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NUEVA POESÍA COSTARRICENSE

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2020 _______________________________



AntologĂ­a de poesĂ­a joven costarricense

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Literatura San José, Costa Rica Primera edición 22 de octubre, 2020 antologiapoeticacr@gmail.com

NUEVA POESÍA COSTARRICENSE: Antología de poesía joven costarricense

Este libro fue una recopilación de trabajos realizados por escritores costarricenses menores a treinta años como parte de las becas creativas del Ministerio de Cultura y Juventud de Costa Rica.

Edición a cargo de: Byron Ramírez Diseño y administración digital: Valeria Jiménez Fotografía de portada: Adolfo López Pérez

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ÍNDICE

Otro intento de robarle el fuego a los dioses______10 Presentación________________________________15 Introducción________________________________17 Cristopher Solano ___________________________22 Madeline Soto ______________________________28 Alexa Prada ________________________________34 Cristian Montenegro_________________________40 Steven Bonilla ______________________________46 Alejandra Méndez ___________________________52 Dante Calienno _____________________________58 María Laura Chaves _________________________64 Viviana Cortés Araya_________________________70 Leonardo Porras ____________________________76 Carolina Campos____________________________82 Roberth Ramírez ____________________________88 Asael Guevara ______________________________94 Yurien Vindas Gonzáles _____________________100 Daniel Araya_______________________________106 Gabriel Ulloa ______________________________112 Silvia Elena Guzmán ________________________118 Marliz Giraldo Quesada _____________________124 Ignacio Aru________________________________130 Nathalie Crum _____________________________136 Danny Drachen ____________________________142 Manuel Umaña_____________________________148 Steven Venegas_____________________________154 Pamela Monge_____________________________160 Sianny Barrantes ___________________________166 8


Tamara Isaac ______________________________172 Marvin Castillo_____________________________178 Karina Obando_____________________________184 Joset André Navarro_________________________190 Sean Salas_________________________________196 Victoria Marín Fallas________________________202 Milena Chaves _____________________________208 Katherine Quirós ___________________________214 Génesis Cubillo ____________________________220 Alonso Víquez _____________________________226 Leonardo Cruz_____________________________232 Jennifer Rojas______________________________238 Yordan Arroyo _____________________________244 Melissa Valverde ___________________________250 Carolina Montalvo__________________________256 Valeria Villalobos___________________________262 Byron Ramírez_____________________________268

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OTRO INTENTO DE ROBARLE EL FUEGO A LOS DIOSES

En 1890, Máximo Fernández publica el primer tomo de la Lira costarricense, la antología que inaugura las compilaciones poéticas en Costa Rica. Desde entonces, otros antologadores se han ocupado de publicar nuevos inventarios que han servido para fijar el canon de cada época. De esta tarea se han ocupado Rogelio Sotela (1938), Carlos Rafael Duverrán (1973), Abelardo Bonilla (1981), Carlos Jiménez y otros (1982), Carlos Francisco Monge (1992) y Gustavo Solórzano-Alfaro (2010), entre otros. Ciento treinta años más tarde, con la consigna de otro proceso iniciático, Byron Ramírez reúne una muestra de 42 poetas jóvenes (22 mujeres y 20 hombres) y reclama, para su tiempo, la herencia de la palabra lírica. Esta nueva antología se propone como un anclaje histórico que dará cuenta de una nueva eclosión poética que se circunscribe en el contexto de las primeras dos décadas del siglo XXI. Como toda antología, los criterios de selección muestran el gusto estético del antologador, pero Ramírez ha ideado un método que es pionero: con apoyo del Ministerio de Cultura convocó a un concurso bajo el parámetro de los 33 años como edad límite. Sin bien es un criterio que parte de lo simbólico, resulta una estrategia válida para garantizar la participación de los poetas emergentes más jóvenes. En total concursaron 116 autores y aunque muchos no fueron considerados, esta es una de las muestras más inclusivas de la historia literaria en Costa Rica.

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La noción de juventud y, por ende, del concepto de generación, abren un debate historiográfico, pues supone que el conjunto de los autores coetáneos comparte un “espíritu de época” y unas coincidencias ideológicas y estéticas. Esta idea fue desarrollada inicialmente por el historicismo literario del siglo XIX y tuvo bastante eco a lo largo del siglo XX. El ejercicio del historiador literario tiene entonces como misión averiguar cuáles son los rasgos homogéneos y, con base en esta premisa, establecer un epónimo o etiqueta que permita la identificación. Algunas generaciones decisivas fueron la del 98 o 36 en España; y en Costa Rica, estudiosos como Álvaro Quesada, han propuesto nombres como “generación del Olimpo” y “generación del Repertorio Americano”, entre otras. En relación con la poesía más reciente en nuestro país, algunos de los epónimos propuestos dan cuenta de la dificultad para establecer una caracterización general. Carlos María Jiménez y otros, a propósito de los poetas nacidos en la década de los cincuenta del siglo XX, hablan de una “generación dispersa”. Por su parte, Gustavo Solórzano-Alfaro denomina como “generación imposible” a los escritores de la siguiente década. Estas denominaciones son ambiguas porque no es posible, en dichas muestras, determinar parámetros de homogeneidad. Esta misma pluralidad caracteriza a las voces incluidas en la presente antología. Marvin Castillo y Byron Ramírez, quienes escriben la introducción, lo tienen claro al afirmar que “no hay una sola manera de conformar una generación literaria.” Esto ocurre porque las rupturas estéticas conviven con las continuidades. 11


Por esta razón, Francisco Rodríguez Cascante, uno de los estudiosos de la poesía en Costa Rica, se desliga del cliché generacional y prefiere el estudio de las tradiciones estéticas que atraviesan la historia del campo literario. De acuerdo con sus trabajos, algunas de las formaciones con más vigencia son la poesía de referente social, el trascendentalismo y el tono conversacional. Si bien, estas orientaciones en las últimas décadas han tenido mayor presencia, Rodríguez demuestra que han estado presentes incluso desde el siglo XIX. Este enfoque permite explicar la multiplicidad de visiones que se entretejen en un mismo contexto de modo que, al mismo tiempo, conviven la continuidad de las estéticas hegemónicas con las provocaciones disidentes. No es extraño, en consecuencia, que en esta antología haya ecos de la retórica modernista, los experimentos del versolibrismo que desarrollaron las vanguardias, la retórica de la ensoñación metafórica, la enunciación narrativa y expositiva de los modelos conversacionales, el decadentismo y el realismo sucio, entre otros enfoques estéticos. Subyace la contradicción entre lo que Guillermo Fernández denominó como la “poesía concreta con enfoque antipoético o antilirismo costarricense” y la defensa de la función poética que proclaman los seguidores del idealismo lírico que defiende el “movimiento trascendentalista”. En cuanto a los temas hay evocaciones existenciales, erótico amatorias, feministas, ecocríticas, metapoesía y una amplia intertextualidad histórico cultural. Se incluye también la voz de un poeta indígena que inserta códigos míticolingüísticos de la cultura brorán o térraba. 12


A diferencia de las coyunturas anteriores, estos jóvenes pertenecen a una época de cambios radicales en las formas de adquirir y distribuir información. La revolución tecnológica posibilita una interacción novedosa con públicos más allá de las fronteras nacionales. Esta circunstancia obliga a los poetas a salir del ensimismamiento local y adecuar su trabajo a las nuevas dinámicas del consumo literario. De hecho, el concurso mismo, que permitió concretar esta antología, se divulgó por medios digitales y, de este modo, también circuló el envío de las propuestas. Además, será digital la primera versión que se dará a conocer. Estas circunstancias han sido aprovechadas, sobre todo, por estos autores jóvenes, pues manejan con más propiedad la dinámica de las redes sociales y otras plataformas de divulgación interactiva y acceso directo a la globalidad informática. La mayoría de los antologados han publicado en revistas electrónicas internacionales y han participado en recitales virtuales con una alta incidencia en las audiencias. Dichas conexiones les han permitido a algunos de los poetas antologados, publicar sus primeros libros en el extranjero. Esta experiencia transfronteriza incluye también el hecho de que varios de ellos han participado como invitados en festivales literarios internacionales. Otra de las particularidades de estos poetas es la amplia participación en agrupaciones literarias. Entre estos colectivos se destacan: Ceniza Huetar, Turrialba Literaria, Taller Literario Joaquín Gutiérrez, Taller Literario Comelibros, Colectiva Jícaras, Otro Taller Literario, Anti taller Anti, Grupo Poiesis, Colectivo Poetas del Caribe y Taller Literario Daniel Jones. 13


La convocatoria de esta antología se da en el 2020. Es un año de agitación mundial, de pandemias políticas y económicas, y Costa Rica es uno de los países golpeados por la incertidumbre. Sin embargo, en el ámbito de lo literario resultará un año clave para la historiografía literaria, pues este lanzamiento es históricamente novedoso. De aquí saldrán olvidos, pero también autores que ocuparán un sitio en la historia cultural. Los que entienden que la poesía es una pasión que exige talento, técnica y disciplina, romperán con las actitudes diletantes de los rimadores de versos o contadores de ocurrencias. Así que esto es solo un aviso, la primera llamada para que empiece una nueva función poética. Los que sobrevivan serán acusados para siempre de haberle robado el fuego a los dioses más sagrados.

Carlos Manuel Villalobos

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PRESENTACIÓN

La idea que da origen a este proyecto responde a una serie de antecedentes que se han gestado en los últimos años, pero con mayor fuerza en el presente 2020, donde se han visto conjugados diversos esfuerzos colectivos, cuya labor esencial yace ligada a la juventud y a sus nuevas formas de concebir la lectura y la escritura de poesía. Por esta razón, luego de que se llevaran a cabo el Primer Encuentro Nacional de Poesía Joven, celebrado en el mes de marzo anterior, y la selección de autores titulada La Poesía Joven de Costa Rica en la revista literaria Campos de Plumas, en México, surge la iniciativa de elaborar una antología donde reunir a cuarenta de estas nuevas voces literarias costarricenses, con la finalidad de evidenciar el trabajo artístico de una gran cantidad de escritores y escritoras que, desde su propia forma de ver el mundo, han encontrado en la literatura no solo un medio de expresión, sino también una herramienta social de cambio, una ventana a un mundo más allá de lo tangible, un arma reivindicativa, un encuentro amoroso, un canal de autoconocimiento o un juego íntimo con el lenguaje. La nueva poesía costarricense se encuentra más viva que nunca, y la juventud lo sabe; se apropia de sus posibilidades cada día, en ocasiones utilizándola como prenda cotidiana, con la cual sale al parque, o alcine, corre, salta, cae, llora y abraza;

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en otras ocasiones, en cambio, la juventud se zambulle en la poesía, bucea en sus entrañas intentando descifrar sus paradigmas; lo imposible. Sea como sea, tal y como lo evidencia esta antología, la juventud costarricense está consciente del poder de la palabra, de la libertad que permite la escritura y de la importancia del arte como parte esencial de la vida en sociedad. De este modo, gracias al apoyo brindado por el Ministerio de Cultura y Juventud, se logra concretar este libro, conformado por un amplio conjunto de textos de poetas costarricenses menores a treinta y tres años, pertenecientes a diferentes zonas de nuestro país. Todos, autores y autoras que representan esta nueva apertura del fenómeno poético en Costa Rica y que auguran, al mismo tiempo, un camino que recién se comienza a recorrer.

Equipo Editorial

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INTRODUCCIÓN NOTA PREVIA

En este ensayo, se busca hacer un aporte al diálogo en torno a la nueva poesía que ha surgido en Costa Rica, aproximadamente, desde el año 2010 hasta el presente. Para esto, se lleva a cabo una reflexión acerca de los dos grupos que la preceden, es decir, la generación del 60 y la que el escritor Gustavo Solórzano bautizara como la generación imposible. De forma paralela, el ensayo busca evidenciar que, al menos desde la perspectiva de esta nueva generación, no es necesaria la formación de una escuela estética para poder conformar un grupo literario cohesionado. Lo anterior, con la intención de que sirva de preámbulo a una serie de publicaciones de jóvenes poetas costarricenses. LAS GENERACIONES DE POETAS EN COSTA RICA

La llamada generación imposible logró oponerse efectivamente a la generación del 60 o generación trascendentalista en el plano literario; es decir que, a nivel textual, conformó una estética subversiva con respecto al lenguaje que había dominado la poesía desde los años sesenta hasta los noventa. No obstante, esta generación imposible mereció tal nombre por estar fragmentada en el plano extraliterario; o sea, no llegó a articular un grupo verdaderamente numeroso de personas que trabajaran de manera coordinada más allá de esa rebeldía estética común.

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A nivel de logística extraliteraria, quienes formamos la generación más reciente nos definimos por oposición a la anterior en este sentido. Mientras la generación imposible estaba fragmentada, nosotros hemos buscado organizarnos de la mejor manera posible. Lo anterior no significa que no vivamos tensiones o discrepancias internas, solo que no son nuestra prioridad o no las consideramos suficientemente importantes como para dejar que nos definan. En cambio, a nivel estético, no nos definimos por oposición a las generaciones anteriores, sino que nos indefinimos por nuestra diversidad de estilos, que no solo varían de un autor a otro, sino que a veces lo hacen en una misma persona o, incluso, dentro de un mismo poema. Para no definirnos por oposición en este aspecto, aceptamos incluso la contradicción estética como parte de nuestra identidad grupal. Esta paradoja nos da un margen de acción mucho mayor del que nos daría una escuela estética cerrada. En los textos de los escritores y escritoras emergentes hay desencanto político y compromiso feminista, persecución de lo sublime y juego con lo banal, homenajes serios y parodias, confianza y desconfianza en el lenguaje, reflexiones acerca del espacio urbano y del espacio natural. Ninguno de los recursos anteriores es excluyente: puede aparecer mezclado en diferentes proporciones con otros que están o no en la lista. Tampoco creo que ninguno sea exclusivo de esta generación. Lo exclusivo de esta generación es la libertad con que estos elementos se mezclan en un mismo poema/autor/revista/antología. 18


Por tanto, lo que se diga acerca de la nueva poesía no es un manual de instrucciones, sino solamente un reporte de lo que ha sucedido hasta ahora. Las posibilidades creativas de esta obra grupal siguen abiertas. Si uno se esfuerza por distinguir los temas literarios de esta generación, no solo se encuentra con algunos tópicos transversales a la poesía universal, como el erotismo, el amor, la muerte, el duelo, etc.; también puede señalarse otros temas que son particularmente fuertes en nuestra época, como las migraciones y la salud mental. Sin embargo, más allá de estas temáticas coyunturales, es difícil encontrar el desarrollo de una línea de escritura unívoca. EN SÍNTESIS

Podría decirse que el sistema de la poesía costarricense ha mostrado su capacidad de cambio a través de los años. En primer lugar, la generación del 60 apareció cohesionada alrededor de liderazgos sumamente fuertes como el de Debravo o los firmantes del Manifiesto trascendentalista, y su organización se evidenció tanto en el cultivo del estilo trascendentalista como en su progresiva ocupación de los espacios culturales del país. En segundo lugar, la generación imposible tuvo cohesión y liderazgos a nivel estético o literario (como los escritores de la editorial Perro Azul en la primera década del siglo, por ejemplo), pero esto no necesariamente se tradujo en una organización transversal a nivel logístico o extraliterario. 19


En tercer lugar, esta generación que apenas surge, presenta una combinación que no se ha visto en las dos anteriores: Renuncia a la formación de una estética unívoca, pero se cohesiona a nivel extraliterario. Su liderazgo no está concentrado en una sola figura, sino repartido de manera rizomática entre distintos colectivos que funcionan por separado y con autonomía, pero que se coordinan para la organización de eventos y publicaciones. Estos grupos son, al menos, Colectiva Jícaras, Ceniza Huetar, Turrialba Literaria, Taller Literario Joaquín Gutiérrez, y Taller Literario Comelibros. Ahora bien, en sus actividades más recientes, estos grupos han optado por abrir la convocatoria también a escritores o escritoras independientes, es decir que, en sus eventos y publicaciones, también han participado personas que no forman parte de estos grupos. Si bien no se puede afirmar, de manera idealista, que las voces emergentes hayan desmontado por completo las jerarquías o las dinámicas de poder dentro de la literatura, este funcionamiento rizomático manifiesta una voluntad colectiva de horizontalidad que influye en su quehacer artístico cotidiano. Se observa entonces que no hay una sola manera de conformar una generación literaria, sino que los rasgos de cada una pueden ser muy diversos y transformarse velozmente. De igual manera, se observa que esta generación emergente tiene una dinámica propia y diferenciada de las anteriores.

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CODA

Incluso Nicanor Parra, el gran heresiarca, luego de haber formado la antipoesía, publicando Poemas y antipoemas en el 54 y Manifiesto en el 63, supo pronto que era hora de ser aún más abierto en lo que a escuelas literarias se refiere. Así consta en el fragmento V de su poema “Cartas del poeta que duerme en una silla”, del año 69: “Jóvenes escriban lo que quieran en el estilo que les parezca mejor ha pasado demasiada sangre bajo los puentes para seguir creyendo -creo yo que solo se puede seguir un camino: en poesía se permite todo.” Este es el Parra que nosotros preferimos, por encima del de “Manifiesto”, que prefirieron nuestros antecesores. O para decirlo de una manera más aproximada a nuestra realidad, preferimos a los dos. Me parece haberlo dicho: Somos acumuladores de gustos. Podemos preferir más de una cosa al mismo tiempo.

Marvin Castillo y Byron Ramírez

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Cristopher Solano

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Nacido en Cartago. Estudia Enseñanza del Castellano y la Literatura en la Universidad de Costa Rica. Mención de honor en la categoría general del certamen II Concurso de poesía Nuevos Talentos en homenaje a Osvaldo Sauma de la Sede del Atlántico de la UCR (2016) y primer lugar en la categoría de poesía del II Certamen literario de la Asociación de estudiantes de Filología UCR (2018). Dirige desde el 2018, con otros escritores y escritoras jóvenes, el taller literario Otro Taller Literario.


