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REVISTA DE

ESTUDIOS BEGIJENSES AÑO 2010 ~ TOMO I NÚMERO I DICIEMBRE – 2010 ASOCIACIÓN PROYECTO CULTURA JOVEN (CENTRO INDEPENDIENTE DE ESTUDIOS BEGÍJENSES) DIPUTACIÓN PROVINCIAL DE JAÉN

DIRECTOR:

Santiago Vargas Jordán DIRECTOR DEL CENTRO INDEPENDIENTE DE ESTUDIOS BEGIJENSES:

Santiago Vargas Jordán CONSEJO DE REDACCIÓN:

José María Ruiz González SECRETARIO:

Ramón Escuderos Vargas

© 2010 REVISTA DE ESTUDIOS BEGIJENSES

(Fundada en 2010) Imprime: Gráficas Minerva (Úbeda) - Depósito Legal : J-1484-2010 Redacción, imágenes, diseño portada, fotocomposición y maquetación: ASOCIACIÓN PROYECTO CULTURA JOVEN E-mail: aproyectoculturajoven@telefonica.net C/ Paso del Castillo, 19 Apartado de Correos 23520 BEGÍJAR (Jaén) PORTADA Fuente del Caño o la Minilla Foto: Santiago Vargas Jordán Archivo Museo de artes y costumbres populares de Begíjar

La Revista de Estudios Begijenses es anual y de difusión gratuita 1


SUMARIO

Pág.

VARGAS JORDÁN, SANTIAGO: El bombo de la Fuente Nueva. Estudio arquitectónico y perspectiva para su puesta en valor...................................................................... ...... 4-8

MOLINA DE LA TORRE, MANUEL: Remedios caseros contra los dolores articulares.................................................................................................................... 9-10

RUIZ GONZÁLEZ, JOSÉ MARÍA: Leyendas populares......................................... 10-11

ASOCIACIÓN PROYECTO CULTURA JOVEN: Orígenes, historia y actualidad de la fiesta del Señor........................................................................................................ 11-12

CENTRO INDEPENDIENTE DE ESTUDIOS BEGIJENSES: La predicción meteorológica. Costumbres y creencias de antaño.............................................................................. 13-14

VARGAS JORDÁN, SANTIAGO: Semblanzas: Carmen Navarro Aranda, La partera Local..................................................................................................................... ...... 14-18

MISCELANEA

VARGAS JORDÁN, SANTIAGO: Memoria y oralidad: La documentación de los recuerdos en el registro de la cultura inmaterial................................................................................. 18-19 ASOCIACIÓN PROYECTO CULTURA JOVEN: Reflexiones sobre el Patrimonio: Conservar o destruir la memoria histórica...................................................................................... 20 2


EL BOMBO DE LA FUENTE NUEVA

Estudio arquitectónico y perspectiva para su puesta en valor Santiago Vargas Jordán Interpretación Cultural del patrimonio y su entorno Centro Independiente de Estudios Begijenses

El presente artículo pretende poner en valor esta genuina construcción local actualmente poco conocida y aún menos valorada pero que reúne los suficientes motivos de interés etnográfico como para convertirse en un elemento singular distintivo dentro de nuestra arquitectura popular. Esta edificación data del año 1735 y es conocida de manera imprecisa como bombo, debido a la forma adoptada en su fábrica, cuya función no era otra que la de servir de refugio a pastores, aguadores o personas que se acercaban a sus proximidades, ya que en recinto del mismo fluía el caudal del acuífero de la Fuente Nueva.

Está construido con elementos elementales y próximos, siendo la piedra, la tierra, y mortero de cal y arena sus únicos componentes constructivos. Vista parcial del bombo. Foto: Francisco Molina Jordán

Para la realización de este estudio, cuyo contenido y plano de alzada es publicado de forma íntegra en éste primer número de la Revista de Estudios Begijenses “Salares”, de difusión gratuita y que edita anualmente nuestra Asociación Cultural junto al patrocinio de la Diputación Provincial de Jaén, se ha escogido esta pequeña edificación que se encuentra dentro del límite Municipal de Begíjar, escasamente a un Kilómetro de distancia del casco urbano, dispersa por el paisaje olivarero, cuya progresión en el término municipal ha sido arrolladora y el cual fue paulatinamente invadiendo tierras anteriormente dedicadas al cultivo del cereal, la vid y el lino. Como vía de acceso, es unida por un interesante y medianamente accesible camino empedrado y pedregoso, terrizo en algunos de sus tramos en los que ha perdido el canto rodado propio y su trazado original. Pero antes de proseguir procederemos a definir y acotar el contenido objeto de éste estudio en el que se observarán la técnica y solución constructiva, sobre todo por ser exponente de una tipología de envergadura menor, destinada al uso agropecuario, muy extendido en Begíjar, testigo y producto de la antigua actividad de sus gentes. Este refugio de piedra es una construcción sencilla, práctica y funcional, enmarcada sobre todo en los ámbitos campesinos, edificado para resguardarse de las inclemencias meteorológicas del tiempo y dar respuesta inmediata a las urgentes necesidades de pastores, aguadores y agricultores mientras desarrollaban su labor cotidiana y la necesidad de guarecerse en ciertos momentos del año o del

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momento, nos referimos a los duros días de invierno, a las calurosas jornadas de verano, o en caso de fuertes vientos, lluvia, nevadas o granizadas. Sus dimensiones, la puerta de acceso, que posibilitaba dominar el territorio circundante sin necesidad de salir al exterior y su fácil disposición, permitían pernoctar en caso de necesidad o dar cobertura temporal a los pastores trashumantes. De hecho, se tiene noticia de una familia que lo habitó por un tiempo. Para comprender la importancia de los refugios en general, y de este contexto en particular, hay que tener en cuenta que estamos a más de quinientos sesenta y cinco metros de altura, lejos del núcleo habitado y que un chaparrón o enfriamiento en invierno puede acabar trágicamente. Aunque hoy no lo parezca, muchas de las enfermedades derivadas de enfriamientos podían derivar en pulmonías y éstas, al no existir antibióticos, en la muerte. De hecho la pulmonía (hoy conocida como neumonía) era una causa habitual de mortandad. Está construido con elementos elementales y próximos, siendo la piedra, la tierra, y mortero de cal y arena sus únicos componentes constructivos, lo que le da un marcado carácter primario, estando imbricado y antropizado en el paisaje, pareciendo emanar directamente de la propia naturaleza del terreno, de tal manera, que se mimetiza con el entorno en una simbiosis natural y estética, quedando perfectamente integrado en el medio, donde el hombre sólo interviene para reunir y ordenar los materiales afines en un ejercicio de arte práctico y funcional que realza y referencia el espacio donde se ubica. Se podría decir que su construcción resulta un ejercicio necesario e intuitivo de carácter casi instintivo, dada la abundancia del material, ya que en las inmediaciones se encuentra una cantera de extracción de piedra cercana a “el algarrobo”, de profunda explotación humana en el pasado. Se diría que es una construcción intemporal, con un origen y tradición antiquísimo, al menos del Neolítico, y se ha seguido edificando hasta nuestros días como una arquitectura tradicional que constituye una de las expresiones culturales más expresivas de nuestro Municipio, con un gran valor etnológico e histórico, que responde a la funcionalidad para la cual fue creado. Naturalmente esta hipótesis debería de ser contrastada con estudios arqueológicos, pero me temo que dada la eventualidad de su uso, la simplicidad de la construcción, la ausencia de pobladores que la habiten, el agresivo expolio, la falta de información, y por lo tanto de los restos materiales inherentes a su utilización, resultaría francamente difícil datar sus orígenes en el tiempo y asignarle culturas o pobladores que las introdujeran. Procede remarcar la idea que el guarecerse de las inclemencias es una necesidad lógica y básica en el reino animal, y que la simplicidad de algunas de estas construcciones se le une la abundancia de piedras grandes y planas susceptibles de ser utilizadas para construirse un parapeto y la ausencia de refugios naturales sobre el terreno anexo. Hay, por tanto, un determinismo medioambiental en sus orígenes, tanto en el uso de los materiales, en la necesidad de guarecerse y en el hecho de su construcción.

