Descosidos los derechos de las tejedoras de nuestras prendas de vestir

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Trabajo Final de Máster

Descosidos los derechos de las tejedoras de nuestras prendas de vestir La vulneración de los derechos fundamentales de las trabajadoras del sector textil en Asia

Antonio José Trives Penalva Máster de Gobernanza y Derechos Humanos Facultad de Derecho Universidad Autónoma de Madrid Enero 2014


ÍNDICE

1. INTRODUCCIÓN........................................................ 3 2. Capitalismo y Globalización......................................... 6 3. La responsabilidad de la sociedad de consumo........... 10 3.1 Datos de consumo de ropa. .................................... 16 4. Los Derechos Económicos, Sociales y Culturales ...... 18 5. La situación de las trabajadoras .................................. 21 5.1. Datos macroeconómicos de los países analizados. 23 5.2. Salarios.................................................................. 25 5.2.1. Recalculando los salarios................................. 39 5.3. Represión sindical ................................................. 46 6. Ratificaciones de los Convenios de la OIT de los países analizados ....................................................................... 57 7. Modelo de negocio ..................................................... 59 8. Cultura del miedo: amenazas con deslocalización ...... 61 9. Condiciones laborales en el puesto de trabajo ............ 63 10. Etiquetado e iniciativas de certificación social ......... 66 11. CONCLUSIONES.................................................... 68 12. Anexo ....................................................................... 71 Bibliografía..................................................................... 76 2


1. INTRODUCCIÓN Mucha de la ropa que vestimos en los países desarrollados está manchada. Manchada por el trabajo esclavizado de las trabajadoras que tejen las prendas que a diario llevamos. En detrimento de miles de personas, buscamos la prenda más barata sin preguntarnos cuál habrá sido el coste real. No el económico, sino el coste humano. También se da la circunstancia de conocer a través de los medios de comunicación u otro sistema de comunicación que la fabricación de muchas prendas es a costa de que otras personas sean esclavizadas y siendo sus derechos fundamentales vulnerados. No importa en qué condiciones se han elaborado los productos, tan sólo consúmelos. La finalidad de este trabajo es mostrar la cantidad de derechos vulnerados que sufren miles de personas en las industrias textiles y que está estrechamente vinculado al sistema consumista. Una actitud interesada por las grandes multinacionales ya que los costes económicos disminuyen en detrimento de un coste humano. Al final de la escalera, los consumidores. Ansiosos por recibir y obtener ingentas cantidades de prendas. El cóctel perfecto: empresas multinacionales que producen sin escrúpulos y una sociedad hambrienta por consumir sin preguntarse si la procedencia es ética y justa. Son muchos los bienes elaborados en base a actitudes injustas, sin ética, con degradación medioambiental y mediante la vulneración de derechos humanos. Es el caso de algunos productos de alimentación, que se elaboran u obtienen sin garantizar los derechos de las personas y medioambientales. También hay casos de productos tecnológicos. Por tanto, alrededor del mundo hay infinidad de casos en los que se elaboran productos para el norte opulento con prácticas que están estrechamente vinculadas con la degradación y contaminación del medio ambiente y la vulneración de derechos fundamentales. Se navega hacia un rumbo caracterizado por la insostenibilidad medioambiental, la injusticia social y la sumisión forzada de una parte del mundo frente a las minorías de los poderes económicos mundiales.

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Pero el estudio que se les está presentado en estas líneas se centra en la situación de las trabajadoras de prendas que más tarde se consumen de forma compulsiva en Estados Unidos y Europa. De los pies a la cabeza. Del calzado a cualquier prenda de vestir. Muchas de las grandes compañías que comercializan millones de estos bienes por todo el mundo no se preocupan por el eslabón más bajo en la cadena de producción. Miles de trabajadoras sufren la violación de derechos fundamentales. La mayoría pertenecen al grupo de Derechos Económicos, Sociales y Culturales firmado en 1966. ¿Cuáles son esas vulneraciones? ¿Qué y quienes las provocan? ¿Son los Estados soberanos o son presos de las grandes multinacionales y el sistema capitalista y neoliberal? ¿Son los consumidores conscientes de que mucha de la ropa consumida son trapos sucios por estar manchados con la vulneración de derechos de miles de trabajadoras? ¿Qué parte de culpa corresponde a la sociedad de consumo que engulle cantidades ingentes de prendas de vestir? En los siguientes capítulos se pretende dar respuesta a estas preguntas. Qué cuesta realmente una camiseta. ¿20 euros? ¿30? ¿40? ¿60? Si atendemos al factor económico es fácil obtener respuesta. Pero tal como se explica en los capítulos siguientes, también hay un coste humano. Según recoge el libro Trabajo, derechos sociales y globalización, “algunos autores sostienen que no está claro, ni conceptual ni empíricamente, que unas normas del trabajo más exigentes signifiquen costos laborales más altos”1. El objetivo de este estudio es conocer qué derechos vulneran a trabajadoras de industrias que elaboran prendas de vestir que luego se exportan a los países europeos y Estados Unidos. Para ello se ha escogido cuatro países: India, Bangladesh, Sri Lanka y Tailandia. Estos cuatro países son los principales exportadores de estas prendas. Se considera que hay una estrecha vinculación con el sistema consumista, el capitalismo y la globalización. Por ello, los primeros dos capítulos intentan esbozar de qué manera contribuyen a esta vulneración de derechos humanos. En los siguientes capítulos se exponen por 1

Vaquero. C, Trabajo, derechos sociales y globalización. Madrid, 2000, p. 76.

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países los derechos vulnerados con ejemplos, sobre todo en materia de represión sindical y de salarios dignos. En este último sentido, también se intenta establecer un sistema que permita determinar qué es un salario digno y como calcularlo. Además el presente estudio muestra los Convenios que han ratificado los países utilizados como objeto de investigación. Antes de llegar a la conclusión, los últimos capítulos desarrollan el tipo de amenazas y las condiciones en el puesto de trabajo a las que se deben atener las trabajadoras de estas fábricas. Y por último, se hace una aproximación a la propuesta de establecer un etiquetado y certificaciones sociales que permitan identificar qué productos están elaborados en condiciones dignas, justas y sostenibles. Este estudio se ha elaborado mediante las publicaciones de investigadores y expertos en materia de derechos humanos y los documentos publicados por organizaciones que luchan por los derechos de las tejedoras

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2. Capitalismo y Globalización El capitalismo y la globalización son protagonistas estructurales del objeto de estudio. Algunos expertos entienden que “en las condiciones de la mundialización acelerada, los dueños del poder económico y político a escala mundial con su visión de economía-mundo y de mercado global apostaron a la alternativa de bajos salarios, bajos niveles de ocupación, liquidación de la seguridad social, precios bajos para las materias primas, para elevar su tasa de beneficios. Esta opción tuvo como consecuencia acentuar las desigualdades sociales en el interior de cada país y en el plano internacional, con lo que se creó una neta diferenciación en la oferta y la demanda de bienes y servicios”2. Uno de los medios para alcanzar esa situación en el mercado es gracias a la capacidad que las grandes transnacionales tienen para desplazarse de un Estado a otro en busca de las condiciones laborales más bajas. Si las empleadas y empleados se organizan para mostrar su rechazo, las represiones a los derechos sindicales hacen acto de presencia. En otras ocasiones no tienen la posibilidad ni de iniciar sus reivindicaciones sindicales ya que hay numerosos casos de industrias en los que se adoptan medidas para que no puedan existir los sindicatos. Alejandro Tietelbaum asegura en La armadura del capitalismo que “estos procesos deslocalizados no se producen solamente de los países ricos a los países pobres, sino también entre países pobres: las sociedades transnacionales deslocalizan sus implantaciones de los países donde los salarios son muy bajos a otros países donde estos son aun más bajos”. Un sistema basado en la vinculación económica a cualquier objeto, servicio, incluso sentimientos, por encima de cualquier respeto entre las personas y esquivando cualquier ápice de igualdad. “La extensión del capitalismo conllevaba la desaparición de los valores morales como criterios de regulación de la vida colectiva y su sustitución por criterios de racionalidad formal. La evaluación en términos económicos de un individuo que calcula costos y beneficios al emprender cualquier acción, la despersonalización de las relaciones 2

Teitelbaum. A, La armadura del capitalismo, 2010, p. 44.

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económicas, sustituirán a decisiones amparadas en sentimientos políticos o éticos y a unas relaciones fundamentadas en valores compartidos o en afectos personales”3. Ganancias e incremento de los márgenes de beneficios sin echar la vista al lado humano que producen esos beneficios. Se podría establecer un símil con la anteojera. Es una pieza que se le coloca al caballo a unos centímetros del ojo con la finalidad que le impida la vista lateral y sólo pueda fijarla al frente. Es el mismo efecto que se da en las sociedades opulentas en general, y los consumidores en particular. Las sociedades consumistas han sido capaces de instalar una anteojera a cada uno de sus individuos. Éstos consumen y consumen con paso firme, mirando al frente y sin ni siquiera prestar atención a las personas que producen esos objetos y bienes. Para conseguir el efecto de la anteojera es necesario controlar todos los eslabones de la cadena hasta llegar a las opiniones y percepciones. “El problema fundamental del capitalismo contemporáneo ya no es la contradicción entre maximización de la ganancia y la racionalización de la producción, sino entre una productividad virtualmente ilimitada y la necesidad de dar salida a los productos. En esta fase, es vital para el sistema controlar no sólo el aparato de producción, sino además la demanda de consumo, no sólo los precios, sino además lo que será demandado a ese precio. El efecto general que se produce, ya sea por medios anteriores al acto mismo de producción (encuestas, estudios de mercado,) ya sea por medios posteriores (publicidad, mercadotecnia, condicionamiento) es quitarle al comprador –ámbito en el cual escapa a todo control- el poder de decisión para transferírselo a la empresa, donde puede ser manipulado”4. De esta forma se invierten los roles y los consumidores dejan de ser los que indican las necesidades y son las empresas las que marcan esas pautas a seguir. Es decir, es adaptar las necesidades de los individuos a las necesidades del productor. “Esto es lo que Galbraith llama el canal invertido, en oposición al canal jerárquico clásico, en el cual se supone que la iniciativa le corresponde al

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Ovejero. F, Mercado ética y economía, 1994. Baudrillard. J, La sociedad de consumo. Sus mitos, sus estructuras, 1974, p. 70.

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consumidor y luego repercute, a través del mercado, en las empresas de producción. Aquí, por el contrario, la empresa de producción controla los comportamientos del mercado, dirige y modela las actitudes sociales y las necesidades. Es, o al menos tiende a ser, la dictadura total del orden de producción”5. La globalización comercial y la globalización de protección y fomento de la igualdad no van agarradas de la mano en la práctica. En el libro Comercio internacional y derechos humanos consideran que “la falta de una adecuada normativa estatal que asegure la protección de los derechos humanos impide no sólo el adecuado seguimiento que permita comprobar su respeto, al tiempo que fomenta un clima de impunidad”. Y en el caso de las deslocalizaciones empresarial, añaden que “el asunto se torna más complejo en relación con aquellas empresas cuya sede social se encuentra en un Estado, su actividad se realiza en otro y tienen intereses económicos en otro u otros Estados. Surge así la preocupación de que pueda resultar una actuación que permita la impunidad empresarial en relación al respeto de los derechos humanos en unos Estados y no en otros”6. Cuando hablamos de que un tercer Estado, institución o multinacional ha entrado en un país y lleva a cabo unas actitudes que dañan a ese pueblo, el primer pensamiento es que se está produciendo una acción armada o uso de la fuerza. Pero hay otras situaciones en las que no hace falta el uso de la fuerza para producir un daño en la población. Un de ellos, por ejemplo es en el plano medioambiental y en muchas ocasiones irreversible. Otro, en el campo de los derechos humanos. “Los Estados signatarios de los convenios para la defensa y salvaguarda de los derechos humanos tienen la obligación de proteger a los individuos y a las comunidades de las actuaciones de terceros, incluyéndose en esta categoría a las empresas y organizaciones empresariales”7. En este plano que nos ocupa, hay que prestarle también atención al campo de toma de decisiones. Félix Ovejero establece que en teoría moral hay dos 5

Baudrillard. J, La sociedad de consumo. Sus mitos, sus estructuras, 1974, p. 70. Embid Irujo. A y otros, Comercio internacional y derechos humanos, 2007, p. 288. 7 Embid Irujo. A y otros, Comercio internacional y derechos humanos, 2007, p. 289. 6

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procedimientos

básicos

de

fundamentación;

el

deontológico

y

el

consecuencialista. El primero “evalúa un estado de cosas o una acción por los principios que encarna o lo inspiran. Así, quien sostiene que bajo ninguna circunstancia está permitido matar o mentir, adopta una posición ética deontológica”. El segundo, el consecuencialista, “evalúa una acción por sus consecuencias: examina como quedan las cosas después de realizarla. Si creo que está permitido un robo siempre que sirva para aumentar el bienestar de una comunidad, estoy utilizando un procedimiento consecuencialista. En las discusiones morales en torno al mercado encontramos argumentaciones deontológicas y argumentaciones consecuencialistas”8.

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Ovejero. F, Mercado ética y economía, 1994, p. 17.

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3. La responsabilidad de la sociedad de consumo El sociólogo Zygmunt Bauman resume los pasos del consumismo: “La sociedad de consumo medra en tanto en cuanto logre que la no satisfacción de sus miembros sea perpetua. El mecanismo explícito para conseguir ese efecto consiste en denigrar y devaluar los artículos de consumo ni bien han sido lanzados con bombos y platillos al universo de los deseos consumistas. Pero existe otro método para lograr lo mismo con mayor eficacia, que permanece en la sombra y sólo se deja entrever gracias a incisivas investigaciones periodísticas: satisfacer cada necesidad/deseo/apetito de modo tal que sólo puedan dar a luz nuevas necesidades/deseos/apetitos. Lo que comienza como un esfuerzo por cubrir una necesidad debe conducir a la compulsión o la adicción. Y es allí donde conduce, pues la necesidad urgente de buscar la solución a los problemas y el alivio de los males y angustias en los centros comerciales, y sólo en los centros comerciales, sigue siendo un aspecto del comportamiento que no sólo está permitido, sino que es promocionado y favorecido activamente hasta lograr que se condense bajo la forma de un hábito o una estrategia sin alternativas aparentes”9. Este es el principal sistema de actuación del consumismo. Teitelbaum considera que con la publicidad se puede conseguir la finalidad del proceso consumista que no es otra que “elaborar formas de manipulación mental, para condicionar a la gente de manera que compre determinados productos o servicios”. Con esto, según el autor de La armadura del capitalismo, se podría utilizar el sistema de Pavlov para crear reflejos condicionados en los seres humanos. Añade que “ya no se trata de vender un auto o un yogur, sino de vender una emoción, un modo de vida. Estos métodos de captación de clientela forman parte del marketing político”10. Ese marketing político. Esa publicidad. Ese sistema de Pavlov para crear reflejos limitan la libertad del consumidor. Vuelven a aparecer las anteojeras, como las que llevan los caballos para no distraerse y mirar siempre al frente.

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Bauman. Z, La globalización. Consecuencias humanas. 2007, p. 71. Teitelbaum. A, La armadura del capitalismo, 2010, p.241.

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Desde las instancias superiores deciden qué, cómo y cuándo se ha de consumir. “En la sociedad actual los deseos de consumo están absolutamente manipulados por la producción a través de un sinnúmero de mecanismos que ponen en evidencia la clásica teoría de la soberanía del consumidor” recoge el libro La sociedad de consumo y su futuro. Por ello, sus autores consideran que hay unos factores que impiden la soberanía y libertad para tomar decisiones. Esos elementos son la publicidad, los deseos de emulación social o las situaciones de monopolio puro y simple. Con ello “no parecen colocar al consumidor (de cualquier tipo de bienes) en una situación de libertad en la elección, por muy relativa que ésta sea, al influir de forma notable en la delimitación del concepto de necesidad, pieza base de la teoría de la sociedad de consumo actual. Es la producción, pues, la que decide cuáles serán los objetos de consumo, la que determina el modo de consumirlos y la que crea en los consumidores el deseo en relación con tales objetos”11. No sólo el sistema consumista está presente en los productos textiles. En la tecnología, juguetes, ocio y hasta en los alimentos se dan situaciones consumistas. Los queremos consumir aquí, ahora, la mayor cantidad posible y baratos. El sector textil puede que tenga un elemento que lo haga distinto a los demás. A parte de ser el principal sector que se consume, se hace con tanta voracidad y en muchos casos sin sentido, que es corriente no dar uso a uno de esos productos comprados. Porque podemos diferenciar el acto de consumir con el de usar. Es tal la vorágine de consumir que algunos de esos productos no llegan a usarse. Póngase como ejemplo algunas prendas de vestir o complementos que “estaban de moda” y se han quedado en el armario. “Los bienes de consumo se proponen pues como potencia capturada y no como productos fruto de un trabajo. Y, en general, la profusión de bienes se vive, una vez recortada de sus determinaciones objetivas, como una gracia de la naturaleza, como un maná y un favor del cielo”12.

