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A VECES PRECISA TRATAMIENTO MÉDICO

Acné: se puede vencer ¿Para el acné? ¿Cremas, jabones, lociones...? ¡Cuidado!, muchos no son eficaces. Además, en pieles sensibles o dañadas, pueden agravar un problema que desaparece a veces por sí solo. En casos concretos, hace falta acudir al médico. La pesadilla de muchos jóvenes, tan condicionados normalmente por su aspecto físico, se llama acné. Este trastorno de la piel afecta a más del 80% de la población adolescente, aunque también puede darse en adultos. Sin embargo, pocos saben cómo afrontar el problema de forma correcta. Los afectados se agobian con la aparición de la primera espinilla y se hacen con un auténtico batallón de cremas, jabones y lociones. Generalmente resulta inútil. En la mayoría de los casos, una vez pasada la pubertad, el problema se resuelve solo. No obstante, si el acné es severo o tiene repercusiones tanto psicológicas como en la vida social, habrá que acudir al médico para hacerle frente.

Así es y así se forma Para que aparezca el acné (generalmente en cara, espalda y pecho) deben darse tres factores. Primero, una alteración de la glándula productora de sebo o grasa, comunicada con el folículo donde nace el vello de la piel. Además, debe existir un aumento de la producción de sebo así como un cambio en su constitución. Por último, encontramos una modificación de la flora bacteriana del folículo. En estas circunstancias, se produce un tapón que obstruye la salida del sebo a la superficie. Es lo que se llama comedón y constituye un buen caldo de cultivo para que se multiplique una bacteria, que normalmente vive en nuestra piel sin causar daño, Propionibacterium acnes. El comedón puede ser cerrado, si el folículo piloso está completamente 28

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obstruido y el sebo no consigue salir, o abierto (el llamado punto negro), cuando el folículo no está del todo obstruido y el sebo sale sin problema. Este tipo de comedón se vuelve oscuro debido a la melanina que contiene y no por la suciedad, como se suele creer. El acné, cuyas lesiones llamamos comúnmente espinillas, puede clasificarse, de menor a mayor gravedad, como: – Leve. Presencia de comedones, que dan lugar a puntos blancos o negros. – Moderado. La glándula sebácea se inflama y aparecen las pápulas (granitos rojizos), así como algunas pústulas (granitos rojizos infectados, con presencia de pus). – Severo. Además de comedones, pápulas y pústulas, hay nódulos y quistes duros, a veces dolorosos. Si no se cura a tiempo, estos últimos pueden dejar cicatrices. El acné suele aparecer en la pubertad y desaparer de una forma más o menos espontánea al finalizar ésta, con una duración variable. Pero a veces se manifiesta en la edad adulta.

Los dermatólogos aconsejan el uso de jabones suaves y, para frotarse la cara, las yemas de los dedos.

Por los genes, las hormonas... Está demostrado que la genética tiene influencia en la aparición del acné. Así, si unos padres lo han sufrido, pueden tener hijos que lo padezcan, aunque esto no siempre tiene por qué ser así. Las hormonas también tienen que ver. Las masculinas (andrógenas) influyen en la actividad de la piel, en particular sobre la producción adecuada de sebo. Una actividad excesiva favorece la aparición de espinillas. Algunos fármacos como la cortisona o con ciertas hormonas, pueden producir acné. Pero no tienen fundamento científico las creencias que asocian la aparición de espinillas con ciertos hábitos como los relacionados con la

alimentación (véase No es cierto). En cuanto al estrés, en todo caso sería un factor agravante, pero no la causa por sí solo.

Cómo curarlo bien El médico debe ser quien determine la gravedad del acné y prescriba, si es necesario, un tratamiento especial, que debería ser individualizado: lo que da buen resultado a una persona no necesariamente lo dará a otra. El objetivo del tratamiento es hacer desaparecer las lesiones existentes, prevenir la aparición de otras nuevas y evitar, en lo posible, las marcas y cicatrices residuales. Nunca hay que caer en el derrotismo y la desesperación. Es imprescindible saber esperar y ser constante y escrupuloso en las pautas del tratamiento, cuyos efectos son visibles sólo a medio o largo plazo, y, desde luego, no abandonar a la primera señal de mejora. Hay que continuar hasta que la tendencia a la presencia de acné haya pasado. Si el acné es leve y no causa problemas psicológicos, lo mejor es una higiene

CÓMO SE FORMA EL ACNÉ Cada pelo de nuestro cuerpo nace en una pequeña bolsita de la piel llamada folículo piloso. Cada folículo se une a una glándula sebácea que produce el llamado sebo, cuya función es conservar la suavidad de la piel y el pelo.

