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EDITORIAL La lectura nos comunica, invita a nuevos mundos. Provee al lector pertinaz de una mayor cualidad para el goce. Es, posiblemente, la mayor conquista que ha tenido el hombre en su afán de comunicar. Nunca se ha leído tanto como en este siglo. En la escritura cuneiforme de las tablas sumerias, sus pictogramas representan un objeto. Supone que el lenguaje es, inicialmente, visual. En su progresivo proceso de abstracción, la voz es el medio de transmisión. Podía suceder que, en dos lugares distantes del vasto Imperio chino, un mismo ideograma se pronunciara diferente. Es decir que el significado de una idea era transmitido por la voz. Séneca gozaba de la lectura en voz alta porque silenciaba otros ruidos. Para Sócrates, existía un problema en quien aprendía a leer: dejaba de escuchar. Alejandro Magno leía los correos de sus generales en soledad. Quizá la primera referencia de la lectura en silencio nos llega por San Agustín (siglo II d. C.), quien se asombraría al encontrar a su maestro leyendo “y sin embargo, estaba en silencio”. Algunas humildes certezas acompañan este primer número: los hombres necesitan comunicar y comunicarse. Las palabras, la lectura, la voz resuenan en nosotros. Es decir, vuelven a sonar una y otra vez. Resuenan los nombres de grandes médicos como Florencio Escardó, Salvador Mazza, Rebeca Gerschman, Bernardo Houssay, Ricardo Gutiérrez, Jóse Ingenieros, Luis Leloir, Ricardo Finochietto, María de Gaudino, Pablo Mirizzi, Manuel Balado, Adrián Bengolea. La lista llevaría páginas. Pero, en este momento, también hay un residente –preso de la somnolencia de una guardia ajetreada– que ajusta la dosis de un antibiótico, que repone o saca líquidos y sales con adusta expresión; hay cientos de médicos que escriben historias de pacientes; hay obstetras que acercan vida al mundo, pediatras conmovidos junto a la madre; hay cirujanos que operan con fruición. Hay un mundo de médicos que trabaja día y noche, en eterna sístole y diástole: llenándose para luego entregar. El deseo de quienes hacemos la revista es que no sólo resuenen los apellidos de hombres sin rostro. Necesitamos, también, sus vidas: compuestas de años, luchas, ilusiones, desengaños, aciertos, errores. Pero, sobre todo, de las pasiones que las alimentaron. Todo ese universo hipocrático –los ilustres predecesores y los actuales anónimos– finaliza su jornada laboral con una inquietud: “¿Todo el sacrificio era para esto?” o “Todo el sacrificio era para esto”. La voz es quien, finalmente, resuelve a favor de la pregunta o de la afirmación. Están, entonces, invitados: alejen por un instante la copita de urgencia con que nos bebemos el tiempo. Los invito a ponerse lo más cómodos posible. Nada grande –decía Jauretche– se puede hacer con la tristeza. Este espacio es suyo. Los invitamos a leer en voz alta, a escuchar las resonancias de quienes habitan en estos humildes números.

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ÍNDICE N# 29

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Rockeando la Medicina

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Experiencia residente

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Emprendedores de Salud

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Entre Salas y Pasillos

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Curiosidades Médicas

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Relación Laboral Encubierta

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Noticias Médicas

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Médicos que Inspiran.

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Agenda

STAFF Contacto: info@revistaambo.com www.revistaambo.com www.facebook.com/revistaambo

Miedos Médicos

La Primer Doctora en Médicina de la Argentina.

Dirección:

Redacción:

Lic. Pablo Aragone Lic. Gonzalo Aragone

Sofía Scarone Dra. Fernanda Brañas Dra. Carolina Herrera

Comercial: Lic. Gonzalo Aragone

Contenidos: Las opiniones vertidas en esta revista son de exclusiva responsabilidad de sus emisores y no representan necesariamente la opinión de la revista AMBO. Queda prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos de la presente publicación, por cualquier medio, sin la expresa autorización de sus propietarios. Revista AMBO es propiedad de APG Producciones.

Lic. Pablo Aragone Dr. Mario Díaz

Diseño Gráfico: Lic. Ignacio Saurí

Corrección de Textos: María José Verna

Colaboración: Francisco Figueroa

Agradecimientos: Resientes del Hospital “Magdalena Villegas de Martínez” Residentes del Hospital Ramos Mejía Elizabeth Rizzo Dr. Jorge Petrone Leeat Granek


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Por:

Elizabeth Rizzo R3 de Pediatría.

EXPERIENCIA RESIDENTE HOSPITAL ZONAL “MAGDALENA VILLEGAS DE MARTÍNEZ”

Desde que elegí esta carrera, sabía que iba a formarme como pediatra; quizá por la conexión especial que tengo con los chicos o por la necesidad de ayudar a estos pacientitos que a veces están tan indefensos. Los meses previos al examen de residencia fueron un infierno: dieciséis horas del día estudiando, haciendo choices, con la sensación ambigua de que, por un lado, deseás tener más tiempo para estudiar porque no llegás a leer todo, pero por el otro, querés fervientemente que se termine ya…

EX P E R IE NC IA R ESID E NT E

sabía que iba a formarme como pediatra; quizá por la conexión especial que tengo con los chicos o por la necesidad de ayudar a estos pacientitos que a veces están tan indefensos.

Mientras transcurre esta agonía, entra en juego la elección de hospitales; empezás a hablar con gente que te cuenta las ventajas y desventajas de los distintos lugares, y uno comienza a crear en su mente fantasías acerca de dónde formarse. En mi caso, había rotado por el Hospital Garrahan en el I.A.R y había quedado maravillada, tenía muchísimas ganas de entrar allí, sabía que, para una formación básica, tenía algunas desventajas y que me quedaba lejísimos, pero me fascinaba la idea de ser residente del Garrahan. Llegó el día del examen en Muni y, no sé si por destino o porque no se dieron las cosas de la manera que había planeado, no quedé en un buen puesto para alcanzar un hospital pediátrico. Ese es el momento en el que se empieza a escribir la historia de mi camino

Elizabeth Rizzo

en el hospital de Pacheco. Paradójicamente, a diferencia de lo que había pasado en Muni, había hecho un excelente examen en provincia, puntuándome en un buen puesto del ranking.

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Antes de ir a la adjudicación, recorrí los hospitales de provincia de zona norte y ninguno terminaba de convencerme, sumado al mal trago que todavía estaba tratando de digerir y de que estaba intentando hacerme a la idea de que no iba ser residente de un hospital pediátrico.

EX P E R IE NC IA R ESID E NT E

Instantáneamente, cuando dijeron mi nombre en la adjudicación y me tocaba elegir, dije “Hospital de Pacheco”, fue casi un impulso. La verdad es que lo único que podía pensar es “ya está, tenés que decidirte”. Y se me vino a la mente la buena onda con que me habían tratado cuando fui a conocer el “hospi”, lo lin-

do que era, las ganas de enseñar en las caras de los residentes superiores y los médicos internos. Todavía no sé por qué lo elegí, pero de lo que sí estoy segura es de que no me arrepiento, ya que desde el día que comencé a ser residente de pediatría del hospital de Pacheco, estoy orgullosa de formar parte de él.

se me vino a la mente la buena onda con que me habían tratado cuando fui a conocer el “hospi”, lo lindo que era, las ganas de enseñar en las caras de los residentes superiores y los médicos internos.

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Estoy recorriendo los últimos pasos de mi residencia y, mirando hacia atrás, volvería a elegir el mismo camino

No solo somos una gran familia y nos conocemos todos por ser un lugar chico, sino que, a diferencia de lo que uno tiende a pensar, cuando rotás y explorás otros hospitales, podés ver esa ventanita al mundo para saber que uno aprende lo mismo, pero con otros métodos o utilizando caminos más largos, ya que, como hospital de mediana complejidad, no contamos con todos los recursos. Mis compañeros son mis amigos; mis médicos internos son mis maestros,

pero a la par, no me enseñan con arrogancia, sino con la intención de superarnos día a día como un equipo. Estoy recorriendo los últimos pasos de mi residencia y, mirando hacia atrás, volvería a elegir el mismo camino. Este camino que me dejó enseñanzas no solo académicas, sino de servicio hacia la comunidad; que me dio las herramientas necesarias para valerme por mí misma en las situaciones más adversas; que me regaló miles de amigos y esta experiencia única e inigualable.


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M É D ICOS E M P R E N D E D O R ES

Por:

Sofía Scarone

EMPRENDEDORES DE LA SALUD

INSTRUMENTAL QUIRÚRGICO 100% ARGENTINO Dentro del marco de Incubando Salud (www.incubandosalud. com) hemos conocido este invento de gran aporte a la medicina. En la provincia de Tucumán, se desarrolló y patentó un instrimental quirúrgico flexible y articulado que supera a la cirugía laparoscópica ya que es menos invasiva porque permite operar únicamente por el ombligo. Además de lograr mejores resultados estéticos, permite reducir costos y disminuir la lista de espera de las cirugías de vesícula programadas. Para saber más sobre la experiencia y lo que significa intentar que una idea se transforme en realidad en la Argentina, entrevistamos a uno de los creadores del novedoso instrumental, el doctor Jorge Petrone.