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Navarro, M. La sociedad de consumo y su futuro. El caso de España, Madrid, 1978, p. 202. Baudrillard. J, La sociedad de consumo. Sus mitos, sus estructuras, 1974, p. 12.

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Las conductas de los consumidores pueden darse de varias formas según José Castillo, autor del libro La sociedad de consumo. Destacamos la conducta habitual y la deliberada. La primera se lleva a cabo de forma casi automática, por lo que ante un estímulo se produce una y otra vez la misma conducta. “La fuerza del hábito reside en la repetición del acto y en el hecho de que los resultados del mismo son satisfactorios. De aquí, que los hábitos sean bastante inflexibles. Cuando actuamos de forma rutinaria, no tenemos que tomar ninguna decisión nueva. Ya tenemos un camino conocido que nos libera de toda incertidumbre y que seguimos sin prestarle apenas atención”, añade. Es decir, consumir un producto de forma automática sin pensar en nada más, ya que la repetición hace que sea cotidiano. La otra conducta es la deliberada. Se diferencia porque hay un planteamiento de una situación problemática. Dada esta situación, ante el desconocimiento para dar el siguiente paso, el consumidor se detiene y piensa antes de tomar la decisión. “Examinamos, más o menos atentamente, algunas de las posibles formas de acción y las consecuencias de cada una de ellas, y escogemos aquella que más nos satisface. Por consiguiente, se trata de una conducta de amplio contenido racional”13. Este podría ser el tipo de conducta por las que se realiza un consumo responsable. Tomar una decisión una vez el consumidor se ha detenido a pensar las ventajas y las consecuencias que puede producir el consumir dicho producto. En lo referente a este comportamiento, José Castillo distingue entre esa racionalidad y la del ‘homo economicus’. Considera que “el ‘homo economicus’ de los economistas clásicos, ante un problema a resolver, sopesaba todas las alternativas posibles y libremente escogía la que le producía un máximo de satisfacción, y el consumidor común, por el contrario, no sopesa todas las posibles formas de conducta, sino que sólo medita sobre las ventajas e inconvenientes de algunas de ellas”. Una de las razones de esa actitud cree que reside en la limitada capacidad de información, y que cada día va en aumento.

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Castillo. J, La sociedad de consumo. Consideraciones sobre la racionalidad y libertad del consumidor. 1968, p. 88.

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Por ello, considera que es “paradójico en vista del creciente nivel educativo y de los medios de comunicación de masas que permiten, al menos en teoría, una más fácil información, pero que a todas luces es insuficiente, dado el gran incremento de productos de las más diversas aplicaciones, cualidad mecánicas, precios, etc”14. A lo largo de la historia la ropa ha sido un distintivo de clases sociales. Seguramente en esos inicios, la diferenciación estaba originada por el poder adquisitivo de las personas. Hoy en día, esos roles y el sentimiento de pertenencia lo han creado las grandes marcas con sus depredadoras campañas publicitarias. Han establecido o lo hacen a diario unos parámetros y estándares que la sociedad ha de seguir si quiere formar parte de ese grupo. El argumento de “no estás a la moda” o “eso ya no se lleva” no es otra cosa que o cambias y sigues los parámetros establecidos a día de hoy, o estarás fuera de ese grupo social que han pintado como idílico, donde todo lo que esté fuera de él, no alcanzará un reconocimiento social incluso ni laboral. En este sentido, el sociólogo Zygmunt Bauman sostiene que “consumir significa invertir en la propia pertenencia a la sociedad, lo que en una sociedad de consumidores se traduce como ‘ser vendible’, adquirir las cualidades que el mercado demanda o reconvertir las que ya se tienen en productos de demanda futura”15. ¿Qué es si no estar a la moda? Tiene dos finalidades. Por un lado, es el mecanismo por el cual puede sobrevivir la sociedad capitalista y consumista. ‘La moda’ no es más que los parámetros establecidos por las marcas poderosas globalizadas para determinar qué se consume hoy y qué se consume mañana. Por tanto, ‘la moda’ es el principal método para la obsolescencia programada y así, cada año generar más consumo. La otra finalidad es la de generar adhesión o sentimiento de pertenencia. La vestimenta es un medio por el que se juzga la vida privada de las personas, su condición social, económica, laboral incluso intelectual, política y sexual. Póngase como ejemplo la vinculación de un tipo de 14

Castillo. J, La sociedad de consumo. Consideraciones sobre la racionalidad y libertad del consumidor. 1968, p. 88. 15 Bauman. Z, La globalización. Consecuencias humanas. 2007, p. 82.

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ropa con el poder adquisitivo. O determinar que una persona es homosexual por el simple hecho de llevar puesta unas determinadas prendas o colores. La fuente de todos esos parámetros y obligaciones provienen de instancias cercanas y de edades muy tempranas, ya que desde pequeños y desde la familia se les está educando en ese sentido. “En este empeño colabora las instituciones primarias de la sociedad (familia, pandilla de amigos) con las grandes organizaciones (centros industriales, medios de comunicación de masas)”16. Ante esta situación el autor Baudrillard asemeja la condición de los consumidores con la de los obreros del siglo XIX. Considera que son inconscientes y están desorganizados. Argumenta esta postura porque percibe que “son el objeto de exaltación, adulación y alabanza de los buenos apóstoles que los denominan la opinión pública, realidad mística, providencial y soberana”. Una situación, que también se da en la democracia, donde ésta “exalta al pueblo, siempre que éste permanezca en su lugar (es decir, no intervenga en la escena política y social), a los consumidores se les reconoce su soberanía, siempre que no pretendan actuar como tales en el escenario social”. Al igual que el pueblo con los trabajadores. Éstos lo son mientras permanezcan desorganizados. Y “el público, la opinión pública, son los consumidores siempre que se contenten con consumir”17. La sociedad consumista está creada de tal forma para que los participantes naveguen por ella sin alma y sin capacidad crítica, sólo con la mirada puesta en los precios. Sin cuestionarse por qué hay elementos que obligan a llevar a cabo actitudes que no concuerdan con las necesidades y son incoherentes. Por ello, “si continuamos en nuestra renuncia a no participar colectivamente en la decisión de los fines relativos al consumo, la sociedad opulenta permanecerá con su actual sistema de valores. Pero si tomamos conciencia del problema, nos será dado modelar otros sistemas más acordes con nuestro verdadero ser en cuanto sean resultado de un acto de decisión inteligente y no de sumisiones inconscientes”18. 16

Castillo. J, La sociedad de consumo. Consideraciones sobre la racionalidad y libertad del consumidor. 1968, p. 158. 17 Baudrillard. J, La sociedad de consumo. Sus mitos, sus estructuras, 1974, p. 91. 18 Castillo. J, La sociedad de consumo. Consideraciones sobre la racionalidad y libertad del consumidor. 1968, p. 159.

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Ese consumo opulento de prendas de vestir tiene unas consecuencias humanas en otros países. Limitada o nula libertad de asociación y libre ejercicio de sindicalismo, salarios y horas de trabajo esclavas, y condiciones laborales que en numerosas ocasiones producen decenas de muertes. Esta es la situación de miles de trabajadoras que producen las prendas que más tarde se echan a la cesta de la compra. Muchos consumidores desconocen estas prácticas. Aquellos que la conocen se justifican con que no quieren que se encarezca ese producto. Es el mismo argumento que utilizan las grandes marcas. Esto tiene dos vertientes. Por un lado, el hecho de anteponer un precio bajo en detrimento de que las trabajadoras que lo elaboran no alcancen unos estándares mínimos de vida digna. Es ahí donde radica la fuerza del sistema consumista. Convencer a la sociedad que puede y necesita renovar constantemente las prendas de vestir. Son tan cortos los plazos que han ido estableciendo para renovar el vestuario, que obviamente los consumidores requieren las prendas más baratas, con la finalidad de seguir en ese tren de renovaciones constantes y no quedarse fuera de él. La organización SETEM19, que lucha por los derechos de trabajadoras y trabajadores del sector textil asegura que mejorar las condiciones de vida de las personas que elaboran las prendas de vestir no tiene por qué incrementar el precio de cara al público. Estima que el salario de las personas que lo producen representa entre el 1 al 3% del precio final. Es decir, se podría doblar el sueldo y no notarse. Y en total los costes laborales siempre son inferiores al 5%. Por tanto, a las empresas les queda mucho margen antes que subir el precio de la prenda. Pueden reducir sus enormes beneficios o las excesivas campañas publicitarias. Las grandes marcas argumentan que el precio de las prendas se encarecería notablemente si mejoran las condiciones de las trabajadoras. Con este sutil comentario acallan a una gran proporción de los consumidores. Pero se ha demostrado que este argumento es falso.

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SETEM es una federación de diez ONG de solidaridad que tiene como finalidad sensibilizar sobre las desigualdades Norte-Sur. Además es la coordinadora de la Campaña Ropa Limpia en España.

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3.1 Datos de consumo de ropa. En 2012, en todo el mundo consumieron prendas de vestir por valor de 934.131 millones de euros, un 17,2% más respecto a 2007, según un estudio elaborado por EAE Business School. Europa consumió un tercio más o menos de ese total. Por países, Estados Unidos encabeza la lista de consumidores de ropa con 261.940 millones de euros en 2012. España se encuentra el puesto número 12 con un gasto de 16.177 millones de euros. Es uno de los tres países entre los 27 primeros consumidores que han reducido su consumo en el periodo de 2007 a 2012, concretamente en un 20,4%20. El estudio El sector textil y el gasto en prendas de vestir en España 2013 elaborado por EAE Business School, estima que el gasto medio por habitante en España en prendas de vestir es de 356 euros en 2012. Una cifra que ha descendido en los últimos cinco años un 22%. Bastantes países duplican incluso triplican ese gasto. Es el caso de Alemania (694 euros), Estados Unidos (815 euros), Noruega (925 euros), Holanda (765 euros), Italia (787 euros) o Bélgica (821 euros). Según este estudio, se prevé que el gasto incrementará por habitante en la mayoría de los países. Cada uno en proporciones distintas pero destaca que Brasil lo hará un 55% o Noruega alcanzará la barrera de los 1.000 euros. Estados Unidos, Suecia y Bélgica estarían muy cerca de esa cifra. En el caso de España aumentará un 16,4% y llegará hasta los 439 euros. Si nos centramos en la situación de España, el estudio estima que en 2012 la Comunidad Autónoma con más gasto en prendas de vestir, con un 19% sobre el total de España fue Andalucía con 3.951 millones de euros. Le sigue Cataluña con 3.422 millones de euros (16,5%) y Madrid con 3.053 millones de euros (14,7%). Y la que menos gastó fue Ceuta y Melilla, y La Rioja con un 0,4 y un 0,6% respectivamente. Sin embargo, si atendemos al gasto por habitante, Navarra encabeza el promedio en gasto en prendas de vestir con 557 euros en 2012. Le sigue Asturias, País Vasco, Galicia y Cantabria con 532, 514, 498 y 497 euros respectivamente. Y los que menos gastan por habitante son los de Islas Baleares, 20

EAE Business School, El sector textil y el gasto en prendas de vestir en España 2013. Agosto de 2012. http://mba.americaeconomia.com/sites/mba.americaeconomia.com/files/eae_business_school._el_sector_t extil_y_el_gasto_en_prendas_de_vestir_2013.pdf

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Islas Canarias, Castilla y León, Extremadura y Murcia con 312, 336, 407, 407 y 408 euros respectivamente. Los estudios elaborados por EAE Business School revelan que las previsiones para 2017 el gasto superará en muchos casos los 600 por habitante en España. Mientras en el periodo 2007-2012 los indicadores por comunidad autónoma y por habitante la variación ha sido en negativa, las previsiones elaboradas por este organismo para el periodo 2012-2017 indican que como mínimo el gasto incrementará un 15%.

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4. Los Derechos Económicos, Sociales y Culturales En los capítulos siguientes se muestra como se vulneran los derechos fundamentales de miles de personas. En ese sentido, la dignidad humana es el último peldaño de los derechos vulnerados. Y para llegar hasta allí, esas personas han sufrido la vulneración de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Estos son los relacionados con el lugar de trabajo, la seguridad social, la vida en familia, la participación la vida cultural, así como el acceso a la vivienda, alimentación, salud y educación. En este amalgama de derechos está el de los trabajadores y trabajadoras. Éstos incluyen la prohibición del trabajo forzoso, derecho a escoger libremente un trabajo, un salario equitativo, así como la limitación de las horas de trabajo. Además abarca a la seguridad y la higiene y la libertad a afiliarse y fundar sindicatos al igual que a participar y organizar huelgas. Otro derecho importante es el relacionado con el de un nivel de vida adecuado. Éste incluye el derecho a la alimentación, la protección contra el hambre, una vivienda adecuada y acceso a la ropa. Más adelante se muestran con ejemplos que estos derechos no se garantizan ya que los salarios no lo permiten. Estos derechos económicos, sociales y culturales se pueden encontrar en diferentes instrumentos internacionales. De forma genérica en la Declaración Universal de Derechos Humanos (1948), pero además, a lo largo de estos 60 años se han aprobado otros tratados de las Naciones Unidas sobre derechos humanos. Entre ellos, la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación Racial (1965), Pacto Internacional de Derechos, Económicos, Sociales y Culturales (1966), Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (1979), Convención sobre los Derechos del Niño (1989), Convención Internacional sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus familiares (1990) y Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad (2006). Por tanto, con la vulneración de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales se alcanzan vulneraciones tales como el derecho a la dignidad humana

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o el derecho a no ser sometido a torturas, ni a penas o trato crueles, inhumanos o degradantes. Porque para vulnerar este último derecho no hace acudir a un centro de tortura. Sino que ese mismo derecho se puede vulnerar con políticas del Estado o actitudes empresariales (como las condiciones, el salario o las horas laborales) donde las personas sufren ese trato degradante e inhumano. Alejandro Teitelbaum, en su obra La armadura del capitalismo ejemplifica este argumento: “asimilando la violación de los derecho económicos, sociales y culturales a una violación, además de a la norma específica correspondiente, a los derechos humanos fundamentales. Por ejemplo, la falta de alojamiento es una violación del derecho a la vida privada, además de ser una violación de otros derechos fundamentales y no adoptar medidas contra la extrema pobreza, o adoptar medidas que la generan, constituye un tratamiento inhumano o degradante, equivalente a la tortura; la privación de acceso a una alimentación adecuada o a los medicamentos esenciales comporta una violación de los derechos a la salud y a la vida”21. En el mismo sentido añade que “la violación de ciertos derechos económicos, sociales y culturales puede significar la violación del derecho fundamental e inalienable a la dignificad inherente a la persona humana, del derecho a la vida o la violación del derecho a no sufrir tratamiento crueles, inhumanos o degradantes, entre otros”22. El Pacto de Derechos económicos, sociales y culturales establece que “los Estados han de adoptar medidas hasta el máximo de los recursos de que dispongan para lograr progresivamente la plena efectiva de los derechos económicos, sociales y culturales”23. La implantación de algunos de estos derechos requiere una inversión de recursos bastante importante por parte de los Estados. En este caso pueden implementar las obligaciones con cierta progresión. Pero hay una serie de derechos que no están sujetos al logro progresivo de la efectividad, ya que no son

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Teitelbaum. A, La armadura del capitalismo, 2010, p. 317. Teitelbaum. A, La armadura del capitalismo, 2010, p. 172. 23 Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Preguntas frecuentes sobre los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, 2009, p. 14. 22

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necesarias inversiones importantes. Por tanto han de ser inmediatos, como por ejemplo el derecho a fundar sindicatos, afiliarse a ellos y acudir a la huelga. También la obligación de proteger a los niños y adolescentes contra la explotación económica y social, y además la remuneración igual sin distinciones de ninguna especie. Por tanto, los Estados tienen la responsabilidad primordial de respetar, proteger y realizar los derechos económicos, sociales y culturales. Además, la Declaración Universal de Derechos Humanos establece en el artículo 22 que “toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social, y a obtener, mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional, habida cuenta de la organización y los recursos de cada Estado, la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad”24. El siguiente mapa muestra las ratificaciones por países de este convenio internacional en enero de 2013.

