hizo un gesto a la gente que nos rodeaba. -Ahora mismo, señor-. respondió Dean. -Samuels, ayúdeme, con su permiso.Un segundo oficial de policía se unió al primero y los dos comenzaron a pedir a


la multitud que por favor se dispersasen. Eran tan condenadamente corteses. Cuando había visitado por primera vez Canadá como adulta, había decidido que el mito de la amabilidad canadiense era precisamente eso. Lo curioso es que, seguían demostrándome que estaba equivocada. Incluso aquí, en una situación tensa, la actitud de la policía era amable en lugar del policía rudo en todo momento. -Keira, ¿por qué no vamos a sentarnos?-. Gareth llegó más cerca y me ayudó. -¿Puedo?-, preguntó antes de que me tomara del brazo. Asentí y él se echó a reír con un sonido irregular que incluso a mis propios oídos sonaba apagado. Gareth y Rhys me llevaron a un banco cercano. Me encantó el hecho de que en toda la ciudad, una podía encontrar bancos en la acera, destinados a otra cosa que no fuera sentarse y relajarse. -Siéntate y no te muevas, Keira-, dijo Rhys. -Voy a caminar hasta el Tim y a conseguirte un café. ¿Gareth?-. -Sí, eso estaría bien-, dijo. -Gracias... papá.-. Gareth sonrió a Rhys, que hizo rodar sus ojos y se alejó al trote. -¿Entonces estás bien?-. -Estoy bien, de verdad-, protesté. -Eso fue… inesperado-. -Puedes decirlo otra vez-, acordó Gareth. - Aquella firma de poder no estaba allí hace unas horas cuando investigaba la muerte en el albergue-. Respiré profundamente el aire limpio. Siempre me ha gustado cómo el aire en esta ciudad no tiene aromas urbanos, los autobuses utilizaban gas natural comprimido o electricidad, así que no había gases de diesel para corromper el aire. Los empleados de la Ciudad mantienen el lugar más ordenado de lo que uno podría esperar en una ciudad de este tamaño. -¿Cuando estuviste por última vez en la escena, Gareth?-, le pregunté. -¿O has estado aquí desde que nos vimos?-.


-La dejé no mucho tiempo después de que tú lo hiciste, una hora más o menos-, dijo. -Fui de nuevo al departamento de policía para recoger unos papeles. Tenía la intención de parar en el departamento y tal vez descansar un poco, pero luego me enteré de que otro cuerpo había sido encontrado-. -¿Qué?. Espera, ¿otro?-, le agarré del brazo. -¿Quieres decir que este no es el mismo de antes? -. -No, y eso es lo extraño, ambos son muy parecidos-. -Lo siento, ¿qué?-. -El primer hombre definitivamente era un ser humano-, dijo él , manteniendo la voz baja por lo que ni los transeúntes ni sus agentes compañeros del orden lo escucharían si anduvieron muy cerca. -Los dos hombres de antes, Rodney y John, lo habían visto antes. Has hablado con ellos, ¿cierto?-. -Lo hice, pero el hombre muerto en el albergue no era el hombre que habían visto antes, aunque pude ver el parecido. Ambos eran altos y rubios y vestidos con ropa similar, pero el tipo del albergue sólo era un músico de paso. Él y un par de sus amigos se metieron en un juego de beber y bueno, digamos que su juicio fue menos que estelar. Volví de nuevo por este caso al Departamento de Policía de Vancouver. Ya no se considera una muerte sospechosa, pero vamos a seguir con la investigación forense por si acaso-. Él pasó la mano por su pelo muy corto. A los ojos del clan, mi sobrino no se parecía en nada a sus padres (ni Rhys ni Ian estaban seguros de quién era el padre biológico, pero desde que eran gemelos idénticos, los genes eran los mismos), y su cabello castaño, pómulos altos y profundos ojos marrones sin duda provenían de su madre. El brillo en sus ojos y el sentido del humor: era todo paterno. -Entonces esta víctima…-


-Un Sidhe muerto, creo-, dijo él. -El poder tiene definitivamente sabor Sidhe. Oscuro, pero con un tinte dorado-. -¿Ves el poder como colores?-. -Sí-. -Pensé que te ocupabas del clima-, le dije. -Lo hago. Percibir el clima está ligado a las energías en la atmósfera. Veo a las energías como bandas de color-. -Fascinante-. -Creo que vamos a hacer lo mismo pronto, ¿eh, tía?-. Me sonrió. -Tan pronto como tú aprendas lo que es-. -Es verdad-, restregué mi cara con mis manos. -¿Dónde diablos está mi hermano con los cafés?-. -Tim Hortons está bastante lleno a esta hora del día-, dijo Gareth. -La gente toma un café de última hora en su camino a alguna parte-. Miré a mi alrededor, dándome cuenta de que mientras estábamos hablando, el tiempo había despejado un poquito la niebla omnipresente dando paso a cielos nublados sin precipitaciones y el número de cuerpos ambulatorios pasando había aumentado. El centro de la ciudad estaba despertando, la multitud nocturna sustituía a los trabajadores de oficina. Y en medio de toda esta normalidad aburrida, alguien estaba matando con poder mágico.


Capitulo 22


-Creo que Keira debería entrar con ustedes-, dijo Rhys. Había vuelto con dos cafés extra-grandes, cargados con crema y azúcar, y una caja de Timbits. Gareth se preparaba para volver a la escena del crimen, ahora por fin libre de espectadores, ya que los dos agentes de la policía se habían tomado a pecho su orden como inspector de la Policía Montada. Habían dejado a un tercer agente para patrullar el perímetro en la escena del crimen con cinta de cierre y para pedir a los peatones, educadamente, por supuesto, que por favor cruzasen al otro lado de la calle. Los autobuses llenos de pasajeros que viajaban de noche fuera de la ciudad interrumpían el tráfico de la noche. Unos ciclistas pasaron a toda velocidad en sus bicicletas cuando cruzamos la calle dirigiéndonos de nuevo a los escaparates cada vez más vacíos. Me detuve un momento antes de bajar de la acera. -¿Vas a estar bien?-, preguntó Rhys, mostrándose protector a mi derecha. Asentí. -Llevo blindaje protector, ningún glamour lo interferirá, voy a estar bien-. Eso esperaba yo. Todavía podía sentir la acumulación de energía, incluso lejana y más debilitada, pero insistente. Deseaba poder despojarme de mis nervios y toda esta contrariedad y haber ido directamente al enclave como una buena heredera Kelly. Gareth tomó la iniciativa y nos hizo señas bajo la cinta de la escena del crimen. Están conmigo, Bob- , dijo al oficial de policía en el perímetro. El hombre y nos dejaron pasar sin comentarios. Los otros dos oficiales se encontraban cerca de la entrada, supervisando lo que parecía ser un equipo forense. -¿Samuels, la Dra. Woo ha terminado?-, preguntó Gareth. Samuels, el más alto de los dos, asintió e hizo un gesto a una mujer pequeña con una bata blanca guardando su maletín. –La Dra. Woo acaba de terminar inspector-.


-Maggie, es bueno verte de nuevo-. Gareth la saludó con una sonrisa y un cálido apretón de manos. -Ha pasado mucho tiempo, Gareth. Pensé que estabas en Ontario-. -Lo estaba, sí-, respondió -Volví al Norte hace un par de semanas. Me llamaron aquí para esto-. La médico forense lo estudió, con una mirada perpleja en su rostro.- ¿Por algunos chicos sin hogar?.��La policía montada investiga eso?. Ni siquiera tenemos las autopsias de los dos primeros. ¿Por qué los llamarían ya?-. -Sé que suena raro-, dijo Gareth. -Pero el Departamento de Policía nos pidió ayuda, ha habido muchos muertos en muy poco tiempo. Todo esto no puede ser debido a desnutrición, vejez o demasiado alcohol-. -Éste seguro que no-, dijo. -Trauma por objeto punzante, algunas heridas de arma blanca. No estoy segura del momento de la muerte, la temperatura corporal es muy inestable-. Miró hacia Rhys y a mi. -¿Quién te acompaña?-. -Dra. Margaret Woo, médico forense, le presento a Rhys y Keira Kelly.- La Dra. Woo arqueó las cejas por la sorpresa. -¿Trajiste a tus familiares a una escena del crimen?-. -Rhys es un investigador, está en su derecho Mags-, dijo Gareth. Casi me reí nerviosamente en voz alta por esta pequeña mentira. Mi hermano era más que un "investigador", estaba ahí por su habilidad para cambiar de forma en una especie de canino o forma lupina, que aumentaba su sentido del olfato, que yo estaba bastante segura, era una de las razones por las que Gareth nos había llevado a la escena del crimen. El talento de Gareth no se prestaba a la investigación de los crímenes. Sinceramente dudaba de que la forense estuviese de acuerdo en su capacidad como un investigador de cualquier tipo.


-Lo que sea-, dijo ella. -Es su escena del crimen ahora. Hay algunos aspectos... inusuales en esto. Pero dejaré que lo vean ustedes mismos. Se los daré por escrito cuando mi informe inicial esté listo. O llámenme si quieren discutir cualquier cosa. Mis muchachos esperaran afuera. Avísenles cuando puedan levantar el cuerpo-. ¿Aspectos inusuales?. -Por supuesto-. Asintió Gareth. -Ten cuidado, Maggie, sin ofender, pero espero no tener que necesitar mucho más de ustedes mientras esté aquí-. -Oh, creo que vamos a hablar de nuevo muy pronto-. Una mirada un poco desconcertada se dibujó en su cara antes de ser reemplazada con una sonrisa profesional. -Rhys, Keira, un placer-. La Dra. Woo asintió a cada uno de nosotros y se colgó su equipo en el hombro. -Igualmente- murmuré a su espalda. Gareth no dijo nada. ¿También estaba sorprendido por su referencia a aspectos inusuales?. La pequeña doctora salió del edificio, dejando el cuerpo sin vida a los tres Kellys. El hombre-Sidhe muerto, yacía en el suelo, encima de una especie de saco de dormir. Una larga caja de madera rectangular con extremos redondeados estaba junto a él, rota y vacía, por el espacio vacío en el interior parecía que había llevado una vez una flauta. El hombre era alto, quizás incluso tan alto como Tucker, y delgado en la forma que un Sidhe lo es a menudo. El largo pelo rubio teñido ahora de color rojo-marrón por la formación de costras de sangre. Una trenza pequeña, festivamente encintada pasaba por encima de su rostro, el resto de su pelo estaba suelto y extendido por el suelo. Estaba tan pálido que la piel bajo las manchas de sangre era casi translúcida. Él estaba vestido con un chaleco de cuero sobre una holgada camisa verde, suaves pantalones de cuero que iban dentro hasta las rodillas en unas botas de cuero marrón. La camisa estaba rota en varios lugares, supuse que por las heridas del cuchillo. Cada pieza de ropa estaba empapada en sangre. Un colgante con forma de serpiente


en jade verde colgaba de un cordón de cuero que pendía alrededor de su cuello. Una banda de plata en el dedo anular derecho era la otra pieza de joyería. Yo apenas podía mirar la ruina de lo que fue su rostro. Ya era irreconocible, pero un ojo de color marrón avellana asomaba, todavía abierto en la muerte. -Él no tiene papeles, pasaporte, ni identificación-, dijo Gareth en voz baja. -Parece que alguien trató de robarle-, me oí decir en un tono suave. Me parecía haber entrado en una especie de modo analítico con el escudo apretado y resistente en contra del poder que todavía se sentía zumbando contra mi piel y que no había disminuido en el tiempo que había estado allí de pie. -Sí, eso es lo que el joven Dean dijo antes-, dijo Gareth en voz baja. -Él me envió un mensaje con algunos detalles antes de que los investigadores llegaran a la escena del crimen. Él fue el primero en la escena-. -Si fue un robo, ¿por qué dejar un anillo de plata y lo que podría ser un valioso colgante?-, preguntó Rhys. -Buena pregunta, papá. Dean se preguntaba lo mismo. – -Hay una gran cantidad de sangre,- le dije. -¿Rhys?-. Mi hermano cruzó la habitación y se puso en cuclillas cerca del cuerpo. Su sentido del olfato sería menos preciso en forma humana, pero aún sería mejor que el mío...Esperen, me olvidaba de mis nuevas habilidades. Me acerqué a mi hermano, con la intención de ayudarlo. Antes de dar incluso un paso más, un brazo me cerró el paso. -No vayas allí-, dijo Gareth. -¿Qué?. Yo iba a…-¿Ayudar a Rhys?-. Él sonrió brevemente. -Yo podría decir exactamente lo que ibas a hacer. Tú recordaste que tienes el talento y ahora ibas a ver lo que sentías, ¿no?-


Entrecerré los ojos y le fruncí el ceño. -¿Cómo lo has hecho?--Soy un policía, tía-, dijo. -Vi la mirada en tu cara-. -Pero, ¿por qué me detienes?-. -Porque Keira,- respondió Rhys acercándose a nosotros. -No hace ni una hora que caíste de rodillas por todo el poder que rodea tu cuerpo. ¿De verdad crees que sería una buena idea concentrarse en otra cosa que mantener tus protecciones en su lugar?-. -Muy bien, un punto-, dije. -¿Has encontrado algo?-. -La mayoría de la sangre no es suya-, dijo Rhys. -¿No es suya?-. Tanto Gareth como yo hablamos a la vez. -Es sobre todo humana. Las heridas de arma blanca, y el golpe en la cabeza parece que fueron post-mortem. Muy poca de la sangre era de esos lugares-. -Eso lo cambia todo-, dijo Gareth. -¿Cómo es eso?-, le pregunté. -Si esas heridas fueron post mortem, y la sangre no es suya, Keira, ¿por qué hay un Sidhe bardo muerto?-. -¿Bardo?-. -El anillo, la serpiente, lo reconocí.-¿En serio?-. Rhys se paró y se reunió con nosotros. -Gareth, ¿Conoces a este hombre?-. -Sidhe-, insistí y miré a Gareth. -¿Cómo lo sabes?-. -Hace unos cuarenta años, este bardo estuvo en nuestra casa. ¿No te acuerdas, Rhys?-.


Rhys estudió el maltratado rostro del hombre de nuevo con una mirada de concentración. Luego movió lentamente su cabeza: -No estoy del todo seguro de ello-. Gareth respondió: -Él vino con los enviados, un año en que Gigi había llegado de Canadá para pasar el verano a causa de una ola de calor en Texas. Fue antes de que nacieras, Keira. Creo que puede haber sido cuando Gigi estaba comprando más tierra, no puedo recordar exactamente, yo era joven y honestamente, yo estaba ocupado persiguiendo a Megan.-Y en su captura-. Rhys golpeó a Gareth en el costado. -Dándome una buena excusa para no poder recordar cada detalle, pero tú deberías. ¿No estabas allí?-. Rhys pensó un momento. -Sinceramente, no lo recuerdo-, dijo. -¿Estás seguro de que yo lo vi?-. -Supongo que pudo haber sido Ianto-, dijo Gareth. -El bardo cantó para nosotros un par de veces después del día de las reuniones-. -Probablemente fue Ianto, entonces- dijo Rhys. -Tucker y yo estábamos bastante relegado a ser los chicos de los recados de Gigi en esa Cumbre, incluyendo su entretenimiento. No creo que viese a ninguno de los bardos-. -¿Hola?, Hermanita aquí -, interrumpí. -¿Estás diciendo que este Sidhe era alguien relacionado con Gigi?-. -Yo no sé si haría uso de esa palabra exactamente-, dijo Gareth. -Pero sí, estoy bastante seguro de que este tipo estaba en la comitiva -. -¿De qué séquito?-. -La Corte Unseelie-. Di un paso atrás, tropezando con algo de basura. Rhys me cogió del brazo. La presión comenzó a filtrarse a través de mi escudo, el poder empujaba más allá


de mis defensas mientras trataba de recobrar el aliento. Eso no podía ser. Comencé a jadear, luchando contra el repiqueteo penetrante, para recoger mis pensamientos salvajes y hacer retroceder los recuerdos que amenazaban con escapar. No podía respirar, era sofocante, necesitaba el aire. La oscuridad de las cuevas me rodeaba, la luz de mi pequeña vela era una medida lamentable contra ella. Camino por el pasillo, a mis habitaciones, necesitando ocultarme. Habían estado hablando de mí otra vez, utilizando palabras que no entendía. Enviando representantes, había dicho mi madre. -La comitiva-, dijo Geraint. -Lo hicimos antes. Lo mismo hicieron nuestros hermanos Unseelies. Mira lo que conseguimos con eso. Una niña enferma sin magia. El otro, el hijo de Drystan, ¿qué sabes tú de él?-. Mi madre le susurró palabras que apenas podía oír. -Él es fuerte-. Geraint había jadeado entre susurros. -Así que somos los perdedores en este acuerdo, entonces-. Mi madre gimió débilmente. -Tú no puedes saberlo, Geraint. Aún es pronto. Ella es joven-. -Ella es inútil-. -Keira, ¿qué pasa?-. Rhys puso su brazo alrededor de mi cintura. Volví al presente, con un suspiro. -Vamos a sacarla de aquí-, dijo Gareth. -Ya hemos visto suficiente-. Todo mi cuerpo temblaba al tiempo que me llevaba fuera al aire libre. Gareth dijo algo a los policías que no escuché a medida que pasábamos por allí. Los hombres me llevaron de nuevo al banco donde me había sentado antes. Afortunadamente, nadie estaba sentado allí. Me hundí en el asiento, agradecida por la ayuda. Rhys se sentó junto a mí, manteniendo su brazo alrededor de mío. -¿Fue el poder?-, dijo Rhys, manteniendo la voz baja y estable.


-No, no...- Me apoyé en él y hundí mi cara en su hombro. Yo no quería recordar, pero la combinación de la energía de poder del Sidhe muerto había provocado un recuerdo que había reprimido durante décadas. -¿La visión?-, pinchó Gareth. -No. Los recuerdos-, le dije con voz apagada manteniendo mi cara donde estaba. Rhys era más delgado y más bajo que Tucker, pero sus hombros eran lo bastante amplios para que yo los usase como un ancla. Él intensificó su abrazo y me dejó permanecer allí durante unos minutos. Ninguno de los dos habló, dejando que me compusiese yo misma. -Me dolió-, dije finalmente, levantando la cabeza y mirando a los dos. Gareth se puso en cuclillas al lado del banco, con el ceño preocupado haciéndose eco del de Rhys. -¿El poder te hace daño?-. Gareth se levantó y se sentó junto a mí con su mano sobre mi brazo. -No. Es cuando se habló del séquito de la Corte Oscura, me acordé de algo que yo había oído de niña-. Me obligué a respirar hondo. Mi corazón se aceleraba a la vez que mis pensamientos volvían allí. Si hubiera sido humana, estaría en extrema necesidad de terapia. Nunca había tratado con las emociones causadas en mis primeros siete años. Nunca quise. Los acontecimientos de estos últimos días habían llamado a los recuerdos que había mantenido enterrados con éxito la mayor parte de mi vida. -Mi madre y Geraint hablando del séquito, sobre el hijo de Drystan, acerca de cómo...-. Inútil. Dilo, Keira, lo absolutamente menos que inútil que tu propia madre pensaba que eras -¿El hijo de Drystan?-. Rhys se tensó y se apartó de mí. -¿Estás segura de que eso es lo que oíste, Keira?-.


-Sí, ¿por qué?-. Miré a mi hermano, sorprendida por su reacción. Por supuesto, yo había estado prácticamente berreando sobre él hace un momento, pero no estaba segura de porqué el actuaba de esta manera. -Drystan es el nombre del padre de Gideon.-


Capitulo 23


-Eso ninguna manera-, dije con vehemencia. -El nombre de su padre es Tris… oh, maldita sea.Su nombre era Tristán. Drystan era la versión galesa del mismo nombre. En latín era Drustanus. El nombre de un personaje en la leyenda del rey Arturo que era un embaucador, posiblemente un cambiaformas, y, oh, mi enloquecido y espeluznante mundo había hecho un salto a la ridiculez. -¿Me estás diciendo que Gideon, mi Gideon, el hombre que yo una vez…es mitad Sidhe?. ¿Al igual que yo?-. ¿Todo el mundo que yo conocía era Sidhe?. Bueno, no todo el mundo, los dos únicos hombres de los que había estado enamorada. Y eso era más que suficiente. -No puedo decir que sí, pero sí sé que alguien llamado Drystan solía venir a visitar a Gigi, y en algún momento, me enteré de que él era el padre de Gideon. Yo en realidad nunca lo conocí, ni tampoco cualquiera de nuestros hermanos, como he dicho. La verdad es que no estábamos interesados. Realmente nunca estuvimos interesados en las maquinaciones políticas de Gigi, pero esto…- Rhys hizo un gesto hacia el edificio de enfrente la calle, donde la furgoneta del forense se marchaba. -Esto me lleva a creer que algo está pasando y Gigi tiene que saber al respecto. ¿Cuál es la probabilidad de que este Sidhe no identificado se encuentre en Vancouver en el mismo momento en que llega la nueva heredera del clan?. Al principio, yo estaba preparado para mantenerme fuera del misterioso asunto de los Sidhe, pero esto de ahora...Heredera del clan. Él se refería a mí. Oh, mierda. La idea me golpeó en la cabeza. Esto no era necesariamente una cosa extraña de Gigi, podría ser una extraña cosa mía. Ese Sidhe, el bardo Unseelie, podría haber estado aquí buscándome. ¿Por qué?, no tenía ni idea, pero no pudo ser por una buena razón. Las Cortes Seelie y Unseelir hacía tiempo que eran, si no exactamente enemigas, por lo menos rivales.


Las batallas por el dominio llenaban historias legendarias y canciones. No todas ellas eran sólo historias. De hecho, la mayoría de ellos se basan en la realidad, sólo que era una realidad conocida por pocos seres humanos en estos días. Tuve que admitir que, a pesar de mi propio patrimonio genético, había sido deplorablemente ignorante de cualquier cosa de esto hasta que había estudiado Malory y Marlowe en la escuela secundaria. Bea era la que había estado entusiasmada con las historias y ella hizo un trabajo que le daba crédito adicional. Ayudando a su investigación, reconocí vagamente algunos nombres de Sidhes que aún vivían en Underhill. Pero yo no se lo mencioné a Bea. Ella ya tenía suficiente con aceptar lo de la familia de mi padre que vivía allí mismo, en Hill Country. Estuve punto de decirle que era un hada. Incluso la investigación para el trabajo se había convertido en otra serie de recuerdos para reprimir. Espera un momento, Keira. Motivar la supresión del trauma de la infancia era una cosa. ¿Disociar algo tan leve como un trabajo de la secundaria de Bea?. Estaba empezando a pensar que yo era sin duda, una mejor candidata para el manicomio que la heredera de una gran responsabilidad del Clan. -Creo que tenemos que llamar a Gigi y que venga lo más pronto posible-, dijo Rhys. -O nosotros en todo caso podríamos salir de aquí e ir hasta el enclave. ¿Puedes lograr que Liz vuelva?-. -No tengo ni idea-, le dije. -Pero tienes razón, a pesar de todo lo que no quiero involucrar a Gigi, creo que tenemos que hacerlo-. -Muchacha sensata-. Dijo Rhys y me dio unas palmaditas en la cabeza. -No es sensatez, me asustó como el infierno-, le contesté. –Hay algo en esto que no me gusta. Si este Sidhe vino a buscarme, ¿qué estaba haciendo aquí?-. Ondeé la mano mostrando el barrio. -No es probable que me encuentre entre la gente sin hogar en la ciudad. No es que seamos completamente imposibles de encontrar. Yo sé que una compañía es la propietaria de nuestro edificio, pero estoy bastante segura de que cualquiera puede llamar pidiendo información y obtener el número de teléfono del departamento. Podemos estar ocultos, pero no nos estamos escondiendo-.