¿Cuándo y de qué manera surgió la idea del proyecto? Junto con mi actual socio, Daniel Altamirano, queríamos realizar cirugías por un solo orificio: el ombligo. Nuestra idea nos llevó a desarrollar un nuevo instrumental quirúrgico, que patentamos en 2008.

¿Cuánto tiempo demandó su desarrollo? El desarrollo del primer prototipo fue bastante rápido, demandó unos 3 meses, aproximadamente. En cambio, la demostración científica nos llevó un año.

¿Cómo fue la experiencia de realizar un proyecto en la Argentina? ¿Con qué obstáculos se encontró? En los comienzos, desarrollar esta idea dependió pura y exclusivamente de nuestros sacrificios personales: sala-

rios, ahorros, préstamos. Al tratarse de un proyecto basado en un invento, ningún banco lo financia porque no tiene garantías.

¿Cómo se enteró de la convocatoria de Incubando Salud? A través de una amiga, de la carrera de Medicina de la Fundación Barceló, nos contactamos durante las primeras convocatorias 2011 de proyectos en salud, y en agosto de ese año fuimos seleccionados como el segundo mejor proyecto entre los 107 presentados.

¿De qué modo se armó el equipo idóneo para trabajar en el proyecto? En los inicios, éramos solo los fundadores. Realizamos los trabajos científicos con la ayuda de cirujanos de referencia de Tucumán. Luego, nuestro proyecto recibió el asesoramiento de Incubando Salud para armar un plan de negocios.

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M É D ICOS E M P R E N D E D O R ES

El desarrollo de WOM Surgical significó crear un nuevo instrumental quirúrgico miniinvasivo que supera a la cirugía laparoscópica, ya que, al operar únicamente por el ombligo, el paciente despierta con menos dolor. Dr. Jorge Walter Petrone

¿Cuentan con fondos para producir el instrumental?

¿Cuáles son las tareas de cada miembro?

Actualmente, estamos buscando inversores para instalar una pyme y desarrollar la producción industrial. Los interesados pueden contactarse a info@ womsurgical.com o ingresando en incubandosalud.com.

Altamirano se encarga de la fabricación y el control de calidad del instrumental; y yo –que me desempeño como responsable de dirección de proyecto para cirugía ambulatoria de vesícula en cinco hospitales públicos– me ocupo de capacitar a los cirujanos en esta técnica quirúrgica miniinvasiva a través del ombligo.

¿Quiénes integran el equipo de trabajo? Dos personas: Daniel Altamirano, el inventor, y yo, que me encargo de la parte médica, fundamos la sociedad WOM Industrias SRL (www.womsurgical.com).

¿Cuáles son los beneficios y las virtudes del Wom Surgical? El desarrollo de WOM Surgical signifi-

có crear un nuevo instrumental quirúrgico miniinvasivo que supera a la cirugía laparoscópica, ya que, al operar únicamente por el ombligo, el paciente despierta con menos dolor. Además de lograr mejores resultados estéticos, permite reducir el giro-cama, lo que disminuye costos y acorta la lista de espera de las cirugías de vesícula programadas. Esta experiencia, de gran impacto social, es inédita en la salud pública porque se instala primero en el sistema público antes que en el privado. Es un invento argentino aplicado a la salud pública nacional, sustituye importa-

ciones y genera producción local con claro potencial exportador.

¿De qué manera repercute en el tratamiento de los pacientes? La utilización del instrumental WOM permite la modalidad de cirugía mayor ambulatoria. El paciente es dado de alta el mismo día de su intervención quirúrgica. Los resultados estéticos son excelentes porque no deja cicatriz visible.

¿Qué expectativas tienen con respecto al producto? Las expectativas son muy buenas porque es un producto de fácil utilización

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Dr. Jorge Walter Petrone, Daniel Altamirano.

para los cirujanos laparoscopistas y es compatible con todo el sistema laparoscópico convencional. Después de haber publicado los resultados científicos en las revistas pertinentes, y gracias a que la modalidad de cirugía mayor ambulatoria se está implementando con éxito en diversos hospitales públicos (como el Hospital Público Nicolás Avellaneda, de San Miguel de Tucumán), apuntamos a escalar en la cadena de producción y replicar los resultados quirúrgicos en todos los hospitales del país.

¿Están desarrollando otros proyectos? ¿Cuáles? Estamos trabajando con el mismo producto en otras patologías quirúrgicas para poder diversificar su utilización.

¿Cuáles son los pasos futuros? Una vez resuelto nuestro problema de producción, seguiremos capacitando a los cirujanos recientemente formados para que hagan su experiencia en cirugía miniinvasiva y se aplique la modalidad de cirugía mayor ambulatoria en los hospitales del país. Los resultados son categóricos; solo necesitamos difusión.


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E NT R E SA L AS Y PASIL LOS

ENTRE SALAS Y PASILLOS

la Medicina me pareció algo muy apasionante, con lo que se puede ayudar a la gente

Hoy: HOSPITAL RAMOS MEJÍA

PREGUNTA

¿Cuándo te diste cuenta de que la medicina era tu vocación?

Brian Pesce R1. Urología

Mario Florentino R3. Clínica médica

Siempre tuve la vocación de ayudar a la gente. Antes de empezar la facultad, estuve involucrado en trabajos comunitarios y cosas por el estilo, y la Medicina me pareció algo muy apasionante, con lo que se puede ayudar a la gente directamente; por lo tanto, cuando tuve que elegir, opté por esta carrera.

Desde que comencé a estudiar. En la facultad, me di cuenta de que me gustaba mucho el trato con los pacientes. A esto se suma que, en mi caso particular, mi papá es médico, y eso también me orientó para estos lados. Cuando comencé a estudiar me gustó, y acá estoy.

RESPONDEN

Brian Pesce (R2 Urología) • Mario Florentino (R3 Clínica médica) María Sol García (R1 Clínica médica) • Martín Di Crucio (R1 Cirugía plástica) Magalí Gobo (R1 Clínica) • Silvia Orenstein (R4 Tocoginecología) María Sol Cabrera (R4 Tocoginecología) • Alejandro Petros (R1 Cirugía)

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E NT R E SA L AS Y PASIL LOS

PREGUNTA

¿Cuándo te diste cuenta de que la medicina era tu vocación?

PARA mí, este es un trabajo más, es algo que me gusta

María Sol García R1. Clínica médica Elegí Medicina justo antes de anotarme, nunca lo había pensado. En su momento, opté por esta carrera por el contacto con las personas, que es algo que me gusta mucho. El poder ayudar a la gente todos los días desde nuestro lugar tuvo que ver en la decisión.

Magalí Gobo R1. Clínica Fue cuando terminé el colegio y quería empezar a estudiar; en ese momento, me aboqué a la Medicina. Era lo que más me gustaba, sumado a que, en el secundario, mis materias preferidas habían sido las relacionadas con lo biológico y los sistemas orgánicos.

Alejandro Petros R1. Clínica médica

Martín Di Crucio R1. Cirugía plástica Personalmente, no creo mucho en la vocación. Así que, para mí, este es un trabajo más, es algo que me gusta, pero no considero que la Medicina sea mi vocación, es decir, no es lo que más me gusta en la vida.

Nunca pensé en seguir otra carrera que no sea Medicina. Desde chico me gustó mucho, siempre tuve la vocación. Principalmente, porque es una carrera solidaria y muy humana. Quizá también porque tenía el modelo de mi padre, que es cirujano en Tucumán, de donde soy. Pero toda la vida supe que quería ser médico, jamás se me pasó por la mente estudiar otra cosa.

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no tenía otras opciones: la Medicina era la que me gustaba; no me veía haciendo otra cosa que no fuera ser médica.

Silvia Orenstein R4. Tocoginecología

María Sol Cabrera R4. Tocoginecología

En mi caso, se fue dando de a poco, y cuando llegó el momento de elegir qué carrera estudiar, me di cuenta de que no tenía otras opciones: la Medicina era la que me gustaba; no me veía haciendo otra cosa que no fuera ser médica, y todo eso me llevó a tomar este camino.