Fuente: Oficina de Alto Comisionado para los Derechos Humanos

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Declaración Universal de Derechos Humanos, artículo 22, 1948.

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5. La situación de las trabajadoras Son muchas las regiones del mundo donde miles de personas sufren la vulneración de sus derechos fundamentales. La mayoría para servirnos a nosotros. Muchos de los productos que elaboran van destinados a las despensas, armarios o manos de los países desarrollados y opulentos. No sólo consumimos dichos productos, sino que con ellos fomentamos la desigualdad social, económica y de oportunidades. La Organización Internacional del Trabajo especifica en el preámbulo de su constitución lo importante que son unas condiciones laborales dignas y justas: “considerando que la paz universal y permanente sólo puede basarse en la justicia social; considerando que existen condiciones de trabajo que entrañan tal grado de injusticia, miseria y privaciones para gran número de seres humanos, que el descontento causado constituye una amenaza para la paz y armonía universales; y considerando que es urgente mejorar dichas condiciones, por ejemplo, en lo concerniente a reglamentación de las horas de trabajo, fijación de la duración máxima de la jornada y de la semana de trabajo, contratación de la mano de obra, lucha contra el desempleo, garantía de un salario vital adecuado, protección del trabajador contra las enfermedades, sean o no profesionales, y contra los accidentes del trabajo, protección de los niños, de los adolescentes y de las mujeres, pensiones de vejez y de invalidez, protección de los intereses de los trabajadores ocupados en el extranjero, reconocimiento del principio de salario igual por un trabajo de igual valor y del principio de libertad sindical, organización de la enseñanza profesional y técnica y otras medidas análogas”. Países como India, Sri Lanka, Bangladesh y Tailandia se han convertido en las tejedoras esclavizadas proveedoras de las prendas adquiridas en los países del norte. “Los trabajadores asiáticos no sólo constituyen la mayor parte de los trabajadores de la confección de todo el mundo, sino que sus sueldos son los más bajos de toda la mano de obra en la industria mundial”, según se recoge en el

21


documento Tejiendo salarios dignos en el mundo y elaborado por la campaña Ropa Limpia25. Es necesario conocer los eslabones principales de la cadena de producción y distribución (ver Figura 1). Se pueden distinguir cuatro niveles. En la cúspide se encuentra el “comprador a escala mundial”26. A continuación se subdivide en distintos países asiáticos que dominan el mercado de la confección (India, Indonesia, Sri Lanka, China y Tailandia). En el siguiente eslabón aparecen los grandes fabricantes (Fila 1), que tienen una relación de suministro directo con las principales marcas y grandes distribuidoras. Tejiendo salarios dignos en el mundo apunta que con frecuencia son empresas internacionales y suelen emplear directamente a miles de trabajadores en distintos países. Son protagonistas también en la distribución del trabajo a unidades de producción más pequeñas; como contratistas (Fila 2) y fábricas de subcontratación poco conocidas (Fila 3). Éstas últimas a su vez subcontratan a trabajadores a domicilio (Fila 4). La ventaja para ellas es que de esta forma son difíciles de seguirles el rastro y encontrarles. Las fábricas de la Fila 1, encargadas del diseño, fabricación y entrega a los puntos de venta son más vulnerables a la presión de sus compradores en lo referente a condiciones laborales (más adelante explicaremos como se ejerce esa presión por parte de las multinacionales). Estas fábricas, según Tejiendo salarios dignos en el mundo son las que suministran a marcas internacionales como Nike, Gap o H&M y grandes distribuidores como WalMart, Tesco o Carrefour.

25

Campaña Ropa Limpia en Europa es una coalición de ONG, sindicatos y organizaciones de personas consumidoras que trabajan de forma autónoma a nivel nacional y conjuntamente a nivel europeo. Luchan por las condiciones laborales de las trabajadoras del sector textil. Está respaldada por los mismos organismos ya citados pero en los países donde se confeccionan las prendas (Asia, África, Europa del este y América central). La CRL también colabora con campañas similares en los EEUU, Canadá y Australia. 26 Campaña Ropa Limpia. Tejiendo salarios dignos en el mundo. La propuesta de Salario Digno en Asia 2009, 2010, p. 40.

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Figura 1

Comprador a escala mundial

India

Indonesia

Fila 1

Fila 1

Sri Lanka

Fila 1

Fila 1

China

Fila 1

Fila 1

Tailandia

Fila 1

Filas 2, 3 y 4 pequeñas fábricas y trabajadores y trabajadoras a domicilio Fuente: Tejiendo salarios dignos en el mundo.

5.1. Datos macroeconómicos de los países analizados Los datos macroeconómicos de los países que en los capítulos siguientes analizaremos revelan la importancia para sus economías del sector textil. En Bangladesh, según la Oficina Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, en la actualidad las exportaciones no tienen ningún número de restricciones. La información que ofrece este organismo añade que “lo más significativo es la exención total de aranceles de aduana a los productos originarios de Bangladesh para toda la Unión Europea”27. La industria de este país supone el 28,5% del producto interior bruto y sus principales clientes en cuanto al comercio exterior son Estados Unidos (19,7%), Alemania (16,1%), Reino Unido (9,5%) y Francia (7,2%). En cuanto a España, su comercio con Bangladesh está relacionado en su inmensa totalidad con el sector de la confección textil, ya que supuso un 95% de

27

Oficina Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, Bangladesh, junio 2013. http://www.exteriores.gob.es/Documents/FichasPais/BANGLADESH_FICHA%20PAIS.pdf

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las importaciones españolas en 2012. Concretamente, los datos que maneja la Oficina Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación cifran en más de mil millones de euros (1.010.635.000,97 euros) en 2012 la exportación de España. Esta cifra casi se ha duplicado en tres años, de 2009 (590.614.000 euros) a 2012. De esos más de mil millones de euros importados de productos, 971 millones corresponden a las industrias textiles. Relaciones comerciales entre España y Bangladesh (en miles de euros)

2009

2010

Total

Textil

Total

Textil

Importaciones

590.614,84

----------------

702.890,57

670.447,88

Exportaciones

49.298,96

----------------

64.129,67

2.358,86

2011 Total Importaciones 969.900,84 Exportaciones

69.926,71

2012 Textil

919.636,39 6.098,08

Total 1.010.635,97 67.079,65

Textil 971.238,31 14.034,07

Fuente: Oficina Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación Elaboración propia.

En Sri Lanka, los principales clientes son Estados Unidos (20,19%), Reino Unido (12,87%), Italia (5,51%), Alemania (5,29%) e India (4,54%). Los últimos datos que ofrece la Oficina Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación de España apuntan que en 2010 el sector textil de Sri Lanka se situaba a la cabeza de las exportaciones. Con 3.087 millones de dólares se

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consolida como principal sector, ya que el segundo, el té, suponía 882 millones de dólares28. Sin embargo, en India, el sector textil no se encontraba entres los cuatro primeros productos exportados en 2011. Sin embargo, en la relación comercial con España es distinta. En ese año el 11,20% de los productos exportados eran prendas y complementos de vestir por un importe de 315 millones de euros29. En Tailandia, en 2012, los datos lo cifran en un 3,2% sobre el total, lo que suponía un importe de 7.334 millones de dólares. Le superan sectores como el de productos alimenticios, maquinaria, componentes electrónicos o componentes de la automoción entre otros30.

5.2. Salarios El ser humano necesita unos estándares mínimos para poder sobrevivir. Y esos estándares mínimos pasan por establecer un salario digno, para que todas las personas puedan disfrutar sin ningún tipo de excepción del artículo 25 de la Declaración Universal de Derechos Humanos: “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios”. Personas que trabajan en las industrias textiles que abastecen a grandes marcas y distribuidoras internacionales están sometidas a un salario que no les permite una vida digna ni al resto de su familia. Jornadas laborales infernales, apenas sin días de descanso y sin la debida remuneración de las horas extras. Hay un uso extendido de los contratos temporales así como numerosos casos de acoso verbal, físico y sexual.

28

Oficina Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, Sri Lanka, junio 2013. http://www.exteriores.gob.es/Documents/FichasPais/SRILANKA_FICHA%20PAIS.pdf 29 Oficina Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, India, junio 2013. http://www.exteriores.gob.es/Documents/FichasPais/INDIA_FICHA%20PAIS.pdf 30 Oficina Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, Tailandia, junio 2013. http://www.exteriores.gob.es/Documents/FichasPais/TAILANDIA_FICHA%20PAIS.pdf

25


Un salario digno es aquel “que permite a los trabajadores y trabajadoras y a sus familias dependientes cubrir las necesidades alimentarias, el acceso a agua limpia, una vivienda, ropa, educación, servicios sanitarios y transporte, dejando un pequeño margen de efectivo para cubrir contingencias ocasionales o ahorrar”31. Tal como recoge Pasen por caja (documento elaborado por Campaña Ropa Limpia y coordinado por SETEM32) “la cuantía de los salarios ha sido fuente de controversia desde que las empresas transnacionales empezaron a formular sus códigos de conducta. El código de la Ethical Trading Initiative (iniciativa de la que son miembros las grandes superficies Tesco y Asda) establece: «Los salarios pagados por una jornada laboral estándar deben alcanzar los mínimos establecidos por la legislación vigente o por los acuerdos de la negociación colectiva, en el caso que estos últimos sean superiores al mínimo legal. Los salarios deben alcanzar para cubrir las necesidades básicas con margen para disponer de una parte de los ingresos para uso discrecional»”33. Tradicionalmente la industria de la confección ha sido un sector de salarios bajos. Pero los límites han alcanzado la desnutrición familiar, interminables jornadas de trabajo, deudas impagables y escasa calidad de vida. “Casi todos los países tienen establecidos salarios mínimos legales pero, con el fin de atraer la inversión extranjera, los gobierno fijan los salarios mínimos muy por debajo de los niveles de subsistencia. En consecuencia, en algunos países, los salarios

mínimos

no

alcanzan

los

umbrales

de

pobreza

absoluta

internacionalmente aceptados”34. Los salarios tan pequeños (más adelante especificaremos salarios concretos en diferentes países) van acompañados de jornadas interminables, alargándose hasta las 12 o 14 horas. En el documento Moda: industria y derechos sociales se asegura que en “2009, una investigación realizada en doce fábricas textiles en Bangladesh que producen para marcas holandesas afirmaba que el 76,4% de las personas trabajadoras declaraban que los objetivos de producción eran imposibles dentro del horarios habituales. 31

Campaña Ropa Limpia. Pasen por caja, p. SETEM es una federación de diez ONG de solidaridad que tiene como finalidad sensibilizar sobre las desigualdades Norte-Sur. Además es la coordinadora de la Campaña Ropa Limpia en España. 33 Campaña Ropa Limpia, Pasen por caja, p.13. 34 Campaña Ropa Limpia, Moda: industria y derechos sociales, p.16. 32

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Muchas trabajadoras, al no llegar al objetivo diario fijado por la empresa, se ven obligadas a seguir trabajando y acaban saliendo muy tarde de los centros de trabajo. La mayoría de las mujeres acaban la jornada entre las 8 y las 10 de la noche. Pero la contabilización de las horas extra sólo empieza una vez cumplidos los objetivos productivos”. Es decir, las empresas, presionadas por las grandes distribuidoras multinacionales determinan los objetivos a cumplir diariamente. Estos objetivos son imposibles completarlos por lo que exigen a trabajadores y trabajadoras que permanezcan en sus puestos de trabajo hasta que alcancen las cuotas asignadas. Si las horas extras fueran remuneradas correctamente y no superaran el límite establecido de 12 horas semanales, los salarios podrían incrementar hasta un 50%. Este mismo documento asegura que las “trabajadoras llevan años trabajando en habitaciones pequeñas, mal iluminadas, sin ventilación, respirando polvo y partículas en suspensión, y en posiciones corporales inadecuadas mantenidas durante muchas horas. También sufren fatiga visual, lesiones y enfermedades diversas. Además, las trabajadoras afectadas no suelen disfrutar de ningún seguro médico o subsidio por enfermedad”35. A todo ello hay que incluir la privación de continuar con la formación, dedicación a los hijos y disfrute de actividades sociales ya que se ven obligadas a aceptar este tipo de trabajos para sobrevivir. Las mujeres suponen en muchas ocasiones el 80% de la mano de obra36. Esto puede explicar el impacto a la baja de los salarios. Según Tejiendo salarios dignos en el mundo las mujeres reciben una distribución menor que los hombres. Se les discrimina de esta forma porque se les considera que su aportación es complementaria a la de su pareja, los cuales son considerados los que sustentan la familia. Muchas veces las mujeres son la única figura familiar que puede aportar un salario. Otras de las situaciones en las que se muestra discriminación es en el tipo de contratos. El número de mujeres con trabajos eventuales, estacionales y por

35 36

Campaña Ropa Limpia. Moda: industria y derechos sociales, p. 18. Campaña por un salario digno, Tejiendo salarios dignos en el mundo, 2009, p.20.

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tanto inseguros es mucho mayor que en los hombres. De esta forma consideran al sector femenino como flexible y que les puede servir al antojo para adaptarse a las circunstancias urgentes que requieran los empleadores. Por tanto, ante la sacudida de una crisis, las mujeres son las primeras en perder el trabajo. El Convenio sobre igualdad de remuneración37 determina en el artículo 2 que “todo Miembro deberá, empleando medios adaptados a los métodos vigentes de fijación de tasas de remuneración, promover y, en la medida en que sea compatible con dichos métodos, garantizar la aplicación a todos los trabajadores del principio de igualdad de remuneración entre la mano de obra masculina y la mano de obra femenina por un trabajo de igual valor”. Para conseguir esa igualdad, a los Estados se les permite que lo consigan mediante la legislación nacional, cualquier sistema para la fijación de la remuneración, establecido o reconocido por la legislación, contratos colectivos celebrados entre empleadores y trabajadores o la acción conjunta de estos diversos medios. “Llevo siete años viviendo en una casa con diez chicas más. Debemos dormir en pequeñas habitaciones de madera sin ventilación. Utilizo el dinero de mi salario para pagar el alquiler de la habitación y la comida. Lo poco que me queda lo envío a casa para pagar los estudios de mi hermana”38. Este es el testimonio de una trabajadora de una fábrica en Sri Lanka proveedora de las mayoras distribuidoras mundiales que publica Moda: industria y derechos sociales. La Campaña Ropa Limpia elaboró en 2008 una investigación. Entrevistaron a 440 trabajadores y trabajadoras de 30 fábricas proveedoras de Lidl, Aldi, Tesco, Wal-Mart y Carrefour39. Estas empresas son líderes en el mercado alimentario y “tienen una posición privilegiada en el de la confección y productos textiles”. Hay algunas más. Las grandes superficies vendieron en 2005 37

Convenio Sobre Igualdad de Remuneración. Organización Internacional del Trabajo. http://www.ilo.org/dyn/normlex/es/f?p=NORMLEXPUB:12100:0::NO:12100:P12100_INSTRUMENT_I D:312245:NO 38 Campaña Ropa Limpia. Moda: industria y derechos sociales, p. 69. 39 Según los datos que plasmados en Pasen por caja (elaborado por Campaña Ropa Limpia) Wal-Mart (empresa estadounidense de distribución y de venta al detalle) es la mayor cadena a nivel mundial. Reciben cada semana 175 millones de clientes y en 2007 facturaron 253.000 millones de euros. Carrefour es su competidor europeo. Recibe al día 25 millones de clientes en los 9.994 establecimientos repartidos por 33 países. A Tesco (empresa británica) entran 30 millones de clientes a la semana.

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54.000 millones de euros en ropa y calzado. Esto significa alrededor de un 6% del total de las ventas de todo el mundo40.