-Es un bardo, tía-, dijo Gareth. -Hay un festival de música. Si él estaba perdido, o aún si sólo pasaba por ahí, sería difícil para él hacer caso omiso de la música. Incluso podría haberlo añadido a su agenda prevista. La música es lo que él es…era… y lo que hacía.-Bueno, tiene sentido-, reconocí. -Dicho esto, ¿por qué está muerto? No es precisamente fácil matar a uno de ellos.-Eso, mi querida hermana-, dijo Rhys -es precisamente el punto-. -Y ese es mi trabajo-. Gareth se levantó.-Tengo que ir a descubrirlo. Rhys, ¿por qué no te llevas a Keira de vuelta a casa?, volveré allí cuando haya comprobado algo en la estación de policía. Quiero leer los informes de los testigos, llamar a la Dra. Woo y saber qué paso de verdad-. -Tenemos que ayudarte-, protesté. -Tú no puedes-, dijo él sin rodeos. -Una cosa es meterlos en la escena como investigadores, pero otra muy distinta es ir a la estación de policía. Necesitarías una identificación real para eso y, francamente, aunque estoy seguro de que podríamos conseguirla, no podríamos hacerlo de inmediato. Incluso si pudiéramos, no creo que fuese inteligente. Has pasado por muchas cosas, Keira, y tienes que descansar. No has podido dormir, estoy seguro de eso, ¿no?-. -Tengo…-, protesté. -Pero fuiste sacudida con algún golpe de poder extraño -, dijo Gareth. -Te ves cansada, agotada. Vuelve a la casa y descansa un poco. Dile al resto del grupo lo que ha estado pasando. Voy a estar allí tan pronto como pueda-. -Gareth, hay una cosa más-, dijo Rhys. -Daffyd, el primo Shide Seelie de Keira ha desaparecido... O algo así-. -Algo así ¿cómo?-. Rhys le explicó rápidamente. -Maldita sea, Rhys-, dijo Gareth. -Yo no creo en las coincidencias y el hecho de que un miembro de la Corte Seelie esté aquí en la ciudad al mismo tiempo que


uno de la Unseelie es encontrado muerto, bueno, es algo que hay que estudiar más a fondo. Yo mismo le haré un par de preguntas -. -Cuando lo encontremos-, le dije. -Él lleva fuera un tiempo-. -No me gusta esto-, dijo Gareth. -Dos miembros de las Altas Cortes Sidhe en Vancouver al mismo tiempo. Ambos en los lados opuestos, rivales. Ambos vagando por la ciudad solos.-Keira, ¿crees que Daffyd podría tener algo que ver con la muerte de este otro Sidhe?-, preguntó Rhys. Pensé en la pregunta de Rhys un momento. ¿Podría?. Yo había sabido de él sólo hace unos días. Él me había estado observando desde hace décadas. -Es posible-,le dije. -Parece un tipo tranquilo, amable, pero el mató a un hombre humano. En mi nombre-. Gareth arqueó las cejas. -¿Aquí?-. -No, en el Luna Salvaje, en Texas,- dije.-Es un poco largo de contar, el hombre estaba tratando de matar a mi mejor amiga. Daffyd lo mató por lo que ni yo ni Tucker tuvimos que hacerlo. Daffyd ya había matado a otros seres humanos, también, para poder sobrevivir. Pero no hay ninguna razón para esto de ahora, Gareth-. -Ah. Interesante-. Gareth miró la hora. -Se está haciendo tarde-, dijo. –Son cerca de las diez. Creo que volveré al piso contigo en vez de ir a la estación. Recibiré el fax oficial de Dean con las declaraciones y el informe del médico forense. Me gustaría hablar con el vampiro, el Sidhe Unseelie, a ver si él puede arrojar alguna luz sobre esto-. -¿Ellos no están aquí?-, dijo Rhys cada vez más fuerte. -Tucker, que…- Cuando llegamos al piso buscándolos, Adán y Niko se habían ido. -¿No pensaste en mantenerlos aquí?-.


-Se los dije a ambos anteriormente respecto de Daffyd, y lo diré otra vez-. Tucker habló con calma. -Yo no soy su guardián. Adam y Niko son individuos adultos totalmente capaces de cuidar de sí mismos, como Daffyd. Si quieren pasear por la ciudad, ¿por qué debería detenerlos?-. -Ese no es el problema,- afirmé, –Hay una nueva situación-. Se la expliqué rápidamente. Tucker dejó escapar su aliento con un silbido. -Malditos sean ustedes tres, ¿por qué diablos no me llamaron?. Ellos se fueron hace media hora. Si hubiesen utilizado las células de sus cerebros yo los habría mantenido aquí-. Joder. Él estaba en lo cierto. Habíamos fracasado. -Maldita sea, lo siento-, dije. No pensé. ¡Qué estúpidas pueden ser tres personas... incluyendo a un miembro de la Real Policía Montada de Canadá!-. - Keira, eso es injusto-, dijo Tucker. -Gareth no tenía forma de saberlo. Tampoco ustedes-, admitió. -Lo siento de veras. Perdí los estribos-. -¿Dijeron a donde iban?-. Tucker negó con la cabeza. -No tengo ni idea. Dijeron que querían pasear y que volverían-. Él me dirigió una mirada solemne. -Keira, no hay duda de que querían un tiempo a solas para hablar. Después de todo lo que nos dijo Adam, y el pasado de Niko, hay mucho que pensar. Yo habría hecho lo mismo en lugar de Niko-. Mi hermano, como de costumbre, estaba en lo correcto. -Sí, supongo-, estuve de acuerdo. -Sólo deseaba que estuviesen aquí, en vista de lo que hemos encontrado-. -Hablando de llamar, siempre podemos llamar a Adam en su teléfono móvil y ver dónde están. Contarles lo que está pasando. Me gustaría que estuviesen presentes, también-. Al menos ahora Tucker estaba pensando.


-¿Por qué no nos calmamos y buscamos algo para comer?-, dijo Gareth, jugando a la voz de la razón. -Yo no sé ustedes, pero yo me estoy muriendo de hambre. ¿Hay alguna comida en este casa?-. -Toneladas-, dijo Rhys. -Trajeron la compra hace poco. Sírvanse ustedes mismos. Yo voy a darme una ducha. ¿Alguien sabe hacer café?-. -Yo lo haré-, dijo Tucker. -Keira, estás agotada. ¿Por qué no vas a descansar un rato?. Gareth puede llamar a su cuartel general, mientras yo preparo algo de comida, después comeremos y decidiremos qué hacemos luego. No tiene sentido ir medio locos tratando de encontrar a Daffyd de nuevo, o incluso llamando a Niko y a Adam, no llegaremos a ninguna parte con eso-. -Siempre podríamos decir que Daffyd es una persona de interés- dijo Gareth. –Y tal vez consigamos ayuda del Departamento de Policía para protegerlo-. -Sí, y ¿qué van a hacer cuando lo encuentren... si es que lo encuentran?-, contestó Tucker. -Es un Sidhe puro, sobrino. Tiene glamour, poder, todo. Prefiero no ser responsable de que él dañe a los funcionarios de la policía. Creo que es mejor que nos lo dejes a nosotros.-Estás en lo cierto, tío,- dijo Gareth. -Mis disculpas, tiendo a pensar como policía más que como un miembro del Clan a veces-. Tucker revolvió el pelo a Gareth. -Estoy seguro de que eres un policía excelente, sobrino. Utilizaremos algunas de esas habilidades para buscar una manera que nos ayude a encontrarlo-. Tucker se volvió hacia mí.-Vamos, Keira, está agotada-. Dormir. Yo necesitaba hacer eso. Asentí con la cabeza a mi hermano y me alejé por el pasillo. Los sueños me asaltaron en el momento en que me acosté. Ni siquiera recuerdo a mi cabeza tocar la almohada antes de que yo tuviese una pesadilla.


INTERLUDIO Soñar

Él discutía con los otros, decía mi nombre una y otra vez. Me agaché en mi escondite, asegurándome de mantenerme fuera de la vista. Si no podían verme, no podían hacerme daño. -Ella es nuestra, Geraint…Padre-, dice él. -No puedes-Puedo y lo haré-, dijo Geraint. -Ella no tiene magia, Daffyd. Ella no puede ser la heredera.Vi una luz brillante y entonces veo a Daffyd en un lugar diferente: un vidrio moderno, que lo refleja vestido de negro, gente de todas las edades y razas caminando detrás y alrededor de él. Él mira fijamente el escaparate en la ventana de una tienda, hilera tras hilera de pantallas LCD que muestra algunos eventos deportivos. Él se da vuelta y camina por la calle, con las manos a los lados, extendiéndolas un poco como si se estremeciese al roce del aire. Al subir una empinada colina los vio. Dos hombres con un guitarra y un bodhrán, que discutían mientras caminaban, pero hablando de música. Él los sigue hacia un gran pilar, una especie de monumento. Ellos siguen y se unen a otros en la multitud. Daffyd toca el pilar, se detiene, luego camina más lejos en el parque y se sienta en el césped para escuchar. Una canción comienza, de cuerda, un tambor y una voz se unen sobre el murmullo de la multitud. Se pone de pie, llamado por la música. Se concentra con los ojos cerrados, la música tejiéndose en su interior, el sonido de una flauta que se une a la guitarra y el tambor. Él ve, oh Madre de Todos los Santos, él ve. Él hace uso de la canción, ahogando la vida de ella, matando a la música. Los ojos muertos del Sidhe vuelven hacia mí, avellanados, tristes, lamentables. Había venido a verte a ti, dice él en mi cabeza. Venía a encontrar a la heredera.


La sonrisa de Daffyd se convierte en un rictus, su rostro en una calavera, el ojo izquierdo brillando en el hueso desnudo, abrasando mis pensamientos, quemando mi cerebro. Combato con fuerza, lucho contra la presi贸n, no puedo respirar, no puedo ver, no puedo...


Capitulo 24


-Keira, despierta-. La voz de mi hermano sonaba demasiado fuerte en mis oídos. Llevé las manos hacia mis orejas para bloquear el ruido. -Tucker, me lastimas-, murmuré. –Detente-. Su voz bajó hasta ser un susurro. -Estabas gritando, hermanita-. Colocó una mano fría sobre mi frente. -Estabas sobrecalentada, un poco febril. Voy a conseguirte algo para que bebas. Quedate aquí-. Desapareció y yo cerré mis ojos y me volví de lado, abrazando una almohada contra mi pecho. Unos minutos mas tarde, Tucker regresó. -Toma-, dijo. -Bébete esto-. Luché para levantarme, con el letargo todavía agarrándose de mis miembros. -¿Qué es?-. -Té-. Inhalé el aroma ahumado. Mmm, Lapsang souchong, mi favorito. -Gracias, hermanito-, susurré. -¿Qué hora es?-. -Todavía no es la una-, dijo. -No has estado dormida por mucho tiempo-. A mí me había parecido eterno. -Tuve una pesadilla-. Tomé un sorbo de té, con mis dos manos envolviendo el gran tazón. -¿No fue una visión?-. Sacudí la cabeza. -No, no lo creo. Todo estaba demasiado mezclado, recuerdos envueltos entre sueños, nada que pudiera señalarla en definitiva como una visión. ¿Han regresado Adam y Niko?-. -Todavía no. Salió el correo de voz cuando llamé a Adam. Gareth tuvo que volver a salir. Asuntos policíacos-.


-Demonios-. -Exactamente-. Tucker se encaramó en el borde de la cama, la preocupación estaba escrita por todo su cuerpo. -Keira, ¿crees que Daffyd lo hizo?-. Me tragué un profundo suspiro y coloqué mi tazón sobre la mesita de noche. No lo sé. ¿Era el capaz de hacerlo?. Sí, por supuesto, ambos sabemos eso. ¿Pero corrió él hacia el bardo y lo mató o lo buscó deliberadamente?. Ni idea. Por lo que sabemos, él vino con nosotros para hacer precisamente eso-. -Hacer salir al bardo-. No era una pregunta. -Sí. Creo que eso formaba parte de mi pesadilla. Después de lo que dijo Gareth, sobre que las Cortes habían venido aquí hace años a visitar a Gigi aquí en el enclave. ¿Qué tal si Daffyd estaba involucrado en eso?. Después de todo, lo que yo sé sobre él y la razón por la que estaba en Texas, sólo lo sé por lo que él me dijo. ¿Cómo podemos estar seguros de que estaba diciéndonos la verdad?-. -O al menos no toda la verdad-, me recordó Tucker. -Son buenos mintiendo, oscureciendo la verdad y diciendo sólo parte de ella-. Resoplé. -Probablemente fue por eso que nuestra querida tatara-abuela andaba con ellos-. dije. -Ella es endemoniadamente buena en eso también-. -Sí que lo es, hermanita. Así es-. Levanté el tazón nuevamente y calenté mis manos. -Así que, hermano-, comencé, luego tomé un sorbo del té que todavía estaba caliente. -¿Qué es lo que recuerdas sobre esos días?. ¿Estabas ahí cuando vinieron las Cortes?-. Tucker me observó con solemnidad. -Estaba, Keira. Aunque, para ser honesto, ya sabes que ninguno de los hermanos nos hemos involucrado nunca en el lado político de las cosas. Ambas Cortes vinieron por separado: primero los Seelie, tu madre como la enviada de su tía. No sé por qué vino ella en lugar de su primo, el aparente heredero. Vinieron otros, también, por supuesto. Se quedaron durante varias semanas.


-Algunas veces estaban encerrados con Gigi y sus consejeros, algunas veces paseaban alrededor del enclave. Lo que más recuerdo son las cenas elegantes y los elaborados entretenimientos que ni Rhys ni yo llegamos a ver. Sus bardos, nuestros bardos-. -Entonces, ahí es donde Papá la conoció-. Él asintió. -Sí, él había sido asignado para escoltarla en la cena la mayoría de las noches, para ser su pareja de baile. Creo que una cosa llevó a la otra-. -Por lo tanto, a mí-, dije con una mueca irónica. -No es como si eso fuera una mala cosa-. Tucker sonrió y me palmeó la rodilla. Como que me caes bien-. -Como que tú también me caes bien, hermano-. Le devolví la sonrisa. -Entonces, la Corte Unseelie …-. -Sip, ellos llegaron después. Unas semanas mas tarde, creo. Drystan, su rey, vino con un séquito mucho más grande. Gigi estaba encantada. Anduvo paseando a Drystan por todo el lugar, hasta se lo llevó a Vancouver una o dos veces-. -No lo entiendo, Tucker-, dije. -¿Cómo diablos no nos dimos cuenta de que Gideon era en parte Sidhe?. ¿Seguramente, tú habías conocido a su padre?-. -Ese es el punto, Keira-, dijo. -Nunca lo hice. Después de ese verano, nosotros volvimos a Texas y nos quedamos allí durante años. La madre de Gideon se fue a Londres. Unos años después, escuchamos algo sobre un hijo. Francamente, el único motivo por el que recuerdo el anuncio es porque estaba cenando con Gigi y papá el día en que lo entregaron. Gigi le dijo algo a papá sobre que recogiera la pelota. Papá estaba muy incómodo sobre toda la situación. Le pregunté sobre eso más tarde y me dijo que eran algunas ridículas suposiciones de Gigi y que no me preocupara. Así que no lo hice. Más o menos como un mes después, oímos que Branwen estaba embarazada-.


-Eso ciertamente explicaría algunas cosas-, murmuré dentro de mi té. -¿Como cuáles?-. -La fascinación de Gideon con lo oscuro-, dije con franqueza. -Los Unseelie no son tan delicados con respecto a ese tipo de cosas-. -¿Crees que él lo sabe?-. -¿Que sabe qué?-, pregunté. -¿Que es mitad Sidhe?-, respondió Tucker. –Recuerda que a Gideon lo crió su madre. Ninguno de nosotros conoció a su padre… o al menos, no que sepamos. -Huh-. Me senté más derecha. -Sabes, tienes razón. Él me dijo que el nombre de su padre era Tristan, pero que él nunca lo había conocido. Sé que cuando le pregunté a Gideon, sobre lo que le había pasado, él me contesto que su madre le había dicho que su padre había sido un error-. -Vamos a llamar a Gigi. Ahora-. -Es más de la una de la madrugada, Tucker-. -Como dije: ahora-. -Quiero que estén aquí en el enclave-. El tono acerado de Gigi sonaba alto y claro a través del altavoz. En lugar de usar mi teléfono celular, Rhys, Tucker y yo decidimos usar la línea fija. Adam y Niko habían regresado y estaban esperando para escuchar el resultado de la llamada. Habían salido a cazar a Daffyd y al otro Sidhe. Adam había esperado que la afinidad con su Clan le ayudaría, pero no habían encontrado ni una sola señal. Rhys y yo estábamos parados al lado de un hermoso escritorio de estilo europeo, sus claras y elegantes líneas rotas sólo por el solitario teléfono multilínea con altavoz colocado en el centro. Tucker se sentaba a nuestro lado en una costosa silla ergonómica. La habitación había sido amoblada como una


oficina con el mejor mobiliario que el dinero pudo comprar. Por su apariencia, nadie la usaba nunca. -Pero Gi…-. -Keira, es muy peligroso ahí y no quiero que estés expuesta. No ahora-. -Daffyd todavía no fue encontrado-, dije con franqueza. -¿Quieres decir que deberíamos dejarlo atrás?. ¿Y qué hay del Sidhe muerto?-. -Ni los Sidhe vivos ni los muertos son mi responsabilidad-, contestó ella, aún con mayor franqueza. -Tú y tus hermanos lo son. Quiero que estés fuera de la zona de peligro y aquí conmigo-. -¿Y nuestros invitados?-, preguntó Rhys. Le lancé una mirada y en silencio le indiqué con la boca -¿Invitados?....divertida porque mi hermano, tan honesto y abierto como los años eran largos, todavía usaba términos educados y neutros cuando hablaba con nuestra líder. Probablemente fuera más político hacerlo de esa manera. -El piloto estará en el aeropuerto listo para despegar al las 8 de esta noche-, dijo Gigi. -Como vas a estar trayendo a tus … invitados, no podrás partir antes del anochecer de cualquier forma-. Casi podía sentir la sonrisa de idiota en su cara mientras ella preveía una reunión en la que conocería a nuestros significativos invitados. Maldita sea, iba a llevar a mi novio a casa a conocer a mi familia. -Hasta entonces, quiero que te quedes en el condominio, Keira. ¿Lo entiendes?-. Gigi estaba también poniéndome un castigo. Santas pendejadas, Batman. -Sí, Gigi, entiendo-. -Necesitas descansar de todas formas. ¿Rhys?-. -¿Sí, Gigi?-.


-Rhys, pensándolo bien, quiero que te quedes ahí, trabaja con tu hijo. Alguien de la familia necesita quedarse de guardia en el lugar. Voy a ver a quien más puedo enviar. ¿Tucker?-. Gigi no le dio tiempo a contestar. –Tú acompañarás a Keira como lo planeamos anteriormente. Quiero a Keira sana y salva aquí-. Donde ella pudiera echarme un ojo, apostaba. Mencionado eso, me parecía bastante bien. Aún intranquila… Gigi siempre me hacía sentir como si estuviera en observación…pero lo entendía, más o menos. -Nos encontraremos con Liz a las 8 entonces-, le dije. -No, no lo harás-. La risa delicada de Gigi retumbó en la estancia. -Voy a enviar mi avión personal-. Oh, claro, eso de nuevo. Está bien, entonces, lo que sea. Tengo muchas ganas de verte, niña-, continuó Gigi, su diversión era evidente. Y a tu hermano-. -Nos vemos esta noche-. Antes de que alcanzara a tocar el botón para colgar, Gigi ya había colgado en su extremo. Tucker se levantó y caminó fuera de la habitación sin decir una palabra. Después de todo, ¿que había para decir?. -Bueno, eso fue interesante-. Me recosté contra el escritorio y crucé los brazos. ¿Así que ella quiere que te quedes aquí, Rhys?. ¿Te da la posibilidad de escaparte de la locura de cualquier plan que tenga bajo la manga para mí?-. -Ella no es tan mala, Keira-, insistió Rhys. -Has estado más tiempo lejos de la familia que lo que has estado con nosotros. ¿Cuántos años estuviste en Londres?. ¿Ocho?. Y luego regresaste pero aún te mantienes aparte-. -Ustedes fueron los que dejaron Texas, Rhys, ¿recuerdas?-. -Tú fuiste la que decidió curarse las heridas sola-. Rhys sonaba herido. ¿Acaso te detuviste a pensar que sufrimos junto contigo, hermanita?. ¿Que no queríamos verte sola, emocional y enojada con todos nosotros?-. -No estaba enojada contigo, Rhys, o con Ianto, Tucker, o ninguno de mis hermanos. Ni siquiera estaba enojada con papá. Culpé de todo a Gigi. Nunca entendí realmente porque sintió que tenía que mover el enclave a Canadá justo


en ese momento. Está bien, yo estaba siendo completamente egoísta y egocéntrica sobre ese punto, pero sentí que quedarse en Texas algunos años más…diablos, algunos meses más…no hubiese significado un problema. Eso era todo lo que quería. Que mi familia fuera mi refugio por un tiempo. Yo lo hubiera superado para el Solsticio y entonces todos hubiéramos venido aquí. En lugar de eso, Gigi se aferró a sus armas. Hizo que mi obstinado orgullo saltara y decidí quedarme. Así que ella me castigó con la obligación de cuidar a Marty…y ya ves lo bien que resultó eso-. -Lo sé, Keira-, dijo Rhys. -Tú estabas enojada, ella te hizo enojar más. Ambas son tan parecidas-. -¡Que no lo somos!-. Me alejé a toda marcha de mi hermano y fui hacia la cocina. Tucker estaba ahí, preparándose un sandwich. Ni siquiera me paré a mirar a Adam y a Niko, que estaban sentados en un sofá con las cabezas juntas y discutiendo sobre algo. -Ven, siéntate y come esto-, dijo Tucker. Me senté frente a la isla en un banco alto. -Y sí, lo eres-. Tucker dejó un plato con un sandwich frente a mí. -No lo soy-, murmuré entre un mordisco de carne asada con pan de centeno. Me di cuenta de que no había comido en…diablos, ¿Cuánto tiempo había sido?. -¿Así que vamos a ir al enclave y dejamos todo este desastre a Rhys y a Gareth?. Tomé otro mordisco. -Necesitamos hacerlo, Keira-, dijo Tucker gentilmente. Puso una botella fría de cerveza al lado de mi plato. -Me preocupa que tus nuevos talentos empiecen a manifestarse sin control. Por lo que dijo Rhys, estuviste endemoniadamente cerca de colapsar al frente de esa tienda. Esto no se parece en nada a las visiones o a las ocasionales muestras de talento que aparecieron mientras estabas Cambiando. Si ocurriera cualquier cosa ahora…digamos, un encuentro con un Sidhe renegado…podrías resultar seriamente herida-. Él tomó un sorbo de su propia botella de cerveza.


Con la boca llena de cerveza y de sandwich, me encogí de hombros en respuesta. -Tú realmente necesitas estar cerca de la familia. Además, podemos hablar con Gigi respecto a Gideon, averiguar más sobre este asunto de que es medio Sidhe y qué es lo que realmente está ocurriendo. Si necesitamos volver luego a Vancouver, podemos hacerlo-. Tragué y suspiré derrotada. -Así que nos vamos. En algún momento, voy tener que encontrar una forma de pedirle a Gigi una dispensa-. -¿Una dispensa para qué?-. -De los deberes de heredera. Estoy perfectamente dispuesta a recibir entrenamiento sobre mis talentos, pero quiero irme a casa, de vuelta al rancho con Adam-. Miré de soslayo hacia la sala de estar, pero Adam y Niko seguían concentrados en su conversación, sin prestar atención a ninguno de nosotros. -Acabo de encontrarlo, Tucker, y estuve casi a punto de perderlo. Que me aspen si dejo que este asunto de la heredera me aleje de él ahora. Gigi no va a abdicar su posición por un largo tiempo. Puede enviarme material de lectura o algo así. Diablos, ella puede enviar a alguien que se quede en el rancho y me ayude a aprender lo que sea que necesito aprender. Quiero algunos años con Adam. Estoy segura de que podemos encontrar una forma-. Como quizás que Adam comprara un terreno adyacente al de nuestro enclave. Él disfrutaría de la Columbia Británica. -No es una mala idea, hermanita, pero no le dispararía con esa idea justo ahora. Resolvamos todo esto primero, luego te ayudaré a convencerla-. -¿Lo harás?-. -Absolutamente. Eres feliz con Adam-, dijo. -Ha pasado mucho tiempo desde que te veías feliz-. -¿Les dijiste a Niko y a Adam lo de Gideon, sobre lo que averiguamos?-.


-Les hice un breve resumen. Podemos contarles los detalles en el avión. Ahora, realmente quiero que descanses un poco sin tener pesadillas y luego, esta noche, quiero sacarte de aquí y que estés segura-. -Eres un gran hermano, ¿lo sabías no?-. -Hago un excelente sandwich, también-, dijo él, notando mi plato casi vacío. -Y un excelente gusto para la cerveza también-. Bebí otro poco. -Y, ¿Tucker?. Gracias por respaldarme con lo de Adam-. Sonrió. -No te olvides, hermanita, de que soy muy feliz con Niko y tengo toda la intención de seguir siéndolo. No se trata sólo de ti-. -Que tú estés con Niko no quiere decir que estemos ambos en la misma situación, Tucker-. -En realidad …-. Tucker fue hacia el refrigerador. -¿Qué?-. Él volvió a la isla con dos botellas frías más. -No lo había dicho realmente hasta ahora, pero ya sabes que Gigi me envió para mantenerte vigilada-. -Sí, porque estaba Cambiando, y ella lo sabía-. -Bueno, por eso y …-. Se detuvo por un momento como para pensar cómo decir lo que fuera que estuviera tratando de decirme. -Me envió para algo más que eso-. -¿Cómo es eso?-. -Me han asignado a ti-. Él abrió su cerveza. Tomé un mordisco de mi sandwich y lo mastiqué antes de poder decir algo de lo que me arrepintiera después. Puse el resto sobre el mostrador, terminé mi cerveza e inspiré profundamente una vez que hube tragado.