En mi experiencia, el momento llegó cuando estaba finalizando el secundario y arrancando la facultad. Sabía que quería estudiar algo relacionado con la salud y, finalmente, terminé eligiendo Medicina


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T R A BAJ O AUTÓ N OMO O R E L AC IÓ N D E D E P E ND E NC IA

Por:

Carolina Elizalde. Abogada*

RELACIÓN LABORAL ENCUBIERTA. SHHH… DE ESO NO SE HABLA

¿TRABAJO AUTÓNOMO O RELACIÓN DE DEPENDENCIA? De manera muy poco frecuente se suele escuchar en pasillos de clínicas y sanatorios que los médicos reclamen a las empresas de salud acerca de la naturaleza laboral que los vincula. Tal vez ello suceda pues la mayoría tiene la convicción de que son trabajadores independientes y no piensan en hacer juicio. Sin embargo la cuestión de que un médico puede ser considerado dependiente o no, es tan antigua como la del Derecho Laboral. En efecto si repasamos la historia, nos encontramos en 1945 con el Decreto Ley Nº 22.212, que establece el estatuto profesional para los médicos, odontólogos, farmacéuticos y demás auxiliarles de la medicina, contemplando entre otras cuestiones, las categorías profesionales, la carrera hospitala-

ria, concursos obligatorios, vacaciones, beneficios por enfermedad y accidente, asumiendo que los profesionales se desempeñan en relación de dependencia. Aún hoy vigente, el Decreto no es aplicado ni siquiera es invocado por los tribunales, por ello, salvo los médicos que trabajan en hospitales públicos y tienen cargos, el trabajo independiente del profesional, parece ser la regla. Sea por desconocimiento, por evitar un juicio, por mal asesoramiento o, en fin, por cualquier causa que fuera, lo cierto es que son muy pocos los profesionales de la salud los que litigan.

Tal como es sabido los médicos contratan sus servicios profesionales con hospitales, obras sociales o entidades prepagas, bajo las más diversas formas y modalidades. Ello les permite obtener un ingreso mensual tan sólo disponiendo parte de su tiempo lo que a su vez les permite – de manera simultánea – tener consultorio propio para prestar sus servicios en beneficio de otras entidades de salud o incluso para atender sus pacientes particulares. La pregunta entonces radica en establecer cuándo estamos ante un trabajo autónomo y cuándo ante una relación de dependencia. Previo a todo análisis debemos señalar que la actividad de los profesionales que contratan sus servicios con entidades de salud presenta bordes fronterizos que, por sus particularidades, requieren de un prudente examen valorativo. Para ello debemos tener siempre presente el principio de la “primacía de la realidad” por el cual se debe considerar que la realidad prevalece sobre la apariencia o bien la realidad se impone a las formas. Por ello, si se utilizan figuras legales para encubrir una verdadera relación de dependencia como puede ser la locación de servicios, la facturación de honorarios o la locación de obra, nos

encontraríamos ante un claro fraude a la legislación laboral. En este sentido, no importa que el médico emita facturas y recibos, que suscriba un contrato donde figure que es independiente o que realice por su cuenta aportes a la Caja de Autónomos si el conjunto de las características que definen su relación laboral indica que es un trabajador dependiente, pues, la realidad primará sobre la forma. Ahora bien, la jurisprudencia ha elaborado una serie de pautas y principios de suma relevancia que pueden orientarnos a la hora de determinar, para el caso en concreto, si estamos en presencia de una relación de dependencia. Así es que se ha señalado que existen tres presupuestos básicos para su configuración. A saber: • Subordinación económica: se da cuando el trabajador queda excluido de los riesgos de la empresa; es decir el trabajador hace la tarea enteramente por cuenta ajena. Su única obligación es brindar su trabajo personal a cambio de una remuneración a cargo del empleador. • Subordinación técnica: es la facultad del empleador de fijar forma, modo y método de trabajo al cual el empleado deberá ajustarse, careciendo por tanto de toda autonomía para cambiar el sistema de trabajo.

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T R A BAJ O AUTÓ N OMO O R E L AC IÓ N D E D E P E ND E NC IA

En hora buena los tribunales comenzaron a abordar la temática planteada, es momento entonces que los médicos analicen si sus relaciones laborales.

• Subordinación jurídica: implica la facultad – basta con la posibilidad – de ordenar y de adecuar las prestaciones del trabajador y éste de acatar las directivas que le imparte el empleador. Es la facultad jerárquica de dirigir que tiene el empleador. Si bien estos presupuestos permiten determinar la existencia de una relación laboral, en el caso que nos ocupa, debemos decir que estas subordinaciones se encuentran presentes pero de manera menguada o dilucida. ¿Qué queremos decir con esto? En el caso de profesionales universitarios el concepto de “dependiente” queda relegado en razón que los mismos poseen un conocimiento que es justamente el que justifica su contratación motivo por el cual también se flexibiliza la exigencia al cumplimiento de un horario

determinado. Sin embargo es importante destacar que tal conocimiento, de ningún modo desnaturaliza el carácter subordinado de la relación. Este fue el temperamento que ha recogido la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo al condenar a una sociedad y a su presidente a indemnizar a un médico que denunció un despido indirecto al haber negado la relación de dependencia. (Fallo: Sturla, Juan Carlos c/ Unidad de Cirugía Plástica de San Isidro y otro s/ despido indirecto”, Sala IX, 31 de marzo de 2011.) Por otra parte se desprende del fallo distintas notas de interés acerca del tema que aquí se plantea. La Cámara hizo énfasis en que una “clínica no sólo atiende pacientes sino que como toda empresa requiere de una organización instrumental de me-

dios personales materiales e inmateriales ordenados bajo una dirección para el logro de sus fines”. Por ello, si un médico se incorpora a una actividad que le es ajena para el cumplimiento de fines y para beneficios de otros, a cambio de una remuneración que en forma mensual, semanal – en fin, habitual – se oculta bajo la figura de “honorarios”, podemos decir que estamos ante una relación de dependencia encubierta. Entonces, para aclarar el concepto, cuando el médico brinda sus servicios en forma subordinada, siguiendo órdenes e instrucciones dentro de las dependencias físicas o establecimiento de la empleadora bajo un régimen establecido por aquella y cobrando una suma dineraria en forma fija o proporcional a su prestación con descansos predeterminados y análogos a los previstos en la Ley de Contrato de Trabajo (LCT), se trata de un trabajador en relación de dependencia con todas sus implicancias. Y precisamente cuando se acredita tal circunstancia, esto es, empleo

no registrado o defectuoso, es que se origina responsabilidad por parte del hospital, clínica, sanatorio, obra social, como así también de sus autoridades pudiendo comprometer a todos los involucrados con sus bienes y patrimonio personal, por haber actuado de manera dolosa utilizando figuras fraudulentas o falsas. Como podemos observar, para que quede configurada una relación de dependencia en los términos de la LCT no es necesario efectuar una suma matemática de los presupuestos básicos del contrato de trabajo, menos aún en el caso de los médicos y otras profesiones liberales en que, tal como dijimos, la “dependencia” aparece como menos estricta que en otros casos de relación subordinada. En hora buena los tribunales comenzaron a abordar la temática planteada, es momento entonces que los médicos analicen si sus relaciones laborales se encuentran correctamente encuadradas o bien merecen un reclamo judicial para hacer valer los derechos que por ley les corresponde.

(*) Docente de la Cátedra de Garantías Constitucionales del Derecho Procesal Pena y Penal Sustantivo Universidad de Buenos Aires Para contactarse: celizalde@argentina.com, celizalde@argentina.com

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M É D ICOS Q U E IN SP IR A N

Por:

Dr. Romina Gozuk Dermatóloga.

MÉDICOS QUE INSPIRAN En la vida de todos los médicos, el paso por la facultad y la residencia es un momento para empaparse de conocimientos teóricos y prácticos. Pero no solo esto: también, de personas que dejan huellas indelebles en nosotros. A medida que pasa el tiempo, la propia visión profesional va develándose con el saber adquirido y la interacción con los colegas. Entre estos, es frecuente encontrar profesionales que sobresalen y se destacan por sobre los demás, que son diferentes, que siempre están un paso adelante. A veces, admiramos su sabiduría; otras, su proactividad, su responsabilidad, su carisma, su respeto por el grupo de trabajo y por la tarea, su bajo perfil, y muchas otras cualidades. Esta sección propone un espacio para hablar de aquellos profesionales que fueron un referente, esos que, con su ejemplo, entrega y vocación, te marcaron, y hoy querés homenajear. Mandanos tu testimonio a info@revistaambo.com

Me dieron la posibilidad de poder contarles a través de esta revista quién fuera mi inspiración en mi carrera y por eso quiero aprovechar esta oportunidad para hablar de quién fue una referencia importante en la especialidad que elegí: la dermatología.