Bangladesh La precarización laboral en numerosas fábricas de este país alcanza límites infrahumanos. Este calificativo está basado en la vulneración de numerosos derechos fundamentales que van a desembocar en una vida indigna para cualquier ser humano. Según la Organización Internacional del Trabajo, en Bangladesh hay 5.22441 personas empleadas en Industrias Manufactureras42. Tal y como publicó en julio de 2013 la agencia de noticias EuropaPress, “las concesiones fiscales ofrecidas por los países occidentales y los bajos salarios han ayudado a convertir el sector textil en el mayor generador de empleo del país, con una exportación de 21.000 millones de dólares”. Añade que de esas exportaciones, el 60% van destino a Europa.43 Las últimas modificaciones apuntan a una mejora de las leyes laborales. Según apunta el medio digital eldiario.es en julio se aprobó una enmienda en la que obligarán a los empresarios a mejorar las condiciones laborales del personal laboral, tras la muerte de miles de personas en abril a causa del derrumbe de una fábrica textil. Otro aspecto que recoge dicha enmienda es en materia de sindicalismo. Con ella los trabajadores y trabajadoras podrán crear un sindicato sin la necesidad de la aprobación de sus superiores. A partir de ese momento podrán hacerlo presentando a la dirección de la fábrica una petición formal. Otra de las exigencias del acuerdo es la obligación de crear un fondo por parte de las empresas importadoras y las compañías orientadas a la exportación o 40

Campaña Ropa Limpia. Pasen por caja, p.3. Departamento de estadísticas de la Organización Internacional del Trabajo. http://laborsta.ilo.org/STP/guest 42 En el caso de Bangladesh la Organización Internacional del Trabajo no le constan datos concretos de la industria textil. Por tanto de la cifra dada no se puede desprender el dato concreto ya que engloba a los productos alimenticios, tabaco, maquinaria, instrumentos médicos, hasta un total de 22 subcategorías. 43 EuropaPres, 15/7/2013, http://www.europapress.es/epsocial/noticia-aprobada-nueva-ley-laboralmejora-derechos-laborales-tragedia-rana-plaza-bangladesh-20130715151356.html 41

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de capital extranjero para dedicarlo a mejorar las condiciones de trabajadoras y trabajadores. Esa aportación ha de ser del 5% de los beneficios anuales de las empresas.44 Estas modificaciones también recogen especificaciones en materia de indemnizaciones. En caso de que un trabajador o trabajadora falleciese después de dos años en la misma empresa, la familia deberá recibir lo correspondiente a un mes de salario. Y si el fallecimiento se produjese en un accidente laboral el importe correspondería al de 45 días trabajados. Cabe recordar, que el 24 de abril de 2013 murieron 1.127 personas cuando un edificio que albergaba una zona comercial

y fábricas textiles se derrumbó.45 En capítulos siguientes

profundizaremos en las víctimas mortales provocadas por las condiciones en los puestos de trabajo. En cuanto a los despidos, la enmienda recoge que cualquier trabajador o trabajadora expulsada recibirá una compensación equivalente a 15 días de salario por año trabajado. Pero concreta que si el despido es “mal comportamiento” no recibirá ninguna compensación. Y qué es mal comportamiento. ¿Exigir mejoras en las condiciones laborales? ¿Intentar formar un sindicato? Con esta enmienda se pueden legalizar o enmascarar la vulneración del derecho de huelga o de formar un sindicato. Como veremos en capítulos siguientes, las vulneraciones de estos derechos fundamentales son una práctica bastante habitual. Tal y como recoge eldiario.es (en el mismo artículo que la referencia 44) todas estas enmiendas vienen promovidas por un acuerdo entre la Unión Europea y Bangladesh donde se pretende mejorar las condiciones de la industria textil a cambio de asistencia europea. El incumplimiento del acuerdo por parte del país asiático supondría suspender los beneficios comerciales que disfruta Bangladesh, ya que el 90% de sus productos textiles entran en Europa sin cuotas ni aranceles. En cuanto a los ingresos este sector se conforma como la mayor fuente. La misma investigación estima esos ingresos en 6,8 billones de euros en 2008.

44

eldiario.es. 15/7/2013. http://www.eldiario.es/economia/Bangladesh-enmienda-laboral-estatustrabajador_0_153984972.html 45 EuropaPres. 10/5/2013. http://www.eldiario.es/economia/Bangladesh-enmienda-laboral-estatustrabajador_0_153984972.html

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Estos son algunos de los avances en materia de legislación laboral en este país. Pero sería innecesario si se respetaran y llevaran a la práctica los distintos convenios internacionales firmados y ratificados. En junio de 1972 Bangladesh ratificó todos los convenios firmados por el país en materia laboral excepto tres que lo hicieron en 1979, 1998 y 2001.46 En total ha ratificado 33 convenios. Hay otros muchos que no ha ratificado. En la categoría de fundamentales lo ha hecho con todos menos con uno. En el nivel de gobernanza (prioritario) dos sobre cuatro y en la categoría de Convenios Técnicos 24 de 177. Organizaciones bengalíes estimaron en 2006 que un salario mensual por trabajadora como mínimo debía alcanzar 4.800 taka (48 euros), pero recibían entre 2.500 y 3.000 taka (25-30 euros) incluyendo la remuneración por un gran número de horas extra (en el apartado “Recalculando los salarios” se muestra cuál debería ser la remuneración para alcanzar la dignidad). No obstante, son sueldos ligeramente superior ya que el mínimo legal es de 1.662 taka (16,60 euros). La situación se agrava cuando además trabajan en muchas ocasiones más de 12 horas y las horas extra no son remuneradas o no se hacen como tales. Diferentes organizaciones concluyeron que de las diez fábricas estudiadas ninguna desarrollaba una jornada laboral inferior a 60 horas semanales, más de la mitad se excedía y cuatro superaban las 80 horas cada semana. Hay mecanismos internacionales para regular y proteger las horas de trabajo. El Convenio sobre las horas de trabajo (industria)47 recoge que “en todas las empresas industriales públicas o privadas, o en sus dependencias, cualquiera que sea su naturaleza, con excepción de aquellas en que sólo estén empleados los miembros de una misma familia, la duración del trabajo del personal no podrá exceder de ocho horas por día y de cuarenta y ocho por semana” (artículo 2).

46

Ratificaciones de Bangladesh. Organización Internacional del Trabajo. http://www.ilo.org/dyn/normlex/es/f?p=1000:11200:0::NO:11200:P11200_COUNTRY_ID:103500 47 Convenio sobre las hora de trabajo (industria), noviembre 1919. Organización Internacional del Trabajo. http://www.ilo.org/dyn/normlex/es/f?p=NORMLEXPUB:12100:0::NO:12100:P12100_INSTRUMENT_I D:312146:NO

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Hay otros datos que aseguran, en base a la investigación llevada a cabo en once fábricas, que el salario base mensual era entre 1.350 taka (13,5 euros) y 2.400 taka (24 euros). Estas cifras se encontraron en varias fábricas proveedoras de Aldi48. Incluyendo las horas extra, según la investigación llevada a cabo por Campaña Ropa Limpia, el salario que llega a casa podría oscilar entre los 2.061 taka (21 euros) y los 3.447 taka (34 euros). Esta última cifra, según la organización, podría alcanzar para cubrir las necesidades básicas de una persona pero imposible para una familia. Campaña Ropa Limpia llevó a cabo una investigación en la que entrevistaron a 25 trabajadoras de industrias proveedoras de Tesco, Carrefour y Wal-Mart. El sueldo medio era de 2.500 taka (25 euros) por 70 horas semanales. Todas llevaban en la industria de la confección tres o más años y la edad de las entrevistadas era de 17 a 35 años. Por tanto, algunas estaban trabajando allí desde los catorce años49. Se pueden vulnerar los derechos de niños y niñas si no se cumple lo articulado en el Convenio sobre la edad mínima50. En él, se considera que “todo Miembro para el cual esté en vigor el presente Convenio se compromete a seguir una política nacional que asegure la abolición efectiva del trabajo de los niños y eleve progresivamente la edad mínima de admisión al empleo o al trabajo a un nivel que haga posible el más completo desarrollo físico y mental de los menores”. Y concreta que “la edad mínima fijada […] no deberá ser inferior a la edad en que cesa la obligación escolar, o en todo caso, a quince años”. Pero si el trabajador reúne unas condiciones que puedan resultar peligrosas para la salud, la seguridad o la moralidad de los menores, la edad mínima no podrá ser inferior a 18 años. El problema es que la legislación y la autoridad competente son las encargadas de clasificar este tipo de trabajos con la negociación de las organizaciones de empleadores y trabajadores. En el caso de que las condiciones de las menores sean igual que las que estamos relatando, estaría dándose otro ejemplo de vulneración. Las menores 48

Campaña Ropa Limpia, Pasen por caja, p. 14. Campaña Ropa Limpia, Pasen por caja, p. 16. 50 Convenio sobre la edad mínima, junio 1973. Organización Internacional del Trabajo. http://www.ilo.org/dyn/normlex/es/f?p=NORMLEXPUB:55:0:::55:P55_TYPE,P55_LANG,P55_DOCU MENT,P55_NODE:REV,es,C138,/Document 49

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estarían desarrollando actividades laborales consideradas como abusivas y explotadoras. Por tanto, no se ajustaría al Convenio sobre las peores formas de trabajo infantil51. El artículo 7 establece que “todo Miembro deberá adoptar, teniendo en cuenta la importancia de la educación para la eliminación del trabajo infantil, medidas efectivas y en un plazo determinado con el fin de impedir la ocupación de niños en las peores formas de trabajo infantil, prestar la asistencia directa necesaria y adecuada para librar a los niños de las peores formas de trabajo infantil y asegurar su rehabilitación e inserción social, asegurar a todos los niños que hayan sido librados de las peores formas de trabajo infantil el acceso a la enseñanza básica gratuita y, cuando sea posible y adecuado, a la formación profesional, identificar a los niños que están particularmente expuestos a riesgos y entrar en contacto directo con ellos y tener en cuenta la situación particular de las niñas”. Es importante prestar atención a éstas últimas, ya que es muy común que las obliguen a dejar el colegio para ir a trabajar.

India “En 2007 organizaciones de Bangalore (India) estimaron que la cantidad necesaria para cubrir las necesidades básicas de una familia de tamaño medio (4,4 miembros) era de 4.365 rupias (80 euros) mensuales. Sin embargo, la inmensa mayoría de las trabajadoras y los trabajadores de la zona reciben unas 2.418 rupias (42 euros)” por trabajar 26 días al mes. Para regular e intentar evitar estas condiciones, en 1921 la Organización Internacional del Trabajo aprobó el Convenio sobre el descanso semanal para la industria52. El artículo 2 contempla que “todo el personal empleado en cualquier empresa industrial, pública o privada, o en sus dependencias, deberá disfrutar, en el curso de cada período de siete días, de un descanso que comprenda como mínimo veinticuatro horas consecutivas”. 51

Convenio sobre las peores formas de trabajo infantil, junio 1999, Organización Internacional del Trabajo. http://www.ilo.org/dyn/normlex/es/f?p=1000:11210:0::NO:11210:P11210_COUNTRY_ID:103500 52 Convenio sobre el descanso semanal (Industria). Octubre 1921. Organización Internacional del Trabajo. http://www.ilo.org/dyn/normlex/es/f?p=NORMLEXPUB:12100:0::NO:12100:P12100_INSTRUMENT_ID:312159:NO

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Dentro de este país los salarios varían según las regiones. En Delhi, las trabajadoras y trabajadores no cualificados de la industria de la confección ganan 140 rupias al día (2,1 euros), en Bangalor 93 rupias (1,4 euros) y en Tirupur 83 rupias (1,25 euros). Las investigaciones llevadas a cabo por Campaña Ropa Limpia muestran los salarios en función del puesto que ocupan las trabajadoras. En la cadena de producción el salario por una jornada “oficial” de nueve horas en Bangalore oscilaba entre 115 y 125 rupias (1,73 y 1,88 euros). Dependiendo de la categoría de las empleadas, la remuneración era de entre 105 y 135 rupias (1,58 y 2,03 euros). Las peor pagadas por un día de trabajo son las ayudantes, ya que en muchos casos no alcanzan las 95 rupias (1,43 euros). Pasen por caja53 recoge la experiencia de una trabajadora de Tiripur que aseguraba que “debemos trabajar de las 9 de la mañana hasta la una de la madrugada, y no podemos elegir entre un turno de día o de noche”. “Este ritmo puede durar hasta 30 días seguidos”, concluye (en este caso también se estaría vulnerando artículos del Convenio sobre el descanso semanal). Esta trabajadora asegura que en la época de mayor trabajo (noviembre y diciembre) las horas extra son obligadas y anunciadas en el último instante. Desde el punto de vista mensual, de las 15 fábricas investigadas por Campaña Ropa Limpia se extrae que una empleada en estas factorías gana entre 3.000 rupias (45 euros) y 3.500 rupias al mes (52,5 euros). La variación depende de la cualificación profesional y el lugar del país. Estos datos resaltan aún más si se compara con el coste mensual de productos y bienes básicos. Una habitación en Bangalore cuesta 1.000 rupias al mes (15 euros) y la alimentación para una familia de cuatro miembros costaría entorno a las 3.000 rupias (45 euros).54 Según el Departamento de Estadística de la Organización Internacional del Trabajo el costo de la mano de obra en las industrias de fabricación de prendas de vestir es de 191,61 rupias por hora (2,26 euros). Los últimos datos recabados y disponibles son los correspondientes a 2005. Estas cifras contrastan con los 53

Pasen por caja es una publicación elaborada por Campaña Ropa Limpia y coordinado por SETEM en que se recogen testimonios y explica con vulneran los derechos de trabajadoras de la confección textil. 54 Campaña Ropa Limpia, Pasen por caja, p. 16.

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ingresos netos en 2005-2006 en divisas en la producción de prendas de ropa, que fue de 6,2 billones de euros.

Tailandia En Tailandia, tal y como recoge el informe de Campaña Ropa Limpia Pasen por Caja, la industria textil y de prendas de vestir representa una sexta parte del PIB. Más de un millón de personas trabajando en 4.500 empresas, lo que significa la quinta parte del total del empleo en el sector secundario. En cuanto a las exportaciones los datos de 2007 apuntaron a 3,5 billones de euros, lo que supone para el país ser la segunda mayor industria de exportación a nivel mundial. A pesar de estos datos, la remuneración a las trabajadoras y trabajadores no alcanzan los estándares mínimos. En 2006 el salario necesario para vivir debía ser de 8.000 baht (160 euros) al mes. Sin embargo, en zonas de procesamiento para la exportación, el salario se sitúa en 4.500 baht (90 euros) mensuales. “La organización Thai Labour Campaign calcula que hace falta el 77% de este importe sólo para garantizar tres comidas diarias a una persona”55. Relevante también son los datos del costo de la mano de obra. En las fábricas que elaboran prendas de vestir, el coste en el 2000 (son los últimos datos que ofrece el Departamento de Estadística de la Organización Internacional del Trabajo) era de 7.238,29 Baht al mes (162 euros al mes). Es decir 5,4 al día, y portanto 0,6 euros a la hora (suponiendo que trabajan 9 horas)56.

Sri Lanka En Sri Lanka, la confección de ropa tiene mucha presencia en la economía del país ya que supone el 43% de las exportaciones (2,5 billones de euros) y el 39% de su producción industrial57.

55

Campaña Ropa Limpia, Pasen por caja, p. 14. Organización Internacional del Trabajo. Costo de la mano de obra – 6ª Costo de la mano de obra en las industrias manufactureras, Departamento de Estadística de la Organización Internacional del Trabajo. http://laborsta.ilo.org/STP/guest 57 Campaña Ropa Limpia, Pasen por caja, p. 15. 56

35


En este país, aquellas personas con cualificación deberían recibir 40 euros mensuales, es decir 6.750 rupias, “según recoge las leyes de dicho país”. “La organización Alarm (Sri Lank’s Apparel Industry Labour Rights Movement) estima que las personas que trabajan en las zonas francas necesitan al menos el doble de esta cantidad para alimentar a sus familias”58. La investigación elaborada por esta organización y Campaña Ropa Limpia asegura que las trabajadoras y trabajadores ganan menos de 10.000 rupias (60 euros) mensuales aún habiendo realizado un gran número de horas extras. Es una muestra más de que la legalidad en muchas ocasiones no se ajusta a la igualdad ni la dignidad. Si de antemano es un drama que la legalidad no se ajusta con la realidad, mucho peor es si ni siquiera se alcanza esa legalidad. Una encuesta realizada por Bangladesh’s Centre for Policy Dialogue y que recoge Pasen por caja muestra esta realidad. Los datos dicen que en 2003 el 43,9% de trabajadores y trabajadoras cobraban un salario igual o superior al mínimo establecido por la ley del país. Un 62,1% de los participantes en la encuesta aseguraron que era habitual trabajar más de ocho horas diarias. Aquellos y aquellas que manifestaron que recibían una remuneración inferior por las horas extras respecto a las convencionales ascendía al 40% y un 11% manifestaron que las horas trabajadas fuera de las “oficiales” no recibían remuneración. Las fábricas estudiadas por estas organizaciones, las cuales producía para Tesco, Wal-Mart y Carrefour ofrecían un salario mensual inferior del mínimo legal: las trabajadoras con cualificación obtenían unas 6.000 rupias (36 euros) y las ayudantes no más de 5.600 rupias (33,5 euros). De los tres centros industriales analizados por Campaña Ropa Limpia, de la mayoría de las trabajadoras ninguna obtenía un salario mínimo que le permitiera conseguir los productos y bienes básicos estimados en 13.000 rupias mensuales (78 euros). Esta cifra queda muy lejos de lo que las trabajadoras llevaban a sus hogares; entre 5.600 y 10.000 rupias (36 y 60 euros)59.