Se diría que es una construcción intemporal, con un origen y tradición antiquísimo, al menos del Neolítico. 4


FIG. 1: Plano alzada aprox. del conjunto. (S. Vargas).

FIG 2: Dibujo y planta del Bombo. (S. Vargas).

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Grandes piedras en el cerramiento superior No se necesitan herramientas para su construcción, ni tampoco elaboración o transformación de materiales, ni por supuesto la alteración del suelo o del entorno. Sólo la pericia en el manejo de la piedra, consistente básicamente en saber elegir la forma y tamaño de cada una de ellas en el momento preciso. La fase que entraña más dificultad y principal rasgo de singularidad es la del cerramiento de la altura, donde destaca el paso de planta de paralelogramo a cúpula semiesférica, que se efectúa siempre por aproximación de hileras siguiendo la técnica de la piedra seca, una técnica lógica y ancestral, hasta completarse el cerramiento con una piedras más planas de mayor envergadura y forma de paralelepípedo, en las que algunas muestran intervención humana con herramientas como la escoda e incluso incisiones de cuñas para la aplicación de barrenos en la extracción. Esta compleja técnica se emplea también para el cerramiento de hornos de pan y en algunos tipos de aljibes de construcciones civiles y defensivas. El sustento de las piedras que cierran la hilera se produce desde abajo mediante entibos interiores consistentes en palos anclados al suelo. La fijación de las piedras queda resuelta en el círculo exterior mediante el encaje con las piedras adyacentes y la fuerza del contrapeso que ejercen el conjunto de piedras del cerramiento externo, que por aproximación exige destreza en los encajes y un perfecto calzado de cada una de las piedras, de esta forma el conjunto queda compacto, sin orificios, tan sólo una pequeña abertura cenital para evacuar humos procedentes de una chimenea dispuesta en su interior, una edificación tan sólida que obras posteriores en las que se ha empleado cal y arena como aglomerante han caído al suelo mientras que esta continua en semi-pie, de no ser por el rechazo y el abandono de la administración local. A continuación se traba el conjunto, se colocan ripios y cascotes y finalmente, a modo de impermeabilizante, se cubre la cubierta con una gruesa capa de tierra. Conviene recordar aquí que el dominio en la técnica de la piedra seca es connatural a los habitantes de Begíjar, este dominio se acentúa hasta el extremo de una marcada presencia de construcciones de paredes e hileras de piedra que conforman nuestro paisaje natural. En Begíjar, despejar el suelo y habilitar tierra para cultivo exige amontonar las piedras sobrantes en grandes montones que se suceden y repiten por todo el entorno. A veces, la piedra es utilizada para construir gruesos muros y paredes, llamadas hormas o parapetos, que sirven de linde y separación entre cultivo y pendiente. Estos muros de contención, presentan gran diversidad en cuanto formas y tamaño, su fin es el aterrazamiento del suelo de cultivo, salvando así la dificultad de la orografía del terreno, las fuertes venidas de agua, la pérdida de suelo fértil y la erosión en definitiva, aprovechando la mayor superficie de uso agrícola. Desgraciadamente, los últimos representantes de esta actividad, tan habitual en nuestro pueblo, están ya jubilados o han desaparecido. Con el resto de agricultores depositarios de este saber secular también está pasando lo mismo, dando lugar a desaprensivos que eliminan este tipo de elementos, que finalmente provocan inundaciones, arroyaderos y la pérdida del relieve originario. Es éste otro tema interesantísimo, el cual trataremos en otra ocasión. El resto del recinto responde al modelo de cerca o corral adosado, que tiene la particularidad de disponer de un lugar anexo para recoger el ganado, donde el bombo queda embutido entre este y la ladera, de manera que el habitáculo queda enrasado al suelo del bancal superior. Aún quedan restos de un orificio, posiblemente del caño originario y bajo este de más reciente instalación otro tubo cilíndrico y metálico que sobresale de la pared central. Sobre éstos se encuentra una cavidad en el muro central y más alto del recinto, posiblemente para albergar la placa de inscripción con la fecha conmemorativa de su edificación, hoy desaparecida.

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El rechazo y el abandono Municipal En la actualidad, la totalidad del conjunto se encuentra en semi-ruina, el rechazo y la apatía de la Administración local, que desde hace varias legislaturas trata de desvirtuar y hacer desaparecer nuestro Patrimonio e identidad, lo convierten en otra más de sus presas, que lo colocan en parte de la lista negra de nuestros escasos y más que vulnerables Bienes Históricos y Culturales. Tampoco, y pese a lo abrupto del terreno, ha podido ser preservado de la presión humana, siendo continuamente agredido por el vandalismo y el expolio. Pese a ello y en multitud de ocasiones se ha venido informando puntualmente al Alcalde en persona, para que sea consciente de la situación de éste Bien natural, tanto mía personalmente, como por todas las asociaciones culturales, colectivos y otras agrupaciones Locales, además de publicarse una denuncia pública de su mal estado de conservación en alguna publicación local, la respuesta como siempre: EL SILENCIO ADMINISTRATIVO. Desgraciadamente, en este momento estamos asistiendo a un novedoso fenómeno en los espacios Patrimoniales de Begíjar. Los nuevos poderosos e incompetentes de la política local, a quienes corresponde velar por la conservación de nuestra memoria, han iniciado una callada y tradicional invasión destructora del entorno urbano y natural, por lo que, desde aquí insto a las administraciones y delegaciones competentes, para que llegue cuanto antes el momento de dotar el conjunto de la Fuente Nueva de algún grado de protección -parque o paraje protegido- antes de que sea demasiado tarde. O como no hay absolutamente ningún tipo de voluntad local, simplemente se necesitaría una denuncia para poder aplicar las Leyes de protección del Patrimonio, cosa que desde la administración local nunca se han cumplido bajo ningún concepto.

Perspectiva para su puesta en valor No cabe duda que el peligro de su detrimento resida en haber perdido la funcionalidad del pasado, pero no cabe duda del encanto del paisaje donde se ubica, siendo de una extrema singularidad y extraordinaria belleza. Pese a toda esta serie de debilidades y amenazas, igualmente destacamos la fortaleza y oportunidad para la puesta en valor de este Patrimonio. Su localización, fácil acceso y proximidad al núcleo urbano desde una nueva vía de comunicación, lo dotan de un bien recuperable al 100% de su totalidad, de eso estoy totalmente convencido, pero actuando con celeridad e interviniendo con sensibilidad y determinación. Otro interesante planteamiento, desde el mismo punto de vista sería devolverle a la fuente su valor más preciado, dejar que vuelva a brotar el caudal de agua que le fue extirpado de su emplazamiento natural. Así mismo, se debe tener en cuenta las inversiones actuales de la Junta de Andalucía, para este tipo de intervenciones, debido al creciente interés por el desarrollo del medio rural. Las actuaciones para su rehabilitación y protección deben iniciarse con un plan que tenga en cuenta los siguientes puntos: • Inventario del patrimonio arquitectónico rural en piedra seca (la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía ya ha iniciado en algunos Municipios el inventario de estas construcciones para su inclusión en el CGPHA). • Cercado y ágil conservación, para evitar su progresiva destrucción y expolio. • Divulgación, valoración patrimonial e implantación de una ruta de acuíferos. • Creación de un centro interpretación del patrimonio natural de Begíjar con una especial dedicación a los acuíferos (fuentes, pilares, minaos). • Campañas dinámica de divulgación del patrimonio, guías turísticas, cursos, seminarios, excursiones, exposiciones... Esperemos que tras este artículo de S.O.S, las autoridades reaccionen y abandonen la posición de asombrosa amnesia en cuanto a Patrimonio Histórico y Cultural se refiere. Y si es verdad lo que dicen, que soñar es gratis…. ¿Porque no hacerlo?, soñemos y anhelemos que pronto la Fuente Nueva recupere el esplendor de una época pasada.