PLAYGROUND Me cansé de ese juego que supone salvar al mundo, de escucharlo sentado, de hablarle cortésmente a los amigos, arrugar la cara y hacer muecas a cada energúmeno que me propuse odiar sin explicármelo como se explica a los niños. Prefiero no morir por una línea que repiten otras tantas bocas, sI puedo alzar los hombros ante la pregunta, dar la espalda al mal chiste, dejar que el cafetero silbe hasta secarse si hierve el agua, cerrar los ojos sin sueño, comer o hablar sin ganas y que crean de mí lo que sea, menos que intento la felicidad. Así, cuando encuentre en la luz intermitente de una antena telefónica o en el color metálico del playground del parque el suave espasmo que significa la plenitud nadie será dueño de él y podré seguir siendo el tipo al que le quedan algunas cosas insignificantes por salvar. 24


RETRATO FAMILIAR SOBRE LA TELEVISIÓN Fallamos - en silencio - cuando ya era tarde porque todo había crecido tanto como nosotros y solo quedaba una repetición nauseabunda de cosas Entonces, sobrestimamos a los padres - que nos traen a la vida para ablandarnos por la fuerza y por comodidad convenimos no hablar mal de ellos, ni delatarlos cuando ya no puedan contener la flacidez pastosa que brotándoles del cuerpo mancha el piso como de pintura, la comida de insipidez sus mimos de torpeza y lo que les resta de vida del ámbar caliente y pegajoso que nos fija a esa mala fotografía sentada con ingravidez sobre el televisor de la sala.

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LA MISMA ESPECIE Puede ser que los buses sean lo más parecido a casa mientras estamos fuera de ella; ese espacio que nos aparta de la intemperie, un arca de relato bíblico en menor escala. Las ventanas son rollos fotográficos a gran velocidad que exponen un zoológico con las mismas especies afuera y adentro.

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MANIFIESTO DE LA ESPECIE La salvaciรณn no es mรกs que quedar atascado en la naturaleza de las cosas y que se descomponga la sal mรกs gruesa del cuerpo sobre cualquier desastre que repose, porque la tranquilidad estรก hecha de bilis, rabia y de muchas condenas. Nadie proviene de la estirpe de los redentores, y se estรก hecho de lo mismo por dentro: todos son la casa sin alfombras donde nadie se limpia del pecado ni los excesos de un muerto.

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Madeline Soto

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Estudia Enseñanza del Castellano, y Filosofía en la Universidad de Costa Rica. Nace en la provincia de Puntarenas, lugar donde reside hasta los dieciocho años, para posteriormente mudarse a San José. Apasionada por el arte, la filosofía y el feminismo; este último elemento, punto central desde el cual se plantea su poesía.


I

Inconscientes, en nuestro letargo amoroso construimos un jardín, un éxtasis silencioso guio nuestra siembra ciega, ignoramos la fertilidad de nuestros vientres y sin sospecharlo nos creció vida en todas partes.

Desde los pies como una pasionaria recorrimos nuestras piernas de huesos largos, aferradas a cada retazo de piel nos elevamos hasta la fuente de nuestro sexo cuando sentimos sed, labios saciados que nunca se ahogaron estas aguas cristalinas, siempre sereno remanso donde descansar resueltas.

Siguiendo nuestras caderas rítmicas tomamos forma de espiral, remolino de delectación, goce frenético, música deliciosa que bailamos ligeras y presuntuosas, náyades en nuestra naciente de aguas dulces.

Cuando tuvimos hambre, a nuestras bocas les nacieron frutos jugosos, bayas y lenguas se confundieron, y salvajes, sin reservas, nos comimos, porque somos nuestras, y en nosotras encontramos todo, agua, alimento y hogar.

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IV

Tus ojos temblorosos me piden que te guíe hacia un sitio al que solo puedes llegar por ti, con tu cara de niño incómodo siento el reclamo sobre mis hombros, como un plomo que me encorva y me arruga las esquinas de los ojos. Has recorrido este camino tantas veces, solo para darte cuenta de que nunca es el mismo, las señas cambian, los árboles que seguías ya no están ahí, la piedra que buscabas ha sido removida. Como un perro te siento olfateando, a ratos ladras, a ratos gimes, rogando por alguna pista, entonces yo me levanto la falda, te acaricio las orejas, y te invito a jugar a que me persigues. Siguiendo mi risa sabes qué dirección tomar, casi puedes flotar hacia ese destino anhelado. Con los ojos cerrados y a tientas con tus manos, llegas a mí, querido mío. Yo también nos busco, como nos buscas tú, y cuando logro encontrarnos, con mis hombros ligeros, con mis ojos llanos, también te invito a jugar a que me persigues.

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VIII

Habría que inventar una lengua nueva que alcance a nombrar esta muerte que nos acecha

Una más salvaje, primitiva, sanguinaria, que construya un nuevo sitio dónde poner tanta podredumbre

No hay signos capaces de dar forma a esta agónica desesperanza de sabernos muertas, unas más y otras menos, pero muertas todas al fin y al cabo.

¿Cómo? ¿Cómo le llamamos a algo que no se dice sino en un grito desesperado? ¿Quién es capaz de describir este llanto de inmundicia?

No hay garganta, lengua, labios, no hay sonido capaz de articular el pánico de ser y estar aquí como estas que somos, no hay siquiera una sola voz que pueda abarcar tanto dolor.

Esta masacre se llora, se gime ¡se aúlla!

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IX

Dime por qué tu corazón como una selva diminuta Espera bajo tierra los imposibles pájaros Vicente Aleixandre. En medio del bosque, dormida debajo de una capa fina de hojarasca estabas, había cruzado mil veces por ahí sin encontrarte Di un paso y tu pelo de helecho se enredó en mis piernas Te vi el rostro, como quien se enfrenta a una luna de plata con miedo y encanto Había un musgo diminuto que te cubría toda la piel, como el terciopelo de las piedras, Estabas hecha roca, pero la suavidad de tus rasgos de orquídea no te dejó nunca Te vi el rostro, los ojos como platos, abiertos, preciosos y asustados, con reflejo de luz de luna, unos espejos donde me pude ver el espanto La boca abierta de labios blancos, con un grito ahogado en tu garganta de hydrangeas y muscaris, qué silencio total, estridente, como una cueva donde nunca hubo risa Cuando acomodé la diadema de insectos que te coronaba la cabeza, una gota de cristal te remojó las sienes, y yo te dije en voz baja: despierta hermana, o llévame contigo. 33


Alexa Prada

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Poeta y cancionista costarricense. Estudiante de Filología Española en la Universidad de Costa Rica. Creció en Birrí, Heredia. Actualmente reside en Montes de Oca. Se desarrolla como solista bajo el nombre de “Alelí”. Ha cultivado el teatro, el spoken word, la poesía y los cuentos. Pertenece a la agrupación artística Estudio Choralia y otras iniciativas culturales.


Dร CIMAS A LA NADA La voz de la golondrina susurra el presagio muerto que no hay mundo mรกs incierto que el de atrรกs de la vitrina Que no hay fija medicina que resuelva nuestra ausencia que no hay magia ni hay ciencia solo un circo interminable solo un ciclo inexorable solo gotas de demencia. En senderos de fragancia confundimos el perfume el olvido nos consume en memoria de ignorancia. El recuerdo de la infancia alborota su plumaje. Vuela lejos y salvaje nuestro paso por la tierra No le importa a la guerra ni tu historia ni tu traje

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ÁLBUM FAMILIAR DEL CUADRADO, EL CÍRCULO Y EL TRIÁNGULO l. Se emparejaron en una balada a un metro de distancia, sin notar las maletas llenas de vísceras y relojes. ll. El cuadrado, con noventa caballos de fuerza y un ángulo recto, recogió pétalo por pétalo del círculo quieto que esperaba con una ternura fiel y un sexo nervioso. lll. Con unos martillos y una circunferencia fértil, sembraron un techo, ventanas largas y cuatro, o, a veces 70 veces 7, paredes.

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lV El círculo tejió su mantel con hilo de anturios blancos, y una colmena de recetas intentó apaciguar la ira del juego de llaves que retumbaba por la casa. Él sirvió como molde de galletas y nos las recetaron como pan de cada día hasta entrenar la garganta para no regurgitar, al menos en su presencia. V Uno intentó estirarme la punta en cuatro lados paralelos, pero terminé cosechando antebrazos que recogieron una a una sus migajas.

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Otro, me engordó con palabras rosadas hasta vomitarlas en piernas tercas. Vl Y la foto familiar se tomó así: En la esclavitud fiel del diámetro en dilatarse hasta reencarnar en un mueble más de la sala. Y, el cabal, en su fracaso alquímico por limpiarse la conciencia con un par de padres nuestros y su reluciente betún de zapatos. Vll Y yo, con mis catetos quijotescos y mis ángulos agudos, voy sangrando las vértebras de la historia.

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Cristian Montenegro

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Miembro del grupo literario Poiesis desde el 2014. Ejerce como antropólogo social y cuentacuentos, por lo que ha desarrollado diversos trabajos e investigaciones en torno a temas de patrimonio cultural, desarrollo comunal y prevención de desastres. Oriundo de Coronado, Costa Rica. Ha participado en múltiples recitales a nivel nacional como el “Altar de los Poetas”, celebración de día de muertos, “Consignas para el abrazo” y muchos otros. En el 2017 publica el libro Chorreando cuentos como una compilación de historias alrededor del cafetal en el cantón de Frailes de Desamparados. Poemas de su autoría también fueron publicados en la antología poética 31 latidos en el andén y en la revista U-sure.


REVERDECER POR ENCIMA DEL SILENCIO A veces, las huellas duelen, duelen porque se sueñan derrotadas porque quieren engañar a la cuesta, porque añoran juntar derrotas para hacerse una guirnalda. A veces, encontramos gritos en el derrotero del vacío pero no los sacamos, dejamos que nos consuman en llovizna y aceptamos los vidrios que se encarnan en todas nuestras puertas, en todas nuestras huellas. ¡Qué difícil es encontrar un atisbo de idea cuando nos hemos encementado las alas! ¡Qué difícil contradecir con tulipanes nuestros muros, cuando nos volvimos rutina de su concreto! Pero la planta crece por encima del silencio, se erige después de la onda de agua, nos deja irnos y abandonar el cuerpo, para masticar el dolor y dar paso. La planta crece por encima del silencio en pos de la vida, del regreso, del desboque hacia el cielo; que es el único camino que conoce tras los alfileres del paso y después del holocausto, que es el único camino que conoce porque solo sabe reverdecer entre el asfalto. A veces las huellas duelen, pero la planta crece por encima del silencio…

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LIBROS LIBERADOS O PERDIDOS Tal vez me encuentre uno o quizá su silabario me encuentre a mí. Puede que su canto esté roído por todas las campanas, y su lomo traiga un segundero de hadas. Puede que me encuentre un dictador de retóricas escondido en el erotismo de bolsillo, o el índice de una Beauvoir que emancipó sus senos tras el nudillo de párrafos machistas de una Francia santiguada. Quizá contenga en sus haberes el misterio de un dios pletórico de poesías, o la simple guerra del cotidiano en las caucheras insoladas. Tantos enigmas susurrados en la iridiscencia de las páginas. Tantos alfabetos coralinos en los que Homero encalló sus Odas. Y todos están perdidos bajo este equinoccio, esperando encender tizones en otras ventanas. Puede que su silabario me encuentre a mí, y que me pierda en sus conejos y sus Pascuas de lunas.

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CAMPANADAS DE “PAZ” La arena sabe a cobre en este rezago donde Dios nos abandonó, después de tañer la primera bomba. No hay nada más que el escombro y unas cuantas confusiones gritando lágrimas. Nos han invadido el cuerpo y el aire se vuelve pesado en cada pestaña. Nos dicen que estamos en guerra, que todos somos radicales y que la muerte solo toca a los rebeldes que mencionan las noticias. ¿Qué saben ellos de este infierno? De la tensión de vivir con la voz quebrada ante la inminencia terrorista, de la marea de sangre que nos besa los pies cuando la “diplomacia” abre sus huellas. Vivimos con la ventana del mundo cerrada, porque sus muertos equivalen a cien de los nuestros, pero la muerte no tiene balanza, solo recoge campanadas que cantan su mismo son. Todas las muertes son iguales, todas las guerras lo son también, tantos intereses efímeros que halan 44


la cuerda que nos corta el aire y de ningún lado tenemos salvación. Nos hablan de paz con el cuchillo en sus tratados. Nos hablan de amor, pero se les ha agotado bajo la manga. Nos hablan de Dios, pero solo quieren reproducir sus codicias, mover la máquina de plusvalías que representa este polvo, y esta tierra sigue sabiendo a cobre, a hemorragia, a gritos, y al sabor de la primera bomba, después de que Dios abandonará la estancia.

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Steven Bonilla

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De Grecia, Alajuela, Costa Rica. Actualmente es estudiante de la carrera de Ingeniería en Sistema Informáticos. Ganador de la etapa institucional, circuital y regional del Festival Estudiantil de las Artes, 2016. Fue publicado en la antología Artes literarias Estudiantes alajuelenses Festival Estudiantil de las Artes 2016.


LA LUNA ESTÁ EN SU PUNTO

¡Oh, mi amor, esta luna está en su punto: llena de azules mieles y narcisos; coronada de estrellas e imprecisos mundos! ¡Oh amor, los grillos un conjunto

con la garúa forman! Esta noche de julio me someto a la añoranza. Hoy que eres esta luna en lontananza y yo un grillo que canta a tu derroche

de hermosura divina sobre todas las cosas, pero ¡cuán pobre mis odas, mis canciones y liras al plasmarte!

Hoy con palabras simples te recuerdo, te deseo y te llamo. Nunca pierdo ni el más mínimo instante al recordarte.

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SANGRE DE LA PLUMA A Evelyn Chacón

¿Qué más puedo decir que no hayan dicho ya las voces del ayer?

La poesía es un retorno continuo, es poner en la pluma las voces (venturosas o míseras) del hilo que te lleva al primer fruto de ver la luna empapando de nácar el paisaje.

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PERDÓN

Tarde gris de agosto con tu silencioso claudicar de canción infantil en la memoria te pareces al andar de mis lentos días sin razón de esperar que los jardines tengan color bajo la lluvia, y de ser solamente. En fin, tarde cansada y gris de agosto, te me pareces tanto, tanto, que al acabarte tú un poco de mí se acaba también.

Quiero morirme viendo cómo desciende tu cuerpo en la bóveda de la noche.

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TRAS NENÚFANES Y JUNCOS

Reposando la reina junto al río hallose un cesto tosco navegado por quien nación perdida habrá salvado y dará grano de odio al faraón. Calmada, tras nenúfares y juncos, de sangres centenarias fue la pena; esclavo rey divaga por la arena y corta el mar con santa exclamación.

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Alejandra MĂŠndez

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Nació en Alajuela, Costa Rica. Realizó estudios de arquitecta y tiene una maestría en Escenografía de la Universidad de Østfold en Noruega. Como diseñadora, trabaja utilizando la arquitectura, la interacción y el uso de la tecnología para explorar escalas, proporciones y diseño en el desarrollo artístico de los espacios. Recibió la Beca artística para recién graduada del Ministerio de Arte de Noruega (Kulturrådet) en el año 2018. Asistió al Programa Internacional de Verano 2019 del Watermill Center por Robert Wilson. Actualmente es profesora de la escuela de Arquitectura en Universidad de Costa Rica.


LA ASTRONAUTA I El vientre materno le pareció una suspensión oxigenada, de vacío universal y creció para leer sobre astronomía, queriendo ser poseída por un agujero negro. Le solían llamar cabeza de calabaza, por querer salir algún día más allá de la atmósfera, estudió, se ejerció, nadó y vivió enamorada de las estrellas, de la vía láctea, de las líneas imaginarias, por donde van los planetas moviéndose en la infinidad. II Solía imaginar el día que por fin despegaría a la luna y después a Saturno, viajaría a venus y luego a Andrómeda. Y nadó, en el seno de su ilusión, hasta volar impulsada con energía cinética, en un vacío que jamás se detiene. 54


III Hay un punto de velocidad que la cara no soporta y después un vació. El vuelo superior, levitando magníficamente en la soledad y viendo por primera vez a la tierra, la luna, el sol, mercurio, venus y las estrellas; todos al mismo tiempo, como una maqueta gigante de estereofón. Las lágrimas levitaban y se mezclaban con su cabello, ya no tenía cuerpo, los huesos no se sienten y la sangre flotaba dentro de ella. VI Ráyame en la cara la marca que se supone debería tener. Una puta intergaláctica con tres vaginas secas. Yo he encontrado 55


unos zapatos remendados que siempre he querido usar y en mi escritorio ha aparecido el paralelo de las medias perdidas, donde encontré la sombrilla que la época lluviosa de octubre pide usar; y yo de cabeza lunática termino siempre por perder. Y no me queda más que mojarme, a como quisieras que estuviera cada vez que pasas los dedos por mi espalda, aceptá que te gusta lanzarme a los brazos de los otros. VII Y así fue como vi a los planetas moverse, de manera tan lenta que parece que en realidad siempre han estado ahí, pegados por goma invisible a una cobija negra y yo amarrados por un hilo.

