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DOMINGO, 9 JULIO 2000

GENTE

Extravagante inicio de los desfiles de moda en París PÁGINA 13

Visita a la despensa Mercabarna, el mercado mayorista más grande del sur de Europa, sirve a 9 millones de personas ANTONIO ORTÍ

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BARCELONA

ientras Barcelona duerme, un pequeño reducto de insomnes, ubicado a siete kilómetros del centro de la ciudad, se debate en una febril actividad comercial que tiene por música el runrún de carretillas cargadas de cajas y el rechinar de botas de agua. La acción trascurre en el Mercat Central del Peix de Mercabarna, un grandioso coliseo donde se subastan gambas de Palamós, sepias de Cambrils, merluzas de Namibia y rapes de Irlanda. Ahora, a las cuatro menos cuarto de la madrugada, todo el género reposa resplandeciente en este mar interior, a la espera de que señoras con el pelo teñido de rubio y señores de andar rápido terminen de entenderse con los vendedores del recinto. En total, más de 2.400 compradores diarios

Cada día, cientos de camiones ocupan los ocho kilómetros largos de muelles para cargar género y llevarlo a muchas localidades de Cataluña, Andorra, Francia e Italia repartidos en diferentes franjas horarias: los que compran pronto –caro y bueno–, los que se esperan a las cinco –cuando empieza a bajar de valor el género– y los “barateros” que se llevan a precio de ganga lo que los demás han dejado. Con este ritual, saluda el nuevo día Mercabarna, una ciudad de 24.000 habitantes –20.000 de ellos compradores– que se encarga de alimentar cada día a nueve millones de bocas. Desconocidos para la gran mayoría de los barceloneses, los 866.673 m2 de este impresionante complejo, el mayor mercado mayorista del sur de Europa, alojan a un sinfín de ciudadanos anónimos que han desarrollado un peculiar sentido del humor a fuerza de vivir por la noche. La socarronería de la Barceloneta, el gracejo andaluz y el estoicismo de payeses y marineros han formado un cóctel explosivo que lleva a reírse de los periodistas a las primeras de cambio, a tirar sardinas a los políticos cuando acuden a recabar votos y a recibir a Paco con trompetas cada

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Mercabarna es una pequeña ciudad a siete kilómetros del centro de Barcelona en la que “viven” 24.000 habitantes vez que su querido Real Madrid es derrotado. “Que conste que a mí el Barça no me cae mal”, dice Paco sin poder reprimir la risa, acaso olvidando que, cuando el Barça pierde, irrumpe en el recinto haciendo sonar la bocina del carrito con el que diariamente reparte los periódicos. Tanto Paco, como los que le recriminan el penalty fallado por Raúl en la última Eurocopa, acaban juntándose en el bar que tiene Antonio Llorca en el puente 2 del Mercat Central del Peix. Allí pueden verse a las cinco de la madrugada a auténticos “Carpantas” devorando un potaje de garbanzos –350 pesetas– un plato de lentejas o unas rodajas de bacalao “a la llauna” antes de volver de nuevo a la carga.

“Los conductores son los que más comen”, dice Antonio mientras sujeta con una mano una bandeja cargada de carajillos. Cada día, cientos de camiones llegados de todas partes ocupan los ocho kilómetros largos de muelles de carga y descarga que dispone Mercabarna y nutren de productos frescos a las más de 900 empresas agroalimentarias que se apiñan en el recinto. Allí les esperan los 4.000 trabajadores de Mercabarna que ordenan el género a toda prisa, justo antes de que los productos frescos comiencen a cotizar según la ley de la oferta y la demanda. Hoy, por ejemplo, la merluza está barata –800 pesetas el kilo–, mismo caso que las manzanas, las rosas y el cordero. “¿A cuánto

están las peritas?”, pregunta una señora a Jordi González, un mayorista del Mercat Central de Fruites i Hortalisses. “A ciento cincuenta la caja, pero si se lleva quince le descuento diez pesetas.” Trato hecho. Aunque los forasteros que visitan Mercabarna –fácilmente reconocibles, por otra parte, por su rara habilidad para estorbar– no aprecian diferencias sustanciales entre las grandes áreas temáticas que componen el recinto, cada mercado puede decirse que es un mundo. El Mercat Central del Peix, por ejemplo, es el más nervioso y bullanguero, ya no sólo por ser el primero en abrir, sino porque la franja que separa el éxito del

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VIVIR EN BARCELONA

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LA VANGUARDIA

VISITA A LAS INTERIORIDADES DE MERCABARNA, EL MERCADO MAYORISTA MÁS GRANDE DEL SUR DE EUROPA

¿Colesterol?, no gracias Mercabarna es un perfecto escaparate de cómo han evolucionado los hábitos alimentarios de los catalanes en los últimos años VIENE DE LA PÁGINA 1

fracaso es muy estrecha. Si aquí el perfume dominante es húmedo y salado, en el Mercat Central de Fruites i Hortalisses resalta el olor de los melocotones y las cerezas, mientras que en el Mercat Central de la Flor, rosas, tulipanes y claveles son los que se llevan la palma. Mientras paseamos por el Escorxador ataviados con una bata blanca y un gorrito del mismo color, Víctor Trigueros, director del matadero, nos explica que este lunes se sacrificaron 648 terneras, 1.412 corderos y 22 caballos. Sin embargo, la palabra “sacrificio”, aún siendo exacta, no explica los desvelos de este hombre y su equipo para que la carne que consumimos sea cada vez mejor, lo que implica, por descontado, tratar bien al ganado. Los catalanes pueden estar tranquilos ya que las condiciones sanitarias del Escor-