ZÁBILA, ROMERO Y CIPRÉS: 7


El remedio de mi abuelo para aliviar los dolores de la artritis y del reuma

Remedios caseros contra los dolores articulares Manuel Molina de La Torre Mysore, India. Octubre 2010

Desde tiempos remotos, el Ser Humano ha tenido una profunda conexión con la Madre Naturaleza y ha encontrado en ella todo lo que le ha sido necesario para sobrevivir hasta el día de hoy, día en el que tristemente, parece que esa conexión con La Divina Madre, se está perdiendo a un ritmo vertiginoso, tan veloz como la vida en las ciudades, tan rápido como algunos de nuestros “avances” tecnológicos están destruyendo nuestra propio hogar y el de las nuevas generaciones, el planeta Tierra. No hace mucho tiempo, antes de que el Ser Humano se aglomerase a vivir en las capitales, cuando se trabajaba a mano la tierra y no existía la televisión o el ordenador en casa, la mayoría de las personas no tenían acceso al conocimiento tal y como lo tenemos hoy . La, por aquel entonces, medicina moderna no estaba al alcance de todos, pero si existían alivios para muchos de los problemas que nos afligían, y estos tenían siempre un origen natural (plantas, barro, baños de agua y/o de sol, ayunos, minerales e incluso el propio orín). La mayoría de las veces, estos remedios, habían llegado a nuestros abuelos a través de la sabiduría popular, el boca a boca, o través del tiempo. Posiblemente, algunos tenían un origen prehistórico, es decir, anterior incluso al conocimiento del lenguaje escrito, cuando el ser humano vivía totalmente en armonía con su entorno que era la Naturaleza. En este periodo de la humanidad se tenía una visión muy Espiritual de la salud y la enfermedad, no existían los médicos pero había alguien que se ocupaba de la salud de la comunidad, era el curandero, y su conocimiento era considerado Sagrado. La imagen del curandero estaba totalmente ligada al Gran Espíritu, que todo lo dominaba. El era un nexo, un puente entre el mundo físico y el mundo espiritual, él recibía saber y gracia divina y la ponía al servicio de su pueblo. Como no se tenían conocimientos en química, medicina, etc., se tenía una visión diferente de la salud, por lo que el curandero utilizaba su “magia” tratando de curar el afligido espíritu del enfermo/a. Es posible que además de los remedios suministrados, la sugestión que se ejercía en el enfermo fuese tan fuerte que aceleraba el proceso de curación. Afortunadamente, no toda esa sabiduría natural se ha perdido y de hecho, en los últimos años, también estamos siendo testigos de un movimiento de resurgimiento en las terapias naturales. Cada vez es menos raro escuchar testimonios de personas que salieron de una enfermedad gravísima, curándose a través de la fe en la salud, o a veces recurrimos a la famosa botica de la abuela, que toda la vida funciono. Pues bien, en este caso, el remedio del que voy a hablar aquí, lo aprendí a través de mi abuelo y él a su vez, lo aprendió de un veterinario. Mi abuelo, Manuel de la Torre Aguilera, es mas conocido en Begíjar con el apodo de “Picahigos”, es un hombre muy sociable y dicharachero y a sus 84 años de edad, sorprende la agilidad mental que le caracteriza. Desde la juventud, su vida ha girado en torno al ganado ya que siendo un adolescente se ocuparía de cuidar las bestias que sustentaban la vida familiar en Sierra Morena. Con el tiempo, volcaría sus preferencias profesionales hacia un lado más comercial, casi siempre dentro del mundo ganadero ya que también trabajó como arriero y como regovero, vendiendo y tratando en los cortijos que se encontraban en el término de Torrequebradilla o Torralba, entre otros. Cuando cuenta historias de su juventud, describe las situaciones con todo lujo de detalles. El cuenta que iba a vender a los cortijos con una borriquilla, un kilo de arroz, un kilo de garbanzos, habichuelas, bacalao y una arroba de vino tinto. Entre risas, se regodea al contar la historia del senior “planifico” en aquel cortijo, que le fió unas gallinas después de un aperitivo con mucho vino y en el que los dos terminaron un poco achispados... Mi abuelo se llevó las gallinas y las ató en un junqueral, después volvió al cortijo con una sola ave y le dijo al senior que se le habían escapado, todas menos esa, a lo que el senior, todavía un poco ebrio, le respondió que no se preocupase, que ya volverían el día siguiente. A Manuel no le vieron más el pelo por ese cortijo. Cuando era pequeño, recuerdo que mi abuelo Manuel nos llevaba a todos los niños de la familia al campo a buscar las plantas que necesitaba para hacer su “mejunje pa las piernas”, que según el, alivia los dolores del reuma y la artrosis, enfermedades que sufre desde hace años. Era necesario un poco de zábila y romero de la “Minilla” y unas ramas de Ciprés del cementerio, ingredientes que después herviría juntos por una media hora y una vez colado y enfriado el líquido resultante, lo aplicaba con masajes sobre las zonas afectadas.

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Hace unos meses estuve visitándolo y un día le pregunté por los ingredientes que utilizaba en aquel mejunje. Aprovechando la ocasión, me pidió que los recolectara y lo hiciera para él, lo cual fue un placer, porque hice feliz a mi abuelo ese día y porque siento una gran fascinación por la medicina natural. Curiosamente, todas las plantas que he nombrado, tienen propiedades relacionadas con los problemas que afligen a mi abuelo, así por ejemplo el romero (Rosmarinus officinalis) esta indicado para tratar los dolores musculares, el ciprés (Cupressus sempervirens) ayuda a mejorar la circulación de las piernas, y la zábila (Agave americana) evita la retención de agua en los tejidos musculares e hidrata la piel. Como ya he resumido antes, la receta es bien simple, y no tiene ningún efecto secundario. Basta hervir unos 250 gramos de cada uno de los ingredientes en un litro y medio de agua por media hora o cuarenta minutos y dejar enfriar, después colar la mezcla e utilizar el líquido restante para masajear donde sea necesario. Es un ungüento totalmente natural e inofensivo, es compatible con cualquier otro medicamento y según mi abuelo ¡¡funciona!!. Si se padece de reuma, artritis o dolor de huesos y se dispone de los ingredientes, puede ser una buena idea probar, y contarnos si de verdad funciona esta friega.

Ingredientes para el preparado de la receta

Preparado final del ungüento

Afortunadamente, no toda esa sabiduría natural se ha perdido y de hecho, en los últimos años, también estamos siendo testigos de un movimiento de resurgimiento en las terapias naturales. LEYENDAS POPULARES

El tesoro encantado de Begíjar José María Ruiz González Interpretación Cultural del territorio

Las Leyendas son narraciones orales o escritas, que incluyen elementos imaginativos por el autor, y que generalmente intenta hacerlas pasar por verdaderas o fundarlas en hechos verídicos, relacionándolas con personajes o lugares precisos. En Begíjar se mantienen vivas gran cantidad de Leyendas que habitualmente han sido transmitidas ancestralmente de generación en generación y de forma oral, por eso podemos encontrar las mismas narraciones con varios elementos suprimidos o añadidos y con modificaciones diferentes, intentando buscar siempre el valor poético, que las hace y transforma en maravillosas tradiciones cotidianas propiamente nuestras, que a veces alcanzan un gran romanticismo.

