Page 1

Gráfico de puntos: evolución comparada del VAB y del empleo industrial entre 1995 y 2001

Evolución del VAB y del empleo industrial en las CC.AA. (1996-2001)

Crecimiento del VAB industrial

4,5% Navarra 4,0% Madrid 3,5% Asturias La Rioja

Comunidad Valenciana

Castilla y León Castilla-La Mancha

3,0%

País Vasco Aragón

Cataluña Cantabria Galicia Murcia

Andalucía Baleares

Canarias

Extremadura 2,5% 1,5%

2,0%

2,5%

3,0%

3,5%

Crecimiento del empleo industrial

4,0%

4,5%


Reflexiones sobre las cuestiones propuestas 1. La productividad del trabajo es una variable que permite distinguir los sistemas industriales más modernos y competitivos de aquellos más atrasados o en peor situación. Una productividad elevada esta relacionada de forma más o menos directa con la capacidad para competir en el mercado y es compatible con niveles salariales también relativamente elevados. La productividad del trabajo depende en buena medida de la intensidad de la inversión en bienes de equipo, en maquinaria, así como de la cualificación de los trabajadores. Estos dos elementos pueden variar dentro de un mismo sector industrial, porque cada empresa puede mostrar un diferente nivel de desarrollo. Pero, sobre todo, varían entre distintos sectores industriales, pues el uso de maquinaria y la cualificación de los trabajadores varían notablemente entre ellos. Los valores regionales de la productividad del trabajo en la industria están mostrando tanto el nivel de desarrollo y madurez de sus empresas, como su estructura sectorial. Así queda claramente definida un área bastante compacta que muestra un a productividad del trabajo industrial situada en el cuadrante noroeste del país, que tiene sus mayores valores en la industria vasco-navarra, en Cataluña, en Madrid, y que también abarca otras regiones próximas como Aragón, Castilla-León, Cantabria o Asturias. Es aquí donde se concentran los sectores de mayor productividad asociados a menudo a actividades metal-mecánicas, así como a otros sectores de desarrollo reciente y localización preferentemente metropolitana como las industrias de alta tecnología relacionadas con la fabricación de material electrónico de telecomunicación o informática. Por el contrario el resto de las CC.AA., con niveles de productividad a veces muy por debajo de la media española, muestran especializaciones en sectores industriales de bienes de consumo tradicionales. 2. En general un crecimiento tanto de la producción como del empleo industrial de más del 3% anual puede considerarse como propio de una coyuntura de expansión. Se trata de valores superiores los que muestran los países europeos más desarrollados. Por tanto, y aunque la industria ya no sea el principal contribuyente a la producción nacional, pueden considerarse como un elemento importante dentro del proceso de convergencia con Europa.


Significativamente, el crecimiento de la producción industrial es algo más débil en las regiones más atrasadas (Andalucía y Extremadura), al tiempo que todavía se deja sentir en Asturias la herencia de una estructura empresarial poco propicia a la creación de empleo. Queda por valorar, sin embargo, si este crecimiento esta propiciando un avance en términos de productividad. Una de las posibles formas de plantear el tema es observando de forma paralela el crecimiento del empleo y de la producción, los dos elementos de los que depende, en última instancia, la evolución de la productividad. Ello permitiría calificar los distintos caminos o evoluciones regionales que está siguiendo la industria de las CC.AA.

3. Siguiendo el sentido de las agujas del reloj y siguiendo el siguiente esquema: IV

I

III

II

Encontramos las siguientes situaciones: I.

Alto crecimiento tanto del empleo como del VAB, -la situación más positiva-, de la que son ejemplo el País Vasco, Navarra, Aragón, y, en la frontera, Cataluña. Si atendemos a que estas regiones están, además, entre las que mayor productividad mostraban al inicio del período estudiado, queda claro que su posición aventajada dentro del mapa industrial se refuerza.

II.

Alto crecimiento del empleo y bajo crecimiento del VAB. Situación en la que el crecimiento del empleo industrial se realiza en sectores o actividades de relativa baja productividad, lo que indica una dinámica innovadora o modernizadora relativamente pobre. Sería el caso de Galicia y Murcia, o de otras regiones en las que las actividades industriales desempeñan un papel pequeño en la economía regional, como Baleares o Canarias.

III.

Bajo crecimiento, tanto del empleo como del VAB, -la situación más negativa-, de la que son ejemplo, Extremadura, Andalucía, Asturias, o en menor medida Castilla y León, Castilla-La Mancha y La Rioja. Se trata, por diferentes razones en cada caso, de tejidos industriales


poco dinámicos, propios de regiones tradicionalmente atrasadas y poco industrializadas, de regiones de antigua industrialización en declive, o bien de regiones cuya industrialización se ha basado en buen medida en iniciativas externas. IV.

Alto crecimiento del VAB y relativamente bajo crecimiento del empleo. Es una situación que muestra procesos de desarrollo que están modernizando las estructuras sectoriales y empresariales al crecer aquellas actividades de mayor productividad. En esta posición se encuentra Madrid, que ya es una de las regiones con mayor productividad industrial de España, y la Comunidad Valenciana que, en tanto que parte de una situación de relativa baja productividad, podría ser considerada como “emergente”.

La bisectriz que atraviesa los cuadrantes I y III, tal y como muestra el siguiente esquema, delimita a su vez dos tipos de situaciones: A y B. A

B

Las regiones situadas en A muestran un crecimiento de su VAB relativamente mayor al que experimentan en su empleo, y en ellas, por tanto, la productividad del trabajo está incrementándose especialmente. Por el contrario, las regiones situadas en B muestran un crecimiento del VAB relativamente inferior al que experimentan en su empleo, y en ellas la productividad del trabajo crece más lentamente. Este esquema nos permite matizar algo más el análisis anterior por cuadrantes. Así, por ejemplo, dentro de las regiones con dinámicas más positivas destaca claramente Navarra, al asociar a un fuerte crecimiento industrial un muy importante aumento de la productividad. En el extremo opuesto (III cuadrante) llama la atención la situación de Extremadura, donde a un crecimiento industrial muy pobre se añade un estancamiento de la productividad. Curso de actualización de conocimientos en Geografía. Sesión de 21 de noviembre de 2003 Els espais industrials Juan Miguel Albertos Puebla Profesor Titular de Geografía Humana Departament de Geografia de la Universitat de València


Gráfica y comentario (solución)  

Una solución al ejercicio sobre la evolución de la industria en España