58 59

Campaña Ropa Limpia, Pasen por caja, p. 14. Campaña Ropa Limpia, Pasen por caja, p. 16.

36


Es cierto que las grandes multinacionales se pueden lavar las manos acogiéndose a que respetan la legalidad. El estudio llevado a cabo por Campaña Ropa Limpia asegura que la mayoría de los trabajadores y trabajadoras de los 31 centros de trabajo investigados obtenían un salario igual o mayor que el establecido como mínimo legal. Muchas de las grandes empresas de distribución llevan a cabo unos códigos de conducta coherentes con la legislación, pero como ya se ha argumentado anteriormente no significa que protejan la dignidad de las personas. Ya que en ninguna de las fábricas investigadas pagaba a sus trabajadores y trabajadoras un salario acorde con las necesidades básicas. Por tanto, hay vulneraciones en cuanto al Convenio sobre Fijación de salarios mínimos de la Organización Internacional del Trabajo60. En él se establece que todos los miembros firmantes deben establecer un salario mínimo para el grupo de asalariados “cuyas condiciones de empleo hagan apropiada la aplicación del sistema”. El artículo 2 añade que “los salarios mínimos tendrán fuerza de ley, no podrán reducirse y la persona o personas que no los apliquen estarán sujetas a sanciones apropiadas de carácter penal o de otra naturaleza”. Por un lado el artículo 4 dice que “todo Miembro que ratifique el presente Convenio establecerá y mantendrá mecanismos adaptados a sus condiciones y necesidades nacionales, que hagan posible fijar y ajustar de tiempo en tiempo los salarios mínimos de los grupos de asalariados comprendidos en el sistema protegidos de conformidad con el artículo 1 del Convenio”. Y por otro lado, el artículo 3 enfatiza la necesidad de que ese salario debe determinarse “en la medida en que sea posible y apropiado, de acuerdo con la práctica y las condiciones nacionales” sujetos a una serie de factores: “(a) las necesidades de los trabajadores y de sus familias habida cuenta del nivel general de salarios en el país, del costo de vida, de las prestaciones de seguridad social y del nivel de vida relativo de otros grupos sociales; (b) los factores económicos, incluidos los requerimientos del desarrollo económico, los niveles de productividad y la conveniencia de alcanzar y mantener un alto nivel de empleo”.

60

El Convenio sobre la fijación de salarios mínimos entró en vigor en abril de 1972.

37


Tejiendo salarios dignos por el mundo61 recoge el testimonio en primera persona de una trabajadora que comenzó a trabajar tras terminar los estudios de Primaria. Para poder aportar cierta estabilidad desde el primer día trabaja haciendo turnos de noche para intentar ganar todo lo posible. Trabaja de 12 a 14 horas, domingos y festivos, y por ello considera que no obtiene una retribución que pueda satisfacer las necesidades básicas. Asegura que su salario base es de 7.900 rupias y haciendo todas las horas posibles puede alcanzar 12.000 rupias como máximo (49,5 y 74,66 euros respectivamente). Con su salario tiene que hacer frente al pago del alquiler 2.300 rupias (14,31euros), 2.000 rupias (12,44 euros) destina al pago de alimentos y entre 300 y 400 rupias para medicamentos (1,86 y 2,40 euros). En ropa suele gastar lo mismo. Asegura, que trabajar tan lejos de su familia sólo le permite visitarles dos veces al año, por lo que el tiempo libre lo pasa en su habitación sin dedicarle tiempo al ocio62. Hay diferencias entre dos tipos de talleres o fábricas. Depende de si estas fábricas están registradas o son talleres subcontratados que no están registrados y desempeñan su actividad sin ningún control. En las primeras suelen cobrar salarios que alcanzan los mínimos establecidos por la ley de sus países. Según datos de la investigación llevada a cabo por parte de socios de la Campaña Ropa Limpia, se estima que India tiene constituidas alrededor de 30.000 sociedades de manufactura de prendas y unas tres millones de personas trabajan en esas industrias.

61

Es el documento en el que Campaña Ropa Limpia refleja la propuesta de un salario mínimo digno en Asia. 62 Campaña por un salario digno en Asia, Tejiendo salarios dignos en el mundo, 2009, p. 15.

38


5.2.1. Recalculando los salarios Un salario mínimo sujeto a la legislación de cada país no es sinónimo de justo, real o digno, como hemos podido comprobar en el capítulo anterior. Prueba de ello es la situación en la que se encuentran miles de trabajadoras y trabajadores en las industrias textiles asiáticas. Sus empresas les pagan ese salario mínimo, pero ni les alcanza para subsistir de forma digna y además se ven obligadas a trabajar demasiadas horas. Pero hay otros casos en los que ni se les paga ese salario mínimo. Campaña Ropa Limpia forma parte de la Alianza por un salario digno en Asia63. Uno de los objetivos de esta propuesta es la de evitar la competición entre países para ganar la carrera de ofrecerse como proveedoras de las grandes distribuidoras estableciendo unas condiciones laborales muy bajas. Los principales gobiernos de estos países productores consideran que estableciendo un salario mínimo legal por debajo del imprescindible les abrirá más las puertas a las inversiones extranjeras y exportaciones. El salario digno en Asia supondrá la capacidad de cualquier trabajador o trabajadora de acceder al pago de alimentos diarios, el cuidado de la salud y la de los hijos o hijas, la vivienda, las prendas de vestir, la educación y el transporte. Disponer de todos estos bienes y servicios suponen unas condiciones de vida dignas. Para traducirlo al lenguaje monetario y aplicable a cada país, se expresa en Paridad de Poder Adquisitivo calculada en dólares norteamericanos (PPA$). La campaña por un Salario Digno, en su última reunión estimó que el PPA$ para 2009 era de 475. Su principal objetivo es conseguir que las marcas distribuidoras mundiales y los principales fabricantes firmen los acuerdos en los que se comprometan a incorporar la fórmula del salario digno en las negociaciones en materia de 63

Esta Alianza por un salario digno la conforman organizaciones laborales de India, Bangladesh, Camboya, Indonesia, Sri Lanka, Tailandia, China y Hong Kong. También forman parte ONG laborales, movimientos anti sweatshops (movimientos que combaten a lo que ellos denominan las fábricas de explotación “talleres del sudor”)

39


precios con sus proveedoras. Para ello es necesario la implicación de todas las partes a las que les concierne; patronos de la industria, organizaciones que representen a las trabajadoras, con la ayuda y mediación de los gobiernos, organizaciones intergubernamentales y movimientos sociales. Con ello, además, aseguran que adoptar estas medidas ayudará a conseguir otras metas igual de necesarias. Entre ellas están el reforzamiento de la organización sindical (y por tanto un camino para conseguir otros derechos, ya que el derecho a sindicalización es un fin y un medio). Se trata de un derecho fundamental que según la Organización Internacional del Trabajo en su Informe mundial sobre salarios mínimos “la contribución de los sindicatos a la reducción de la desigualdad salarial es una medida empírica aceptada”. Un salario digno también ayuda a combatir la pobreza y desarrollar una economía donde se establezcan unos estándares mínimos dignos. Volviendo a la cuestión de los salarios, el Convenio sobre la fijación del salario mínimo de la Organización Internacional del Trabajo (entró en vigor en abril de 1972), establece en el artículo 3 que “entre los elementos que deben tenerse en cuenta para determinar el nivel de los salarios mínimos deberían incluirse, en la medida en que sea posible y apropiado, de acuerdo con la práctica y las condiciones nacionales, las necesidades de los trabajadores y de sus familias habida cuenta del nivel general de salarios en el país, del costo de vida, de las prestaciones de seguridad social y del nivel de vida relativo de otros grupos sociales así como los factores económicos, incluidos los requerimientos del desarrollo económico, los niveles de productividad y la conveniencia de alcanzar y mantener un alto nivel de empleo”64. La propuesta de estas organizaciones ratifica que el salario mínimo vital y unas buenas condiciones laborales son los principales factores para disfrutar de una vida digna. “Un mayor salario para las trabajadoras de la confección ayudaría a redistribuir los beneficios de la producción global, estimularía la

64

Organización Internacional del Trabajo, Convenio sobre la fijación del salario mínimo, 1972. http://www.ilo.org/dyn/normlex/es/f?p=NORMLEXPUB:12100:0::NO::P12100_ILO_CODE:C131

40


demanda tanto local como global de prendas de vestir, y fomentaría procesos de producción sostenibles”65. Campaña Ropa Limpia, en su estudio Tejiendo salarios dignos en el mundo ha desarrollado y especificado cómo ha de ser un salario digno estándar. Uno de los principales problemas a los que se enfrentaron previamente fue el de determinar qué son los elementos y necesidades básicas. Qué alimentos entran en este sentido, o los servicios y productos que no son alimentos. La cesta de alimentos varía dependiendo de la comunidad, región o país. También el precio de los productos es diferente. Pero tienen un denominador común y es que, en vez de medir desde el principio en valor monetario, se hace en calorías. En cuanto a los alimentos, han determinado como estándares (en la región en la que se ha desarrollado todo este trabajo) el arroz, trigo, legumbres, carne, pescado, leche, verdura, fruta y agua. La Alianza por un salario digno en Asia ha determinado que 3.000 calorías diarias son el nivel básico necesario. Tomando como base esta cifra, cada comunidad pueden consumir sus productos habituales. Es decir, no se establecen los productos específicos y las cantidades necesarias para cada uno, sino las calorías mínimas que requiere el cuerpo humano. Esto es un valor nutricional, que por tanto, puede extenderse y aplicarse a cualquier país. A partir de ahí, se vincula al precio de esas calorías en cada país. Pero no sólo el salario digno ha de recoger el coste de la alimentación. Hay otros elementos imprescindibles no alimentarios. La vivienda, la salud, la ropa, cuidado de hijos, transporte, educación y transporte pueden ser los más destacables. Como en la alimentación, estos bienes y servicios varían de una comunidad o país a otro, ya que también están sujetos a factores externos. Esta parte quizá sea la más difícil de determinar porque hay mayor número de elemento externos y dependientes de hábitos y costumbres. Frente a todos estos factores a tener en cuenta, la Alianza por un salario digno en Asia estima que el denominador común ha de estar vinculado al gasto en alimentación. Es decir, el porcentaje destinado a alimentación ha de ser similar a los productos y servicios establecidos como necesarios que no son alimentarios. “En principio, la ratio 65

Campaña Ropa Limpia, Tejiendo salarios dignos en el mundo, 2009, p. 37.

41


entre el coste de alimentos y otras necesidades básicas es de 1:1”, afirma la organización. A este método se le conoce como “enfoque de la cesta de la compra extrapolable”. Para ofrecer cierto margen y flexibilidad para atender los distintos niveles de desarrollo en los diferentes países, la Alianza por un salario digno en Asia ha acordado aplicar una variable del 10% a esa proporción de 1:1. La Ley de Engel66 afirma que a medida que los ingresos aumentan, disminuye relativamente el gasto en alimentación. Esto no significa que se mantenga el gasto mientras crece el salario. Es decir, los consumidores aumentarán sus gastos, en proporción, menos que el aumento de los salarios. “Este fenómeno tiene lugar en países en los que la clase trabajadora gasta una mayor proporción de sus ingresos en comida, en comparación con las clases medias y altas”67. El salario ha de cubrir las necesidades no sólo de la persona que lo aporta a la familia. La Alianza por un salario digno en Asia ha determinado que un salario ha de cubrir a tres unidades de consumo. Parten de la base que los niños consumen menos que los adultos, por lo que calcularon que cada niño o niña es la mitad de una unidad de consumo. De esta forma, estiman que un salario debe cubrir a dos adultos y dos niños o niñas. Una vez estimada las proporciones para los productos alimentarios y no alimentarios hay que dotarles de valor en base a las monedas locales de cada país o región. El primer paso es coger los alimentos básicos que aportan 3.000 calorías al día por persona y sumar su valor monetario en base a los precios de mercado promedios y razonables. Lo siguiente es multiplicar esa cifra por tres (el números de unidades de consumo que ha de cubrir) y el resultado se vuelve a multiplicar por 30 días, para así alcanzar el coste mensual. Una vez se obtiene esa cifra, se multiplica por dos para abarcar a los bienes y servicios no alimentarios básicos (anteriormente se ha fijado la proporción 1:1 o 50%). Así es como lo calcula la Alianza por un salario digno en Asia.

66 67

Ernest Engel (1821-1896), estadístico alemán. Campaña Ropa Limpia, Tejiendo salarios dignos en el mundo, p. 51.

42


A continuación se muestran los Salarios mínimos legales comparados con el salario digno calculado AFW68 en 2008. Salario

Coste 3.000

3 unidades de

Salario mínimo vital

mínimo legal

calorías

consumo al

basado en la definición de

(un adulto)

mes

AFW69

Bangladesh

1.662,50

1.575

4.725

9.450

687

193

579

1.158

4.238

1.282,50

3.847,50

7.695

972.604

389.200

1.167.600

2.335.200

6.750

2.500

7.500

15.000

4.368

1.250

3.750

7.566,75

(taka) China (yuan) India (rupia) Indonesia (rupia) Sri Lanka (rupia) Tailandia (baht) Fuente: Tejiendo salarios dignos en el mundo. Elaboración propia.

Estos son los salarios mínimos que ha calculado AFW. Pero hay factores a los que prestar atención para poder comparar las cifras de cada país. Uno de ellos es la fluctuación en los tipos cambio de moneda. Pueden fluctuar notablemente en periodos de tiempo cortos. El otro factor son los niveles de precios y poder adquisitivo distintos de las monedas. Es decir, no se puede llenar una cesta de alimentos de 3.000 calorías en un país europeo con el valor calculado para obtener esas categorías en uno de los países analizados. Para poder comparar los salarios entre países es necesario tener en cuenta los distintos costes de la vida. Ante esta diferencia, Alianza por un salario digno ha propuesto como solución lo que anunciamos al principio del capítulo; establecer la paridad de poder adquisitivo (PPA). Esto lo define literalmente como “el número de 68 69

AFW son las siglas en inglés de la Alianza por un salario digno en Asia. Es la suma del coste de productos alimentarios y los no alimentarios (50% cada uno).

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unidades monetarias necesario para adquirir una cantidad de bienes y de servicios equivalente a lo que se puede comprar con una unidad de moneda determinada”70. Los datos ofrecidos por Campaña Ropa Limpia determinan que en 2005 un dólar tiene un poder adquisitivo de 22,64 taka (Bangladesh), 3,45 yuan (China), 14,67 rupias (India), 3.934 rupias (Indonesia), 35,17 rupias (Sri Lanka) y 15,93 baht (Tailandia). En base a este factor, la siguiente tabla muestra el salario nacional necesario calculado por AFW, su conversión a dólares con fecha de octubre de 200971 y su equivalencia a PPA en dólares. Tabla: el coste de alimentos y no alimentos en PPA$. Salario mínimo vital basado en

Conversión

Coste productos alimentarios y

la definición de AFW en

en dólares

no alimentarios en dólares PPA

moneda local Bangladesh

9.450

137,2

417,4

China

1.158

169,6

584,7

2.335.200

235,3

593,6

India

7.695

158,7

524,2

Sri Lanka

15.000

130,7

426,5

Tailandia

7.566,75

220,3

470,8

Indonesia

Fuente: Tejiendo salarios dignos en el mundo. Elaboración propia.

Con estas cifras, el Comité de Dirección de AFW acordó que el Salario Digno en Asia para 2009 era de 475 PPA$. Para extraer esta cifra asiática común hay que convertirla a las monedas locales.