Desde que era chica siempre supe que quería ser médica, mi primer contacto con la medicina ocurrió desde muy temprano debido a algunos problemas de salud que tuvo mi padre. Durante la carrera hubo muchas noches largas sin dormir, alegrías, decep-

En este camino me encuentro con grandes médicos, hoy muchos de ellos amigos más que colegas

ciones, más de una vez ganas de dejar todo, pero la realidad es que con perseverancia todo se puede. Cuando terminé de cursar, había elegido una especialidad de la cual siempre estuve convencida que me gustaba, que era para mí, pero al empezarla en el hospital me di cuenta que no era lo que quería. Fue así que después de varios meses decidí cambiar el rumbo y elegí la dermatología. Al principio tenia miedo que me pasara lo mismo, elegir equivocadamente algo que tenía como certeza, pero gracias a la Dra. Costantini del Hospital Zubizarreta, pude conocer la especialidad desde adentro. Con su “generosidad docente” ella me permitió formar parte de su servicio, por lo cual siempre le voy a estar agradecida. Las dudas acerca de lo que queremos ser pueden surgir en cualquier etapa mientras buscamos llegar a la meta y

Dr. Romina Gozuk

es normal que esto pase; lo bueno es hacerle caso a lo que realmente deseamos y siempre va a parecer alguien en nuestro transitar, que nos sirva de brújula. Personalmente considero que esta profesión, más allá de permitirnos vivir como reyes, es realmente una vocación. En este camino me encuentro con grandes médicos, hoy muchos de ellos amigos más que colegas; con cada uno aparece una nueva enseñanza que me ayuda a enriquecerme como persona y profesional. La realidad es que me encanta y disfruto de lo que hago. Es por eso que soy una agradecida, ya que valoro mucho poder hacer todos los días lo que más me gusta, ponerme mi ambo o guardapolvo y salir a enfrentar los desafíos que nos brindan los pacientes.

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R O C KEA ND O L A M E D IC INA

Por:

Sofía Scarone

Entrevista

ROCKEANDO LA MEDICINA El Dr. Carlos Riganti es médico inmunólogo y Jefe de División en el Hospital Pedro de Elizalde (ex Casa Cuna). Baterista y apasionado de la música desde siempre, tocó con grandes del Rock Nacional. En esta entrevista nos adentramos en la vida del médico que quiso ser músico o del músico que quiso ser médico.

¿Qué fue primero: tu vocación médica o tu amor por la música? Lo curioso es que fueron simultáneas. Empecé tocando música a los 4 años en un jardín de infantes en San Pedro, y me apasionaba el tambor.

Teniendo un interés tan fuerte por la música, ¿Cómo llegaste a la medicina? Cuando toda mi familia tuvo que viajar en una oportunidad a Capital Federal por un evento familiar, la coordinadora del jardín le pidió especialmente a mi

madre que me quedara porque había una función de la banda del jardín ese fin de semana y no tenían quien reemplazara el tambor. Mis padres me dejaron en la casa de mi padrino que era “el médico del pueblo”. Ese fue un momento muy especial, porque era la primera vez que me quedaba solo sin mi familia, tuve mi primera presentación musical, y me desperté en la casa de otra familia, donde ví trabajar a mi padrino médico, con una dignidad y entrega que me impactaron enormemente.

A partir de ese momento supe que lo que quería hacer en mi vida era ser médico y tocar el tambor.

¿Cuáles fueron tus influencias musicales? Mi padre me hizo escuchar los primeros discos de música clásica, tango y jazz. Tenia musica de Rimsky Korsakoff , de D’arienzo y de Benny Goodman con Gene Krupa en batería. Con mis maestros Carlos Krauss, Chiche Heger y Eduardo Casalla empecé a estudiar jazz, y con León Jacobson estudie percusión sinfónica. Por otro lado me interesaban todas las corrientes vanguardistas del jazz y del rock (Miles, Parker, Coltrane, Hancock, Santana, King Crimson etc. etc. etc.).

¿Cómo hiciste para combinar la música con la medicina, especialmente en los primeros años de la carrera o con los difíciles horarios de tu residencia? Mientras cursaba la carrera, se me complicaba por momentos cuando tenía conciertos o giras y luego de unos días tenia que dar un final. En esos casos si no me sentía bien preparado daba los finales en otra fecha pero seguía cursando materias. Tardé un año más en recibirme, pero había grabado simultáneamente un álbum con Materia Gris, dos con Alas, uno con Raul Porchetto y otro con Carlos Cutaia. Durante la residencia deje de tocar profesionalmente pero seguía dando clases de batería y tocaba como invitado en algunos grupos cuando podía.

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¿Tu amor por la música marcó de alguna manera tu mirada de la medicina? Creo que la música desarrolla la capacidad de concentración, el pensamiento lateral, y la inspiración. Estas son habilidades muy preciadas para la medicina y para muchas otras profesiones.

¿Qué significa para vos tener dos pasiones como la música y la medicina? Un regalo maravilloso de la vida. He tenido la suerte de conectarme con esas pasiones desde la infancia y han guiado mi interés y mi dedicación desde entonces. Les he asignado casi todo mi tiempo. Durante la adolescencia, era un auténtico NERD. Mis lecturas de cabecera eran, una enciclopedia de medicina semanal en fascículos que editaba la editorial Codex (Consulta), y la revista de jazz Down Beat. Me gustaba el basket y el futbol pero no iba a la cancha ni me interesaba por los equipos, eso me dejaba mucho tiempo libre para leer y practicar.

R O C KEA ND O L A M E D IC INA

Creo que la música desarrolla la capacidad de concentración, el pensamiento lateral, y la inspiración. Estas son habilidades muy preciadas para la medicina y para muchas otras profesiones. Carlos junto al grupo de rock Alas y Astor Piazzolla

mí generar esa influencia. Por otro lado siempre me he tomado las cosas muy en serio y la pasión es contagiosa.

¿Influye en algo tu veta musical en tu trato con los pacientes?

Fuiste integrante de bandas que son parte de la historia del Rock Nacional como Materia Gris y Alas y tocaste con grandes músicos como Pedro Aznar, Moris y Porchetto. ¿Qué nos podés contar de esa etapa?

Al principio sentía pudor de comentar mi actividad musical, porque temía generar una imagen poco seria. Pero actualmente se ha convertido en un tema que me conecta mejor con mis pacientes. Algunos vienen con sus padres a los conciertos. He tenido pacientes que también fueron alumnos de batería y han estudiado medicina. Es todo un honor para

Era buenísimo, cada nuevo grupo musical implicaba un crecimiento y la adquisición de nuevas habilidades. Compartir horas de trabajo con músicos de la talla de Pedro Aznar, Gustavo Moretto te enriquece tu perspectiva musical de manera indeleble. No hay vuelta atrás. Sos otra persona después de esas experiencias. Por otro lado esa etapa del rock argenti-

no era muy emocionante. Éramos todos amigos. Mi generación pensaba que la música podía cambiar el mundo, y eso nos inspiraba en una cruzada que nos hacia poner nuestro mayor esfuerzo para hacer algo de calidad. Ese era un sentimiento compartido con todo el movimiento del rock en esa etapa.

¿Viajaste debido a tu carrera musical? ¿Cómo hacías con tu trabajo si tenías que irte de gira? Tuve la suerte de viajar por todo el país y Sudamérica con Alas, por Europa con Moris, y en la reunión de Alas del 2003 al 2008 viajamos por USA y Puerto Rico. Estas últimas eran giras cortas de una o dos semanas y me arreglaba con los días de licencia ordinaria del hospital. Cuando tocaba con Moris estaba vivien-

do en Madrid y no tenia incompatibilidades laborales.

Supongo que tendrás miles de anécdotas e historias con músicos célebres. ¿Qué fue lo más surrealista que te pasó gracias a la música? Cuando tocamos con Alas en el Coliseo con tres bandoneones (Mederos, Mosalini, y Binelli), vino a escucharnos el flaco Spinetta con Guillermos Vilas. Éramos muy amigos con Luis y cuando pasó a saludarnos a los camarines y nos dijo: “Estuvo tan bueno que en el segundo tema apareció un enano verde en la butaca de enfrente que nos devolvió la guita de la entrada”. La historia más surrealista fue cuando tocamos en Punta Arenas en Chile, en ese momento había toque de queda

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y no se podía circular después de las 22hs, o sea que después del concierto nos quedamos a dormir con el público en el teatro hasta el otro día.

Y además tenés una familia. ¿Qué tan importante y necesario fue su apoyo para tu evolución como músico y como profesional? Tengo una familia divina. Mi esposa y mis dos hijas me han apoyado permanentemente. Mi esposa es psicóloga y mis dos hijas son médicas. Una de ellas es cantante y tenemos actualmente una banda que se llama “Cantin Palo jazz Group”.

Fuiste músico en la banda Diga 33, totalmente integrada por médicos. ¿Qué podés contarnos al respecto? ¿Cómo fue tocar con colegas, sabiendo que todos debían tener horarios muy dispares? ¿Cómo se organizaban para coordinar los ensayos? Después de años de intentos frustrados, tuvimos la suerte de encontrarnos un grupo de médicos con una historia similar y realizar el ansiado proyecto de un grupo musical de médicos. Todos habíamos trabajado como músicos profesionales y eso se notaba en la música y la actitud de la banda. Grabamos 2 CDs, y tocamos en muchos lados. Nos reuníamos los sábados por la tarde a ensayar. Lo pasábamos genial. Durante el café

con chistes y facturas, se generaban ateneos espontáneos donde se podía hablar tanto de falla multiorgánica como de Miles Davies, porque había un doble código común. Pocas veces me sentí tan integrado a un grupo de amigos.