-Asignado. Como un … guerdaespaldas. Para la heredera-. Todas las piezas estaban cayendo en su lugar. Gigi había sabido, o lo había sospechado, cuál sería el resultado eventual de mi Cambio. Con eso en mente, me había asignado formalmente a Tucker. Para que fuera mi guardaespaldas. La persona que estaría a mi lado constantemente, mi compañero, mi guardián, mi consejero, mi Protector oficial. No era como si yo hubiera tenido voz y voto en esa decisión; por lo que recordaba de cómo se decidía todo esto, yo podía pedir un compañero nuevo cuando quisiera. Miré a mi hermano. -No voy a pedir que te reemplacen-, dije. Aunque podrías haberme dicho algo-. -No lo sabía, de verdad-, dijo él. -Al principio, ella me dijo que estaba preocupada por ti y que viniera a cuidarte. Luego, el otro día, después que…-. -Después de que Cambiara-. Él asintió. -Ella me llamó y me dijo que estaba asignado permanentemente. Hubiera dicho algo, pero nos estábamos divirtiendo tanto siendo lobos. Quería que pasaras unos cuantos días divirtiéndote-. -Gracias-, le dije y tomé sus manos. -Acepto tus servicios, hermano-. Con los ojos solemnes, Tucker apretó mis manos e inclinó rápidamente la cabeza. -Te serviré bien, mi señora-. Una explosión de energía se encendió entre nosotros, envolviendo nuestras manos y brilló sobre nuestras muñecas antes de desvanecerse. Bueno, mierda. Acababa de ligar a mi hermano a mi servicio. -Mejor que abras la otra botella para mí, hermano-.


Capitulo 25


El agotamiento se volvió placer cuando me hundí más en el jacuzzi gigante. Agradezco el poder de la persona o personas que ayudaron a nuestra querida matriarca a construir este pent-house creyendo en la gratificación sibarítica pura. El propio cuarto de baño era más grande que la mayoría de los dormitorios principales, tenía dos duchas independientes, cada una lo suficientemente grande como para compartir. La tina profunda podría contener hasta cuatro personas cómodamente, seis si estabas muy amigable. La decoración reflejaba la del ático, exuberante, elegante y engañosamente simple. Las limpias líneas acentuadas contra ricas maderas complementaban el acero plateado de los accesorios. Almacenado en los estantes de un armario oculto, se encontraba un suministro interminablemente cercano de abundantes productos de baño, lociones y otros artículos maravillosos. Había abierto un jabón de burbujas con aroma a lavanda y me preparé para un largo y caliente tiempo de inactividad. Algo que no me había dado cuenta que había estado anhelando. Necesitaba una recarga algo feroz. Toda esta locura, no contribuía a la relajación. Pero, un buen sistema integrado de música sintonizada con algo de Sarah McLachlan, un baño de burbujas, algunas velas y un poco de tranquilidad, lo que la nueva heredera ordenó... para sí misma. -Keira Kelly-. La voz de Adam, un poco más fuerte que la tranquila música de fondo, ni siquiera me sobresaltó. Casi esperaba esto, lo esperaba. Cuando terminé mi sándwich, pasé por delante de él y Niko sin decir nada, sin ninguna intención de interrumpir la conversación que estaban teniendo. Yo sólo sonreí y le toqué el hombro a la ligera y continué yendo a la suite que compartimos. Abrí los ojos y volví la cabeza. Yo había encendido varias velas aromáticas de vainilla y apagué la luz del techo cuando entré en la bañera, prefería la luminiscencia sutil que las duras luces artificiales. Adam se paró en la puerta entre el dormitorio y el baño, la luz que venía desde atrás creaba un suave resplandor semejante a un halo en su piel desnuda, sí, toda ella. Estaba


desnudo, su pelo oscuro fluía suelto por su espalda, y tenía las manos abiertas, como en señal de rendición. Estudié su fuerza, los músculos lisos bajo la superficie pálida, líneas que fluían en la más pura elegancia de miembro a miembro. Dio un paso al frente, moviéndose con la gracia que yo una vez había pensado que venía de su naturaleza vampírica, pero ahora reconocía que estaba combinada con la poesía absoluta de los Sidhe. A pesar de su trato hacia mí, siempre he sido capaz de reconocer su belleza, no importa cuán crueles sean. Adam, sin embargo nunca fue cruel, no conmigo. -¿Tendré que unirme a ti, entonces?-. El timbre de su voz se mantuvo estable, neutro, interrogativo. Yo sabía lo que él estaba preguntando, lo que decía su lenguaje corporal. No era sólo una cuestión física, podía unirse a mí en el baño, pero había una cuestión más grandiosa, más importante, él podría unirse a mí como socio, amante, amigo e incluso como familia. Se había desnudado antes de entrar, otro símbolo, tal vez una ofrenda. Allí estaba Adam Walker, caminante nocturno, rey de los vampiros, heredero de la Corte Oscura, y mi amante de hace menos de un año. Pero mucho más que eso, este era un hombre, no humano, pero aún así una persona que me había tocado de una manera que no creí posible. Vinculado a mí en sangre, en mente, en espíritu… tan abierto a mí que pensé que lo sabía todo acerca de él, la razón por la que había dejado de beber sangre humana, cómo había sobrevivido en un campo de concentración, la culpa, la tristeza, el profundo sentido de responsabilidad que ataba cada una de sus acciones. Sin embargo, todavía tenía secretos, aunque ahora estaba parado delante de mí en toda su gloria desnuda, con sus ojos verdes brillantes a la luz de las velas, ofreciéndose a sí mismo. ¿Aceptaría?. ¿Podría hacer este compromiso?. Estaba apenas por debajo de los treinta y ocho años, era un bebé en comparación con cualquier otra alma en este ático. No tenía ni idea de la edad real de Adam, primero fue Sidhe y luego vampiro durante más de cuatro siglos y medio. Niko era más cercano a mí en edad, pero todavía a 450 años de su nacimiento humano. Mis hermanos, ambos


eran mayores que Niko, y ahí estaba yo, a punto de tomar una decisión que podría afectar mi vida en los siglos venideros. Sí, mi familia elegía todo tipo de compañerismo familiar y sexual, pero ninguno de ellos eran herederos. Nadie fuera de mí... y si he aprendido algo de la lectura de las novelas históricas y la historia real, la unión de dos herederos nunca es así de simple. Pero al diablo, ¿cuando era simple mi vida?. Extendí mi mano. Mientras él se deslizaba en la bañera, su voz que resonaba ahora aún más profunda, más rica, envió un escalofrío de placer por mi columna vertebral. Me susurró palabras tan suaves que ni siquiera mi oído sobrenatural podía distinguir. No importaba. Yo sabía su intención, su significado. Él rozó sus labios contra los míos con un toque delicado como brisa fantasmal, una promesa de más. Las yemas de sus dedos rozaron mi costado, tocando nada más que la piel, pero envió una sensación de hormigueo a lo largo de su trayectoria, la energía se extendió a través de mi cuerpo, incendiándome. Me volví hacia él, el aroma de los aceites de lavanda en el agua intensificaban la energía construida entre nosotros. Me encontré con la fuerza de su mirada mientras sostenía mi rostro entre sus manos, deslizando los pulgares a lo largo de mis mejillas. Sus ojos verde oliva oscuro, al igual que su pulgar, recorrieron mis labios. Lamí y mordí la punta, mi boca estaba seca, quería sus labios en los míos. Su lengua lamió a lo largo de la línea de mi mandíbula, se deslizó sobre mí, deslizando sus manos por mis hombros y por mis brazos hasta mi cintura. Su boca presionó la curva de mi cuello por debajo de la oreja, sentía su respiración caliente sobre mi piel, sus dientes jugueteaban sin llegar a ser una mordida. Deslicé mis manos por su espalda, ahuecándolas en su nuca y apreté su boca contra mi cuello, dándole permiso. Él se había ofrecido, yo me estaba ofreciendo. Había hecho esto antes, pero no fue sino hasta que había cambiado, hasta que casi me había desangrado en seco, que había compartido la sangre voluntariamente. Cualesquiera que fueran los demonios que él había conquistado saliendo de ese estado de coma no ensombrecieron por mucho tiempo su juego amoroso.


Una de sus manos cayó entre nosotros, jugueteando y acariciándome entre mis piernas. Mis caderas se sacudieron contra su mano, su dureza se deslizaba contra mi muslo. Nuestros corazones golpeaban al mismo tiempo, a medidas que el ritmo sincrónico aumentaba, finalmente llevó su boca a la mía y la tomó, reclamándola no como una posesión sino en reconocimiento de que yo era suya y que él era mío. Gruñí cuando ambos profundizamos la energía del beso, mi necesidad era cada vez mayor, la energía elevándose necesitaba la liberación, necesitaba la conexión. Con una fuerza que no me había dado cuenta que tenía, tiré de él, el agua se levantó cuando me senté a horcajadas sobre sus muslos y tomé el control, me hundí en él, mi cuerpo físico dio la bienvenida al suyo, aún cuando nuestras energías se combinaron. Jadeamos juntos, el poder rasgó a través de nosotros cuando Adam llevó su cabeza a mi cuello y lo mordió con fuerza. Cuando sentí mis lágrimas por el orgasmo que corrió a través de mí, tomé su muñeca, rasgué con la profundidad suficiente para que brotara la sangre y también bebí. Me acurruqué contra él bajo el edredón, los dos estábamos relajados, pero aún zumbando con la energía que habíamos compartido, demasiados excitados para dejarnos dormir. -Ya está amaneciendo-, dije en un susurro, no queriendo romper el tranquilo resplandor crepuscular. -¿Puedes decirlo?-, murmuró Adam con sus labios al lado de mi oreja mientras se acercaba aún más. Asentí, sabiendo que incluso en la negrura de la habitación muy cubierta, se sentiría el movimiento e incluso vería un poco. -Cuanto más estoy cerca de ti, más puedo sentirlo-. Sentí sus labios curvarse en una sonrisa. -¿De verdad?-. -De verdad-, repetí. -Adivino que tal vez esto sea una buena cosa, ¿eh?-. No estaba hablando acerca de mi percepción del sol.


-Lo es-, respondió Adam, comprendiendo exactamente lo que quería decir. Rozó ligeramente mi cuello con un beso, la herida estaba cerrada desde hacía mucho tiempo gracias al mojo especial Kelly. Yo siempre había sido rápida para curar los cortes y raspaduras, pero ahora sucedía más rápido. -Gracias-. -¿Por qué?-, murmuré. Seguramente él no me estaba dando las gracias por el sexo. -Por haber confiado en mí-. -Ah. -Sí, bueno, eso. Te ofreciste-, dije en voz baja. -No más secretos, no más ocultamientos-. -Entendiste, entonces-. Me volví hacia él, tenía que ver lo que pudiera de su rostro. Yo no lo quería hablando con la parte de atrás de mi cabeza. -He entendido perfectamente-, le dije. -Voy a ser honesta. No fue una decisión fácil-. Él asintió. -Tampoco lo fue para mí-. -Ser un líder puede ser una mierda, ¿no es cierto?-. Él sonrió y tomó mi barbilla, su pulgar rozaba mi mejilla. -En el peor de los casos, sí, puede ser una mierda total,- dijo. -Pero hay compensaciones…-Como yo-. Le sonreí y volví la cara para besarle la palma. -Y tú conmigo-. -Sí.Cerré los ojos y respiré hondo. -No quiero llegar a ser como Gigi-, dije en un susurro. -Tengo miedo de que todo lo que escucho que es este poder, estos talentos, signifique que eventualmente me convertiré en ella-. Para su crédito eterno, Adam no se rió ni desestimó mi miedo. -No eres Minerva-, dijo él con toda seriedad. –Puede que seas la heredera, puedes haberte convertido en la futura gobernante, pero eres tú misma, Keira Kelly.


Tienes hermanos amorosos, una amiga cariñosa, una red de apoyo de gente de confianza para ayudarte y enseñarte-. -Te tengo a ti también-, le dije. -Pero en cuanto a una amiga...-. Hundí mi cabeza en su hombro. -Traté de llamar a Bea de nuevo, Adam. Ella nunca contestó, nunca me devolvió la llamada. Ella es el único lazo real que tengo a la parte de mí que se irguió como un ser humano, la parte que equilibra todo el ego Kelly, la arrogancia Kelly-. Adam me acarició el pelo suavemente. -Aunque no es tu único equilibrio, amor, no dudo de que Bea finalmente resolverá su confusión y una vez más será parte de tu vida. Tengo la seguridad de que tu humanidad, tu compasión, es parte de ti, mira a Tucker, a Rhys. No son más egoístas que nadie. Tal vez son más seguros de sí mismos, pero esto viene con el tiempo, con el aprendizaje, con la experiencia. Te prometo que no estarás sola en esto. Todos vamos a estar aquí para ti... incluso Bea-. Me instalé en una posición cómoda, sus palabras era tranquilizadoras, como las de nadie más podrían serlo. Después de todo, él era el gobernante de un mundo y heredero de otro, tenía que saber algo de todo esto. -Creo que es mi turno de darte las gracias-, dije. -¿Por qué?-. -Por darme esperanza-. -Eso, mi amor, es la única cosa que todos podemos darnos unos a otros-. Lo besé suavemente y cerré los ojos, lista para dormir. Las cosas se resolverían. - ¿Llamaste una limusina?-. Pasé rápidamente mi teléfono en el bolsillo de mi mochila, asegurándome de que había puesto el cargador y el cable en la misma. -¿Para qué, Rhys?. Tenemos la mitad de una flota de coches abajo-.


-Porque, querida hermana, yo realmente creo que alguien debe quedarse aquí, en el caso de que tu primo errante aparezca. Todos ustedes puede que tengan un coche, pero dejarlos estacionados en un aparcamiento por muchos días es muy estúpido. Por lo tanto, la limusina-. Puse los ojos en mi hermano y tomé una botella de agua. -Bueno, entonces, como sea. ¿Vamos a bajar y esperar allí?-. -Vamos-, coincidió Tucker. -Me imagino que el conductor estará aquí en breve. Tenemos una cuenta con esa compañía. Ellos tienden a ser bastante puntuales-. -Figuraciones-, murmuré, cuando abrazaba a Rhys de despedida. -Supongo que tendrás que acostumbrarte a algunas de estas cosas frou-frou como heredera-. Rhys tiró de mi pelo, que había dejado flojo. Golpeé sus manos alejándolas. -No si puedo evitarlo. Prefiero no jugar el juego de ricos y descarados-. Rhys me dio otro abrazo. -Sólo bromeaba, hermanita. Te conozco mejor que eso. Además, sabes que no te dejaré ser más grande que tus pantalones-. Ante esto, Adam me dio una pequeña sonrisa y un asentimiento, como para ilustrar el punto que él había mencionado en la cama. Le devolví la sonrisa. Le di a mi hermano otro abrazo. -Cuídate, gemelo,- dije. -Te lo regreso hermanita-, contestó.- Llámame cuando llegues allí, ¿de acuerdo?-. -Lo haré-. Me incliné para recoger mi mochila. -Vamos allá entonces.- Tucker y Niko lideraron el camino a la salida del departamento. Adam y yo los seguimos. Cuando entramos en el ascensor, estreché la mano de Adam y le sonreí. Lo que fuera que nos esperara en el enclave, me sentía casi lista para manejarlo.


Capitulo 26


-¿Este es tu vampiro?-. Mi prima Raine escrutó a Niko, que estaba junto a mí, obviamente, apreciando lo que veía. Adam todavía estaba en la terminal del aeropuerto de vuelos turísticos, tras haber recibido una llamada de teléfono cuando llegamos. Tucker se había detenido en la pequeña cafetería a comprar café para todos nosotros. -Es bastante guapo, ¿no?-, continuó ella, lamiéndose los labios mientras estudiaba a Niko. ¿No era demasiado déjà vu?. ¿Cada mujer piloto en la nómina de mi tatarabuela se vuelve loca de los vampiros?. Es cierto que eran sorprendentes a la vista, pero maldita sea, no era como si los Kellys no lo fueran. Había un montón de hombres y mujeres hermosos en nuestra familia. Al diablo, al menos Liz lo había mirado de reojo con una sonrisa. La reacción de Raine fue justo la contraria al alegre comportamiento de Liz. De hecho, Raine Kelly era una serpiente. Una seductora serpiente, pero una serpiente al fin. No sabía su edad, pero la había conocido toda mi vida. Ella entraba y salía de Texas, de Londres, siempre estaba en movimiento. Raine siempre había dicho que después del primer par de siglos, ¿por qué preocuparse por la edad o por dónde se vive?. Las dos éramos muy similares a primera vista, ambas éramos mujeres altas, y vistas a cierta distancia, éramos lo bastante similares como para ser gemelas. No idénticas, claro, a menos que se hubiera permitido a una de las gemelas teñirse el pelo. De cerca y cara a cara, Raine era mucho más exótica que yo. Su pelo era del castaño rojizo de las hojas de otoño y las puestas de sol. Sus ojos, una luz ámbar cambiante, con reflejos amarillos, con un toque de Asia en su forma. La piel de Raine siempre ha sido de un tono más oscuro que mi pálida piel Sidhe, pero con un brillo en ella, como las escamas de una serpiente. Mi prima era una lamia, sobrenaturalmente seductora y con la capacidad de hablar con sus mascotas reptiles.


Niko frunció el ceño y empezó a hablar. -¡Raine!-. La voz de Tucker resonó detrás de nosotros. Colocó dos tazas de café en mis manos y envolvió a Raine en un abrazo de oso. Un gruñido bajo sonaba a mi lado mientras Raine convertía el abrazo en un profundo beso y sus manos se deslizaban para acariciar el culo de Tucker. Los tonos subarmónicos del gruñido se intensificaron a medida que las manos de Raine apretaban a Tucker. No miré a Niko, calculando que llegado a este punto, sus colmillos estarían fuera. Tomé un sorbo de mi café disfrutando un poquito del espectáculo. Raine siempre había tenido un interesante concepto del espacio personal. Sobre todo debido a su naturaleza, aunque una parte de eso se debía a su amor por revolver en la mierda. Ella y Tucker habían estado juntos una o dos veces, simplemente por el placer de hacerlo. La última vez había sido años atrás, cuando yo era una adolescente y ella me intimidaba totalmente, y al mismo tiempo, estaba fascinada con ella. Tucker golpeó a Raine en el culo, dio un paso atrás y se volvió hacia Niko, para darle un beso más profundo. -Eres mío, pequeño vampiro-. Niko dio un paso atrás y miró a Tucker con los ojos llenos de posesión y cogió la cara de Tucker con las manos. -Y tú eres mío, lobo-. Raine se echó a reír con una risa profunda y gutural que hablaba de su amor por el caos. Ella era así, disfrutaba jugando con la gente. Odiaba esa parte de ella. Cuando yo tenía veinte años, me resultaba más intimidante, pero seguía sintiéndome igual de fascinada cuando pasaba algún tiempo en torno a ella y sus serpientes. Ella me enseñó a conocerlas. Trató de enseñarme su idioma, pero no había conseguido dominar ese silbido de sentido único. Sonreí, sin embargo, al recordar algunos momentos divertidos que habíamos tenido. -Son magníficos, ¿no es cierto, prima?-. Raine sonrió a los dos hombres, luego se acercó a mí y, antes de que pudiera detenerla, me envolvió en un profundo abrazo y un beso. Sorprendida, me dejé llevar por el beso, las chispas brotaron entre nosotras. Nunca habíamos sido amantes, sobre todo porque había estado


con Gideon desde que la conocía y tendía a ser persona de uno a la vez. También me gustaba más el sexo opuesto que el mío, pero, maldita sea, ella era buena en esto... pasó un momento, luego un grito de Raine. Ella me dejó ir, dio un respingo y se dejó caer de rodillas, ofreciendo la parte de atrás de su cuello. Sin pensarlo, extendí la mano y le toqué la nuca con la punta de los dos primeros dedos, acariciando la piel. Cogí de nuevo su mano y le di un tirón. ¿Qué acababa de hacer? Acababa de aceptar a mi prima como mi vasallo juramentado. -Lo siento. Raine, por favor, levántate -, la insté. -Yo no-. -Tú eres mi señora, prima-.Las palabras formales de Raine me hicieron estremecer. Di otro paso atrás, temblando. -No, en absoluto-. Arrastré a Raine hacia arriba. No me jodas, Raine-. Mi prima ladeó la cabeza, sus ojos de color ámbar se limitaron a estudiarme, entonces con una sonrisa se echó el cabello hacia atrás sobre su hombro. Bueno, yo podría asumir la parte de joderte, pero tú te referías a que no te moleste, prima-. -Así es-. Se oyó detrás de mí la voz de Adam cuando pasó un brazo alrededor de mi cintura. -¿Eres su prima?-. La expresión de Raine pasó de lujuriosos a lasciva en menos de dos segundos. ¿Es tuyo?-. -Lo soy-, respondió Adam. -Y ella es mía-. Él sonrió, pero detrás de la sonrisa había una advertencia muy clara. Raine le ofreció una leve reverencia. -Mis disculpas, señor vampiro-, dijo, y luego levantó la cabeza y sonrió de nuevo. -Eres muy afortunada, prima... y guste o no, eres lo que eres-.


Ella estaba de pronto a mi lado, su cuerpo a escasos centímetros del mío. Sus fosas nasales estaban abiertas y sus ojos brillantes. Una mano surgió entre nosotros, su dedo realizó un largo recorrido por mi mejilla, a través de mi barbilla y el centro de mi cuello. Me estremecí y la agarré por la muñeca, con el brazo de Adam apretado alrededor de mi cintura. Él permaneció inmóvil, dejándome manejar la situación. -Basta, Raine-. Ella se rió, se inclinó para darme un rápido beso y se apartó. -Esta visita va a ser verdadera fiesta. Nuestra querida tatarabuela no…-. Ella se echó a reír otra vez. -Sí, una fiesta. Vamos a continuar, niños-, dijo ella señalando al avión. -Creo que será mejor ponerse en movimiento-. -¿Ella no te lo dijo?-. Seguí a Raine al avión. Éste tenía grabado, Kelly 1, en el lateral. Era más grande y mejor equipado que en el que había llegado. Era el avión privado de mi abuela. La versión Kelly del Air Force One11. Imagínense. -Ella está muy pesada -, dijo Raine. -Todo lo que me dijo era que llevara mi culo al aeropuerto de Vancouver para recoger a Keira, Tucker y los vampiros-. Niko gruñó detrás de mí. -Los vampiros, los vampiros. ¿Por qué tu familia insiste en no llamarnos por nuestro nombre? -. -Porque, querido-, dijo Tucker -Yo no les dije tu nombre-. -¿Por qué no?-. Niko se acomodó en un lujoso asiento de cuero. Tucker se dejó caer junto a él. Adam se instaló al lado del pasillo y yo me senté a su lado.

11

Air Force One- es el indicativo que da el control de tráfico aéreo a cualquier avión de la Fuerza Aérea de los Estados

Unidos que transporte al Presidente de los EE.UU.


Raine se acercó a Niko. -Porque, pequeño vampiro-, suspiró ella, -sabe que tu nombre nos da poder-. Niko se apartó. -El nombre que te doy no es mi verdadero nombre, bruja-. -Lamia-, espetó Raine. -Por lo menos utiliza la especie correcta-. -Lamia, ¿de verdad?-. -Eso es-. -¿Y vuelas en los aviones de la familia?-. -Me gusta viajar-, dijo Raine con indiferencia. -Me aburro-. Extendió su mano derecha y tocó el brazo de Tucker. -Pero a veces echo esto de menos-. Niko empujó lejos su brazo. -No lo hagas-. Tucker intervino. -Raine, no. Él no lo entiende-. -¿Entender qué?-, preguntó Niko, con un poco de rabia en su tono. -¿Qué le gusta manosearte?-. -No es eso-, dijo Tucker. -Ella es una lamia. Tiene cierta necesidad de estar cerca de las serpientes, de acurrucarse bajo el sol... y tocar-. -Tú no eres una serpiente-. -No, pero soy de la familia. Nuestra especie necesita el contacto físico de forma asidua. Hay una energía subyacente que nos une. A algunos más que a otros-. Tucker miró hacia mí. -No me sorprendería que tú misma empezaras a sentir algo de esta necesidad, Keira-. -¿Qué quieres decir?-. -Los que tienen más edad o más talentos físicos, incluso antes del cambio, se recargan con otro del clan. Todavía eres demasiado joven para haber tenido mucha necesidad de esto, supongo. Además, cuando eras más joven, creo que


se te ocultó algo de esto a causa de tu herencia Sidhe. Tú en realidad nunca has sido expresiva-. -A diferencia de ti y mis otros hermanos-, dije recordando cuánto los muchachos solían tirarse al suelo en grandes montones, para dormir juntos después de una cacería. -No había pensado en eso hasta ahora, pero podría ser algo que se manifieste ahora porque eres…-La heredera-. Terminé la frase por él. -Maldición. ¿Hay algo más que no sepa?-. -Ni idea, prima-, Raine sonreía. -Pero sí sé que tenemos que lograr despegar, así que pónganse el cinturón de seguridad, niños-. Raine fue a la cabina. Como los motores ya estaban en marcha, el rodaje se iniciaría casi de inmediato. No nos movimos. La voz de Raine, desconcertada y enfadada, sonó por los altavoces. -Lo siento, pero no se nos permite despegar... por orden de la Real Policía Montada de Canadá-. Antes de que Raine lograra terminar se sorprendieron al oír el ruido de la escalera móvil cuando el personal de tierra la colocó de nuevo en su lugar. El golpe fue seguido rápidamente por un golpeteo en la puerta del avión. -Abre, es Gareth-. Raine gruñó, pero se acercó a la puerta y manipuló los complicados controles. Se abrió lentamente, rompiendo el sello hermético. Gareth llegó junto a ella. -No te vayas-. -¿Qué?-. Los ojos Raine brillaron rojos y su rugido se hizo más fuerte. Los colmillos comenzaron a salir de sus encías. -Nadie, pero nadie…-, dijo mientras se acercaba a Gareth y le agarraba por las solapas. -Nadie jode con mi avión-. -Maldita sea, no hay tiempo para esto-, espetó Gareth. No parecía asustado. ¡Basta, Raine!-.