El tesoro encantado de Begíjar 9


Cuenta una leyenda que el Rey Moro entregó “Bexijar” a los cristianos y antes de abandonarlo rechazó convertirse al cristianismo, ordenó a uno de sus soldados, antes de dirigirse al exilio, esconder todos sus tesoros. Decidió resguardar junto al oro, las joyas, monedas y sus objetos de valor, con la misión de protegerlos frente a las rapiñas de los cristianos. El Rey mandó llamar al más fiel de sus hombres y le encomendó una ardua tarea, le ordenó que buscase el lugar más seguro de todo "Bexixar" y escondiera allí todas sus pertenencias, para evitar que los cristianos saqueasen todo lo que poseía. El soldado partió apresurado por las calles del pueblo buscando algún lugar en el que la fortuna de su rey no corriese peligro. Recorrió todas las calles, caminos, huertas, sin encontrar ningún rincón seguro en el que esconder la fortuna de su rey, cansado de buscar decidió volver al castillo, cuando de pronto encontró una cueva en la calle Altozano, quedó sorprendido por aquel lugar, ya que había pasado por allí en varias ocasiones y nunca antes vio esa cueva, es como si Alá hubiera abierto las entrañas de la tierra. El soldado decidió adentrarse en ella y esconder allí el tesoro, una gran galería de pasadizos laberínticos se convertían en el lugar perfecto para su cometido, galerías que iban cambiando de forma según el soldado iba accediendo por ellas. Cansado de andar decidió sentarse a descansar, cuando retomó su misión se dio cuenta de que había perdido la orientación para el camino de vuelta a la salida ya que todo en su alrededor había cambiado. Depositó el cofre con el tesoro en una cavidad que encontró en una de las paredes de la gruta y echó a correr por los pasadizos gritando desesperadamente sin encontrar la salida. Pasaban los días y el soberano no recibía noticias sobre su tesoro, dando por echo la traición del soldado, pensando que había huido con todo el botín, así que decidió mandar buscarlo, no logrando hallarlo por ningún lugar, por lo que no tuvo más opción que marcharse a su exilió resignado de haber perdido todas sus riquezas. Pasaron los años y nunca más volvió a saberse nada del soldado, varias personas siguieron buscando impacientemente ese tesoro perdido, y se dice que quienes hallaron el escondite corrieron la misma suerte que él, quedando "encantados" en el interior de la cueva sin lograr jamás volver a ver la luz del día. Nadie después se atrevió a entrar en esa cueva por miedo a ser encantado, quedando el tesoro del rey protegido para siempre.

Cuenta la leyenda que si al pasar por esa calle se oyen ruidos o se escuchan voces extrañas, es el espíritu del fantasma que provoca al pasajero para que penetre en la cueva y pueda ayudarle a escapar del encantamiento junto al tesoro. LA FIESTA DEL SEÑOR

Orígenes, historia y actualidad Asociación proyecto cultura joven

La fiesta del Señor representa para el Municipio de Begíjar un estado en tiempos específicos a lo largo de nuestra vida, por eso, junto con otras manifestaciones, nos informa sobre la herencia Cultural adquirida y acumulada por nuestros antecesores. El tiempo de fiestas es deseado porque supone una ruptura con el quehacer cotidiano y el esfuerzo se valora en términos de relajación, pero también porque, en cierto modo, supone una subversión del orden habitual. A lo largo de este corto tiempo, se sustituye la monotonía habitual por el rito festivo y nos permite librarnos del trabajo u otras obligaciones y deberes. Esta celebración, aunque no es la más conocida popularmente, sí que es una de las más antiguas, estrechamente relacionada con la religiosidad, y tiene sus orígenes en la época del Barroco y los intercambios culturales de la trashumancia.

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La primera información que se tiene del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, corresponde al s.XVI, a través de la Cofradía de la " Santa Vera Cruz ", que inicialmente era una Hermandad que compartía Penitencia con otras, aposentadas igualmente en la Iglesia Parroquial. Originalmente ésta Cofradía recorría en procesión las calles de Begíjar en jueves Santo y Domingo de Resurrección. La talla del Crucificado se encontraba situada primitivamente en una de las capillas laterales de la Iglesia, no siendo transportado a su actual Barroco emplazamiento (el Camarín), hasta principios del s.XIX. Fue a partir del s.XVIII cuando ésta imagen se fue haciendo realmente popular entre los Begijenses, cuyo fervor se vio más acentuado debido a las plegarias entre los vecinos, que procesionaban la imagen por calles y caminos, tanto para atraer la lluvia en años de sequía, como para espantar las enfermedades o plagas de insectos. Cosa que se cumplía milagrosamente, y es ahí, donde se empieza a confeccionar la Fiesta en sí, agradeciendo al Santo la respuesta a las rogativas de los habitantes, imponiendo desde el año 1787 una fiesta con la Celebración Espiritual de una "Solemne Misa cantada", en correspondencia a los favores recibidos del llamado por entonces “Santísimo Cristo de la Vera Cruz”. Con el paso de los años y más concretamente en los principios del s.XIX, la cofradía del Cristo fue desarrollando propia autonomía y aunque seguía unida a las otras, comenzó a desligarse de éstas para celebrar su propia fiesta en honor al Santo, siendo en otoño, pero no teniendo aún fecha de mes definida y pudiendo suprimirse en ocasiones, debido a diferentes factores, como pueden ser políticos, sociales, económicos, etc...; dando al festejo un marcado carácter de celebración "intermitente", pero conservando siempre la expresión religiosa que continuamente la ha caracterizado. Lo que si se realizó en ésta misma época fue el traslado de la talla, de su habitual Capilla a la presidencia de el Camarín, ganando total protagonismo entre los fieles. En el año 1850 la Reina Isabel II decide dotar a varias Poblaciones de la Comarca de una Feria de ganado, siendo Begíjar uno de las Localidades beneficiadas, el aumento y tránsito que recibía nuestro Pueblo en éstas fechas, era elevado, debido a los tratantes de animales y a la gente forastera que se acercaba hasta ella, entones el Cabildo Municipal, aprovechando éste hecho del que saldría beneficiario y que le aportaría grandes ingresos económicos debido a la sisa que se debía pagar al Ayuntamiento por el ganado vendido, decide instaurar la Celebración de la Fiesta del "Santísimo Cristo de la Vera Cruz" de forma paralela a la del ganado, que se ubicaba en las eras del Ejido, asignándole desde entonces una fecha determinada a ambas, durante los días 25, 26 y 27 de septiembre. El emplazamiento para la Celebración de los festejos fue primitivamente la Plaza de la Iglesia, después el Paseo, y se dejaron los aledaños de la fuente del Ejido para alegrar las mañanas, donde la Banda Municipal de música amenizaba al público. Nos encontramos ya a comienzos del s.XX, la Fiesta se encuentra consolidada y en su momento álgido de fervor y popularidad, se le comienza a conocer simplemente como "Fiesta del Señor", pero el acontecimiento es truncado por el estallido de la Guerra Civil, conflicto en el cual desapareció la talla, entre otras esculturas y objetos religiosos de gran valor. Hubo de esperar varios años de la contienda para que el festejo se restableciera de nuevo, el Ayuntamiento, junto a las funciones religiosas, la salida en procesión del nuevo Cristo, adquirido de la escuela Granadina, y otras actividades, ingenió un acopio de divertidos juegos para los más jóvenes, carrera de cintas en bicicleta, tiro del pollo, tiro al plato, cucañas, carreras de sacos, entre los más conocidos, que se hicieron popularísimos incluso en habitantes de otras Localidades cercanas, que deseaban participar en ellos; animando incluso a las mujeres a vestirse de gitanas "a pié y en caballería”, las cuales recorrían vistosamente todo el recinto. En la década de los 70-80, el declive del festejo vuelve a amenazar su suspensión, Begíjar vive momentos económicos bastante críticos, y precisamente la Fiesta del Señor coincide con la salida de familias al completo, que emigran hacia la recogida de la uva, el bullicio característico desaparece debido a los Begijeños que marchaban de nuestro Pueblo a "vendimiar", esto facilita la anulación de varias actividades, viéndose mermada de forma importante la afluencia de público asistente. Durante este trasiego, e ir y venir de ésta dilatada celebración, llegamos a la década de los años 90, el auge y el resurgir de la fiesta es evidente ya, la tradición de su consagrada celebración se hace patente, hoy en día identificamos la fiesta del Señor entre los días 22 al 25, éste año se cumplen 111 años de su oficial formalización e instauración y consideramos al Cristo de la Vera Cruz como nuestro más preciado símbolo, por el que sin duda todos sentimos una especial devoción. Entradas y salidas de la Caseta Municipal