UNA CIUDAD @ Mercabarna tiene 24.000 “habitantes”, de ellos 20.000 son compradores 900 EMPRESAS @ En los muelles operan 900 empresas agroalimentarias xador son extraordinarias. Por lo demás, el 70% de los animales que llegan al matadero proceden de Lleida, el 15% de Girona y el 5% de Tarragona. Parte de las reses son luego troceadas y presentadas en pulcras bandejas. De ahí partirán hacia un localidades catalanas, Andorra, el sur de Francia e Italia. Mercabarna viene a ser un perfecto escaparate de cómo han evolucionado los hábitos alimentarios de los catalanes. Así, las verduras como las coliflores, cardos, judías verdes, etcétera han perdido protagonismo en favor de ensaladas y hortalizas fáciles de consumir. Mismo caso que algunas frutas –los cítricos, por ejemplo, retrocedieron en 1999 un 3,3%– que niños y mayores rehúsan pelar y cuyo declive contrasta con la creciente pujanza de variedades exóticas –lichis, kiwi, mango–. Este cambio de cultura culinaria explica también el descenso de ciertos tipos de carnes –las que se utilizan en estofados, caldos y, en general, guisos– que comienzan a ser sustitui-

n 24 HORAS AL DÍA

“Si aguantas 15 días, aguantas toda la vida”

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En Mercabarna, instalada en la Zona Franca desde 1971, no se para ni un instante, ni de día ni de noche

Una actividad frenética y de sol a sol

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esde que en 1971 el mercado de frutas y hortalizas del Born plantara sus reales en la Zona Franca, Mercabarna se ha convertido en la envidia de ciudades de todo el mundo. Rara es la semana que no pasean por sus instalaciones ministros de Agricultura japoneses, alcaldes rusos o técnicos de marketing chilenos para conocer el secreto de un mercado que factura 300.600 millones de pesetas anuales. Una inmensa flota de camiones comienza a llegar al recinto a medianoche. Cuatro horas después abre sus puertas el Mercat Central del Peix. A las 5.30 h se inicia la venta de flores y plantas. A las seis, Mercabarna es un hervidero donde se entrecruzan coches, camiones y furgonetas. En el matadero inician la matanza, actividad que les llevará hasta bien pasadas las once. Y comienzan a llegar los transportistas de frutas y hortalizas. A las ocho de la tarde, se personan los trabajadores que limpiarán el recinto. Cuatro horas después, vuelta a empezar.

das por otras menos grasas y con menor contenido de colesterol. No es de extrañar, por ello, que Jordi Maymó, director general de Mercabarna, aproveche cualquier ocasión para incidir en la necesidad de que el segundo mayor mercado de Europa –el primero es París– diversifique su gama de servicios. Sobre la posibilidad de que Internet y las nuevas tecnologías acaben por convertir a Mercabarna en una reliquia del pa-

Ventas semanales NARANJAS MANZANAS PATATAS TOMATES MERLUZA MEJILLONES BOQUERÓN RAPE SARDINA SALMÓN CARNE DE VACUNO CORDERO CARNE DE CABALLO CLAVELES ROSAS Fuente: Mercabarna

sado, Jordi Maymó es tajante: “El mercado real nunca será sustituido por el virtual”. Quien discuta esta aseveración sólo tiene que madrugar y darse una vuelta por Mercabarna. Jamás ordenador alguno podrá emular una cigala escocesa agitando sus pinzas al cielo o el olor de una cebolla de Figueres recién salida de la huerta. A Mercabarna, por fortuna, le aguarda una larga vida.c

1.387.115 kg. 1.001.769 kg. 1.732.904 kg. 1.479.712 kg. 147.942 kg. 255.750 kg. 126.057 kg. 123.269 kg. 102.615 kg. 62.557 kg. 388.058 kg. 59.288 kg. 21.865 kg. 186.351 unidades 130.190 unidades

hico, si aguantas quince días, aguantas toda la vida.” Con esta frase se saluda a los chavales que comienzan a trabajar en Mercabarna. Muchos de ellos saldrán de aquí dentro de cincuenta años, cuando se jubilen, y a veces ni con esas... Aquí, en Mercabarna, es habitual ver a señores octogenarios que se resisten a abandonar el puesto de venta por el que han dado su vida, por más que sus hijos y nietos atiendan perfectamente el puesto. “El mercado es un mundo”, “somos una familia”, “esto engancha”, “parece monótono, pero cada día es distinto”, responden los vendedores para justificar su adicción al comercio. Evidentemente, el dinero ayuda. Por más que si se pregunta a un tendero sobre la marcha del negocio, la respuesta oscilará invariablemente entre “mal”, “regular” y “vamos haciendo”, algunos coches de lujo estacionados en el parking dan a entender que la noción de “mal” de Mercabarna difiere de la de otros lugares. Pero sería un craso error pensar que la gente sólo permanece en este macromercado urbano por dinero. El hecho de vivir por la noche, ha llevado al altar a muchos comerciantes de Mercabarna y de aquí han salido sus mejores amigos y enemigos. Quienes se pasan el día en este enorme recinto son una gran familia que es consciente de que su trabajo es muy duro, pero que volvería a repetir suerte en otra vida.

Visita a la despensa  

Publicado en La Vanguardia