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LUZ ÁNGELA CALDAS

Foto: Arturo Sarabia


La oscura materia inasible se moldea define lĂ­neas conquista una orfandad esencial viaja desde la historia de los tiempos se ha puesto en pie entre la oscuridad avanza

de tu lengua su cuerpo reluciente

se hace carne palpable

(1980)


“Estás vedado por la luz. La ausencia ha tendido un puente entre tu deseo y ese cuerpo que te convoca a una fiesta de máscaras. Eres el eco de una imagen, el libro de una leyenda nocturna y el misterio está al alcance de tu mano...” El Espejo, Daniel Chirom

Navío

Entre sábanas los candelabros se consumen e iluminan el interior del navío un carrusel de arabescos y lunares de luz acaricia las siluetas desnudas no quiere abrir los ojos el profeta rubio que cautiva el océano en su fondo cuatro brazos se aferran al timón entre papeles y té con mandarinas por aire es surcado el delta hacia las lunas danzan los libros en cubierta hojeados por el viento solar y la música emerge en ayunas de la boca salobre del amante desde la sima azul asciende


el canto de un corazón de niña lo envuelve la medusa que oculta en sus cabellos una estrella

cierra su cofre el Señor de las palabras se escucha el sonido de los cuerpos el tacto se pronuncia un caracol dibuja el cielo sobre el lino albo grita el rojo hablan besos con claridad de lágrima temblor trazos suplicantes el tiempo de viaje escapa a la bitácora

si alguien se hubiese atrevido a cifrarlo dos locos se abrazarían por siempre a la deriva (De Navío, 1996)


Presencia

Nada más las estrellas su sabor y el cosquilleo en la garganta de la noche

su recorrido por el cuerpo del planeta alimento de los días luminosos

nada más que su luz entre las luces su dulce iridiscencia y las voces de su tacto

rebaño de luciérnagas extraviadas del centro que las llama bajo la piel como una lámpara

son mi guía en esta bruma de silencio

(De Navío, 1996)


Diálogo

Imposible cuando no se puede discutir la piel todo menos su cuerpo es retórica conceptos vacío de realidad sofismas de distracción reducciones al absurdo hipótesis y falsa conciencia

sólo su aroma su sabor su savia

(De Al Ausente, 2000)


"Los niños tienen la piel dura" Francois Troufeau

Ángeles

cuentan entre tres y veinte años figura delicada y rostros inocentes santamente permiten que les faltemos al respeto su luz resalta nuestras pobres sombras muerden solos la entraña del pavor y sus miradas de azúcar transparente guardan un terrible


secreto mientras dormimos lloran

y nos velan la tristeza mรกs allรก de los amaneceres

(1997)


I. Estados de conciencia la perspectiva es todo el deseo viaja y se tuerce y la versión del padre se impone

II. Sin embargo la mirada que se esbozó congelación ó profundidad permanece miro donde miró -miramos como si aún nos miráramos (La Muerte de la Bailarina, 2002)


La muerte de La bailarina

En pleno escenario donde sostuviera el cuerpo los suspiros la gracia y ese sentimiento que impulsa a volar como densas gotas de sudor que construye golpe a golpe sobre el piso o la cuerda equilibrista invidente y gr谩vida

lo dej贸 caer

cuando entendi贸 que era letra muerta

(La Muerte de la Bailarina, 2002)


“ Las fuerzas mermadas de la vida te han traído “… soltarte desde esta cuna de astros hasta el fondo ilimite de lo inefable que sangra y te arropará para siempre como a un ángel que se extravió y duerme entre su manto iluminado”

(LÁC, Santorini, Grecia, Agto. /02)

Al amanecer despojado de joyas o vestidos como entre las islas en Grecia mientras el océano se tragaba el sol niño en silencio arribas al muelle solitario el cabello flotante la amplia frente golpeando al vaivén de la marea contra los troncos sumergidos como cuando llegabas a su casa pero con la mirada que auscultaron los peces y mordió la salina dirigida al fondo


abierta para siempre de bruces sobre el agua como abrazรกndola sin miedo ya de esta ni del desamor y sobre todo ya no mรกs de la muerte (Desnuda Muerte, 2008)


La nada impura se mancha

el ser la profana y traspasa la interrumpe y la niega a intervalos arbitrarios

el Ser activo y Se単or permanece

como en estas palabras

(La Muerte de la Bailarina, 2002)