¿En la actualidad estás en alguna banda? ¿Cuál? ¿Qué tocan? Tengo varios proyectos: “Cantin Palo Jazz Group” con mi hija Paula, Cuna Tango con el Dr. Jorge Laffargue, el Dr. Carlos Quintana y el Dr. Miguel Matarasso (nuestro grupo de médicos de Casa Cuna), también el José Vázquez Quinteto, la Gustavo Gregorio Band y la Dr. Perez Band (con integrantes de Diga 33).

Sabiendo cómo influyó la música en tu vida y carrera, ¿creés q es importante que los médicos -además de capacitarse y estar actualizados en sus profesiones- tengan algún hobbie o algún interés fuera de la medicina como para desconectarse de vez en cuando de la rutina y el stress diarios? Tenemos una sola vida para desarrollar nuestras habilidades y nuestras pasiones. Se pueden hacer muchas cosas si uno sabe cómo organizar su tiempo. Hay que evitar incorporar consignas como “esto no se puede”. Es saludable tener algo por fuera de la medicina, que nos conecte con el hecho de ser personas deseantes, con la necesidad de expresarse de muchas formas.

Tenemos una sola vida para desarrollar nuestras habilidades y nuestras pasiones. Se pueden hacer muchas cosas si uno sabe cómo organizar su tiempo. Hay que evitar incorporar consignas como “esto no se puede”.

Finalmente, ¿qué mensaje les dejarías a los residentes que recién están empezando a conocer cómo es la vida del médico? Que no abandonen sus pasiones porque les parezcan que son incompatibles con la medicina. Que perseveren en compatibilizarlas. Que amen esta profesión digna, y la dignifiquen aun más. Que se capaciten con entusiasmo, que eso da sus frutos invariablemente. Que tengan en cuenta con respeto la opinión de sus colegas, pero que no olviden que la opinión MÁS importante es la de nuestros pacientes.

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¿ LOS M É D ICOS T E M E N MOST R A R SUS SE NT IM IE N TOS?

Por:

Leeat Granek

¿LOS MÉDICOS TEMEN

MOSTRAR SUS SENTIMIENTOS?

Mi madre murió de cáncer de mama en 2005 luego de vivir con la enfermedad durante casi 20 años. Su oncólogo, al que conozco desde mis 9 años, la atendió durante la mayor parte de ese tiempo. Prácticamente, crecí en el hospital, y mi familia se sentía muy apegada al personal médico, sobre todo, al oncólogo. Cuando mi madre murió, me pregunté si el sentimiento sería mutuo. ¿Los médicos lloran la pérdida de un paciente cuando éste muere? En la profesión médica, rara vez se habla de ese dolor, excepto, quizá, como ejemplo del tipo de emoción que un médico experimentado evita sentir. Sin embargo, en un trabajo que se publicó en Archivos de Medicina Interna (Archives of Internal Medicine) y en un artículo de la revista Death Studies, mis colegas y yo informamos lo que descubrimos en una investigación sobre los oncólogos y la muerte de pacientes: los médicos no solo lloran la pérdida, sino que el tabú profesional respecto de esa emoción también tiene consecuencias para ellos, así como para la calidad de la atención que brindan. Nuestro estudio se desarrolló entre

2010 y 2011 en tres hospitales canadienses. Entrevistamos a 20 oncólogos de distintas edades, sexos y orígenes étnicos que tenían una amplia experiencia en ese campo –desde un año y medio de práctica, en el caso de los becarios de Oncología, hasta más de 30 años en el de los oncólogos de más edad–. Utilizando un método empírico cualitativo conocido como muestreo teórico, analizamos los datos codificando la transcripción de cada entrevista por temas y luego comparamos las conclusiones con todas las demás para ver qué temas se destacaban con más fuerza. Descubrimos que los oncólogos tenían dificultades para manejar sus sentimientos de pena con la objetividad

que consideraban necesaria para hacer su trabajo. Más de la mitad de los participantes manifestó sentimientos de fracaso, falta de confianza en sí mismos, tristeza e impotencia como parte de su experiencia de duelo, y un tercio habló de sentimientos de culpa, insomnio y llanto. Nuestro estudio indicó que el dolor por la pérdida de un paciente en el contexto médico se consideraba vergonzoso y poco profesional. Aun cuando los participantes luchaban contra sus sentimientos de pena, los ocultaban porque consideraban que mostrar emoción era un signo de debilidad. De hecho, en las entrevistas, muchos comentaron que era la primera vez que se les hacía esas preguntas o que hablaban de esos sentimientos. El impacto de todo ese dolor no reconocido es precisamente lo que no queremos que experimenten nuestros médicos: falta de atención, impaciencia, irritabilidad, agotamiento emocional y síndrome de “burnout”. Aún más inquietante resulta el hecho de que la mitad de los participantes informó que la pena que sentían por la muerte de un paciente podía afectar las decisiones posteriores sobre el tratamiento de otros pacientes, llevándolos, por ejemplo, a realizar una quimioterapia más agresiva, incluir al enfermo en un ensayo clínico o recomendar una nueva cirugía cuando los cuidados paliativos podrían ser una opción mejor. Uno Fuente: Copyright The New York Times, 2012. Traducción: Elisa Carnelli.

de los oncólogos de nuestro estudio expresó: “A veces, veo una incapacidad para detener el tratamiento cuando éste debe ser interrumpido porque es claramente inútil”. Es preciso hacer notar que la mayoría de los médicos quieren lo mejor para sus pacientes y que el resultado de cualquier intervención médica es a menudo desconocido. También cabe destacar que los oncólogos y otros médicos que enfrentan cuestiones relacionadas con el fin de la vida hacen lo correcto cuando ponen algunas barreras emocionales: nadie quiere ver a su médico deambular ostensiblemente desconsolado. Pero nuestra investigación indica que el dolor por la pérdida tiene un impacto negativo en la vida privada de los oncólogos y que hay una inquietante relación entre la incomodidad que sienten los médicos ante la muerte, y la pena y la forma en que tratan a los pacientes y a sus familiares. Los oncólogos no reciben capacitación para manejar su dolor, pero tendrían que recibirla. Además de brindar esa capacitación, debemos tomar la muerte y el duelo como una parte natural de la vida, en especial, en los contextos médicos. Para mejorar la atención que se brinda a los pacientes y a sus familias al final de la vida, también debemos mejorar la calidad de vida de sus médicos dándoles espacio para sufrir por las pérdidas como cualquier otra persona.

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L A P RI M ERA D O CTO RA A RGEN T I N A

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CECILIA GRIERSON LA PRIMERA DOCTORA EN MEDICINA DE LA ARGENTINA Cecilia Grierson fue la primera doctora argentina, que se desempeñó inicialmente en el Hospital San Roque (luego Ramos Mejía), donde se dedicó a la Ginecología y la Obstetricia, entre otros campos. Además, fue uno de los miembros fundadores de la Asociación Médica Argentina. Considerada también una de las primeras feministas del país, luchó por la igualdad de derechos para las mujeres en una época y en ámbitos donde la presencia femenina estaba vedada. Un 22 de noviembre de 1859 –en el seno de una familia de inmigrantes escoceses– nacía en Buenos Aires Cecilia Grierson, pionera no solo por ser la primera mujer que obtuvo el título de médica en la Argentina y de cirujana en Sudamérica, sino también porque, dentro la Medicina, abrió caminos incursionando e innovando en campos hasta ese momento relegados. Fue también fundadora del Partido Socialista y del

Movimiento Feminista en el país. Sin embargo, su vida y su lucha no han tenido un reconocimiento histórico digno de su legado, a la altura del de los hombres de su generación. Como es de suponer, su ingreso en la Facultad de Medicina no fue fácil. Debió presentar un recurso para lograr su admisión, hasta entonces vedada a las mujeres. Tampoco le resultó sencillo estudiar,

inmersa en un ambiente de críticas, burlas y desprecio por parte de sus compañeros y dentro de un claustro universitario cargado de prejuicios. Eran épocas en las que las mujeres debían estar agradecidas si acaso llegaban a terminar la educación secundaria. Por todo esto, fue una alumna destacada, y el mismo temperamento inconformista y activo la llevó a participar en la vida universitaria más allá de lo estrictamente necesario. Fue ayudante alumna de la cátedra de Histología ad honórem durante dos años, pero al asignarse una remuneración al cargo, el puesto fue otorgado a un varón. Lejos de desmoralizarse, puso aún más empeño en su lucha y transformó los obstáculos en desafíos. Siendo todavía

estudiante, fundó la primera Escuela de Enfermería del país, modernizó el servicio de ambulancias implantando el sistema de alarmas de campana de los bomberos, y atendió la emergencia de la primera epidemia de cólera, donde advirtió la necesidad de innovar en la formación del personal auxiliar y prestigiar su función. El 2 de julio de 1989, obtuvo su título de médica cirujana. A pesar de haber ganado el concurso del cargo, no pudo acceder a una cátedra en la Facultad porque esto estaba vedado para mujeres, situación que se repitió en otros campos del ejercicio de la Medicina, como la cirugía, considerados territorio de hombres. Se dedicó a la docencia dirigida a la enfermería, a los niños y a la discapacidad. Fundó la Sociedad Argentina de Primeros Auxilios, que luego se incorporaría a la Cruz Roja. En 1899, viajó a Europa para desempeñar en Londres la vicepresidencia del Congreso Internacional de Mujeres y luego realizar, durante cinco meses en París, cursos de perfeccionamiento en Ginecología y Obstetricia. Antes de regresar a la Argentina, visitó clínicas y establecimientos hospitalarios de renombre en Viena, Berlín y Leipzig. Como consecuencia, en 1900, introdujo aquí el estudio de la puericultura en los colegios y fundó el Consejo Nacional de Mujeres y la Asociación Obstétrica Nacional.