70

Alianza por un salario digno en Asia, Tejiendo salarios dignos en el mundo, p. 54. El cambio a enero de 2014 varía, pero en la tabla se muestra la que ofrece Campaña Ropa Limpia para que coincidan los datos 71

44


Tabla: Conversión de PPA$ en monedas locales

AFW (2009)

Conversión PPA

AFW en monedas locales

Bangladesh

475 PP$

x

22,64

10.754 taka

China

475 PP$

x

3,45

1.638,75 yuan

India

475 PP$

x

14,67

6.968,25 rupias

Indonesia

475 PP$

x

3.934

1.868.650 rupias

Sri Lanka

475 PP$

x

35,17

16.705,75 rupias

Tailandia

475 PP$

x

15,93

7.566,75 baht

Fuente: Tejiendo salarios dignos en el mundo

En algunos casos, estas cifras son ligeramente más altas que los cálculos elaborados por organismos y medios nacionales. El documento elaborado por Campaña Ropa Limpia asegura que en Sri Lanka el salario digno de una trabajadora de fábricas de confección en las Zonas de Libre Comercio debería ser en 2005 de 12.504, y la propuesta de AFW es de 16.705. En Indonesia estimaron que ese salario digno debía ser de 1.400.000 rupias frente a las 1.868.650. Pero a India sin embargo, estimaron algo menos de lo calculado por AFW, 4.364 rupias. Para la organización que ha elaborado el estudio considera que estas cifras pueden ser una realidad para las trabajadoras si se aprueba, implementa y la ley obliga a aplicarlos. “La obligación de cumplir la ley sólo se puede hacer de manera efectiva con los sindicatos y con los representantes de los trabajadores como parte del proceso, por tanto, para el éxito de la campaña por un Salario Digno en Asia el derecho a organizarse es fundamental”72.

72

Campaña Ropa Limpia, Tejiendo salarios dignos en el mundo, p. 59.

45


5.3. Represión sindical Para defender los derechos de un salario digno y condiciones óptimas para el desarrollo laboral son imprescindibles la existencia y el libre funcionamiento de asociaciones y sindicatos. La presencia de sindicatos son al mismo tiempo un fin y un medio. Es decir, es un derecho fundamental la mera existencia y además es el camino para exigir el cumplimiento de otros derechos. Y es que sin el libre ejercicio de asociación se arrebata a trabajadores y trabajadoras su principal herramienta para reivindicar sus derechos. El Convenio sobre la libertad sindical y la protección del derecho de sindicación de la OIT recoge en su artículo número 2 que “los trabajadores y los empleadores, sin ninguna distinción y sin autorización previa, tienen el derecho de constituir las organizaciones que estimen convenientes, así como el de afiliarse a estas organizaciones, con la sola condición de observar los estatutos de las mismas”73. Añade además que “las organizaciones de trabajadores y de empleadores tienen el derecho de redactar sus estatutos y reglamentos administrativos, el de elegir libremente sus representantes, el de organizar su administración y sus actividades y el de formular su programa de acción” (artículo 3). También hace referencia a la legislación nacional a lo que considera que ésta “no menoscabará ni será aplicada de suerte que menoscabe las garantías previstas por el presente Convenio”. Por tanto han de adoptarse “todas las medidas necesarias y apropiadas para garantizar a los trabajadores y a los empleadores el libre ejercicio del derecho de sindicación”. Estos derechos se vulneran en cualquier rincón del mundo, pero lo focalizaremos en cuatro países productores de prendas de vestir. Según datos de la Confederación Internacional de Sindicatos (ITUC en sus siglas en inglés), en 2007 asesinaron a 144 sindicalistas, 5.000 arrestados por participación en huelgas y protestas y más de 8.000 forzados a abandonar su puesto de trabajo74.

73

Convenio sobre la libertad sindical y la protección del derecho de sindicación. Organización Internacional del Trabajo. http://www.ilo.org/dyn/normlex/es/f?p=NORMLEXPUB:12100:0::NO:12100:P12100_INSTRUMENT_I D:312232:NO 74 Datos extraídos de Pasen por caja, p. 18.

46


Miedo a formar un sindicato para evitar ser despedidos o trasladados a otra factoría, represión, acoso y detenciones de líderes sindicales y participantes en huelgas. Acoso y presiones para no fundar un sindicato. Hay otros casos en los que gerentes de industrias textiles sí permiten la existencia de sindicatos y asociaciones, pero entorpecen su actividad y el diálogo para una negociación colectiva. A continuación se resumen las vulneraciones en materia de derechos sindicales de Bangladesh, Sri Lanka, India y Tailandia.

Bangladesh Según la Confederación sindical internacional, la OIT encabeza un proceso para reformar el código laboral de 2006 de Bangladesh centrado en varias cuestiones prioritarias. Una de las propuestas es el establecimiento de un número mínimo de afiliados a los sindicatos del 30%. También incorporan a las enmiendas la divulgación de los nombres de los fundadores de sindicatos al empleador. Otra de las exigencias es que se determine el número de dirigentes sindicales que pueden estar empleados en la empresa. No obstante, la desconfianza reina en estas propuestas, ya que, tal como asegura el Informe sobre las violaciones de los Derechos Sindicales, “el Parlamento está controlado por propietarios de fábricas textiles” y por tanto “existen preocupaciones por el hecho de que, aunque las propuestas fueron aceptables, el Parlamento puede enmendarlas para satisfacer los intereses del sector textil”. Según el informe Pasen por caja los trabajadores necesitan tres cuartas partes de los miembros del sindicato para poder llevar a cabo la huelga. Y en el caso de nuevas empresas con inversores extranjeros, no está permitido las huelgas durante los tres primeros años.75 Las vulneraciones y restricciones de ciertos derechos fundamentales laborales están amparadas por su legislación nacional. El Informe sobre las violaciones de los Derechos Sindicales elaborado por la Confederación Sindical Internacional, siendo la última actualización en marzo de 2010, recoge estas vulneraciones en el seno de la legislación de Bangladesh. En cuanto a las 75

Campaña Ropa Limpia, Pasen por caja, p.19.

47


restricciones al derecho de los sindicatos a organizar su administración, “los candidatos a ocupar cargos sindicales deben ser o haber sido empleados de una empresa o un grupo de empresas y el Registro de Sindicatos dispone de amplios poderes para inmiscuirse en los asuntos internos del sindicato”. Esta institución, con ayuda del tribunal laboral, puede anular el registro de un sindicato. También está categorizado quién tiene prohibido o se restringe la posibilidad de crear o formar parte de un sindicato. Entre estas categorías están los trabajadores y trabajadoras de las zonas francas76 industriales. Con la Ley de Asociación de Trabajadores y de Relaciones Industriales (2004) se introdujo la posibilidad de la formación de sindicatos pero el resultado final dista mucho de las pretensiones. Hasta octubre de 2006 las trabajadoras y trabajadores podían contar con Comités de Bienestar y Representación de los Trabajadores. Tras finalizar esta primera fase, debería haber entrado otra la cual hubiese permitido a trabajadores y trabajadoras transformar los comités de bienestar en sindicatos. Éstos son considerados en asociaciones de trabajadores. Pero la Ley fue enmendada en 2009 y el término de “asociaciones de trabajadores” fue sustituido por “Organización de Bienestar de los Trabajadores”. Por tanto, formar sindicatos no está amparado y garantizado en las zonas francas industriales. El Convenio sobre el derecho de sindicación y de negociación colectiva77 establece que los “trabajadores deberán gozar de adecuada protección contra todo acto de discriminación tendiente a menoscabar la libertad sindical en relación con su empleo”. Además “dicha protección deberá ejercerse especialmente contra todo acto que tenga por objeto sujetar el empleo de un trabajador a la condición de que no se afilie a un sindicato o a la de dejar de ser miembro de un sindicato, o despedir a un trabajador o perjudicarlo en cualquier otra forma a causa de su afiliación sindical o de su participación en

76

También denominada Zona Franca de Exportación (ZFE), son áreas industriales especiales en un país, donde se procesa materia prima importada para volver a re-exportar el producto final. Destinadas a atraer principalmente inversores extranjeros ofreciéndoles incentivos como la exención de ciertos obstáculos al comercio, impuestos, regulaciones laborales y/o la aplicación de la legislación laboral. 77 Convenio sobre el derecho de sindicación y de negociación colectiva. Organización Internacional del Trabajo. http://www.ilo.org/dyn/normlex/es/f?p=NORMLEXPUB:12100:0::NO:12100:P12100_INSTRUMENT_I D:312243:NO

48


actividades sindicales fuera de las horas de trabajo o, con el consentimiento del empleador, durante las horas de trabajo”-artículo 1. El artículo 2 hace referencia a los actos de injerencia por los que son considerados “las medidas que tiendan a fomentar la constitución de organizaciones de trabajadores dominadas por un empleador o una organización de empleadores, o a sostener económicamente, o en otra forma, organizaciones de trabajadores, con objeto de colocar estas organizaciones bajo el control de un empleador o de una organización de empleadores”. Es importante también la existencia de organismos para garantizar el derecho de sindicación –artículo 3- y además “deberán adoptarse medidas adecuadas a las condiciones nacionales, cuando ello sea necesario, para estimular y fomentar entre los empleadores y las organizaciones de empleadores, por una parte, y las organizaciones de trabajadores, por otra, el pleno desarrollo y uso de procedimientos de negociación voluntaria, con objeto de reglamentar, por medio de contratos colectivos, las condiciones de empleo” –artículo 4. En cuanto al derecho de huelga los trabajadores y trabajadoras no disfrutan de todas las garantías esenciales para su ejercicio. En este sentido, la legislación laboral plantea que los problemas y conflictos tienen fecha de caducidad. Es decir, ante un conflicto laboral, la ley insta a que las partes desarrollen sus procedimientos correspondientes (solicitar la mediación, notificar una huelga o cierre patronal, o remitir el conflicto al Tribunal del Trabajo para llegar a un acuerdo) dentro de unos plazos. Y de esta manera se prohíbe plantear de nuevo en un mismo año la misma problemática o cuestión “una vez que se haya expedido una orden de terminación del conflicto”78. Se restringe el derecho de huelga al establecerse que “a nivel de empresa, no se permite hacer huelga en nuevos establecimientos durante un período de tres años a partir de la fecha del inicio de actividades comerciales si la fábrica es de nueva construcción, pertenece a inversores extranjeros o ha sido establecida con ayuda extranjera”. Además, aquellas que están permitidas tienen excepciones y limitaciones ya que “el gobierno puede prohibir cualquier huelga si dura más de 30 días (en cuyo

78

Confederación Sindical Internacional, Informe sobre las violaciones de los derechos sindicales, Bangladesh, marzo de 2010.

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caso el conflicto se remitirá al Tribunal Laboral), si involucra a los servicios públicos cubiertos por la Ordenanza sobre Servicios Esenciales o si se considera una amenaza al interés nacional. El gobierno puede prohibir las huelgas durante períodos renovables de tres meses”. La represión también esta presente en aquellas personas que forman parte de una movilización o huelga. Los poderes pueden recurrir a la Ley sobre Poderes Especiales de 1974 para ampararse en la detención de sindicalistas sin cargos. Además pueden dictarse penas de hasta 14 años de trabajos forzosos por infracciones como la obstrucción del transporte. Este tipo de penas cae en otra contradicción, ya que Bangladesh ratificó en 1972 el Convenio sobre el trabajo forzoso. En cuanto a los sectores, las zonas francas industriales tenían prohibido realizar huelgas o cierres patronales. Esto debía expirar en octubre de 2008, pero una normativa ha permitido alargarlo dos años más. El Informe sobre violaciones de derechos sindicales recoge situaciones concretas ocurridas recientemente. “Los trabajadores y trabajadoras de las empresas Rosita Knitwears (Pvt.) Ltd. y M/S Megatex Knitters (Pvt.) Ltd. en la ZFI de Ishwardi empezaron a manifestarse el 30 de junio de 2012 a raíz de graves violaciones de los derechos de los trabajadores, incluyendo el acoso sexual sufrido por una trabajadora y varias discrepancias con respecto a las vacaciones y los incrementos salariales anuales. Como resultado de los disturbios fueron despedidos 291 trabajadores/as, incluidos los presidentes de las asociaciones para el bienestar de los trabajadores de Rosita y Megatex. En las negociaciones con los clientes internacionales y el South Ocean Group (el propietario), Rosita y Megatex acordaron reincorporar a los dirigentes de las asociaciones Helal (Rosita) y Belal (Megatex) así como a los otros 289 trabajadores, y obtuvieron la aprobación de BEPZA79 para eliminar sus nombres de una lista negra de ZFI. Sin embargo, BEPZA se ha negado a autorizar la reincorporación de los trabajadores alegando que no existe ninguna práctica previa, ni disposiciones en el reglamento y normativas de BEPZA para permitir la reincorporación de un

79

BEPZA es la Autoridad de las Zonas Francas Industriales de Bangladesh, el órgano oficial del gobierno para promover, atraer y facilitar la inversión extranjera en las zonas francas de exportación.

50


trabajador despedido al puesto que había ocupado. Por supuesto, no existen disposiciones (ni debería haberlas) que prohíban la reincorporación de trabajadores por ley o reglamento. Además existen precedentes para la reincorporación de trabajadores”80.

En noviembre de 2013, la policía reprimió una manifestación con cañones de agua y balas de goma, donde trabajadores y trabajadoras exigían que se cumpliera el aumento del salario mínimo del 77% anunciado por el Consejo Nacional de Salarios Mínimos. El resultado de la represión fue de 50 heridos. En mayo de 2013, otra movilización fue reprimida y disuelta mediante la violencia cerca de la antigua fábrica de Rana Plaza (la catástrofe por el desplome de este edificio provocó la muerte de 1.130 personas). Exigían unos salarios más justos y el pago de los salarios adeudados que les habían prometido anteriormente el Gobierno y la Bangladesh Garments Manufacturers and Exporters Association (BGMEA). El balance final según recoge el Informe sobre violaciones de Derechos sindicales fue de 50 heridos. Otras de las represiones que recoge este informe son las sucedidas en junio de 2012 con un total de 10 heridos. Miles de trabajadores y trabajadoras de diversas fábricas de la confección se unieron a la manifestación organizada por empleados de una fábrica de embalaje. El aumento de salarios era su principal exigencia. Un mes después, con la misma reivindicación, tres trabajadores fueron alcanzados por disparos efectuados por la policía al participar en una manifestación. A las afueras de Dhaka, una de las principales zonas industriales albergaba una manifestación con decenas de miles de trabajadoras y trabajadores para reclamar una reducción de la jornada laboral. La policía actuó con el disparo de balas de goma y lanzamiento de gases lacrimógenos. La represión ocasionó 50 heridos aproximadamente, dos de ellos policías. Según relata el informe elaborado por la Confederación Sindical Internacional, en julio de 2012 asesinaron a dos trabajadores, uno de ellos líder sindical. Además 35 personas resultaron heridas “por los guardias de seguridad 80

Confederación Sindical Internacional, Informe sobre violaciones de los Derechos Sindicales, Bangladesh, 30/01/2012. http://survey.ituc-csi.org/Bangladesh.html?lang=es#tabs-3

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que el Gobierno había enviado a la fábrica Akij Bidi Factory en Daulatpur Upazila. Según la información disponible, los guardias abrieron fuego contra una multitud de más de 3.000 trabajadores que habían organizado una manifestación a las puertas de la fábrica en un intento por cobrar los salarios que se les adeudaban y conseguir un aumento salarial”. Añade que “el director de la planta dio la orden de abrir fuego contra los trabajadores. Aunque ya ha sido arrestado, la situación de su caso sigue sin conocerse”. Según narra el informe publicado en la web de la Confederación, ese mismo año otro trabajador fue encontrado muerto. Dos años antes estuvo detenido y fue torturado por la policía y los servicios secretos. Añade que con “su asesinato se pretendía indudablemente enviar un mensaje claro a los sindicatos y a las ONG, a fin de que no protesten por los sueldos bajos, las largas jornadas laborales y las malas condiciones laborales que caracterizan el sector de la confección”. En cuanto a los responsables, la Confederación asegura que “varios sospechosos han sido interrogados, pero por el momento nadie ha sido arrestado, cuanto menos juzgado”. En enero de 2012, empleados y empleadas protestaban contra los despidos sin preaviso y el impago de las vacaciones anuales. Los guardias de seguridad de una empresa de la Zona Franca Industrial de Ishwardi agredieron a los manifestantes causando al menos 40 heridos. Pero no sólo con violencia se priva de derechos. Un mes después, confiscaron los teléfonos móviles y retuvieron por la fuerza durante toda la noche a los encargados de entablar el diálogo para resolver un conflicto laboral en una de las fábricas de la Zona Franca Industrial de Tejgaon81. El estudio elaborado por Campaña Ropa Limpia y publicado en Pasen por caja afirma que las compañías Wal-Mart, Tesco y Carrefour tienen a uno de sus proveedores en Bangladesh que “parece ser que lleva varios casos de intimidación, represión a sindicalistas y cooperación con la policía”.