Guerra poesía

Este sentimiento impreso en el tuétano sustrato de dolor materia que perdura esta estrella negra abierta en el corazón de lo que soñó ser espíritu letra que sangra y se quiso aspiración de vuelo esta voz sumergida que anega la sustancia vertida sin término criatura rota de roja transparencia esta enlutada verdad que creí ver y tantos anhelaron trunca ascidia arte melancólica

no puede ser otra mientras impere el odio y el desprecio por el todo único


que es vida

este vacío que dilata esta prisión

es mi poesía (Bogotá, 2003)


Prisiones

Prisiones superficialidad o consumismo ambiciones mediocres pasividad

cómoda incapacidad de inventar o los llamados “placeres” por quienes desconocen la vida

otros vivimos sangramos o nos desangran y a pesar de ello nos aferramos dolorosamente a los bordes del abismo tras los barrotes todavía capaces de aflorar un nuevo capullo (Bogotá, 2006)


Noche

Un ropaje espeso te separa de la noche del perfume azuloso para traspasar los huesos hasta el coraz贸n criaturas multiformes en constante reinvenci贸n subyacen ocultas en las sombras con la rapsodia silente a los o铆dos cautos dulce terrible tu criatura yace intacta y custodia de tus posibilidades en el secreto bosque que insistes en evadir donde desapareces estrella a estrella chispa a chispa del infinito cuerpo de luz de ti mismo (De Forma de Nube, Bogot谩, 2005)


Imposible llegar sin territorio sin hogar ni puerta imposible quedarse donde la presencia la permanencia se ausenta

nadie por aquí nada por acá ilusión espejo de la nada

tómate y regresa antes que el viento que hiela las nervaduras invisibles cumpla su última tarea

(De La Folie, París, 2006)


Anti - Creación

En el mercado negro se pudren los órganos del amor hábitat del asco sofisticamos técnicas de exterminio y agonizan los escasos espíritus “desventurada familia humana” Sobrevivimos a la muerte del amor NADIE SE MUERE DE AMOR EN ESTOS DÍAS

Somos Incapaces De Amar! ( De Revista Cromos, Homenaje: cien años del nacimiento de Neruda)


Como testigo impasible o como pozo al que sin tĂŠrmino caen eventos y vidas maravilla miseria devenir en caos superpuesto

el tiempo deja de ser el SeĂąor que hemos creĂ­do omnipotente o ciego para asumirse como ese eterno inexistente

(De Desnuda Muerte 2008)


Álvaro Rodríguez Torres. Nació en Bogotá en 1950. Poeta y traductor. Libros de poesía publicados: Recordándole a Carroll (Instituto Colombiano de Cultura, 1981); El viento en el puente (Centro Editorial universidad Nacional de Colombia, 1990); En alabanza del tiempo (Universidad del Valle, 1993); Para otras voces (Norma, 1999); Seis libros y uno menos (Universidad Nacional de Colombia, 2005) y El presente recordado (Universidad Externado de Colombia, 2005). Libros de traducciones publicados: Vito Grandam, Ziraldo Alves Pinto (Norma, 1994); Agosto, Rubem Fonseca (Norma, 2004); Os Cangaceiros, María Isaura Pererira de Queiroz (El Áncora, 1992); Poemas en prosa, Baudelaire (El Áncora, 1994); El pintor de la vida moderno (El Áncora, 1995); El reino del caimito, Derek Walcott (Norma, 1996); La vida vivida, Vinicius de Moraes (El Áncora, 1996). Su trabajo ha sido distinguido con el Premio Hispanoamericano de Poesía “Octavio Paz” (1988), el Premio Nacional de Poesía “Eduardo Cote Lamus” (2002), y el Primer Puesto en el Concurso Nacional de Traducción de Poesía Francesa (2003). Es Asesor Cultural de la Biblioteca Nacional de Colombia.


Sobre el autor “Ahora puedo decirle (sin extenderme demasiado en la contemplación de mis razones a usted, poeta, que, como tal, sabe que lo conciso no es ahorro avaro sino costumbre de la luz que cada mañana deja atrás la sombras), que nos gustaron sus citas de lecturas muy repasadas, apresando en su pico de hojas el grano real, alimentador, parecido (y distinto) a los otros.” García Marruz, Fina. Tomado de la contracarátula a El presente recobrado (Universidad Externado de Colombia, 2005). “En la poesía de Rodríguez Torres hay una creciente abstracción, tanto que su método podría llamarse el de la „negación apasionada‟: un despojarse de lo superfluo para llegar a lo esencial. Ha sido una evolución de la materia al espíritu. En los poemas de su primer libro Recordándole a Carroll (1981) hay, se podría decir, más carne, más realidad que en los más abstractos de los libros posteriores, más reticentes y sugestivos, más reflexivos y filosóficos.” Suescún, Nicolás. Tomado de la contracarátula a El presente recobrado (Universidad Externado de Colombia, 2005).


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