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En 1905, estudió los métodos de entonces para el tratamiento de ciegos y sordomudos, y estableció en Buenos Aires el Instituto de Ciegos. Se destacó en la Comisión de Sordomudos del Patronato de la Infancia, y en numerosos cargos y misiones que le encargaban las autoridades. Su generosidad intelectual la llevó a enseñar y aplicar todo lo que aprendía. Poner en práctica y expandir el conocimiento era su misión en todas las instituciones, asociaciones y escuelas que fundó o impulsó. Evidentemente, un espíritu como el de Cecilia no podía limitarse a la medicina. Su inconformismo y sus profundas inquietudes sociales la llevaron a tener un papel destacado en los inicios del socialismo Argentino, así como en la lucha por el sufragio femenino y los derechos civiles y políticos de las mujeres. Junto con otras pioneras, como Alicia Moreau de Justo y Elvira Rawson, luchó por derechos tales como el divorcio, la ciudadanía política, la emancipación femenina, el mejoramiento de la maternidad y la protección social de los desamparados, comenzando por la madre y la niñez. Este grupo de mujeres demandó mayores oportunidades educativas y laborales para el género, como así también la mejora del estatus de la mujer casada, demostrando, a través de un minucioso estudio del Código Civil

vigente, que su condición jurídica era similar a la de un niño. Gracias a la entrega y el tesón de estas mujeres pioneras, muchas de sus reivindicaciones fueron reconocidas en las décadas posteriores. Dictó cátedras en la Escuela de Bellas Artes y en el Liceo Nacional de Señoritas, del que fue profesora fundadora en 1907. También enseñó gimnasia en la Facultad de Medicina. Al mismo tiempo, desempeñó cargos relacionados con su profesión y publicó trabajos como “La educación del ciego” y “Cuidado del enfermo”. En 1910, presidió el Congreso Argentino de Mujeres Universitarias. Cuatro años después, cuando se cumplieron las bodas de plata de su graduación, se le rindió un gran homenaje, al igual que en 1916, cuando se despidió de la labor docente. Al final de su vida, se retiró a vivir en Los Cocos, provincia de Córdoba. Conoció la pobreza y debió sobrevivir con una magra jubilación. Sin embargo, eso no fue obstáculo para que donara su propiedad, ubicada en la localidad cordobesa, al Consejo Nacional de Educación. Luego se construiría allí la Escuela N.° 189, que lleva su nombre. Cecilia Grierson falleció en Buenos Aires el 10 de abril de 1934. Al año siguiente, se bautizó con su nombre la escuela de enfermería por ella fundada y, en 1967, se emitió una estampilla de correo con su imagen.

Fuentes: http://dosorillas.wordpress.com/2010/11/23/la-esencia-del-feminismo-cecilia-grierson-primera-doctoraen-medicina-de-sudamerica/ http://www.cienciaenlavidriera.com.ar/2010/12/01/grierson-cecilia-personaje-del-mes-diciembre-2010/


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CU RI OS I DA D ES M ÉD I CAS

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AUTO CIRUGÍA A lo largo de la historia, se han registrado diversos casos de autocirugía, muchos de ellos, por extrema necesidad, otros por locura o experimentación. La mayoría de estos intentos no llegaron a buen puerto, sobre todo, si se consideran los años en los que la medicina era muy precaria. Sin embargo, hay una colección de casos verdaderamente sorprendentes, en los que la audacia pudo más y sus protagonistas vivieron para contarlos.

Caso Dr. Rogozov Una autocirugía de urgencia Leonid Rogozov (1934-2000) terminó su carrera de médico en 1954, en Leningrado, y en 1960, se unió a una expedición rusa en la Antártida. En abril de 1961, comenzó a sentirse enfermo, con fuertes dolores en el abdomen, y se autodiagnosticó peritonitis producida por una apendicitis aguda. En el informe escrito por él, se puede leer, en lenguaje simple y casi sin emoción alguna, cómo Rogozov describió su diagnóstico y los preparativos para la operación.

Reconociendo su enfermedad, que empeoraba a cada momento, sabiendo que era imposible regresar en avión debido a que, por las inclemencias del mal tiempo, la nave había viajado a evacuar otra base, y como era el único médico en la Antártida, tomó la decisión de operarse a sí mismo.

Caso Dr. Evan O’Neill Kane Apendicectomía y reparación de hernia inguinal

comenzó la cirugía practicando una incisión de 12 cm y utilizó una solución de novocaína como anestesia. Así, se extirpó el apéndice. Aunque se desmayó, la intervención duró casi dos horas y fue todo un éxito.

Con la única ayuda de un ingeniero y un meteorólogo, que le iban pasando el instrumental y le sujetaban el espejo para que pudiera verse el abdomen, sentado en posición reclinada, comenzó la cirugía practicando una incisión de 12 cm y utilizó una solución de novocaína como anestesia. Así, se extirpó el apéndice. Aunque se desmayó, la intervención duró casi dos horas y fue todo un éxito, ya que, a pesar de manifestar en un informe que su posoperatorio había sido “moderadamente pobre”, en dos semanas pudo volver al trabajo en la estación. Ese mismo año, recibió del gobierno soviético la “Orden de la bandera roja del trabajo”

El Dr. Evan O’Neill Kane (1863-1933) fue un pionero en el sector médico y cirujano jefe del Hospital Kane Summit en Nueva York. Kane quería demostrar al mundo que la anestesia general es a menudo innecesaria para operaciones menores. Poniéndose como caso de prueba, extirpó su propio apéndice utilizando solo anestesia local. El Dr. Kane se apoyó en la mesa de operaciones con un espejo sobre su abdomen y otros tres médicos estuvieron presentes en la sala de operaciones como soporte. Kane hizo la gran incisión necesaria para extirpar el apéndice y sus ayudantes suturaron. Luego, en 1932, a los 70 años, el Dr. Kane realizó una cirugía más complicada en sí mismo para reparar una hernia inguinal. Debido a la proximidad a la arteria femoral, fue una operación particularmente delicada, que Kane realizó en menos de dos horas.

Caso Johannes Lethaeus Litotomía Cerca de 1620, el Dr. Nicolaes Tulp era un cirujano holandés y el alcalde de Amsterdam. En el libro Observationes medicae, describe el caso de Johannes Lethaeus, un herrero que realizó la cirugía conocida como litotomía sobre sí mismo.

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Después de haber decidido que nadie más que él cortaría en su carne, envió a su esposa al mercado de pescado para que le comprara un cuchillo afilado. Dejando que solo su hermano lo ayudara, le dio instrucciones para tirar a un lado su escroto mientras que él agarró la zona donde estaba la piedra con la mano izquierda y cortó en el perineo con el cuchillo que había preparado. Poniéndose de pie, se movió una y otra vez como para permitir que la piedra pasara por la incisión. Una vez extraída, mandó llamar a un curandero, que cosió la herida. Según los registros, la piedra pesaba 150 gramos y era del tamaño de un huevo de gallina. El Dr. Tulp consideró maravilloso cómo salió con la ayuda de una mano, sin las herramientas adecuadas.

Caso Inés Ramírez Cesárea de emergencia Inés Ramírez Pérez, una mujer habitante del pueblo rural Río Talea en México, comenzó con el trabajo de parto de su séptimo hijo en marzo de 2000, cuando se encontraba sola en su casa. Asumió su posición de parto por sentado e inclinado hacia adelante. A la medianoche, después de doce horas de dolor continuo y poco avance en el trabajo (y teniendo la experiencia de que su último embarazo culminara con una muerte fetal), Ramírez decidió operarse a sí misma.

Bebió unos sorbos de alcohol, tomó un cuchillo de 15 cm y comenzó a cortar a través de la piel, la grasa y el músculo Bebió unos sorbos de alcohol, tomó un cuchillo de 15 cm y comenzó a cortar a través de la piel, la grasa y el músculo, y después de una hora, metió la mano en su útero y extrajo a su bebé, que respiró y lloró inmediatamente. Luego cortó el cordón umbilical con unas tijeras y se desmayó. Cuando recobró el conocimiento, se envolvió ropa alrededor de su abdomen sangrado y le pidió a su hijo de seis años de edad que corriera en busca de ayuda. Varias horas más tarde, el asistente de salud del pueblo encontró a Ramírez acostada junto a su bebé saludable. Fue llevada al hospital más cercano, a ocho horas de distancia en coche, y se sometió a una cirugía para reparar las complicaciones derivadas de los daños ocasionados a sus intestinos durante la cesárea. Su caso fue relatado como el de la primera mujer que realizó una cesárea exitosa en sí misma, en la edición de marzo de 2004 del International Journal of Obstetrics and Gynecology.