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LA PREDICCIÓN METEOROLÓGICA

Costumbres y creencias de antaño Centro Independiente de Estudios Begijenses

Las cabañuelas Las "cabañuelas" son una antiquísima manera que ha tenido Begíjar durante siglos para pronosticar a largo plazo el clima que hará durante todo el año siguiente, a partir de la observación del tiempo durante los primeros días del mes de agosto. De este modo se podrá determinar si un mes será lluvioso, seco, hará más o menos frío, etc..., sobre todo, para informarse de la predicción meteorológica que pueda beneficiar o perjudicar al campo. En función de cómo ha sido el día correspondiente a ese mes. Así mismo, el ámbito de aplicación de este método es pequeño, no extendiéndose más allá de unos 80 kilómetros, siendo diferente según la Comarca o Localidad. El cabañuelista, que puede ser mujer u hombre, deberá poner especial atención a la primera quincena de agosto (hasta el día de la Virgen), tomándose el día 1 de este mes como referencia para todo el año, haciendo un balance de cada "cabañuela" del tiempo que haga por la mañana, tarde o noche. De este modo las 12 jornadas sucesivas (cabañuelas de ida) corresponderían con cada uno de los meses del año, por ejemplo; el clima que prevalezca el 2 de agosto sería el del mes de enero....y así continuando hasta diciembre, para poder realizar un pronóstico fiel todos los meses del año siguiente. Los 12 días siguientes (cabañuelas de retorno) corresponderían igualmente a los doce meses pero a la inversa, empezando por junio, es decir:

*Llave del año (referencia).- 1 de agosto. Primera Vuelta (Cabañuelas de Ida) 1 de agosto representa el mes de agosto. 2 id. septiembre. 3 id. octubre 4 id. noviembre 5 id. diciembre 6 id. enero 7 id. febrero 8 id. marzo 9 id. abril 10 id. mayo 11 id. junio 12 id. julio

Segunda Vuelta (Cabañuelas de Retorno) 13 de agosto representa el mes de julio. 14 id. junio 15 id. mayo 16 id. abril 17 id. marzo 18 id. febrero 19 id. enero 20 id. diciembre 21 id. noviembre 22 id. octubre 23 id. septiembre 24 id. agosto

Como ayuda a la predicción de lluvia, el cabañuelista también deberá estar pendiente de observar diferentes comportamientos en el entorno, que a veces pueden parecer un conjunto de supersticiones, derivadas de las "creencias anímicas" desde la más remota antigüedad, como indicadores de cambio climatológico, son:

EN LOS ANIMALES - La salida de las hormigas de ala del hormiguero. - El movimiento continuo de las orejas de las bestias. - Si los aviones o vencejos (Apus apus) están muy alborotados al amanecer. - El gesto de mojarse los palomos, el canario, el colorín.... - El cantar de los gallos a deshoras. - Intranquilidad en los animales. EN LAS PERSONAS - Picor en las cicatrices. - Dolor en las articulaciones. Así como otros signos a tener en cuenta como crujidos de muebles, desprendimiento de hollín de la

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chimenea, olor desagradable en los desagües, baldosas del suelo húmedas, e incluso cuando rebosa el agua de los pilares en los días previos a las lluvias. Para poder llevar las cabañuelas en orden, se debe tener en cuenta la procedencia del viento. Para saberlo, podemos fijarnos en la veleta de la iglesia o casas por la mañana, el movimiento de las ramas en olivos y observar si los aires cambian al mediodía. Así como fijarse en la forma y procedencia de las nubes, la dirección del viento, si el sol da “candilazo”, si la luna tiene cerco, la niebla, la ruciá de la mañana, la forma del arco iris o la forma de los granizos. VIENTOS DE BEGÍJAR El Cierzo es el aire que viene del Norte. Si entra el otoño con él nos llegan las heladas. Eso es bueno porque nuestras plantas necesitan la parada invernal. En cambio son malas las heladas tardías, de principio de primavera, cuando ya las plantas y árboles han brotado, y empieza a surgir la primera flor. Solano es el aire del Este. Es un aire muy importante por la influencia que tiene en algunas épocas del año sobre las plantas, el medio ambiente, en cambio es muy molesto en las personas, ya que causa dolor de cabeza, cambios repentinos de humor y malestar general. Cuando el solano sopla fuerte se suele decir: “QUÉ DEMONIO SE HABRÁ CASAO HOY”. Ábrego es el aire del Suroeste. Es uno de los aires que más agrada al agricultor de Begíjar, porque es el que atrae las lluvias. Pero hasta que no se “eche” o remita no podrá haber posibilidad alguna de precipitaciones. NOTA DEL AUTOR: Cada vez es más difícil realizar el trabajo de las cabañuelas en Begíjar, por dos factores: La desaparición de este oficio como tal, por las pocas personas vivas que lo siguen ejerciendo y también debido a la inestabilidad atmosférica, a la que todos nosotros estamos contribuyendo y por mencionar algo; los incendios, que nos conducen directamente a la deforestación y de todos es bien sabido que los árboles atraen las nubes y al cambio climatológico en que nos vemos inmersos.

SEMBLANZAS Carmen Navarro Aranda. La partera local Santiago Vargas Jordán Interpretación Cultural del patrimonio y su entorno Centro Independiente de Estudios Begijenses

En este artículo se presenta el relato biográfico que nos dejó una mujer que ejerció durante casi toda su vida el oficio de partera en un pequeño pueblo de la provincia de Jaén. El discurso que nos legó Carmen "La Remedios", que así era conocida en su comunidad, incorpora todas las dimensiones prácticas de su trabajo, incluyendo los cuidados basados en conocimientos empíricos, pero también aquellos que emanan de la mentalidad mágica femenina, lo que configura un sistema de creencias omnipresente en la medicina popular en el que se combinan y tienen cabida sin apariencia de conflicto los remedios tradicionales, con las oraciones y los conjuros. Durante los relatos que a continuación expone Carmen, observaremos la irrupción y pérdida de saberes tradicionales y habilidades cuidadoras que pasaron a la decadencia y el olvido en favor de la dependencia de la ciencia. Entrevisté a Carmen Navarro Aranda el 15 de Mayo de 2005, cuando tan sólo le faltaban unos cuantos días para que celebrase su centenario. La entrevisté por dos razones. Una porque en aquella época me hallaba inmerso en un estudio sobre etnología local y me interesaba recoger las costumbres relacionadas con el ciclo vital, y en materia de nacimiento ella guardaba un privilegiado tesoro en cuanto a información por haber ejercido durante muchos años como partera del pueblo de Begíjar, oficio que le otorgó el apodo de Carmen "la partera",

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con el que se le conoció popularmente. En segundo lugar como reconocimiento a su trabajo desinteresado y a la relación parental de los dos, ya que es mi abuela materna, aunque debo confesar que tuve que sortear algunas tensiones y posturas intransigentes, especialmente por mi parte, ya que mi intrusión hacia la intimidad del celo que aún sentía por su oficio chocó rotundamente al principio. Cuando realicé la entrevista, Carmen contaba con casi 100 años, y se acometió en su casa de la calle mesones, en presencia de su hija Carmen, mi madre, a la que ella misma "parteo" en siete ocasiones (una de ellas con mi alumbramiento), que participó aportando testimonios personales y familiares que nos remontan a los comienzos del siglo XX, de ahí su indudable valor. Para organizar la entrevista hube de instruirme en diferentes enciclopedias y diccionarios, buscar palabras autóctonas relativas a los alumbramientos en los mayores del pueblo, además de un sinfín de etcéteras. Esto ayudó a que el discurso de Carmen incorporase todas las dimensiones prácticas de su oficio, incluyendo los cuidados basados en conocimientos empíricos, pero aquellos que emanan de la mentalidad sabia y mágica, hasta con unas ajustadas y pestañeantes dosis de ocultismo. Ésta entrevista es la primera vez que ve la luz con transcripción completa, aunque buena parte de sus contenidos los he utilizado en diversas publicaciones, ponencias y discursos. Ha sido con motivo de la realización de una reciente investigación sobre los procesos de pérdida de saberes tradicionales cuando pude tomar conciencia de su valor intrínseco como documento testimonial de unas personas y una época que ya pertenecen a la historia reciente de Begíjar. Durante el proceso de la entrevista las palabras de Carmen se entrecruzaban con las de su hija, que apenas si le hace caso, sino para preguntarle cosas muy concretas o pedirle aclaraciones de algunas otras, sobre todo de fechas clave. El relato biográfico comienza con apartados muy concretos y directos, todos relacionados con los partos, desde el embarazo de la mujer, hasta los refranes alusivos a la maternidad, y todo ello guardando el dialecto de Begíjar.

