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momento de hacerles carantoñas para ver si me perdonaban y volvían a hacerme los mimitos de los primeros días. No me hicieron mucho caso, pero aún así, yo seguí insistiendo moviendo mi rabito con todas mis fuerzas e intentando ayudarles a trasladar esos trapos que olían tan bien. Se empezaron a enfadar y me asusté, así que me quedé quieto en un rincón a esperar que se les pasara el enfado. Luego me llamaron, menos mal, ya no estaban enfadados. Querían sacarme a la calle!! que bien!!. Me subí al coche y me dejaron sacar la cabeza por la ventanilla. Me gustaba ver pasar los coches y que el aire moviese mis orejotas. Cuando el coche se paró, pensé que ya habíamos llegado o que a lo mejor querían que hiciese un pis. Menos mal (pensé) porque ya me estaba costando aguantarme. Me abrieron la puerta y bajé corriendo en busca de un árbol. Hice el pis y cuando me volví ya no estaban. No te imaginas mamá que pánico sentí en ese momento. Esperé y esperé, estaba seguro que volverían a buscarme, quizá no se

Minicuentos  

Serie de cuentos relaizado por los alumnos de 6ºA con referencia a la Paz.