Caso Aron Ralston Amputación de brazo La experiencia de Aron Ralston (nacido en 1975) fue noticia internacionalmente, y muchos estarán familiarizados con su historia luego de haber visto la película 127 horas. Ralston es un alpinista estadounidense e ingeniero mecánico. Determinado a subir todos los picos “fourteeners” del Gran Cañón del Colorado (picos de más de 14.000 pies de altura), en 2002, mientras descendía solo uno de los lados del Blue John Canyon, una roca cayó y atrapó su antebrazo derecho. Después de cinco días de intentar sin éxito levantar o romper la roca, un deshidratado y delirante Ralston se preparó para cortar su brazo ya muerto. Usando una cuchilla sin filo, cortó el tejido blando alrededor de la roca y luego utilizó alicates para desgarrar los tendones más duros. Finalmente liberado, Ralston tuvo que recorrer 12 km para llegar a su camioneta, teniendo que hacer rappel por un acantilado de 20 metros de altura y luego una caminata por el cañón. Durante el trayecto de vuelta, se encontró con otros excursionistas, que lo socorrieron. Aron fue trasladado finalmente al Hospital St. Mary, en Grand Junction Colorado, para cirugía.

Lo cierto es que los casos de autocirugía, o cualquier procedimiento quirúrgico practicado en uno mismo, están clasificados por los psiquiatras como una clara manifestación de desorden psicológico, excepto cuando extremas circunstancias los requieren, como ocurrió con Rogozov.

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EL GARRAHAN CUMPLE 25 AÑOS El hospital pediátrico de alta complejidad más importante de la Argentina -emblema de salud pública y gratuita de buena calidadcumple un cuarto de siglo.

1987: el farmacéutico de la primera guardia del Hospital Garrahan frenó en un pasillo al doctor Juan Carlos O´Donnell, director del nuevo nosocomio, y le dijo: “No tenemos insulina por si llega algún chico en coma diabético”. El hombre metió la mano en su bolsillo y respondió: “cruzate a la farmacia y comprá 10 ampollas; todavía está abierta”. 25 años después, la anécdota resulta increíble si se asume que el Hospital de Pediatría “Juan Pedro Garrahan”, ubicado en la ciudad de Buenos Aires, es hoy el principal centro de atención de alta complejidad de Argentina y países limítrofes. En “el Garrahan” –así, a secas, como lo conoce la mayoría de los argentinos–, se atiende un tercio de los niños que sufren

cáncer en el país, de los cuales un 70% se cura, y se realizan alrededor de 150 trasplantes por año. Con más de 400 mil consultas anuales, casi 22 mil egresos y 10 mil cirugías, es uno de los pocos centros de salud del mundo donde colocan corazones artificiales a pacientes que no podrían esperar el órgano en otras condiciones. Con 110 mil metros cubiertos de superficie y 510 camas, lleva una vida intensa: unas 10 mil personas pasan por allí cada día, entre pacientes, médicos y personal de salud. Y eso no es todo: para llegar al interior, desde hace algunos años viene instalando oficinas de comunicación a distancia a lo largo y a lo ancho del país –lleva más de 140– con el objetivo de trasladar capacidades y fortalecer la comunicación

entre hospitales, lo que evita el traslado de pacientes a la capital, el desarraigo de las familias y pérdidas de puestos laborales, entre otras dificultades. El hospital, ejemplo de un modelo de gestión autárquica y de cofinanciamiento del Estado Nacional y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, cumplió en agosto 25 años de existencia y le sobran motivos para celebrar: estrenó este año unidades de terapia intensiva para pacientes inmunocomprometidos, con lo que alcanzó una mejora importante en la sobrevida de chicos oncológicos o trasplantados, y está pronto a inaugurar un banco de sangre y centro de hemoterapia de avanzada para la región. Todo esto bajo el lema de “puertas abiertas” y haciendo frente al compromiso de que

todo niño que llega al establecimiento debe ser atendido en las mejores condiciones que se le puedan brindar. La institución, que hoy es emblema de la salud pública y gratuita de buena calidad, tuvo que crecer y empezar a gatear, antes de lanzarse a caminar. En esta nota encontrarán la historia de un gigante que supo construir la mística y las capacidades necesarias para salvarle la vida a millones de chicos y acercarles salud y bienestar a tantos otros. Conocerán desde adentro la vida de un centro de salud que, como el país, atravesó fuertes crisis, pero que contó con excelentes pilotos de tormenta que supieron manejarlo y llevarlo a buen puerto. Y podrán, al fin, comprobar que las utopías, a veces, se hacen realidad.

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Concepto, conducción y pasión “Desde el principio hubo autonomía de gestión, un modelo novedoso de organización y un alto nivel científicotécnico”, destaca Josefa Rodríguez, directora ejecutiva del hospital desde 2005 y miembro de su comunidad médica desde los febriles inicios. “La visión de los fundadores, que pergeñaron un modelo de organización y de gestión particular, permitió un desarrollo posterior inimaginable. Uno de los pilares fue la autonomía de gestión, que realmente se cumple, y el otro la selección del personal. Se eligió no solamente de acuerdo al nivel científico-técnico, sino también teniendo en cuenta la capacidad de comprometerse con un proyecto”, asegura. Desde su inauguración, el 25 de agosto de 1987, el Garrahan es una institución autárquica dirigida por un Consejo de Administración que está integrado por dos representantes del Estado Nacional y dos del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. El presupuesto que recibe de ambas jurisdicciones, que en 2012 asciende a casi 870 millones de pesos, es ejecutado por la dirección del nosocomio de acuerdo a las prioridades establecidas por las propias autoridades del hospital. “Recursos y autonomía para la toma de decisiones. Eso conlleva además la velocidad con que éstas se toman.

el Garrahan es una institución autárquica dirigida por un Consejo de Administración integrado por dos representantes del Estado Nacional y dos del Gobierno de la Ciudad de Bs. As. Hay toda una superestructura que desaparece cuando las decisiones se toman acá”, coincide Marcelo Scopinaro, miembro del Consejo de Administración, oncólogo y el primer jefe del servicio de Oncología que tuvo el establecimiento. “Desde el año ‘84, una comisión técnica que contó con el asesoramiento del reconocido pediatra Carlos Gianantonio e integrada por Alberto Dal Bó, Margarita Vitacco, Carlos Monti, Salvador Benaim y yo, venía trabajando en la organización de lo que finalmente fue el Garrahan, que en principio iba a ser una sociedad del Estado y luego se conformó como hospital de la comunidad, de acuerdo a lo establecido por la Ley Oñativia (17.010)”, señala Juan Carlos O´Donnell, primer director ejecutivo del hospital y actual vicepresidente de la Fundación Garrahan.

“La puesta en marcha fue todo un desafío. La gente que se incorporó al hospital, especialmente los profesionales, venía con un espíritu nuevo. Era una institución que iba a tener un horario de ocho horas y se eligió el personal a través de perfiles, tenían prioridad los que venían de hospitales municipales pediátricos y eran menores de 35 años”, recuerda O´Donnell, que venía de una larga experiencia en el porteño Hospital de Niños “Ricardo Gutiérrez”. Había, también, un nuevo modelo de pediatra. “Al tener un sistema donde no existían salas por especialidades, sino salas por cuidados progresivos, coordinadas por médicos clínicos, el médico que en otros hospitales atendía gastroenteritis, insuficiencia respiratorias, entre otras, aquí pasó a coordinar las tareas con todo tipo de pacientes: el oncológico, el infectológico. Eso

generó un nuevo pediatra internista, que tiene una formación integral y que puede coordinar y la tarea de todos los especialistas con una mirada holística”, explica Rodríguez. “Mi especialidad era oncología: yo iba a las salas y coordinaba con los pediatras y con los enfermeros qué era el cáncer, cómo había que tratarlo, se definían los cuidados y se hacía un trabajo en equipo bárbaro. Eso implicaba también una tarea docente excepcional, porque yo como especialista recibía los comentarios de los clínicos y de los enfermeros”, rememora Scopinaro. Y afirma: “era un clima de trabajo febril, mucha gente quedó completamente absorbida en desmedro de otras actividades que tenía por fuera. Te ponías la camiseta: yo trabajo en el Garrahan y si me tengo que quedar diez horas, lo hago”.

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25años en cifras

30.000.000 Determinaciones de laboratorio.

5.750.000 Consultas.

1.200

Trasplantes.

1.500.000

Chicos atendidos en la guardia.

400

Trasplantes de médula ósea.

