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SALUD Y AMBIENTE

Aire acondicionado, © ¿aire enfermo? Durante el verano el aire acondicionando es un elemento de confort prácticamente indispensable. Sin embargo, en ocasiones, puede convertirse en un inesperado vehículo de enfermedades: ojos irritados, garganta seca, gripe, incluso graves infecciones bacterianas. ¿Solución? Un adecuado control de su mantenimiento.

Todos los sistemas de aire acondicionado funcionan de la misma manera (vea Cómo conseguir un ambiente fresco): recogen aire del interior, lo filtran, lo enfrían, lo humidifican (no siempre) y lo distribuyen por el lugar donde estén instalados. Dado que son principalmente las empresas y los grandes edificios los que están equipados con estos sistemas, abordaremos la cuestión, esencialmente, desde esta perspectiva. Si usted tiene un aparato de aire acondicionado en casa, los problemas de salud que pueda causar son prácticamente idénticos, así como los cuidados de mantenimiento, aunque en este caso será usted el encargado de realizarlos. Para más detalles, consulte el apartado Aire acondicionado en casa.

CÓMO CONSEGUIR UN AMBIENTE FRESCO Aire interior caliente Refrigerante frío Aire interior frío

El aparato de aire acondicionado recoge el aire caliente del interior y lo enfría por medio de un refrigerante, que absorbe el exceso de calor. Después, el sistema filtra el aire, lo humidifica (no siempre), y lo distribuye por toda la estancia. El refrigerante se mueve dentro de un circuito cerrado. Para estar operativo necesita enfriarse continuamente, lo que se consigue por medio de corrientes de aire recogido del exterior o bien utilizando agua (torres de refrigeración).

EN CASA Vivienda Exterior

Aire exterior

Refrigerante caliente Aire exterior caliente

PARA UN CLIMA CONFORTABLE Estación

Temperatura (o C)

Velocidad del aire (m/s)

Humedad (%)

Verano

entre 23 y 25

entre 0,18 y 0,24

de 40 a 60

Invierno

entre 20 y 23

entre 0,15 y 0,20

de 40 a 60

Los problemas de salud asociados a la utilización del aire acondicionado en casa son, básicamente, los mismos que los expuestos para el caso de las empresas: molestias musculares (por ejemplo, tortícolis) por el impacto directo de una corriente de aire frío, infecciones respiratorias causadas por la difusión de virus y bacterias, dolores de garganta, alergias, etc. Sin embargo, este tipo de problemas se pueden minimizar con un buen diseño de la instalación y, sobre todo, limpiando periódicamente los filtros de los aparatos. ¿Con qué frecuencia? Depende de la mayor o menor utilización del sistema; si se conecta diariamente, es aconsejable limpiarlos cada dos semanas. Hay un pequeño truco para saber cuándo están sucios: sacúdalos sobre un folio en blanco, si cae polvillo, es que llegó el momento de limpiarlos. Aspírelos o lávelos con agua fría. No utilice agua caliente, ya que podría encoger o deformar los filtros. Tampoco debe utilizar pro-

ductos inflamables, como por ejemplo, el benceno, ya que los filtros podrían incendiarse. Después de lavarlos, déjelos secarse a la sombra y espere a que estén bien secos antes de volver a colocarlos en el aparato.

EN EL COCHE El aire acondicionado en el coche (OCUCompra Maestra, nº 236, abril 2000) no sólo es un factor de confort, también lo es de seguridad. Con una temperatura exterior de 30 ºC, en el interior del coche el termómetro puede alcanzar los 90 ºC en el lugar más caluroso, justo detrás del parabrisas. Si usted padece de alergia, es muy importante que el sistema de aire acondicionado incorpore un filtro antipolen.