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Me he ido moviendo en esa masa que a veces brilla. En la estación solo hay luz artificial, porque las estrellas están tan lejos que son solo estrellas y no soles. Se ven a veces, por el reflejo de la luz en las plataformas de titanio, como los demás planetas que están espantosamente cerca, bailan. La estación está rodeada de cámaras que graban, y de un silicio que mata tan rápido. Y aquí he pasado años, en esta estación, donde las máquinas no me hablan, la comida no sabe a nada y las canciones se han repetido un trillón de veces. He visto el universo en su mayor esplendor, he vivido en esta estación, en esta nave, en este traje de plástico, más de 40 años. ¿Y a qué precio? 57


Dante Calienno

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Nació en 2003 en San Ramón de Tres Ríos. Criado en una familia de artistas, desde muy temprana edad ha estado inmerso en el mundo de la música y la literatura. Hoy en día, cursa sus estudios de secundaria en el Instituto Educativo Moderno (IEM). Sus poemas han sido publicados en revistas literarias internacionales como Campos de Plumas y Revista Estrépito. Actualmente prepara su primer libro de poemas.


DESDE TAN ARRIBA EL VALLE NO AVANZA “Heredia, la mejor ciudad del mundo” Manteca

Desde tan arriba el valle no avanza. Quizás el Coronel Hass Falto se retiró dejando colgadas sus miles de medallas en su saco negro, sacado de una americana, lleno de huecos y parches. Tal vez cayó el ejército de luces amarillas y rojas, orquestadas por el gran comandante que al mudarse en su smoking verde ellos van y luego paran y van y paran y van. ¿Qué pasó con los letreros en las paredes que desprenden su piel oxidada como semillas que flotan en el olor a miados? Los anuncios en el tórax de los postes APRENDAINGLESEALQUILAHABIT 88795MASAJESECONOMICOS que apilados como una orgía de cisnes desde tan arriba parecen ser nada más que lo faltante. 60


En medio de una montaña desde esta casa del árbol, solo cuando veo caer los aviones de papel con plumas recuerdo que la intimidad se pierde en el movimiento. Les miserables son en realidad los tréboles de tres hojas y vos y yo.

DESATADA/DESATADO El golpe del galope empieza a tirar las últimas pieles del día y por fin en la poza entre tus párpados veo algo de paz y en vos de repente queda un hueco, como ese halo en los cuellos de los perros donde ahora no hay collares; tal vez, en realidad, antes de la luna usaban tus ojos como espejos. 61


GUERRERO TROPICAL Desgarro la mandarina con mis dedos cabezones, dejando así tiras de su piel que desprenden un olor reconfortante, su último suspiro. Separo los gajos con mi fuerza descomunal y los emboco en mi boca de guerrero. Los mastico con gozo (con semilla y to’) y un grito estalla desde mi garganta ¡¡¡AHHHHHHH!!! Demuestro que acá solo hay un ganador. Y reposando en las yemas de mis dedos, el último gajo suplica piedad. No lo dice, pero lo siento; como siento a Sun Tzu dándome palmaditas en la espalda.

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NEBLINA Que difĂ­cil me es pisar pasados. Si tan solo fuera como rematar la hojarasca que queda en los caĂąos, pero las memorias muertas se van lentas y silenciosas como la neblina en la noche; ahora cada vez que veo las nubes, arropo mis ojos bajo mis manos y les canto canciones de luna hasta que caigan dormidos; tienden a mojar la cama.

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MarĂ­a Laura Chaves

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Oriunda de Cartago. Estudiante de Filología Española en la Universidad de Costa Rica. Cercana al mundo artístico desde muy niña, por influencia de su familia.


SUS VIDAS VALEN ¡Cómo lo siento! Me disculpo por los idiotas que solo ven a blanco y negro, que se creen dignos de poder cuando no son dignos ni de sus tierras. Me disculpo por aquellos de tez clara que les roban a mano armada y sin ella. Por aquellos que escupen odio y repiten ignorancia. Me disculpo porque no fue culpa de ustedes crecer junto a salvajes. Porque no fue culpa de ustedes amar al que place. Semillas del sol, tentaron a una especie sin alma. Raíces de la tierra fueron arrancadas de su hogar. Espíritus del bosque fueron esclavizados La pasión fue prohibida. Todo en nombre de un libro de castigos,

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por los demonios teológicos que se engrandecen cometiendo los pecados que no perdonan. Qué vergüenza ser parte de ellos y qué dicha, a la vez, no serlo. Una espía de los otros En un cuerpo que cubre el dolor propio y el ajeno. Y ojos que lloran por el rojo derramado de los esclavos del cielo. Y que cubre mi culpa, del oscurantismo perpetuado por voces del pasado, de las que hasta hace poco me deshago.

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TÍA MENCHA

Exilio hacia el horizonte. Donde se pierden las almas a través de las nubes, tocando los rayos del sol. Partida de la memoria. Remolinos que mezclan recuerdos con fantasías. Una mano frente a mí, arrugada, conectada a un cuerpo desgastado que alberga dentro una niña sin sentidos ¿Dónde estoy? ¿Qué pasó? ¿Quién soy? Un reflejo, en el agua que sirve una desconocida, me mira como si me conociera, como si yo lo hiciera. ¿Es eso ternura? ¿Por qué lloras?

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Miro hacia arriba, a la mujer que me sostiene… —¿Isabel? ¿Qué me está pasando? Justo como viene se va la luz que iluminó la flor, a Hortensia. Poco a poco caen sus pétalos y se desvanece su ser.

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Viviana CortĂŠs Araya

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Estudia Licenciatura en Letras en la Universidad Nacional de Mar del Plata. Obtuvo una mención de honor en el Concurso Literario Mar del Plata escribe 2019. Su cuento “Una historia equis” fue publicado en una Antología Literaria de la Editorial Sociedad de Escritores en Argentina. Coordina y dicta el Taller de Poesía Experimental “Borges no ha muerto” en la Biblioteca Municipal Leopoldo Marechal.


GASES NOBLES Querida Eunice: El sur paraliza, no por su arquitectura europea, o su aceleración irregular en el voseo constante, o su actitud cosmopolita en las esquinas pintadas de tango. Paraliza el cambio de aire: esta composición de gases nobles como los que están sentados a la derecha del Hidrógeno. Se respira Helio durante el verano, un gas sofocante de concreto que el Sol se lo deja a la Luna para poder dormir en paz. Las luces de Neón de los edificios en cadena portadores de entropía te embriagan las pupilas. Te anestesia el olor a Argón y es imposible producir lazos químicos porque sos una partícula subatómica, pero conoces la electronegatividad 72


y se detiene la respiración con el latir de este pueblo que lucha, y el perfecto número de valencia se completa cuando tu pulmón se llena de Kriptón, a pesar del Xenón de algunos xenófobos incoloros, inoloros e inertes como el Radón, y terminas sintiendo el séptimo gas como si se tratara de una maravilla, aunque sea solo un gas sintético viviendo en el punto cero de la ciudad Buenos Aires es gaseosa, no tiene forma propia solo fluye y se dilata, para después contraerse, es un estado de agregación que bajo ciertas condiciones te ahoga, pero te enseña nuevamente a respirar.

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ORDEN POÉTICO Tal vez, si retenemos el abismo entre las cosas y los nombres, si lanzamos un punto o una coma al vacío, si encontramos el magnetismo, una disposición armónica en el ecosistema de palabras, o tan solo el eco de un silencio, seamos capaces de decir que solo un orden poético es capaz de alterar el producto.

NO ES FUGAZ La alegría es un arte de la microscopía que pasa con los ojos bien abiertos: Es el trazo de las nubes en el cielo, el instante cuando el aire se torna música, la pausa que se escapa entre los dientes. La alegría se suspende entre los cuerpos como la pausa de un reloj sin tiempo, es la historia perdida de la simetría que lo cotidiano va rompiendo. 74


PASAPORTE Busco todo el tiempo la raíz Para abrazar el clima de mis costas, Para conocer el ritmo despacio: El resultado de mis cuerpos Fundidos con los años. Busco, busco y no encuentro Aquel acento con olor a mar, Aquel sendero verde Que avanza a todos los sitios Y sigo buscando Entre ciudades y repúblicas Entre los frutos de mis restos Un posible germinar futuro Un documento con mi identidad.

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Leonardo Porras Cabrera

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Profesor de cultura Brorán (Térraba) en la comunidad de Bijagual. Autor del libro: Dbon shricshirc orcuo böǹ (Huella de jaguar) Editorial Amargord ediciones. Coautor de los libros Pac cró shco (Diccionario pictográfico y enciclopedia de la agricultura tradicional Brorán), Drí (DiccionarioRecetario pictográfico de la alimentación tradicional Brorán Qu´ercuó) (Reseña del patrimonio cultural del pueblo Brorán/ Terbi del territorio indígena Térraba), todos editados por la Universidad de Costa Rica (UCR) Participante del taller de narrativa y poesía, dirigido a jóvenes indígenas, llevado a cabo en la finca Kan Tan, Boruca, Buenos Aires, Puntarenas.


DURGO (“PLANTA DE BIJAO”)

Un yaigo brinca en el corteza amarillo, mientras el dbun vigila su salto, abajo una pava agita sus alas dando viento a los saínos que corren por el barranco. La danta chupa del salitre para dar paso a la luna. Sin perturbar las hojas secas llega el jaguar. El viento corre, las hojas no se mueven. La lluvia cae sin mojar el suelo.

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YAIGÓ TEYO (“LA DANZA DEL MONO”)

Los monos bailan, los bejucos colgados del yaya los miran. Hojas secas se levantan ante el brinco de los danzantes. El polvo crece como los gritos se pierden en el eco de la montaña. Danzan junto al barranco, con achote de montaña tiñen sus caras. Unidos todos como un solo espíritu. La danza sigue, Los niños la cantan: jimboro, jiambe, jii Doronjo, doronjo jii Jïmboro, jiambe, jíi Jimbowe jiambe, jíi Na iyong dłu iyong, jíi

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KJOKE (“ABUELO”)

Abuelo, recuerdo vivo. Agua, Lluvia, Sol, Luna, Viento, Montaña, Piedras. Sos el animal que aún corre por nuestra tierra. Aquel árbol de cacao que crece. El maíz que está en cosecha. Naciste del río. Con el espíritu alegre, danzaste el toro y la mula, siempre con tu guacal de Ö sin nunca derramar una gota. Abrazaste al río. Abuela te enseñó los secretos de la montaña. Nunca me repetiste una historia.

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Un día que me describías aquella casa de zacate y chonta recuerdo que me contaste que viste al jaguar y al espíritu de la serpiente. Sabía que conocías la luna. Con tu balsa navegaste sobre el Gran Espíritu. Entre monte y bruma de una madrugada naciste. Hoy, sos mi raíz.

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Carolina Campos

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Poeta, activista cultural, internacionalista y gestora de proyectos. Nació en Costa Rica en 1988. Participó de los talleres del Laboratorio Popular de Literatura. Sus poemas han sido publicados en antologías como Certamen Desierto (Editorial Fruit Salad Shaker) y en revistas literarias como Campos de Plumas y Liberoamérica. Ha participado de diversos festivales de poesía en reiteradas ocasiones. Actualmente pertenece a Colectiva Jícaras.


DESDE EL BORDE DE LA ALMOHADA LOS OJOS DE LA GATA SON PISCINAS DE ALGAS

Giro me suspendo boca arriba y descubro un portal: Una niña juega a las escondidas en una casa inhabitada. A los seis años los cuartos vacíos son campos de juego que no dan miedo. La espalda contra el piso me trae de vuelta: ahora a este espacio le urge llenarse. Afuera parece que a las calles les vertieron tilo y las pusieron a dormir; adentro mi niña invoca leche tibia y una canción de arrullo. Pregunta por qué lo único que hago bien es tirarme de la cama.

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LA GATA No es la luz lo que importa en verdad son los 12 segundos de oscuridad Jorge Drexler

La gata olió mis pies con la nariz fría sin sentir contraste. Mi pantalón verde ya no se camufla con los muebles me morí tres veces antes que la sangre tocara el piso.

Un disco de Drexler opaca el silbido del té de valeriana que iba a salvarme

Hervir el agua, agregar las hojas, dejar reposar por 10 minutos dijeron los del mercado La gata se cansó de olerme los pies porque hace tres días nadie llena su plato 85


Alguien abre la puerta y la gata escapa del olor que ya tampoco se camufla. No regresa. Si se topan a la gata no la traigan de vuelta. No la envuelvan en ropas ni le den de mamar. No la críen ni le regalen libros. Esto no es un poema, es un acto de clausura.

RÉPLICA AL ESCAPARATE ¿Por qué no hay hombres modelos en las entregas de premios? Habría que verlos con las caras pintadas, vestidos color encaje y sonrisa en pausa Quisiera ver sus nalgas oscilando de arriba abajo disociadas 86


dejando el escenario después de alegrarle la vida a algún talento emergente ¿Por qué los rostros depilados? ¿Acaso no son igual de exquisitos los vellos socialmente aceptados de los tipos equis-ye? Me etiquetan el cuerpo producto y envase con exposición restringida para entretenimiento ajeno Piernas paleta rellenas de dulce de leche pezones porno sí, protesta no

Disponibles en tu evento masivo favorito *aplican restricciones

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Roberth RamĂ­rez

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Filólogo, escritor, profesor y actor. Estudió Filología Española en la Universidad de Costa Rica. Fue miembro del taller Joaquín Gutiérrez desde sus inicios. Ha publicado cuentos y poemas en las revistas Conjetura y Voz UCR de la Editorial Estudiantil de la Universidad de Costa Rica. Formó parte de las antologías Hambre, poder y tierra de la Editorial Estudiantil de la Universidad de Costa Rica; Antología de poesía joven costarricense Sub-30 y antología de poesía, cuento y minificción miércoles 2 p.m. del taller literario Joaquín Gutiérrez. Con la editorial EUNED publicó el libro de cuentos y microcuetos La frágil ciudad de las bestias. Ha participado en Festivales Internacionales de Poesía de Costa Rica (2014-2016) y Granada Nicaragua (2015).


HIPATIA

En esta noche generosa Hipatia quiere pagar la locura con locura Arrastrar las voces que la habitan y llevarlas en vuelo horroroso sobre la luz de miles de hogueras

Le gustaría recostar su mejilla en los regazos de esas bestias Exigirles que consuelen su tristeza y verlas colgar a la mañana siguiente de un garfio en su carnicería inmoral

Quiere hacer que crezca con todos sus despojos un jardín de hermosas mentiras

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que le ha de contar a las brujas en esta noche de Walpurgis

Y bailar en pelotas alrededor de un fuego que le muestre el paĂ­s donde parieron su mitologĂ­a

Quiere asistir blasfema ofrecerse como sacrificio de caldero y hoguera para ver entonces brotar de sus manos leche y miel y saberse un monstruoso error multiplicado en las constelaciones y los ojos que las interpretan

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Esta vez quiere morir de gozo en aquelarre Por su propia voluntad Por la venganza que le adeudan Por sus miembros que ahora juntos tienen la fuerza de los espantos que la invocan Por el polvo que en algún lugar conserva el recuerdo de su sangre

Así Cuando esta noche acabe y ya no tenga nada que perder tenderá su cuerpo sobre la piedra que aguarda y sembrará la tierra con un mar de semen negro.

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CRAC/ DEL OTRO LADO / MIGRAR

Otro gato que se pudre a la orilla de la carretera sin mรกs gloria que un atuendo de gusanos

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Asael Guevara

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Miembro del taller literario Poiesis, en donde ha participado de diversos recitales. En el 2012 realiza su primera publicación como parte de la antología poética del Encuentro nacional de escritores. A sus 20 años obtiene una beca en Inglaterra para estudiar Pedagogía social y deporte recreacional. Por su formación se le da la oportunidad de vivir en diferentes países como Escocia y Alemania reforzando su amor por el arte y la cultura. En su último año, participa como músico en diferentes conciertos en el norte de Alemania y Dinamarca, grabando su primer sencillo como artista. Actualmente trabaja en la grabación de su primer álbum en ingles con la banda nacional “Organicways”.


RESURECCIÓN Señor, sin ti soy un idioma con las manos apagadas, con las manos apagadas, y un poeta no puede andar por ahí sin trabajo. Devuélveme la vida, mira que los mandamientos de un ciego no duran mucho, hasta la muerte, y yo no quiero morir limpiando el cenicero de los dioses. Soy la sombra de alguien que corre tan fuerte que mi aliento sangra, una raíz extinta por los ceros de la vida, por los ceros de la vida Señor, y yo no quiero contar tantas heridas del ocaso. Devuélveme la vida, mira que llevo días rogando por palabras, y un hijo tuyo no puede andar por ahí, sin idioma en la garganta.

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DIAGNÓSTICO POÉTICO Para: Stirling Aragón Cano

a veces yo también soy la Juana de Arco, el papel manchado de sangre, la dictadura perfecta de una patria también soy un prisionero bíblico intentando persuadir a la palabra, soy anónimo, caótico, una trampa a la deriva y hacia el alba , una costumbre silenciosa desmembrada. Soy contexto desvalido, la inquietud del infierno por contener al ciudadano, soy el coro, la malicia, y la predicación que me sentencia. Soy ingeniero mecánico de caracteres, seductor en potencia, santurrón empedernido, el salmo, el mandamiento, y el evangelio de este ciclo de mi sangre. Soy idioma jubilado, imperfecto, sabio a medio día, la ginebra, la búsqueda, el pedacito de gracia y ese dios acorralado en la ventana. Tal vez porque me cansé de los orates, porque el ocio me convoca con la desnudez de su tacto o porque ya no se seguir siendo esta llama que solía albergar el poder de tu llamado. Soy esto, todo esto cuando partes.