3.000.000 Diagnóstico por imágenes.

200.000 Cirugías.

63,3% de los pacientes proceden de la provincia de Buenos Aires (56,5% del conurbano y 6,8% del resto del distrito). 14,1% son de la Ciudad de Buenos Aires. 21,9% de los pacientes provienen del interior del país. 0,7% son extranjeros.

La actividad era intensa y en menos de un semestre el hospital alcanzó más de 30 mil consultas, unas 650 cirugías y casi 1.200 egresos, aunque a la luz de la producción hospitalaria actual esos datos se vuelvan microscópicos. “En el primer año, los otros hospitales pediátricos nos superaban en camas, pero cuatro años después teníamos más camas que los otros y mucho más prestigio”, destaca O´Donnell, que atribuye la hazaña al grado de profesionalización del hospital y a la preparación del personal. “Tal vez lo más importante fue el compromiso de la gente con el hospital, que además capacitó e investigó. Por primera vez un centro de salud tuvo una dirección de enfermería, para generar un recurso humano capacitado para el cuidado de los pacientes”, explica. “Había como un fuego en la nuca por otras experiencias que habían quedado en el camino. Cada uno de nosotros dejó algo para venir acá y eso se debió a la confianza en la gente que conducía el proyecto. Teníamos tal locura en aquel entonces que armábamos respiradores

en las salas de terapia intermedia, por las dudas si algún chico necesitaba, y por supuesto que llevábamos las camas nosotros, los pies de suero, todo. Había pasión en lo que hacíamos”, asegura Rodríguez. El enfoque interdisciplinario que implementó el Garrahan por aquella época permitió a la institución adelantarse al cambio epidemiológico que sobrevino después. Muchos de los médicos que hacían allí sus residencias veían pasar pacientes con gastroenteritis, insuficiencias respiratorias o cardíacas y mortalidad por VIH-SIDA, y las posibilidades que ellos tenían en ese momento eran irse de alta o fallecer. “Hoy cambió el perfil epidemiológico y, a diferencia de aquellos pacientes, esta cohorte sobrevive a distintas patologías que requiere una mirada diferente del médico y el pediatra. Este hospital permitió que nos adelantáramos a esto y cuando este nuevo tipo de paciente llegó había un pediatra capaz de absorberlo y seguirlo. Eso es lo que diferencia al Garrahan del resto”, remarca la directora ejecutiva.


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AG E N DA

EVENTOS Y CONGRESOS

SEPTIEMBRE

EVENTOS Y CONGRESOS

OCTUBRE

·› 21 de Septiembre de 2012

·› 27 al 28 de Septiembre de 2012

·› 03 de Octubre de 2012

·› 04 al 06 de Octubre de 2012

III Jornada sobre Enfermedades poco Frecuentes

73° Jornadas Rioplatenses de Otorrinolaringología

Segunda Jornada Internacional de Medicina Narrativa

Congreso Argentina de Gastroenterología y Endoscopía Digestiva

Honorable Senado de la Nación, Salón Manuel Belgrano, Hipólito Yrigoyen 1708, Buenos Aires. Organiza la Asociación Angelito, Déficit de L-Carnitina. Informes e inscripción: 4547 2975 asociacionangelito@gmail.com www.asociacionangelito.wordpress.com

·› 22 al 25 de Septiembre de 2012 Congreso Argentino de Terapia Intensiva IV Congreso Panamericano e Ibérico de Enfermería de la FEPIMCTI. City Center de Rosario, Boulevard Oroño y Circunvalación, Rosario. Informes e inscripción: 011 4778 0571 info@sati.org.ar www.sati.org.ar

·› 26 al 28 de Septiembre de 2012 ExpoMEDICAL 2012

10º Feria Internacional de Productos, Equipos y Servicios para la Salud. Complejo Costa Salguero, Avenida Costanera Rafael Obligado y Jerónimo Salguero, Buenos Aires. Informes e inscripción: info@expomedical.com.ar www.expomedical.com.ar

Asociación Médica Argentina, Avenida Santa Fe 1171, Buenos Aires Organiza la Federación Argentina de Sociedades de Otorrinolaringología Informes e inscripción: 011 4772 6419

·› 27 de Septiembre de 2012 12° Jornada de Enfermedad de Chagas Mazza

Aspectos médicos, psicosociales, éticos. Chagas y Derechos Humanos. Biblioteca Nacional, Agüero 2502, Buenos Aires. Informes e inscripción: 011 4805 5521 silcaviglia@yahoo.com.ar

·› 27 al 29 de Septiembre de 2012 XXI Jornadas Científicas de la Asociación Argentina de Cirugía de Cabeza y Cuello NH Gran Hotel Provincial, Avenida Peralta Ramos 2502, Mar del Plata. Organiza la Asociación Argentina de Cirugía de Cabeza y Cuello. Informes e inscripción: info@aaccyc.org www.aaccyc.org eventos@faso.org.ar www.faso.org.ar

Leyendo imágenes. Centro de Docencia y Capacitación Pediátrica “Dr. Carlos A. Gianantonio”, Jerónimo Salguero 1244, Buenos Aires. Organiza el Grupo de Medicina Narrativa del Departamento de Pediatría del Hospital Italiano de Buenos Aires. Informes e inscripción: 011 4959 0578 simposio.pediatria@hospitalitaliano.org.ar www.simposiogianantonio.org

Gastroenterología y endoscopía unidas: " El vínculo necesario para una atención integral” Gran Hotel Provincial NH, Avenida Peralta Ramos 2502, Mar del Plata. Informes e inscripción: 011 4816 9391/96 sagesecretaria@gmail.com congresogastro2012@gmail.com

·› 03, 10, 17 y 24 de Octubre de 2012

CUORE 2012- XXIV Simposio de Cardiología

I Jornadas Interdisciplinarias (Entre lo Orgánico y lo Psíquico) para Asma y Alergias Fundación Cassará, Avenida de Mayo 1190, Buenos Aires. Informes e inscripción: 011 4300 4756 www.fundaler.org.ar

·› 03 y 04 de Octubre de 2012 Congreso Nacional de Salud

Desde Carrillo al siglo XXI pasando por Oñativia y Alma Ata. Universidad Abierta Interamericana, Avenida Pellegrini 1618, Rosario. Informes e inscripción: juanmanuel.fij@uai.edu.ar www.uai.edu.ar/congreso-nacional-desalud/

·› 04 de Octubre de 2012

Hotel Emperador, Libertador 420, Bs. As. Organiza el Instituto de Medicina Cardiovascular del Hospital Italiano de Bs As. Informes e inscripción: 011 4959 0200 cardiocursos@hospitalitaliano.org.ar www.hospitalitaliano.org.ar/imc

·› 05 al 07 de Octubre de 2012 XXXVIII Congreso Argentino de Cardiología Sheraton Hotel & Convention Center, San Martín 1225, Buenos Aires. Organiza la Sociedad Argentina de Cardiología. Informes e inscripción: 011 4961 6027 www.sac.org.ar

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AMB O # 29

EVENTOS Y CONGRESOS

OCTUBRE ·› 05 al 08 de Octubre de 2012

·› 05 al 08 de Octubre de 2012

40º Congreso Argentino de Medicina Respiratoria

X Jornadas de Medicina Interna 2012

Hotel Hilton, Macacha Güemes 351, Bs. As. Organiza la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria. Informes e inscripción: 011 4786 2257 aamr@aamr.org.ar

·› 11 al 13 de Octubre de 2012 1° Congreso Internacional de Dermatología Pediátrica

8° Congreso Argentino de Dermatología Pediátrica “Rumbo al Mundial de Dermatología Pediátrica 2013” Aula Magna de la Facultad de Medicina (UBA), Paraguay 2155, Buenos Aires. Organiza la Asociación Argentina de Dermatología Pediátrica. Informes e inscripción: 011 4899 0017 info@asadepe.org.ar www.asadepe.org.ar

·›12 al 13 de Octubre de 2012 Tercera Conferencia Latinoamericana de Adaptación Pediátrica Panamericano Buenos Aires Hotel & Resort, Carlos Pellegrini 551, Buenos Aires. Informes e inscripción: www.phonak.com/conference

Asociación Médica Argentina, Avenida Santa Fe 1171, Buenos Aires. Organiza la Sociedad de Medicina Interna de Buenos Aires (SMIBA). Informes e inscripción: 011 4815 9187 medicina@smiba.org.ar www.smiba.org.ar

·› 18 de Octubre de 2012 Actividad Física en el Paciente Renal Auditorio Montpellier, México 3411, Bs. As. Organizan el Ministerio de Salud del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y el Laboratorio de Actividad Física y Salud del Instituto Superior de Deportes, MEGCBA Informes e inscripción: 4127 0106 rel_profesionales@montpellier.com.ar

·›17 al 20 de Octubre de 2012 4º Congreso Argentino de Adolescencia, Salud Mental y Trastornos Adictivos Hotel Intercontinental Mendoza, Boulevard Pérez Cuesta esquina Acceso Este, Mendoza. Informes e inscripción: 0261 424 5958 jjvilapri@yahoo.com.ar www.psiquiaclinica2012.com


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