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REPORTAJE BIENESTAR ANIMAL

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La sonrisa de Nico - Autor: Miquel Llorente

aplicables a los intercambios intracomunitarios y las importaciones procedentes de países terceros de animales. Según el decreto los intercambios de primates están limitados por razones sanitarias y quedan restringidos a los organismos, institutos o centros oficialmente autorizados. Sin embargo, la ley no se aplica porque si se hiciera no se podría comercializar con primates, ni los particulares podrían tenerlos. Pedro Pozas denuncia la nefasta situación legal en la que se encuentran los primates en España. Nos dice que el CITES en España tan solo es económico y la protección de los animales en peligro de extinción no debería estar regulada por nada que fuera económico. Tiene que ser a nivel de medio ambiente y regulado por el código penal. Recuerda cómo el maltrato a animales domésticos, como el perro o el gato, sí que está regulado penalmente, pero no así el maltrato a un animal salvaje o a un chimpancé, a pesar de ser animales más cercanos a nosotros. Además, asegura que existen numerosos fraudes en torno a los papeles CITES, sobre todo en aquellos animales a los que es muy difícil distinguir o conocer su edad. «Con unos mismos papeles CITES puedes incluir todos los animales que quieras, durante todo el tiempo que quieras», añade. De todas formas, incluso en casos en los que los animales no disponían de la oportuna documentación, estos han debido esperar durante años hasta ser trasladados a un lugar mejor. En cuanto se levanta el acta de decomiso, al dueño se le impone una multa —cuya recaudación se traslada a Hacienda— y el animal pasa a ser del Estado. Sin embargo, cuando no existe un lugar al que llevarlo puede quedarse en depósito en su lugar de origen. Andrea Torres conoce varios casos en los que los animales se han llegado a quedar en decomiso, durante años, en casa del particular. Desde FAADA trasladan que el problema real, más que la falta de espacio en los centros, es la desidia de la Administración. «Se enteran de que se ha decomisado un animal y no ponen el empeño que tendrían que poner en buscarle un sitio», nos dicen. Es el caso de los macacos que estuvieron diez años en una finca de Fontrubí, en Barcelona. La Generalitat de Catalunya los decomisó y se quedaron en depósito en la misma

Chimpanzees trust conspecifics to engage in low–cost reciprocity (2015). Basado en la puesta a prueba de varios chimpancés en Kenya, el estudio demuestra que, para estos animales, la base de la cooperación social es la confianza que depositan preferentemente en sus amigos. Engelmann, Herrmann y Tomasello emplearon el juego de la confianza. En él, los chimpancés, seleccionados por parejas, podían elegir entre dos cuerdas: la primera enviaba a su compañero una pequeña cantidad de alimento de mala calidad, mientras la segunda, le cedía una mayor cantidad de alimento de calidad superior. Posteriormente, le llegaría el turno a su pareja, que tendría en sus manos la posibilidad de devolverle el favor (o no) al seleccionar una de las cuerdas. Los investigadores comprobaron cómo los chimpancés más amigos optaban por la opción de la confianza en un mayor número de ocasiones, enviándose recíprocamente grandes cantidades de alimentos.

casa con el propósito de encontrarles un lugar adecuado lo antes posible. Pasaron diez años hasta que llegó a los oídos de FAADA y solo entonces les encontraron un sitio. Los lugares en los que FAADA busca refugio para los animales suelen ser los centros de rescate de Fundació Mona, Rainfer, AAP Primadomus o la Fundación AAP en Holanda. Como segunda opción se dispone del centro Karpin en el País Vasco o el Lloc en Menorca, pues ambos zoológicos están reconvirtiendo su actividad a centros de rescate, y no crían. También, en algunos casos, buscan centros a nivel europeo o, incluso, en Estados Unidos. •

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Boletín APE vol. 24 (1) Primavera-verano 2017  

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