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CONSPIRANDO Todo poder es una conspiración permanente. Honoré de Balzac

A veces se me escapa la euforia y quiero escribir a través de cada gota, sigilo, pared o diccionario que te pronuncie suavemente hasta mi almohada. Tal vez porque sos el indicio perfecto de un aroma que se agolpa, solamente con besar el mensaje de un jueves conspirando contra todo y hacia nada. Yo sé que solo son notas mis intentos por retenerte en esta provincia, donde amanece la cordura perpetuando el amor de las ansias imposibles. Yo mismo no dormí, lo juro, no en vano por supuesto, por su puesto de lejano, en esta silaba bendita del abrazo.

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ADENTRO MÍO digo adentro mío porque el asfalto es un conductor irregular de mis entrañas, porque avanzo en silencio mientras soplo la circunferencia de un rostro en llamas, uno que no se apaga por vida si no por necesidad indomable. Digo adentro mío, porque fabricaba el cáncer, la enfermedad de su mímica e inventaba cualquier cuadro de ternura en este interminable suicidio de montañas. He bebido idiomas, puentes a la nada, un poco de lluvia al agricultor que prometió sembrar más vida, en el patio de mi casa. Aprendí a esperar con el testimonio de una cuerda inequívoca en el borde del mapa, para justificar mi inconclusa metáfora, entre tanto dolor, tantas líneas de poesía atormentada. yo no sé porque los hombres mueren al clarear el alba o si se esconden adentro mío o en algún vino subversivo. Digo adentro mío porque no sé si es azul o equidistante nuestro encuentro.

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Yurien Vindas Gonzรกles

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Cursa los estudios de posgrado en la Maestría en la Enseñanza de la Literatura y el Castellano en la Universidad de Costa Rica. Realiza diferentes estudios acerca de la figura de la mujer en la sociedad, interés que también moldea parte esencial de su poesía.


EL ÚTERO EN LLAMAS ¡Oh funesto hado! Que arrebatas el sueño a la mujer. Conviertes en trisas el cobijo de la matriz. Soplo que comienza a crecer en las mantas recubiertas del cuerpo. Vida penada por la muerte. ¡El Destino te exigía! La madre no se daba por vencida; en vano se rasga su piel. La marea se levanta contra ella, mientras su útero estaba en llamas. Pedía misericordia al cielo, no podía coser las alas. ¡Estaban rotas, como ella y él!

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UN CUERPO Y DOS CORAZORES Bajo las sábanas del desvelo, nutren su alma de jugosas miradas, la piel se achina con los besos del amor, y los néctares de la pasión que brotan como raíces por todo el cuerpo. Las caricias, las sonrisas copiosas y el jugueteo de corazones, forman el anhelo. Los ojos se inundan de llanto, el corazón se acongoja, mientras teje con hilos de plata, el nuevo sudario. Comienzan a latir dos corazones; uno apenas titila, el otro se alborota al sentir el embrión. Un corazón, formado bajo las entrañas del amor más puro, entre él y ella. Comienza el suicidio del cuerpo, transformado en anciano, rasgándose como tela podrida sobre el crujido de las paredes del útero. Su cuerpo exhala un mangar dulce, tenue y blanquecino. ¡Mujer partida en dos!

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A TODO PULMÓN

Cuando el último suspiro se halla en la inmensidad. Una gota de sangre cubre el cuchillo, envuelve la soga y empapa las manos con tinta. ¡Grita más fuerte mujer! Tu voz disipa y distorsiona, no dejes de gritar. ¡Arranca con tus dientes, rasga con tus uñas! Porque viva queremos verte, aunque si transitas por el Valle de la muerte, ¡Por todas las mujeres! ¡Juramos liberar tu alma! Así naciste, con tus alas, mariposa. ¡Mariposa de múltiples colores!

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SOPLO DE VIDA

Los sonidos de la respiración se escuchan en el fondo. La agitación murmura en los oídos, jadeantes suspiros secos porque intentas respirar. Pero, ya muerto estás. Cuando sientes el vacío en las entrañas del cuerpo, en la hilera del alma. No hace falta la calentura en tu piel para sentirte enfermo. ¡Oh hombre cruel! A quién intentas engañar. Todo el tiempo has estado enfermo, todos los padecimientos nacen de ti. Estas enfermo del alma. ¡Oh dios Rá! Sopla vida en la pestilencia.

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Daniel Araya

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Nace en Pejibaye, Costa Rica. Es estudiante de la carrera de Filología Española en la Universidad de Costa Rica. Ha formado parte de varios talleres literarios y participado en diversos recitales de poesía a lo largo del país. Varios de sus textos han sido publicados en revistas internacionales como Altazor, Norte/Sur y Campos de plumas. En el 2019, publica su primer libro, Reposo entre agujas, con la editorial Nueva York Poetry Press, en Estados Unidos.


PURGA Pensar a veces es plantarse en la esquina y encender un cigarrillo con el fuego de la presencia propia (a veces somos suficiente incendio). Callarnos al mismo tiempo que los gatos, pensar que la muerte es meter el dedo en la llaga, que el reloj ha pasado en vano y seguimos heridos y temerosos. En el plan de dios no estaba ponernos en este plano de la existencia. Nos quería poner al lado de los árboles y de las galaxias que no nos dará tiempo de hallar; pero él no pone ahí sus bocetos fallidos. Nos dejó en el lugar donde un día se clavó una piedra en su pie descalzo. Al final, somos un poco de polvo y sombra que se volvió un dibujo mal hecho. Su grave error fue darnos la consciencia, ya no somos dibujos sino pies con piernas, huesos con huéspedes. Él no quería que sus trazos anduvieran, hicieran el amor, pensaran y dudaran. Su gran castigo no fue el pecado, fue la herida. Quizás somos heridas con cuerpo, al fin y al cabo. Sigue el silencio y un grito en la hora donde se espera a la nada me llega como un papel arrugado que lanzaron sobre la cama, no entendí lo que decía en medio del ruido. El silencio aparece en la necesidad y es estúpido buscarlo, es necesario como el violín y el canto, el único estado donde se oye la mente en un registro medianamente comprensible y podemos 108


hacer recuento de los daños. Hay un hueco en el tiempo donde las cigarras, la luz y los humanos nos metemos el dedo en el cuerpo; buscamos las heridas nuevas y sentimos, al fin, el dolor de esa pequeña cortada que nos hicimos y no nos importó antes. Despreciar una herida vieja puede ser peor que partirnos el brazo. A veces no basta el dedo, hay que hundir la mano. Purgar con fuerza, dejar que los gatos caminen sobre nuestro techo y que gritemos todos al mismo tiempo; arrancar la pus, los silencios, las lágrimas y el pánico. Embriagarnos mil veces en el dolor viejo y sentir el vacío de un balazo en la nuca mientras el aliento huye y no nos queda más que vapor en cada orificio del cuerpo y un bucle continuo nos posee hasta que la respuesta es un desafío, es la nueva pregunta de cómo pasamos de un boceto a heridos a heridas y si habrá más allá, pues la sanación aún es un estado desconocido. Purgar es darnos el saludo de paz mientras nos apuñalamos el miedo para comulgar el cuerpo nuevo, el alma libre.

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NADIE En una parada de tren —una noche sin trenes, a la espera de nadie—. Un hijo sin padres aún se pregunta qué hizo mal esa tarde del 2007. Sigue creyéndose culpable el más inocente de los seres, como si hubiese parido ese tren que lo dejó huérfano. La posición fetal y el llanto son los sellos que lo marcan entre los transeúntes. "El Nadie", lo llaman. Ya es figura del panorama. Sin cédula, sin apellidos, sin apoyo, ni siquiera patria o sílabas con las cuales ser llamado. "El Nadie" ha sido el único nombre de su vida. Nada entre las fatalidades le ha privado de una zancada de atleta olímpico. En una parada de tren, una noche sin trenes, a las 8:44 p.m. Nadie corre. 110


El humo de un cigarrillo fantasmal fue su línea de partida. Cien, doscientos... quinientos metros. Los prejuiciosos le creyeron caribeño u africano cuando lo vieron correr. Nadie es imparable, ni siquiera Nadie. El destino tomó forma de tren para él. El tren de un paro cardíaco. Nadie murió a las 9:04 p.m. Sin quién lo vele, le llore, le reconozca o entierre su cuerpo. Nadie es ahora un fantasma que corre sobre las alas de los desafortunados.

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Gabriel Ulloa Herrera

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Alajuelense y Latinoamericano. Trabajador Social y estudiante de Enseñanza de los Estudios Sociales y la Educación Cívica en la Universidad de Costa Rica. Sus textos han sido publicados en la Antología de microrrelatos 2012 de la Editorial de Costa Rica (Premio Joven Creación) y en las antologías Miércoles 2pm de la Editorial Estudiantil Universitaria y Certamen Desierto como parte del Taller Literario Joaquín Gutiérrez Mangel, así como en la revista Voz UCR y más recientemente en la antología 30 relatos en tiempos del COVID en Costa Rica. Ha participado del Festival Internacional de Poesía y con uno de sus trabajos fue encargado en 2014 de la presentación cultural en la inauguración del Proyecto “Vivir la integración” de ACNUR en Costa Rica. Recibió en 2018 mención honorífica del Certamen Literario Brunca de la Universidad Nacional, el año siguiente fue premiado en el mismo certamen, así como en el Lisímaco Chavarría, organizado por el Centro Cultural José Figueres Ferrer.


JUVENILE Yo esperaría mil años si fuera tu condición pero el tiempo va volando… W. C.

Éramos tan jóvenes nuestros cuerpos tan vivas tormentas éramos tan imposibles sufríamos por cosas tan importantes tanta vida exhalábamos en nuestras tristezas escupíamos fuego en cada poro cuántas esperanzas destruíamos únicamente por el placer de embarrarnos en saliva rociarnos de sangre dulce pieles ansiosas o abrazos infusorios yo te veía como quién oye a un jilguero o a una constelación cercana veía tus labios hablar del mundo irse a los míos tu mirada intermitente vivíamos hostigando a la vida, obligándola a ser incesante idilio de manos primaverales y tersos corazones

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HUETAR

Donde la lluvia cae hirviendo el nombre se traga las cosas Las aves y lagartos Los árboles Las matas y los hongos Y las gentes hacen un círculo no se sabe si para discutir las simbiosis de especímenes tales o para tomarse una birra Lo que sí se sabe es que la vida se lo traga todo cual si fuera muerte solo el bosque decide Y solo el río atraviesa los cuerpos rompiendo estrepitoso el pecho dejando un olear de sangre que escribe espeso la historia de los congos que defienden y escupen amorosos la tierra donde la lluvia cae hirviendo

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BIG BANG a K. M. A. M. (En P9)

Llevaba inscrita la inmensidad de tu universo en la piel de mi cráneo Así aprendí a leer las fases de la luna en tus ojos oscuros en el vestido azul que te pusiste satisfecha el día de mi sepulcro peculiar manera de decir que sí me amabas sin que sonara asombroso sin que sonara a alegría pero más ingeniosa fue la forma de matarme sin que me diera cuenta haciéndome sentir lentamente destinado

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a beberte lo cĂĄlido hasta dejarte frĂ­a sencilla capaz de con una sonrisa disparar

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Silvia Elena Guzmรกn

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Máster en Derechos Humanos y Educación para la Paz. Miembro de la Colectiva Jícaras. Ha trabajado en diferentes espacios artísticos y culturales en la promoción de los Derechos Humanos a través de la poesía y el teatro. Ha publicado artículos, poemas y cuentos, en revistas y antologías como: Repertorio Americano, Íkaro, Revista Toxicxs, Revista Catarsis y Liberoamérica. Es autora del libro Juana (2019) editado por Editorial Eva. Ha participado en diferentes festivales poéticos nacionales y centroamericanos tales como la Fiesta Nacional de la poesía en 2017, Feria Internacional del Libro 2018 y 2019, Encuentro de la Espera Infinita 2020, entre otros. Actualmente es asesora en género y diversidad para ONU Proyectos Costa Rica, consultora en temas de juventudes y género para el Fondo de Población de Naciones Unidas y para el Programa Integral Transfronterizo (Argentina-Bolivia). También es investigadora en temas de género en el Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad Nacional


NORTE-NORTE Los Chiles es muelle amplio miedo entre las casas y niños escondidos. Mis ojos repletos de violencia dieron contra el fondo de un potrero inundado. Llegué con los lugares descolocados habitados de sospecha asustada con planes, listas y plazos para las tareas. Alina llegó conmigo, ella recuerda se crea desde el cuerpo, me abraza. En el Amparo y Medio Queso vi niñas sin un brazo jugando a las muñecas.

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En el Arcoíris me contaron, a los peones les caen rayos caminan chuecos a través de la piñera. Conocí mujeres de vidas densas. en Cristo Rey, Caño Negro y Pavón. He llegado a pensar que la palabra historia es sinónimo de mujer a la vez antónimo mujer es también sinónimo de… Lo único que conozco es ser mujer. A veces la poesía casi siempre la poesía no me alcanza. ¿Escribo un poema o es más bien un monólogo, una puesta en escena para mi propio personaje una barrera o distracción para lo innombrable?

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Verdaderamente no conozco Los Chiles aunque lloré en sus calles y bebí su agua. Estos territorios siguen descolocados diez meses después y así nadie puede escribir.

CUERPOS En mi Instagram aparecen barbas nalgas y penes con emoticones. No me excito. Los cuerpos de los hombres son bellos. 122


Mientras, todos los cuerpos desnudos entre escaparates cuero cuerdas nudos bolas de fĂştbol hamburguesas y cerveza, los cuerpos semi vestidos de mujeres expuestas se me aturuzan en las pupilas y pierdo el sentido del bien y el mal. ÂżQuĂŠ es un cuerpo desnudo? En mis pantallas hay cuerpos de hombres desnudos orgullosamente expuestos por sus novias feministas.

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Marliz Giraldo Quesada

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Oriunda de San José. De madre costarricense y padre panameño, vivió parte de su infancia en Panamá. Realizó estudios de Psicología en la UACA. Es bachiller de la carrera de Filología Española en la Universidad de Costa Rica, donde además estudia inglés. Ha desempeñado funciones laborales en el Aeropuerto Internacional Juan Santa María, en el Instituto Costarricense Nacional de Turismo, entre otras instituciones. Actualmente trabaja en Amazon como analista de datos.


ANSIEDAD Sentada en mi pecho opresiva y voluptuosa, ríe la malvada ansiedad Codiciosa y abusiva la obscena ansiedad clava sus garras en mi tierna psique y satisfecha me mira con repulsiva glotonería Anidada en mi pecho juega con mi corazón la inquietante ansiedad y cual macabro infante lo estruja y lo libera a gusto, mientras el pobre músculo lucha cansado por respirar Infiltrada en mis pensamientos la inquebrantable ansiedad arma irreverente un maquiavélico rompecabezas de caprichosas piezas, llenas de inquietantes (in)certezas y ponzoñosas falacias 126


Y así, la codiciosa ansiedad cual clandestino súcubo se rejuvenece gozosa alimentada por mi energía vital Y yo, drenada y desquiciada, contemplo enajenada el espeso fluir del tiempo prestado desde una cárcel-espejo Y yo, ultrajada y olvidada, cual usurpada espectadora presencio impotente cómo la descarada ansiedad escenifica desvergonzada el acto de mi vida

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BESTIAL BÚSQUEDA Las palabras se atoraron en algún lugar entre las cuerdas y el pantano de broca Quería vomitarlas, quería parar las arcadas mentales y el ácido corroyendo sus neuronas Pero, lo que más quería era arrancarse de raíz aquellas voces, meter sus manos en su tráquea y rascar esas malditas garrapatas productos enfermizos de su distorsionada mente máquina herida de disfuncionales engranajes Primitivos impulsos sacudieron a la criatura y la llevaron a desgarrar su propia piel en busca de respuestas Y con sus ojos de bestia herida, y con sus ensangrentadas garras, marcaba cual infernales campanadas preguntas de hierro caliente en su curtido cuero en una constelación de dolor y sangriento placer Con un trago amargo las irrespondidas preguntas, 128


hirientes como un peso muerto cayeron pesadas como piedras en el vientre de la bestia Pero la persistente criatura tan fácilmente no se rindió así que su estómago golpeó hasta que el contenido salió y por fin encontró la verdad que tanto añoró Frente a sus marchitos ojos de satisfecha bestia reposaban brillantes irónicas cinco piedras preciosas cubiertas de entrañas e inservible líquido vital Y así, un escurrido cuerpo de bestia, con una última arcada expulso la más preciada de todas las piedras Y así, en el corazón del mundo la cansada bestia durmió una eternidad de verdades e inadvertida alimentó un caudal de falsedades

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Ignacio Aru

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Oriundo de Alajuela, Costa Rica. Fue Representante Nacional en la Etapa Latinoamericana del concurso de cuentos de Fundación Mapfre (2014), y ganador del Tercer lugar en Poesía del Concurso Literario Letra Joven (2017). Participante del Festival Internacional de Poetas de Zamora, Michoacán, México (2019) e invitado a la nueva edición número 24 (2020). Coautor de la obra Fantasía Mistérica presentada en el Teatro Mélico Salazar (2015) y partícipe del Acto Cultural en el VII Coloquio Internacional de Estudios sobre hombres y masculinidades (Aula Magna, Costa Rica, 2019). Fue, también, invitado al Festival Internacional de poesía de la Ciudad de México (2019). Ha publicado en revistas de Argentina, Colombia y México. Participa en diversas lecturas del FIP de Costa Rica y de diferentes colectivos literarios de Bolivia, Argentina y Perú. Su primer libro Lupercalia, fue publicado en el año 2020 en México.