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Confederación Sindical Internacional, Informe sobre violaciones derechos sindicales, febrero 2013. http://survey.ituc-csi.org/Bangladesh.html?lang=es#tabs-3

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Sri Lanka La ley de este país prohíbe la discriminación sindical pero sin embargo no establece las medidas adecuadas para la protección de esta situación82. Para prohibir cualquier organización, el presidente se acoge a la Ordenanza de Seguridad Pública, y la Regulación de Emergencia No. 01 de 2005. Se le autoriza para su aplicación si consideran que impiden, obstruyen o demoran la producción y el suministro de un servicio "esencial". A la hora de la negociación colectiva, la Ley sobre Conflictos Laborales fija en un 40% el límite de trabajadores que debe acoger un sindicato para considerarlo representativo. El Consejo de Inversiones es el órgano por el cual se establecen los salarios y las condiciones laborales en las Zonas Francas Industriales. Según relata el Informe sobre violaciones de derechos laborales se dan numerosos casos con miembros o dirigentes sindicales suspendidos, despedidos, bajados de categoría o despedidos. Además, tiene prohibida la entrada a una Zona Franca Industrial cualquier sindicalista que no trabaje en una de sus fábricas, a menos que obtenga un permiso del empleador. A las nuevas trabajadoras les instan y alertan de las consecuencias de formar parte de un sindicato. Otra de las formas de dinamitar el ejercicio de los sindicatos es mediante procesos administrativos y violentos. Estos dos procesos están concatenados. Hacen que los procedimientos administrativos para el reconocimiento de los sindicatos como agentes de la negociación colectiva sean muy lentos. Además tienden a aplazar las votaciones sindicales. De esta forma, los empleadores tienen el tiempo suficiente para identificar, tomar represalias y hasta despedir a activistas. Han recopilado casos más graves, en los que sindicalistas fueron amenazados de muerte incluso agredidos físicamente. En muchos casos obtienen su objetivo y consiguen que los trabajadores y trabajadoras cedan en las votaciones. De esta forma, los sindicalistas no consiguen los votos necesarios para su reconocimiento y por tanto no pueden acceder a la negociación. Para

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Confederación Sindical Internacional, Informe sobre violaciones derechos sindicales, Sri Lanka. http://survey.ituc-csi.org/Sri-Lanka.html#tabs-2

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evitar ser identificados y perseguidos, los sindicalistas instan a que las elecciones se celebren en un plazo máximo de cuatro semanas. Para evitar la creación y existencia de sindicatos emplean unas técnicas fomentadas por la Comisión de Inversores. Ésta alienta a la formación de consejos de empleados para ejercer como sustitutos de los sindicatos en las Zonas Francas Industriales. Estos consejos están financiados y protegidos por los empleadores. Por tanto, no son ni sindicatos ni representan realmente las voluntades y necesidades de los trabajadores. Los empleadores sólo se dirigen a estos consejos de empleados, mientras se niegan a reconocer a los sindicatos, para mantener las reuniones y negociaciones. Así las pretensiones reales de las trabajadoras y trabajadores no pueden transmitirse a los dueños industriales. Además, aquellas personas que no se afilien a sindicatos serán gratificadas con determinadas ventajas. Hay casos en los que no dan ni la posibilidad. La Federación Internacional de Trabajadores del Textil, Vestuario y Cuero encontró que al menos seis fábricas en las Zonas Francas Industriales prohíben cualquier representación sindical y tampoco respetan los consejos empleados que han sido establecidos por la Comisión de Inversores. En marzo de 2013, la dirección de una fábrica redujo el salario a la mitad de los trabajadores y trabajadoras que habían protestado por la negativa de la empresa de proporcionarles el almuerzo. Otro incidente grave ocurrió unas semanas después. Un líder sindical fue agredido por dos personas. Denunció el hecho ante la policía y seis meses después, por este motivo, la empresa lo despidió. Compañeras y compañeros protestaron por esta decisión. “El Comisionado Adjunto de Trabajo de Colombo Central arbitró una reunión entre las dos partes y solicitó a la dirección que readmitiera a Athula Kamal. No obstante la dirección decidió despedirle, junto a otros diez líderes sindicales y dos sindicalistas que habían participado en la huelga” según relata el Informe sobre violaciones de derechos laborales de la Confederación Sindical Internacional.

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India “El 10 de marzo el Ministro de Trabajo Mallikarjun Kharge declaró que la India no ratificaría los Convenios 87 y 98 de la OIT – convenios fundamentales sobre el derecho de los trabajadores a formar un sindicato y a participar en la negociación colectiva. Kharge afirmó que los sindicatos de la India estaban gobernados por estatutos centrales y estatales y que no dependían de la ratificación de los Convenios de la OIT”. Según la Ley india y recogido por la Confederación Sindical Internacional las trabajadoras y trabajadores pueden establecer y afiliarse a sindicatos sin autorización previa. Pero ante cualquier comentario negativo elaborado por la policía sobre uno de los miembros del Comité Ejecutivo sindical, puede utilizarse como argumento para rechazar el registro. La cifra mínima de miembros necesarios para formar un sindicato la determinó la Ley de Sindicatos de 2001. Esta ley considera que debe representar como mínimo a 100 trabajadores y trabajadoras o al 10% de todo el personal, escogiendo la cifra más baja. Además, “los empleadores no tienen la obligación legal de reconocer a un sindicato ni de emprender negociaciones colectivas”, según el Informe de violaciones de derechos laborales.

Tailandia La Ley prohíbe cualquier tipo de discriminación antisindical, sin embargo no pone todos los recursos necesarios para su protección. Hay restricciones a la hora de organizar la administración de los sindicatos. La edad mínima legal de acceso al empleo es de 15 años, pero sin embargo para ser miembro del comité ejecutivo debe ser mayor de 20 años. Tampoco permite la legislación que la persona que no sea tailandesa no podrá ser dirigente sindical electo. Como consecuencia, se estima que no podrá disfrutar del derecho a formar un sindicato los 1,2 o 2 millones de migrantes procedentes de Birmania, Camboya y Laos. Éstos, no pueden cambiar de empleo sin la previa autorización de su jefe. De esta forma

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juegan con el miedo y la amenaza, ya que si protestan pueden estar ante un posible despido y a ser entregados al Departamento de Inmigración83. En Tailandia también se dan los casos de despidos a sindicalistas. El procedimiento es muy similar al de los otros países analizados. Despiden a trabajadores y trabajadoras mientras esperan el registro del sindicato. Esta estrategia es para evitar que queden amparados por las leyes que protegen ante la discriminación sindical. “Ni siquiera podemos hablar dentro de la fábrica. Ni hablar de sindicatos. No se puede siquiera imaginar formar parte de un sindicato en esta empresa”.

Estas declaraciones son de un trabajador de una fábrica de una gran empresa europea, y las recoge el documento Pasen por caja en base a la investigación llevada a cabo por Campaña Ropa Limpia. Otro empleado de una empresa proveedora de una de las más grandes distribuidoras mundiales les contó que “me dijeron que si formaba un sindicato me echarían al momento”. En el mismo sentido, otro empleado les resumió porqué no se afiliaba a un sindicato: “si formo un sindicato pierdo el trabajo, por tanto no quiero un sindicato”. De los 31 proveedores enmarcados en el estudio llevado a cabo por Campaña Ropa Limpia, uno de ellos establecía la excepción. En ese caso, tal como se recoge en Pasen por caja, las condiciones laborales eran mejores que el resto. Una de las razones es que ante cualquier problema pueden acudir al supervisor. Y si éste no quiere escucharles tienen varios mecanismos para llegar a instancias superiores, como el encargado del comité local del sindicato que puede transmitir la inquietud con la dirección.

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Campaña Ropa Limpia, Tejiendo salarios dignos en el mundo, 2009, p. 19.

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6. Ratificaciones de los Convenios de la OIT de los países analizados Los países que conforman este estudio pertenecen a la Organización Internacional del Trabajo, pero cada uno de ellos han ratificado una serie de convenios. Bangladesh ha ratificado un total de 33 convenios de los 189 elaborados por la OIT. Entre estos convenios se encuentran los relativos a cuestiones generales y otros más específicos que atienden a materias o sectores concretos. En este caso, Bangladesh ha ratificado siete de los ocho convenios fundamentales, dos de los cuatro de gobernanza calificados como prioritarios y 24 técnicos de los 177. De los 33 en total ratificados, todos están en vigor, ninguno ha sido denunciado y tampoco ninguno ha sido ratificado en los últimos doce meses84. India ha ratificado 43. De ellos, cuatro son fundamentales (de ocho posibles), tres de gobernanza y 36 técnicos. En esos 43 totales, dos han sido denunciados y ningún ratificado en los últimos doce meses85. 40 convenios ha ratificado Sri Lanka. De ellos, 31 están en vigor y 9 denunciados. Destaca la ratificación de todos los catalogados como fundamentales (ocho), pero la mitad (dos) de los considerados como de gobernanza prioritarios y 30 de los técnicos (de los 177)86. Tailandia es el país de los cuatro estudiados que menos ratificaciones tiene; 15. Cinco son fundamentales, uno de gobernanza y nueve de los considerados técnicos87. La tabla siguiente muestra el número de los convenios ratificados por cada país, especificando el tipo de convenio (fundamental, de gobernanza y técnicos). En el documento ‘Anexo’ se detalla qué convenios han ratificado cada uno de

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Organización Internacional del Trabajo, Ratificaciones de Bangladesh, http://www.ilo.org/dyn/normlex/es/f?p=1000:11200:0::NO:11200:P11200_COUNTRY_ID:103500 85 Organización Internacional del Trabajo, Ratificaciones de India, http://www.ilo.org/dyn/normlex/es/f?p=1000:11200:0::NO:11200:P11200_COUNTRY_ID:102691 86 Organización Internacional del Trabajo, Ratificaciones de Sri Lanka, http://www.ilo.org/dyn/normlex/es/f?p=1000:11200:0::NO:11200:P11200_COUNTRY_ID:103172 87 Organización Internacional del Trabajo, Ratificaciones de Tailandia, http://www.ilo.org/dyn/normlex/es/f?p=1000:11200:0::NO:11200:P11200_COUNTRY_ID:102843

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estos países (sólo aquellos que puedan tener alguna relación con el objeto de estudio) y en la fecha en la que entró en vigor para ellos. Tabla: Número de convenios ratificados por país

PAÍSES

Tipo de Convenio

TOTAL

Fundamentales

Gobernanza

Técnicos

(8)

(4)

(177)

Bangladesh

7

2

24

33

0

33

India

4

3

36

43

2

41

Sri Lanka

8

2

30

40

9

31

Tailandia

5

1

9

15

1

14

Totales

Denunciados

En vigor

Fuente: Organización Internacional del Trabajo Elaboración propia.

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7. Modelo de negocio El modelo de negocio es incompatible con los derechos laborales y fundamentales. Precariedad e inestabilidad. La fórmula de contratos temporales son uno de los principales miedos que sufren las personas empleadas, en este caso, en las industrias textiles. Contratos muy cortos, en algunos casos incluso de un día, y por tanto con miedo a no saber si al día siguiente o en los próximos días obtendrán el poco sueldo que tienen para seguir subsistiendo. “Me preocupa mi seguridad laboral. No tengo estabilidad laboral porque estamos subcontratados. Esto siempre temiendo que al mes siguiente no vaya a tener dinero”. Este es el testimonio que recogió Campaña Ropa Limpia de un trabajador de un centro de trabajo subcontratado que fabrica para dos grandes empresas mundiales. También hay casos en los que las empresas proveedoras subcontratan a personas que trabajan desde casa (estos pertenecen a la Fila 4 de la cadena de producción textil esquematizado al principio del capítulo 5). Muchas trabajadoras se llevan el trabajo a casa, de esta forma completan las cuotas de producción establecidas y además ganan un dinero extra. Pero las empresas pagan un precio menor por estas prendas producidas en casa, lo que en su conjunto crea un contexto de explotación, vulnerabilidad y bajo sueldo88. El estudio también recoge el argumento del dueño de una empresa proveedora de Wal-Mart que motiva la subcontratación: “si tenemos más encargos, tenemos más trabajadores. Pero si el trabajo decae no podemos mantenerlos en la cadena de producción sin tener nada que hacer. Por eso subcontratamos temporalmente cuando hay carga de trabajo. Los clientes conocen perfectamente que esto es así”89. La investigación llevada a cabo por Campaña Ropa Limpia “sugiere que el modelo de negocio de los gigantes de la distribución y la buena voluntad expresada en sus documentos de responsabilidad social son incompatibles en la práctica”90. Los propietarios de las empresas que reciben los encargos de las 88

Campaña Ropa Limpia, Pasen por caja, p. 22. Campaña Ropa Limpia, Pasen por caja, p. 27. 90 Campaña Ropa Limpia, Pasen por caja, p. 24. 89

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grandes multinacionales saben que si quieren mantener dicha relación, han de establecer unos costes de producción lo más bajo posible. Y son las trabajadoras y trabajadores a los que se les transmite esas presiones. Por un lado están las condiciones comerciales que las grandes empresas imponen a sus proveedores, como por ejemplo el coste unitario por producto y los plazos de entrega. Sus exigencias impiden que se paguen salarios suficientes para cubrir las necesidades básicas, que se cumplan los horarios y que las empleadas y empleados regresen a casa a la hora oficial de cierre. El tamaño de los pedidos y la urgencia de los encargos, junto al afán de flexibilizar las condiciones laborales en busca de aumentar los beneficios contribuyen directamente a unas condiciones laborales abusivas. Una de las soluciones a los problemas laborales pasa por conocer la situación real y las condiciones y derechos laborales en las industrias proveedoras. Por ello, tal como recoge el estudio Pasen por caja las grandes distribuidoras han llevado una serie de auditorías. Wal-Mart realiza al año 16.000 auditorías sociales. Éstas aseguran que en más del 50% de sus proveedores asiáticos, las trabajadoras tienen un horario de más de 72 horas semanales. Para esta gran distribuidora el “riesgo medio” y el “riesgo alto” de violación de estándares laborales en 2004 era del 72%. Dos años más tarde ascendió al 91%. Carrefour llevó a cabo auditorías en 609 fábricas en 2007. Asegura que el apartado referente a salarios y horas de trabajo lo incumplieron más del 70% de sus proveedores de productos textiles en industrias chinas en 2005. Para Campaña Ropa Limpia estas auditorías no son suficientes: “Es posible que las auditorías tengan cierta utilidad cuando forman parte de un paquete completo de medidas y se realizan con rigor y sensibilidad hacia los problemas de las trabajadoras y los trabajadores, pero en nuestro trabajo de campo hemos constatado que se trata de un paso burocrático más para gerentes y responsables de compras de las grandes empresas”91.

91

Campaña Ropa Limpia, Pasen por caja, p. 24.

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8. Cultura del miedo: amenazas con deslocalización La amenaza y el miedo a la deslocalización de las empresas extranjeras está presente cuando trabajadoras consiguen formar un sindicato para reivindicar sus derechos laborales. Antes de llegar a esta barrera han tenido que saltar las que les obstaculizaban para constituir y formar parte de un sindicato. Estas barreras procedía o bien de los propios gobiernos o de los empresarios. Temen que los aumentos salariales o normativas que mejoren las condiciones laborales supongan la retirada del capital y las grandes empresas mundiales se desplacen a otros países en busca de nuevos proveedores. Por ello, los gobiernos consideran que aumentar los salarios para alcanzar un mínimo vital y digno les supondrá la pérdida de clientes. De esta forma, tal como recoge el documento elaborado por Campaña Ropa Limpia, Tejiendo salarios dignos en el mundo, “los grandes compradores mundiales, tanto directa como indirectamente” incitan a los países productores a competir entre ellos para atraer contratos e inversión mediante la violación de los niveles de protección legal y social”92. De esta forma, las grandes firman presionan a los empresarios locales, que tienen poco margen para negociar los salarios y éstos trasladan esa presión a los trabajadores y trabajadoras con el fin de no dejar de ser un proveedor. La deslocalización es el argumento utilizado para acallar y acabar con las reivindicaciones. “Trabajar el equivalente a una jornada y media cada día es lo normal para nosotros. Pero si la empresa compradora lo sabe, dejará de realizar encargos a nuestra fábrica y perderemos nuestros trabajos. Imagine a 500 de nosotros sin trabajo por quejarnos por el exceso de horas”93. Estas declaraciones de un sastre de una fábrica de India proveedora de una marca multinacional las recoge el estudio de Pasen por caja. El argumento más utilizado por los inversores y gobiernos es que los estados de bajos ingresos perderían su ventaja competitiva si incrementasen los salarios. Pero no se ajusta a la realidad y por tanto no sería cierto. Según datos de 92 93

Campaña Ropa Limpia, Tejiendo salarios dignos en el mundo, 2009, p. 30. Campaña Ropa Limpia, Pasen por caja, p.14.