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GRIPE

ALERGIAS

¿Usted o sus compañeros de trabajo contraen la gripe con relativa asiduidad? Puede que el sistema de aire acondicionado sea el principal culpable. Normalmente estos sistemas incorporan filtros que eliminan la mayor parte de las partículas extrañas. De hecho, las personas que sufren rinitis se encuentran más a gusto con el aire acondicionado puesto. Sin embargo, en ocasiones algunos microorganismos atraviesan los filtros; si, además, las condiciones de humedad y de temperatura son favorables y la limpieza de los conductos no se realiza demasiado a menudo, terminan desarrollándose por el circuito y diseminándose por las habitaciones. El sistema difunde agentes contaminantes propagando intoxicaciones, alergias, e infecciones bacterianas o virales como la gripe y las anginas. Sin embargo, lo más normal es que se trate de casos benignos.

El sistema de aire acondicionado es frecuentemente acusado de ser el responsable de alergias respiratorias debido a la circulación de pequeñas partículas, fragmentos de ácaros, cabellos, etc. Veamos cuál es la situación real. Los aparatos de aire acondicionado instalados en las empresas son más potentes que los de uso doméstico y están equipados de filtros de alta eficacia capaces de eliminar casi todas las partículas que se encuentran en el aire. De hecho, las personas que su-

fren alergias respiratorias, como por ejemplo fiebre del heno, respiran mejor en lugares con aire acondicionado. Por su parte, los aparatos instalados en viviendas no expulsan el aire con suficiente fuerza, por lo que no funcionan bien con filtros más eficaces; estos sistemas no tienen la capacidad de eliminar ciertas partículas que se encuentran en el aire. En cualquier caso, el hecho de conectar el sistema de aire acondicionado no va a empeorar la alergia.

TORTÍCOLIS ¿Sufre frecuentes dolores en la nuca? De nuevo el aire acondicionado puede ser el causante: si la circulación del aire del sistema es demasiado rápida o está dirigida directamente hacia el individuo, es probable que termine provocando molestias musculares, como por ejemplo, tortícolis. Sin embargo, el verdadero origen de esta situación no es tanto el aire acondicionado como la modificación de la disposición de las oficinas. Las plantas de los inmuebles modernos experimentan frecuentemente cambios radicales en la distribución de los espacios: de un día para otro un gran despacho con vistas pasa a convertirse en unas pequeñas oficinas individuales separadas por mamparas. Aunque el sistema de aire acondicionado sea el mismo, los cambios en la distribución del lugar pueden convertir una corriente de aire frío en algo extremadamente molesto.

GARGANTA SECA

RESFRIADO ¿Sufre catarros durante el verano? Si usted padece frecuentemente resfriados durante los meses más calurosos del año, es bastante probable que tengan su origen en el sistema de aire acondicionado; en concreto, por las diferencias de temperatura que se producen entre las distintas zonas de la oficina. Para evitarlo es recomendable limitar una diferencia máxima de temperatura de tres grados entre el aire ambiente y el que proviene del sistema, lo que no siempre es

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técnicamente posible. Tanto en el caso de temperaturas altas como de frío intenso, la empresa de mantenimiento del edificio es responsable de realizar las revisiones necesarias. Si no obra así, preparen los pañuelos… En cualquier caso, la normativa española establece una banda de temperaturas recomendadas (vea el cuadro Para un ambiente confortable).

¿Tiene molestias en la garganta?, ¿siente la nariz taponada o las mucosas secas? Puede que se deba a la sequedad del aire que sale del sistema de aire acondicionado: al bajar la temperatura disminuye la cantidad del agua en el aire. Ésta es la razón por la cual la mayoría de las instalaciones están equipadas con un humidificador que incrementa la humedad relativa del aire hasta situarla entre un 40 y un 60%. Pero cuidado, un aire demasiado húmedo también puede provocar molestias (sensación de sudor, etc.). En cualquier caso, si la instalación no está regulada correctamente, seguirá enviando un aire demasiado seco.


¿Presenta síntomas de fatiga, somnolencia, irritación de ojos, nariz y boca, dolor de cabeza… que remiten cuando abandona el edifico? Es posible que sufra el síndrome del edificio enfermo, a menudo vinculado a la existencia de un sistema de aire acondicionado. No se trata de un fenómeno marginal, también ha sido detectado en colegios, bibliotecas, automóviles y aviones. La Organización Mundial de la Salud estima que cerca del 30% de los edificios presentan problemas de calidad del aire.