ANA´S POEM Los rayos han destruido tu cuerpo. La luz trastocó tus órganos y dejó una grieta negra desde donde puedo ver la figura de un caballo galopando sobre la pradera del veneno. Madre, tiro de un carruaje sobre las flores que vi soplar en la figura de tu rostro. Dejaste a la muerte sentarse en mi cama. nunca me leíste nada y antes de nacer regalaste tus pechos. De pequeño decidí no tocar tus huesos ni dejarme cargar en ellos, cuando supe que eran la empuñadura de las primeras rosas de Asia. Los muertos dicen cosas, desde mi primer recuerdo se ocultan en tu vientre y te peinan y te buscan en secreto. Debo confesarte que no veré mi rostro de viejo, la belleza y fuerza de mis diecinueve años han encontrado su gloria en el virgen mes de junio. Y ahora que me has olvidado he venido a mojar tus manos en el río que se abre junto a mi casa.

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LOS CONTENTOS No hay donde saborear nuestras migas, los bárbaros han husmeado el fondo de nuestros vasos, beben de las cañerías rojas, agitan la sangre. Al fin, la Asamblea, la choza Presidencial, no son diferentes a las tiendas mongolas de Xanadú y su civismo salvaje. Todo el que ande sombrero lo puede usar de vasenilla, los culos en el colegio y los niños que juegan a los funerales; la niñez es un juguete de plástico mordisqueado. Tarde será pedir perdón cuando el semen de la sórdida cogida nos queme los labios. País de muertos. Hombres, somos un retrato en una pared de ciegos, mujeres, campos vírgenes somos en una noche de monstruos, un poema salido del disparo de una pistola. No podemos caer al cielo ni ascender al infierno, clase media, El Carcelero San Pedro se tragó la llave. La cárcel es más cómoda, ingenuos, invisibles, ángeles morenos. Cuando muramos: ¿Quién nacerá para pagar nuestra deuda?

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ANATOLIA Me salvaré en Anatolia, calmo y sin apuros descenderé las piedras descalzo, el ruido del transporte y de la industria se irán esfumando. En los vidrios empañados se dibujará mi viaje y el mercader no recordará que partí en su caravana como esclavo de la belleza y el asombro. El suelo dibujará unas huellas frente a mí, los perros no ladrarán cuando llegue y se partirá la ladera. Sangrará el Trópico en mi cabeza, los caparazones de las tortugas estallarán y la saliva será roja y serviremos sopa. Habré olvidado la orilla de las Maldivas y las barcas me esperarán en vano tras una roca. Me recibirá una mujer que agite, su espíritu de cítara, caerán rosas a su rostro y me afeitará la cara. Girará con su copa en medio del desierto y el mar traerá el rumor de las estrellas que descienden a las cascadas de Konya. Beberé de esa agua, pura o maldita y la sal preservará mi cuerpo. Saquearé la caridad de las iglesias de piedra, ninguna cortina de ninguna casa evitará ser rasgada, los camellos serán las cúpulas de los ríos, en mi tiempo los cuervos serán más gordos y la grasa de los peces cortará las mareas, banquetes de lepra; seré el apetito de un diablo conmovido por el amarillo profundo y las tormentas lunares. Docenas de barcos emergerán de las dunas, Pesáj, Shavout y Sucot serán asesinados por una mancha de fuego y pondremos colmenas en sus cuellos. Toda la ciudad me aclamará y me lavaré la cara con arena.

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Sentado, miraré las chimeneas donde conversan las hadas, y el viento una vez al año, libera sus boinas de lava y vuelan palomas que a los hombres van y cuidan. El olivo se lo comió Dios, ya habré sabido que el océano se ha arrugado, descendido, encajado en una botella para siempre y amarraré un velo negro en mi cabeza.

ATTILA Venderé mis diecisiete años al mejor postor como Attila se los vendió al diablo. Que Dios me cuelgue y me entierre si quiere como Attila se hundió en su corazón. El polvo suspira el agua fresca, el hambre se reclina tranquila sobre mi ropa y si me estorba, me quitaré la corbata y me arrancaré el cuello como Attila. Algún día me iré a pasear en la rueda de un tren por la noche.

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Nathalie Crum

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Oriunda de Aserrí, San José, Costa Rica. Egresada de la carrera Ingeniería en Biotecnología del ITCR. Ha participado del XV Festival Internacional de Poesía de Costa Rica (2016) y del Festival de Poesía de Aguacatán (2017). Desde el 2013 ha asistido a varios talleres literarios entre ellos el “Anti Taller Anti”. Es coeditora de RepertorioAmericano.Org, plataforma web para la difusión de las artes latinoamericanas. Actualmente cursa el máster en Gestión Ambiental y Desarrollo Sostenible de Universidad La Salle Costa Rica. En el 2019 publica su libro CeEmeYeka bajo el sello de Amargord Ediciones.


PEQUEÑO ESPACIO VACÍO

El tigre da vueltas en una jaula (barrotes, soldadura, concre- to). Está sordo y solo puede pintar. entonces se rebana una oreja. Cuando se mueve desesperado, sus cadenas se escuchan con el crujido metálico de lo indestructible. ¿Quién le dijo al tigre que sus rayas no eran manchas? El tigre quisiera ser un felino de rango sencillo, quizá un ocelote, pero un animal tan poderoso no puede ser otra cosa que sí mismo y cargar con el peso de su grandeza. La cuestión no es ser una fiera que asusta, la cuestión es ser carnívoro, un monstruo comecarne en 2.5 metros cuadrados. El amor, ¿qué era, si no clavar los dientes en el lomo, diseccionar partes de sí, darlos en ofrenda? Correr en línea recta no tiene el mismo efecto que recorrer campos abiertos y con grama. Sabanas y sabanas para la dominancia del paso, extensiones de tierra hasta donde la vista llega. todo para el tigre. Tanta ausencia para simular su ausencia, millas náuticas de soledades para quizás completarse. Así que el tigre escribe, pero las palabras son ininteligibles. entonces él pinta, se pinta con tinta a falta de

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lienzos, pero ya no parece un tigre, sino una pantera. Tan hermoso como antes, sigue desesperado en una jaula, en el espacio reducido de su mentira. Tiembla porque su rugido, es estruendoso y destruye, el último doma-dor perdió la llave cuando perdió su brazo de un mordisco. El tigre piensa en el tiburón y quiere abrazarlo. pero él está aquí, en la sequía, mientras el tiburón habita entre sus lágrimas. La pantera ya no es más el tigre, tiene miedo de abrir la puerta de la prisión. Ella sabe que debe comer: inicia por su cola, sube por las extremidades inferiores, el lomo y la barriga llena, los brazos, el cuello, la cabeza. La última oreja que le queda. Cadena y jaula devuelven el eco del viento. ¿A dónde se ha ido?

Al pueblo Bribri en Salitre. 139


LA AMETRALLADORA se trabó en el cuarto disparo. En mis uñas se mezcló el epitelio con la carne. Corté el hilo rojo de mi dedo y el hilo rojo siguió el camino hasta el escombro. Sobrealimenté la esperanza. Deseaba un mensaje en alas de paloma. Seguí la tristeza con la vista, con el oído atento a lo callado: soplé el diente de león, su cabezuela, y la espora cuando cayó no bebió agua. A veces la humanidad me hace llorar a chorros, por mis ojos van lágrimas sin hallar un acierto. Me rasqué las piernas hasta ver mis tendones, pero yo no sabía correr. La ternura se empañaba entre los gritos de las casas quemadas. Preferí ser lobo y desgarrar el plumaje blanco de los cisnes.

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Coloqué mi cuerpo a manera de muralla. ¡Si nos cortasen las manos con los dientes anudaríamos atrapasueños! Machetazos sobre las espaldas. La tierra rezó su mortal canto, sobre los invasores lloverán las mil plagas. Tanto hemos visto pasar la tristeza, tanto.

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Danny Drachen

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Oriundo de San José, en la actualidad reside en Barva de Heredia. Poeta y escritor de novelas de fantasía. Como integrante del grupo Poiesis desde abril del 2018, ha participado en diversos recitales y eventos poéticos. Concluye sus estudios secundarios en el Colegio Rodrigo Hernández Vargas en el 2008. Actualmente estudia Ingeniería Industrial.


SEPIA Llevo el iris de esta cicatriz teñida en ocres sobre mi piel. Yaces debajo de mi aliento donde se despliega el vértice que encierra todos tus recuerdos. Tu nombre es una nube añejada que sobrevuela el llano de mis párpados, esa que llueve cada noche sobre la misma canción. Llevo envuelto en mis garras el eco de tu sonrisa, y las letras que te invocan, han encontrado asilo entre mis escamas. Es cierto, tu silencio aún flota como un fantasma sobre las piedras que pisaron tus besos. Y escondida entre las fotografías, acurruco la nostalgia más sepia que sabe habitar este olvido…

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ARQUEOTIPOS DE ÉBANO

La noche no encaja entre tus ramas. Pareces suplicar una constelación en la curva ardiente de tus fervores, donde gimes los retorcidos secretos del crepúsculo. El viento cinceló mi nombre en tu seno, y de pronto, no hubo palabras capaces de aplacar las llamas del miedo. Mis culpas desfilan sobre las fibras de tu aliento y tus huesos negros, serán mis huesos; cuando finalmente se nos acabe este conjuro hecho milagro. Me servirás de escudero ante la resaca de lo desconocido cuando comiencen a triturar cada esquirla de mi cuerpo. Abrázame con tus raíces de destino impugnable, pues no sé cómo describir a la muerte ni deshacerme de los heraldos que siguen anidando estos páramos sin tiempo…

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LLAMAS SIN SOMBRA

“podrá no haber poetas; pero siempre habrá poesía” Gustavo Adolfo Bécquer

Somos quizá, un par de animales disfrazados con la cadena de la costumbre. Somos el desvelo de una estrella que sonríe sometida al calendario incierto, ese que aún conjuramos a la pared. Fuimos los frutos del fuego y ahora giramos en la deriva de una oficina sin mar. Nacemos enramados con cables, redes y el vicio que acumula facturas pendientes. Heredamos la desobediencia del polvo y el motín ingenuo que cambió manzanas por prestaciones, somos la costilla herida de una rebelión en la que nadie cree. Y, aun así; Se nos acurruca esta pasión adormecida, este dardo que navega galaxias sin memoria, sin nombre, sin ancestros y sin más espuma que la que se decanta en el borde de nuestros labios. 146


Somos quizรก; un tachรณn sobre los cuadernos en el huerto del porvenir, un pรกramo germinado de versos y las llamas arraigadas en la sombra de nuestro poema, donde poblaremos de nuevo este grito inhรณspito de ausencias...

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Manuel UmaĂąa

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Nació en Turrialba. Estudia Bibliotecología en la UNED. Participó en el taller de poesía de la UNED impartido por Erick Gil Salas. Actualmente es integrante activo de Turrialba literaria. Ha publicado textos en la revista Íkaro, así como en la antología de poesía y microrrelato Y2K, compilada por la Editorial Estudiantil de la UCR.


"Tu tiempo es ahora una mariposa Navecita blanca, delgada, nerviosa." Silvio Rodríguez Últimas acompañantes al agotar las pulsaciones del cuerpo. Pequeñas parcas con antenas vibrantes y alas en vuelo espiral durante la conclusión de nuestra estancia entre los vivos. Rodearon a Mauricio Babilonia, ya, desde antes, conocían bien su humor y sus hábitos. Bailaron a su alrededor, Babilonia quien nunca tuvo ritmo ni para mover la cabeza con un buen son, pudo mover sus pies. Contrario de lo que pensaba, no tropezó. Sus brazos aprendieron a flotar, sus ojos perdieron el color al paso de un bolero lento, que calmaría al niño hiperactivo y caótico de la vecina. Nada se escucha, las mariposas amarillas oprimen sus sentidos. No se necesita una moneda para pagar el acceso a una barca vieja, lenta, para llegar al otro lado. Su conductor no da buena espina, para muchos ya su edad avanzada no le permite guiar su barca por los caminos del fin. Ya nadie prefiere viajar al más allá con él. Este servicio no se adaptó a los fallecidos actuales,

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quienes siguen apresurados después de muertos. Tampoco el arrepentimiento de los pecados parece un buen servicio para el descanso eterno. La mayoría se aferran a sus pecados como única posesión, como única muestra de que alguna vez vivieron. Por lo que el servicio más utilizado es el desaparecer rodeado de mariposas amarillas, blancas o del color que se elija. Desaparecer con el bailoteo alrededor del vientre, sin antes despedirse de la sombra ni de la sed que nos acompañaron en cada día de sol. Dejar nuestro tiempo en sus alas.

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Los presentes en la sala esperan un final feliz, otros sufren porque las palomitas se terminaron hace rato, o porque no creen que su vejiga aguante hasta el final. Mientras el samurai en la pantalla se descubre el torso en línea recta hacia la daga que espera filosa hundirse en su abdomen. Y así completar el harakiri, ritual de estos guerreros para proteger su honor. Quitarle al enemigo la oportunidad de convertirse en su verdugo. La escena termina, lo negro se apodera de la pantalla, una música melancólica, como es lo habitual, se apodera de nuestros oídos y ascienden los créditos del filme. De camino a casa, no dejo de pensar en que este pobre hombre no dijo sus últimas palabras. Será parte del protocolo del ritual, pero nadie debería marcharse sin decir algo. Claro, la derrota come lenguas. Ya en casa, algunos zancudos hambrientos se abalanzan contra mí. Esperaron tanto a que llegara, que a duras penas reúnen energía para controlar su vuelo en cámara lenta. Aprovecho y caen uno tras otro. Tienen claro que la derrota es inminente y, aun así, prefieren morir en mis manos.

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Para los zancudos la necesidad puede más que el honor. O tal vez, no haya mayor honor que morir en un aplauso.

A Buenaventura le aburre su buena suerte, tanto, que ya no compra lotería. No existe gracia alguna si se gana en todo momento. Se necesita la emoción de perder, para dar gracias por no ser dioses. Toda apuesta la gana, sus días son buenos siempre. Pobre infeliz. Si llueve y no tiene sombrilla, encuentra una tirada en la calle, y si no la recoge, encuentra a un amigo que le quita la oportunidad de mojarse. Intenta por todos los medios posibles tener un poco de mala suerte. Quiebra un espejo cada 13 horas. Se asegura de que al salir de casa logre ver al gato negro de la vecina. Los que conocemos a Buenaventura sabemos cuánto le apena que su cotidianidad no tenga tiempo para caerse por las escaleras. Lamentamos que tenga que conformarse con que su mala suerte, sea tener tanta buena suerte.

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Steven Venegas Carvajal

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Oriundo de Sarchí. Docente de español, tecladista, compositor y poeta. Miembro del grupo literario Poiesis. Como compositor participa en la competencia norteamericana de bandas musicales WGI Sport of de Arts en el 2018, donde gana el tercer lugar en la categoría Open Class. En 2019, en colaboración con el Colegio Salesiano Don Bosco, obtiene el primer lugar en la categoría Open Class, a nivel latinoamericano con su obra titulada “Dream Paradox”. Parte de su poesía ha sido publicada en diversas revistas literarias y periódicos como revista Quimera y periódico digital Caminante del Sur. Actualmente, cursa la Maestría Académica en Enseñanza del Castellano y la Literatura de la Universidad de Costa Rica.


EL MANTO SAGRADO En el lecho de la muerte olvido y lucho con las piedras, con los besos más viejos con los rostros más enjutos. Temo que sin ser yo un dios, haya perdido vidas, y llegue a lamer todos los días el corazón ajeno, llorar por los inocentes y dejar en las manos, mis propias manos, un montón de caricias. Es peor aún cuanto menos lo noto; tener ese manto, con los sueños pegados de gente que muere, de vidas sin propósito, de gemidos oscurecidos por la justicia, por la falta de faroles en la calle. Intento por la fuerza sacar el odio; tengo este manto desde siempre, sangrando, dándome la hora de cada vida de cada risa; se me ha pegado al cuerpo, como el manto sagrado del cristo redentor.

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CONCIERTO EN FA MENOR PARA CELLO Comienzo con una nota larga, la extiendo suavemente sobre el salón y puedo verla adherirse a las telas, a la madera de la silla, al óvalo del respaldo; después baja por cada pata, como una mano deslizando una caricia. Vuelve al arco otro sonido, como un soplo se lanza tras un eco, se pierde en cualquier alma como un beso deja tras sí otro cuerpo. Llamo, poco a poco, nuevas notas, hasta que dejan de ser caricias, ya no vuelven a ser sonido, olvidan la forma del tiempo y escapan de la brea del arco. Las escucho irse, deshacer la obra en fuerzas que derriban la trasparencia del cuerpo hueco del cello y marchan lejos, como hojas que vuelven a sus ramas.

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RENUNCIO Me voy así, así como yo quiero con el zumbido de las cavidades suavizadas del niño. El viaje no es seguro, me llevo poco. Dejé a mi mamá con vida, a mi padre lo dejé junto a ella; para no ser un asesino cualquiera, no me quise llevar la vida, el peso haría de mí un viejo. Marcho con lo que pueda. Me llevo solo el hambre para recordar siempre la comida de la casa. Tengo la mente tranquila, por fin se ha ido y si alguno me dijo que no puedo hoy yo le diré a cualquiera: ¡Renuncio! 158


SOY UN MAL EJEMPLO Otro día me despierto con el estómago hablando pestes amarillas y la cobija grandísima sobre mí se debate en contorsiones. Las almohadas manchadas con saliva, el cuarto con el aroma pesado, la falta de baño, el sol caliente y las cortinas abiertas y la gente que discute allá afuera. Me siento corroído, como la imagen de un poster de metal; siento el cuarto estúpido a falta de gracia que lo habite. Siento lo que digo como una sensación vieja de una estimulación repetida, ¡qué mal ejemplo doy! ¡Qué poema más singracia! Tomo el borde del manto, lo halo con ganas de quedarme dormido, pero debajo hay un poso de sangre, como unas figuras secas, bostezo del susto casi me duermo, estaba completamente desnudo y yo, como soy de cosquilludo, miré la calavera al rojo vivo saliendo de mi pierna. 159


Pamela Monge

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Poeta. Oriunda de San Ignacio de Acosta. Fundó el Grupo de Teatro Acosta, organizó el primer Festival Artístico Acosta 2017 y el Art/Design Night en la Universidad Veritas, así como otras actividades relacionadas con la expresión del arte y el diseño. Ha sido publicada en la antología de poesía Certamen Desierto (editorial Fruit Salad Shaker, 2018), en la antología de relato breve Paseo con Animales (UCR, 2018) y en la antología de poesía latinoamericana La Espera Infinita. Su obra también se puede encontrar en las revistas costarricenses Comelibros, Petra y Antagónica; en las revistas mexicanas Larvaria, Ojo de Pez, Campos de Plumas y Materia Escrita. Ha participado en diversos festivales y recitales, entre ellos el Art City Tour 2014 y en la Feria Internacional del Libro Costa Rica 2018 y 2019. Es miembro del Taller Literario Joaquín Gutiérrez y la Colectiva Jícaras.