Un exceso de sebo y células muertas puede obstruir el poro. Esto provoca que el sebo no pueda ser eliminado y se acumule. obstrucción

Las bacterias presentes de manera natural en cada folículo, se alimentan de sebo. Al aumentar éste se multiplican y llegan a provocar inflamaciones infecciosas. grano

epidermis

dermis glándula sebácea

mezcla de sebo y células muertas

pus

folículo piloso

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correcta (en este sentido, es preferible preguntar al médico que dejarse influir por la publicidad) y, a veces, un tratamiento tópico, si el médico así lo recomienda. Existen lociones y cremas para aplicar en la zona afectada que ayudan en estos casos. Algunos de estos productos se pueden adquirir en farmacias sin receta médica, aunque otros sí que la requieren. Pero conviene consultarle al médico antes de comprar

“No comedogénico” nos indica que no favorece la aparición de nuevos granos o comedones.

NO ES CIERTO Que sea necesario estar a dieta. Los estudios al respecto son claros: ningún tipo de alimentación ha demostrado mejorar o empeorar el acné. Como ejemplo, el consumo de chocolate o chorizo, que no tiene ninguna influencia en este problema. No hay base científica para hacer recomendaciones dietéticas. Las dietas y restricciones en la alimentación sólo dificultarán la situación de la persona, sin aportarle beneficio. De todos modos, si alguien observa que, de forma repetida, su acné empeora al tomar determinado alimento, es aconsejable que modere o frene su consumo, al menos por precaución. Que tomar el sol sea bueno. No está comprobado que el sol tenga un efecto beneficioso. La exposición a los rayos solarse puede, incluso, tener consecuencias negativas. Es aconsejable usar una crema con factor de protección elevado durante el verano. Que sea una cuestión de higiene. ¡En absoluto! A veces las personas con acné tienden incluso a lavarse demasiado la piel, con jabones muy agresivos que sólo empeoran la situación. Mejor usar jabones suaves, masajeando con delicadeza el rostro con los dedos o una esponja o trapo finos, y secarse con una toalla limpia y que no rasque. No es recomendable lavarse la cara más de dos veces al día. Que el estrés no influya. Como reacción al estrés el cuerpo humano produce adrenalina lo que conlleva un aumento de la formación de sebo. De ahí que sí influya este factor en el empeoramiento del acné. Que se contagie. Las bacterias del acné no proceden del exterior, sino que se encuentran de manera natural en todas las pieles. No se trata, pues, de una afección contagiosa. Que estrujar las espinillas ayude. En realidad, sólo se consigue favorecer la aparición de infecciones y marcas en la piel, sobre todo cuando se trata de acné inflamado. Que la actividad sexual resuelva el problema. No existe ninguna evidencia científica que lo confirme.

Ni el chocolate ni el chorizo provocan acné. Pero ambos son alimentos que todos debemos consumir sólo en ocasiones, no de forma habitual.

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un arsenal de productos o aplicarse algo que empeore la piel. Algunos productos la resecan si se emplean demasiado a menudo, por lo que es importante leer cuidadosamente las intrucciones antes de su aplicación. Y recuerde que no todo vale para todos, ni todo lo ofertado es eficaz. Entre los fármacos tópicos más usados encontramos los que contienen un derivado de la vitamina A (ácido retinoico) o peróxido de benzoilo. Ayudan a desbloquear los poros (comedolíticos) y reducir las bacterias, pero pueden provocar irritación, sequedad y descamación. El médico o farmacéutico nos asesorará sobre su empleo. Si hay infección leve, son útiles los antibióticos en forma de toallitas, lociones o sprays, que se aplican sobre la piel. A veces, el médico puede recetar más de un tipo de fármaco tópico. En casos más graves, es posible que el médico prescriba un medicamento oral. Hay diferentes fármacos, con diferentes mecanismos de actuación, indicaciones y efectos adversos. El médico deberá valorar con el paciente los pros y contras del tratamiento, pues a veces los efectos secundarios pueden ser importantes. En el caso de los antibióticos, conviene usarlos correctamente para evitar un problema de resistencia en el organismo que anule la eficacia del fármaco. Para las mujeres más jóvenes, existe otro posible tratamiento oral: las hormonas femeninas o una medicación que disminuya el efecto de los andrógenos.