Este síndrome tiene su origen en el deterioro de la atmósfera interior: la insuficiente renovación del aire del edificio provoca la acumulación de contaminación, como por ejemplo de dióxido de carbono (CO2). ¿Soluciones? Abrir diariamente las ventanas o colocar alguna planta de interior que ayude a renovar el aire. Para mayor información, puede consultar los artículos Síndrome del edificio enfermo y Ventilar no pasa de moda, publicados en OS nº 12 y 14, respectivamente.

LEGIONELA Conocida como enfermedad del legionario, esta enfermedad apareció por primera vez en 1976 durante un congreso de la Legión Americana (de ahí su nombre). Se manifiesta bajo la forma de una fuerte neumonía con problemas respiratorios graves. En los casos extremos, si no se diagnostica a tiempo, puede llevar a la muerte. La enfermedad del legionario es provocada por la bacteria Legionella pneumophila. Se trata de una bacteria acuática que sólo es peligrosa si las condiciones son especialmente favorables para su desarrollo. Prolifera en aguas templadas de entre 26 y 40 grados y se propaga por la inhalación de microgotitas. El riesgo es mayor en verano porque es cuando más se utiliza el aire acondicionado y el agua está más caliente. El periodo de incubación

es corto y se acompaña de fiebre alta. Los individuos más susceptibles de contraerla son los ancianos inmunodeprimidos (con defensas bajas). El caso más grave en nuestro país tuvo lugar durante 1996, a raíz del cual 224 personas resultaron afectadas en Alcalá de Henares. Contrariamente a una idea extendida, el aire acondicionado rara vez es el causante de los casos de legionela. Sólo ocasionalmente podría desarrollarse en los conductos de enfriamiento de los humidificadores del sistema y posteriormente difundirse en las oficinas. Este riesgo desaparece si se realiza un mantenimiento y limpieza regular de las instalaciones y se vigila que no existan aguas estancadas.

SÍNDROME DEL EDIFICIO ENFERMO

Por un control real Un sistema de aire acondicionado en buenas condiciones de mantenimiento no representa ningún riesgo para la salud. Los problemas surgen de una escasa limpieza, de un mal ajuste, de una mala disposición de la oficina… elementos todos ellos bajo la responsabilidad de la empresa gestora del edificio, no del usuario. Existen normas recientes que regulan el funcionamiento de las instalaciones térmicas de más de 100 kW en edificios (las de las casas suelen tener entre 3 y 15 kW). Pero, aunque normalmente las empresas de mantenimiento cumplen la norma, el usuario no tiene forma de conocerlo. ¡Con lo fácil que sería colocar un tablón que informara de la fecha de la última revisión y de las reparaciones realizadas! Mientras tanto, el médico de empresa debe jugar un papel esencial. Desde el momento en que detecte síntomas ligados a una mala calidad del aire respirado, debe llamar la atención de los responsables del edificio sobre el problema y solicitar una verificación del sistema de aire acondicionado. Los mismos trabajadores no deben dudar en alertar a sus representantes del comité de seguridad e higiene: por ejemplo, ante la escasez de controles sistemáticos obligatorios (las quejas más usuales), o por las continuas bajas por enfermedad de un cierto número de trabajadores.

Algunos consejos Existen una serie de recomendaciones que pueden ayudar a prevenir los perjuicios del aire acondicionado sobre la salud: – Empiece a utilizar el aparato con los primeros calores, es la mejor forma de aclimatarse. – Controle la temperatura en los valores de bienestar térmico: entre 20 y 26 ºC, dependiendo de la época del año. – Dirija el chorro de aire frío hacia arriba o hacia abajo, pero nunca directamente a las personas. – Respecto al filtro del aire acondicionado, si se trata de una oficina solicite que lo limpien regularmente, si es el de su casa, cámbielo usted mismo cada cierto tiempo. ■

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