TOÑITO Limpia el aire de recuerdos y telas de araña; como si las patas no volvieran a construir y la memoria no regresara tirando piedras a la ventana. A veces, hay que coser los pies a la cabeza para caminar sin hundirse en las franjas del recuerdo.

Ella lo hizo bien. Pero nunca cesa de limpiar el aire. En las noches no duerme, ¿será que escucha piedras en la ventana? Al comedor le sobra una silla. Hoy cumple años, no comimos queque. Recogimos flores, celestes, así eran sus ojos. Ella hizo un rezo y me obligó a ir a misa. Cuando fuimos a dejar las flores, pensé que cada gesto

era un regalo a nosotros mismos. Sin él, soy la mayor.

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Los menores llevan ventaja, cuando tienen que pasar el portón ya está abierto. Un aguacero me despertó, las tres de la madrugada. Dicen que se fue a esa hora con la carita tierna y más mangueras que cuerpo. Las salas de los hospitales están llenas de esperanza. Llenas de mentiras, telas de araña y mangueras atascadas. Una piedra choca contra el vidrio y pregunta: ¿dónde van los niños cuando mueren?

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ENTRE PISOS

Busca salir de su incómoda soledad, extendiendo sus raíces por patios, puertas, ventanas y lienzos. Cruza con la vista las calles mudas espera verlo en la esquina, pero solo está la sombra de una caseta, escarba en las hojas del recuerdo, eso no la salva y se le cae la noche de las manos.

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EN EL RÍO CANDELARIA

Busco mi cara debajo de las piedras, mis brazos entre las hojas. Busco mi boca en medio del barro, a mis ojos los encuentro entre ramas con espinas.

Mi cráneo entre la tierra y el cerebro aparece habitado por un montón de moscas. Entre las guarias blancas aparecen mis manos raspadas y llenas de sangre, mis piernas son rasguñadas por el agua turbia del río.

Busco mis pulmones y están en la raíz de un árbol.

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Sianny Barrantes

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Nace en San José, Costa Rica. Periodista y Licenciada en Comunicación de Masas, graduada de la Universidad Federada San Judas Tadeo. Gana su primer certamen de poesía en el 2012, motivo por el cual es publicada en la antología de los estudiantes del Colegio Técnico Profesional de Educación Comercial y de Servicios (COTEPECOS). A partir del año 2015 se incorpora al Grupo Literario Poiesis, con el cual participa en diversos recitales a nivel nacional; fue parte del encuentro de poetas jóvenes dentro del marco del Festival Nacional de Poesía 2017 y de los recitales organizados por la Biblioteca Nacional y el Grupo Literario Poiesis. Actualmente trabaja en la Municipalidad de San José y en el medio digital CamerinoCR.


TIEMPO A MIS PECHOS

Y si mis pechos están caídos no es por vejez, ni porque ya tus manos no los sostienen.

Ni por la señal atropellada de la noche que quiere formar la curvatura en mi cuerpo.

Mis senos son un espacio armonioso de leche de amapola, que adormecen las lágrimas del inocente y las del ingrato.

Es el tiempo en mí, que carga las caricias del niño y el beso que tranquiliza el insomnio de la vida.

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Siguen siendo el músculo que se eriza con el paso del tiempo en las montañas.

No es por vos, ni por esos luceros que los admiran, ni siquiera por la imperfección de la belleza.

Es por el don, que solo entiende la mujer que los abraza

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ESPEJO DE LA PSIQUE

Estoy frente al espejo y todo lo que busco son las estrías de las sonrisas y de los llantos fotografiados.

Ver las memorias vírgenes que traspasan el vidrio empañando este cuerpo perenne.

Encontrarme en el retrovisor que se quebró entre caricias y a mi piel deshilachada en el camino dorsal.

Dejar este afán de mirarme contemplando las emociones varadas en este marco sin cielo.

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Quiero despertar estos poros, mirar de reojo al tiempo traspasando la ventana en medio de mi pecho tintineante.

Y me convenzo de que esta es mi piel y ese es el espejo en el que busco mirarme, cada vez que estoy de frente y se duplica la imagen.

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Tamara Isaac

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Abogada, traductora y emprendedora haitiana, nacionalizada costarricense. Forma parte del Grupo Literario Poiesis desde el 2015 y ha participado en varios talleres y recitales de poesía. Cofundadora del proyecto de arte, Atizay Shop, una plataforma y comunidad en línea que proporciona a los artistas visuales diferentes canales para contar sus historias. Fundadora también de Hyphenating, agencia que busca cerrar la brecha de comunicación a través de la traducción y la escritura.


MUSA O denuncias y peleas O te callas y aguantas.

Solo sé recitar la mierda humana con esta diáfana tinta que aún no conjuga el futuro. Los idiomas hacinan mi pluma, mas he perdido el símil y confundido las metáforas. He nacido en un lecho de verbos que ata mi voz a las veredas del purgatorio. Padecí de rabia, de sexo, de raza… ¡Y allí morí! de tanta mentira… ¡Renuncio! Renuncio a la belleza En el umbral de las cobardes bocas. Necesito un alfabeto aireado, sílabas con las puertas siempre abiertas y amores sin casamenteros, pues entre la verdad y yo no caben letras intermedias.

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REVOLUCIONES Me arrancaré, pétalo por pétalo, el color, la piel y aquella respuesta que me había obsequiado mi madre. Incrustaré tus historias y las mías, piedra por piedra, en el reverso de tu pecho. ¿Y qué importa si duele un poco? Mientras mi hijo no tema mirarme al alma y aprenda a abrazar la tierra desde las raíces, mientras me ayudes a borrar la conclusión del pan y a pisar la vieja fe de mi siglo enfermo, ¿qué importa si debo limpiar los demás siglos con la sangre que extraigo de mis huesos? Ese día en que ya no habrá millones… Ese día en que cabremos todos en uno solo… Ese día despertaré con el nombre derramando por las ventanas, las sábanas incendiadas en el pelo y arrastraré los cielos hasta mis talones mientras sostengo la luna entera en mis regazos. 175


CLAUSTRO DE NEGACIÓN

Sé que eres mentira.

Sé que tienes crónicas y disculpas para fingir mi sangre, que no posees lenguas suficientes para cincelarme retoño en el dorso de tu seno. Ya no quiero ocultar esta cuna vacía que me atormenta las vísceras.

Yo no acontezco en la farsa. Aquí, yo no soy hija, sino mujer, hombre, palabra… Yo no me encuentro en la verdad alienada de los sacrificios de un padre prestado, ni en los lamentos de la gestación de tu añosa penitencia.

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No quiero inventarte.

En esta morada, solo asiento al silencio que mi cuerpo apetece. No quiero amordazar mĂĄs las espinas que se afilian a mi llana desnudez. Quiero vociferar contra tus murallas y traspapelar las falacias que invoca esta niĂąa cuando te proclama, madre.

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Marvin Castillo

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Nació en Pérez Zeledón. Migró al Valle Central para estudiar Filología Española en la Universidad de Costa Rica. En el 2013 dio inicio, junto a otros estudiantes, al Taller Literario Joaquín Gutiérrez. Ha sido profesor de Creación Literaria en el Conservatorio de Castella y coordinador de Literatura en el Festival Internacional de las Artes de Costa Rica. Su poesía ha sido publicada diversas revistas y antologías literarias alrededor del mundo. Entre otras actividades, ha participado en el Festival Internacional de Poesía de Costa Rica, la Feria Internacional del Libro de Costa Rica y el Encuentro Internacional de Escritores en Tarija, Bolivia. Obtuvo el primer lugar en la categoría de poesía del Certamen Brunca 2017 y en el Certamen Lisímaco Chavarría 2019. Con la editorial Perro Azul, en el año 2019, publicó su primer poemario: El libro de Jonás. Actualmente, cursa la Maestría Académica en Literatura Latinoamericana de la Universidad de Costa Rica e imparte la asignatura de Lingüística y Literatura en el Instituto Educativo Moderno.


RAÍZ DE CEMENTERIO A la memoria de Marvin Castillo Esquivel

Fui marcado con su nombre, me heredó la mancha que tengo en la nuca. Esos signos que me obligaban a obedecerle ahora me dan la última palabra. Los difuntos no escriben, no piensan aquí viene el gusano, aunque el gusano entre y salga y entre y los deje cosidos a la tierra. Ni siquiera extrañan las ganas de llorar. Mi papá no lloraba. Si pudiera, a lo sumo, extrañaría almorzar con arroz, frijoles y barbudos bañados en vinagre de chilera. La enfermedad llegó como la policía, el amor o cualquier otro amigo de lo ajeno que se instala en casa prestada, ensucia paredes, rompe macetas hasta que un día incendia la cocina.

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Cuando la vida ya no tenía caso sacaron por su nariz la culebra de hule que lo sustentaba. ¡Qué indigno, no ser alimentado por el pan, la carne en salsa, el plátano frito; sino por un licuado de manguera! ¡Y qué forma hermosa de matar a un hombre, en especial a uno tan fuerte, acostumbrado a imponerse sobre todos: quitarle una manguerita como quien desconecta el microondas! Jamás olvidaré la flacura de sus brazos, su cara de esqueleto agonizando de hambre, ni aquellos ojos de pozo que reemplazaron las últimas palabras. Quien fuera el que dijo: no temáis, es tan hermoso morir, nos tomó a todos por idiotas.

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Chao, pa, cuánto me alegra que no haya Dios, vida eterna, energía, vibraciones, aura, providencia, reencarnación, ni nada remotamente parecido. Gracias por enseñarme a orinar en público. Gracias por llevarme sobre los hombros. Gracias por dejarme dormir en misa. Perdón por no cuidarlo en su enfermedad. Perdón por no asistir a sus funerales. Perdón por no ser un hombre en sus términos. Y esto es lo inútil, mi última palabra: la gente convierte el arroz, los frijoles y los barbudos en mierda. El árbol convierte la tierra del cementerio en naranjas. 182


MÁQUINA DEL TIEMPO Hace mucho yo sentía nostalgia por un árbol de mi escuela o por la cara de un primo a los seis años, y esa emoción caía sobre el presente con la ligereza de una garúa. Luego, se extendió a territorios más cercanos: añoraba una panadería descubierta el día anterior o una nube vista durante la mañana; así hasta que las paredes de los recuerdos atravesaron, no sin violencia, las del presente, de manera que unos fueron entrando en el otro. Hace meses que extraño las cosas mientras las vivo. Me hace falta el lapicero que tengo en la mano y lloro por este sol perdido para siempre. ¿Alguien sabe qué fue de mí en el futuro?

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Karina Obando

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Nació en Limón, Costa Rica. Estudió Sociología en la Universidad Nacional de Costa Rica. Es gestora sociocultural del Caribe costarricense. Fue participante del proyecto “Escritoras Aflorantes”, 2018. Actualmente es integrante del Colectivo Poetas del Caribe y productora del Festival Internacional de Poesía Costa Rica, Sede Caribe.


ENIGMAS DEL RETORNO Blackbird singing in the dead of night Take these broken wings and learn to fly The Beatles

Las medusas invadieron los pechos en una especie de violenta descarga subacuática. Atrofiadas las ideas no son más que futuro la memoria fibrilada por el turbio hueco de las emociones Emociones de los fantasmas que se detienen en los

ventanales A observar la reanimación de las almas que luchan a través de los cuerpos desmembrados que no habitan ningún espacio después del piso cero. Oscilaciones en la hora de la ambivalencia “No pudimos hacer nada” “Hicimos todo lo que se pudo” No hay reloj cuando el tiempo se paraliza Las miradas colapsan frente al bisturí Sangran los oídos recostados a las esterilizadas paredes

No son necesarios los nombres nunca más se nombrará Ni siquiera a los desesperados - en llamas. Solo materia envuelta en las ennegrecidas bolsas 186


Encierros donde acaban los vuelos de todos los pájaros Está bien ser gris, Está bien estar roto Sabíamos que algún día nos sentiríamos Lacerados triturados Polvo Estamos destinados a ser el origen

VENUS Brotan las mariposas de las paredes Son de musgo los tejidos Mueren las sombras entre los dedos de dios Las hormigas giran sobre la corteza uterina Son de salvia los ovarios que parieron toda la luz Las vulvas se inflaman frente a las lunas Los senos abren su vuelo como gaviotas Sobre el enigma de los cuerpos

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ABISMO EN EL RETROVISOR Bifurcaciones en el hígado por metales pesados. Aviones incrustados en las cienes el hipotálamo es una noche sin estrella ni luna, ni luz, sin sabor. Agua tormenta en la ventana se cierran los telones. No soy la mujer que corría a la oficina todas las mañanas con el café derramado ya no puedo sostener el llanto de los niños. Las piernas como gatos temerosos maúllan sobre el alcantarillado. Se quebrantan todos los pasos ante los mapas que nunca han existido. La morfina era para olvidarse de los metales pesados. Mi nombre está escrito en la parada de autobús yo sé de héroes de genios de gente que hicieron lo imposible posible a mi lado. yo he visto colgar un retrato de mi abuelo en casa presidencial. No hay visitas en los féretros declarados. Qué más da …sino hay nadie que nos pueda salvar del dolor. 188


MARIPOSAS NEGRAS Se abre la angustia en la médula espinal hasta el desahucio El césped es la única certeza de los pies hambrientos de tierras inexploradas deseos de sobrevivencia como feto que absorbe las partículas de universo giran los efímeros parpadeos y la vigilia de las plantas carnívoras algunos seres pensantes juegan a leerse la vida son los mismos que nunca hicieron unos zapatos para andar sobre los campos minados del desierto. Los quirófanos son los mismos corazones de los potreros

donde las mariposas hacían una danza la palpitación del Sol. Renacer en el último respiro del tiempo ¿Cómo huele la humedad en las bóvedas? ¿La necrosis en la casa de tus manos? ¿El moribundo cuello de tu abrigo? ¿Una sala de parto en vísperas de año nuevo?

A Iván y a su paso por este plano terrenal 189


Joset AndrĂŠ Navarro

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Profesor de Estudios Sociales y Cívica, con estudios en Asesoría Psicopedagógica por la Universidad Autónoma de Baja California. Miembro del Taller Literario Joaquín Gutiérrez. Participante en eventos literarios como el Festival Internacional de Poesía de Costa Rica y el Encuentro Internacional de Narradores y Escritores De las Dos Orillas, Uruguay, entre otros. Poemas suyos se incluyen en las antologías Certamen Desierto, Sub 30, miércoles 2p.m., Conjetura y Comelibros, también en revistas digitales como Campos de Plumas de México y Aullido de España. Obtuvo el tercer lugar en el XXXIII Certamen Literario Brunca (2019). Finalista en el 1er Premio Hispanoamericano Francisco Ruiz Udiel (2017) con el libro Kintsugi, recientemente publicado por la Editorial de la Universidad de Costa Rica (2020). Vive junto a su esposa en Lourdes de Montes de Oca.


HOTEL PÚRPURA El ángel la hiló cuando era niña y los pezones subían a sus lunares. De su madre heredó la belleza y ella lo hizo de la Luna. Cruzó junto a la amada el zaguán para besarse entre los cristales de la pared. El gemido rebotó contra el techo en aves que al hundirse en el agua dejaron en la superficie un alboroto. Bajo la tenue luz que atravesaba la puerta de la quinta habitación, se abrazaron con la fuerza del náufrago encima de una roca, se amaban con temor porque suyo era el océano.

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EL INDIO DETRÁS DE UNA CATARATA Vi troncos sobre el agua e hilos de cielo pero hachas larguísimas. Una manta vino arrastrándose hasta encallar y escupió cien hombres. Hieden, no sé si de enfermedad o podredumbre. Nos sacaron del río y nos quemaron. Entonces lloré este aguacero cuando amarraron a mi familia de una estaca, sujetaban sus pies con una cuerda y les atravesaron el pecho con un palo. Los dejaron sin piel como a los monos, colgándolos, pero al mono no lo esclavizaron. A mí me dejaron detrás de esta catarata para ensuciar el río del que beberán mis hijas.

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LA PINTURA Llueve la luz, y sin aviso ya es una ninfa fugitiva que el ojo busca clavar viva sobre el espacio más preciso. Rafael Alberti

Hay manchones sobre el jardín y contra el borde izquierdo, extremado el uso de acuarela, el anciano que protege la cesta del vendaval. Arriba, en tenues marcas, la canoa lleva a las dos enamoradas por un lago entre chozas de bahareque. ¿Si llegase el pintor vería en esta réplica otra cosa además de errores descarados?, ¿el artista notará la mano de los ángeles al romper el lienzo con la aguja?, yo sé que en este rectángulo aumentó el grueso de la lluvia y que las canoas son hebras del instinto.