Ella le empujó hacia atrás, mientras movía la cabeza de lado a lado, el gruñido convirtiéndose en ondas subsónicas, sacudiendo las ventanas del avión. El aire se espesaba mientras la tensión crecía. Con un destello, su cuerpo comenzó a transformarse, las escamas de deslizaban sobre su piel, su nariz se aplanaba, sus ojos se ampliaron cambiando de forma, una forma cercana a unas hendiduras. -Para-. Sin pensarlo, desabroché la hebilla del cinturón y di un paso hacia ellos con una mano levantada en señal de alerta. -Ahora, Raine-. Los subarmónicos en mi voz, que nunca había escuchado antes, hicieron eco en la cabina y se envolvieron alrededor de la tensión, eliminándola. Raine se estremeció y silbó, pero asintió con la cabeza en mi dirección, sin decir una palabra. Se deslizó hacia atrás y cambió, las escamas que habían comenzado a aparecer en su piel fueron absorbidas por su brillo habitual. -Mi señora-, dijo Raine, su voz seguía siendo dificultosa. Se dio la vuelta, atravesó la puerta de la cabina y la cerró detrás de ella. -Keira, ¿qué fue...?-, la voz de Niko temblaba. Estupendo, no era la única que se había asustado, el vampiro también. Adam se quedó quieto, mirándome con una expresión pensativa en su rostro. Tucker se desabrochó el cinturón de seguridad y se acercó a mí. -Hermana, ¿estás bien?-. -Sí, supongo-, dije. -¿Qué demonios fue eso en mi voz?-. -La voz de mando-, dijo él. -Bueno, mierda-. Fui a mi asiento y me dejé caer. Adam puso una mano sobre mi brazo. -Nunca esperé esto-. Miré a Gareth. -O a ti Gareth, ¿qué está pasando?. ¿Por qué no llamaste?-. -No podía correr el riesgo de perderlos. Llamar a Control de Tráfico Aéreo era la forma más segura de mantenerlos a todos aquí hasta que pudiera hablar contigo-. Gareth se sentó frente a mí. -Es el Sidhe muerto. Me acerqué a la


morgue para ver qué más podía averiguar. Mira lo que encontré-. Sacó su teléfono móvil, navegó hasta una foto y me la entregó. Niko y Tucker se levantaron y se colocaron de pie detrás de nuestros asientos tratando de echar un vistazo. Era imposible que cuatro de nosotros pudiéramos ver la pequeña pantalla al mismo tiempo. -¿Es lo que creo?-. Miré a Gareth, quien asintió. Le pasé el teléfono a Tucker. ¿Ese Sidhe tenía el símbolo de nuestro clan tatuado en el brazo? -. -Es el símbolo-, reconoció Tucker. -¿Todo el mundo está tonto?. Esto es imposible -, le dije. -Incluso si Gideon es parte Sidhe, no son familiares nuestros. Ese Sidhe tuvo que haber copiado el símbolo. Él no podría serlo-. -Es el símbolo, Keira-, dijo Gareth rotundamente. -Esto no es un tatuaje de imitación-. -¿Estás seguro?-. -Por supuesto. Resuena -. -¿Cómo?-Sólo un verdadero Kelly puede otorgar el símbolo-. -Pero yo creía que sólo un Kelly puede recibirlo. ¿Tucker? -. -Eso era lo que creía, Keira. Gareth, ¿tienes alguna idea sobre cómo sucedió esto?-. Mi teléfono sonó. Lo cogí y leí la pantalla, respondiendo tan pronto como vi quien llamaba. -Rhys, ¿qué pasa?-. -¿Ya has despegado?-.


-No, Gareth llegó antes de que lo hiciéramos. ¿Qué pasa? -. -Deben regresar al piso. Daffyd ha vuelto. Ha encontrado algo-. Los cuatro hombres en el avión me miraron mientras escuchaban hablar a Rhys. -¿Ha encontrado algo?-. -¿Dónde diablos ha estado?-. le pregunté. -Él dijo que necesita hablar contigo, Keira. No me dijo nada-. ¿Cómo había encontrado Daffyd el piso?. Él no había ido allí antes de su desaparición. -Pásale el teléfono, Rhys-. -No, insiste en hablar contigo en persona, Keira-. -Será mejor que volvamos y hables con él-, dijo Adam. -Sí, supongo que no obtendré respuestas aquí sentada-. Volví mi atención al teléfono. -Bueno, vamos a regresar-, le dije a Rhys. -Deja que te diga lo que ha encontrado Gareth-. Le hablé a Rhys sobre el tatuaje. -Eso no es posible-, dijo Rhys. -Eso es lo que he estado tratando de decirles-. -¿A quién?-. -A todos los del avión-. -Explícamelo a mí, Keira-, dijo Adam, interrumpiendo. -Espera, Rhys... ¿Recuerdas que te hablé de la marca antes?. Esta es una marca ritual-, le dije.


-Dada sólo a la sangre Kelly, a los Protectores, los elegidos como guardaespaldas. Después de un complejo ritual de unión, por lo general a su señor / soberano, se les ofrece la marca. Está impregnada de la magia de su señor. Cada soberano tiene una marca específica. La de Gigi es una cabeza de lobo-. Rhys la interrumpió sarcásticamente. -Entonces quizás él la vio y la copió. No es que en Vancouver falten salones de tatuaje. Y los lobos son muy frecuentes en las imágenes-. -Lo sé, Rhys, pero ésta es diferente-, le dije. -La de Gigi no es el símbolo estándar de la cabeza del lobo. Es más estilizada, con colmillos, ojos rojos, en un círculo como la luna. Pero, Gareth dice que es una verdadera marca. Resuena. Tengo que creerle-. Gareth tomó la palabra. -Normalmente no soy bueno en la detección de firmas mágicas, Rhys - había pulsado el botón del altavoz, la audiencia supernatural no tenía problemas de audición, pero el viejo teléfono del avión necesitaba ayuda para elevar la voz en el teléfono. -Pero ese es el punto de la marca. Su magia estaba destinada a ser reconocida por todos los Kellys, sin importar sus habilidades particulares-. -Bueno, no es mía-, le dije. Tucker comenzó a hablar, pero le detuve. -Ya sé que tengo que elegir un diseño, pensaré en ello. ¿Cuántas probabilidades habría de que eligiera algo que se pareciera mucho a un infierno como en un logotipo de una novela gráfica?-. Me volví hacia Gareth. -¿Podemos ir a verlo?-. -¿El cuerpo?-. -Sí. No digo que pueda concentrarme lo suficiente como para descifrar algo, pero creo que si vamos todos, tal vez uno de nosotros pueda precisar algo-. -Es mejor que vengan aquí primero-, dijo Rhys. -Daffyd está prácticamente a punto de explotar-.


Capitulo 27


-Déjame hablar-, le dije, poniéndome delante de Tucker, que se había movido instintivamente delante de mí. Por el rabillo del ojo, vi a Niko hacer lo mismo con Adam. Tenía que ser divertido para nuestros protectores, hacer esas cosas. Gareth había vuelto a la estación de policía, con la esperanza de obtener más información de los oficiales que habían entrevistado a los testigos. Daffyd se levantó al vernos, se acercó y se detuvo a medio camino con las manos con la palma hacia arriba frente a él y los ojos muy abiertos. -No, tú no eres... -, dio un paso atrás, miró a su alrededor y luego de nuevo a nosotros. ¿Por qué lo han traído aquí?, él señaló a Adam. -¿Tú lo reconoces, entonces?-, le pregunté y crucé la puerta de entrada para hacer frente a Daffyd, que levantó los brazos en un gesto defensivo. -Él es de la otra Corte-. dijo. -¿Por qué implicarle?- Él no era el que me llamaba-. - ¿Llamaba?-, dijo Tucker, cuando él también cruzó la sala, quedando a mi lado. Niko y Adam se quedaron de pie en el hall de entrada, ambos con una mirada cautelosa en sus ojos. Miré a Rhys, que estaba sentado en una de las sillas, simplemente viendo el juego. -Desaparecí del taxi-, dijo Daffyd. Me las arreglé para reprimir mis ganas de decir: "Oh, de verdad, no me había dado cuenta", pero Daffyd se dio cuenta de mi expresión de todos modos. Obviamente sí, prima- dijo -pero quería explicar que fui llamado. La música.- Él nos miró a cada uno de nosotros a su vez. -No pude evitar responder a la llamada-. -Entonces, ¿dónde estabas?-, le señale al salón y me senté. Daffyd copió mi movimiento, sentándose frente a mí. Tucker estaba a mi lado, cada centímetro de su cuerpo estaba en guardia. Adam y Niko se unieron a nosotros, sentándose lejos de Daffyd. A pesar de la distancia de varios pies, Daffyd estaba rígido y se movió ligeramente en su silla, como para mantenerse tan lejos de Adam como fuera posible. -Te buscamos, Daffyd. Varias veces durante muchas horas-.


-Vi la reunión, esa especia de vigilia -, dijo él. -Me encontré en el centro de un grupo de seres humanos con velas. Oí hablar del festival de música y del homenaje a su camarada. Sentía al otro allí, pero no podía verlo-. -¿Tú sabes que era un él?-, preguntó Niko. Daffyd asintió, pero no miró a Niko. -Su firma de energía estaba sobre toda la colina, sobre las personas. Continué y lancé un hechizo así podía ocultarme. La firma terminó, justo donde se encuentra el memorial, en la cima de la colina-. Oí el énfasis en la colina y mientras hablaba, de inmediato vi a qué se refería. Oh, estrellas sangrientas, ellos están en Underhill, ¿no?. No es de extrañar que no pudiéramos encontrarlos-. -¿Ellos?-. La voz de Adam me dejo fría, un helado tono que no había oído nunca, ni siquiera cuando había luchado mano a mano con Niko el pasado octubre. -¿Hay más de uno?-. -Tenía que haberlo-, le dije. -Uno está muerto, por lo menos hay otro, vestido de negro y de cabello oscuro. El Sidhe muerto era rubio. Si hay dos…-Tienen que ser más-, concluyó Adam y se dirigió a Daffyd. -Entonces, ¿qué sabes de esto?. ¿De estas muertes, de estos rebeldes Sidhe invasores?. ¿Dónde estabas escondido todo este tiempo?-. -No responderé a la Corte Oscura-. Daffyd se puso de pie y se irguió a su máxima altura. Era impresionante, a menos que fueras un Kelly y usaras un hermano de 1,90 de altura como un vikingo Berserker para patear. Adam se puso de pie, empujando por delante a Niko que protestaba y deteniéndose a un escaso pie de Daffyd. -Ya no soy de esa Corte -dijo - pero soy rey por derecho propio-. En el silencio absoluto después de su declaración, oí un silbido de Daffyd al mismo tiempo que sentí el poder de Adam. Él había soltado sus propias defensas, sus escudos ahora estaban abiertos. La energía lo rodeaba, una luz oscura y brillante a lo largo de su piel, su pelo, sus ojos brillaban intermitentes en verde-oro.


-Caminante nocturno-, susurró Daffyd mientras ponía una mano para protegerse el rostro. -Tú eres el que se llama Walker de nombre, ¿no?-. -Lo soy-, la voz de Adam sonó con tonos subarmónicos similares a la mía cuando le di la orden a Raine. -Yo te había perdonado, Daffyd ap Geraint, pero ahora, tengo que reconsiderar esa decisión. Has causado muchos problemas para los míos. Y claro, ahora, es tiempo de respuestas y de resoluciones. ¿Qué sabes del Sidhe que está muerto y de los demás?-. -Te pido perdón una vez más, caminante nocturno-. Daffyd inclinó la cabeza, y la mano estaba sobre su corazón. -Mi relación contigo nunca fue intencional. Nunca quise…-. -Sí, sí-, le dije con un movimiento para que se diera prisa. -Basta ya de esta postura, los dos. Adam, para ya con las cosas de rey. Daffyd, llega al maldito punto. ¿Sabes quién era el Sidhe o cómo murió?-. Una esquina de la boca de Adam se curvó en una sonrisa. -Muy bien, Keira-, dijo él , y con una ligera inclinación de cabeza en mi dirección se sentó de nuevo. Niko, que parecía menos complacido, sacudió la cabeza y permaneció de pie junto a Adam, con las manos cruzadas delante de él, era la imagen misma de un guardaespaldas. -El Sidhe muerto era un bardo-, comenzó Daffyd. -Veo que ya lo sabían. Hablé con algunas de las personas que viven en las calles, buscándolo. Tratando de encontrar el camino a Underhill. No pude recoger suficiente información para empezar a adivinar el ritual. Nada de lo que intenté funcionó. Dejé varios mensajes para él, notas encantadas que parecían detritus al azar-. Él parecía avergonzado. -Los trabajadores de esta ciudad son demasiado eficaces. Toda la basura desapareció en cuestión de horas-. -Oh, genial, así que si hubiéramos estado en cualquier ciudad de pacotilla normal, podríamos haberlo encontrado-.


-¿Tienes alguna idea de por qué un bardo de la Corte Oscura tendría una marca de los Kelly en su brazo?-, preguntó Tucker. -¿Por qué habría estado aquí en primer lugar?-. -¿Marca?-, preguntó Daffyd, claramente desconcertado. -No sé de ninguna marca. Tal vez el caminante nocturno pueda explicarlo, tengo poca relación con su Corte. Que yo sepa, los bardos, como en nuestra Corte, tienen sus capas de bardo, tal vez un amuleto o un anillo o ambos, dependiendo de a quien han jurado lealtad-. -No hacemos, hacíamos, una marca a nuestros bardos-, respondió Adam. El revelador desliz me hizo preguntarme si toda esta exposición a los Sidhe le había dado ganas de recuperar su lugar en la corte de su padre. Ser el rey de los vampiros era una cosa, ¿pero ser heredero de la Corte Oscura?. Ese tipo de poder podría tentar al más estricto de los ascetas... Adam no era más asceta que yo. Y estaba más acostumbrado a disfrutar y a ejercer el poder, mucho más que yo. -Creemos que él estaba aquí, debido a Keira-, dijo Tucker. -Para dar la bienvenida a la nueva heredera. ¿Crees que eso es posible?-. -¿La Corte Oscura sabe de ella?-, preguntó Daffyd. -Sé que tu soberana ha tenido tratos con ellos, como lo hizo con nosotros, pero no sé en qué sentido los tuvo o los tiene ahora-. -Tenemos más conexiones de lo que se pensaba anteriormente. Yo no soy el único medio Sidhe del Clan. Mi primo lejano, Gideon, también es medio Sidhe-, le dije. -Su padre es de la Corte Oscura, Drystan ap y otra cosa más-. De pronto, Adam estaba en cuclillas al lado de mi silla en uno de esos movimientos de vampiro, abrir y cerrar de ojos, un movimiento que raramente hacía a mí alrededor. -¿Su padre es Drystan AP Tallwch?. ¿Estás segura?-. -No, no estoy segura -le dije. -Sólo conozco la parte de Drystan. Él es un rey-. -No es un rey. Es el Gran Rey -, dijo Adam -Mi padre-.


Lo miré, con la boca abierta en shock. -¿Tú eres el hijo perdido del rey Oscuro?-, las palabras de Daffyd fueron apenas más que un susurro. -Entonces, ¿cómo...?-. Adam giró violentamente su cabeza y miró a Daffyd. -Esto no es asunto tuyo. Te sugiero que permanezcas en silencio-. Encontré mi voz y, sorprendentemente, todavía funcionaba. -Adam, ¿qué demonios?-Espera un minuto, ¿eres hermano de Gideon?-, dijo Rhys, el único de nosotros que no estaba demasiado sorprendió como para pronunciar las palabras. -Keira, eso es…-. -Joder es ridículo -le dije, poniéndome de pie y caminando hacia la pared de las ventanas. En la distancia, más allá de las luces en el agua, más allá de las luces en el camino, un sendero de luces de una pista de esquí surcaba la montaña. Mientras observaba, una de las luces parpadeó y se apagó. Tomé una respiración profunda y me volví. Adam estaba de pie, Niko estaba otra vez a su lado, su propia expresión era una batalla entre el guardaespaldas neutral y la completa incredulidad. -No hay una jodida manera de que seas el hermano de mi ex amante-. afirmé rotundamente. -Eso sería demasiado-. -Si de hecho, como tú crees, Gideon fue engendrado por Drystan, entonces sí, él es al menos mi medio hermano-, dijo Adam con una calma exasperante. -Debo asumir que su madre era de tu pueblo-. -¿Cómo puedes no estar molesto por esto?-, le pregunté, levantando las manos. -Quiero decir, esto es algo para un episodio de Jerry Springer-. -O una película para la televisión -, sonrió Rhys. -Vamos, ¿qué es una cosa absolutamente loca más para aprender?-, dijo. -No es como si no hubiéramos tenido nuestra cuota justa de revelaciones últimamente-.


Me volví a mirar a Niko. -¿Y qué hay de ti?. ¿Eres tú un niño del amor secreto de la realeza, también?-. Niko respondió en un tono divertido. -Nunca supe quiénes eran mis padres. El noble que me compró siempre llamaba puta a mi madre y a mi padre, la mascota favorita de la puta. Dudo que necesites preocuparte acerca de cualquier divulgación de realeza conmigo-. -Este Gideon-, dijo Daffyd, con lo que el tema volvió de nuevo a mi ex amante. -¿Estás segura de que es de tu Clan?-. ¿Qué clase de pregunta era esa?. -Sí, por supuesto-, dije dejando mostrar mi impaciencia. -Es evidente que nunca ha estado en cuestión-. La cara de Daffyd palideció cuando él enterró su rostro entre las manos. -Él embarazó a una mujer del Clan...- murmuró, las palabras eran casi incomprensibles. -Sí, ¿por que?-, le pregunté. -No es como que nunca haya sucedido…-. -¿Antes?-, dijo Daffyd, mirándome. -¿Es el mayor?-. -¿Mayor que quién?-, preguntó Tucker, su ceño era cada vez más profundo. -Entre él y Keira-, respondió Daffyd. -¿Cuál es el mayor?-. -Él lo es-, dije. -Por algunos meses-. -Si este primo tuyo es en efecto de Drystan, si el padre del caminante nocturno se llevó a una mujer del clan y la dejó embarazada, esto podría significar...-. Daffyd negó con la cabeza mientras me estudiaba. -¿Qué?-, preguntaron tres voces Kelly al unísono. -Un segundo heredero-.


-¿Para la Corte? -. Adam agitó la mano en un gesto desdeñoso. -A pesar de que tu Corte cree que yo estaba perdido, mi padre nunca me repudió como heredero. No puede haber otro-. -No, heredero del clan de Kelly-, explicó Daffyd. -Gideon también podría serlo-. -¿Perdón?. Otra vez con lo imposible-, le dije. -No sé si sabes de la manera que funciona esto, pero sólo hay uno en un puñado de generaciones. Yo lo soy, así que no hay otros-. -Quizás tú no lo sabes-. Daffyd me miraba mientras hablaba. -Ninguno de ustedes lo sabe-. -Daffyd, esto está consiguiendo ser más que tedioso-, gruñó Tucker. Escúpelo de una vez o yo... -.

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-Por favor, cálmense-, dijo Daffyd. -Voy a explicarlo. Hace setenta y cinco años, la jefe del clan, junto con muchos otros líderes, trató una vez más de unir a los fey, los Sidhe, los weres, vampiros, todas las criaturas sobrenaturales y la gente de medios mágicos. Una cumbre de clases-. -Sí, sí-, dije. -Ella había hecho eso antes. En el primer reinado de Elizabeth, ¿verdad?. Estábamos discutiéndolo antes, mientras tú estabas... perdido¿Discutiéndolo?. Aprender acerca de las cumbres era una mera rama de un árbol maldito del conocimiento, imposible que se hubiera arraigado en mi pobre cerebro en los últimos días. -Sí, y no funcionó entonces. Ninguno estaba dispuesto a conceder. Pero esta vez era diferente. Ella y todos nuestros líderes estaban preocupados por la tecnología moderna y la intrusión de los gobiernos. La identificación se requería cada vez en más lugares. Comenzaron a discutir la forma de ocultarnos, o si debíamos hacerlo o no-. -¿En pocas palabras?-, exigió Rhys. -Mientras lo hacían, pasaron décadas discutiendo. Después, hace unas cuatro décadas, todos ellos llegaron a un acuerdo. No conozco el resultado final, pero


sí sé que fue cuando tu madre, Keira, siguiendo las órdenes de nuestra reina se convirtió en consorte de tu padre-. -¿La reina?-, preguntó Niko. -¿Órdenes?-. Mi arrebato llegó en lo alto de la pregunta de Niko. -La reina de los Shide Seelie, Maeve, y la madre de la reina actual, Angharad-, respondió Adam a Niko. -La madre de Keira, Branwen, es la sobrina de Maeve, hija de su hermana y subreina de una Corte menor-. -¿No lo sabías?-, me preguntó Niko. -No exactamente-, dije sin dejar de mirar Daffyd. -No fue hasta hace poco que supe acerca de mi parte real. Yo sabía que mi madre era Sidhe, pero eso es todo. Me quedé mirando intencionadamente a Daffyd, que aún no me había respondido. -¿Mi madre estaba siguiendo órdenes?. ¿O era mi padre?-Las dos cosas-. Daffyd mantuvo el tono seco. -Si todo lo que mi propio padre me dijo era cierto, y no tengo ninguna razón para creer que era una mentira, tu líder y nuestra propia Reina hicieron un acuerdo-. -Y mi padre hizo lo mismo-. Los ojos de Adam, se redujeron, con una expresión pensativa en su rostro. -Yo pensaba que… -, él negó con la cabeza. -No, tal vez he subestimado a Minerva-. -Así que ¿Gideon?-, reflexionó Rhys. -Su estado de coma,

tal vez él está…-.

-¿Cambiando?-, dije y respiré. -Bueno, por todas las cosas santas y…-. -Si Drystan es el padre de tu primo, él puede tener prioridad-, dijo Daffyd. No conozco las reglas de sucesión, pero Drystan es de mayor rango, por la reglas del soberano, eso puede ser un factor. O bien, si la absoluta primogenitura de los descendientes se aplica, tu primo heredará, ya que es mayor que tú. Todo depende, por supuesto, de que él entre en posesión de todos los poderes que lo constituyen como heredero-.


Esas raíces en mi cerebro se estaban retorciendo. -Drystan es de otra Corte-, dijo Adam. -¿Ellos se pusieron de acuerdo?-. Daffyd asintió. -Sí, se firmó el tratado. Todos los gobernantes debían ser incluidos-. -Keira, ¿esto significa que no tendrás que suceder a Gigi?-, preguntó Rhys. Me quedé mirando a Adam, cuya expresión se mantuvo tan neutral como nunca había visto. ¿Él quería que esto fuera cierto?. ¿Gideon podía ser su medio hermano y heredero de Kelly?. Maldita infierno sangriento que había engendrado mi tatara-tatara-abuela hace tantos años.


Capitulo 28


- No tengo idea-, dije. -Creo que será mejor que llame a nuestra querida líder y obtenga algunas respuestas, como ahora... en este momento-. Rhys se levantó y se dirigió al teléfono. -Espera, Rhys-. Tucker lo detuvo con un gesto. -¿Estamos seguros que sólo no deberíamos ir al enclave…todos nosotros?. Me sentiría más cómodo sacándote de Dodge en este momento, Keira. Todavía tenemos un Sidhe rebelde corriendo por ahí, y posiblemente responsable de al menos un asesinato-. -Por no mencionar la marca del Sidhe muerto-, le recordó Niko. -Todavía hay muchos cabos sueltos. Estoy de acuerdo con Tucker. Como segundo de Adam y protector-, asintió con la cabeza hacia Tucker con una pequeña sonrisa, usando la palabra que utilizan los Kelly. – Les aconsejo a todos que salgan de la ciudad. Gareth está en el caso y puede mantenernos informados-. - Voy a llamar a Raine-, dijo Tucker. -Ella iba a estar pendiente en caso de que la necesitáramos-. - Detén tus caballos hermano-, dije. -No estoy del todo segura de querer huir e irme todavía. Tenemos dos vampiros, un Sidhe de alto rango y dos cambiaformas, uno de los cuales es un Berseeker. Pienso que podemos manejar a un solitario Sidhe Oscuro que puede o no tener nada que ver con alguno de nosotros-. - Abogo por tu seguridad-, dijo Adam. -Podemos combinar nuestras habilidades y poderes, no obstante, no es una cuestión tanto de fuerza o que lleves las de ganar, sino de política-. - Bien, ahora me perdí-, le dije. -¿Política?-. - Si este Sidhe es alguien enviado por mi padre-, dijo Adam, -Hecho del que estoy ahora bastante seguro, podríamos muy bien cruzar alguna línea del tratado, o tal vez sin saberlo, ser la chispa de un conflicto. Mi opinión es que vayamos hacia el norte. Minerva puede ayudarnos a resolver esto-.