Isotretinoína: sólo para casos graves Existe otro fármaco para el tratamiento del acné, la isotretinoína, que se administra por vía oral y cuyo nombre comercial es Roacután. Se trata de un medicamento de “Especial Control Médico” (ECM) y únicamente puede ser prescrito por un dermatólogo. El médico de cabecera puede hacer las recetas sucesivas mientras dure el tratamiento. Por eso este medicamento lleva en el envase las siglas ECM junto al


CUIDADOS DE LA PIEL El sebo (grasa) de la piel tiene propiedades emolientes y antibacterianas leves, por lo que no conviene retirarlo excesivamente. Aunque es importante limpiar nuestra piel, deberemos hacerlo con cuidado para no eliminar estas protecciones naturales. Es aconsejable usar productos con capacidad moderada para eliminar la grasa, buen poder de arrastre (esto no significa emplear productos excesivamente abrasivos o frotar la piel con demasiada aspereza), acción levemente antiséptica y superficial (no debe atravesar la capa córnea hacia estratos más profundos de la piel), pH neutro, poder suavizante y de fácil eliminación. Según el tipo de piel, éstas son nuestras recomendaciones: • Piel grasa: agua y jabón suave (sin glicerina) o emulsión de limpieza con bajo contenido graso. Cuidado con los jabones y su propaganda: realmente todos, en mayor o menor grado, son irritantes, por lo que no se debe abusar. También van bien las leches limpiadoras especiales para piel grasa y los tónicos ligeramente alcohólicos, así como los emolientes (para hidratar la piel) con bajo contenido graso. • Piel seca: tiene mala tolerancia al agua y los jabones. Conviene usar leches limpiadoras y tónicos adecuados. En cuanto a los jabones, si es necesario su empleo, los de glicerina son aconsejables, así como tónicos sin alcohol. Siempre conviene evitar los enjabonados repetidos. • Piel normal: tolera bien tanto el agua como los jabones y las leches limpiadoras.

número de seis dígitos que lo identifica (más información en nuestra sección Comprender dedicada al El envase de los medicamentos, OS nº 65, abril 2006, y a La receta médica, OS nº 64, febrero 2006). El Roacután, que se administra por vía oral, aunque muy eficaz, debe ser recetado exclusivamente en caso de acné grave, debido a sus frecuentes efectos adversos. Éstos son bastante desagradables: sangrado de nariz, sequedad de mucosas, de conjuntiva (ojo) y labios (grietas) son los más comunes. También se relaciona con posibles casos de depresión en personas que tienen cierta predisposición a padecerla. Y ¡cuidado!, porque además, este medicamento es teratógeno, es decir, que puede causar malformaciones en el feto. El paciente deberá ser previamente informado de los riesgos, incluyendo el riesgo de teratogenicidad, e incluso firmar un consentimiento informado. Las mujeres tendrán que hacerse la prueba del embarazo antes de utilizarlo y se recomienda que usen anticonceptivos durante el tratamiento. Asimismo, deberán comprometerse a no quedarse embarazadas mientras dure el

tratamiento e incluso hasta varios meses después de finalizarlo.

Los cosméticos no curan La publicidad nos invade con productos de cosmética para pieles con impurezas y tendencia acneica. Pero seamos claros: ninguno ha demostrado su eficacia para curar el acné. Como mucho, mejoran el aspecto de la piel. La acción de los cosméticos es puramente superficial, mientras que el acné es un problema complejo con raíces profundas. No sólo eso, quien lo sufra y

Los productos de maquillaje en polvo son preferibles a las cremas cuando se tiene acné.

utilice de modo continuado cosméticos agresivos puede aumentar el problema, sobre todo si la piel es sensible y está inflamada. Por ello, los dermatólogos aconsejan el uso de jabones suaves. Las limpiezas de cutis no son un tratamiento del acné. Es más, pueden incluso empeorarlo. Y no olvide que para frotarse la cara las yemas de los dedos son excelentes. Como mucho, se recomienda usar un trapo o esponjita muy suaves, que no sean abrasivos. Frotar más y más fuerte no cura el acné y sí puede causar más irritaciones en la piel. Un gran surtido Entre los cosméticos ofertados para mejorar el acné, los hay que contienen ácidos salicílico y glicólico, cuyo efecto exfoliante sobre la capa más superficial de la piel le proporciona a ésta un aspecto más liso y unificado. No obstante, hay que tener claro que no curan el acné. También existen remedios tradicionales como la arcilla, el jabón de azufre y los aceites esenciales de ciertas plantas (bardana, caléndula y árbol del té, entre otras). Pero no tienen capacidad curativa y, en ocasiones, sólo mejoran el aspecto de la piel, siempre y cuando no exista mucha inflamación. Otras, incluso lo empeoran debido a su acción demasiado agresiva (secan excesivamente la piel y alteran su pH). Maquillaje y colorete: cuanto menos, mejor Primera regla: úselos lo menos posible. Pero si lo hace, tenga en cuenta algunos consejos para minimizar efectos no deseados. Es preferible utilizar productos en polvo que cremas, porque éstas contienen aceites que favorecen la aparición de espinillas. No obstante, si se emplean productos en crema, son más aconsejables los que tengan base acuosa (oil free). Son recomendables los productos que llevan la indicación “no comedogénico” (o sea, que no favorecen la formación de comedones), que deberán haber sido sometidos a un test específico. D OCU-SALUD Nº 69 DICIEMBRE 2006-ENERO 2007

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Acne  
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