Década de los años 90

Carmen en plena faena

RELATO BIOGRÁFICO Quedarse preñadas. Antiguamente no era como ahora, si un matrimonio no podía tener hijos pues no los tenía. Antes no se iba al médico como ahora, si una mujer no se quedaba preñá sería porque Dios no querría. A lo mejor si en aquellos años alguna hubiera ido al médico los hubiera tenío y por falta de ir po sa quedao sin ninguno, pero que las mujeres antiguas nunca han ido. Al mario ni a nadie se le decía na hasta que pasaban por lo menos tres meses, si se le decía antes el niño podía salir con falta o alguna desgracia. Yo me acuerdo que las viejas les daban a las mujeres que no se quedaban unos yerbajos que traían los hombres del campo pa la inflamación de la matriz, que decían que era de eso o pa el ovario....Se cogía una talega llena de arena del río, que se calentaba en una sartén en la lumbre, y se le ponía en la inflamación. A algunas se le quitaba y si se quedaban preñás y a otras que no pues rezaban a San Ramón Nonato que decían que ayudaba siempre a las mujeres pa eso. También se decía que la mujer que quería quedarse preñá tenía que coger un güevo blanco y rezarle tres Padres Nuestros, después lo ponía debajo de la cama nueve meses y cuando naciera el hijo iba y lo enterraba. Embarazo.

A las mujeres preñás si el hijo no le daba dolores ni ná iban a trabajar como si ná, me acuerdo de una mujer que estaba en la aceituna en el cortijo la labor, la pobre rompió aguas debajo una oliva, yo la atendí y con un cordón de mi mandil le até el cordón a ella y a la cria. Esa mañana caía una nevá que paqué, a la niña que partee le pusieron el nombre de Nieves. Lo que más preocupaba antes a

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la mujer embarazá era que to saliera bien, si era primeriza me iba yo a su casa a dormir con ella los días que hiciesen falta, hasta que diera a luz. También había algunas mujeres que se quedaban embarazas y que no querían, entoces se cogía perejil machacao y se hacia una plasta que se ponía en sus partes sujetá con las bragas. Mientras se estaba preñá algunas aborrecían a los maríos y hasta con su olor se ponían malas. También algunas veces a algunas mujeres no le cuajaba bien y se les hacía un güevo güero que lo echaban fuera y abortaban por lo que fuera. Cuando las mujeres preñás devolvían mucho se decía entonces que el crio estaba empelando. (Echando el pelo)

Orzuelos.

Eso era cuando la mujer preñá mandaba a alguien a que hiciera algo o quería algo y no se lo hacías o se lo dabas, entonces te salía un ocejo que era un grano en el filo del ojo que dolía mucho. Pa que eso se quitara había que poner una piedra grande en la calle con un puñao de sal encima, y encima de la sal tres piedras más chicas. Cuando alguien pasara por allí y le diera una patá sin darse cuenta y tirara alguna piedra de las chicas al suelo entonces el ocejo se le pegaba a él y a ti se te quitaba.

Antojos. Los antojos eran cosas que una mujer tenía muchas ganas, como caprichos de comerse algo fresquito o de algo. Yo se de chiquillos que han nació con una rosa en el cuerpo por que la madre tenía deseo de tener una rosa cuando estaba embarazá y no se la dieron, otras tenían deseo de una guinda y al chiquito le salía con una señal en la frente que era de la guinda. Cosas así. Por eso cuando se está preñá lo mejor pa que no pase eso es que el marío le de a su mujer to lo que le de deseo, una naranja, una tajá de asandía, o una rosa. A habío chiquillos que han nacío con un racimo de uvas en una pierna.... Ami cuando estaba preñá me dio un antojo de agua de la fuente de los salaillos y tuvo que ir mi marío pies pa que te quiero corriendo a traémela. Si lo que se iba a tener era un hijo entonces casi no daba ningun antojo y si era una hija si daban munchos. Vaticinio del sexo.

Antes no es como ahora, si tenías un chiquito bueno era y si era una chiquita pues buena era también. A lo mejor me encontraba con alguna por la calle, pues le decía "cucha chiquilla que sepas que lo que va a ser es una nena porque tienes la boca mu espachurrá" y si veía a otra que estaba mu bonica de cara pues le decía " vas a tener un nene". También si la mujer que estaba preñá tenía la barriga mu redonda se decía que iba a ser un nene y si la tenía mu puntiaguda sería una nena. Había quien echaba una raspa de sardina en la lumbre y si chisporreaba iba a ser macho y si se quemaba sin hacer ruido saldría hembra. Lo mas difícil era saber cuando eran dos mergizos, cuando llegaba la hora del parto venía uno, y luego te dabas cuenta de que había otro...., eso no se sabía hasta que llegaba la hora de parir. En Begíjar hay muchos mergizos que los he parteao yo.

El parto.

Cuando yo iba a partear a una casa que me llamaban preparaba mi alcohol y mi agua colorá, algodones y unos cuantos trapos limpicos pa lavar bien a la madre y a la criatura, cogía los cordoncillos que hacía yo con la bobina, preparaba dos, uno pa la madre y otro pa el crío. Yo siempre tenía hilos preparaos por si se me presentaba corriendo algún parto, los metía en alcohol y los guardaba entre dos gasas limpicas, así si me llamaban como algunas veces “Carmen, Carmen, mujer amos corriendo que nace el crío, que ya está de parto fulanica o cetanica". Yo cogía y cerraba bien toas las ventanas del cuarto pa que no le diera mucho la luz al recién nacío, cerraba la puerta bien y no entraba na mas que yo, y el marío si no estaba trabajando se esperaba fuera. Yo las ponía a toas que reblincaban de limpias, le ponía un ule o un cobertor debajo pa que no calara el colchón y luego preparaba su toalla limpica pa liar al crío, y le decía a la madre !! ale aquí lo tienes ¡¡ y se lo ponía encima la barriga. Luego toas cuando escapaban bien encendían mariposas pa los Santos o la Virgen o el Señor y le decían sus novenas a San Ramón o al que ellas quisieran. Cuando una mujer tardaba mucho en parir yo estaba con ellas durmiendo de tres a cuatro días o más en su casa a su laico, si ya pasaba mucho tiempo se ponía un brasero o una lata con ascuas, se le echaba pajones en lo alto y se prendía fuego, la mujer se sentaba encima y se apatarraba pa que le diera el calorcito y el humo, así muchas veces se ponían antes de parto.

Explicación del sexo.

Antiguamente se decía que si lo que nacía era un hijo era porque cuajó en la luna creciente o si era una hija decía que era porque cuajaría en luna menguante. Si era macho lo

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que tenía y había nació en alguna luna po ya se sabía que había que agarrarse a eso. Antes esto se cogía por las lunas. Cuando era la luna llena era cuando más nacían pero yo las apañaba a toas bien.