-No-, me puse de pie. -No voy simplemente a darme la vuelta y salir huyendo. No esta vez-. -Entonces, ¿qué sugieres?-.Adam me miró solemnemente. -Estoy preocupada por el Sidhe que no hemos encontrado aún-, dije. -Si él, o ellos, por muchos que sean, son en efecto de Underhill. Y si hay un camino al País de las Hadas en la Plaza de la Victoria, entonces sugiero que vayamos allí. Nosotros…-señalé al grupo -podemos hacer frente a cualquier cosa que venga en contra nuestra-. -Ella tiene un punto-, dijo Rhys a la sala en general. -Yo me apunto. ¿Hermano?. Tucker me dio una mirada que era una mezcla entre sorpresa y crédito. Él asintió con la cabeza a Niko, que hizo lo mismo. -Si eso es lo que quieres, Keira, entonces vamos a estar contigo-. Adam, todavía hosco, murmuró, -Voy con ustedes, sin embargo…-. Hizo un gesto hacia Daffyd, quien se sentó en silencio con los labios apretados, como si quisiera contener las palabras. -No creo que sea una buena idea para él estar allí con nosotros-. -Yo me quedo con él-, dijo Rhys. -Y voy a llamar a Gareth para que se encuentre con ustedes-. -Él es un Mountie, hermano, tal vez no es una gran idea meterlo en esto. No quiero tener la necesidad…-. -Llámalo-, dijo Tucker. -En caso de que se necesite la presencia de la ley-. - No puedo hacerlo-, dijo Gareth. -Estoy medio atrapado en este caso. En la morgue-. Él hizo una pausa, quizás asegurándose de que no estaba siendo oído por casualidad, luego siguió. -Ya que la víctima no es… ah…canadiense, hay también ciertos asuntos con los que personalmente tendré que tratar-.


-Ya entiendo-. Apuesto a que eso tendrá efectos. ¿Qué podría revelar la autopsia de un Sidhe?. Probablemente mucho más que unas orejas puntiagudas. ¿Y exactamente qué consecuencias traerá eso oficialmente?. De repente me pregunté si la carrera de Gareth como Mountie era puramente, como el lema de la Real Policía Montada de Canadá decía, acerca de Maintiens le droit. La defensa de la ley es una noble vocación y mantener encubierta la existencia de los sobrenaturales estaba probablemente en el mejor interés del público... pero el encubrimiento estaba también definitivamente dentro del interés del clan Kelly. Tal vez mis fantasías infantiles acerca de la influencia de Gigi no fueran tan descabelladas. -Además-, agregó Gareth - de todos modos, ustedes cuatro son más adecuados-. -Estoy de acuerdo con eso-. Asentí junto Tucker, Niko y Adam, todos los cuales estaban escuchando y estuvieron de acuerdo. -Si cambias de opinión, nos dirigimos al Cenotafio de la Plaza de la Victoria para ver si realmente existe el acceso al País de las Hadas-. - ¿País de las Hadas?-, preguntó Gareth. -Pensé que estaban revisando aquí, debajo de la colina de la Plaza Victoria, Underhill, ¿no?-. -Oh, lo siento, Underhill es una especie de palabra genérica con la que los Sidhe designan al País de las Hadas-, le expliqué. -Si hay un acceso aquí, podemos salir en casi cualquier lugar del País de las Hadas...o un lugar específico, si alguien ha hecho un ritual particular en la localización de la vinculación. Tendremos que esperar y ver-. Gareth murmuró algo que no podía entender. -¿Qué fue eso?-, le pregunté. -Nada, no importa-, dijo. -Tengan cuidado, maldita sea. Y dile a mi querido papá que será mejor que mantenga un maldito ojo sobre ese Sidhe. Todavía no sé si él es responsable de alguna de estas muertes-.


Rhys, que estaba al otro lado de la habitación hablando con Daffyd, miró hacia arriba un poco y asintió, un gesto que Daffyd obviamente se perdió. Evidentemente, la audición de mi primo Sidhe no era tan buena como la de mi hermano...o estaba ocultando que él había oído. -Nosotros nos encargamos, Gareth. Si te enteras sobre algo más, asegúrate de llamar a Rhys. Voy a llevar el celular, pero no tengo ni idea de si…-. Gareth me interrumpió con su risa. -¿Crees que no podrás obtener una buena recepción en el País de las Hadas?-. -Bueno, maldición, no tengo idea-, le dije. -La última vez que estuve allí, los teléfonos celulares no existían. Entonces, ¿cómo voy a saberlo?-. -Sólo tú, querida tía, podrías pensar eso, a menos que se trate de un teléfono celular con servicio de área que incluya el ámbito de los Sidhe. Hablaré con todos ustedes cuando regresen-. Él terminó la llamada. -¿Vamos, entonces?-. Hice un gesto hacia la puerta y los tres hombres me siguieron. *** -Perdona que te moleste de nuevo-, le dije a John, el guitarrista. Yo lo había visto cuando llegamos al parque, el paseo nos era ahora casi tan familiar como un paseo por el rancho. Él estaba tocando su guitarra, perdido donde fuera que la melodía lo estaba llevando. Su compañero, Rodney, estaba sentado junto a él, con las manos deslizándose sobre la piel del tambor, como si recordaran el modo en que habían estado manteniendo el ritmo hace un par de horas. La fiesta había terminado temprano en la noche, pero como siempre, varios rezagados se quedaron atrás. Un par de niños corrían a través de lo que quedaba de la multitud, revisando los contenedores de basura, buscando en el suelo, tal vez con la esperanza de encontrar dinero o algo de valor que pudiera venderse.


-¿Tú llegaste a ver a otro hombre con aspecto de bardo en el festival?-. Describí al hombre de cabello oscuro lo mejor que pude sin realmente haberlo visto. John se frotó la barbilla, ladeó la cabeza y asintió. –Sí, estoy bastante seguro de que lo vi. ¿Recuerdas, Rodney?, Arriba, por el Cenotafio. Él no estaba tocando, así que no le presté mucha atención. Él estuvo por allí un instante y luego no estaba-. -¿Cuándo estuvo él allí?-. --No estoy realmente seguro del tiempo. ¿Creo que no fue mucho tiempo después del atardecer?-. Rodney asintió, todavía concentrado en su bodhrán. -Sí, en ese momento-, dijo. -Sin embargo, no volvimos a ver al otro de nuevo. El de la flauta-. -Es una lástima-, dijo John. - El tipo tocaba en forma muy bella. Como si…-. Miró a lo lejos, con los ojos fuera de foco. -Música magnífica-. -Muchísimas gracias-. Tucker tiró de mi brazo. -Probablemente deberíamos irnos ahora, hermana-, dijo en voz baja. John asintió y volvió a tocar las cuerdas de la guitarra. Les di una mirada a los chicos de ¿y ahora qué?, mientras caminábamos hacia el Cenotafio. - En mi opinión, todavía hay mucha gente alrededor como para tratar la manera de encontrar la puerta de las hadas-, le dije, tratando de mantener mi voz baja. Los canadienses pueden ser educados y dejar ser a otras personas, pero si alguien comienza a jugar alrededor de un monumento a los caídos en medio de la noche, apuesto a que alguien llamará a la policía. Maldita sea, tendría que haber pensado en eso cuando hablé con Gareth-. --Creo que vamos a estar bien, hermanita. Podemos sentarnos un rato y esperar hasta que el resto de estas personas… ¡Oye, tú el de ahí! -, Tucker se adelantó y agarró el brazo de un niño, uno de los que yo había visto hurgando en los contenedores.


-¿Qué ... ¿Qué he hecho?-, protestó el niño, luchando por alejarse de mi hermano-. -¿De dónde sacaste eso?-, gruñó Tucker. ¿Esa flauta?-. Una flauta de plata brillante asomaba del bolsillo de la chaqueta del muchacho. Desde mi ubicación, yo no podía ver mucho más que la punta, pero en ese extremo, se veían al menos uno o dos símbolos de la escritura de arabescos del País de las Hadas. -Yo…-. -No digas nada, Daniel-. El otro muchacho, que había estado más lejos, vino corriendo y gritando con ira. -Nos dieron eso. Así que déjennos en paz, antes de que llamemos a la policía-. -Soy de la policía-, le dije en un tono serio. -Estamos investigando una muerte. ¿De dónde sacaste esa flauta?-. -Un tipo-, dijo el segundo niño. -Nosotros le ayudamos a salir. Dijo que se llamaba Gilliam o algo…-. -Gwilim, Jack-, aclaró Daniel. Jack le disparó a Daniel un "cállate" con la mirada. -Él nos dio la flauta por haberlo ayudado-. -¿Dio?-. El tono de Tucker fue un gruñido más que palabras. Daniel asintió, pero al oír otro gruñido de Niko, que había llegado hasta ubicarse a un costado de ellos, comenzaron a temblar. Él les tendió la flauta. Aquí, tómala, por favor, no le digas a la policía-. Yo pensé que ambos muchachos eran demasiado jóvenes para estar mezclados en todo esto. Demasiado jóvenes para estar en las calles, para el caso. -¿Qué piensas, Tucker?-, le pregunté. -¿Vamos a creer en ellos?-.


Tucker, siguió mi ejemplo y jugó al policía malo. -No estoy tan seguro de que fueran ellos los que…-. -No, no, lo juramos…-. Daniel sollozaba las palabras en medio de las lágrimas. Ya estaba muerto-, dijo. -Lo juro-. -¿Cómo sabías que él estaba allí?-. Adam se unió a nosotros. -¿Viste lo que pasó?. ¿Cómo murió?-. Jack, envolvió sus brazos alrededor de sí mismo, toda su apariencia de jactancia se había ido y contestó. –Sí-, susurró. -Danny y yo estábamos allí. Tratando de dormir un poco en la parte trasera de un almacén. El viejo Mosel aún tenía la llave del lugar. Nos deja utilizarlo para que nos colemos allí. Me desperté cuando oí un ruido. Pensé que era otra persona que venía a colarse, pero luego vi al músico peleando con otro tipo que se parecía mucho a él, excepto que tenía el pelo oscuro. Nos quedamos muy quietos. El tipo oscuro hizo algo con la mano y el músico cayó. Él otro cogió un cuchillo y lo apuñaló, entonces utilizo un bastón grande o algo así para golpearlo en la cabeza-. -No queríamos ser los próximos-, dijo Daniel. Los dos chicos estaban ahora temblando. -¿Viste hacia dónde se fue el hombre oscuro?-, preguntó Adam. Jack negó con la cabeza. -Volvió a la calle-, dijo. -No lo seguí-. Daniel asintió. -Yo lo hice-, dijo. -Eres un pedazo de tonto al correr un riesgo como ese-. Jack golpeó a Daniel en el brazo. -¡Ay!-. Daniel se frotó donde Jack lo golpeó y empujó al otro muchacho en el costado de su cuerpo. Jack se estremeció. -Eso me dolió, maldita sea-. Él se encorvó, como si protegiera su costado.


Tucker entrecerró los ojos. -¿Estás herido?-. El muchacho empezó a sacudir la cabeza, pero luego cambió rápidamente a una inclinación de cabeza. -No es nada. Me corté-. -Sangre por sobre todo el muerto-, dijo Daniel, en un tono entre orgulloso y avergonzado. -Así que seguiste al hombre oscuro-, lo presioné, con la esperanza de obtener alguna otra información. -Sí, señorita. Quería asegurarme de que se había ido-. Daniel miró alrededor hacia los pocos rezagados de festival. -Era rápido, muy rápido, casi lo pierdo pero habría podido jurar que él vino directo hasta aquí-, dijo, señalando al Cenotafio. -A la cosa conmemorativa. Entonces, creo que lo perdí, porque él ya no estaba allí-. Los cuatro nos dimos cuenta de lo que había sucedido en el mismo instante. El Sidhe tenía que haberse ido a Underhill. -Gracias por la información, chicos. No vamos a informar a las autoridades-, prometió Tucker. -Aquí-. Tucker sacó unos billetes y se los pasó a Jack. -Ve a buscar algo de comida y un lugar donde dormir esta noche para los dos-. Jack arrebató el dinero de la mano de Tucker y los niños corrieron por la calle, sin siquiera mirar hacia atrás. -Definitivamente vamos a tener que encontrar una manera de llegar allí abajo-, dije, recorriendo con mis manos la piedra del monumento. -Daffyd dijo que no conocía el ritual. Estoy totalmente perdida aquí. Yo vivía debajo, nunca venía hasta arriba, así que nunca tuve que saber cómo volver-. -Creo que yo sé cómo-, dijo Adam, una mueca cruzó su cara. -No estoy seguro-. -Adam, no-, dijo Niko, poniendo una mano sobre el hombro de Adam. Tucker frunció el ceño. -¿Por qué no? Si él sabe cómo…-.


Niko enfrentó a Tucker, sus ojos ardían. -Si de hecho hay una entrada aquí, al País de las Hadas, a la Corte Oscura…-. Dejó sus palabras inconclusas, pero todos sabíamos exactamente lo que quería decir. Adam era todavía persona non grata en la Corte de su padre, a pesar de que todavía era el heredero oficial. Las puertas de hadas no funcionan como las puertas de los humanos y no tenía nada que ver con la geografía humana. Una puerta de Underhill aquí en Vancouver podría llevar a cualquier parte de País de las Hadas, podría ser una puerta de entrada directa al corazón de la Corte Oscura y al padre de Adam. -Voy a correr el riesgo-. Adam puso su mano sobre Niko. Puse mi mano sobre la suya. -No vas a ir allí sin mí-.


Capitulo 29


-¿Ahora?-. Habíamos estado sentados en un banco cerca del Cenotafio por lo que parecieron horas, pero probablemente sólo fue menos de un cuarto de hora. Impaciencia, tu nombre es Keira Kelly. Adam se levantó y miró a alrededor del parque. La Plaza de la Victoria estaba bastante bien iluminada por el alumbrado público a su alrededor y las luces altas a lo largo de los caminos curvos de concreto. Sólo John y Rodney se mantenían en la parte inferior de la colina, los dos hombres, aparentemente estaban absortos en la música que estaban haciendo en ese momento. Nadie pasaba. Nadie los estaba viendo. - Ahora. Síganme-. Él comenzó a caminar con pasos acompasados, una cadencia que nosotros fácilmente podríamos seguir. Íbamos en línea como patos o una versión adulta de un viaje escolar, en tropel detrás de Adam, rodeando en sentido contrario de las agujas del reloj todo el Cenotafio, cuidando de mantenernos en silencio. Adam murmuró por debajo de su aliento palabras que apenas podía oír, pero que casi las entendía. Las palabras estaban en un idioma que yo no había oído hablar desde los siete años de edad. Un lenguaje del que ya no quería saber, pero que aún acechaba por debajo de mi memoria. Un giro, luego otro, un tercero y, por último, lo sentí. Poder. Energía creciente y sonidos brillantes, desvaneciéndose en la luz, yendo y viniendo otra vez, tornando el habitual y consolador brillo de las lámparas de la calle durante la noche, en algo sobrenatural. Los sonidos y los olores empiezan a mezclarse, los recuerdos de mi infancia destellan a través de mi mente. Mi madre, caminando por los pasillos a la luz de las velas con un brillante puñal en su cintura, de plata, no de metal. Ella me arrastra por un brazo, impaciente. Tengo sólo cinco años o menos. Destella la luz y otro recuerdo, una canción, un bardo en el frente cantando sobre una bella dama y un caballo… ¿o tal vez la dama era el caballo?.


Extendí la mano, en busca de algo, alguna forma de conexión a tierra... Con una explosión silenciosa, la presión del aire cambió cuando nos detuvimos, una puerta rectangular hacia la nada, colgaba ahora en el aire a la derecha del cenotafio. El aire parecía cargado, las partículas de luz y sonido giraban alrededor de nosotros y la puerta. Envié una súplica silenciosa a cualquier poder que sea, para que fuéramos invisibles a los transeúntes. Adam, con un gesto solemne, se movió hacia la puerta. -¿Estamos de acuerdo?-Vamos-, dijo Tucker, con determinación sombría en su rostro. Niko, detrás de él, se mordía el labio, pero avanzó. Asentí hacia él mientras pasaba. Él asintió a su vez y desapareció por la puerta. Lo seguí, Adam vino detrás de mí. Cuando la cabeza de Adam apareció por la abertura, se cerró con la misma explosión de presión de aire que había señalado su aparición. Yo parpadeé ante la repentina oscuridad. Fue por un momento, entonces una luz oscura empezó a brillar, las paredes de piedra lisa emanaban la suficiente luz para que viéramos. Apuesto a que cualquier humano no sería capaz de ver aquí, pero yo lo hacía bastante bien. -¿Pueden ver todos?-, les pregunté en un susurro callado - Sí-, respondieron tres voces casi a la par y tan tranquilas como la mía. - Bienvenidos al País de las Hadas-, les dije un poco más fuerte. – Entre bajo su propio…- Keira,-, me advirtió Adam. - Sólo trato de mantener el sentido del humor. Yo podría haber dicho Abandonen la esperanza, todos los que entran-. Dejé el ingenio y me moví por el pasillo un corto trecho. Estos no eran los pasillos de mi propio pasado, luminosos y aireados. Estos pasillos eran oscuros, eran corredores con luz oscura, no la luminiscencia brillante de donde yo vivía cuando era niña. Esto estaba en otra parte.


La niebla gris se arremolinaba en torno a nuestros pies a medida que avanzábamos con cautela, liberando un olor dulce, que me recordaba a la especia de vainilla almizclada, ¡oh santo infierno!, Adam. La niebla olía a Adam... o él olía a la niebla. El olor que yo asociaba con él era el olor del mundo de abajo, la Corte Oscura. Niko pareció darse cuenta de ello en el mismo momento que yo, sus fosas nasales se dilataron. Miró a Adam, pero se mantuvo en su lugar, con los labios apretados con ansiedad y la determinación asentada en su rostro. Mi hermano caminaba a nuestro lado, siempre cauto, siempre vigilante. Cuando regresáramos a arriba, necesitaba completar la unión y marcarlo, sería un brillante protector, alguien en quien yo podía confiar en tener cerca, Tucker, el más cercano a mí en espíritu, no en edad. - ¿A dónde nos dirigimos?-, le pregunté a medida que finalmente llegamos a un punto en el que dos corredores se separaban de aquél en el que estábamos. Todavía no había una fuente de luz clara, ni sabía de dónde provenía la vibración de fondo que podía sentir resonando en mis huesos. -¿Lo sabes, Adam?-. Adam fue junto a la pared, con una mano tomó la mía, y apoyó la otra palma contra la oscura piedra brillante. - ¿Sientes esto?-, dijo. Sin ni siquiera estar en contacto directo con la pared, sentí el zumbido continuo y rítmico, el latido del corazón de las hadas, tirando, tirando. - Por ese camino-, dije, y con mi otra mano, señalé el corredor de la izquierda. - ¿Sabías eso?-, preguntó Niko con perplejidad. Asentí. - Sentí el camino-. - Te llama, ¿no?-, Adam sonaba casi alegre...Lo miré con sorpresa, pero no dije nada. - Niko, Tucker, permanezcan cerca-, les dije. -Y no se les olvide, no coman, ni beban-.


- Es cierto, entonces, ¿lo de los cuentos?-, Niko ensanchó los ojos. -¿Acerca de las hadas?-. - Sí-, dijo Adam con dureza. – Podría ser la manera en que la gente de mi padre nos mantendría aquí. Nosotros no podemos compartir nada, ni siquiera la sangre-. Ahogué una risa. Eso realmente no ocurriría en mi caso, pero sí, supongo que eso clasificaría como comida si fuera una bebedora de sangre. - No nos quedaremos mucho tiempo-, les dije. Simplemente averiguaremos qué demonios está pasando y luego saldremos de aquí. Voy a sacar la tarjeta de Gigi, si tengo que hacerlo-. - No es necesario, Keira Kelly-. La voz vino detrás de mí. Salté y me volví para ver a una pequeña persona, uno de los fey menores con su piel gris-verde y un atuendo a juego. –Por este camino, por favor. El rey los verá ahora-. El Fey se inclinó hacia Tucker y Niko, hizo una reverencia más profunda para mí, y para Adam, su frente tocó el piso. -Es bueno tenerlo de vuelta en casa, Aeddan-. - Sólo por un corto tiempo, Llwyd-. El pequeño hombre cabeceó, moviendo rápidamente la cabeza mientras se levantaba de su reverencia -Un tiempo y luego un tiempo más. Síganme-. Con una carrera y otra reverencia, se escurrió por el pasillo izquierdo. Nosotros lo seguimos, pero sin la carrera y con más precaución, no confiábamos en el fey. - Fue idea mía, ¿o su respuesta fue tan críptica como sonaba?-, le susurré a Adam. - Así es Llwyd-, respondió Adam, siendo tan enigmático como el pequeño hombre. - Bueno…-, empecé a decir pero me detuve mientras él continuaba. - Él es el bufón de mi padre. No habrá respuestas precisas por su parte-.


- Mmm-. El bufón de la corte. Había habido uno en la corte de mi madre y de su prima también. Sólo recordaba que era bueno, tonto y divertido. Sin embargo, él me trató bien. Recordaba eso. - Esto no puede ser todo lo que hay que ver de las hadas-, comentó Tucker mientras caminábamos por otro corredor sin rasgos distintivos, el pequeño tonto retozaba por delante de nosotros, girando y girando y señalándonos el camino a seguir. Nosotros éramos más grandes y de tamaño humano y seguíamos moviéndonos con cautela, cada uno de nosotros aún desconfiaba. - No-, dijo Adam. -A falta de una palabra mejor, ellos han encubierto muchos de los pasillos-. - Escondiéndose, entonces-. Niko hizo una mueca al tocar una pared. -¿Se esconden de nosotros?-. - En su mayoría, sí-. Adam miró a Niko mientras caminábamos, de dos en dos, Adam y yo íbamos por delante, Niko y Tucker a nuestras espaldas. - Ellos no saben qué esperar de ustedes dos, por eso se ocultan-. - ¿De nosotros?-, Niko no pudo disimular su desprecio. -¿Somos nosotros los que hacemos que se oculten?-. - Ustedes son desconocidos. Y por eso, lo siento. Nikolai, ustedes son familia para mí y deben ser tratados como tal, al igual que tu lobo es familia para ambos. Es… -. - A ellos les gusta jugar, Niko-, dije con voz cansada. -Está en su naturaleza. Dirigir juegos, jugar con tu mente y son condenadamente buenos en eso-. - Sí que lo somos, querida señora, lo somos-. Un hombre alto estaba situado en la curva del pasillo, la luz oscura que brillaba de las paredes parecía rodearlo. Él llevaba ropa brillante y oscura, una túnica y pantalones y botas extremadamente pulidas. El largo pelo negro se arremolinaba alrededor de su hombro a pesar de que él permanecía quieto,


como si una brisa oculta se moviera sobre él ¿Era éste el bardo oscuro?. ¿O era alguien más?. - Aeddan, supongo.¿Regresas a casa?-. -Como si no lo supieras, Iolo-, respondió Adam con la voz tan neutral como Suiza. - ¿Estabas arriba, entonces?-. - ¿Sabías sobre eso?-. El otro hombre se rió entre dientes, ninguna música fey acompañaba su diversión. En cambio, el remolino oscuro a su alrededor se movió más rápido, en un nuevo patrón. - Lo supuse-, dijo Adam. -Yo no sabía con seguridad que fueras tú. - Ah, bueno, entonces ahora ya lo sabes-. ¿Este tipo Iolo había admitido haber sido el que mató al Sidhe?. Abrí la boca para hablar, pero me contuve cuando Adam tomó mi mano, dándome un apretón mientras se dirigía a Iolo. - ¿Mi padre?-. Iolo dejó su mirada barrer primero sobre mí, luego en Niko y Tucker. Con una ligera inclinación de cabeza, hizo una seña a su izquierda. - Después de ti, querido primo, después de ti-. - Yo no lo creo-, le contesté antes de que Adam pudiera hacerlo. – Te seguiremos. El bardo me estudió un momento con una mirada de curiosidad. - ¿Eres tú la heredera de Branwen Ferch Arianrhod; Sobrina de la Alta Reina Angharad?-. - Lo soy-. Me quedé en mi sitio. ¿Qué significaba la herencia de mi madre aquí en la Corte Oscura? .¿Iba a ser tratada como una igual, una visita digna o simplemente una enemiga?. O, casi peor, sólo la novia de Adam... ¿su propiedad?.