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Campaña Ropa Limpia, en general, el coste laboral está entre el 1 y el 3% sobre el precio final de la prenda de vestir. Aún doblando el salario de las trabajadoras, el coste seguiría siendo bajo. Se considera que en los años 70, el sector de la confección sufrió la primera gran oleada de deslocalización. En ese primer momento, los países receptores fueron Corea del Sur, Taiwán, Singapur, Hong Kong y Túnez94. En 1974 se firmó el Acuerdo Multifibras (AMF) tras la constante entrada de ropa de estos países en los mercados occidentales. Para dosificar ese flujo, con el acuerdo AMF establecía un sistema de cuotas para limitar el volumen de prendas de vestir que podía entrar en Estados Unidos y Europa. Una de las principales finalidades era la de proteger la industria local. Estas limitaciones provocaron que las grandes empresas mundiales se lanzaran en busca de otros países con mano de obra barata y que no estuviesen sujetos al Acuerdo de Multifibras. Es en los años 80 cuando los inversores empiezan con esa exploración, y se instalan en la región asiática; en Sri Lanka, Filipinas, Bangladesh, Tailandia e Indonesia. Hay otros enclaves estratégicos repartidos para establecer los proveedores de las grandes distribuidoras. Centroamérica es la trastienda de Estados Unidos y Turquía, Túnez y Marruecos se convierten en los proveedores del mercado europeo. En la última década del siglo XX, Botswana, Kenia, Tanzania, Uganda, Camboya, Laos o Birmania entran como nuevos talleres de costura. En el estudio de Campaña Ropa Limpia, Moda: industria y derechos sociales se afirma que “los países donde se ha instalado la industria de la confección en los últimos años se caracteriza por estar endeudados con la banca privada y con organismos como el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial”. Añade que “en la mayoría de los casos, sus gobiernos han recibido el asesoramiento de estas instituciones para aplicar planes de ajuste encaminados a orientar sus economías hacia la exportación, poniendo la competitividad internacional por delante de la situación de las trabajadoras”. En nombre de la competitividad se excusan infinidades de prácticas esclavilizadoras y violando numerosos derechos fundamentales. 94

Campaña Ropa Limpia, Moda: industria y derechos sociales, 2011, p. 6.

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9. Condiciones laborales en el puesto de trabajo Estas vulneraciones de derechos se desarrollan en unos puestos de trabajo en condiciones de inseguridad. En 2012 fallecieron 112 personas y 200 resultaron heridas en un incendio en un emplazamiento industrial de Bangladesh95. Días después, otra fábrica textil se incendió en el cinturón industrial de Ashulia (afueras de la capital bengalí, Daca). En esta ocasión no hubo ningún fallecido. Esta fábrica, según medios locales recogido por El País, emplea a 1.500 trabajadores y factura 27 millones de euros anuales. Parte de su producción era adquirida por grandes marcas y distribuidoras internacionales como C&A, Carrefour, y Walmart. Este sector emplea al 40% de la mano de obra industrial de este país y supone el 80% de las exportaciones, pero las deficiencias y las condiciones en las que se encuentran miles de trabajadores del sector textil convierten a este sector en trabajos de riesgo. Según publicó el diario El País en noviembre de 2012, “la mayoría de las fábricas no cuentan con las medidas de seguridad adecuadas, y no se cumplen los protocolos de almacenaje de material, razón por la que el fuego siempre se extiende con gran velocidad”. Añade que según los supervivientes del incendio, “el edificio de ocho plantas carecía de extintores y no contaba con ninguna salida de emergencia”. Otro dato revelador es que el 80% de los accidentes en fábricas de Bangladesh las provocan las precarias instalaciones eléctricas. A fecha de 2012, según datos publicados por este diario, 600 personas han fallecido en los últimos seis años en industrias de la confección textil en Bangladesh y 2.000 heridos. Pero la tragedia más reciente fue el derrumbe en abril de 2013 de complejo industrial Rana Plaza. Este centro, de ocho plantas, albergaba numerosas fábricas textiles. Las condiciones en las que se encontraba el edifico eran tan deficientes que se derrumbó llevándose 1.130 vidas y miles de

95

El País, El textil de Bangladesh en pie de guerra, noviembre de 2012, http://internacional.elpais.com/internacional/2012/11/26/actualidad/1353948885_364907.html

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heridos. El 92% de los heridos, según publica Europapress, no podrán volver a trabajar a causa de las heridas sufridas96. La organización Human Right Watch asegura que “en Bangladesh los mecanismos de inspección para garantizar la seguridad en el lugar de trabajo son sumamente deficientes”97. Según esta organización el Departamento de Inspección del Ministerio de Trabajo contaba, en junio de 2012,

con 18

inspectores para controlar aproximadamente 100.000 fábricas en el distrito de Dacca. Este departamento es el encargado de supervisar que los empleadores cumplan con la Ley de Trabajo de Bangladesh. En este caso no se ajustaría al Convenio sobre seguridad y salud de los trabajadores, ya que en el artículo 9 establece que “el control de la aplicación de las leyes y de los reglamentos relativos a la seguridad, la higiene y el medio ambiente de trabajo deberá estar asegurado por un sistema de inspección apropiado y suficiente”. Este Convenio, aprobado en 1981, articula que deberá existir una política en busca de “prevenir los accidentes y los daños para la salud que sean consecuencia del trabajo, guarden relación con la actividad laboral o sobrevengan durante el trabajo, reduciendo al mínimo, en la medida en que sea razonable y factible, las causas de los riesgos inherentes al medio ambiente de trabajo”98. Esa política de seguridad deberá tener en cuenta, entre otros factores y elementos, “el diseño, ensayo, elección, reemplazo, instalación, disposición, utilización y mantenimiento de los componentes materiales del trabajo (lugares de trabajo, medio ambiente de trabajo, herramientas, maquinaria y equipo; sustancias y agentes químicos, biológicos y físicos; operaciones y procesos)”99. A los empleadores también se les exige ciertas responsabilidades: “en la medida en que sea razonable y factible, garanticen que los lugares de trabajo, la maquinaria, el 96

Europa Press, El 92% de las víctimas del derrumbe del Rana Plaza no podrá volver a trabajar, según ActionAid, 24 de octubre de 2013. http://www.europapress.es/nacional/noticia-rsc-92-victimasderrumbe-rana-plaza-no-podra-volver-trabajar-actionaid-20131024142916.html 97 Human Rights Watch, Bangladesh: Tragedia revela la urgente necesidad de protección para trabajadores, 27 de abril de 2013, http://www.hrw.org/es/news/2013/04/26/bangladesh-tragedia-revelala-urgente-necesidad-de-proteccion-para-trabajadores 98 Convenio sobre seguridad y salud de los trabajadores, artículo 4, junio de 1981. 99 Convenio sobre seguridad y salud de los trabajadores, artículo 5, junio de 1981. http://www.ilo.org/dyn/normlex/es/f?p=NORMLEXPUB:12100:0::NO::P12100_INSTRUMENT_ID:312 300

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equipo y las operaciones y procesos que estén bajo su control son seguros y no entrañan riesgo alguno para la seguridad y la salud de los trabajadores”. Además, ha de protegerse las decisiones de los trabajadores ante una situación de peligro. Concretamente, en el artículo 13 especifica que “de conformidad con la práctica y las condiciones nacionales, deberá protegerse de consecuencias injustificadas a todo trabajador que juzgue necesario interrumpir una situación de trabajo por creer, por motivos razonables, que ésta entraña un peligro inminente y grave para su vida o su salud”.

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10. Etiquetado e iniciativas de certificación social Aparte de reivindicar mejoras laborales, varias organizaciones trabajan para concienciar por un consumo responsable de prendas de vestir. Ese consumo, indudablemente pasa por una reducción, y eliminar el sistema de ‘usar y tirar’. Para que consumidores y consumidoras conozcan qué prendas se han producido en condiciones dignas es necesario un etiquetado que lo certifique. En el libro Comercio Internacional y Derechos Humanos consideran que “la comunidad europea debe adoptar una norma para el etiquetado de productos que incorpore información sobre el respeto de los derechos humano y fundamentales de los trabajadores. Se pretende, en resumen, la adopción de un sistema de mínimos que permita lograr los objetivos marcados en materia de responsabilidad social de la empresa evitándose costes desproporcionados”100. SETEM recoge que a nivel europeo hay algunos avances en este sentido pero todavía no existe ningún sistema aceptado internacionalmente. Afirma que algunas empresas han creado la Certificación SAI8000. Este distintivo sirve para acreditar que las empresas que lo reciben pagan un salario digno. Pero sin embargo no alcanza a examinar las empresas subcontratadas por la empresa acreditada. Tampoco tiene en cuenta el papel de los sindicatos101. Para otros productos sí existen esos sellos de garantías sociales y medioambientales como la Etiqueta Rugmark (para alfombras manufacturadas en India, Nepal y Pakistán), sello de Comercio Justo102, etiquetas ecológicas y de Certificación Forestal FSC103. Algunas marcas multinacionales han establecido sus propios sistemas de verificación. Tienen departamentos encargados de visitar todas las fábricas con la

100

Embid Irujo. A y otros, Comercio internacional y derechos humanos, 2007, p. 278. Campaña Ropa Limpia, SETEM, Guía para el consumo responsable de ropa, 2005, p. 37. 102 La organización responsable de la definición y de la certificación de los estándares de Comercio Justo es Fairtrade Labelling Organizations (FLO). Esta es la fusión de Fairtrade, Max Havelaar y Transfair, que se dedicaban a alimentos como café, chocolate, azúcar o plátanos procedentes de países del Sur. Su finalidad era garantizar que el trabajo de las productoras y productores y las relaciones comerciales se desarrolasen en base a criterios del Comercio Justo. 103 Forest Stewardship Council. Es para madera y garantiza que se ha obtenido de bosques explotados de forma sostenible. 101

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finalidad de comprobar si cumplen con los requisitos de código de conducta104. Pero, tal y como ha recogido Campaña Ropa Limpia, muchas otras transnacionales no llevan a cabo esas políticas de Responsabilidad Social Corporativa o no disponen de los mecanismos necesarios para su verificación. Entre las iniciativas de Certificación Social destaca la Fair Wear Foundation (FWF)105, la Ethical Trading Initiative (ETI)106, la Fair Labour Association (FLA)107, Business Social Compílanse Initiative (BSCI)108 y la Global Compact109.

104

Campaña Ropa Limpia, SETEM, Guía para el consumo responsable de ropa, 2005, p. 35. FWF tiene como finalidad promocionar las condiciones laborales en la industria textil. 106 ETI está formado por empresas, ong y sindicatos. Su objetivo “es promover las buenas prácticas en la implementación de códigos de conducta y en el control de las condiciones laborales en toda la cadena de proveedores de los productos” según recoge La guía por un consumo responsable de ropa. 107 FLA busca el cumplimiento de los estándares laborales y la mejora de las condiciones de trabajo en las cadenas proveedoras. 108 BSCI es un conjunto de empresas europeas, que buscan establecer unos mecanismos de control y monitoreo sobre las condiciones laborales de las personas trabajadoras de los proveedores. 109 Global Compact parte como iniciativa de la ONU y su finalidad es promover la responsabilidad social de las empresas a nivel mundial. En esta iniciativa se ofrece un pacto voluntario que firman las empresas y quedan comprometidas a aceptar los diez principios básicos definidos por la ONU para la actividad empresarial transnacional. Sin embargo, la firma de este pacto no implica un control ni un monitoreo de la cadena de producción, según recoge SETEM. 105

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11. CONCLUSIONES De este estudio relucen dos conclusiones explícitas. Por un lado muestra que uno de los productos estrellas del sistema consumista está elaborado en detrimento de miles de trabajadoras y trabajadores. Y por otro lado queda de manifiesto en un sentido más que la soberanía de los Estados no depende del pueblo, sino de las grandes multinacionales. Las prácticas descritas en los capítulos anteriores reflejan que miles de personas dedicadas al sector textil no disfrutan de unas condiciones dignas de vida. Esto es debido a que los salarios no alcanzan para acarrear con los gastos en alimentación, vivienda, salud y dedicación familiar, además de las interminables jornadas laborales. Unas jornadas que se desarrollan en unas instalaciones que en muchos casos provocan centenares de fallecidos a causa de las malas condiciones de las instalaciones. A ello, hay que sumarle la limitada o nula libertad para formar sindicatos, o las prácticas para no permitir la negociación colectiva. Esta situación demuestra que no se cumple derechos fundamentales recogidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos. El artículo 23 contempla que “toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual”. Y añade que “toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en casos necesarios, por cualesquiera otros medios de protección social”. Esta situación es desconocida para muchas trabajadoras y trabajadores de los países que producen prendas de vestir en el sureste asiático. Además, también recoge que “toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses”. Un derecho que no se reconoce en muchas industrias, en otras sólo desde el nivel teórico y no se desarrolla en la práctica. Otro derecho fundamental vulnerado es el artículo 24 ya que las jornadas laborales son interminables por lo que no se garantiza que “toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la

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duración del trabajo y a vacaciones periódicas”. Y en este mismo sentido versa el artículo 25, y al igual que los anteriores, no está garantizado para miles de trabajadoras. Éstas no tienen “un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios […]”110. Todo esto se puede interpretar como un trato cruel e inhumano, ya que a sabiendas de que en esas condiciones y con esos salarios apenas alcanza para los gastos necesarios, esas prácticas continúan. Por tanto estaríamos ante la violación del artículo 5 de la Declaración Universal de Derechos Humanos: “nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos, crueles, inhumanos o degradantes”. Porque una tortura o trato inhumano no tiene que estar únicamente relacionado con violencia. También puede desarrollarse con las condiciones y aptitudes generadas por un tercero, que busca su beneficio, a costa de un sufrimiento continuado, en este caso el de estas trabajadoras y trabajadores. Y la otra conclusión es en quién reside la soberanía de estos Estados. Si los países establecen una legislación nacional en busca de ganar la carrera de la competitividad hacia las empresas multinacionales, muestra para quién gobierna los Estados. Al igual que las vulneraciones descritas anteriormente, esta situación no es exclusiva de esta región o este sector industrial. En un sistema capitalista, quién manda es el capital y se gobierna para el capital. Al concepto de ‘competitividad’ intentan asociarle una connotación positiva y mucho más en tiempos de recortes y dificultades económicas. Esa ‘competitividad’ es la bandera del sistema capitalista, sintetiza toda su filosofía; producir más aunque para ello haya personas que sufran. Y el mástil que sustenta esa ‘competitividad’ está elaborado por la vulneración de derechos fundamentales, desigualdades sociales, injusticias e insostenibilidad medioambiental. Por tanto, si las legislaciones y leyes que los gobiernos establecen para ser más competitivos, y así atraer la inversión extranjera no protegen los derechos y libertades de sus ciudadanas y ciudadanos, la soberanía recae en las grandes multinacionales.

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Declaración Universal de Derechos Humanos, artículo 25, 1948.

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En el libro Comercio internacional y derechos humanos no dudan de que “la responsabilidad primera de asegurar la defensa y el correcto ejercicio de estos derechos humanos recae en los Estados a través de sus instituciones, y de este modo, los Estados no sólo tienen que abstenerse de someter a sus ciudadanos a una tiranía y a un trato inhumano, sino que además, han de asumir frente a ellos obligaciones legales en este sentido”. Para llevar a cabo la protección de sus ciudadanos, en esta misma obra apuntan que “corresponde a los Estados la creación de un marco legal, lo suficientemente claro y preciso, como para permitir el respeto y la defensa de los derechos humanos”. Además no puede delegarse el cumplimiento de esas obligaciones. Sin embargo, los autores de Comercio internacional y derechos humanos consideran que los Estados, pese a ser los primeros responsables en la cuestión de derechos humanos, no son los únicos que han de asumir responsabilidades111. En los países opulentos seguiremos atentos a las nuevas prendas de vestir y las nuevas colecciones guiadas por aquello que hacen llamar ‘la moda’. Mientras tanto, miles de trabajadoras siguen tejiendo sin derechos las prendas que adquirimos, y en el norte opulento contribuyendo a incrementar las desigualdades, las injusticias sociales y la insostenibilidad medioambiental. Las trabajadoras tejen nuestras prendas, mientras sus derechos los están deshilando.

111

Embid Irujo. A y otros, Comercio internacional y derechos humanos, 2007, p. 280.

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12. Anexo

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