Mal de ojo. Eso eran algunas mujeres que lo echaban sin ellas querer y sin darse cuenta, los hombres no, antes aquí había muchas mujeres que lo hacían y entonces se decía "ten cuidao con fulanica que hecha mal de ojo". Eso lo hacían sin querer por que si no lo no iban a hacer, aunque dicen que si alguna le tenía rabia o envidia a la otra también se lo podía echar, porque algunos críos se morían de eso y to. Placa en honor a Carmen la partera Cuando salías a la calle con el crío y era muy hermoso pues se le ponía una higa colgá de la muñequilla y si alguna le echaba mal de ojo pues se le partía. También se le metía al chiquillo entre su ropica, como antes llevaban refajicos y su mantilla pues se les metía unas rebanás de pan haciendo una cruz. También se cogía y cuando le echaban mal de ojo a un chiquillo se cogía y se le echaban tres rebanás de pan a un perro negro sin dejar que se las comiera, luego se coge un hacecillo de taraes del rio y al perro y a las rebanás de pan y al crío se pesan, si el perro tiraba del crío se moría y si no se curaba. A algunos daba pena cuando les daba mal de ojo, con los hermosos que estaban y se quedaban enteleríos. Cuidados de la parida. Cundo terminaba de partear a alguna mujer cogía una zafa con alcohol y lo quemaba pa desinfetala bien, luego la llenaba con agua calentica y un chorreón de agua colorá, con eso la lavaba bien, el culo, to, por tos sitios, la dejaba como una reina. De comer se le daba un cardo con una gallina pa que se pusiera fuerte y por la tarde su chocolate y madalenas. Luego se ponían en cuarentena sin lavar ni na porque no se podían mojar las manos ni ná, pero antes algunas las pobres en el año el hambre ya estaban pa ya y pacá las recien parias. Yo iba tos los días a su casa de la que había parteao pa mirarla y pa bañar y limpiar a la criatura tos los días nevara, lloviera o lo que fuera, hasta que daba la tripa. Algunas se tiraban acostas después de parir siete u ocho días. Si alguna tenía que salir pa algo a a algún entierro o lo que sea por nesecidad, se ponía un peacico de teja en la cabeza pa que no le pasara na malo. Pa el crío como antes no había chupetes, yo les hacía una bolica con tela y la mojaba en agua de anís pa que la chupara. Algunas veces las mujeres no tenían buena leche y el chuquillo se quedaba entelerío, entonces se buscaba a otra mujer que hubiera pario antes y se le arrimaba el cría pa que mamara hasta que se espelotase.

El marido.

Mientras yo estaba parteando a las mujeres los maríos se quedaban fuera por si me hacía falta algo, a algunos les pillaba trabajando y no se enteraban, cuando llegaban a su casa ya se lo encontraban to apañao y a la paria como una rosa. A mi nunca ma gustao que entre nadie al cuarto cuando he estao parteando, porque una que si pallá otra que si pacá, yo sola ha sio mejor y no e necesitao a nadie, hasta cuando a venio el médico conmigo porque se lo decían tampoco ha entrao, yo sola lo he hecho tó sin necesitar a nadie. Algunas veces si le costaba mucho parir y no apretaba, le decía que se cogiera a los barrotes la cama o si no entonces le decía al marío o a laguna que pasara pa que se agarrara a alguien y hiciera fuerza pa que saliera el crío.

El lugar de parir.

Pa parir siempre era en la cama, echá en la cabecera o en un colchón de farfolla tirao en el suelo. Algunas veces también entre dos sillas de nea, ponían un cachete en el culo de una silla y otro cachete en la otra y se echaban pa trás en el espaldar, cogía un cernadero y lo ponía en el suelo pa que to cayera ahí y cogerlo luego. También he parteao a algunas encima del arca o en canapés, ó en los cortijos que iba, las parteaba también en camas de tijera o catres de ramales que era lo que había entonces. Había quien tenía una paridera que era parecio a un bacín de barro con dos asas y con un bujero y se sentaba ahí la mujer, y el crío asomaba por debajo y lo cogía yo despacico pa sacarlo, yo tengo uno de esos pero eso era antes hace muchos años ya.

El bautizo. Antes los bautizos no es como ahora, iban los padres a la iglesia y los padrinos, que eran de la familia o conocios de los padres, algunas veces se le ponía al crío en nombre del padrino o de la madrina. Si el padre del crío tenía un amigo que se llamaba fulanico, pues le decía si el que tenga es macho le pongo como tú, y cosas así. Luego cuando el nene o la nena son más grandes pués 16


siempre los miran de otra forma sus padrinos, le regalan cosas y siempre que si pacá que si payá con ellos. Al crío se le ponía el día del bautizo un trajecico largo, el que no lo tenía pues se lo pedía a alguien pa ese día. El mismo vestidico servía pa tos los hermanos. Era un fardón largo con sus mangicas, abierto con sus encajes, bordao y blanco casi siempre con su gorrico y to. Antes cuando se bautizaba a algún crío se tocaban las campanas, ahora ya no, to el mundo decía ¿ de quién será?, siempre se juntaban más de uno pa bautizarse, era un día mu hermoso.

El nombre del niño. La costumbre de antes era si el primero era macho se le ponía el nombre del padre de él y si era hembra se le ponía también el nombre de la madre de él. Si el segundo era un crío se le ponía el nombre del padre de ella, pero si era una cría se le ponía el nombre de la madre de él. El banquete. Después de la iglesia se volvía a la casa, y de quien fuera pues llamaba a las vecinas y a la familia y ponían cuatro dulces o rosquillos y galletas con aguardiente y chocolate. Las vecinas llevaban también bizcochos o tortas que hacían en el horno pa ese día. Refranes. Antes se decían muchos refranes cuando lo que tenía era macho o hembra. Si era macho, decían "anda que ya tienes una peseta" si era hembra decían "anda ya tienes quién te mire", cosas desas que decían los viejos antes.

LÉXICO Asandía: Sandía. Canapé: Camapé. Cernadero: Paño de cocina. Cuajar: Engendrar. Empelar: Empezar a crecer pelo en la cabeza.

Observaremos la irrupción y pérdida de saberes tradicionales y habilidades cuidadoras que pasaron a la decadencia y el olvido en favor de la dependencia de la ciencia.

Entelerío: Sin lustre. Delgado. Flaco. Espachurrá: Deformada. Espelotarse: Crecer. Formarse. Güevo: Huevo. Higa: Cuenta de azabache. Mariposa: Lámpara de aceite. Ocejo: Orzuelo. Rosa: Mancha formada en la piel. Paridera: Artilugio de cerámica vidriada utilizado en los partos.

Útiles empleados en los partos. Museo de artes y costumbres populares de Begíjar.

MISCELANEA MEMORIA Y ORALIDAD La documentación de los recuerdos en el registro de la cultura inmaterial Santiago Vargas Jordán Interpretación Cultural del patrimonio y su entorno Centro Independiente de Estudios Begijenses