- Bienvenida, Keira AP Huw ferch Branwen, tú y tus familiares serán nuestros familiares-. Con un gesto y un movimiento de su mano, las paredes brillaron, y luego se desvanecieron. Estábamos de pie en un gran salón, todo era brillante como la tinta y de piedra pulida mezclada con madera de ébano y relieves de plata. Me atrevo a adivinar que la decoración era de plata pura. No había nada de acero en esos pilares, ninguna aleación de metales en los espirales del brillo. Nada que debilite o cause malestar. En el centro del pasillo, un hombre estaba sentado en lo que sólo se podría describir como un trono. Estaba tapizado del terciopelo negro más rico, no lucía como la silla blanca elaborada de hueso y plata en la que se sentaba la prima de mi madre. La había visto solamente una vez… y una vez fue bastante para imprimir esa visión para toda la vida. Incluso siendo una niña, yo podía decir que esa silla hacía daño. En cambio éste, pensé, era el epítome del lujo y la comodidad. - Padre-. La voz de Adam era tanto suave y diplomática, como áspera por la emoción contenida. ¿Cómo se sentía él?. ¿Cuánto tiempo había pasado?. - Llegó el que fue una vez mi hijo-. La voz de Drystan era igual a la de Adam, un tono más profundo y mucho más divertida. - Todavía caminando en la noche, ya veo-. - Lo estoy-. - Y tus compañeros… son graciosos. ¿El otro caminante nocturno es tuyo?-. - Yo lo convertí-. Ante las palabras de Adam, vi temblar el brazo de Niko ligeramente, como si estuviera asustado. Eché un vistazo a su rostro. No, no era temor, era ira. Tucker tomó la mano de Niko y acariciándolo con su pulgar, calmó al vampiro. La ira de Niko disminuyó y apretó sus labios contra las palabras que yo sabía que él hizo retroceder. - Él es mío, pero también es suyo-. Con una leve inclinación señaló a Tucker. - Interesante-. Drystan miró a Tucker y Niko por un momento y una risa se rizó en sus labios. ¡Dioses!. Su boca se parecía muchísimo a la de Adam. La


semejanza familiar era fuerte y, muy a mi pesar más profundo, obviamente parecida a la de Gideon, quien, yo ahora comprendía, fue sellado en este molde. ¿Cómo no me había dado cuenta de esto antes?. Tal vez fue porque la naturaleza de Adam, aún siendo muy oscura, era completamente lo contrario a la de Gideon, y su temerario abandono y la necesidad de bucear en la oscuridad. Adam, Gideon y su padre eran altos, de cabello oscuro y ojos claros. Los ojos de Adam eran verdes como el océano profundo, los de Gideon eran del azul profundo de la medianoche; los de Drystan era difícil decirlo a esta distancia, pero yo apostaría a que eran avellana. - Así que tú eres la princesa que capturó los corazones de mis dos hijos-, dijo Drystan, continuando con su táctica de diversión, se levantó de su silla y se acercó a nosotros. -No era exactamente algo planeado-, le dije. -Supongo que me atraen de un determinado tipo-. Turker resopló detrás de mí. Adam y Niko no dijeron nada. - Un tipo, dice ella-. Drystan sonrió. -Me gustas-. - Fabuloso-. Dejé salir mi sarcasmo de nuevo. -Así que, Drystan, ¿qué pasa con los asesinatos?-. Un murmullo de choque recorrió la sala, el susurro de las voces de los Sidhe ocultos. Incluso las paredes tienen oídos aquí, Keira, si están en todas las paredes debes recordar eso. Es posible que no estén visibles, pero todos están mirando. - El músico cruzó las fronteras-, dijo Drystan con un gesto desdeñoso de su mano ensortijada. - Él desobedeció. Lo volvimos a llamar y él no quiso volver con nosotros en silencio-. - ¿Cómo puedo creer eso?. Él fue apuñalado, golpeado…-, dije con el mismo tono de voz, tratando de mantenerme lo más tranquila posible. - Después de haberle drenado la vida…-, dijo Iolo interrumpiendo a su rey, quien le dio una mirada real. Iolo dio una leve inclinación de cabeza y cedió.


- ¿Lo mataste en condiciones humanitarias?-. Mis palabras fueron amargas y tuve una sensación de asco en la boca. - Tan humanamente como ustedes lo hicieron con el hombre Pete Garza-, declaró Drystan. -Tú y tu hermano lo condenaron a muerte-. -¿Y usted como sabía eso?-. - Tenemos nuestras fuentes-. La multitud invisible detrás de él se rió, como un coro griego invisible-. Tú harías bien en dejar que hagamos las cosas a nuestro modo aquí, Keira Kelly-. - ¿Y arriba?-, pregunté. –Tus modos no deberían llegar allí. No a la ciudad. No deberían causar tantas muertes humanas-. - Las víctimas-. Él levantó un hombro, la indiferencia se evidenciaba en cada gesto. -Ellos estaban en sintonía con el fey. Ellos soñaban con la muerte-. Bueno, maldita sea. Si él estaba diciendo la verdad, eso alteraría considerablemente el panorama. - ¿Soñaban?-, la voz de Niko resbaló en un mero susurro. - Los sueños de los viejos. Murieron felices-, comentó Iolo. -En los viejos tiempos, muchos preferían morir de esa manera-. - ¿Ellos no fueron asesinados?-. Interrumpió Tucker - No-, confesó Iolo. - Yo simplemente quería encontrar información en ese lugar. El otro, el bardo había estado allí. Los hombres eran débiles y ya estaban cerca de la muerte-. Rápidamente medí las reacciones de mis compañeros. Niko todavía tenía una mirada de ira, pero Tucker y Adam ambos parecían estar llegando a la misma conclusión que yo.


Adam habló en nuestro nombre después de una conversación silenciosa con Niko, que suspiró y asintió. -Entonces las muertes de los seres humanos, sólo fueron accidentes, no fueron simples asesinatos. No hay represalias involucradas, ni intención. Tú acción en contra del bardo es un asunto de los Sidhe-. -Podría ser tu asunto también, hijo-. Drystan se acercó a Adam con una inclinación de la cabeza como si estuviera estudiándolo. -Te ves bien, Aeddan. ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que no venías abajo?-. Adam miró a su padre, su cara no revelaba nada, estaba como solidificada, era la bien conocida por mí, cara de piedra vampiro. -¿Contando los años como lo hacen arriba?. Siglos-. -Ah, bueno entonces ha sido demasiado tiempo-. Entonces el rey vino a mí, con las manos abiertas en señal de saludo. - Tu madre es prima de mi rival y presunta heredera. Bienvenida, hija-. -¿Por qué me llamas hija?-, le pregunté. -A menos que alguien realmente se esté divirtiendo a mi costa, mi padre es…-. -Huw Kelly del Clan Kelly. ¿Y tú eres la heredera de Minerva?-. - Lo soy-, le dije, haciéndome eco de las palabras de Adam. -Usted sabe mucho acerca de mí para ser alguien con quien no estoy siquiera relacionada-. -Yo te he visto, Keira Kelly-. La sonrisa de Drystan tenía una cualidad salvaje. – Tú estuviste con mi hijo-. -Y lo sigo estando-, le dije muy acaloradamente, acercándome a Adam y tomándole la mano. Una brillante risa nos rodeó, el sonido de profundas campanas subyacía en la voz del rey. -Me refiero a mi otro hijo-, dijo. –El que es como tú-.


-Así que, en realidad es cierto-. Me agarré a la mano de Adam más fuerte. A pesar del claro y evidente parecido físico, yo todavía tenía la esperanza de que todo esto fuera puramente una coincidencia muy extraña. -Oh, y mucho-. La voz vino detrás de nosotros... una voz que yo había conocido tan íntimamente como nunca había conocido a nadie. Gideon.


Capitulo 30


-No y no, maldición, de ninguna maldita manera tú estás aquí-. Me enfrenté a mi ex amante con las manos en las caderas. -Dime que esto no está sucediendo y que se trata de algún hermano secreto que ustedes habían mantenido recluido y alejado -. -Me temo que no, querida-, dijo Gideon arrastrando las palabras. -Soy yo.Resistí el impulso de avanzar y abofetear su rostro. Era tentador, pero estábamos en la Corte, los modales eran importantes. -No me llames así, Gideon Kelly. ¿Qué diablos estás haciendo aquí de todos modos?. Pensé que estabas…-. -Gideon ap Drystan, por favor, y como se puede ver, ya no estoy moribundo, querida prima…-. Gideon se interrumpió con un gesto. -Ha pasado mucho tiempo desde que vine a visitar a mi padre. Así que aquí estoy-. -Bueno, bien por ti-, le respondí a él. -¿Qué eso de ap Drystan? ¿El nombre Kelly ya no es suficiente para ti?-. -Tal vez no-, dijo. –Encontré que hay muchas cosas aquí en la Corte de mi padre que son bastante amenas -. -Sin duda-, casi le escupí. -Estoy segura de que esto es lo apropiado para tu preferido lado oscuro. ¿Así que sabías sobre él?. ¿Por qué nunca dijiste nada?-. Él acompañó su respuesta con un encogimiento de hombros indiferente. -Oh, yo en realidad no sabía sobre mi padre anteriormente -, dijo. -Pero una vez que lo hice, quise encontrarlo. Así que aquí estoy-. -Es aceptable, supongo-. Crucé mis brazos. -¿Qué pasó con tu estado de coma y tu inminente muerte?. Tengo a una frenética Isabel que llegó de visita y me dijo que tenía que venir a Canadá, entonces vengo, y me dijo que estabas estable, que no había necesidad de apresurarse y ahora ni siquiera estás en el enclave. Estás aquí... en el País de las Hadas-. Hice un gesto, señalando a nuestro entorno. – Donde sea que estemos-.


-¿Quieres decir que no lo sabías?-. Gideon sonaba legítimamente sorprendido. Yo había asumido que viniste aquí porque…-. Rompí a reír, interrumpiéndolo. -Oh mis dioses y diosas. ¿De verdad pensaste que vine aquí por ti?. Eso es por el ego que tienes, Gideon Kelly, aunque no debería estar sorprendida. Siempre pensaste que el mundo giraba alrededor de tu brillante culo. Bueno, te tengo noticias, primo y ex amante no todo es acerca de ti. De hecho, no es en absoluto sobre ti-. Con un movimiento de la cabeza y una mueca feroz, Gideon pasó junto a mí, dando una mirada enojada a Adam. Una ola de energía oscura me golpeó. Mis rodillas se doblaron. Agarré a Adam mientras me tambaleaba, a causa de mi lucha al percibir el poder que emanaba de Gideon. Mis propios escudos respondieron demasiado tarde, tratando de bloquear la energía. Mareada, me aferré a Adam del brazo y del hombro, tratando de bloquear lo que podía. Los zarcillos de energía aún se filtraban en mi interior. Casi podía verlos, vibraban con tanta fuerza, tarareando una canción oscura con una melodía que me sonaba vagamente familiar. Adam me agarró con el ceño fruncido y una expresión de preocupación. -¿Qué has hecho?-, dijo él dirigiendo su ira contra Gideon. Me liberé de su agarre y di un paso hacia mi antiguo amante. Gideon se detuvo cuando vio mi movimiento. Él me lanzó una mirada divertida, luego fue junto a Drystan. Se dio la vuelta y me dio una mirada una vez más, con una sonrisa profunda, satisfecho consigo mismo y regodeándose en su propia importancia. Oh, sí, su poder estaba encendido y estaba cargado de ello... literalmente. La energía aumentó y empujó en mí, los zarcillos se convirtieron en gruesas cuerdas, que se entretejían como una hidra de múltiples cabezas que me atacaban buscando una forma de entrar. Me quedé en mi sitio, con los puños apretados. A mi lado, escuché la respiración rápida de Adam. Tomó mi mano izquierda, me obligó a abrir el puño y entrelazó nuestros dedos.


-Déjame ayudarte-, susurró él en voz tan baja que incluso tuve problemas para oírlo. ¿Qué estaba diciendo?. Yo no podía dividir mi concentración ahora. La energía de Gideon pulsaba en contra de mis escudos reforzados. Empujó. Tragué saliva y traté de imaginar una pared lisa de vidrio y acero, como un espejo que reflejaba todo. ¿Funcionaría?. Los hombres podían ser tan predecibles. Debería haber esperado esta venganza..., ¿verdad?. Él había estado tan enojado cuando lo dejé. Nunca había entendido por qué yo no había saltado alegremente por sus planes. Mi mente comenzó a vagar de nuevo hasta el día en que dejé a Gideon. ¡Concéntrate, Keira!. Obligué a mi atención a volver al presente, luchando contra la energía sinuosa que se tejía a mí alrededor, que me rodeaba buscando un punto débil, una manera de entrar. Me puse tensa, temblando por el esfuerzo. La sala a mí alrededor comenzó a desvanecerse. Respira, Keira. Respira a través de esto. Tú puedes... Sin previo aviso, una ola de poder violó mis defensas, unas manos invisibles me tocaban íntimamente, como me gustaba ser tocada, como lo había conocido en otro tiempo. -No-, dije apretando la palabra, colapsando esa energía y liberando la mía. Una segunda ola de color verde oscuro con un fresco aroma de especias y vainilla reforzado por un timbre musical de belleza sobrenatural se unió a mí energía, se fusionó con ella, bailando, jugueteando. Traté de quitármela de encima, y luego capturé el sabor. Era Adam. No podía arriesgarme a mirarlo ahora mismo. Resentida por el hecho de que necesitaba su ayuda, pero agradecida por ello, dejé de tratar de deshacerme de él. La energía de Gideon persistió: insistiendo, forzando, tocando como un zarcillo en mi costado, a través de mis pechos y en el interior de mis muslos. El poder se ceñía a él, energía mágica pura que fluía en y alrededor de él, tan embriagadora, oscura y muy peligrosa, seductora y tan... repelente. No reconocía esta firma de energía. Era mucho más de la que él había tenido antes, cuando habíamos sido una pareja. Él había tenido el potencial entonces, pero esto, esto era toda la


historia, el desenlace había llegado y Gideon, al igual que yo, había cambiado, y al parecer no para mejor. Con un gruñido, acepté plenamente el regalo de Adam, nuestro poder se entretejió unido, y con un toque y un tirón, arrancó la energía de Gideon de nosotros, empujándola a la basura, rechazándola, empujándola hacia afuera, arrojándola de nuevo hacia su creador. Gideon tropezó, sin sus manos o algún agarre de apoyo, se dejó caer de rodillas, su cabeza hizo una reverencia. Su pelo oscuro ocultaba su expresión, pero yo estaba dispuesta a apostar que él ya no estaba sonriendo. Drystan, a su lado, observaba divertido. Maldita realeza Sidhe. -¿Qué diablos fue eso?. Has cambiado… ¿cómo?-. Di un paso hacia adelante, y fui detenida por Tucker, quien de inmediato me empujó a un lado y se paró frente a mí, en la modalidad de guardaespaldas instantáneo. Del otro lado, Niko tomó una postura similar, mostrando los colmillos y lanzando un gruñido subarmónico que se deslizó más allá de mí. Adam se mantuvo a mi lado agarrando mi mano con fuerza. Me estremecí cuando la tensión aumentó en el cuarto, una palpable sensación de energía gruesa y lívida en aumento por parte de Tucker y Niko, y divertida y teñida de oscuridad por parte de Gideon, que se había recuperado y se había puesto de pie. Apreté los dientes y luché contra la renovada oleada de energías, centrándome en reforzar mis escudos personales, queriendo evitar que me afectara. ¿Era Gideón más poderoso que yo?. ¿O era que él nunca había probado sus límites y estaba haciendo el equivalente a la energía de un vampiro, sacando sus colmillos?. Una respiración profunda, y luego otra… -¡Ya basta!-, Drystan levantó una mano. -¿Gideon, qué vas a hacer?. Ustedes dos, ya es suficiente. Keira, él no es ninguna amenaza-. Yo estuve de acuerdo pero ahí fue cuando una nueva ola me golpeó y me desmayé.


Capitulo 31


Una cálida humedad se deslizaba por mi cara cuando volví en mí, tenía nauseas por el poder brutal que mi cuerpo de algún modo se las había arreglado para ahorrar y que a la vez trataba de expulsar. Demasiado poco y demasiado tarde, pensé mientras me giraba de lado y respiraba profundamente. No tenía intención de vomitar. -¿Keira?-, dijo una queda voz de mujer que venía desde mi derecha. Parpadeé, tratando de ver lo que me rodeaba. Donde quiera que estuviese estaba demasiado oscuro para ver bien, a menos que me concentrara y bien, ahora mi cabeza se sentía como si alguien la hubiera utilizado como balón de fútbol. La suave luz de algunas velas encendidas, se sobreponía a la oscuridad natural del muro de piedra. Yacía en una especie de pequeña silla de felpa oscura y suave bajo mi piel. Una pequeña mujer estaba sentada a mi lado, con un trapo húmedo en la mano que olía a lavanda y a otras hierbas, en una pequeña mesa a su lado había un tazón con agua con una infusión con la misma esencia. -¿Puedo?-, me preguntó ella con palabras suaves. -Va a ayudarte.Asentí y mi cabeza protestó con el movimiento. -¿Cuánto tiempo?-, grazné mientras ella lavaba mi frente con el paño caliente. El olor de la lavanda y las otras hierbas era maravilloso, relajaba, calmaba y restauraba, todo al mismo tiempo. Mi piel se estremeció bajo su aplicación. -No mucho,- dijo ella, -Una hora quizás-. Ella se encaramó a una especie de pequeña otomana. La luces de la habitación disminuyeron.....¿o era yo?. Parpadeé de nuevo y la mujer chasqueó mientras ponía una mano fría sobre mi frente. -Estate quieta, niña-, dijo.-Has tenido una oleada de poder y es necesario que te recuperes-. -¿Una qué?-. La voz de Tucker creció detrás de mí. Volví mi cabeza dolorida en su dirección. Él y Niko estaban de pie flanqueando la silla baja en posiciones idénticas, jugando a los guardaespaldas. Huh. ¿Así que ahora también tendría


que marcar al vampiro?. No era mala idea.......aunque había malas ideas, como… ¿en qué infierno nos había metido mi amantísima tatara tatara abuela?. ¿Dos herederos?. ¿Dos Kellys cambiando a la vez, ambos medio sidhe y de alguna manera con las líneas de sucesión también entrelazadas?. ¿Era su manera de manejar las probabilidades?, ¿o era un estúpido plan de largo plazo para que el clan Kelly unificara a los súper-equipos....por así decirlo?. En todo caso esa era la respuesta del billón de dólares y no estaba en esta habitación. Yo apostaba a que tanto Drystan como mi madre, tenían muy poca información sobre el final del juego. - Una oleada de poder-, respondió la mujer. - Y permanece en silencio. Keira, necesitas tranquilidad por un tiempo.- ¿Qué es eso?-, murmuré, mi cuerpo se relajaba mientras ella masajeaba mis sienes. - Se espera que eso suceda cuando llega un nuevo poder sidhe, tengo entendido que tu poder ha llegado sólo recientemente, ¿eso es así?-. Asentí e inmediatamente lamenté haber movido mi cabeza, al sentir otra sacudida de dolor a través de mi cuerpo. -Mierda eso duele-, susurré. -Mi cabeza.....-. -¿Estará bien?-, le preguntó Tucker a la mujer. - Sí, en este momento tiene derecho a estar abrumada. Todo en ella está magnificado-. - ¿Como pasó esto?, pregunto Tucker. -Ella estaba bien y luego.....-Luego Gideon desató su poder sin restricciones y ella reaccionó-. Entonces ella frunció el ceño al tazón con la infusión de hierbas aromáticas. – Siento que hayas pasado por esto Keira. Nunca debió ocurrir-.


-Hay muchas cosas que no deberían haber ocurrido-, dijo Tucker escupiendo las palabras entre los dientes apretados. - Incluyendo tal poder. ¿Explicó algo Drystan acerca de todo esto?-. Ella sacudió su cabeza.- No dijo nada de todo esto. Y yo soy su hermana, por favor llámenme Glenys-. Era la tía de Adam. Un miembro de la familia de Adam por el lado Sidhe. Bueno pensándolo bien, él era completamente Sidhe, completamente de la Corte Oscura, bueno, más que de los vampiros. Bajo el dolor punzante me aferré a mi cordura con uñas de metal, con la esperanza de no comenzar a farfullar. Ella colocó el paño en mi cabeza. -Drystan esconde mucho de mí y del resto de la corte, ninguno de nosotros sabía de Gideon hasta ahora-.

-¿De todos?- , grazné. -¿Ninguno?-. - Bueno, nosotros sabíamos de su existencia, pero como nació arriba, pensamos que permanecería allí-. Ella sonrió. - Supongo que debí saberlo mejor. Mi hermano es alguien astuto, con una larga mirada para el futuro-. Cambié de silla, mi cuerpo estaba todo dolorido, parecía como si me hubiera golpeado un experto. En cierto sentido, tal vez fue así. ¿Cómo demonios Gideon y yo habíamos cambiado al mismo tiempo?. Por todo lo que me habían enseñado, solamente podía haber un heredero, y eran pocos y distantes entre sí. Muchos, muchos siglos podían pasar para que un nuevo heredero surgiera. -No entiendo....-. La suave y melodiosa voz de Glenys me tranquilizó como si sintiera mi ansiedad, una mano cubrió mis ojos y la suave esencia a lavanda llenó mi nariz. - Calla niña, relájate, concéntrate en tu cuerpo, los canales de poder están trenzados dentro de ti y hay que solucionar eso-. Las palabras se fundieron unas sobre otras mientras yo dejaba que pasaran sobre mí y relajaba los músculos en la estela de su calma.


- Respira profundo, Keira-, me indicó ella. –Concéntrate en mi voz, centra tu energía, estabilízala, equilíbrala.....-. Ella comenzó a tararear una melodía baja, suave y silenciosa, como habían sido sus palabras. - Respira, adentro, afuera, adentro, afuera, concéntrate-. Accedí, haciendo uso de mi formación en meditación para que me ayudara a aprovechar el potencial de talento que había en mí, y que me di cuenta que había perdido por mi roce con Gideon. Tomé aire y perdí el ritmo, ella me tranquilizó de nuevo y siguió tarareando. Minutos, horas, días, el tiempo corría sobre sí mismo otra vez mientras yo me hundía profundamente en mi propia consciencia y encontré los hilos de energía haciendo un esfuerzo salvaje por escapar. Los acorralé y los trencé llevándolos de nuevo a donde pertenecían, tejí el nuevo patrón de mi cuerpo, de mi campo de energía. En el último momento, lo sentí asentarse de vuelta en su lugar, fusionándose con el resto. Dejé escapar un gran suspiro, y mi cuerpo finalmente dejó ir el dolor. - Wow-, dije en un susurro.- Eres buena-. - Gracias-, contestó. -Aeddan siempre fue mi favorito, el único hijo de mi hermano....por lo menos el único que reconoció. Cuando se transformó en vampiro, yo estuve con él, ayudándole. Los primeros días del renacimiento pueden ser difíciles-. Estudié el rostro de Glenys. La de ella era una de esas plácidas y serenas caras que ves en los retratos de mujeres del renacimiento. Su cabello castaño oscuro estaba peinado en dos trenzas que llevaba sujetas a la nuca, casi en el cuello. Llevaba puesta una túnica y una falda en colores oscuros, que complementaban la palidez de su complexión sidhe. - Gracias-, dije.- Por ayudarme. Por ayudar a Adam antes-. Glenys me dio una tranquila sonrisa. -Estoy contenta de haber sido de ayuda para ti y para Aeddan, su situación es tan poco común como ésta-. - Tú dijiste algo más Glenys-, dije mientras me sentaba, mi energía había vuelto a la normalidad. -¿Sabes algo más sobre todo esto?-.


- Nada más de lo que tú sabes querida. Me disculpo por no poder iluminarlos respecto a esto.-¿Estabas al tanto del cambio de Gideón?, pregunté. - En teoría sí, y había rumores-, contestó ella. -Por ejemplo este día más temprano lo oí discutir con Drystan. ¿Debo entender que fuiste su amante?-. Sus ojos que eran capaces de penetrarme estaban llenos de astucia. -Eso me temo-, contesté. -Yo no tenía idea, pero.....-. - De eso nada-, interrumpió Tucker. -Creo que Gigi tiene una gran carga de responsabilidad que asumir sobre esto-. - Ya lo creo-, dije. - ¿De todas formas donde demonios está Adam?. Voto porque tomemos nuestros cuerpos y salgamos de la tierra de las hadas y volvamos a Vancouver-. - De eso se trata-, dijo Tucker. -Después que te trajimos a esta salsa y llegó Glenys, Niko y yo volvimos al gran salón. Quería explicaciones y francamente quería darle una patada en el culo a Gideon Kelly. Todos se habían ido de la sala-. -¿Irse?.¿Adónde?-. - Ni idea-, contestó Tucker. -Niko y yo buscamos por un rato, pero todo lo que vimos fueron los corredores vacíos-. - Se llevaron a Adam-, gruñó Niko.- No puedo sentirlo.Sorprendida, instintivamente extendí como una mano mis propios sentidos. Conocía la firma de Adam como la de mis propios hermanos. Cuando él estaba cerca tenía una sensación reconfortante. Pero Niko tenía razón. Se había ido. - Mierda-, brinqué en mis piernas para ponerme de pie. -Tenemos que ir a buscarlo-.