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Escucho el impacto de las rocas cuando el viento ensancha de furia, porque tiemblan los trazos del pincel en la mano que lo toma. Sin la intensiĂłn de la artista aparecen en los bordes estanques donde croan las esquirlas del mundo, salpicaduras en mi vida, y empapan los rincones al darme lĂĄstima los desdichados que ignoran el gusto por las rĂŠplicas.

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Sean Salas

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De Heredia, Costa Rica. Ha participado en el Taller Literario Daniel Jones y diversos recitales de poesía en su país. Su poema “Esperanza de vida en Siria” fue uno de los ganadores del III Certamen Internacional de Poesía Luis Alberto Ambroggio. Su obra ha aparecido publicada en distintas revistas literarias, entre ellas la Revista y Editorial Liberoamérica (España).


ESPERANZA DE VIDA EN SIRIA La esperanza de vida de una mosca es de un día o menos. No tienen tiempo para ser filosóficas. En Siria, las moscas son muy felices. Si tuvieran boca sonreirían de antena a antena. Si tuvieran cerebro sabrían que son moscas. Sobrevolando un campo recién bombardeado ven una manita sobresaliendo de los escombros, piensan que esa manita empolvada —sin vida— es una flor. Según las moscas, los niños son semillas sembradas en cemento. En ese jardín gris de residuos radiactivos juegan a ser mariposas descansando sobre pétalos tiesos. Durante su corta existencia las moscas en Siria nunca están tristes, hay suficientes flores para todas.

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(DON’T FEAR) THE REAPER Con uno solo de tus huesos a mi lado esto no se puede llamar tumba. Alfredo Trejos

En la tumba de Mary Shelley laten dos corazones. Ella aprendió a leer estudiando lápidas. Perfeccionó su letra copiando epitafios. Percy también sabía apreciar la belleza de la arquitectura fúnebre. Era casi un hermano de Lord Byron: bebían vino en copas hechas con cráneos humanos y cualquier excusa era buena para un brindis. En la hora más silenciosa de la madrugada —cuando las prostitutas dormían como bebés y los ladrones de cadáveres trabajaban— dos sombras alargadas por la luz de la luna caminaban de la mano entre tumbas. Murieron jóvenes. Él ahogado en el mar. Ella escapando de la hoguera. Pero antes de eso murieron de amor muchas veces. 199


Le quitaron el dominio a la muerte como Prometeo el fuego de la vida a los dioses. Desquiciados, los perros del sepulturero aúllan. Hay rayería sobre el cementerio. Mary y Percy llegan al orgasmo.

FALSA ALARMA Alguien marcó mal un número, el suicida —alegre— se quita la soga y corre hacia el teléfono. Pero la llamada no era para él. Así de rápido viene la inspiración. Así de rápido se pone en tu contra. No saber qué hacer con la inspiración es peor que la falta de inspiración. Esa luz al final del túnel puede ser otro tren que viene a embestirte. 200


ÁFRICA Igual que Narciso una niña en África bebe agua de un lago contaminado y este le devuelve su reflejo: un esqueleto.

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Victoria MarĂ­n Fallas

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Directora y editora en jefe del medio Revista Virtual Quimera. Estudió Filología Clásica en la Universidad de Costa Rica. Se desempeñó como asistente editorial en la Revista Educación de la Universidad de Costa Rica y como asistente de docencia en cursos de latín, griego, literatura y mitología griega para el Departamento de Clásicas de la UCR. Ha publicado en espacios digitales como la revista española Itálica de la Universidad Pablo de Olavide y los espacios El Repertorio y Revista Antagónica. También figura como autora en las antologías Donde contamos hormigas y segundos (Poiesis Editores (Costa Rica), 2020) y Caperucita Feroz (Ápeiron Ediciones, España, 2020).


NUESTRO REFUGIO Hace frío. Maldiciones y muertos rondan mi cama. Pero yo, niña con ojos de cuervo, me oculto bajo las sábanas. Aprieto los párpados para salvaguardar otro vínculo entre la carne y el alma, uno que gesta el comienzo de la fiebre. Ese pequeño monstruo germina, crece y me sofoca. Busca acoger entre sus ramas un ave que pronto alzará vuelo, demasiado orgullosa para aceptar una caricia tirana que engarce sus alas en oro y le impida cruzar el mar; pero, quizás no tanto para reposar libre y tranquila en un refugio cálido y verde, un corazón amigo en medio de la peste.

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ESPACIO VACÍO Estoy sola, habitada por estos niños de ojos claros que se aferran a mi cuello. Soy su madre, pero no puedo recordarlo. Tampoco a la niña que perdonó mi demencia cuando la encontré por encima de la razón y las frases directas. En ese momento quise besarla, pero ella me apartó tiernamente, y pude ver mi vergüenza, fruto de esta carne de nada que hizo a mi corazón, cubierto de hielo y escamas, saltar por la ventana como un relámpago verde.

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MARIDAJE Grité. Frente a mí se formó un espejismo: su sombra tras un cristal de colores. El silencio en ese momento fue, la nada se hizo, el infierno heredado que cuida las espaldas de las niñas de mirada triste y sonrisa perfecta. Él nunca habla. Cose su boca día tras día y golpea con una mano tan pesada como la del padre —o la madre—. Y, cuando estas niñas crecen, sin importar si son “buenas” o “malas”, prepara su cortejo nupcial, un viacrucis de cenizas y etiquetas lleno de luces y seres patéticos, cuerpos sin manos ni boca, que cubren su angustia tras ropas de mujer. Las guía con la supremacía de “lo sublime” hasta llegar a una hermosa niebla de luciérnagas azul y púrpura, el altar de sus chicas, 206


lirios aplastados por las rocas. Este es el final de las siervas princesas doblegadas por el miedo, un vórtice de angustia perenne, sangre derramada sobre la tierra seca.

ANDRÓMACA Quise lanzarme desde la muralla más alta, saltar de la punta en donde se aloja el miedo. Pero la soledad todavía palpita, aún no se quieren enderezar mis huesos.

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Milena Chaves

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Poeta y gestora cultural ramonense. Cursó estudios de Relaciones Internacionales y Cooperación Internacional en la Universidad Nacional de Costa Rica. Directora de proyectos en la desarrolladora de empresas Programa Semilla. Como gestora cultural, actualmente es productora del Portal Literario Hojas sin Tiempo; ha sido directora del Encuentro Internacional Tierra de Poetas (2013-2015); coordinadora nacional del proyecto “PoétiCA, poetas por la integración centroamericana” (2013-2014); miembro del equipo productor del Encuentro Internacional de Poesía de Occidente, coordinado por la Asociación Popular de Arte y Cultura Ramonense (APACUR) (2008-2011); productora para la Unidad de Cultura y Economía del Ministerio de Cultura y Juventud en temas relacionados con economía naranja o creativa (2015-2018), entre otros. Ha participado en el Encuentro Internacional de Poetas de Zamora, Michoacán, México, así como en recitales en Costa Rica, República Dominicana y México. Poemas suyos han sido publicados en medios impresos y digitales de Costa Rica, Nicaragua, España y México.


AGUA-LUNA No es para cuerpos tímidos la voluptuosidad de estas llamas. “Candelabro”, Kavafis

Ella desordena la casa. No limpia las paredes, el piso, ni tiende la cama con su vaho tibio de ostra abierta.

Sabe que algunos días cede a sus encantos y le acompaña sin reproche el primigenio caos con que fluye la líquida espiral del universo.

Acaso al principio determinaba alguien la disposición de las palabras en el agua, el rumbo que tomaban

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las primeras criaturas que surgieron espontáneamente por tanta intensidad con que azotaba la luna las cavidades donde arremetían las mareas.

Ella tiene un dejo de aquellas antiquísimas alucinaciones, de los ritmos milenarios con que se pobló el mundo, un poco de aquella violencia de la explosión originaria que impregnó el infinito de interminables danzas, de cuerpos esplendentes que se contraen impávidos

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retrasando el clímax hasta el punto impostergable que deriva en las pequeñas muertes cósmicas.

Porque acaso hay mayor éxtasis que el de las estrellas, tras millones de años en los misterios del fuego.

Ella se sabe heredera, sabe que el mundo se formó por el deseo ancestral de las lunas y el agua, que bastó la palabra y el sueño de la diosa para nacerlo todo.

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Sabe que el solo sonido del agua revuelve las propias corrientes, que la luz filtrada por los agujeros del mundo atraviesa la frรกgil epidermis, agota la postura de agua serena en cada ciclo de la luna.

Ella desordena la casa con su vaho tibio de ostra abierta.

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Katherine Quirรณs

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Nació en Pérez Zeledón, San José, Costa Rica. Estudió enseñanza del inglés y se desempeña como intérprete. Sus poemas hablan del contraste entre el campo y la ciudad, migraciones y paisajes cotidianos. En el 2016 se integró al Taller Literario Comelibros, organizado por la Universidad Nacional, Sede Región Brunca. Cuenta con publicaciones en las revistas: Unión José Revueltas, Collhibrí, Mundo de Escritores, Juggernaut, Campos de Plumas, Larvaria y Materia Escrita. Ganó el segundo lugar del Certamen Literario Brunca 2018 en la rama de poesía. Además, formó parte de la antología Relatos de la Cuarentena de la Universidad Autónoma de Nuevo León en México y de la primera antología de microrrelato del Centro Cultural España en Costa Rica 2020.


CAFÉ A LAS 12 A la memoria de Esmeralda Mora

Aún sale de los agujeros de tu casa el olor a café recién chorreado. Seis años recorriendo este camino para conocerte y reconocerte, no bastaron. Cierro los ojos y corro detrás de tu vestido azul para darte un abrazo y robarme el último chocolate. Tengo aquí tu caja de hilos y agujas de tejer. Mis sobrinas también la abren buscando una galleta. Nacieron los nietos de tus nietos del mismo árbol, en la misma luna, tejiendo enredaderas, al cruzar la playa. Te pido perdón por haber sido solo una niña y no comprender donde se guardan los tesoros. Te pido perdón por no entender los sonidos de las camas de hospital. Nacieron los nietos de tus nietos con alas, flores y lunar en el pecho. Sigue saliendo de los agujeros de tu casa el olor a café recién chorreado. 216


CRÓNICA DE UN CAMPESINO Es cierto, vengo del campo. La distancia en llegar es juzgada por los que viven en las raíces de árboles de concreto y miden el intelecto en el uso correcto de un Mouse. Pero es extraño, recorro las mismas calles, atravieso los mismos senderos y me sumerjo en los mismos ríos para llegar a San José. En el campo no hay UBER ni Walmart pero cosechamos la comida que es puesta en los platos de los más instruidos y adinerados habitantes. Y durante las cogidas de café, el sol resplandece más

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que las de vallas publicitarias de un combo 2x1. Si de naturaleza hablamos, esta fría ciudad fue reducida a palomas carnívoras. En el campo, despertaba con el aroma de un café y en vez de activar mil alarmas le daba de comer al gallo. ¡Qué triste es la ciudad! Hasta las cataratas están hechas de cristal y todo lo comestible se vende enlatado. Quisiera poder encontrar el aire puro de la mañana, los charcos de lluvia en el barro, las horas donde de niños jugábamos en la plaza y la señal de regreso, era la puesta del sol o los gritos de la mamá de un vecino.

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Es cierto vengo del campo, ¿o quizás aún vivo ahí?

AL SUR DEL HORIZONTE Otros van a casa en sus carros sin mirar el majestuoso manto de estrellas. Pero yo me niego a salir de este refugio de historias y claveles dentro de una fogata. Mejor lleguemos a lo alto alto para caer en un vuelo de sábanas verdes, granos de oro y trapiches de madrugada. Sin importar los kilómetros, si existo o no, búscame siempre en este rincón al lado sur del horizonte.

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GĂŠnesis Cubillo

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Oriunda de Pococí, Limón, Costa Rica. Educadora de Inglés en formación. Poeta y apasionada a la pintura. Publicada por dos años consecutivos (2018, 2019) en la antología "UTOPÍA" por medio de los talleres del Festival Internacional de Poesía de Costa Rica. También a sido publicada en la Antología de Poesía Internacional "Peace for Afrin, Peace for Kurdistan" en el año 2019.


SUPURANDO

No estoy lista para crecer las cicatrices surgen como raíces dentro de nuestras sensibles charlas desconocidos y tragos pastillas, la policía, la herida abierta solo se ocupa el arma adecuada flagelando el espíritu la palabra correcta cruda y violenta desmoronándose contra el viento.

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CAJA DE RECUERDOS

Tenía una caja con recuerdos viejos fotos, pulseras, envolturas basura para alguien con falta de tacto, para mí memorias. Un recoveco de mi corazón por alguna burda razón la había deseado conservar.

Y así fue por unos 8 o 9 años hasta que un día la inservible caja llena de basura la cual tenía años sin abrirse fue atacada por una familia de hormigas Dalí consideraba a las hormigas símbolo de putrefacción.

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Tomé la caja con asco y desdén la arrojé contra el suelo fuera de mi cuarto, mis ojos vidriosos la vieron furiosamente mientras una manada de hormigas emergía de ella la caja empezó a importar. Pasó de ser algo a alguien a muchos.

Hice su apropiada sepultura en una bolsa de basura metí todos los recuerdos ya muertos en el olvido.

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ES UNA SOMBRA

El amor es muy plano en palabras tiene más calor en mis entrañas tu sonrisa cuando ríes a carcajadas y te veo hasta las encías.

Innegablemente pesa más en esta balanza que cargo entre mi pecho y un espacio vacío donde creo, había un latido este dolor irreparable sempiterno y desmembrador.

El tiempo es un reloj de arena en el que estoy atrapada donde los días se hacen años.

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Alonso Víquez

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Nacido en Heredia. Estudia Comunicación en la Universidad de Costa Rica. A los 18 años interrumpe sus estudios para irse a Cuba a formarse como cineasta. Tras tres años en la isla, se especializa como editor cinematográfico y se dedica a perseguir proyectos fílmicos a través de Iberoamérica. Vive entonces en Canadá, Roma, Ciudad de México, Tenerife, Lima y Santiago de Chile, antes de volver a su natal Costa Rica. Sus trabajos como cineasta han sido proyectados en reconocidos festivales como el de Leeds, Mar de Plata, la Habana, Huelva y en la Berlinale, entre otros. Su última película como montajista se llama “Ernesto en la Tierra”, biografía del escritor y sacerdote nicaragüense Ernesto Cardenal.


4:46 PM Olivia, una niña negra de veinte años, me dijo que no sabía escribir poesía. Yo tampoco, pensé. Se sentó conmigo, me invitó a un pote de helado y al ver el libro que tenía en las manos, me preguntó si leía poesía. Le dije que sí. Llueve en nuestro hotel y en todo Cuba y el helado, la lluvia y el aburrimiento nos sirven de excusa. Con su cortesía suiza protocolaria tomó el librejo maltrecho y leyó un poema de cuatro líneas. Le conté que era un escritor venezolano desconocido y que en ese libro escribe siempre de madrugada y a cada texto le pone la hora como título.

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Solo por curiosidad morbosa le enseñé el poema más sucio. No le gustó, pero bromeó sobre escribir poesía con la hora. Entonces nos quedamos callados y le dije gracias sin saber bien porqué. La Habana, 2013

PROPÓSITOS DE AÑOS NUEVO Conocer a mi futura exesposa, comer solo carne blanca, creer ciega y absolutamente en el socialismo y la dictadura del proletariado. No comprar nada que venga en o sea, de plástico, ir solo a nightclubs finos pero no pagar entrada nunca, tener conversaciones largas de teléfono con mi abuela donde finjo ser mi papá y colgar diciéndole y que tenga usted un próspero año nuevo.

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Bajar tres kilos de panza y subir dos de músculos ojalá bíceps o pectorales, comer solo frutos del suelo o residuos de animales rastreros. Dudar del socialismo. Comprar una cámara de vhs en la Cueva y grabar una película mejor que toda la obra de Michael Haneke y Chespirito juntos. No contestar las llamadas de ningún familiar, subir en bici el Virilla, donar todas mis pertenencias a una ONG o una americana o los Peace Corps, comprar un boleto sin regreso. Llegar al Machu Picchu en bus, acampar en el Atacama, unirme a un grupo anarco-nómada y viajar por Chile haciendo artesanías recitando a N. Parra y robándole a los turistas (que es lo mismo).

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Llegar hasta Pichidegua haciendo autostop y saludar a Felipe hablándole como cubano, vivir en un viñedo en el sur de Chile Denunciar públicamente las fallas del socialismo y renegar de él. Cultivar el mejor vino de este lado del Atlántico, envejecer sin remordimientos, escribir una autobiografía falsa y dos novelas: una perfecta y la otra ilegible. Morir en plenitud, reencarnar o no reencarnar dependiendo del clima.

San José, Costa Rica, 2019

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Leonardo Cruz

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Poeta. Oriundo de Alajuela. Máster en Currículo y Administración Educativa. Licenciado en Evaluación, Educación de Adultos y en la enseñanza del Español. Ha publicado: El eco de los durmientes (Editorial Letra Maya). La corrosión de los entes (Editorial Edinexo). Cuentos de mamá muerte (Editorial Club de Libros). Parte de su obra también es posible hallarla en antologías como Antología Vía 28 (Editorial Letra Maya)


PSEUDOPOEMA CURSI-CORTAVENAS

(para después de alguna estúpida serie de Disney donde todos bailan y se besan, y nos recuerdan, así, cuan irreal es esa pantomima que llamamos: amor. Véngase pa quererlo ¡za!)

El crimen ferpecto: Arrancarte de mi alma sin sangre, olvidarte sin decir que te olvido, soportar el fierrazo al rostro y el rasguño demoniaco al lomo.