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Estamos acostumbrados a considerar las expresiones a través de los registros orales como algo antiguo, pasado de moda y que cansa oírlo pero –sin embargo– probablemente estemos asistiendo a uno de los fenómenos más primitivos que hemos heredado los seres humanos y que ha sobrevivido gracias a la transmisión de una a otras generaciones. La transmisión oral es una forma de cultura inmaterial mucho más actual de lo que, a menudo, pensamos, de manera que lo que, por un lado, es segregado del conjunto de la cultura, por otro, constituye algo generalmente bastante próximo, que está pegado a nosotros e impregna nuestras experiencias cotidianas, volviendo eternas las vivencias. Hasta el punto de que si hay un “pueblo” que sea portador de tal saber folklórico, ese pueblo somos también –en cierto modo– nosotros. Pero, aunque a menudo parezcan confundirse, “vida cotidiana” y “cultura popular”, no son exactamente lo mismo. A la primera pertenece todo lo que la gente hace y consume; a la segunda sólo aquello en lo que la gente participa, lo que se transmite, crea y recrea. Sin embargo, cuando nos referimos a la cultura en un sentido antropológico deberíamos saber que estamos aludiendo —sobre todo— a la capacidad o facultad humana de producir y transmitir conocimientos. La cultura es memoria y la historia comienza donde la memoria termina. El hombre es un ser vivo hecho de memoria. Y con el término de “cultura popular” apuntamos especialmente a esa capacidad de crear y transmitir cualquier clase de recuerdos, creencias, hechos históricos y pasajes que todo humano tiene. El hombre es cultura y la cultura es memoria más que recuerdo cierto o consciente. Eso que en Begíjar llamamos “dichos y decíos”, son en realidad muestras de memoria y oralidad que aprendemos casi sin saberlo, cobrando un incalculable valor testimonial de costumbres y tradiciones populares. Por ejemplo, las leyendas, refranes, etc., son conocimientos de una fiabilidad popular, que han dado lugar a la continuidad de las costumbres e idiosincrasia de nuestro pueblo; por lo tanto, es esa continuidad la que nos permite creer que podemos sentir y hasta pensar como los que nos precedieron, más que el saber por escrito de sus palabras o sus hechos. La memoria en la oralidad —como hemos visto— es continua: se está constantemente actualizando y nutriendo con nuevos recuerdos. Podemos, pues, suponer que es —justamente— esa capacidad de perpetuar y adquirir conocimientos desde una interacción oral interponiendo nuestro propio léxico. Y, más allá, ¿qué impresiones valdría la pena recordar o sería conveniente que no se olvidaran en Begíjar?. Como nuestro patrimonio inmaterial que es, sería conveniente perpetuar cualquier muestra de transmisión oral existente en nuestro entorno para que no desaparezca en absoluto, ya que durante siglos hemos sido partícipes de nuestra propia historia gracias al legado informativo que hemos recibido por la transmisión oral generacionalmente, jugando un importante papel en la formación de nuestros orígenes. Por lo tanto, han sido sin duda estos rasgos que junto al transcurrir del tiempo, sean los que hayan forjado nuestra cultura local propia, que ha posibilitado que nuestra comunidad tenga sus propias señas de identidad. Gracias al estudio que dio comienzo en la década de los años 80, pude recoger infinidad de manifestaciones orales de todo tipo, que ahora se encuentran custodiadas en los fondos del Archivo de la tradición oral del Museo de artes y costumbres populares, cuyos objetivos son la documentación, estudio y difusión del patrimonio Oral de Begíjar. Entre los testimonios recogidos en este archivo se encuentran expresiones orales de muy diverso tipo: mitos y leyendas, cuentos populares, romances, canciones, oraciones, conjuros, recetas, adivinanzas, juegos, refranes, poesías populares, memorias autobiográficas y testimonios orales acerca de toda clase de actividades, vivencias y costumbres tradicionales que, en su conjunto, constituyen el patrimonio oral e inmaterial de nuestro Municipio. La labor desarrollada por el Archivo de la Tradición Oral pone un énfasis especial en la consideración del elemento humano como portador de un patrimonio oral e inmaterial que progresivamente se modifica o desaparece y que, mediante la aplicación de nuevas tecnologías, podrá transmitirse a las generaciones futuras de manera fidedigna y sin que sus depositarios actuales caigan en el olvido. Es el caso de Internet, que ha favorecido de manera considerable ha transmitir en cierto modo la línea entre oralidad y escritura que parecía infranqueable, podría hablarse hoy, de un “boca a boca cibernáutico” que participa en dar continuidad a nuestra identidad, la de lo vivido, sin que se fragmente la unidad de lo que fuimos y lo que somos. Algunas de estas muestras podréis observarlas en la Web independiente Begíjar Digital, que publica nuestra Asociación cultural de forma íntegra: www.begijardigital.es.tl.

La cultura tradicional, fue durante largo tiempo la única escuela o fuente de adquisición de conocimientos para la población rural de Begíjar. Estas gentes en un porcentaje muy alto eran personas que no sabían leer ni escribir, donde tan sólo el aprendizaje oral y el legado de conocimientos y léxico eran transmitidos generacionalmente, garantizando una continuidad sin quiebras. 18


REFLEXIONES SOBRE EL PATRIMONIO Conservar o destruir la memoria histórica Asociación proyecto cultura joven

JAQUE AL PATRIMONIO Se ha definido el patrimonio como el conjunto de bienes que tienen un valor excepcional desde el punto de vista de la historia, el arte, la ciencia y la cultura y que, por tanto, son dignos de ser considerados, conservados y conocidos por la población a través de las generaciones. También podemos considerar que el patrimonio es el legado que hemos recibido del pasado, lo que vivimos en el presente y lo que transmitimos a las futuras generaciones. Por su parte, según la Ley del Patrimonio Histórico de Andalucía 7-07/PL-000005 aprobada en 2007, dentro del artículo 4, manifiesta que: “Corresponde a los Ayuntamientos en cooperación de otras

Administraciones Públicas la misión de colaborar activamente en la conservación y protección de los bienes integrantes de cada localidad, que radiquen en su término municipal, en especial a través de la ordenación urbanística, así como realzar y dar a conocer el valor cultural de los mismos”. ¿Y que nos encontramos en Begíjar? Dos cosas, una Concejalía de Cultura ausente, incompetente, mal acondicionada y peor gestionada, un punto crítico donde escasean las ideas y las ganas de trabajar, perjudicando directamente al Municipio. Y un incumplimiento y quebrantamiento de Leyes por parte del conjunto del equipo de gobierno de la Administración local sin precedentes, que tradicionalmente somete al escaso, expoliado y vulnerable Patrimonio Begijense a que personas “de a pie” se involucren (soy una de ellas) y se enfrenten a elevadas hipotecas con duración vitalicia tan sólo y exclusivamente para conservar, proteger y dar a conocer el valor cultural e histórico de los mismos, precisamente donde la justicia hace referencia a la incumbencia Municipal en cuanto a Patrimonio se refiere. “No es una idea descabellada que sea la administración local, apoyada por las instituciones comarcales “que tanto están haciendo, sólo y copiosamente en algunos municipios” los que respalden los proyectos privados, si ellos no son capaces de gestionarlos ni llevarlos a cabo, a pesar de saber y estar al día de la urgencia de su intervención e importancia e interés de los edificios a intervenir y poner en valor. Eso hace pensar que todo el dinero público destinado a rehabilitación provincial del patrimonio sea manipulado y sea siempre destinado a los mismos municipios, mientras el patrimonio de otras localidades, en este caso Begíjar, se hunda y desaparezca literalmente, ante la indiferencia e injusticia de las Instituciones oficiales.” Esto es fruto del desgobierno y del desbarajuste burocrático que en general ha mantenido y mantiene el Ayuntamiento de la localidad, como si fuera una república independiente o estén gestionando sus propios cortijos, y por lo tanto, saltándose la legalidad. Es necesario un cambio de política local sobre el patrimonio. No podemos seguir consintiendo, que perdamos por más años el tirón del desarrollo turístico de la Comarca, desaprovechando, derribando y dejando desaparecer nuestros propios recursos, privándoles del trato que merecen y en muchos casos promulgando su REQUIEM. Más importante aún: es necesario y urgente un programa de difusión de la riqueza patrimonial de Begíjar SIN OCULTISMO, a todos los niveles, desde los colegios hasta la tercera edad. La difusión es básica para el éxito y la supervivencia de nuestros maltrechos recursos culturales, especialmente el histórico y arqueológico. Este programa debería abarcar todos los aspectos, desde dar a conocer el recurso (promoción) hasta la educación en materia de patrimonio en todas sus conceptuaciones. Si el patrimonio no está completamente incorporado con la vida cotidiana, éste no queda inserto en ella, no existe, y finalmente desaparece. Si tenemos en Begíjar una autoridad que rechaza nuestro patrimonio histórico, material e inmaterial y lo define públicamente como “RUINA NO RENTABLE”, decreta su exterminio y la comunidad, sobre todo la infantil, que se encuentra en edad de aprendizaje, lo asume porque lo cree como “palabra de Rey”, aunque el resto no esté de acuerdo con esas manifestaciones. Lo que refleja el sentir del Alcalde, la Concejalía de Cultura y el resto de la administración local no nos importa absolutamente a las personas que si creemos en nuestras raíces, historia, cultura e identidad. Hay una cierta cuestión de intereses políticos detrás de esta cuestión que no desean que el Patrimonio de Begíjar se ponga en valor y mucho menos que despunte turísticamente. La Delegación Provincial de Cultura, así como la Consejería ignoran igualmente nuestro patrimonio, quizá motivadas por la apatía de la administración local. No han sido suficiente lluvias de escritos y firmas para hacerles ver la ilegalidad e ilicitud que la administración local está cometiendo en Begíjar.

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Revista Cultural de Estudios Begijenses "Salares"  

Revista Cultural de Estudios Begijenses "Salares", que publica la Asociación Proyrecto Cultura Joven de Begíjar (Jaén).

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