-Creo que Drystan está en una conferencia con sus dos hijos-, dijo Glenys. Envié a uno de los sirvientes para que busquen a Aeddam, pero le denegaron el acceso a las habitaciones de Drystan-. -Maldita sea-, dije apretando los dientes. -Lo que nos faltaba, que Adam se encerrara con su padre y Gideon, después de lo que éste me hizo...-. -¿Qué fue exactamente lo que te hizo?-, preguntó Niko. -Lo único que vimos eran destellos y entonces te derrumbaste-. - Él me atacó-, le dije sin rodeos. -Se metió a través de mis escudos y él me tocó de unas maneras no tan apropiadas sin mi permiso y algunas simplemente totalmente inapropiadas-. El gruñido de Tucker se fusionó con el de Niko. -Él va a pagar por esto, Keira-. - No, Tucker, no-, me froté la frente. - Puedo tratar con Gideon, es sólo que me cogió por sorpresa. Daffyd tenía razón, Gideon ha cambiado y al igual que yo, tiene todos los talentos, es un heredero-. - ¿Tú quieres decir...? -. Tucker cerró la distancia y se sentó a mi lado en la silla, tomándome la mano. - En serio, Keira, ¿tú quieres decir que ha cambiado, cambiado? Asentí. - Me sorprendí tanto como no te podría decir Tucker. Él tiene todos los talentos, como yo. Por eso me tomó por sorpresa. Sabía que era una posibilidad, pero realmente no esperaba que fuera verdad-. Niko nos acompañaba en la mesa, sentado al lado de Tucker. Glenys tenía una mirada pensativa en la cara, escuchaba con atención. -Creí que habías dicho que sólo podía haber un heredero a la vez-, dijo Niko. - Es así-. Tucker estaba tan confundido como yo. -No tengo idea qué es lo que está ocurriendo-. - Yo creo que puedo-, intervino Glenys. Los tres la miramos y ella continuó. Hace algunas décadas, toda nuestra gente se reunió....-.


- Oh no, espera ahí-, dije. -La cumbre. ¿Esto es lo que planearon? .¿Gideon, yo, ambos como posibles herederos?. Estoy empezando a pensar que esto es más posible que probable-. Me volví a mi hermano.-¿Cuánto quieres apostar a que nuestra intrépida líder tenía este torcido truco en la manga desde el principio?-. Tucker asintió. -Suena como a su tipo de maquinación.- ¿Estás diciendo que ella quería tener dos herederos?.- Niko miró asombrado.¿Cómo iba a saberlo?-. - No tengo la más mínima idea-, dije. -Pero maldición, estoy bien determinada a averiguarlo. Nuestra Gigi es por lo menos tan ambiciosa como Atila el Huno Sangriento, sólo que algo más civilizada en sus intentos por apropiarse del mundo... nuestro mundo-. -Ella pensaba que Gideon y tu estarían juntos,- dijo Tucker. - Ambos son herederos Kelly, y tienen conexión con los Seelie y la Corte oscura-. - Entonces-, dijo Niko. - Adam aparece en la pintura-. Tucker asintió. -El heredero del gran Rey era un prospecto mejor, él no ha sido realmente desheredado. Keira con Adam daría a Gigi una mayor posibilidad de alinear fuerzas, una alianza más fuerte. No tengo dudas que ha estado recurriendo a un were o a otro heredero, para engancharlo con Gideon- Los dos, esperen un maldito minuto-, protesté. - Teóricamente, sí, bueno esto es totalmente algo propio de Gigi. Pero.... y es un gran pero, yo elegí estar con Adam. Gigi no tuvo nada que ver con esto-. Niko me miró con una extraña expresión de tristeza en sus ojos. -Te persiguió, Keira, desesperadamente. Se fue a Texas por ti, en cuanto perdió tu paradero en Londres contactó con tu líder-. - Yo sé todo eso-, repliqué. -Él me lo dijo. No puedo creer que sea por petición de Gigi.


-¿Por qué no podría ser así?-, argumentó Niko. -Keira, lo he conocido desde hace siglos. Esta persecución no es propia de él. Nos mudamos a Texas por ti, a un país que nosotros no consideramos civilizado-. - Oh Niko, por favor, ¿no recuerdas lo que descubrimos de él?.¿Qué te acosó cuando eras niño hasta que te rescató?. Tú no puedes decirme que el comportamiento obsesivo está fuera de Adam Walker, tal vez sea inusual pero no es imposible-. - Ella tiene un punto, cariño-, dijo Tucker con voz gentil. -Tal vez él es selectivo en su enfoque-. - No menos que yo-, dijo Niko ferozmente y le dio un candente beso a Tucker en la boca. Miré divertida durante un rato mientras los dos hombres reafirmaban su compromiso. - Tal vez tú y yo deberíamos darles algo de privacidad-, dijo Glenys que había guardado silencio durante nuestra discusión. -Podríamos retirarnos a mi propia habitación-. - Pienso que no-, dije. -Tucker, Niko, es suficiente, tienen un montón de tiempo para besarse...o follar más tarde. Vamos a buscar a Adam-.


Capitulo 32


-¿Dónde está él?-, le pregunté amenazante a Llwyd. Niko, Tucker y yo habíamos pasado lo que parecían horas vagando por los corredores, buscando alguna señal de Adam, o aún de Drystan o de Gideon, antes de que nos encontráramos con la pequeña hada, quien nos había mostrado entonces el camino de regreso al Gran Salón. Al igual que Tucker y Niko antes, no habíamos encontrado a nadie. Sólo estaba el trono de Drystan sobre un estrado, con dos nuevas sillas con aspecto de tronos a su lado y algunos taburetes más pequeños y sillas menos imponentes a su alrededor. -Un asiento para cada hijo-, había dicho Llwyd, y se rió. Uno de esos asientos no era muy probable que fuera usado. Adam iba a volver con nosotros. Y Gideon podría elegir quedarse, ni lo sabía ni me importaba. -No puedo decírtelo, Keira Kelly-. Se acobardó Llwyd, cubriendo su cabeza con sus pequeñas manos. -Sería desterrado-. Los ojos de Niko ardieron, sus colmillos se extendieron. -Desterrado o no, pequeñito, nos llevarás con él. Ahora-. Llwyd se sobresaltó, la agitación estaba escrita en todo su cambiante rostro. -No puedo, no puedo-. -Basta, Niko-. Levanté una mano para hacer retroceder al vampiro. -Creo que lo que está tratando de decirnos es que literalmente no puede decir nada … no que no lo hará-. -¿Es eso verdad?-. Niko le preguntó a Llwyd. El hada asintió contenta. -Sí, sí, verdad. No puedo hablar de esto-. -Malditamente fantástico-. Me tiré sobre una de las sillas más bajas con un huf. ¿Cómo demonios vamos a encontrarlo?-.


Llwyd me guiñó un ojo y una sonrisa socarrona cruzó su cara. -Podrían marcharse-, sonrió. -Arriba, podrían ir. Él podría seguirlos entonces-. Me enderecé en mi asiento. -¿Marcharnos sin Adam?, De ninguna maldita manera-. -Espera, Keira, Adam está atado a ti ahora, ¿no?-, me recordó Tucker. Por un lazo de sangre, igual que él está atado a Niko-. Asentí. -Sí, pero no puedo sentirlo-. -¿Y a Gideon?-, preguntó Niko. -¿Lo sientes?-. Lo pensé un momento cerrando los ojos. La esencia de la Corte se hizo presente detrás de mi nariz, todavía oliendo como Adam. Un bajo murmullo de música, familiar para mí de un modo tentador, permanecía en las orillas de mi audición. Me concentré, tratando de identificarlo. ¿Estaba relacionado con Gideon?. ¿O con Adam?. Un repentino cambio en la melodía y ya lo tenía. Era la misma música que había oído en el taxi. La llamada de Iolo. Mis ojos se abrieron de repente. -No puedo sentir a ninguno de ellos, pero…la música. Es la misma que escuché en el taxi, y más tarde también, cuando buscábamos a Daffyd-. -¿Tú la escuchas?-. Llwyd inclinó la cabeza mientras me estudiaba, arrugando el ceño. -¿Pueden los otros que están contigo escucharla?-. Tucker y Niko encogieron los hombros. -No escuchamos nada-, dijo Tucker. Pero Keira ha estado escuchándola una y otra vez desde que llegamos a Vancouver-. -Es la canción de la Corte-, dijo Llwyd. -Llama a los de nuestra clase. Pero tú no estás emparentada con nosotros a través de la sangre-. -Tampoco Daffyd-, dije. -Mi primo por el lado de mi madre, de la Corte Seelie-.


El hada frunció más profundamente el ceño. -Sólo nuestra sangre debe oírla. Sólo la sangre puede llamar-. Se hizo unos pasos hacia atrás. -Tengo que … irme-. -No, espera…-, dije, mientras él se alejaba corriendo, desapareciendo por uno de los corredores vacíos. Me recliné en el asiento. -¿Y ahora qué?-. Alcé mis brazos. -¿Alguno de ustedes siente como que hay más cosas podridas en Dinamarca de las que hemos destapado?-. -Sí, hemos destapado suficiente mierda como para distribuirla por toda Escandinavia, pero siempre parece haber más-, dijo Tucker mientras se acercaba para sentarse a mi lado en un taburete. Niko dio la vuelta para colocarse del otro lado pero permaneció de pie, con una mano sobre el respaldo de la silla. Odio decir esto, hermanita, pero si sólo los Unseelie pueden escuchar la música …-. -No te atrevas a ir allí, Tucker Kelly-. Puse la punta de mis dedos sobre su boca antes de que pudiera terminar. -Sé exactamente lo que eso implica, y sinceramente, no me queda lugar para más datos ahora mismo. Todo lo que quiero es encontrar a Adam. Luego, una vez que todos estemos de vuelta arriba, de vuelta en nuestro propio territorio, nos encargaremos de esto-. Y nos encargaremos de encontrar un modo de cerrar esta puerta al País de las Hadas, pensé para mis adentros. -¿Y qué hay de Gideon?-. -Estoy a favor de que se quede si eso es lo que quiere. Deja que se encargue Gigi de solucionarlo. En todo caso, ella podría encargarse de solucionar todo esto-. -Se me ocurre algo-, dijo Niko. -Qué tal si los tres regresamos arriba…-. -¿Sin Adam?. No lo creo-, dije interrumpiéndolo. Puso una mano sobre mi hombro. -Por favor, escúchame-, dijo. -No estoy diciendo que lo abandonemos-. Me senté de nuevo, mortificada.


-Él es un Sidhe, ¿correcto?-. Niko me miró mientras hablaba. Asentí. -Como tal, él puede ser llamado, ¿no es así?-. Fruncí el ceño confusa. ¿A donde quería llegar con esto?. -Sí, seguro, creo que sí, pero que…-. -Tú escuchas la música-, explicó Niko. -La música que llamó a Daffyd desde el taxi. ¿Qué es lo que impediría que tú, con tu herencia Sidhe y tus nuevos talentos llamaras a Adam una vez que llegáramos al otro lado?. La llamada parece funcionar ahí tan bien como en el País de la Hadas-. -Wow. Eso es …-. Me levanté, avancé unos pocos pasos, me volví y regresé para enfrentarme a Niko. -¿Que garantía tenemos de que tan siquiera puedo hacerlo?-. -Ninguna-. Sus ojos azules permanecían fijos en mis ojos grises, una mirada de determinación respaldada por un sentimiento de ruego y de necesidad, se enfocaba en mí. -¿Tú crees que puedo hacerlo?-. Niko asintió. - Creo que tu poder es lo suficientemente fuerte, sí-. -No soy un bardo, ni un músico-, protesté. -No toco ningún instrumento-. -Puedes tararear-, declaró Niko. -Mira, sé que es una posibilidad remota, Keira. Pero podríamos pasar el resto de nuestra existencia vagando por estos grises corredores sin forma sin encontrar nada o a nadie. Se han escondido de nosotros. Cualquier tipo de poder que tengas aquí no es capaz de encontrar a Adam. Apuesto a que los han disminuido de alguna forma y es por eso que Gideon pudo afectarte-. -Niko, hermosa cosita-. Tucker levantó a Niko en un abrazo de oso, depositando un sonoro beso sobre su boca. -Eso es, Keira-, dijo él, volviéndose hacia mí. -He estado considerando cambiar, para tratar de encontrar a Adam de ese modo, pero cada vez que lo pensaba, algo me distraía, como si el pensamiento se deslizara fuera. Este lugar restringe nuestros poderes-.


¿Podía estar él en lo cierto?. Yo había usado los poderes de Adam para bloquear a Gideon, pero aún así habían sido de menor intensidad. Cerré mis ojos, tratando de alcanzar esa parte de mi que era loba. Busqué, volviendo mi atención hacia adentro. Allí estaba. Me concentré, llamándola, pero entonces mientras la comenzaba a sentir, ella se desvaneció, resbalando fuera, como un sueño fragmentado, sólo quedaron chispas de pensamientos. Lo intenté de nuevo, fijando la imagen en mi mente, pero era como tratar de luchar con un cerdo engrasado o un caniche mojado por la lluvia. -Tienes razón-, dije haciendo una mueca. -Niko, eres una maldita maravilla. Aquí estaba yo sentada pensando que estaríamos atrapados aquí para siempre, esperando a que Drystan decidiera por el mismo comunicarse de nuevo con nosotros-. -¿Así que nos vamos?-, preguntó Niko. -¿Y llamarás a Adam?-. Asentí solemnemente. -No estoy convencida de que funcione-, dije. -Pero conozco el ritual del trance ahora y si no puedo llamarlo para que venga a nosotros, tengo toda la intención de reclutar a todas las fuerzas Kelly y convocar a mi parentela Seelie y a los vampiros de Adam. Levantaré un ejército si tengo que hacerlo. No dejaremos a Adam aquí-. -¿Estás dispuesta a empezar una Guerra entre las hadas?-. Tucker me miraba asombrado. Asentí, con la determinación ensombreciendo mi rostro. -Si eso es lo que hace falta, hermano. Drystan va a tener que pensarlo dos veces si cree que puede hacer desaparecer a su hijo y llevárselo lejos de mi. No tengo ninguna duda de que Adam está encerrado en alguna parte, tratando de escapar de su padre-. Tucker asintió. -Entonces hagámoslo, hermana… mi señora-. Le lancé una mirada exasperada. -Puede que seas mi hombre de confianza, hermano mío, pero basta con esa mierda del señorío-. Empezó a protestar pero levanté mi mano. -No, Tucker, lo sé, lo sé. Técnicamente es verdad. Está bien, es completamente cierto, pero no tengo intención de aguantar ninguna ceremonia.


No contigo-. Miré a Niko. -O contigo tampoco, Nicholas. Te he observado protegerme. Eso no se me ha pasado-. Niko inclinó su cabeza, con una mano sobre el corazón. -Si me aceptaras, Keira Kelly, hermana de mi compañero, te suplicaría que me permitieras protegerte como si fuera tu sangre-. Se arrodilló frente a mí, apartando su cabello rojo de su cuello. Tan solemne como su juramento, caminé hacia él, tocando su nuca ligeramente. -Lo acepto, Nicholas Marlowe, conocido como Niko-. Niko se levantó, y en un movimiento inesperado, me abrazó y sus brazos me apretaron. -Gracias-, murmuró en mi oído. -Gracias por aceptarme-. Le devolví el abrazo. Cuán lejos habíamos llegado en tan poco tiempo. Miré por encima hacia mi hermano, cuya sonrisa podría haber encendido toda la ciudad de Vancouver. -Bien entonces, oh Protectores-, dije mientras Niko retrocedía. -Vamos a volar este lugar-.


Capitulo 33


-No, eso no es todo, maldita sea-. Pasé mi mano por mi pelo suelto al viento, ya no estaba en su trenza habitual. Niko, Tucker y yo nos sentamos en la colina cubierta de hierba de la Plaza de la Victoria, nuestra salida del País de las Hadas había sido menos espectacular y demasiado fácil para mi gusto. Era como si el lugar se alegrara de librarse de nosotros. Los músicos con los que habíamos hablado antes, John y Rodney, todavía estaban allí. Sólo habían pasado unos minutos en el mundo exterior, mientras que nosotros habíamos estado abajo. Había discutido con Tucker y Niko porque yo pensaba que necesitábamos a Daffyd, necesitábamos a un Sidhe que pudiera hacer música. -Pero los dos músicos humanos están aquí y no tienen necesidad de entender nuestras razones-. Había argumentado Niko. -Ellos tienen los instrumentos antiguos. Una guitarra. Un bodhrán. Contamos con la flauta. Estoy seguro de que con su ayuda para recordar la melodía, podemos hacer la llamada-. -¿Y cómo diablos se supone que voy a explicarles que es lo que estará ocurriendo cuando Adam aparezca de la nada?-, protesté. -Vamos a buscar a Daffyd-. -Yo no confío en él-. Niko se mantenía firme. Un vampiro difícil. Tan terco como su creador. -Yo tampoco-, intervino Tucker. -¡Qué demonios, Keira!, vamos a darles una oportunidad. Si funciona, pues...confundimos sus mentes-. Niko había disparado a Tucker una mirada inquisitiva. -¿Confundimos sus mentes?-. -Sabotear sus recuerdos-, expliqué. -Un talento Kelly, que creo que ahora puedo hacer. Aunque no tengo idea de cómo hacerlo-.


-Tengo fe en ti-, dijo Tucker. -Vas a lograrlo-. Estreché los ojos y fruncí el ceño a mi hermano. -Me alegro de que estés tan seguro, hermano.- Suspiré y me encogí de hombros. -Adelante, lobo. Vamos a hacerlo-. Ahora estaba tratando de transmitir la melodía a John. Una melodía Sidhe, que yo, que no era un músico, había oído vagamente y sólo en el fondo de mi cabeza. Había que darles crédito, se mantuvieron pacientes y no huyeron de esta loca y sus dos compañeros. Por otro lado, me pregunté cuán pacientes habrían sido si no se les hubiera pagado muy generosamente por sus esfuerzos. -Es más como esto-. Cerré los ojos, tratando de conjurar la melodía, el estribillo inolvidable, las notas que entraban y salían y llamaban a la sangre. Cuando comencé, rápidamente pasó antes mis ojos la imagen de Iolo brillando de pie en una colina dentro de País de las Hadas con el laúd en la mano, tocando. -¿Qué ocurre?-, preguntó Tucker, con preocupación en su voz. -¿Estás bien?-. Asentí. -Sí, nada. No importa-. Me aclaré la garganta y comencé a tararear otra vez, centrándome en la música. Dejando que mi mente adelantara la memoria. Tucker se sentó junto a mí, dándome comodidad con su presencia. Puse una mano sobre su brazo, como un ancla para mí, tenía miedo de perderme en la música otra vez. Detrás de mí, Niko intentó seguirme con la flauta, un talento que no sabía que poseía. Él había explicado que no era más que un principiante, un breve flirteo con un músico algunas décadas atrás le llevó a aprender a tocar, pero casi no había cogido el instrumento desde entonces. A la izquierda de John, Rodney comenzó a tocar suavemente el tambor, tratando de determinar el ritmo. Seguí tarareando, Tucker asumió el contrapunto, John rasgueaba las cuerdas con suavidad. Poco a poco, empezamos la llamada, la melodía de las hadas se convertía en sonidos, sólidos, reales, apoyados en la armonía, el ritmo tranquilo del bodhrán proporcionaba el énfasis.


El sonido tembloroso y hueco de la flauta unía los sonidos por el aire, a través de la tierra y en lo más profundo de nuestra existencia. Cerré los ojos, las energías combinadas de los cinco era muy fuertes. Estábamos creando una sinergia, un hechizo tácito, la magia de la música. Continué tarareando, intentando lograr mi propósito, la convocatoria. Sin perder el ritmo, cada uno de nosotros se trasladó más cerca de los demás. El mundo encima y a mi alrededor se desvanecía mientras yo seguía el sonido más allá y hacia abajo, mi conciencia nos llevaba hacia adelante, apuntando a un solo objetivo: Adam Walker. Aquí, los corredores no son más de piedras gris-oscuro brillantes, están cerca de la transparencia, los colores brillantes se extendían por toda la superficie vítrea. Yo veía hordas de gente Sidhe, fey menores, ninfas, dríadas, hadas con alas de gasa revoloteando. Algunos festejando, algunos jodiendo y otros estaban sentados y escuchando embelesados por los propios cuentos de bardo de Iolo. Haciendo caso omiso a todos, sigo buscando. En la esquina, veo una salida oscura. Una nube impenetrable ocupa mi visión y mis sentidos. Allí. Aún más cerca, veo que la nube no es totalmente opaca, es apenas densa. Deben ser las defensas establecidas por Gideon. Reconocería la firma en cualquier lugar, a pesar de su nuevo sabor. Detrás de la cortina de color gris oscuro, hay tres hombres: Drystan, Gideon y Adam. Están discutiendo, las palabras no son audibles para mí. Los colmillos de Adam están algo expuestos, algo que él nunca hace fuera de la alimentación. Él es el rey, no puede perder el control. Gideon se pavoneaba a lo largo del fondo de la sala, ahora con una sonrisa fija en su rostro, como una máscara. Detrás de ella, sin embargo yo veía otra cosa: los celos, la decepción, la necesidad, ¿tal vez?. ¿Es que todavía me quiere o quiere el poder?. ¿O el poder que yo tengo?. No lo sé y me preocupa aún menos. Ahora Gideon es menos que nada para mí. Él cumplió con todas sus expectativas, las del tipo negativo. Lástima para él. Adam se detiene en su diatriba silenciosa, con la cabeza inclinada y los ojos buscando por la habitación lujosamente decorada. Yo apenas noto el mobiliario


mientras centro mi enfoque en llegar a Adam. Él se queda quieto, sus colmillos se retraen. Drystan se mueve en la periferia de mi visión, pero Adam se inclina ante él y le dice algo. Gideon se mueve hacia adelante, pero es demasiado tarde. Adam sonríe y desaparece. -Él viene-, dije, y me hundí contra el costado de Tucker. -Estoy aquí-. Adam salió detrás de nosotros, y con un movimiento rápido, me arrastró hasta él en un abrazo, enterrando su cara en mi pelo. -¿Cómo lo hiciste?-, preguntó Adam finalmente. -Yo estaba hablando con mi padre y luego ... oí ...-. Se detuvo al darse cuenta de que teníamos compañía. John y Rodney, ambos habían dejado de tocar sus instrumentos, observaban a Adam con curiosidad, pero no podía esperarse otra cosa ya que acababan de ver a Adam por primera vez. Él tenía una presencia imponente, ya sea porque fuera un vampiro o el príncipe Sidhe, no tenía ni idea, pero en cualquier caso, la mayoría de los seres humanos por lo general se impresionaban al verlo por primera vez. Por no hablar de que había surgido del aire ligero de la noche. -Usted no es el otro tipo-, dijo Rodney con un resoplido de decepción. Se inclinó de nuevo sobre su tambor y jugueteó con un fragmento de cuero. -¿Otro tipo?-, preguntó Adam, levantando una ceja. John pasó la mano por las cuerdas de la guitarra. -El otro músico-, dijo. -El que había estado tocando esta canción hace un par de días. Pensé que él podría volver alguna vez y empezaríamos a tocar. Fue genial, sin embargo-, agregó con el zumbido y la flauta. Fue mucho más rico esta vez. Realmente grandioso-. Sonrió, su amor por la música brilla en su rostro. -Gracias, sí-. -Serás muy bienvenido John. Nos gustaría tocar contigo en cualquier momento-. Le sonreí ampliamente. -Ustedes son brillantes-. Él no tenía idea de cuan cierto era lo que acababa de decir. -Me temo que debemos dejarlo por ahora-, le dijo Adam a los hombres. -Gracias por la música.-


John nos estudió a los cuatro. Niko, con el brazo de Tucker envuelto alrededor de su hombro. Yo, con mi mano en Adam. -Todos ustedes... tengan mucho cuidado, eh-. -Eso haremos-, le dije. -Y lo mismo a ti.John asintió y volvió a su guitarra, era hora de escoger una nueva melodía. Una de las baladas para niños, pensé. Me reí mientras nos alejábamos, reconociendo la melodía. -¿Qué tiene de divertido?-, preguntó Adam mientras subíamos por la colina hacia la calle principal. -Estoy pensando que John el músico sabe mucho más de lo que pensamos-, dije. -¿Qué quieres decir?-, preguntó Tucker. Sonreí mientras le hacía señas a un taxi que pasaba, no quería caminar el resto del camino hacia el piso. -¿No reconoces la melodía?-, le pregunté. -No,- dijo Adam, mientras sostenía la puerta de la cabina abierta para Niko y para mi, para que entráramos en la parte posterior. Me deslicé en el asiento central y esperé hasta que todos se situaron y todas las puertas estuvieron cerradas y hasta que Tucker le dio al conductor la dirección de nuestro edificio. -John estaba tocando Tam Lin -.