El crimen ferpecto: Ver tus fotos sin verte, escuchar el todo sin tu voz adentro, leer tus mensajes sin tu imagen y borrar cuantas palabras dije para traerlas de nuevo sobre la mesa.

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El crimen ferpecto: Amarnos como dos que nunca han amado, besarrnos como dos que nunca han besado y mirarrnos como dos que nunca se han mirado para, luego, olvidarnos como dos que nunca se han olvidado.

PD. Ojalá no me deje otra güila porque aparte de poeta me vuelvo grifo.

PSEUDOPOEMA “DE RELLENO”

Aquí se supone que/ iba otro “poema”/ pues eran cinco para estar “in” y no “out”/ Puede, usted, hacer lo que se le venga en gana al fin de cuentas Todo/Nada es poesía. PD. Con un buen Marco Teórico esto es la leche, pa.

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PSEUDOPOEMA DE LA ANCESTRALIDAD

(acompañe la lectura golpeando una cuchara contra la olla y oliendo marifufa bien viajao: así se acompaña un pseudopoema, o antes del sobo)

Dos mil años he andado mi vida, dos mil años con zancadas de otros pies. Vi mil atardeceres con ojos de vidas pasadas, perdí el rastro de mis muchas manos y la línea de mi boca y del mentón... (Oh gente más tostada) Vi todos mis nombres tantas veces como si decirlos al despertar el alba fuese rememorar las estrellas de la noche anterior. Hoy, de nuevo, ya no sé quién soy… Ahora que soy partícula de arena sobre la playa

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y que un niño corre sobre mí (y que un Gran danés me bendice con su mierda) y que una pareja se revuelca en besos modelando mi cuerpo; ahora que el cangrejo se esconde bajo mi falda, (Alias “El Samuel León) me he vuelto castillo y otra vez sepultura para algún otro cuerpo. Dos mil años he andado los montes, pero yo solo recuerdo el instante. Es verdad que la persistencia del olvido hace estragos en nosotros.

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Jennifer Rojas

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Oriunda de Palmares, Costa Rica. Egresada de Bachillerato Internacional. Actualmente cursa la carrera Bachillerato en la Enseñanza del Castellano y la Literatura en la Universidad de Costa Rica (UCR). En 2015 obtuvo el tercer premio en el concurso intercolegial de escritura organizado por Universidad Latina de Costa Rica y la Academia Centroamérica. Ha sido publicada en las revistas literarias Brujas de la comuna maga y en revista Come Libros. En 2019 fundó el taller literario Círculo Inguz, dirigido a estudiantes de la UCR, Sede Occidente.


LIMADOS POR EL TIEMPO Mis pechos descansan sobre el surco de la mesa, en la que no comemos hace más de once años. Se distingue mi silueta, se evapora para no recordarnos ni la sombra. Sobre mi contorno las notas se deslizan, se escabullen en mi árido vientre. Escalo la tesitura de tu rostro vacía de ti y me pierdo… tratando de encontrarnos limados por el tiempo.

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MI VOZ Y YO Desciendo al infierno donde pertenezco. Soy la Medea triplicada en historias, la hija de Idía durante la Edad Media quemada soy. Pensadora, hechicera, puta, santa, protagonista, todo junto. Iniciadora del fuego de la sabiduría. Hipatia es mi nombre, fiel amazona de números y cálculos. Más que portadora del linaje me visto de Hera, Alcmena, Metis… y otras muchas. Estoy cincelada de palabras. Por el poder que me confiere mi ley, soy de las intelectuales crucificadas en la brasa. Soy la herejía del portazo final que sentencio para reclamar que no quiero vivir más… en una maldita cárcel de muñecas.

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MASTURBA AL PECADO Ella se desnuda de espaldas a lo impuesto Recubre la ventana, pone seguro a la puerta, se antoja de sí misma Perversa se entrega sobre la sábana, deseándose más que antes suspira. Se acaricia implorando cataratas de sexo, masajea sus pezones de excitación dispar Encandila sus senos, continúa sedienta… arde y se estremece. Divisa el orgasmo lejano, lo busca… Con anhelo de éxtasis coloca una almohada en su entrepierna, separa los muslos, estruja la pelvis contra su aliada y al fin se mece insaciable.

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Bailarina en el pecado, suda su compostura, su clítoris se eriza. Mil y un espasmos la hacen vibrar. Su vagina brinda con vino como una orquídea al rocío que alza la copa del clímax.

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Yordan Arroyo

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Docente universitario e investigador académico. Graduado de la UCR. Presidente y director literario nacional de la UHE, Costa Rica. Miembro de Poetas del Mundo. Pertenece al grupo de escritores Colectivo Faro Cultural. “Certificado de Oro” otorgado por el Ministerio de Educación Pública. Ha publicado escritos e investigaciones en revistas académicas, literarias, periódicos y antologías nacionales e internacionales. Actualmente cursa el Máster “Textos en la antigüedad clásica y su Pervivencia”, en Salamanca, España, tras ser ganador de la Beca Santander.


LAS PUTAS HORAS

El reloj de los enfermos no tiene hora, los gallos del vecino no guardan silencio, anuncian el último quejido de agosto. Me he despertado de una pesadilla o quizás mi vida sea la pesadilla misma. Bebo jarras de café vacías, pero llenas de su olor. Quiero tener sexo disimulando mis ganas de escribir. Son las putas horas de la madrugada. Los gritos van, los silencios vienen los gemidos se quedan. Necesitaba despertarme. La cama me estorbaba, la humedad de su cuerpo también.

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El olor a papel y tinta me excitaban era necesario un orgasmo, un abrazo con la nada, una plática con el silencio. Era obligatorio despertar a ver las putas horas del reloj mientras duermen todos menos el silencio. Me gusta ver a las manecillas vistiéndose de putas. Todo me gusta, pero principalmente “Me gusta escribir por las madrugadas porque a estas horas es cuando más se escuchan las voces del alma”.

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CIBERSEXO

Te enciendo sin brillo por miedo a ser Borges.

Desplazo mis manos sobre tus piernas.

Ingreso a Google Crome y Youtube.

Entro a Facebook comparto memes.

Dejo pestaĂąas abiertas. Cierro otras.

Vuelvo a Youtube excitĂĄndome

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bajo la prostituciĂłn del silencio.

Me pierdo en la nada, pero me encuentro en el todo de un espermatozoide dispuesto a engendrar poesĂ­a entre los 27 espacios de tu cuerpo.

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Melissa Valverde

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Narradora, poeta e ilustradora. Integrante del proyecto cultural Comelibros, la Colectiva de mujeres poetas Jícaras y el movimiento feminista Me pasó en la UNA. Ha participado en la Feria Internacional del Libro de Costa Rica en sus ediciones 2018 y 2019. Sus ilustraciones, narraciones y poemas han sido publicadas en antologías como Certamen desierto (Fruit Salad Shaker Ed., 2018) y Y2K (editorial de la Universidad de Costa Rica, 2019); también ha aparecido en revistas como Materia Escrita, Larvaria (México) y Tóxicxs (Argentina). Actualmente, estudia Arte y Comunicación Visual con énfasis en Diseño Textil en la Universidad Nacional de Costa Rica.


LÍMITE

Nunca pensé que pudiera traspasarme. Mi límite fueron años de cortar el pasto para que no creciera y me desangrara como los zancudos que el gobierno una vez mandó.

Pasé años sin salir, viviendo con un perro mojado y el hijueputa miedo al qué dirán.

La vida se fue demasiado lejos, se me pasó siendo solo un animal acuático, respirando bajo el agua y dejando al otro lado del río los problemas.

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Siempre supe que no nacĂ­ para reconocerme Nunca me gustĂł complacer a nadie y siempre se me olvida que no llevar nada, no es lo mismo que andar sola.

Este es mi equipaje: Tratar de cambiar lo que ya fue y reescribirme en las hojas de un destino mal portado y nunca mĂĄs dejar que una frontera me haga sentir ajena en mi propio espacio.

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VAINICA Nací, crecí casi me reproduzco por eso una parte de mí permanece muerta. Soy la quinta mujer de una legión de ancestras esclavas que barrieron y limpiaron sus propias energías mientras le subían el autoestima a los hombres de su casa. Pero nosotras logramos ir más allá sin halagos ni fe conquistamos sus tierras, conseguimos armas más filosas que sus machetes estudiamos, trabajamos sin faltar ni una sola vez a la obligación de servirles el plato de comida, cortarles las uñas de los pies y decirles que todo estará bien antes de acostarse. Hoy mi realidad es distinta a la de mis abuelas no tengo cómo probar la estrechez de mi vagina 254


tuve más privilegios que mis hermanas y por eso uso la palabra para cortar aunque en mi casa sigue habiendo silencios que cortan peor. En esta casa, Las novedades se evitan Las noticias siempre son malas Los hombres nos quieren matar a puros sustos Mi yo de 5 años escucha todo mientras dibuja y piensa

“¿Qué está pasándonos? Si mi mamá y hermanas no hablan yo voy a hablar, voy a dibujar una vainica es mi vulva ya la conozco, me la vi en un espejo a escondidas” con el tiempo se fue llenando de ramas y flores ahora tengo 24 años y sigo dibujando vainicas. Aunque sigo viviendo entre silencios encuentro en mis dibujos la poesía para hablar. Entonces entiendo que todas nosotras teníamos razón la poesía es mujer y es venenosa.

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Carolina Montalvo

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Poeta emergente. Actualmente cursa el último año de la educación secundaria. Desde muy pequeña comenzó a escribir cuentos y más tarde poesía. Ha publicado en las revistas Tóxicxs (Argentina) y Liberoamérica (España).


POR AHORA La frase “por ahora” me rebota en la cabeza. Me calma el corazón cuando se acelera mucho. Dos palabras que salieron de tu boca y que ahora viven en la palma de mi mano. “Por ahora”, me digo a mí misma cuando siento que todo va mal. “Por ahora”, me repito cada vez que te extraño. Camino por la lluvia y me digo “por ahora”. Dos palabras que se deslizaron de tus labios, que las rescaté en mi memoria y ahora las enmarco en un cuadro en mi cuarto. El “por ahora” que me hace tirar monedas en la fuente que ni es de deseos. El “por ahora” que me tatué en el alma, ese “por ahora” me hace conciliar el sueño de noche, pensar que cada día el “por ahora” sigue vivo. Un par de letras que sostienen toda mi estructura que atan todos los cables de mi cabeza, que me hacen pensar que la esperanza existe, que aún no es el fin del mundo, que ponen a Dios a prueba, que la humanidad aún tiene salvación, que Lucifer sigue encerrado bajo el mar, que tú y yo podemos salvarnos.

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Y mientras alabo al sol perdida en mi planeta, tú allá perdido en el tuyo, deseando volver a tu mundo para construir una galaxia.

LA RUTINA DE LOS TEMPORALES Siento que se acercan a mí porque se sienten solos. Puedo notar en su primer “hola” aburrimiento y una soledad silenciosa. Me hablan de muchas cosas hasta llegar al tema de sus problemas, luego mencionaremos los míos, hablaremos de preguntas sin respuestas y, poco a poco, cuando van creyendo que me conocen, cuando creen que sacaron el jugo de mi nombre y apellido, cuando su interés se va disolviendo, paso a paso, en lugar de sentarse a mi lado, van dejando un campo de por medio. 259


En lugar de verme de frente, empiezan a ponerme la nuca. Y sin ninguna duda ni mirar atrás, caminan lejos de mi

como si no olvidaran algo. Solo me hacen sentir como si fuera esa estación de la vida en la que te paras a llorar y te vas renacido. Soy como una parada de bus. Soy ese libro que se te hizo interesante y que compraste, pero nunca leíste. Soy ese árbol que nunca riegas, pero sigue vivo de puro milagro. Soy esa canción que escuchaste un par de veces pero luego te aburriste y ya ni la buscas. Soy ese trabajo que dijiste querías tener cuando fueras grande pero luego cambiaste de opinión. Soy esa camisa que te encantó en el momento pero ahora tienes en el fondo de tu armario. Soy como el invierno que al principio es hermoso y con el tiempo ya todos están deseando que se vaya. 260


Se hace una distancia inmensa a la par de la cercanía que teníamos. Nos volvimos físicamente cercanos pero lejanos mentalmente, y uno que otro se acerca por última vez haciéndose la víctima, arrastrándose como una serpiente. Y con una leve sonrisa se quitan los sacos de sus hombros, las cadenas de sus cuellos, y las pesas de sus muñecas, dicen adiós con la mirada, me ponen sus cosas encima y se largan a toda prisa, sin ningún peso, casi volando. Y vuelvo al mismo lugar donde empecé vuelvo a tener el mismo sentimiento de nostalgia. Vuelvo a pensar que en esto se basa la vida y vuelvo al mismo círculo de soledad.

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Valeria Villalobos RamĂ­rez

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Nacida en Heredia. Graduada del Conservatorio de Castella en la especialidad de literatura. Ha sido publicada en las revistas mexicanas Materia Escrita y Campos de Plumas y en la antologĂ­a Y2K de la editorial estudiantil de la Universidad de Costa Rica. Actualmente cursa la carrera de Derecho en la Universidad de Costa Rica.


CASA OSCURA

Si cierro los ojos y repaso al tiempo, podría escuchar a través de la conciencia los gritos cotidianos de este cúmulo de piel que nunca se ha descubierto cómoda en su cartografía.

Deduciría con lágrimas la falta de apetito censurada por mis manos al no querer buscarme ni sentirme conocida debido al miedo adoctrinado que insiste en quedarse.

Intentaría entender con los ojos ya abiertos esta inseguridad cómoda, huésped de esta casa oscura que nunca ha sentido la necesidad de comprar candelas.

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15 DE MARZO

Los ojos de Isabella, custodiados por Neptuno, germinaron en marzo sin embargo, no son color amarillo ni tienen la mirada miedosa de un piscis, parecen, más bien, un par de sirenas que chocan contra un museo vanguardista del siglo XXII.

Los ojos de Isabella son celosías que invitan a ver mejor lo que hay detrás de los espejos; sus ojos, como las celosías, custodian la realidad utópica que estudia la metafísica. 265


PROVOCACIÓN

Sería muy simple mencionarles; excesivamente sencillo hablar de aquella persona en mi cama que nunca supo provocarme y con la que aun así compartí cuatro años. Resultaría fácil enumerar todos mis besos e incluso comparar unos con otros.

Lo que ciertamente no es sencillo es hablar de usted -tan impersonalpues no tengo las palabras -claras, justas o si quiera válidaspara expresar -o tan solo comprenderlo que usted provoca en mí sin cuatro años en mi cama ni un beso. 266


SAN JOSÉ

Cállense. Por favor, silencio, que no quiero iniciar este poema como cualquier otro.

Necesito una tonelada de opresión remojada en cacique, la metáfora de un circo de adultos que juegan al escondite contra un cerdo y la silueta de su elefante desnudo para, y solamente para, terminar con un poema desecho en algún basurero de esta ciudad borracha de rutina.

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Byron RamĂ­rez

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Oriundo de Desamparados, San José. Poeta, filólogo y editor literario. Cursa la licenciatura en Filología Española en la Universidad de Costa Rica, donde también cursa la carrera de Filosofía. Primer lugar Certamen Asofilo 2017, Finalista Certamen Emilio Prados, España, 2017, Primer lugar Certamen Brunca 2018, Ganador Premio de Poesía Joven Embajada de Estados Unidos en Costa Rica 2018. Ha publicado Entropías (2018). Actualmente, su segundo libro se encuentra próximo a publicarse.


HABLABAS DE LAS MOSCAS Tus palabras llevaban las venas abiertas de algún verano en Nibiru, el fuego del sur y el llanto pueril de una Electra liberada. Recuerdo tu constancia, esa paz con la que convencías a los otros a creer en tus ocurrencias. Tu cabello dibujando mandalas sobre los tres lunares de tu pecho: única señal de Dios sobre la tierra. Todo lo demás era del mundo y no importaba. La poesía ya había logrado sacarnos los ojos hace tiempo. Y tú hablabas de las moscas, como quien enciende la radio para evitar que el silencio se apodere de las cosas. Yo te escuchaba desde el otro lado de la habitación intentando responder de dónde exactamente reconocía el peligro de tu asalto. 270


De alguna forma, me abracé a una espera sin respuesta. Te juro que imaginaba a un pájaro estrellarse contra la ventana, cuando entonces me llamaste como si reconocieras la historia de mi nombre: la tumba alzada en Hucknall, el beso fortuito de una muerte cayendo sobre el mundo en forma de soneto, tu voz junto al aguacero, cara a cara, una compasión tan antigua como el miedo y la ternura. Las luces iban extinguiéndose conforme la gente se marchaba. Ibas quedándote a oscuras, hablando de las moscas. Tu recuerdo insistía en matarme por la espalda. Yo iba quedándome así, absolutamente solo. Era tu voz el aguacero y mi cuerpo una bengala.

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DIBUJO PARA SILVYA ¿Cómo era tu sueño al momento de abandonar esta tierra? ¿Acaso eran fogatas tus pies descalzos o tenías un cuello con aroma a azufre bajo la cabeza? ¿Eras el vacío que dejaba el ciclón a su paso o esos abejones maldiciendo la luz de los faroles mientras las mareas arrasaban con la costa? ¿Eras la cortina tras los muebles o el prisionero que se entrega al abisal condenado a las fases de la luna, o eras esa flor que equilibraba sus espinas soñando con ser bailarina en Nueva York? ¿Soñaste acaso que dormías encerrada en esta isla como una estatua llorando tan ligera sobre los brazos de algún dios profanado, o que eras toda la tierra repleta de hormigas cuando el océano era tan solo otro dibujo en tu ventana?

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MAYO 26 Uno podría ser -sin mayores preocupacionesese abejón que insiste en golpearse una y otra vez en la misma lámpara de la misma calle con la misma fuerza.

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