Capitulo 34


Entré en el piso, exhausta pero eufórica con los tres hombres detrás de mí. Habíamos hablado poco en el corto viaje de vuelta. Todo lo que quería hacer era pasar el tiempo relajándome, oh, por tres años o algo así. Pero me conformaría con dormir una buena jornada y, a continuación iríamos a ver a Daffyd. Tenía la intención de devolverlo al País de las Hadas y que permaneciera fuera de mis asuntos. Es cierto la puerta local sólo llevaba a la corte oscura pero pensé que Daffyd podría encontrar el camino desde allí. Luego tenía previsto consultar con la familia para encontrar la manera de sellar la puerta para siempre. No me sentía segura sabiendo que los Sidhe tenían una vía de acceso a Vancouver. Esto era asunto de los Kelly. La silueta de una persona que era demasiado pequeña para ser Rhys o Daffyd, estaba encaramada en uno de los sillones en el apartamento oscuro, sólo estaba iluminada por una pequeña lámpara. ¡Oh, qué sangrienta maravilla!. Esta era la mierda de día. -Minerva-. Permanecí de pie en la entrada, reacia a ir más cerca. Adam se acercó a mi lado, Tucker y Niko se quedaron atrás. -¿No Gigi?-. Ella sonrió con sus dientes blancos, pulsé un interruptor iluminando toda la habitación con iluminación indirecta de buen gusto. -El nombre de un niño es para uso de los niños-. Le devolví su insistente mirada con una de las mías. -Evidentemente, yo ya no lo soy más-. Su risa clara resonó en el salón, saltando por las paredes como si estuviéramos en el Gran Palacio en Minas Tirith o Edoras y no en una habitación bastante agradable para vivir, en una torre de cristal y acero en medio de una ciudad moderna. -Te extrañé, hija. Eres como un soplo de aire fresco-. Sí. Yo y el huracán Katrina.


-He escuchado que estabas abajo,- dijo ella, manteniendo su tono divertido. -De visita-. -Se le puede llamar así, supongo.-Ven, siéntate, querida. Vamos a charlar. -Ella acarició el brazo de la silla. Sí, claro. De ninguna manera. -Voy a sentarme-, le dije mientras me dirigía a un lugar frente a ella, pero no demasiado cerca. -Adam, muchachos, ¿me siguen?Los tres hombres me siguieron hasta la sala de estar. Tucker y Niko tomaron posesión de sus ahora sitios habituales a cada lado de mí. Adam dio un paso hacia Gigi e hizo una cortés reverencia, de un gobernante a otro. -Minerva-. -Ha pasado un tiempo demasiado largo, Aeddan-, dijo Gigi con una sonrisa. -Eso es lo que dijo mi padre-. Adam le devolvió la sonrisa. Ninguno de ellos dejó que sus sonrisas llegaran a sus ojos. -¿Cómo está Drystan?-. -Igual que siempre-. -Qué gracioso-, Gigi volvió su atención a mi hermano. -Tucker, te ves bien-. -Lo estoy-. Él sonrió, asintió, pero no se alejó de mi lado. -Y este debe ser Nicholas. Un placer-. Gigi extendió una mano. Niko, siempre cortesano, dio un paso al frente, la tomó y se inclinó sobre ella. -El placer es mío, mi señora-. Se enderezó y volvió a su lugar, a mi lado. Los ojos de mi tátara-tátara-abuela se estrecharon mientras tomaba nota de la escena. -Bueno, bueno... ¿cómo? ... interesante. Parece que has ganado más de un campeón, hija-.


-Parece que los tengo-. Me instalé en un sillón frente a ella. Adam se sentó en el brazo de la silla, mientras que Niko y Tucker me flanqueaban. -Entonces, ¿vamos a hablar?-. Dos podían jugar a este tonto juego, pensé. Mi abuela no parecía estar diferente de la última vez que la vi: delgada, de pelo y ojos oscuros, parecía una matrona de sociedad arreglada más como para estar en una recepción en el Palacio de Buckingham que en Neiman Marcus. Detrás de sus delicados rasgos femeninos se escondía una mente tan aguda como los dientes de una serpiente e igual de viciosos. La Familia era su primera y más importante obligación, ante todo, y su atención estaba enfocada en ello, y ¡ay de él o ella que se cruzara con un Kelly!. Dicho esto, gobernaba a su familia con proverbial mano de acero en guante de terciopelo. Ella no toleraba a los tontos, ni a los que buscaban dañar el nombre de Kelly. -¿Sin comitiva, Minerva?-, moví la mano alrededor indicando la falta de escoltas. -Eso es inusual-, me pregunté brevemente cómo había llegado hasta aquí. Seguramente Raine no había tenido de tiempo de volar al norte y traerla de vuelta. Por todo lo que sabía, ella pudo haber volado hasta aquí en un carro tirado por dragones alados. O había alguna versión del Teletranspórtame Scotty por allí. Pero no había necesidad de perder las células del cerebro meditando sobre sus medios de viaje. Yo ya tenía suficiente a lo que hacer frente. -Son circunstancias inusuales, ¿no te parece, hija?-. Ella me miró con aire divertido. -Yo he venido para rescatarte o, tal vez, para mantenerte a salvo, ya que no parecías estar obedeciendo a mi mandato de visitarme. Sin embargo, parece que no necesitan ser rescatados-. Asentí. -Pido disculpas por no salir de inmediato. Pensé que nosotros…. -señalé a mi compañeros - podíamos atrapar a un Sidhe rebelde. No me imaginé el resto-. Levantó una ceja y sonrió de nuevo. –Entonces ¿Acechaste al león en su guarida?. Qué divertido. Yo considero que tú ganaste-. -Por así decirlo-, puse una mano en el brazo de Adán. -Todos lo hicimos-.


-Dejamos a Gideon allí-, dijo Tucker. -¿Sabías tú eso?. ¿Sobre él?-. La sonrisa de Gigi se volvió agria. -Yo lo sabía. Es un hijo ingrato. Él ha cambiado, ya sabes-. -Sí, yo acabo de descubrirlo de la manera difícil-. Escupí las palabras. -Él me atacó, Gigi. Quedé a oscuras-. Sus ojos se abrieron, fue la única indicación de la sorpresa. –Pareces estar bien-. -Lo estoy-, dije -gracias a una de los parientes de Adam... y al mismo Adam, que me prestó el poder. Mi primo es peligroso Gigi. No sé qué demonios estabas pensando con todo esto, pero de toda la maldita gente…-Él es tan heredero como lo eres tú, Keira,- dijo. –Pero tal vez tiene más necesidad de atención…-. -Atención, mi culo-. Salté hacia arriba y me acerqué a su silla. Crucé mis brazos y la miré. -¿A qué estabas jugando exactamente, Minerva?. ¿Experimentando con algunas crías mestizas y tratando de enlazar a todos los otros?. ¿Era eso?. Si es así, creo que te salió el tiro por la culata... y mucho-. Ella se puso de pie, su estatura de 1,53 y un poco más, no podía competir con mi propia altura. A pesar de eso, di un paso atrás. Ella todavía me abrumaba, el poder era el poder, y era condenadamente inconfundible. - ¿Que salió por la culata?. ¡Oh!, no, mi querida hija. Está muy lejos de haber salido mal. Ha funcionado mucho mejor de lo que pensé-. -Entonces, es cierto-. Adam cruzó la habitación para unirse a mí, su voz se oía tan enojada como la mía. -¿Todo esto fue parte de tus manipulaciones, tus maquinaciones?. ¿No era ya bastante malo que mi padre me hiciera vampiro?. ¿Ahora tú te dedicas a la cría entre las diversas tribus?. ¿Tanto deseas el poder?. -Estás sobrepasando tus límites, vampiro-, le advirtió Gigi mientras su poder flameaba. Puse una mano en el hombro de Adam y con menos esfuerzo de lo que esperaba, extendí mis escudos al mismo tiempo, aumentando su


resistencia. Gigi se me quedó mirando, con los ojos como el acero. –Has aprendido mucho, Keira-. -He tenido que hacerlo.- Deslicé mi mano para agarrar la mano de Adam. Adam es mío, Minerva, y es rey por derecho propio. Tú no tenías que jugar con nuestras vidas-. -No, no hables de cosas que no sabes, hija. Hay más en este juego de lo que sabes-. Gigi se sentó de nuevo en la silla, volviendo una vez más a su real desapego. – En el corazón de todo lo que hago está el asegurarme de que sea en tu mejor interés. Tú eres mi heredera-. -¿Y Gideón?-, repliqué. -Es el mayor de nosotros. ¿No debería ser el heredero?. Yo sólo soy la de repuesto-. Me solté de la mano de Adam y regresé a mi propia silla. Él me siguió después de una corta reverencia a Gigi. -La existencia de dos herederos era más de lo que podía haber esperado-, admitió ella. -No hay prioridad. Cuando nacieron, vi los signos de cada uno de ustedes. Yo te destiné a permanecer con tu madre, y que luego vinieras con nosotros cuando llegara el momento del cambio. Tú podrías haber regido la Corte de tu madre, e influirías en su prima. Gideon estaba destinado a ser mi heredero aquí y su conexión con Drystan, ayudaría a influir en el Gran Rey y su heredero-. Ella asintió con la cabeza, señalando a Adam. -Pero lo que yo no había previsto era la frialdad de la gente de tu madre hacia ti, Keira, así que viniste con nosotros cuando eras una niña. Más tarde, cuando te sentiste atraída hacia Gideon, admito que contemplé las interesantes posibilidades de su alianza, pero no me metí, como dices tú, en el establecimiento de esa relación-. Yo no estaba totalmente segura de creerle. -Cuando Gideon demostró…-. Se detuvo un momento. -Cuando te asustó tanto con sus experimentos, del tipo más oscuro, lo atribuí principalmente a su juventud y a su sangre Oscura, pero también me hizo darme cuenta, por primera vez, de que tú y Gideon eran de naturaleza muy diferente-.


En eso tiene razón la abuela, me dije a mí misma. -Sin embargo, había muchas alternativas y seguí en mi campaña para unir a los demás. Convencí a los weres de Fenrir, para que consideraran unir nuestras familias en un vínculo de sangre. Tenía la intención de hablar finalmente con el rey vampiro-. Ella asintió con la cabeza hacia Adam. -El destino, al parecer, nos apoyó con su mano torcida para que él se enamorara de ti. No es necesariamente una mala cosa, ni algo que yo lamente-. -No, en absoluto-. Adam colocó su mano sobre mi hombro. -¿Así que todo esto era parte de esa última cumbre, entonces?. Admites, que yo no era parte de esos planes-. -No, tú no lo eras,- dijo Gigi. -Tu padre y yo pensamos que era mejor mantener nuestras ideas para nosotros mismos por el momento. No había ninguna garantía de que nuestro plan de trabajo funcionase-. -Lo que todavía no consigo entender-, dijo Tucker -es cómo calculaste que la cría de niños mitad Sidhe te daría herederos. Eso es una anomalía genética, ¿no?-. Un punto para mi hermano, que hizo la pregunta que yo no había pensado. Mi gran, gran abuela era brillante, intrigante y más allá de lo maquiavélico en sus maquinaciones, pero no hay manera de tener una garantía en la genética, sobre todo no hace cuarenta años... ¿ o la había?. -Me gustaría oír esta respuesta, también-, me encontré diciendo. Gigi juntó las manos y las llevó a la boca, como si estuviera considerándolo. ¿Ella estaba evaluando cómo explicarlo, o una vez más, eludiría la verdad?. -Lo que diré ahora, es para los cuatro, y sólo lo digo por sus posiciones.- Gigi pasó de un tono divertido a uno serio, uno que nunca había escuchado antes en su voz. -Sólo te lo diré a ti Keira, como mi heredera, a ti, Aeddan Drystan mejor conocido como Adam Walker, como su compañero y heredero de la Corte


Oscura. Tucker y Nicholas, ustedes son protectores y todo lo dicho en esta sala está bajo el privilegio de la confidencialidad-. Whoa. Privilegio. Sólo había oído hablar de eso, nunca había participado en una conversación en la que se hubiera invocado. El privilegio, para nosotros, era tan vinculante como el secreto de la confesión, como la conversación entre un cliente y su abogado, como el juramento de los médicos para mantener los asuntos de sus pacientes en secreto. Asentí, al igual que los hombres. -Los herederos se hacen, no nacen-. -¿Qué?…¿Cómo?…Eso es imposible.- Todo el mundo comenzó a hablar y a discutir, cada uno hablaba más alto que el resto hasta que dolía escuchar la cacofonía. -Cállense todos-, exigí, el tono subarmónico regresó. -Quiero escuchar la explicación-. Los tres hombres callaron inmediatamente-. Gigi, de nuevo se veía divertida y me sonrió. -La voz de mando, tan pronto-. -Basta tú también-, dije, tratando de mantener mi temperamento. -Maldita sea, Gigi, ya me has mantenido lo suficientemente a oscuras. Explícate ahora mismo-. -Lo de la cría es cierto-, dijo ella, -pero si los genes están ahí, puede decirse con un hechizo rápido. Todos los niños nacidos en tu generación, así como los de antes de la tuya fueron puestos a prueba. Tú, Gideon y Marty, cada uno tenía los genes correctos-. -¿Marty?. ¿Qué demonios?-. Este pasaba de la locura al absoluto ridículo. Marty no tenía talento, ningún poder en absoluto. Fue un fallo genético extraño, un yerro biológico, cien por ciento humano-. - Desgraciadamente, él lo fue-, dijo Gigi. -Cuando descubrí el conjunto genético que ustedes tenían, yo y mis compañeros…. tu padre, Adam, tu madre, Keira, y


el padre de Marty, realizaron un ritual de limpieza y llamado. El ritual tiene la intención de despertar a los genes inactivos…de aumentar el talento en ustedes... de liberar el potencial-. -En Marty tuvo el efecto contrario-, dijo Tucker, acercándose unas pulgadas Ella asintió. Fue lo contrario, en realidad, sus genes presentes bloqueó los demás para que ninguna cantidad de talento pudiera manifestarse. Su padre tenía el corazón roto. Él y la madre de Marty salieron de nuestra rama de la familia y se trasladaron a algún lugar de Nueva Zelanda. -Bueno, voy a ….- Me hundí de nuevo en la comodidad de la silla mientras procesaba esta nueva información. Todos estos años, yo creía, diablos, toda mi familia siempre había creído que el heredero Kelly era simplemente un juego de azar de la genética. -Nos has hecho,- dije. -Yo, Gideon, y el pobre Marty-. -Me temo que sí-, reconoció Gigi. -A pesar de que en el caso de Marty habría sido él mismo, aún si no hubiéramos realizado el ritual-. Eso era un pequeño consuelo. Él había muerto porque yo no había estado lo suficientemente atenta. -¿Y ahora qué, Gigi?. Tú tienes dos herederos. Gideon está abajo, con su padre. Yo estoy aquí, pero realmente preferiría no serlo-. -Él y tú se han asentado de forma rápida, por cierto,- dijo Gigi. -Normalmente, esto toma semanas, a veces incluso años, a medida que reúnen sus fuerzas. En un principio, yo no te quería aquí hasta no saber lo que pasaría con Gideon-. -Pero entonces, ¿por qué mandaste a Isabel por mí cuando él estaba en estado de coma?-. Gigi agachó la cabeza, evitando el contacto visual. Bueno, eso era nuevo. Nunca había hecho eso antes.


-Francamente, Keira, me temo que he cometido un terrible error con él-. -¿Cómo es eso?-. -Él comenzó a sospechar que era el heredero. Creo que él también aprendió quién era su padre. Él vino de nuevo al clan, no mucho tiempo después de que nos trasladáramos. Creo que él escuchó algunas conversaciones que nunca fueron para sus oídos o de alguna manera obtuvo información intencionalmente manteniéndola para él-. -Gigi, por favor, de todas las personas, tú deberías haberlo sabido mejor. Gideon es un consumado espía y un tomador de atajos-. -Es exactamente por eso que envié por ti-. -¿Cómo?-. -Gideon tomó un atajo. Decidió que podía forzar el cambio por una sobrecarga de magia, obligándolo a la experiencia cercana a la muerte. Me temo que terminó en un estado de coma. Quería que vinieras para que le ayudaras a atravesar todo ello como acompañante si es que eso significaba su muerte. Y si moría, quería que estuvieras aquí para ser reconocida como mi heredera. La razón de la muerte de Gideon, que él mismo pensaba que era el heredero y murió tratando de cambiar, podría adivinarse. Sería importante para mostrar que ya había un heredero. Además, yo quería tenerte en mi territorio-. -Texas todavía es tu territorio, Gigi-, le recordé. -Al igual que todas las Américas. Por lo demás, tienes el dominio sobre todos los del clan en el Reino Unido y en partes de Suiza, al menos, los que no son oficialmente neutrales-. -Una cosa es tenerte en Texas, mi dulce, pero otra es tenerte más cerca. Además, tu vampiro reina allí ahora-, -Sobre los vampiros-.Concordé con ella. -No sobre nosotros-. Gigi se encogió de hombros, un gesto de niña no del todo reñido con su aspecto actual. -Es verdad, pero ahora que estás asociada con él...-.


-Mi asociación, como tú lo llamas, no incluye de ninguna manera o forma, la autoridad sobre su tribu, Gigi. De hecho, tampoco sobre la Corte Oscura-. -Eso podría ser posible-. Adam miró hacia mí y luego a Gigi. -He reclamado a Keira, como ella lo ha hecho-, dijo. –Nosotros tenemos un vínculo de sangre, como lo tengo con Niko y el resto de mi tribu. Ella tiene tanta autoridad ante mi gente como Nikolai y yo. A los ojos de mi padre, como mi compañera, ella es heredera junto conmigo-.


Capitulo 35


Yo los miraba boquiabierta, a continuación, miré a Niko y a Tucker, que también parecían estar luchando con este concepto. -¿En serio?.¿No estás diciendo eso?-. -¿Por qué lo haría?. Admito que he disfrutado de mi soledad, de mi independencia de los últimos años pero si mantenerte a ti y los tuyos seguros significa volver a formar parte de la corte de mi padre, lo haré. Tú harías lo mismo por mí y los míos, ¿no?-. Modificó el tiempo pasado. -De hecho, ya lo hiciste. Arriesgaste tu vida por mí, has salvado a tu amiga Bea. Eres un líder y te riges por tu propia naturaleza, Keira. Aprovecha esta oportunidad. Si eso implica trasladarme a la Columbia Británica, entonces que así sea-. Él hizo una reverencia a Gigi. -Voy a ir donde ella vaya-. Los ojos de Gigi se encontraron con los de Adam, ambos eran iguales en muchas cosas, incluyendo la energía y la maldita obstinación. Me di cuenta de que Tucker había cruzado los brazos y tenía pegada una expresión de "esperar y ver" en su rostro. Niko había caído en el silencio de los vampiros. Por primera vez desde que había vuelto, me preguntaba adónde habían ido Rhys y Daffyd. Conociendo a Gigi, los había enviado a hacer algún tonto recado, también conocido como, háganlo ustedes mismos. -¿Abandonarías a tu tribu?-, preguntó Gigi finalmente, su mirada no vaciló nunca. Adam respondió: -Yo no lo haría. Hay una gran cantidad de tierras en la Columbia Británica. Mucha vida silvestre. Mi tribu estaría tan bien aquí como en Texas, tal vez incluso mejor. Aquí no hace calor-. -Y llueve mucho y está nublado-, añadió Tucker. - Es conveniente-. -Keira-. Gigi devolvió su atención hacia mí. -¿Estarías contenta de venir aquí al enclave del Clan?. Aprendiendo a ser mi heredera, ¿viviendo entre los Kellys?-.


-¿Me lo estás pidiendo?-. ¿Por qué ella me lo decía de forma tan educada y no me lo ordenaba?. -¿Qué hay de Gideon?-. -No pienses en él. Haz como si no existiera, ¿te gustaría venir aquí?. ¿Vivir con la familia, ser parte del clan y aprender a convertirte en la jefa del Clan?. ¿Quieres trabajar conmigo para unir a todos los demás, convertirnos en una potencia en el mundo moderno?-. Me estremecí. La política. Maldita sea. Era lo último en lo que quería pensar. ¿Tengo alguna opción?-, le pregunté. -¿No es eso lo que se espera del heredero de los Kelly?-. Gigi me estudió sin responder. Se puso de pie y se acercó a mí, con su rostro mirando hacia abajo, hacia mí. Sin darme cuenta, yo había estado agarrando los brazos de la silla como si estuviera a punto de salir disparada por el aire. A mi lado, Adam aún tenía una mano sobre mi hombro. Tucker y Niko todavía estaban a un lado, ligeramente detrás, cada uno con una mano en la parte posterior de la silla. -Mira-, dijo ella en voz baja. -Ya eres gobernante. Ya eres líder. Adam puede ser rey, pero él gobierna teniendo en mente tu bienestar ante todo. Y tú ya tienes un protector de ambos clanes, un Kelly y un vampiro a tu servicio. Te des o no cuenta, Keira, ya se están uniendo. En tu pequeño grupo de cuatro se han unido las dos Cortes Sidhe, nuestro clan y los vampiros. Serás una fuerza a tener en cuenta, hija. Tal vez no ahora, pero con el tiempo... con el tiempo-. Ella se inclinó y puso un beso en la parte superior de mi cabeza. Un cosquilleo de energía corrió a través de mí. Ella me daba su bendición. Mi tatara-tatara-abuela volvió a su asiento. -Creo que, por ahora, prefiero que regreses a Texas. Adam y tú pueden cuidar de todo el territorio. Gideon puede permanecer abajo por un tiempo, familiarizándose con su propio patrimonio Sidhe. Él también es heredero, pero tengo la intención de gobernar durante mucho tiempo todavía. Podemos retomar esta conversación en algún momento... más adelante, supongo-. Se acomodó en la cómoda silla. -Sin embargo, vas a necesitar más miembros de la familia a tu alrededor. Creo que


voy a enviar a Rhys y a Ianto contigo. Tu padre e Isabel seguramente te visitarán en algún momento. Estaban esperando a ver qué pasaba mientras estabas aquí, pero... bueno, el programa no funcionó, ¿verdad?-. La estudié por un momento. -Tuviste que mandarlos directamente al enclave porque Gideon había desaparecido, ¿me equivoco?. Se despertó y se largó. Imagínate-. Mi tatara-tatara-abuela ni siquiera se molestó por la dirección de mis observaciones. Ella continuó explicando sus planes. -Voy a enviar al Sidhe Daffyd de vuelta a su propia Corte, pero voy a enviar quizás a uno o dos más contigo, ya que necesitarás algún tipo de entrenamiento-. Miró a Adam. -Hay espacio en el rancho para ellos, ¿no?-. Adam asintió, su cara no mostraba nada. A pesar de su falta de expresión, podía sentir como la tensión abandonaba su piel. No me había dado cuenta de lo difícil que había sido, probablemente porque yo estaba igual. Ni siquiera podía mirar a Niko o Tucker, por miedo a estallar en una risa histérica. -¿En serio?-, le fruncí el ceño. Tenía que haber una trampa. Seguramente, ella no podía dejarme ir así. ¿Después de todo lo ocurrido?. -¿Vas a dejar que regresemos a Texas y dividir a la familia?-. -Yo no quiero la división de la familia-, dijo Gigi, su sonrisa satisfecha me hacía pensar que había perseguido, asesinado y comido algo delicioso. Yo no lo pondría junto a ella, en realidad. -Es una mera ampliación de mi... nuestra base de operaciones-. -¿Nuestra?-. No pude evitar el sarcasmo que se deslizó de mi boca. Por su amplia sonrisa, parecía que ella se había comido al canario. -A pesar de todo, querida, sigues siendo uno de mis herederos-. ¡Oh, joder!. Yo estaba haciendo mi propia Corte. Un séquito y todo lo que viene con esa ridícula posición.


RĂ­o Seco, Texas, nunca iba a ser el mismo.


CODA12 Secuelas La canción se reproduce en el viento de la noche, aunque no hay nadie allí para escuchar, nadie para llamar. La melodía se teje en armonía, en el latido, latido, latido de los corazones fuertes, juntos en absoluta sincronía. John coge su guitarra una vez más, los dedos se esfuerzan en reproducir esa canción, preguntándose por qué es tan difícil de alcanzar. Rodney le pincha, listo para acompañarlo con el bodhrán. -No puedo recordar-, dice John. -Se ha ido-. -Yo lo hago-, dice Rodney. -Aquí. Déjame-. Comienza a tararear. Después de un momento, los dedos de John encuentran las notas. Muy por debajo de ellos, Bajo la colina, un bardo de cabellos oscuros toma su laúd y se les une.

FIN 12

Coda-Parte final de una composición musical, que con frecuencia repite, con ciertas modificaciones, uno de los motivos principales de la misma.


03 blood kin